sábado, 13 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 289

Foto propuesta por Diego, y número de lotería a repartir por los que escriban esta semana.

 
RELATO 1

EL PERRO 

El sintecho empujaba penosamente un carro con sus escasas pertencias.
Vio un perro calado hasta los huesos, tiritando.
Se acercó a él alzando las manos, el animal aulló esperando un golpe.
En cambio, recibió una caricia:
"No tengas miedo, no todas las manos golpean."
Se refugiaron en un cajero automático, dentro habia un sobre: "Para las manos que confortan" decía.
En su interior, un décimo de lotería, 38238, bonito número perrito.
Pero, ¿dónde estaba el perro?.

Al día siguiente, 22 de diciembre, desde la puerta de un bar, el sintecho escuchaba el sorteo de Navidad.
"...treintayochomildoscientostreintayochoooooooo, cinco millones de euroooooooos..."


RELATO 2

EL CHIQUÉ 

Isabel paseaba por Rio de la plata con aquel chiquè de dama de alta alcurnia, tan impostado, que pareciera que grababa una película.
Hacia días que los mentideros hablaban de una dama de pose elegante que paseaba su "canich" por Punta del Este, al sol de playa mansa.
Nadie la reconocía allí.
Hasta impostaba su acento argentino. 
Su perro pareciera ladrar en francés 
¡Y que contaros de aquellas gafas!
Ya no más: "dientes, dientes que eso les jode"
Quién le hubiera dicho a "la Pantoja" que la lotería le iba a dar otra oportunidad.

RELATO 3

LA OTRA PEPA 

En 1812, en plena Guerra de Independencia, Cádiz se convirtió en el escenario del primer sorteo de la Lotería de Navidad. El billete, un lujo a 40 reales, prometía 8000 pesos al ganador. Entre el estruendo de cañones y la incertidumbre, la gente se reunió para soñar. El bombo de madera giró, y el destino se selló. Un grito de emoción resonó: ¡El gordo es para Cádiz! La ciudad, asediada por la guerra, encontró un destello de esperanza en la lotería, un símbolo de resistencia y fe en un futuro mejor.
 

RELATO 4

LO QUE NOS TOCA

En Navidad de 1936, cuando España se partía en dos y el frío calaba los huesos, el número 38.238 quedó cosido al forro de una chaqueta militar.
Su dueño murió sin saber si aquel papel valía algo.

Desde entonces, el número vuelve cada diciembre.
Hoy lo compra una sanitaria y, sin saber por qué, vuelve a creer en su trabajo.
Un inmigrante lo guarda en la cartera, como quien guarda una llave.
Una joven con contratos temporales se permite imaginar algo distinto.
Nunca sale en los grandes premios, pero tampoco pasa de largo.
A veces, basta con eso.


RELATO 5

BOLETO VOLADOR

En la ventana de una sexta planta, una mujer sacude un pantalón antes de tenderlo bocabajo. Del bolsillo se desprende un papel húmedo precipitándose al vacío, yendo a caer en la cesta de una dama. Desde la acera de enfrente, un joven testigo del vuelo del décimo de lotería, echa a correr dispuesto a meter la mano para apropiárselo. Un hombre que presencia el hurto unos metros por delante le pone una zancadilla, y da de bruces soltando el boleto a merced del viento. Revolotea, se eleva, hace piruetas en el aire y aterriza a los pies de un mendigo.

RELATO 6

QUE VIENE EL LOTERO

¿Quién me ha llamado? 
Aquí lo llevo.
Me lo quitan de las manos.
Mírelo bien caballero, el 38238. 
¿Quién no ha soñado con él? 
¡Qué número tan bonito! 
Para una Navidad, a mesa llena y percebes a montones.
¿Que están muy caros? 
Para eso yo llevo el Gordo.
¡Señora, que el gordo la está llamando!
¿Que no lleva dinero?
Este numerito le va a cambiar la vida, lo veo. Créame, que yo para eso tengo vista.
¿Uno para usted? Sí señor. 
Veintidós euritos. 
La propina, mi alma.
Mucha suerte, caballero.
¡Que llevo el 38238!
¿Quién lo quiere?
Feliz Navidad.

RELATO 7

OJALÁ QUE NOS TOQUE ALGO BUENO 

Querida Marilola:

Como todos los años, te envío mis disculpas acompañadas de un décimo. Me consta que los vas cobrando si tienen premio, así que supongo que en algo me has perdonado. 

Al principio lo hacía casi como una penitencia, por haberte robado el marido. Sin embargo, me he dado cuenta de la gran suerte que tuviste de que yo me cruzara en vuestro camino. Reconozcamos que te libré de un tremendo inútil. Ya no es ningún secreto.

Este año he comprado un décimo también para mí. Si toca, podríamos irnos juntas al Caribe. Piénsalo.

Un abrazo,

Paulina.


RELATO 8

EL OJO

«Sigue el ojo, usa lo que tienes», dijo la gitana.

A sus espaldas, la Alcazaba con las murallas fenicias de Malaka.
Se metió la mano en los bolsillos; tenía 20 euros y la tarjeta recargable del metro, cuyo logotipo era un ojo rojo.

En la estación de Atarazanas se subió al primer vagón.

Sentado, levantó la vista, quizás soñaba, era ella quien le susurraba:
«Bájate en la sexta, donde hay la Luz, la Paz, no busques respuestas, apuesta un décimo, yo veo dos veces treinta y ocho».

Ahora esperaba el 22 de diciembre con el gordo en la mano.


RELATO 9

DÉCIMO A LA FUGA
 
Secuencias de números llenan de ruido mi salón. Me da hambre y decido probar el bizcocho que me trajo Iván. Está tan bueno que me lo zampo enterito.
 
Entonces, los cinco números que he memorizado con fe son pronunciados. Doy un salto y corro a la nevera para coger el décimo, pero no está. En el suelo, un rastro de agua conduce hasta la puerta. Me asomo a la calle y veo a un muñeco de nieve que se aleja con mi décimo. Total, que salgo y…
 
“Tío, tío. ¡Menudo viaje! ¿Seguro que solo probaste el bizcocho ese de Ámsterdam?”


RELATO 10

TODO VENDIDO
 
Doña Manolita cuelga el cartel y cierra. 

Se sortea “La Receta de la Felicidad”.

Estos son sus ingredientes:

-3 dosis de serenidad y entusiasmo.
-8 de gratitud y responsabilidad.
-2 de amor propio y compasión.
-3 de alegría y solidaridad.
-8 de respeto y esperanza.
Todo bien mezclado y cocinado cada día a fuego lento, con amor e ilusión, resulta un plato único que puede alimentar a todo el mundo.  

El Comité, que ya probó este menú, acordó que los 4.000.000.000€ recaudados, se destinaran a construir albergues provinciales para que, en Navidad, ninguna persona vuelva a dormir en la calle.


RELATO 11

EL DILEMA 

Mi padre siempre me decía que si jugaba a la lotería no compartiera boletos, que aquello sino era un desastre. Empecé a trabajar y quedas con los colegas, y con los colegas de los colegas, en fin, que a final de año te piden que intercambies lotería. Me he hecho un lío. Por obedecer, he comprado de todos uno, y me he gastado el sueldo de dos meses. Y no me va a tocar ni un Euro. Ahora no sé si dejar de tener amigos, no comprar lotería, o desobedecer a mí padre. Que Dios reparta suerte.


RELATO 12

SÓLO SI TOCA

Fueron las últimas fiestas que pasamos juntos. Después de visitar los abarrotados mercadillos, envolvernos con el alumbrado, los villancicos, el aroma de las castañas asadas… todo se fue al traste cuando compraba un décimo de Navidad. Chilló “no quiero volver a verte. Llámame sólo si toca”.

Veintidós de diciembre. Me invade la angustia. Nada mejor que hacer que ver el sorteo de la Lotería. “¡NO ME LO PUEDO CREER!”, grité. Pisé a tope el acelerador, aullaba y carcajeaba. Tengo que recuperar el amor de mi vida. No vi la curva. El golpe apagó la luz antes de volver a vernos.


RELATO 13

MI ENFERMEDAD, TÚ

En mi cama.
Nunca tuve suerte.
Otra vez ese maldito sueño. 
Estoy sola, sin destino.
Los días empiezan a sentirse irreconocible.
Me asomo a ver las estrellas del cielo.
Mi corazón inquieto no deja de latir en mis oídos. 
Salto de la cama, abro la ventana. 
Aún no amanece.
Organizo mi día mentalmente. 
Vuelvo a posponer mi cita medica. 
No tengo ni un minuto libre. 
El móvil ha sonado ya varias veces. 
Es del hospital.
Despierto, la pantalla muestra el número 38238, mi número, me toca.
Destino.
Un suspiro. La noche en tus labios.
Vivo lentamente.
Ahora todo tiene sentido.

RELATO 14

MI GRAN PREMIO

¡Ja, ja, ja!
Iba en un caleidoscopio de colores; bajo un sirimiri de pétalos de rosas, caían gotitas de rocío convertidas en diamantes. Formaban senderos, que desprendían luces brillantes, las cuales sostenían un billete de lotería. Ella, la ganadora, subió a recogerlo, transportada en una nube; inmediatamente cayó una lluvia de dinero: flotaban coches, yates, pisos de lujo… Un chófer, un mayordomo, con grandísimas manos, caras retorcidas.

¡DESPERTÓ!

La rodeaba su humilde habitación. Una mano puesta sobre su pareja, la otra sobre su vientre, que guardaba a su bebé. Él y la felicidad de su hogar eran su ¡Gran Premio!


RELATO 15

EL BAILE DE LAS CIFRAS
 
En un mundo muy cercano, donde reinaba la tirana lógica, la rutina se estancaba aplastando el tiempo. 
Sus súbditos eran simples números, obreros presos en un Excel.
Harto de tanta monotonía, el Uno se erigió en líder y arrastró al resto a sublevarse.
El Dos, acostumbrado a emparejarse, le apoyó. 
El Tres, base de cualquier principio, y en compañia del mágico Siete, espolearon la causa. 
-¡Soy el mas chulo!- Gritó el Ocho.
Para atajar la rebelión, el gobernador, con el pretexto de un baile, los engaño; encarcelándolos en un gran bombo.
Cada Diciembre, una amnistía los libera al azar.


RELATO 16

EL TANGO DE MALENA

Malena no era hermosa ni rica, sólo tenía un laburo y la ilusión de tener un hijo, pero los hombres ni la miraban. Se decidió a comprar un décimo de la Lotería y como la suerte es grela, está vez fue plata. Buscó al chico más guapo y, al encontrarlo, le propuso que fuera el padre de su hijo.
Cuando tuvo al niño, el hombre, enamorado de ella, le propuso matrimonio, pero Malena lo rechazó, sólo quería al pebete, la casita con jardín trasero que se compró y una vida sin lujos, pero tranquila.
Y allí sigue, feliz.

RELATO 17

USAR LO QUE TIENES
 
Los hilos están echados. La suerte a punto de sonreírme.

Mi sobrino Alfredito es del colegio de San Ildefonso. Tendrá en sus manos, literalmente, las llaves de mi fortuna. Sólo falta esperar al día 22, sentarme en la sala y observar el movimiento de los niños, el giro de los bombos, las voces infantiles cantando la suerte. Gente ridículamente disfrazada. La ilusión, el deseo, la atención tensa.

Está demostrado. El sistema no es infalible. Esa bola extra inclinará la balanza a mi favor.

Otro sorteo amañado.

Alfredito tendrá su play station.

No hay comentarios:

Publicar un comentario