lunes, 22 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 290

Foto autor anónimo 

RELATO 1

REGALO SORPRESA

Queridos Reyes Magos:
Con tres meses de antelación, disfrutando unas vacaciones en el paisaje más bello que he visto en mi vida; aprovecho la ocasión para enviaros mi carta desde la isla de Senja.
Según mi psicóloga, este año me porté bien, y como he progresado adecuadamente, desearía pediros un regalo especial: Un compañero de viaje que transite conmigo el resto del camino hasta llegar a la meta; y que reúna los siguientes requisitos:
-Del contenido, parecido a mí. Que desee una relación indefinida, y no a tiempo parcial. Un buen hombre, de mente abierta, amable, caballeroso, con sentido del humor. Tranquilo, que sepa escuchar, conversador, de pensamiento liberal, con inquietudes culturales. Estable, amante de su rutina y respetuoso con la mía. Compatible con mis aficiones. Valiente ante las emociones y comprometido con los afectos.   
-Del continente, de mi edad, o más joven. De aspecto informal, pero saludable. De mirada noble y pícara sonrisa.
No más príncipes relucientes, no más depredadores del amor. 
Y si hubiera que devolverlo, que pueda ser antes de conocerlo.  
Si en estas fechas no lo tenéis en almacén, acepto un vale con algunas pistas para poder localizarlo por mi cuenta.
Abrazos para los tres.
M.G.B.

RELATO 2

LA FANTASIA SE REPITE 

Jamás olvidaré aquél maravilloso espectáculo, un diálogo luminoso entre cielo y tierra que como una inquietante fotografía se nos mostraba para nuestro deleite. Nuestros hijos, absolutamente hipnotizados, no parpadeaban y con los cambios de colores creían ver lo que su imaginación buscaba en el horizonte. Mira papá allí está, he visto los alces tirar del trineo y a Santa Claus guiándolo. ¡Se han escondido detrás de aquélla montaña!
Nosotros, abrazados y disfrutando de la magia del momento señalábamos con el dedo. Sí, míralo, por allí va, ya lo veo. Decía mamá.
La felicidad de sus miradas nos hicieron ver que su imaginación no sólo era fruto de su inocencia sino que también a nosotros nos atrapó en ese momento que la duda empieza a hacerse más frágil para poco a poco dar paso a un mundo alucinante. 
Por que sí, también nosotros lo vimos, y escuchamos el dulce tintineo de sus campanillas al pasar.  
Hoy, nuestros hijos tienen los suyos y nos reunimos cada año para revivir aquélla postal de colores y espectáculo y como en la primera vez dejamos que sus ilusiones inunden de gozo la Navidad. Porque en ella está la fantasia y la imaginación de nuestros pequeños.

RELATO 3

¿NOCHEBUENA O DÍA BUENO?

Queridos míos:
Esta NOCHEBUENA será diferente, aunque no nos faltará el pavo, "reofilizado", por supuesto, y asado no sé cómo, ni el turrón, partido con las manos, pues no tenemos cuchillos. Beberemos agua, lo único que nos permiten.
Pero sé que ahí, en España, estaréis brindando por mí, tan lejano, pero tan deseoso de abrazaros con todas mis fuerzas. Ni siquiera sé si nos dejarán comunicarnos con nuestras familias. Celebraremos la NOCHEBUENA o el Día bueno, vaya usted a saber. No tenemos espacio para montar el belén, ni siquiera para el árbol pero, aunque así fuera, ¿Os imagináis las bolitas flotando? ¿A que sería gracioso? Tampoco podremos bailar: resultaría chungo y, además, esto es muy pequeño y tropezaríamos unos con otros. ¿Estrella? No una, sino todas, un cielo negro repleto de estrellas que no parpadean, de verdad, no de oropel y, allá, a lo lejos, un punto azul celeste, un minúsculo punto lleno de vida, donde estáis esperándome: la Tierra.
Desde el espacio sideral, desde esta pequeña nave, os desea felicidad vuestro padre y esposo.

RELATO 4

QUERIDOS REYES MAGOS

Al apagar la luz de la mesilla de noche, reparó en la carta de su pequeño dormido. Una lágrima se le escapó leyendo la lista de regalos:
“Deseo ver la nieve, escuchar el sonido del mar y contemplar una aurora boreal”.
Pensó en conseguir una máquina de las que usan en las películas para crear los copos; recorrería kilómetros en busca de una caracola donde oír el rumor de las olas; y con su avioneta de fumigación arrojaría pigmentos luminiscentes sobrevolando la casa.
Siguió leyendo: “No pediré nada más, nunca. Apenas me quedan unos meses de vida”.


RELATO 5

CABO GRANDE

Está historia no va de ningún personaje especial, ni de la navidad, ni de elfos,ni renos.
Va de un lugar mágico, abrigado entre montañas, al que los antiguos navegantes llamaron "CABO GRANDE".
En las largas noches de diciembre, cuando más temían a las fauces gélidas del mar del estrecho, brillaban aquellas luces verdes, casi mágicas por las que reconocían a la bella Rusadir.
Al girar el Cabo Grande, aparecía la imagen serena de aquel lugar acogedor, rodeado de montañas, donde refugiarse del furor del mar.
El tiempo hizo que los pueblos navegantes más diversos y aventureros comenzarán a asentarse allí.
Cada uno traía consigo su creencia, su cultura, su tradición 
Esa mezcla de sabiduría se convirtió en un regalo para todos aquellos pobladores que se quedaban allí.
Los resplandores se repetían cada diciembre, haciendo que el pueblo asentado tomara por costumbre hacerse regalos en esa fecha.
Para recordarse a sí mismo que aquella Rusadir nació de la mezcla hermosa que el mar iba llevando de forma tan aleatoria.
Hacían sonar campanas, voces, guitarras, panderos, trompetas y encendían luces de colores brillantes,
que representaban a aquellos primeros navegantes que llegaron a aquel mágico lugar, cada uno como un regalo nuevo.

RELATO 6

LA SONRISA DE LA LUNA LLENA

El Sol y la Luna son amantes condenados a rozarse en los límites del tiempo. Él despierta cuando ella se duerme entre bostezos de seda, pero su atracción late tan inconmensurable, que su buena estrella les ayuda inventando pigmentos en el firmamento y mil maneras de encontrarse.

Hay momentos en los que el Sol permanece colgado más horas y pinta el cielo de naranjas y rosas, para que la Luna pueda asomarse antes de tiempo. Otras veces, la Luna se vuelve casi transparente y flota desafiando al día, fingiendo ser una nube. En el instante que logran abrazarse, eclipsan al mundo que, asombrado, queda sumido en la oscuridad.

Dicen que también se escriben mensajes. El Sol los esconde tras la montaña en los atardeceres, y la Luna responde sobre la arena de la playa creando mareas y brillos de jade y plata. 

Nadie los ve besarse, pero el efecto de su amor reaulta tan sobrenatural, que se siente en la explosión de estrellas de una noche de verano, en el trino que anuncia la luz del amanecer, en la sonrisa contenida que delata a la Luna llena.

RELATO 7

EL ANILLO DE MAGIA LÍQUIDA 

Había decidido pasar los últimos momentos del año en solitario, en un lugar en donde sabía que no encontraría estruendosas uvas, ni fulgores exacerbados; sólo él consigo mismo. 
Se encontraba en un paraje cercano a Sisimiut, situado al oeste de Groenlandia, rodeado de abetos, montañas y nieve, con tan buena suerte que despediría el año observando preciosas auroras de color verde.
Justo a las 24:00 del 31 de diciembre, salió de su tienda de campaña a recibir el nuevo año con aquellos espectaculares destellos en la atmósfera. 
El ambiente había adquirido una tonalidad casi esmeralda, cuando encontró un objeto semi oculto en la nieve, que resultó ser un anillo transparente. 
Repentinamente, un hilo líquido y brillante comenzó a descender de la aurora directo hacia el anillo, tiñendolo de un hermoso color agua marina resplandeciente. 
Asustado, aquel hombre pensó que estaba bajo los efectos del ron con el que había acompañado su frugal cena, pero aquello era real. 
Instintivamente se puso el anillo, adquiriendo la capacidad de transportarse a otras realidades. 
Tras tomar conciencia del poder que le otorgaba aquel anillo, decidió buscar un nuevo mundo en el que vivir, convencido de encontrar seres maravillosos con quienes compartir su existencia.

RELATO 8

LA ESTELA MÁGICA 

Bajo el cielo ártico, la aurora danzaba como un secreto antiguo. Las montañas, cubiertas de nieve, guardaban silencio, mientras el bosque respiraba un aire gélido . Un viajero se detuvo, pequeño ante la inmensidad verde y azul, y recordó por qué había venido tan lejos: para escuchar.

Las luces susurraban historias de hielo, tiempo y paciencia. Cada sombra era un recuerdo. Cuando el frío mordió sus manos, sonrió. Sabía que aquella noche quedaría viva, brillando para siempre dentro de su memoria.

El horizonte se abrió, y el mundo pareció agradecer su mirada atenta y humilde en silencio. Abrió los ojos y vio cómo tres personajes cruzaban en una estela azul. Parecían reyes, por los reflejos dorados de sus ropas. Los tres seguían a una estrella estelar que cruzaba ante su mirada un tesoro de paz y maravilla.


RELATO 9

UNA HISTORIA CUALQUIERA 

El cielo reflejaba los colores del invierno de una manera familiar y única, como si leyera su alma, fría y azul. 
Sabía que le esperaban días de duelo, pero también sonrisas y disfrute con los pequeños. Aún así sentía la reticencia de su alma por volver. El amor no era suficiente para calmarla. 
Allí había vivido lo mejor y lo peor de su vida.
Se concentró en la escena de dolor que viviría al llegar. Imaginó a su hermano roto por la pérdida, a su suegro aniquilado. Todo para calmar la angustia, pensando que prever lo que vendría, le bastaría para superarlo.
De pronto un pequeño ciervo apareció en el halo amarillo de los faros, y un volantazo la llevó al filo de la montaña. Consiguió parar justo en el borde, y salió del coche tras el vaho de su aliento, pensando en lo frágil de la vida. Adelantarse para no sufrir, sufriendo por el pasado. ¡Qué tonta! ¡Si lo único que existía era el ahora!.
Y como en un cuento de navidad, concentró su mirada en los bonitos paquetes de colores que contenían todo su amor hecho regalos, subió al coche, y disfrutó del paisaje mientras volvía a casa.

RELATO 10

EL CIELO DE COLORES

"¿Papá, por qué el cielo de nuestro nacimiento es de colores?”
Cuando mis hijos me hicieron esta pregunta les conté esta historia...
"...Mi madre procedía de una pequeña isla de Noruega. Vino a España, conoció a mi padre...¡y aquí se quedó!.
Cuando mi abuelo enviudó, se vino con nosotros. Nos hablaba de su vida como pescador de bacalao. Los inviernos eran más llevaderos porque las noches se iluminaban con las auroras boreales. Nos decía que eran lo más bellos colores que podían existir. 
Cuando el abuelo enfermó, su cabeza se fue trastornando y pasaba las noches mirando el cielo esperando ver las luces que tanto lo maravillaban allá en su pequeña isla.
Se acercaba la Navidad y se nos ocurrió hacer un gran cielo con los colores de la aurora para nuestro nacimiento.
Cuando lo vio, sus ojos se humedecieron...ya apenas hablaba... pero su mirada no necesitaba palabras para expresar la emoción que sentía.
Pasó los días mirando ese cielo colorido hasta que un día, antes de Reyes, decidió partir en busca de esas luces en el cielo...tranquilo... dormido en su sillón..."
Por eso y desde entonces, nuestras Navidades siempre han tenido un cielo de colores.

RELATO 11

EL ABRAZO 

Aurora Boreal Bermúdez vivía en la tercera planta de un edificio moderno, a las afueras de Oslo.

Estaba sola, sentada delante de un precioso árbol de Navidad, oliendo el asado que acababa de hacer, oyendo canciones de Supertrump y Dire Straits.

Se levantó para poner derecho el cuadro de tulipanes que dominaba el salón y aprovechó para quitarse las zapatillas y calzarse sus tacones bajos.

En ese momento sonó el timbre de la puerta, abrió y allí estaba.

─ Hola, soy tu vecino de abajo. Me llamo Fredo y me gustaría compartir contigo esta botella de vino.

Fredo sonreía, afable, mirándola a los ojos.

Aurora le dejó pasar, sacó dos copas y se sentaron en el sofá, muy cerca el uno del otro. 

Hablaron y rieron sin parar, y poco después, Aurora le pidió que se levantara.

─ ¿Puedo darte un abrazo? ─ le dijo.

Fredo sonrió enseñando una dentadura perfecta. Se puso de pie, la agarró suavemente por la cintura y se dieron un abrazo largo y lleno de cariño.

Llevan cuarenta años juntos. Cada Navidad repiten la escena. Les gusta recordar cómo empezó todo.


RELATO 12

ENTRE LOS ÁRBOLES

Acabábamos de trasladarnos a Turku. La empresa donde trabajaba mi padre no le dio muchas alternativas. No lo recuerdo con especial cariño, aunque con el tiempo he aprendido a quitarle importancia. 

Al principio no nos hizo gracia, pero terminamos adaptándonos al frío y a aquellas noches eternas. 

Desde el porche, a lo lejos, vi a Thomas moverse entre los árboles. Al principio observaba desde la distancia, intentando no ser visto. Con el paso de los días comenzó a acercarse. Fue extraño. Aun así, pasé con él los mejores años de mi infancia. Desapareció tiempo después, igual que vino, de forma discreta.

Mi nieta Lumi, antes de irse, me ha pedido que le cuente otra vez la historia de cuando, siendo niño, dejé Madrid para venirnos a Finlandia. Mañana empiezan las clases en Helsinki y pasaré una temporada sin verla.

Después, ya solo, he subido al desván a coger el disco duro donde guardé las fotos que nos hicimos juntos. Hacía años que no las miraba. Al pasar por el pasillo y ver la foto de Aada el día de nuestra boda, una lágrima ha resbalado por mi mejilla.

Qué raro. Thomas no está en ninguna de las fotos.

RELATO 13

DOCE UVAS

Coincidiendo con el sonido de la primera campanada, mordí la primera uva y me encontré de pronto, sin saber cómo, en una ciudad devastada bajo las bombas. Antes de parpadear, volví a mi salón; la segunda uva estaba a punto de ser devorada, al compás del segundo tañido del año. Sentí el crujido entre mis dientes, cuando me encontré en un vertedero con cientos de niños descalzos acarreando fardos imposibles. Uno de ellos se giró justo cuando en mi salón se escuchaba la tercera campanada. La tercera uva me llevó al lecho de un río coronado con espuma negra. Quise evitar la cuarta uva, pero con el sonido de la campanada mis dientes se cerraron sobre ella y me vi con un arma en las manos, disparando a una sombra que cayó desplomada. 

Sin poder pararlo, sonaron una tras otra todas las campanadas, trasladándome entre horribles visiones. Al terminar, alguien me puso una copa fría en la mano y sentí empujones y abrazos. Por la ventana se veía una preciosa aurora boreal. Una mujer absurdamente vestida nos miraba desde el televisor, guiñando un ojo bajo cientos de pestañas postizas. Cierto tufo que recuerda al azufre flotaba en el ambiente.


RELATO 14

LA AURORA AUSTRAL Y LAS FRUTAS QUE SOÑABAN

En un mundo irreal, donde el suelo brillaba como caramelo y el cielo cambiaba de humor, apareció una noche la Aurora Austral. No venía del frío, sino del asombro. Bailó despacio sobre los árboles y les susurró colores nuevos.

Hasta entonces, las frutas eran rojas y amarillas, siempre iguales. Pero al tocar la luz danzante, comenzaron a soñar. Un manzano soñó con abrazos y dio frutas rosas. Un ciruelo recordó risas secretas y nacieron frutas lilas. Un árbol alto miró el cielo y regaló frutas azules, tan tranquilas que hacían dormir a los pájaros. Los más felices mezclaron todos los tonos y crearon frutas multicolores.

La Aurora Austral sonrió y dijo:
— Que nadie coma con prisa.

Desde esa noche, las frutas solo caen cuando un corazón las necesita. Quien prueba una fruta azul duerme sin miedo. Quien muerde una lila entiende sin preguntar. Y quien encuentra una multicolor aprende a imaginar.

Cuando la Aurora se va, los colores quedan. Porque los sueños, una vez despiertos, ya no se apagan.


RELATO 15

DIVERSIÓN EN LA OSCURIDAD
 
En un lugar lejano donde hace frío, frío del que hace que se te congelen hasta los huesos, vivía un zorro llamado Nimbo. Una noche, mientras buscaba algo para cenar, escuchó una voz que venía del cielo.
 
“¿Quién anda ahí?”, preguntó tratando de disimular su miedo.
 
Una luz verde gigante apareció sobre él.
 
“¡Hola, pequeño! Soy Luzverde, la aurora más divertida del norte. Espera, te voy a enseñar por qué”.
 
Nimbo se puso en posición de alerta por si tenía que salir corriendo. Entonces, Luzverde comenzó a adoptar diferentes formas; una pareja paseando, una jirafa, una nutria persiguiendo a otra, una casa, árboles frondosos… Nimbo estaba alucinando, se lo estaba pasando muy bien. 
 
“Cada invierno hago mi espectáculo, pero pocas veces tengo público. ¿Verdad que parece que cobrasen vida?”.
 
Antes de que Nimbo respondiese, todas las luces se unieron para simular un festival de fuegos artificiales. 
 
“¡Las auroras brillamos mejor cuando alguien se detiene a venos!”.
 
Nimbo agradeció la demostración y antes de alejarse pensó en lo bonito que había resultado aquel encuentro. Y desde ese día, cada vez que las luces bailan, Nimbo las contempla con la misma ilusión que la primera vez.

RELATO 16

UN ENCUENTRO BOREAL 

Con la nueva llegada del frío,el cielo se abrió y esparció todos los deseos, anhelos y esperanzas que atesoraba, en forma de leves y minusculos borregos de algodón, en un particular combate contra la tozuda gravedad.
Los ejércitos uniformados,firmes y estoicos, acataban que sus copas se tiñesen de gélido blanco,mientras cobijaban debajo de sus canosas ramas algunos alces despistados.
Miré absorto, y bajo la profunda cúpula, se esparció la verde y esperanzadora aurora; tiñéndola de luminiscencia.
Mis piernas penetraban el suelo como el dedo de un niño el merengue; avanzando al unísono con mi agitado pulso.
Llegué a un claro. Allí me recibió su cabaña, exhalando aire cálido y tostado.
Un enorme trineo yacía medio sepultado por la espesa capa, dejando ver la ausencia de algún animal de tiro.
Me acerqué a la puerta para oír mejor lo que me pareció el sonido del corte de troncos,que tanto me asustaba en mi infancia.
Pegué mi nariz, y ésta se me volvió de un rojo intenso y fulgurante, iluminando el espacio como un candil.
Entonces comprendí quien era y cual sería mi misión. 
Desde aquel día, el enorme humano de barbas y pelos blancos me llama Rodolfo.

sábado, 13 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 289

Foto propuesta por Diego, y número de lotería a repartir por los que escriban esta semana.

 
RELATO 1

EL PERRO 

El sintecho empujaba penosamente un carro con sus escasas pertencias.
Vio un perro calado hasta los huesos, tiritando.
Se acercó a él alzando las manos, el animal aulló esperando un golpe.
En cambio, recibió una caricia:
"No tengas miedo, no todas las manos golpean."
Se refugiaron en un cajero automático, dentro habia un sobre: "Para las manos que confortan" decía.
En su interior, un décimo de lotería, 38238, bonito número perrito.
Pero, ¿dónde estaba el perro?.

Al día siguiente, 22 de diciembre, desde la puerta de un bar, el sintecho escuchaba el sorteo de Navidad.
"...treintayochomildoscientostreintayochoooooooo, cinco millones de euroooooooos..."


RELATO 2

EL CHIQUÉ 

Isabel paseaba por Rio de la plata con aquel chiquè de dama de alta alcurnia, tan impostado, que pareciera que grababa una película.
Hacia días que los mentideros hablaban de una dama de pose elegante que paseaba su "canich" por Punta del Este, al sol de playa mansa.
Nadie la reconocía allí.
Hasta impostaba su acento argentino. 
Su perro pareciera ladrar en francés 
¡Y que contaros de aquellas gafas!
Ya no más: "dientes, dientes que eso les jode"
Quién le hubiera dicho a "la Pantoja" que la lotería le iba a dar otra oportunidad.

RELATO 3

LA OTRA PEPA 

En 1812, en plena Guerra de Independencia, Cádiz se convirtió en el escenario del primer sorteo de la Lotería de Navidad. El billete, un lujo a 40 reales, prometía 8000 pesos al ganador. Entre el estruendo de cañones y la incertidumbre, la gente se reunió para soñar. El bombo de madera giró, y el destino se selló. Un grito de emoción resonó: ¡El gordo es para Cádiz! La ciudad, asediada por la guerra, encontró un destello de esperanza en la lotería, un símbolo de resistencia y fe en un futuro mejor.
 

RELATO 4

LO QUE NOS TOCA

En Navidad de 1936, cuando España se partía en dos y el frío calaba los huesos, el número 38.238 quedó cosido al forro de una chaqueta militar.
Su dueño murió sin saber si aquel papel valía algo.

Desde entonces, el número vuelve cada diciembre.
Hoy lo compra una sanitaria y, sin saber por qué, vuelve a creer en su trabajo.
Un inmigrante lo guarda en la cartera, como quien guarda una llave.
Una joven con contratos temporales se permite imaginar algo distinto.
Nunca sale en los grandes premios, pero tampoco pasa de largo.
A veces, basta con eso.


RELATO 5

BOLETO VOLADOR

En la ventana de una sexta planta, una mujer sacude un pantalón antes de tenderlo bocabajo. Del bolsillo se desprende un papel húmedo precipitándose al vacío, yendo a caer en la cesta de una dama. Desde la acera de enfrente, un joven testigo del vuelo del décimo de lotería, echa a correr dispuesto a meter la mano para apropiárselo. Un hombre que presencia el hurto unos metros por delante le pone una zancadilla, y da de bruces soltando el boleto a merced del viento. Revolotea, se eleva, hace piruetas en el aire y aterriza a los pies de un mendigo.

RELATO 6

QUE VIENE EL LOTERO

¿Quién me ha llamado? 
Aquí lo llevo.
Me lo quitan de las manos.
Mírelo bien caballero, el 38238. 
¿Quién no ha soñado con él? 
¡Qué número tan bonito! 
Para una Navidad, a mesa llena y percebes a montones.
¿Que están muy caros? 
Para eso yo llevo el Gordo.
¡Señora, que el gordo la está llamando!
¿Que no lleva dinero?
Este numerito le va a cambiar la vida, lo veo. Créame, que yo para eso tengo vista.
¿Uno para usted? Sí señor. 
Veintidós euritos. 
La propina, mi alma.
Mucha suerte, caballero.
¡Que llevo el 38238!
¿Quién lo quiere?
Feliz Navidad.

RELATO 7

OJALÁ QUE NOS TOQUE ALGO BUENO 

Querida Marilola:

Como todos los años, te envío mis disculpas acompañadas de un décimo. Me consta que los vas cobrando si tienen premio, así que supongo que en algo me has perdonado. 

Al principio lo hacía casi como una penitencia, por haberte robado el marido. Sin embargo, me he dado cuenta de la gran suerte que tuviste de que yo me cruzara en vuestro camino. Reconozcamos que te libré de un tremendo inútil. Ya no es ningún secreto.

Este año he comprado un décimo también para mí. Si toca, podríamos irnos juntas al Caribe. Piénsalo.

Un abrazo,

Paulina.


RELATO 8

EL OJO

«Sigue el ojo, usa lo que tienes», dijo la gitana.

A sus espaldas, la Alcazaba con las murallas fenicias de Malaka.
Se metió la mano en los bolsillos; tenía 20 euros y la tarjeta recargable del metro, cuyo logotipo era un ojo rojo.

En la estación de Atarazanas se subió al primer vagón.

Sentado, levantó la vista, quizás soñaba, era ella quien le susurraba:
«Bájate en la sexta, donde hay la Luz, la Paz, no busques respuestas, apuesta un décimo, yo veo dos veces treinta y ocho».

Ahora esperaba el 22 de diciembre con el gordo en la mano.


RELATO 9

DÉCIMO A LA FUGA
 
Secuencias de números llenan de ruido mi salón. Me da hambre y decido probar el bizcocho que me trajo Iván. Está tan bueno que me lo zampo enterito.
 
Entonces, los cinco números que he memorizado con fe son pronunciados. Doy un salto y corro a la nevera para coger el décimo, pero no está. En el suelo, un rastro de agua conduce hasta la puerta. Me asomo a la calle y veo a un muñeco de nieve que se aleja con mi décimo. Total, que salgo y…
 
“Tío, tío. ¡Menudo viaje! ¿Seguro que solo probaste el bizcocho ese de Ámsterdam?”


RELATO 10

TODO VENDIDO
 
Doña Manolita cuelga el cartel y cierra. 

Se sortea “La Receta de la Felicidad”.

Estos son sus ingredientes:

-3 dosis de serenidad y entusiasmo.
-8 de gratitud y responsabilidad.
-2 de amor propio y compasión.
-3 de alegría y solidaridad.
-8 de respeto y esperanza.
Todo bien mezclado y cocinado cada día a fuego lento, con amor e ilusión, resulta un plato único que puede alimentar a todo el mundo.  

El Comité, que ya probó este menú, acordó que los 4.000.000.000€ recaudados, se destinaran a construir albergues provinciales para que, en Navidad, ninguna persona vuelva a dormir en la calle.


RELATO 11

EL DILEMA 

Mi padre siempre me decía que si jugaba a la lotería no compartiera boletos, que aquello sino era un desastre. Empecé a trabajar y quedas con los colegas, y con los colegas de los colegas, en fin, que a final de año te piden que intercambies lotería. Me he hecho un lío. Por obedecer, he comprado de todos uno, y me he gastado el sueldo de dos meses. Y no me va a tocar ni un Euro. Ahora no sé si dejar de tener amigos, no comprar lotería, o desobedecer a mí padre. Que Dios reparta suerte.


RELATO 12

SÓLO SI TOCA

Fueron las últimas fiestas que pasamos juntos. Después de visitar los abarrotados mercadillos, envolvernos con el alumbrado, los villancicos, el aroma de las castañas asadas… todo se fue al traste cuando compraba un décimo de Navidad. Chilló “no quiero volver a verte. Llámame sólo si toca”.

Veintidós de diciembre. Me invade la angustia. Nada mejor que hacer que ver el sorteo de la Lotería. “¡NO ME LO PUEDO CREER!”, grité. Pisé a tope el acelerador, aullaba y carcajeaba. Tengo que recuperar el amor de mi vida. No vi la curva. El golpe apagó la luz antes de volver a vernos.


RELATO 13

MI ENFERMEDAD, TÚ

En mi cama.
Nunca tuve suerte.
Otra vez ese maldito sueño. 
Estoy sola, sin destino.
Los días empiezan a sentirse irreconocible.
Me asomo a ver las estrellas del cielo.
Mi corazón inquieto no deja de latir en mis oídos. 
Salto de la cama, abro la ventana. 
Aún no amanece.
Organizo mi día mentalmente. 
Vuelvo a posponer mi cita medica. 
No tengo ni un minuto libre. 
El móvil ha sonado ya varias veces. 
Es del hospital.
Despierto, la pantalla muestra el número 38238, mi número, me toca.
Destino.
Un suspiro. La noche en tus labios.
Vivo lentamente.
Ahora todo tiene sentido.

RELATO 14

MI GRAN PREMIO

¡Ja, ja, ja!
Iba en un caleidoscopio de colores; bajo un sirimiri de pétalos de rosas, caían gotitas de rocío convertidas en diamantes. Formaban senderos, que desprendían luces brillantes, las cuales sostenían un billete de lotería. Ella, la ganadora, subió a recogerlo, transportada en una nube; inmediatamente cayó una lluvia de dinero: flotaban coches, yates, pisos de lujo… Un chófer, un mayordomo, con grandísimas manos, caras retorcidas.

¡DESPERTÓ!

La rodeaba su humilde habitación. Una mano puesta sobre su pareja, la otra sobre su vientre, que guardaba a su bebé. Él y la felicidad de su hogar eran su ¡Gran Premio!


RELATO 15

EL BAILE DE LAS CIFRAS
 
En un mundo muy cercano, donde reinaba la tirana lógica, la rutina se estancaba aplastando el tiempo. 
Sus súbditos eran simples números, obreros presos en un Excel.
Harto de tanta monotonía, el Uno se erigió en líder y arrastró al resto a sublevarse.
El Dos, acostumbrado a emparejarse, le apoyó. 
El Tres, base de cualquier principio, y en compañia del mágico Siete, espolearon la causa. 
-¡Soy el mas chulo!- Gritó el Ocho.
Para atajar la rebelión, el gobernador, con el pretexto de un baile, los engaño; encarcelándolos en un gran bombo.
Cada Diciembre, una amnistía los libera al azar.


RELATO 16

EL TANGO DE MALENA

Malena no era hermosa ni rica, sólo tenía un laburo y la ilusión de tener un hijo, pero los hombres ni la miraban. Se decidió a comprar un décimo de la Lotería y como la suerte es grela, está vez fue plata. Buscó al chico más guapo y, al encontrarlo, le propuso que fuera el padre de su hijo.
Cuando tuvo al niño, el hombre, enamorado de ella, le propuso matrimonio, pero Malena lo rechazó, sólo quería al pebete, la casita con jardín trasero que se compró y una vida sin lujos, pero tranquila.
Y allí sigue, feliz.

RELATO 17

USAR LO QUE TIENES
 
Los hilos están echados. La suerte a punto de sonreírme.

Mi sobrino Alfredito es del colegio de San Ildefonso. Tendrá en sus manos, literalmente, las llaves de mi fortuna. Sólo falta esperar al día 22, sentarme en la sala y observar el movimiento de los niños, el giro de los bombos, las voces infantiles cantando la suerte. Gente ridículamente disfrazada. La ilusión, el deseo, la atención tensa.

Está demostrado. El sistema no es infalible. Esa bola extra inclinará la balanza a mi favor.

Otro sorteo amañado.

Alfredito tendrá su play station.

sábado, 6 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 288

Autor anónimo 


RELATO 1

GUANAHANI, 1492

No conocíamos su lengua cuando sus pasos llenaron de temblor la orilla. 
Unas casas flotantes aparecieron en el horizonte. El aire se volvió denso, como si los espíritus contuvieran la respiración. Corrí hacia nuestras barcas de colores, alineadas en la orilla como niños dormidos. Entonces aparecieron, fríos, tensos, y se hicieron con ellas. 
Después arrasarían con todo.
Nos impusieron sus ropas pesadas, sus gestos duros y sus costumbres. 
También una fe que nos arrodilló ante un dios que no sabía nada de nuestros bosques ni de nuestros ríos.
Desde ese día la tierra nos dio la espalda para siempre.


RELATO 2

MOLIENDO EL RECUERDO 

Los sueños correteaban entre patadas descalzas, charcos y gallinas, detrás del intento de pelota hecha de trapos atados.
Adji machacaba el mijo en el pilón al ritmo acompasado del taasu; improvisando poemas, deshaciendo nudos en su pecho.
Sus ojos vidriosos perseguían los eléctricos e imprevistos movimientos de sus dos pequeños tesoros.
El olor del vacío se imponía al aroma del cacahuete molido.
Sentía la sal sobre sus mejillas, aferrada a una esperanza.
Palpaba la melodía, y saboreaba la imagen de su hombre, uno entre los integrantes del colorido cayuco, adentrado en el ambiente salado e incierto de otra sorda travesía.


RELATO 3

REGATA DE COLORES

Durante las fiestas locales de Carabobo, el inspector Rojas visitó el cobertizo de Brayan; allí realizaba trabajos de carpintería. Estaba interrogando a los participantes de la regata, donde uno de ellos se ahogó al hundirse la “Paketass”; se comentaba que tenía un affaire con la esposa de Brayan.
Rojas se paseaba por la estancia con las manos enlazadas en la espalda, en busca de alguna pista; hasta que algo llamó su atención. Se puso guantes y en una bolsa de plástico introdujo la broca con restos de virutas azules, coincidentes con las halladas entre los guijarros de la playa.
 

RELATO 4

LA POTRA SALVAJE 

La lluvia azotaba la barca, la quilla hendía con furia el mar, sus vivos colores que en antaño las manos rústicas de su padre pintó, sobre el espejo del mar se reflejaban salpicadas por las olas.
Avanzaba solitaria, rescatando recuerdos y promesas diluidas, en el agua del tiempo.
Como un fulgor de esperanza, un destelló de la luna se abrió paso entre los nubarrones.
Vio las luces del país que la acogería, con dolor el
suyo quedaba atrás. La barca le enseñó que hay que luchar con fuerza en la profunda oscuridad, para encontrar la luz.

RELATO 5

A LA DERIVA (Y SIN DESTINO)

Nací hace mucho tiempo, me ataron mis blancas alas, sepultaron mis recuerdos. 
¡Que mis ojos no lo vean!

Que no la cubra la noche, desnuda, sin aire, asfixiada, casi todo me negaban.
Busqué mi mar, mi bandera, jamás logré encontrarla.

Mis remos, mi timón, mis velas. 
Remando surco los mares, aquellos que él amaba, ella lo sufría, tantas envestidas saladas, como las lágrimas, que en mi cara resbalaban. 

Mi alma se fue agrietando, también se quebró mi barca.
Tripulé con rumbo fijo, hacia el horizonte, hasta el último de mis viajes sabrá llevarme, sumergidas en el secreto de las profundidades.

RELATO 6

PAPE

Mamadou el pescador pone su barca al lado de las demás barcas. Eso le da fuerza, y confianza.
Le ha pintado números, símbolos y letras que reflejan sus miedos y sus deseos.

Pape, su hijo de tres años, está sólo en la choza de la playa, porque Mamadou sale hoy a pescar.

Mamadou es un hombre sencillo, que cree en la naturaleza, y en las cosas que le enseñaron sus padres.

Cuando vuelva esta noche, Pape ya será un hombre fuerte, que jugará en el Barcelona y lo sacará de Senegal para vivir, sin problemas, en un chalet de lujo.


RELATO 7

EL COLOR AMARILLO

Habíamos repintado el lateral de las piraguas con color _xonq_ , para atraer abundancia y prosperidad. Necesitábamos que la pesca se nos diera bien; ya eran semanas de redes vacías y nuestras familias pronto empezarían a pasar hambre.

Njibo apareció cabizbajo, rehuyendo mi mirada. Antes de salir, sentado en la arena, dijo «me rindo». Yo sabía lo que eso significaba. Mi hermano pensaba en aceptar el _yoonu_ clandestino a Europa. 

Aunque esa triste mañana salimos a pescar, ya nada volvió a ser como antes. Dentro de nosotros había prendido una llama diferente y habíamos dejado de confiar en el color amarillo.

RELATO 8

EN LA PLAYA DE LOS LAGARTOS DE COLORES

Durante su luna de miel en Madagascar, Marisa casi se ahoga en una playa repleta de barcas que parecían lagartos de colores tomando el sol. 
Un marinero la rescató, quedando ambos conectados por una sensación de amor inexplicable, que Marisa se llevó a España. 
Treinta años después, viuda, volvió a la misma playa para buscar a aquel marinero. 
Allí le encontró pero el antiguo encanto se había desvanecido para ambos. Sin embargo, entre risas y recuerdos, descubrieron una nueva forma de amor: una amistad tranquila y duradera.
Después de todo, el amor es la sustancia que nutre todos los afectos.

RELATO 9

EL VIAJE

Detesto la palabra "víctima", pero es lo que soy: una víctima más entre millones de un mundo que devora al que es "distinto". Un mundo "_tetris_" en el que las piezas que no encajan quedan fuera de la formación. Un desfile cuadriculado donde ser engullido por el sistema es motivo de orgullo.
 
Por eso me fui. Deambulé mucho tiempo sin destino, hasta llegar a esta playa de colores, donde detuve mi camino.

Ahora sé que soy una espiral, una ola, un círculo, un corazón, un rayo, un mar, un abismo,... 
No me hace falta encajar, solo estar... y ya veremos...

RELATO 10

SUCEDIÓ EN SOUMBÉDIONE

Fue un misterio bendecido. 
Los astros, cómplices, se alinearon tras aquél viaje ¿lo recuerdas? 
Desde entonces nuestras vidas quedaron enlazadas. 
El exotismo de aquellas tierras remotas, los amaneceres en Soumbédioune, la nobleza de aquél pueblo pescador de eterna sonrisa, las simbologías pintadas en sus "pirogues" nos hechizaron. 
Yo ansiaba huir de una sociedad imperfecta, impersonal y cada vez más desencantado abracé la sencillez.  
Descubrí que la vida podía ser generosa aún cuando pierdes las ganas de vivir.
Y te encontré. 
Hoy seguimos aquí, enamorados de la humildad y la grandeza de estas gentes, agradecidos por el privilegio de caminar juntos.

RELATO 11

COLORES DE VIDA

Idrissa y Mamadou, entre redes, echaron los dientes en la mar. 
La Daketa fue su segundo hogar. 
Con 16 años, miedo e ilusiones, cambiaron la patera por un cayuco. Junto a un centenar de desconocidos pusieron rumbo a España. 
Al día siguiente, de noche, les sorprendió un temporal y una ola de 6 metros volcó la embarcación. 
El océano cobró su peaje. 
Sólo 30, entre ellos Idrissa, sobrevivieron. 
Dos años después regresó a Dakar, abrazó a su familia y volvió al punto de partida. 
La Daketa continuaba mirando al cielo. 
Los coloridos trazos de Mamadou seguían vivos, como su alma.
 

RELATO 12

SUEÑO AFRICANO

Las olas furiosas arrastran a su albedrío la barquilla demasiado frágil, pero los dioses vuelven la cabeza para otro lado: les trae sin cuidado lo que Neptuno haga con sus dominios. Una ola empuja la policromada patera contra las rocas. Una madre joven envuelve a su pequeña, todo lo que ha podido traer de África, en su manto de colores, aunque muy escaso valor puede brindarle; está mojado. Algunos hombres, los más fuertes, saltan y consiguen llegar a nado hasta la arena, pero otros desaparecen en las aguas.
Sólo queda en la orilla una barca multicolor.


RELATO 13

SE BUSCA INSPIRACIÓN 

Llevo cinco años en un fantástico grupo en el que todas las semanas alguien propone una foto y hay que escribir una historia basada en ella. A mí casi siempre me acompaña Inspi, (inspiración) y me dejo seducir por ella y parimos nuestro relato.
Toda la semana llevo buscándola y no aparece, el tiempo corre y el plazo se acaba, y la foto merece un buen relato.
Pruebo con un atracón a medianoche por si la indigestión me dicta algo... Nada.
Viernes 20:06, recibo un güasap:
"Tren averiado, llego en cinco minutos, tu Inspi"
¡A buenas horas mangas verdes!

RELATO 14

COLORES

Esta historia empezó hace mucho tiempo. 
Cuando nacieron las primeras mujeres, trajeron los colores al mundo. 
Las barcas se pintaron con el rastro que ellas dejaban al caminar. Amarillos de sol, verdes de selva y azules de madrugada.
Cada dibujo era un recuerdo de su paso.
Todos los que llegamos después, aprendimos a navegar leyendo esos tonos. 
Ahora, cuando una barca queda en la orilla, es una invitación clara. 
Sus colores empujan a descubrir el misterio antiguo de lo que significa ser mujer. 
Y esa será la única manera de avanzar.


RELATO 15

DAKAR - FUERTEVENTURA 

Como cada tarde, después del colegio, Ousmane iba a casa de Fatou, su abuela paterna, a merendar su empanada frita de cacahuete y azúcar. Le contaba el plan de esa tarde para buscar a papá con su catalejo de plástico, que no se preocupara, le decía, que dos meses desaparecido no era nada.

"La Abu Fatou" sabía que no volvería a ver a su hijo.

A Ousmane le dejaban embarcar, como cada tarde, para que iniciara su particular búsqueda a la grupa de las proas de los pesqueros, porque la esperanza siempre se pintaba de colores.


RELATO 16

EL TIEMPO DE LAS PERLAS 

Cada mañana al amanecer se encontraban en aquella playa, se sentaban junto a las embarcaciones allí varadas.
kaylani se abrazaba a keanu y a Nalu. Soñaba con que llegara la temporada de las perlas. Se había convertido para ellos en su pasión. 
Bajaban a pulmón en busca de aquellas conchas mágicas, el mar fue su maestro durante toda su adolescencia y ahora de adultos tenían su propia embarcación, la pintaban ellos. 
Nunca faltaba el sol, las montañas y el mar en ellas.
Era su ritual. 
Se convertiría en su forma de vida hasta que el mar se los quisiera llevar.


RELATO 17

FÁBRICA DE SUEÑOS

El altruismo y solidaridad de mis padres los llevó lejos y sus hijos nacimos en África. Allí crecimos, jugamos y pintamos idénticas sonrisas infantiles con los lugareños, mientras pescábamos en las piraguas.

Mis mayores construyeron algo más que un hogar para decenas de criaturas, elevando así sus condiciones de vida. Más tarde levantamos un modesto hospital y una amplia escuela, y modernizamos algunos aperos de labranza.

Nuestra vida no fue nada fácil, pero cada día dábamos gracias por poder fabricar sueños para aquellos inocentes que no sabían ni que existían 

Hoy sonreímos satisfechos y nuestros ojos otean un renovado horizonte.

RELATO 18

NO ERA HUIDA, ERA VIDA
 
No era una persona precisamente impulsiva, pero su necesidad de perder de vista todo lo que conformaba su entorno la empujó a serlo. Una maleta pequeña y kilómetros de distancia.
 
Tras unos días explorando un rinconcito de Indonesia, se topó con una playa solitaria en la que descasaban unas coloridas barcas. Habrían vivido mil aventuras y, a pesar de su vejez, seguían navegando y brillando.   
 
En ese instante comprendió que no se trataba de huir, sino de mantenerse a flote. Se sentó frente al mar y lloró aliviada. Por primera vez en meses sintió que todo iba a estar bien.

sábado, 29 de noviembre de 2025

RELATOS SEMANA 287

Foto Mariló 

 
RELATÓ 1

MAYDAY MAYDAY 

Cuando aterrizamos y nos evacuaron del avión, todos nos reunimos alrededor del piloto. No pudimos resistir el impulso de agradecerle que, después de aquel gigantesco resplandor, seguido del silencio de los motores, el capitán hiciera planear la aeronave durante más de trescientos kilómetros hasta tomar tierra en aquella pequeña pista de aterrizaje en medio del pacífico sur.

Nosotros, al menos de momento, sobrevivimos porque nos protegió el fuselaje del avión. Esa fue nuestra reflexión al observar los alrededores en nuestra búsqueda de ayuda, porque las comunicaciones eran inexistentes y yacían centenares de cadáveres por todas partes.
 
RELATO 2

UN MARTES DE VIAJE
 
con certeza, el sorteo estuvo amañado.
Y allí se reunieron ilusionados, expectantes, y algo asustados.
La niebla abrazaba y lamía las siluetas.
El ralentí de los motores embriagaba el ambiente con olor a dudas de última hora.
El viaje de los afortunados elegidos comenzaba en su primera escala. Cabo Cañaveral esperaba impaciente. Allí la luna aun dormía.
Dejaban poco atrás; solo recuerdos agrandados, expectativas truncadas, y demasiado pasado.
Conejillos de india de un futuro que corría a su encuentro.
La primera misión despegaba el martes al hogar del dios que dio nombre a ese día de la semana.
 
RELATO 3

DESDE LA NADA

Cuando el avión tocó tierra, la multitud avanzó como una ola contenida demasiado tiempo. Cada paso levantaba polvo y esperanza. Yo buscaba entre los rostros asomados a las ventanillas, temiendo que el mío no encontrara el suyo. El viento trajo murmullos, nombres susurrados, plegarias. Entonces la vi, frágil y firme a la vez, como si hubiese cruzado heridas en lugar de cielos. 
Pero al bajar comprendí que no venía por mí. Habló con los agentes, señaló una dirección, siguió adelante. Y en su silencio entendí mi derrota: debía soltarla al fin, aceptar su partida y construirme.
Desde la nada

RELATO 4

IGNOTO
 
La noche está avanzada y los ganadores del concurso se preparan para embarcar. Todo parece normal, salvo el extraño procedimiento que los ha conducido hasta allí. La tensión se palpa en el aire y las miradas nerviosas rebotan entre los presentes. La puerta se cierra y la oxidada voz del piloto desencadena el pánico.
 
“Gracias por elegirnos. Vuelo con destino… ignoto”
 
Elevación, gritos, oscuridad, paisajes imposibles, turbulencias. Uno a uno, los pasajeros son absorbidos por escenarios que no deberían existir.
 
El avión, ahora vacío, se aleja buscando nuevas víctimas con las que alimentar su próxima asignación.
 
RELATO 5

LA CONCIENCIA PESA, AL FIN Y AL CABO

Tras la convención de la empresa, los asistentes avanzaban lentamente hacia el avión mientras recordaban lo ocurrido: todos habían traicionado al ponente; aquel que vino a compartir sus ideas en beneficio de todos, terminó vilipendiado y repudiado. 
Durante el evento, los abrazos y sonrisas fingidas ocultaban puñales certeros.
Pero la desolación del ponente se impuso a la arrogante euforia de los traidores.
Bajo las luces duras del aeropuerto, el avión no conseguía despegar. Tal vez no podía con el peso de la culpa que en él viajaba.
El ponente observaba la escena tranquilo. 
Después de todo, él seguía siendo libre
 

RELATO 6

SU PRIMER VUELO 

Para Luisa, su primer vuelo fue todo un acontecimiento, pues disfrutó de paisajes de película, ciudades y maravillas que nunca pudo ver en su vida. Contempló océanos interminables, enormes praderas nevadas, montañas que casi rozaban la panza del avion y ríos que semejaban hilos de plata y promontorios de laderas multicolores, pero también descubrió el amor, un amor agridulce al principio y tortuoso al final, tanto, que decidió volver a casa.
Abrió los ojos. El avión no había despegado aún.


RELATO 7

CAMBIO DE DESTINO 

El avión despegó con suavidad, deslizándose hacia el cielo despejado. Desde la ventana, el aeropuerto se hacia pequeño, una maraña de luces titilantes y pistas interminables. Dentro, los pasajeros descansaban, algunos perdidos en sus pensamientos, otros sumidos en libros o pantallas. Un murmullo de conversaciones flotaba en el aire, mientras el avión ascendía, dejando atrás la ciudad que ahora parecía tan lejana. El vuelo, como tantos otros, continuaba su ruta en silencio compartido, un puente invisible entre dos mundos.
 
RELATO 8

LA ÚLTIMA COORDENADA 

Cruzábamos el Atlántico rumbo a Miami cuando el piloto anunció turbulencias. Después de varias sacudidas el avión cayó en picado. Sentí el estómago desprenderse mientras el fuselaje giraba descontrolado. Las maletas volaban entre gritos cuando sentí un zumbido feroz en los oídos seguido de un golpe seco.
Despertamos en una especie de cueva iluminada por una luz ámbar. Todos los pasajeros estamos vivos, aunque aturdidos, susurrando mil preguntas. El aire vibra, helado. 
Escuchamos unos pasos. 
Aquí, en el triángulo donde tantas rutas se desvanecen sin explicación, donde el mar y el cielo parecen pactar desapariciones, aguardamos lo ya inevitable.

 
RELATO 9

¡A VOLAR!
 
Juan y yo hemos hecho lo que teníamos que hacer. No queremos vivir en la miseria, pidiendo adelantos en esa asquerosa oficina, soportando las humillaciones de un cabrón que nos paga como si estuviera haciéndonos un favor. Ahora tenemos una vida por delante. Nos vamos a Panamá. Madrid, al fin y al cabo, no vale una mierda. Este vuelo nocturno nos alejará de tanto madrugar, tantas horas extras y tan poca diversión.
¡Nuestras maletas están llenas de esperanza!
Y cuando se den cuenta de la pasta que falta, ya habremos cambiado de identidad.
¡A volar…!


RELATO 10

EL FANTASMAGÓRICO CRISTAL DEL TIEMPO

Qué viaje: el avión era una hoja sacudida por turbulencias indómitas. Al fin, tierra firme. ¿Dónde estaba? Aquello no era Miami: la pista, de tierra, se hundía en la selva. Miró atrás; avión y pasajeros habían desaparecido. 
En el pequeño y solitario aeropuerto, el hombre de la torre de control lo abordó, angustiado: “
¿Vio el enorme avión que bajó aquí? Este sitio es para avionetas. Ahora se esfumó. Por cierto, ¿quién es usted?”. 
“Voy rumbo a Miami y luego a Texas, para entrevistar al presidente Kennedy”.
“¿Está loco? Kennedy murió en 1963. Estamos en 1996”.


RELATO 11

UN INSTANTE ANTES DE EMBARCAR

Fátima aprieta mi mano. 
Estamos a punto de subir al avión, rodeados de adultos que parecen tener algo muy importante y urgente que hacer. 
Los observo, buscando pistas de cómo serán los padres que nos esperan al otro lado del océano. 
¿Tendrán la piel tan pálida como el señor del traje? 
¿Olerán a perfume, como la señora de mi lado? 
¿Serán amables? 
Los imagino brevemente, pero no consigo dibujar sus caras.
Noto mi corazón galopando. 
Ahora soy yo quien aprieta la manita de Fátima.
Le sonrío. 
La trabajadora social nos empuja suavemente en la espalda. 
Respiramos hondo.
¡Allá vamos!


RELATO 12

LA TERMINAL 

Se pasaban los días enteros viendo salir los aviones.
Tranquilos y pacientes.
Charlaban de todo y nada, paseando por la terminal un día y otro, eternamente para ser más exactos.
Eran las almas sin destino, de los fallecidos en accidentes aéreos que indefectiblemente volvían al punto de salida antes de la catástrofe.
Nadie los veía o intuía salvo algún perro que, erizado, les ladraba o un niño pequeño que inocente, les echaba los bracitos cuando pasaban cerca.
De vez en cuando, uno de ellos conseguía subir con los vivos.
Ese, seguía avanzando.
Los demás, seguirían esperando, hasta retomar su destino.


RELATO 13

EL PÁJARO DE HIERRO

Una vez internados en la densidad algodonosa de las nubes, perdieron toda señal con la torre de control ya cercana. Evadidos de la blancura, el paisaje no era el esperado, no había pista de aterrizaje al frente.
El comandante tuvo que realizar una toma de emergencia en un camino de tierra, anunciada una repentina falta de combustible. 
La tripulación ordenó la evacuación del pasaje. Hacía calor; el viento soplaba arrastrando matojos. A los pies de un niño llegó un papel revoloteando, lo atrapó. Eran bocetos de pájaros evolucionando a aeronaves; el último diseño, un avión. Firmaba un tal Leonardo.


RELATO 14

LA COARTADA DE ROSA

¡Por fin! 
Exclamó Rosa al ver el telediario. 
El avión de Air Nostrum, con destino París, fue desalojado en Barajas tras amenaza de bomba. 
Revisado, casi a medianoche, los pasajeros volvieron a subir a la nave. Sorprendida, vio a Julián, su marido, acompañado de Carmela, vecina del 3ºB. 
Minutos antes Rosa habló con él, quien le aseguró que ya estaba alojado en Melilla donde, por trabajo, estaría esta semana. 
Whatsapp de Rosa a su marido: Querido, cuando regreses, tus pertenencias estarán en tu nuevo domicilio, el 3ºB. 
Y Alfonso, el marido de tu acompañante, vivirá conmigo en nuestra casa. Gracias.
 

RELATO 15

LIENZO EN BLANCO

En el asiento de ventanilla me tomo una copa de vino y me encuentro mucho mejor. Leo, pienso, sueño. Atrás dejé mis preocupaciones en el triste y monótono paisaje de mi existencia. Miro abajo e intuyo en el inmenso océano cómo será mi vida: un lienzo en blanco para pintar lo que me queda por vivir. Empezar de cero donde nadie me conoce, sin miedos, humillaciones, golpes…

Sienta bien reinventarse, gritar de alegría y libertad, mientras descubres una nueva parte de ti cuya presencia jamás percibiste. Una satisfacción recorre mi cuerpo y en mi rostro se dibuja una pícara sonrisa.
 

RELATO 16

OPERACIÓN ENTEBBE

La azafata repetía: 

“Ya está, todo pasó”. 
La mujer, con el niño aferrado al pecho, aún temblaba, temiendo más por él que por sí misma. Todo pudo ser una tragedia si aquellos hombres, surgidos de la nada, no hubieran irrumpido.
“Venimos para llevarles a sus casas, ¡al suelo!”, gritaron.
En minutos, el secuestro terminó.
Pero no todos volvieron, el infortunio disfrazado de moneda caprichosa lo señaló jugando sus cartas.
Jamás podré agradecer lo suficiente que, gracias a su sacrificio, yo siga vivo.
Ahora a pie de pista intento respirar hondo, como si el aire pudiera devolverme la normalidad perdida.

RELATO 17

ÚLTIMO VUELO

Durante días y días, en la tele se hablaba de la marea que subía lentamente desde el Atlántico, sin cesar, sin retroceder. 

Desde hacía años, estos fenómenos se denominaban «cambio climático». Nadie se había interesado demasiado por ellos, hasta que Cádiz ya estaba sumergida y la costa de Galicia parecía un desierto líquido de poderosas olas. 

Somos miles de refugiados apiñados como sardinas en lata, tratando de subir a este último vuelo.
 
Solo nos queda el aire, Air Nostrum, porque ahora el mar se ha convertido en un monstruo, Sea Monstrum, pensaba, mientras intentaba subir la escalera del avión.

RELATO 18

VIVIR SIN AIRE

Entre los restos esparcidos sobre el suelo empapado y la hojarasca pegada al fuselaje aún humeante, encontré una foto. Al voltearla, vi su dorso: unos labios discretos, que empapados en carmín entonces y ahora borrados por el agua y el viento, alguna vez le dijeron a Jorge: Feliz viaje. Te quiero.

Me los imaginé caminando hacia la puerta de embarque, ella apretándole la mano como si presintiera algo. Después, desde la terminal, Ana alzaba el brazo por última vez. Él ya no miró hacia atrás.

Desde entonces, aquellos labios nunca volvieron a nombrarlo. Y ella… aprendió a vivir sin aire.

sábado, 22 de noviembre de 2025

RELATOS SEMANA 286

Foto Edouard Boubat

 
RELATO 1

EL MERCADO DE LOS SUEÑOS ROTOS 

El enjambre de olores bailaba entre los ciudadanos que se arremolinaban entre los tenderetes.
El bullicio, la banda sonora que parecía provenir del embarrado suelo.
Sus pies desnudos flotaban sin mancharse, a contracorriente, abriendo paso entre los sorprendidos transeúntes, cortando miradas entre envidiosas e incrédulas.
Nadie sabía de donde venía; ni siquiera ella.
Solo perseguía un sueño roto a través del tiempo. Un amor cíclico, agridulce veneno, y suero de su verdad.
Pero el antídoto no se hallaba en ningún mercado, por mucho que buscase.
Su silueta se desvaneció, detrás de su arrastrada sombra.
 
RELATO 2

VELO ENTRE LAS SOMBRAS
 
La riada no ha provocado daños graves y el ambiente del mercado es el habitual. Entre cestos de comida, la humedad y el tumulto, una elegante figura se erige con paso firme a través de la multitud. Nadie parece prestarle atención y eso le gusta, solo quiere llegar hasta él. 
 
Bajo el titular: “Novia ahogada en el río. Trágico accidente impide la boda más esperada del año” sucumbe a la ira. Aunque ya no pueda sentir, alguien le está dando la oportunidad de vengarse y piensa utilizarla. Sonríe; ya visualiza el terror en la cara de su verdugo, su prometido.

RELATO 3

LA ESCAPADA PERFECTA 

Todos me miraban con ojos inquisidores y con mucho miedo, pero me reía por dentro al observar cómo se apartaban a mí paso conteniendo el deseo de lapidarme allí mismo. No fue culpa mía ni lo hice yo, pero aproveché el acontecimiento para escapar de la iglesia con la cabeza muy alta.
La gente gritaba: "¡Ha enviado un rayo al novio que la esperaba en el altar! ¡!Es una bruja!!".
Y así fue, hija mía, cómo escapé de un hombre al que nunca quise y de una ciudad que nunca amé.
 
RELATO 4

TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA 

El silencio se hizo en el mercado de Dublín cuando la novia irrumpió entre los puestos. Había huido del altar minutos antes de pronunciar un “sí” que jamás sintió suyo. 
El olor a tierra mojada y cúrcuma guiaban sus pasos hacia el único hombre que había amado de verdad: el vendedor de especias y sedas. 
Se abrió paso entre la muchedumbre que, expectante, la rodeaba con un silencio sepulcral, hasta toparse con la mirada sorprendida de aquel joven quién, con los dedos manchados de comino y ajonjolí, acarició suavemente su rostro, susurrando: _"Todos los días de nuestra vida. Sí, quiero"_.


RELATO 5

POBRE LOCA

Cada primero de mayo la ven deambular, vestido blanco inmaculado, ramo de flores en la mano. 

La gente le muestra respeto en su lento caminar. 

¡Pobre loca! dicen unos. 

¿Qué podemos hacer? dicen otros, pero todos muestran respeto a quien el sufrimiento atrapó.

En esa pequeña localidad marinera todos fueron felices el día de su boda, él sin más demora debía zarpar con la ilusión de reunirse pronto con su amada pero el mar no entiende de promesas, de "te quieros".

Cada aniversario, la ven pasear, mirada perdida en el horizonte.

Déjenla pasar. Algún día el mar se lo devolverá.
 

RELATO 6

NUPCIAS MARINAS

En mitad del ágape, los invitados sintieron un ligero mareo; algunos cuerpos se tambaleaban al caminar y varias sillas se deslizaron por el piso inclinado de madera. Nadie vio venir la ola gigante que volcaría la embarcación, empujándola y haciéndola estrellar contra el muelle. Allí se rompió en dos, y la lengua de mar bravío avanzó arrasando el poblado pesquero.
Un día después, sobre los últimos vestigios fangosos del mercado al aire libre, arrastraba el vestido de la novia; buscaba a su flamante esposo, gritaba su nombre: “¡Alfonso!”.
Nadie advertía su presencia; nadie la miraba, porque nadie la veía.
 
RELATO 7

CALÉNDULAS BLANCAS

Velo bordado.
Caléndulas blancas adornan su sueño.
Rodean su paso almas muertas.
Vestida de novia en un alba imposible.
Avanza al
sepulcro.
Sola

Él aguarda, 
el corazón en sus manos, para una vida que no llega.

Rosario de lágrimas inunda el sagrario,
anuncia lo nefasto.
La prisa, la carretera. 
Se llevó sueños y boda.

Él en el altar,
espera, 
aferrado a un último fulgor.
 
RELATO 8

TESTIGO DE BODA

En el “Marché Mouffetard”, la novia irrumpió entre los puestos cuando supo que su novio había sido secuestrado por dos rateros. 
La muchedumbre, harta de sinsabores, se alzó de inmediato en su ayuda. Unos señalaron atajos, otros cerraron callejones, y un zapatero lanzó su banco como barricada. 
Guiada por aquel impulso de valentía colectiva, la novia alcanzó a los maleantes y recuperó al novio, apaleado y sin dinero, pero vivo. 
No tuvieron tiempo de decirse palabra. La multitud los alzó en volandas y decidió que la boda les pertenecía.
En ese caos compartido, la ciudad firmó de testigo.
 

RELATO 9

EL DÍA QUE MÁS BRILLÓ

Faltaban algunos ajustes para su boda: añadir más rosas, estrechar el vestido… cuando descubrió que la engañaba. Pero nunca renunciaría al sueño que la acompañaba desde niña: vestirse de blanco.

En el momento justo lo plantó en el altar y marchó dignamente. _Me basto y me sobro para hacer con mi vida lo que me venga en ganas_. Su mirada, anegada de felicidad.

Atrás dejaba la marcha nupcial sonriendo mientras corría. La calle bullía, las nubes amenazaban, pero el mundo entero parecía brillar, y sintió que una oleada de ilusión se apoderaba de ella porque, sin duda, la vida resplandecía.
 
RELATO 10

DERECHO DE PERNADA 

Salió por la puerta grande del castillo. Así lo dictaba la "ley feudal" de la cual se valía el señor para hacer valer su derecho de pernada.
Algo raro pasaba, ya que la novia no salió como sus antecesoras, llorando cabizbaja, avergonzada y humillada.
Iba con la frente alta, desafiante, con paso lento y sereno. Todos se apartaban a su paso, al ver que en el hermoso vestido blanco una gran mancha roja destacada en el pecho.
Cuando se encontró con su esposo, que desconsolado la esperaba, ésta le susurró al oído: "Sigues siendo el primero, el tirano ha muerto"
 
RELATO 11

LA VIRGEN DECAPITADA

Su futuro quedó en manos del más repugnante propietario de la industria pesquera de París. Su familia, dueña de un puesto de venta de pescado en el mercado más pestilente de la ciudad, la había "vendido", sellando su desgracia para siempre. 

Sobre una alfombra de flores marchitas, en plena ceremonia de boda, decidió terminar con su pesadilla, atravesando con la aguja de su tocado el corazón del inmundo novio. 

Consciente de su destino, huyó. 

Por última vez, con la mirada ausente, arrastrando los hedores putrefactos que marcaron su corta vida, recorrió el lugar que la vio crecer.
 
RELATO 12

VERSUS

Llegó la luz envuelta en un misterio.
Pisando barro sin apenas mancharse.
Vueltas las caras con recelo y envidia.
¡ Es una novia!, decían 
Pero la muerte era.
Disfrazada con galas de esperanza, usando velos blancos que ocultan la mirada de la despedida.
Ahí. En medio de la vida, la muerte irrumpe y nos cautiva.
¿Quién se atreve a negarlo?
Sus prisioneros somos.

Pero...miremos otra vez.
¿Y si es un ángel?
Un ángel que descubre el hilo que nos une.
¡Ay, si fuera así...!
Saludaré al amor por si eso fuera.
 
RELATO 13

LA BODA DE ALICIA 

Solo hacía unos segundos que Alicia caminaba, blanca y radiante, hacia el altar. 
La iglesia estaba primorosamente decorada para la ocasión. Todo estaba ocurriendo como se esperaba: el cura en el altar, David esperándola en la escalinata, su madre secando lágrimas de emoción...
Pero faltaba alguien que hacía demasiado tiempo que no estaba. 
Imágenes de felicidad compartida desfilaron por su cabeza y pararon sus pasos. Giró sobre sus pies y corrió hacia la salida. Volvió con su hermano repudiado, que observaba bajo la lluvia, escondido entre la multitud. 
El barro no fue suciedad, sino el susurro de un nuevo comienzo.
 
RELATO 14

BENDICIÓN

La tradición dictaba que la novia debía caminar hasta el templo y hacer el sacrificio de algo precioso. La diosa lo apreciaría, dándole un matrimonio fecundo, solo si existía un dolor real en la ofrenda. Algunas muchachas habían llegado a cortarse un dedo de la mano para contentar a la divinidad. 

Margareta había renunciado ya a su cultura, su familia y su vida acomodada, así que cuando llegó al altar se despojó de su precioso vestido de novia occidental y se vistió con las telas de la tribu. La diosa la bendijo con cinco hijos sanos y tres prudentes hijas.
 
RELATO 15

LA NOVIA Y EL PINTOR

Paulette nació con una malformación en el ojo izquierdo. Creció acomplejada y con el rechazo adherido a su autoestima. 
Un velo cubría permanentemente su rostro. 
Aunque ningún hombre la pretendía para casarse, siempre soñó con su propia boda. 
En 1928, Délia Film la vistió de novia en su película, pero debía aparecer sin velo. 
Terminado el rodaje, salió a la calle con el traje puesto y la cara descubierta. 
Entre la gente se encontraba el pintor Gustave Loiseau, que se acercó a ella.
Señorita, ¿me permite acompañarla? Desearía pintar una sonrisa en el lienzo de su bello rostro.

RELATO 16

LA NOVIA

Su amiga le pide que alce los brazos mientras deja caer el vestido sobre su cuerpo. Entre risas nerviosas, acomoda en su pelo pequeñas flores blancas. Se miran a los ojos; es el día más feliz de su vida.
De camino a la iglesia, ella sonríe y saluda a todo el pueblo.

No habrá arroz. Ni flores. Ni aplausos.
Un caballo desbocado, una calesa volcada, dos amantes tendidos en el suelo, cubiertos de pétalos rojos…
Desde entonces, cada domingo vuelve al lugar del accidente. Se hiela el aire y los vecinos cierran sus postigos mientras susurran:

—Que viene la novia.

RELATO 17

ENCARNA 

En una España tradicional, Encarna se desvía del camino esperado. Renuncia a tener hijos propios para cuidar a los de su hermana fallecida, convirtiéndose en una madre espiritual abnegada. Su vida se convierte en un sacrificio silencioso, un equilibrio entre el deseo y el deber moral. Aunque la sociedad espera que se conforme, Encarna encuentra propósito en su sacrificio, desafiando sutilmente las normas. Su historia es un testimonio de la lucha interna entre la tradición y la individualidad, y de la fuerza silenciosa de las mujeres que eligen su propio camino. Su amor y dedicación son su mayor desafío.
 
RELATO 18

REM

Justo al abrir los ojos todavía era capaz de recordarlo.
El bullicio ensordecedor de aquella gente desconocida que ansiaba tocarme, las ballenas del corset clavándose en mis costillas impidiéndome coger de nuevo aire. Podía sentir el tejido del vestido apretando mi piel, asfixiando cada poro y las horquillas del peinado arrancándome el cabello como si fuesen alfileres incrustados en mi cráneo.
¡Qué pesadilla!
Me eché agua fría en la cara para espabilarme. Debía darme prisa pero, segundos después, el timbre sonaba. Ya venían a peinarme, maquillarme,... en un par de horas tendría que estar lista...
...y casada.

RELATO 19

EL VENDEDOR DE HUEVOS 

Tú, viejo gordo sin pudor, el día anterior me dijiste: «Me fuiste prometida, mañana serás mía incluso ante tu dios».

Recuerdo bien aquel día, en fruente la Catedral de Reims, te recuerdo a ti, esperando a tu presa bajo el gran portón.

Te miro, me miras y me ves pasar; el carruaje no se para, tu gritas con espuma en la boca. 

Hui con mi vestido blanco puesto, recuerdo el barro, como alfombra roja extendida a mis pies y ustedes gente del mercado, mis invitados.

Marcel, el vendedor de huevos, de ojos verdes, me estaba esperando.
Ahora soy feliz.

RELATO 20

ELISABETTA
Rumanía 1897

Deambulaba por la calle sin rumbo, confundida.
La gente me miraba con rostros tensos y algún gesto de terror.

Solo quería ser feliz, amar, desear… no imaginaba que mi vida ya no era mía. No me pertenecía, era suya.

La noche que lo conocí fue encantador, misterioso, educado, hipnótico.
Tras su beso en mi cuello, sentí penetrar sus colmillos en mi piel.

Ahora camino entre la multitud con este vestido ensangrentado.
Me miran, pero no pueden ayudarme. Nadie puede.

Camino, guiada por el sonido de su llamada, mientras mi corazón —si aún lo tengo— late por última vez.

sábado, 15 de noviembre de 2025

RELATOS SEMANA 285

Fotografía Belén Mora 

 

RELATO 1


EL MUNDO DE ENSUEÑOS DE LOS NIÑOS

Madrid, en diciembre de 1979, vestía de blanco y de fiesta, olía a mazapanes, polvorones y turrones. La Navidad era mi mundo mágico. Éramos seis hermanitos, con muchas carencias. Diciembre nos llenaba de ensoñaciones. Nuestros padres nos llevaron, con ilusión, a Cortylandia. Deslumbrado ante el brillo, el estallido de luces, me encontré viajando entre ángeles, duendes, gnomos… que hacían dulces y envolvían regalos. Miles de niños felices esperaban el suyo. Iba en el tren de las ilusiones, entre torbellinos de colores, estrellas y juguetes. Desperté escuchando a mi padre llamar a mi madre:
—¡Encontré al niño, dormido sobre un colchón!


RELATO 2

UN SOPLO DE VIDA 

Mamá me contó que, cuando era pequeño y me cogía un berrinche inconsolable, me soplaba en la cara para apaciguar mi llanto. El aire tibio me devolvía la serenidad, mostrándome su sonrisa antes de caer rendido.

Papá, en los días de playa, pescaba desde la orilla y dejaba los peces sobre la arena. En su agónica agitación los quería calmar. Entonces, les acercaba mi rostro para soplarles como lo hacía mamá conmigo. Y por supuesto, después les sonreía, porque creía que la muerte era un sueño profundo.


RELATO 3

EL CICLO DE LA VIDA
 
Susana vende pescado en uno de los mayores mercados de Río de Janeiro. 
En su oficina colgó hace años una ampliación de esa foto, que le recuerda sus orígenes, su infancia, su amor por los animales, sobretodo por los peces.
La playa del Chanquete está llena de recuerdos para ella. 
Con siete años la llevaron sus padres a Brasil, allí montó su negocio, se casó y tuvo dos hijos.
Los peces siempre la acompañaron en la trayectoria de su vida.

Esta mañana, cuando se ha levantado, tenía en el dorso unas aletas plateadas.
Empieza a escamarse.

RELATO 4

EL MAR

"Guachi Guachi Guachi.
Glu, glu,glu.
Anana gugu "
Le hablaba en ese idioma fascinante.
Se despidió de él y el mar se lo llevó. 
Caminó tambaleándose, como hacen los bebés, y sacudiéndose las manos de la arena, así como con asquito. Luego se acercó a la orilla y pisaba con fuerza, riendo a carcajadas, cada vez que el agua llegaba a él. 
Nunca olvidó el olor del mar, el tacto de la arena y el ir y venir de las olas.
Aquel día selló su origen:  
¡Pertenecía al mar!

RELATO 5

ELLA

Ella, con rizos dorados y botas amarillas, contempló al pez plateado que agonizaba en la orilla.
—Hola, pesesito bonito.
—Hola, pequeño ángel —respondió él, con un destello triste.
—¿Qué te ocurre?
—Me quedé sin mar —susurró, frágil como espuma.
La niña señaló las olas que respiraban a pocos pasos.
—Entonces… vuelve a tu casa.
Con suavidad lo guio con la punta de su bota, y el pez, agradecido, se desvaneció en el agua.
Ella quedó riendo, como si el mar le hubiese contado un maravilloso secreto.

RELATO 6

EL PEZ PLATEADO 

¡Tiene los ojitos azules, mamá, y el vestidito de plata!
La madre corre a su lado, pensando que el pescado huele, no lo toques, vida, ¡no lo toques!
El pececito duerme, dice la madre para no poner triste a la niña, ¡ahora viene mamá pez viajando en una ola para llevarlo a su casa! 

No da tiempo a tal regreso. 
Una gaviota desciende, impetuosa, sobre el cuerpo plateado e inerte y se lo lleva en el pico. 

El grito de la niña estremece el mar que se riza de espuma hasta el horizonte.

RELATO 7

INOCENCIA PERDIDA

La mañana era gris y escaparse para entrar en la playa guardaba un único objetivo para él: encontrar la concha mágica. Avanzaba cautelosamente junto a la orilla temeroso de que no le diese tiempo encontrarla. 
 
Entonces, algo inesperado interrumpió sus pasos. Un pez, inmóvil, que desprendía un aura enigmática. Alargó su mano para tocarlo y, un segundo antes de hacerlo, escuchó una voz desconocida.
 
“Gracias por venir. Ahora te toca a ti”
 
Cuando quiso reaccionar su perspectiva ya había cambiado. Tendido sobre la arena contemplaba su figura de niño sonriéndole maliciosamente. Desde el horizonte, el mar lo llamaba.

RELATO 8

EL RECUERDO VIAJA

Crecer junto al mar fue oler a salitre, ignorar el tiempo, disfrutar la playa, garabatear la arena mojada, hacer la croqueta, construir castillos con su fosa y todo, saltar longitudes como en Olimpiadas. 
Jugar a las palas, hacer volteretas, pescar camarones, atrapar coquinas después de una ola. 
Entender la muerte en un pez varado y en una gaviota. Darles sepultura. 
Terminar las tardes con labios morados, temblando de frío. Cenar bocadillos masticando arena. 
Mi madre limpiando mis pies con agua de mar. Junto a mis hermanos, los tres agotados, regresar a casa. Ducha calentita y a la cama.

RELATO 9

ESPERANDO EN LA PLAYA

Desde que era niño sabíamos que un día se haría a la mar y habría que aguantarse el zarpazo en las tripas.

Cuando alcanzó tres palmos escasos se hizo imposible aplacar su interés por todo lo que el océano le ofrecía. 

—¿Lo escuchas? —decía con el sonido de las olas de fondo—. Me llama. 

Ocurrió antes de lo esperado. Se escapó una madrugada, robando una vieja barca de pescadores. No pudimos evitarlo entonces, ni tampoco después; ya no paró de embarcarse aquí y allá.

Ahora vivo temiendo que un día el mar escupa su cuerpo envuelto en algas.

RELATO 10

NOSTALGIA

A veces, sin pretenderlo, ciertas situaciones rescatan recuerdos que creíamos perdidos, pero que en un rincón silencioso de la memoria aguardan a que algo los empuje hacia la puerta olvidada. Así ocurrió hoy, tu fotografía apareció como un susurro antiguo recordándome aquellos, tus primeros pasos, de cuando empezabas a descubrir tus primeras sensaciones. En aquel instante remoto tu inocencia era faro y asombro de la niñez, territorio infinito donde cada gesto del mundo parecía recién inventado. Recordarlo ahora es sentir que algo pequeño, frágil y verdadero sigue vivo, y me hace feliz y...por qué no decirlo, cierta nostálgia también.

RELATO 11

ANTIPAZ

"Niño, deja al pez en paz" dijo mi abuela la tarde que marcó mi vida. Pero aquel pez estaba quieto, en la paz más absoluta, la de la muerte, y siendo tan pequeño aquello me traumatizó y me convertí en el "anti paz". 
Durante la infancia y adolescencia di "por culo" allí donde fui. 
Ya de adulto encontré la mejor manera de seguir haciéndolo. Me hice notario de defunciones, experto en sellar finales. Cada firma era un troleo al destino. Hasta que descubrí mi nombre en un expediente abierto: sellé mi propia defunción y entonces comencé a vivir. 
En paz.

RELATO 12

LA PECERA INFINITA 

Elsa arribó a este mundo sin ser deseada. Su solitaria madre se encargó de preparar su llegada. El embarazo de su mar interno,con sus oleadas y arrecifes, la terminó de moldear.
Elsa era observadora, curiosa y demasiado preguntona para su edad.
Su curiosidad la llevó hasta él.
-¿Pececito, por qué saliste de la pecera?
-Por lo mismo que tu, Elsa. Los dos lo hicimos. Tu para nacer, y yo para transformarme en sal de estrellas.-
Elsa prosiguió su camino saltando de huella en huella; deshaciendo los desafinados coros de gaviotas; hasta que un socorrista la devolvío a su aterrada madre.

RELATO 13

DE TÁNGER A ALGECIRAS

-Papá, la humedad empapa mi alma cuando miro esta foto.
-Fátima, ya pasaron 21 años. Es hora de que sepas lo que ocurrió. 
-Le contestó, mientras la abrazaba.
Apenas amaneció ese día, un bote procedente de Tánger con diez personas encalló en la playa de Getares. Tu madre cayó al agua durante la travesía, y los que sobrevivieron, dejándote sola en la orilla, huyeron por los acantilados. La guardia civil tomó esta imagen al rescatarte. El destino, querida hija, te trajo a nosotros y te adoptamos.
-Papá, no dejes de abrazarme. -Susurraba Fátima, llorando afligida.

RELATO 14

SOMBRA DE PLATA 

Tiene el alma de pez un fulgor tan brillante, que su plata reluce brincando sobre el cielo, libertad de los mares mostrándonos la vida.
Yo miro el horizonte y la imagen del salto me conduce a la infancia con escamas pueriles y olor a maresía.
Paseo por la orilla y mi nieta descubre la quietud habitada de las almas inertes, allí sobre la arena, la emoción contenida, la primera pregunta que se hacen los ángeles.
De nosotros depende, le expliqué a mi pequeña, la vida del planeta: El mar está en peligro, también está en nosotros.
Y se quedó extasiada.

RELATO 15

MAMÁ SIRENA

“Hola, pececito. ¿Qué haces aquí solito? ¿Estás tomando el sol? Pues igual que mi mamá, hasta que se metió en el agua para nadar como una sirena. Pero de eso hace ya un buen rato y ahora no la veo por ninguna parte. ¿Y tu mamá dónde está? A lo mejor la mía ha ido a buscarla al fondo del mar. Tendremos que esperar a que salgan. ¡Qué raro…! Voy a ir a buscarlas. Tú quédate aquí quietecito ¿vale?”
Tan quieto estaba que no pudo ver cómo la coronilla infantil desaparecía bajo la espuma blanca de una ola.
 
RELATO 16

LA LOLA CON BOTAS

Recuerdo a Lola la primera vez que bajamos a la playa. Tenía tres añitos. Las cosas desde 2020 no nos habían ido bien, pero reunimos unas ganas tímidas y un poco de dinero para volver a Gijón, la ciudad que dejé hace casi veinticinco años. 

La arena estaba fría y había un pez muerto junto a la orilla, con la piel plateada aún húmeda. 

Lola lo observó muy seria, y durante unos segundos pensé en la vida, en símbolos, en ciclos que regresan. Fue impactante, sí, pero más impactante fue el pedo que se tiró la niña al agacharse.

RELATO 17

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA 
CONVERSACIÓN DE BESUGOS

Los Trampantojo eran antaño poseedores de un extraño don. Si alguien de la familia se enfadaba extremadamente, podía convertir a otro miembro en cualquier cosa a su antojo.

Sucedió en la playa. Lili comentó a su padre que se casaba.
—¡Ni loco voy a consentir que te cases con un tontolaba; antes te convierto en un indefenso bebé! —sentenció el progenitor. 
La pequeña, con una rabieta descomunal, miró a su alrededor para inspirarse transformando a su padre en pez.
_¡Toma ya!_, dibujaba una sonrisa infantil.

En esta instantánea podemos contemplar cómo discuten padre e hija sin llegar a ninguna parte.

RELATO 18

PECES VARADOS

Un niño contemplaba con tristeza a un pez muerto en la bajamar. Entre graznidos de gaviotas y el rumor de las olas, lo vi tan pequeño,que lo imaginé cayendo del pico de una cigüeña.
Me acerqué con cuidado para no asustarlo, pero el niño estaba tan absorto, tan varado en la orilla, que no me sintió. Le rocé el hombro y, entonces, unos ojos azules y limpios me miraron.Parecia un querubín robado de un retablo.
Nunca supe su nombre o procedencia, pero después de muchos sinsabores y burocracia, conseguí adoptarlo y bautizarlo con el nombre de Moisés.


sábado, 8 de noviembre de 2025

RELATOS SEMANA 284

9
Foto @El Llorch

 

RELATO 1


CON TERNURA

No los busco, ellos me encuentran.
En cada autobús hay alguien que mira demasiado, alguien que confunde mi silencio con ternura.
Me hablan del trabajo, del tráfico, de volver a casa.
Yo escucho, siempre escucho.
Cuando sonríen, sé que ya es tarde.
El motor tiembla, la ciudad se disuelve tras el cristal.
Bajamos en la última parada; caminamos juntos un tramo.
Nadie recuerda nuestros rostros.
A veces los dejo allí, vacíos,
despojados de lo que eran,
mientras mis manos guardan el eco de su último aliento.
Mañana volveré a subir.
Y si me miras, sabrás que te he elegido con ternura.


RELATO 2

PASIÓN EN MARCHA

Pasamos inadvertidos; el vagón como único testigo. Nuestras manos inocentes se rozan, nos miramos, cómplices sonreímos. Pasan las paradas, los dedos no se apartan. Un instante eterno suspendido en el aire, un vértigo interno. El tren sigue marchando y seguimos conectados. Se suceden las estaciones, otro beso perdido. El roce es ahora un apretón suave y sube la tensión, imperceptible pero palpable.

Coincidimos más veces y nos acercamos con ganas, nos besamos… y bajamos en cualquier parada para culminar nuestro deseo.

Un día dejé de verlo, pero me queda el recuerdo de cada instante de los amantes furtivos que fuimos.
 

RELATO 3

RECUERDA 

En pleno traqueteo del tren, un hombre y una mujer se aferraban a la barra superior, sus manos casi rozándose. No quiso mirarla, pero sabía que le observaba. 
Últimamente la veía en todos sus trayectos, el rostro escondido por su cabello. 
La mujer se inclinó hacia él, susurrando: _“No debiste volver”_.
Un gélido presentimiento le hizo estremecer. Sus tiempos de sicario aparecieron en su cerebro nítidamente. 
El tren frenó y las luces se apagaron, sintiendo en ese instante algo punzante en su abdomen. Cuando la iluminación regresó, ella había desaparecido. 
En su vientre, un puñal con una inscripción grabada: _“Recuerda”_
 

RELATO 4

A DOS MILÍMETROS.

A dos milímetros, sólo a dos milimetros.
 Y el tiempo se paró.
 La luz se tornó oscuridad
 Nuestros latidos fueron uno, y estruendoso.
A dos milímetros, segundos, latidos.
A una vida de ti.
A dos milímetros y fuimos para siempre.


RELATO 5

DE CAZA
 
Siempre que cojo el autobús bulle en mi cabeza la posibilidad de un encuentro casual. De hecho, antes de colocarme en un sitio, evalúo la situación con un vistazo rápido.

Después espero el cruce de miradas, la intención en el fondo de los ojos, la posición del cuerpo, si hay sonrisa... Son datos valiosísimos.

A veces me equivoco de presa y veo, defraudado, cómo cambia de sitio perdiéndose entre la gente. O se baja y me rompe el sueño.

Mi favorito es asir la barra a la vez, casi rozarnos..., un dedo…, dos…

Un placer imaginar lo siguiente.
 

RELATO 6

ASÍ NO ES COMO EMPIEZA UNA BONITA HISTORIA DE AMOR 

Anochece. Llueve. Corro cuesta arriba. Llego sin resuello al autobús. Cargo al bebé en un brazo. Tiro del carro fuertemente con el otro. Hace calor dentro. Me falta el aire. Saco el monedero. El autobús se pone en marcha. Abro las piernas. Mantengo el equilibrio. El bebé llora. Sudo. Unas monedas se me caen. Las observo perderse entre decenas de zapatos sucios. Siento angustia. Alcanzo a sujetar la barra. Una mano me pasa rozando. Se coloca muy cerca de la mía. Veo sus dientes amarillos. Siento su aliento. Huele mal. Aparto mi cuerpo. Lo escucho decir «no eres tan guapa, zorra».
 

RELATO 7

SORTIJA CON DIAMANTE

El autobús iba tan lleno que hasta el aire pedía asiento. Ella, absorta en su reciente pedida de mano, no podía dejar de admirar el brillo del anillo… ni los ojos negros que la observaban con descaro. “Comprometida sí, pero no difunta”, pensó, disfrutando del roce accidental en la barra.
De pronto, un frenazo digno de película: pasajeros volando, bolsos huyendo, el conductor bajando a discutir su tesis sobre el tráfico.
Él, el de los ojazos, la ayudó a levantarse con una sonrisa irresistible. Ella suspiró… recogió su cartera, miró alrededor. Su ángel se había esfumado.
Y su anillo también.
 

RELATO 8

UN GIRO EN LA RUTINA 

Eran las 9:30 de una noche fría y lluviosa; la misma rutina de siempre para mí, una trabajadora de 35 años sin vida fuera de mi empleo.
Esa noche, el autobús iba lleno y al dar un frenazo, caí sobre un desconocido que me sostuvo respetuosamente.

Tras las disculpas, iniciamos una conversación. Olvidamos el trayecto hasta que él reaccionó:" Me bajo en la próxima. Me llamo Juan y cojo éste autobús todos los martes".
Ahí, en un simple encuentro nocturno, empezó mí historia.


RELATO 9

LA LÍNEA ROJA 

La línea roja cruzaba el corazón de Manhatan. Frecuentada por diversos personajes dignos de cualquier película de serie "B", era el repetido escenario de ocasionales suicidios.
El vagón cogía velocidad, interrumpido por algunas paradas, conforme se acercaba al Lower Manhatan.
La incertidumbre se apoderó de Carlos al comprender que el metro no se paraba en todas las estaciones a partir de una determinada hora.
Decidió bajarse la próxima vez que se detuviese, y caminar hasta el hotel.
Su mano rozó otra mano a su lado. Se miraron...
Solo Adele podía verlo; porque Carlos cruzó una línea roja aquella fatídica noche.
 

RELATO 10

QUE VIVA ESPAÑA

Barrio castizo. Un autobús tan lleno, que muchos de los pasajeros van de pie. Una fila de personas esperando abajo, un hombre con gafas que intenta pasar más adelante y un pisotón a una mujer de rompe y raja.
_!Eh, tío, con cuatro ojos y no ves na!_
El hombre no le contesta. Llega su parada, desciende, se acerca a la ventanilla donde está la mujer y le grita:
_¡Señora, que no tengo cuatro ojos, que tengo cinco!_ le responde el hombre mientras le muestra cinco dedos.
_¡Pos que te den por el quinto!_ fue la pronta respuesta de la mujer.


RELATO 11

JUEGO DE MANOS

En el metro hacia Moncloa observo a una pareja, situada delante de mí, sujeta a la barra del vagón. Los tres viajamos en una cápsula invisible, ajenos al exterior. Aunque ellos no se conocen, se miran y rozan sus manos indisimuladamente. Los vaivenes favorecen que sus cuerpos se aproximen. Puedo oler el deseo que desprenden, yo mismo me excito con ellos. De repente, un frenazo acompañado de cuatro minutos de apagón, paró el metropolitano. El arranque y el encendido de nuevo sorprendió a la pareja besándose apasionadamente; y a mí, inmóvil, con la mano del chico dentro de mi bragueta.


RELATO 12

BUS 312 BIS 

Mi mano lo miraba en silencio.

Las vidas, a veces, 
dependen de los silencios, 
de lo no dicho,
de las palabras que se quedan 
sin pronunciar.
Las vidas, a veces, 
dependen de una mirada 
que no te has atrevido a dirigir.

Las vidas, muy a menudo, 
son cruces de caminos desconocidos.

Aquella mañana, mi mano decidió por mí.

El conductor del autobús 312 bis puso de su parte,
la chica que había cruzado de repente le ayudó en ello.
Un frenazo, nuestras manos se entrelazaron. 
 
Fue entonces cuando nuestros cuerpos, cansados de esperar,
se reconocieron.


RELATO 13

RODEADOS DE SOLEDAD

En el vagón todos respiramos al mismo ritmo, sin mirarnos.
El tren avanza y retrocede, como nuestras vidas.
Brazos alzados, sujetándonos del asidero, cuerpos en equilibrio, auriculares sellando fronteras invisibles.
Nadie habla, nadie existe más allá de su pantalla.
Sólo el traqueteo nos recuerda que seguimos aquí, juntos pero solos.
Aprovecho el tiempo hasta mi destino y escribo, rodeado de soledad entre cien almas ausentes que me llaman poderosamente la atención.
Todas iguales.
Cuando el tren se detiene, despertamos un segundo, fingiendo humanidad,
luego volvemos a dormir, viajando solos hacia nuestros destinos 
en la misma vía muerta del silencio.


RELATO 14

DÍGANLE QUE LA BUSCO

Llevaba un abrigo rojo y un gorro de lana con dos pompones, parecía un cachorro que temía al frío; subió al tren con una sonrisa tan amplia que despejaba el invierno entero. Se agarró a la misma barra que yo, mirándome a los ojos dijo “buenos días” y me alegró aquel instante. 
Porque fue solo un instante de luz.
Después vino el estruendo. Tembló el suelo, volaron cristales, el aire se llenó de humo y gritos. Sentí sus brazos rodearme con una fuerza instintiva, feroz.
Cuando desperté entre sirenas ya no estaba.
Si alguien la conoce, díganle que la busco.


RELATO 15

POR AMOR

Juntos crecimos, sosteniéndonos el uno al otro.
Silbando mientras el tiempo pasaba de refilón,
acercándonos sin darnos cuenta al borde del final.

Pero ahora elijo no verte.
Me aparto y me uno a todo aquello
que ya no forma parte de tu vida.
Lo hago por amor a otro ser que también vive,
que también llora
y que también terminará muriendo.
Para que no desperdicie sus minutos idolatrándote.

Por eso dejo de ser de tu equipo,
para poder volver al mío.

Por amor a mí.
 

RELATO 16

INESPERADO
 
Hacía tiempo que no coincidíamos en el metro. Va abarrotado, para variar. Por eso me explica que prefiere coger el autobús. Mientras charlamos nos vamos apelotonando cada vez más y percibo algo diferente al resto de días.
 
Trato de asegurarme, pero es difícil hacerlo con tanto movimiento y falta de espacio. Un guiño acompañado de una sonrisa traviesa aclara las dudas. Tengo que hacer algo.
 
El metro se detiene. Algunos pasajeros salen, él también. Sin perderle de vista, abrazo a mi amiga de forma torpe y salgo del vagón. Ya habrá tiempo para explicaciones, ahora solo quiero escuchar su voz.


RELATO 17

SE FUE EN OTOÑO

Estás furioso. Aquí, solo.  
Su ausencia escuece. Duele y quema como el alcohol derramado a chorros sobre la herida. Te resulta insoportable. 
Te creíste que estaría siempre. 
Perfecto idiota. 
Estabas seguro que lo perdonaba todo. Ella se enfadaba poco. 
Le regalabas fríos silencios. 
Y se cansó. Un día se cansó.  
Se acabaron las sorpresas, los besos, los te cuido, las canciones bonitas, cogernos de la mano. 
Se acabaron los abrazos y los no te vayas. 
Se acabaron los buenos días con cafés calientes. Los tápate que te da frío y ten cuidado que quema.
Se acabó. Por estúpido, por idiota.


RELATO 18

LECTURAS QUE MATAN

Sí, aún disponía de unos minutos para devorar la intrigante novela.
_“Agarrada a la barra del metro, Elsa sintió un leve roce en su meñique, luego fueron dos dedos acariciados, para enseguida notar la presión de la palma ajena sobre su mano. La apartó de súbito cuando se la frotaba. Jamás imaginó la joven lo que viviría aquella noche al cerrar la puerta de casa”._
¡Huy… hora de irse a trabajar!
El metro iba colmado. Aferrada a la barra, Mirella advirtió un ligero roce en su mano. La retiró… Se apeó… Corrió… 
No dejaba de pensar _en su epitafio._


RELATO 19

AMORES IMPOSIBLES

Él se sube en la parada de la universidad, y ella en la del mercado.
Él, militante de ultraderecha, ella envuelta en un discreto chador.
No cruzan miradas ni palabras, solamente unen sus manos en la barra y se rozan levemente, y por un fugaz e íntimo momento son uno.
Dos paradas más y baja ella.
Él se queda con la mirada vacía y triste. Discreta manera de amarse desde la friolera de cinco años. Amor imposible.
Dos cuerpos distintos, una sola alma.


RELATO 20

MI REGALO DE NAVIDAD

_23/12/2025, 7,30 h._
Adormilada, mirando por la ventanilla, desde el andén, un atractivo joven le regaló una dulce mirada y una sonrisa.

_23/12/2025, 22,30 h._
Volvió a verlo en el vagón contiguo. Se acercó disimuladamente esquivando a los pasajeros. Se sintió deseada porque sus manos, incluso, llegaron a rozarse. Cuando bajó, la siguió caminando unos pasos más atrás...

_06/01/2026, 7,30 h._
"Los rumores mañaneros en el metro decían que, una chica que habitualmente hacía este trayecto, fue encontrada en un contenedor envuelta en papel regalo con un enorme lazo, degollada."