Foto Ramón Masats
Cada semana propongo una foto y, cada fin de semana, votamos entre todos y elegimos los cinco mejores relatos 🥇🥈🥉❇️❇️. Este es el resultado desde que empezamos con el primero el día 5 de abril d.c. (después del coronavirus).
sábado, 19 de septiembre de 2026
sábado, 12 de septiembre de 2026
RELATOS SEMANA 326
Autor desconocido
RELATO 1
TU AUSENCIA
Bajo un cielo otoñal, el recuerdo de nuestro amor cruzó por ultima vez el puente de nuestra adolescencia cogidos de la mano. Un cosquilleo de nostalgia recorrió mi memoria.
Mirando al bosque recordé aquellos deseos. Acariciando la húmeda madera, te sentí tan cerca de aquellas primeras emociones que ya nada volverá a ser igual sin ti.
Sí, te has ido. Y antes de vivir tu ausencia prefiero desaparecer en nuestras gélidas aguas, y que encuentren mi cuerpo varado en la orilla junto a un manto de hojas secas.
RELATO 2
DESNUDA VA POR EL PUENTE
Atravesando el puente, temblorosa y desorientada, Aurora caminaba despacio por la alfombra de hojarasca multicolor.
Miguel, su marido, tras 50 años de matrimonio, esa misma mañana se marchó de casa. -Lo siento, querida. La juventud perdida me está esperando. Adiós. -Fueron las últimas palabras que Miguel dirigió a su mujer.
A cada paso, bajo sus pies, su familia y su vida, que había sido él, se desvanecen a través de las grietas de los travesaños de madera.
Sin esperanza, obligada a abortar sus ilusiones, se dejó caer a la corriente del río, como la última hoja marchita del invierno.
RELATO 3
PUENTES
Me dijeron que los puentes eran para atravesarlos y no volver la vista atrás.
Entonces , con mi maleta llena de sueños una tarde de otoño pisando fuerte y temblando por dentro comencé a diseñar mi nueva vida.
Paso a paso, tenía miedo, pero lo haría igual.
No me arrepiento, llegué con los primeros soles de octubre y tres años han pasado, maravillosos por cierto, donde aprendí a vivir el solo por hoy.
Memento mori, memento vivere.
RELATO 4
HOMENAJE OTOÑAL
Estáis en el otoño de mi vida, pero os he llevado muchas primaveras, que soportais el peso de mi cuerpo, que me lleváis por los caminos, por los prados frescos y las arenas cálidas. Hace años que no bailáis conmigo de puntillas ni os deslizáis por el hielo en vertiginoso arabesco. Por eso, deseo rendiros un sencillo homenaje de agradecimiento. Ahora que ya no podéis caminar, ahora que yacéis sobre un escabel, quiero que sepáis que os amo, y que deseo vuestra compañía en el invierno.
¡Lástima que ni siquiera puedo agacharme para besaros, piececitos míos!
RELATO 5
EL DÍA EN QUE VOLVIMOS A CREER EN LA MAGIA
Cada otoño, cuando las hojas teñían de oro el bosque, duendes y hadas aguardaban junto al puente. La pasarela dorada era frontera entre su reino y el mundo humano. Solo un día, cuando la luna coincidía con el equinoccio, podían cruzarla. Ningún ser feérico debía hacerlo tras el primer rayo.
Un duende desobedeció y cruzó al amanecer.
Solo encontró humanos encorvados mirando pantallas, torvos, solitarios, ciegos, sin creer en sí mismos, temerosos de lo desconocido.
Comprendió que no vino a descubrir, sino a devolver. Necesitaban su magia. Enterró una nuez. Brotó. Un niño se detuvo, miró y volvió a creer.
RELATO 6
EL OTOÑO DE MI VIDA
Hubo un tiempo que en mí florecía la alegría. Fueron mis años infantiles, cuando en todo creía.
Después llegaron las preguntas y algunas certezas comenzaron a desvanecerse. Con los años me hice más racional y también menos feliz.
Hoy he llegado al otoño de mis días. Mis brazos están desnudos y me quedan pocas fuerzas.
Ahora comprendo que puse demasiada razón donde solo hacía falta corazón. Debí guardar más tiempo para los míos y conservar algo de aquella utopía.
Antes de cruzar el puente, quisiera vestir de nuevo las hojas de mi corazón.
Si volviera a vivir, sería más feliz.
RELATO 7
HOJAS
Soy una hoja, una entre tantas, no soy la última, ni tampoco la primera.
Somos el cabello de la tierra, el aliento del mundo.
Somos las artistas de la temporada de colores vivos.
En otoño, por millones, nos reunimos bailando al ritmo del viento.
En el marco de los bosques, componemos cuadros que con un soplo se desvanecen para recomponerse un pelín más allá.
Cruzamos el puente luciendo túnicas naranjas, collares de ámbar y rímel morado.
Somos hermanas, unidas por el mismo destino.
RELATO 8
DESDE EL ÁRBOL
De una yema brota entre las ramas.
Recogida, diminuta y tímida, se abre paso. Se deja peinar por el viento y la abraza el calor del verano.
Desde lo alto contempla el banco bajo su árbol: allí, unos jóvenes se regalan, tímidos, su primer beso; una mujer lee en voz alta un poema, llora; una anciana, cada mañana, alimenta a las palomas.
La hoja escucha; se viste de verde, de rojo y dorado, al baile de las estaciones; se deja bañar por el rocío y llega el día, sin dramas, que se desprende, oscura, inerte, pero feliz de haber vivido.
RELATO 9
CALMA
Tenía muchas ganas de regresar y aquí estoy. Qué maravilla observar cómo la naturaleza sigue viva a pesar de que la sociedad y sus avances cambien todo tan rápido. Camino por el bosque tratando de recordar a quien un día llamó hogar a este lugar.
No lo encuentro. Las imágenes que rescato de mi memoria tienen otras tonalidades, sin duda pertenecen a un tiempo muy lejano que ya nunca volverá. Agradezco que así sea porque no quiero volver a abandonarme.
Cruzo un puente cubierto de hojas. Todo a mi alrededor es calma y eso es cuanto busco hoy.
RELATO 10
DE PUENTE A PUENTE
Casilla once. Despierto con la cara pegada al charco de mi propia bilis. Mi pecho va a explotar y no consigo recordar cómo he llegado hasta el borde del puente. Debo alcanzar la casilla doce. Con los codos me arrastro torpemente pero mi cara vuelve a dar de lleno en el vómito. Ante mí, el puente aparece cubierto por un manto de hojas secas de arce. De pequeño juntaba hojas secas para fabricar guirnaldas. Agarro un puñado: no están secas; se escurren entre mis dedos dejando un rastro purpúreo y viscoso.
Oigo que se acerca el dado…
RELATO 11
HE SALIDO A BUSCARTE
He salido a buscarte donde el puente de todos los árboles, donde puse mis labios sobre ti por primera vez.
Nos hicimos promesas que, como las hojas que ahora crujen bajo mis zapatos, fueron esplendor del eterno verano que imaginé.
Pero huele a otoño. Huele a resina y a musgo y yo quiero verano.
Huele a hielo en mi corazón y yo quiero verano.
He salido a buscarte donde el puente de todos los árboles y he encontrado hojas secas.
Nada más.
RELATO 12
ES SU HIJO
En un rincón de la sala oscura, un hombre parece escondido junto al ventanal. Afuera, el viento es el dueño y las hojas en el suelo recuerdan que el verano terminó. Se arrodilla y abre los brazos en forma de cruz, en una suerte de rezo o plegaria.
En el otro extremo, una anciana lo observa sorprendida. La lluvia golpea con fuerza los cristales y suena como un aviso. De pronto, el hombre se levanta y golpea con fuerza el cristal con el puño, comenzando a sangrar rápidamente.
Ella pide socorro. Él se gira y la mira.
Es su hijo.
RELATO 13
SEGUNDO DESPERTAR
Laureana despertó desorientada, rodeada de las mujeres de su familia; ninguna sonreía.
—Acabo de tener un sueño horrible —dijo—, paseaba en bicicleta y Nico me seguía en su triciclo; cruzábamos el puente de madera del bosque cuando el caballo de un jinete se desbocó en nuestra dirección…
Al llevarse una mano a la frente reparó en la vía que la conectaba a un gotero. Compuso un gesto de incomprensión y disparó una mirada en derredor. Vio cómo inclinaban la cabeza hacia abajo al ser interrogadas.
—¿Por qué estoy en un hospital? —preguntó agitada— ¿Qué hacéis todas vestidas de negro?
RELATO 14
HISTORIAS SOLO HISTORIAS
Vetusto puente, testigo mudo de historias desconocidas.
Nuestros pasos se cruzaron, crepitando la hojarasca teñida de oro.
Nuestras miradas se juntaron.
El tranquilo remanso guardó nuestro amor secreto.
Llegaron tiempos oscuros, te fuiste a cumplir tu deber.
Días de amores compartidos se diluyeron en esa carta venida de lejos.
La apreté contra mi corazón, sintiendo cómo se apagaba el mío.
Sabiendo que tus ojos se cerraron para siempre.
Llegó la primera nevada y la última hoja otoñal rozó mi cabello.
Sonreí entre lágrimas, dando paso a recuerdos felices.
Cada otoño, entre hojas amarillentas, vuelven tus recuerdos.
RELATO 15
LA PROMESA
Cuando cae la primera hoja de plátano, vuelve a ese banco. Se sienta y espera el crujido bajo el pie, el olor a otoño, esa promesa incumplida de volver a verse.
Un niño corre detrás de un balón que rueda hasta sus pies. Él se agacha, y algo en esos ojos lo detiene... son los suyos, los mismos que veía en el espejo, los mismos que vio en ella tantas veces.
Entonces recuerda que fue él quien no volvió, el camión, el frenazo, el golpe seco.
El niño juega frente a su abuelo. La promesa, al fin, se cumplió.
RELATO 16
ASÍ TENÍA QUE SER Y ASÍ FUE
Los días se acortaron y se estiraron las noches. El cielo se volvió muy azul. Algunos árboles cambiaron el verde por el naranja, otros se quedaron amarillos y muchos enrojecieron de golpe.
Dejaron de florecer las margaritas.
Empecé a usar una rebeca fina y después una un poco más gruesa. Y un día definitivamente no hacía ya calor y por la tarde cayó una lluvia fina y persistente que a nadie extrañó.
Y así llegó el otoño.
Una manta de hojas me esperaba al otro lado del puente.
Y me fui. Como había dicho que ocurriría, como tenía que ser.
RELATO 17
PRÊT-À-PORTER
Vemos a Esther luciendo un modelo de temporada en tonos naranja brillante, con arrugas que marcan personalidad y estilo. Comparte pasarela con Cristina, que nos trae un flamante vestido de color verde hoja. Escotado pero discreto. Primaveral, alegre y divertido. Mónica usa un modelo más sobrio, marrón barro, para la ocasión invernal, con vetas oscuras. Lilí quiere sorprendernos con un prêt-à-porter florido y veraniego.
Todas ellas se mueven con gracia. Danzan en el aire hasta posar sus nervaduras en el suelo verde musgo. Son efímeras, como el propio arte. Y apasionadas, como su creador Christian Dios.
RELATO 18
ESTRELLA DEL ESTE
Llegó del Este buscando calor y encontró un invierno sin calendario.
Su casa quedó lejos, también sus sueños.
Ahora duerme bajo un puente, abrazada a una botella que le presta el calor que la vida le negó. Las monedas arrojadas caen cerca, como pequeñas burlas.
Nadie pregunta su nombre ni quién fue antes de convertirse en sombra.
Dicen que está perdida.
No. Perdida estaba cuando todavía confiaba.
Fue una estrella.
Amó, creyó, esperó.
Después, alguien apagó su cielo.
Cada noche, el alcohol le roba otro pedazo de memoria mientras mira hacia arriba.
El cielo sigue allí.
Ella, cada vez menos.
RELATO 19
SOLTAR
Elena llevaba días sintiendo el frío de la tarde en sus mejillas. Aquella mañana cruzó el viejo puente, cubierto de hojas ocres. A mitad de camino se detuvo. Una hoja se desprendió del arce y cayó suavemente sobre sus manos.
Durante meses había temido soltar aquello que ya no la nutría. Observó la hoja y sonrió.
—Quizás caer no sea perderse. Susurró.
Abrió sus manos y dejó que el viento se llevara sus últimos miedos.
Al llegar a la otra orilla, respiró profundamente.
Detrás quedaba el otoño.
Delante, aunque aún no podía verlo, comenzaba su primavera.
sábado, 5 de septiembre de 2026
RELATOS SEMANA 325
Foto Bronislaw Malinowski
RELATO 1
VISIONARIO
Jugó a los naipes como todos los viernes a la hora indicada, al atardecer, en donde el sol se esconde anunciando lo mejor y lo peor de la oscuridad.
Esta vez la suerte se hizo amiga, y como vaticinó el brujo de las chabolas costeras, ganó.
Invirtió todo en los terrenos fangosos y mal olientes de lo que ahora es el mejor paseo marítimo de Málaga.
Sus nietos no sabrán nunca de las necesidades sufridas por su abuelo.
Pedro falleció comiendo día por medio, pero sus tierras fueron con las décadas de un valor incalculable.
RELATO 2
RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO
Conservo en mi retina imágenes en blanco y negro: puertas siempre abiertas, vecinos de mirada bondadosa sentados a la fresquita, fachadas encaladas y viejos pozos escondidos en los patios. Recuerdo el canto incansable de las chicharras, a niños tras una improvisada pelota de trapo y niñas saltando a la rayuela al compás de "un, dos, tres, al suelo otra vez". Los gatos eran dueños de las calles hasta que algún perro quebraba su quietud. Aquella era la Andalucía de seguiriyas y soleares, de tierra recién arada, gentes con sudor en la frente y manos agrietadas trabajando de sol a sol.
RELATO 3
BAJO EL ZARZAL
La abuela Jacinta decía que en la vida había que hacer lo que nos diera la gana. Y eso hacía ella.
Como aquella vez que, con melones impregnados en DDT, arrasó el avispero del zarzal que aterrorizaba a los críos, logrando que pudiéramos bañarnos todo el verano. O cuando rescató a una camada de gatitos que el tío Tomás pretendía ahogar en el vertedero.
E hizo lo que le dio la gana cuando me metió en la cartera cinco mil duros junto a una nota:
"Lárgate del pueblo y sé feliz".
RELATO 4
LOS GATOS SOLUCIONADORES
El Pani y su amigo vivían juntos desde que sus respectivos progenitores murieron.
Las habladurías decían que estaban liados. Vete a saber.
Tenían unos cien gatos y corría el rumor de que con ellos solucionaban problemas por una módica cantidad de pesetas.
Mi madre tenía una venta donde La Farola y unos americanos se habían encaprichado de ella. Durante meses acosaron a la pobre mujer para que se largara de allí.
El Pani, conocedor de los hechos, decidió intervenir. Sus gatos se encargaron de todo.
De los americanos nunca más se supo.
Sería coincidencia, pero los gatos engordaron notablemente.
RELATO 5
CRÓNICAS
Cualquier cosa que pasara en la calle reclamaba nuestra atención: una pelea de chiquillos, un carro que volcara…
Esas eran nuestras distracciones. Pero aquel día Francisco y un servidor, nos sentimos llenos de curiosidad por la presencia de un montón de gatos. No tenían dueño, se alimentaban de lo que pillaran aquí y allá, de las basuras o de algún pajarillo caído del árbol.
Cuando me acerqué vi lo que estaban comiendo. Manolita acababa de dar a luz y a Enrique se le ocurrió tirar a la calle la placenta de su mujer.
Veinte años de males, pensé…
RELATO 6
¡CHAPE, GATO!
Llevaba días desaparecido, no era el primer vecino de la aldea que lo hacía; pero aquella mañana ocurrió algo. En mitad de la calle, una colonia de gatos forasteros se arremolinaban en torno a lo que, una vez ahuyentados los felinos, se reveló como un cadáver carcomido. La boina sirvió para identificar al piconero.
Forzaron entonces las casas de todos los esfumados, no hallando sino esqueletos y pelaje animal en las ventanas abiertas.
Se acostó aquella noche la lavandera cerciorándose de que quedaran bien cerradas. Desde su cama, vio cómo arañaban los cristales. Los gatos habían vuelto, a por ella.
RELATO 7
CITA DIARIA
Quedábamos a diario en el centro de la plaza del pueblo. Íbamos llegando poco a poco. Jugábamos a adivinar cuántos de ellos nos vendrían a visitar hoy. A veces eran muchos y sus colores blancos y negros formaban una maraña de luces y sombras bajo el brillo de mediodía. Permanecían en silencio. Sus miradas y las nuestras no dejaban de cruzarse entre bocado y bocado. Cuando el festín de raspas estaba a punto de acabar, los dejamos tranquilos bajo el sol. Nosotros preferimos seguir nuestro camino y buscar el postre: unos ricos y jugosos ratones.
RELATO 8
REBELIÓN FELINA
Doña Melitona no tenía tres gatos, sino diez; no los hacía bailar en un plato y tampoco les daba turrón, sino pienso, pero los gatos se cansaban del rancho y se iban por ahí a rebuscar en las basuras.
Un día, los michis se reunieron para hacerle ver a la doña que lo que ellos querían era pescado y carne, pero no sabían cómo decírselo, así que, buscaron un intérprete gatoparlante, y lo encontraron: el sobrinito de Melitona, tres añitos pero listillo, que gritó: ¡Pecao y canne, tita!
Y ella entendió.
RELATO 9
ÚLTIMA NAVIDAD DE 1970
Recostado en el banco, que fue su hogar durante años, Ciriaco se preparaba para el último viaje.
Cerró los ojos y retrocedió a su infancia, guardando en una maleta: risas, juegos, sol y algunos gatos a los que disputó la comida; dejando fuera los golpes que el porvenir le propició en su maltrecha vida.
Al día siguiente, al no contestar, un policía revisó sus bolsillos para identificarle.
Solo encontró paz en su rostro y un papel arrugado: un décimo de lotería premiado. La fortuna llegó tarde, pero el niño de La Trinidad se marchó rico de recuerdos infantiles.
RELATO 10
EL DIEZMO
Juan vuelve con tres sardinas. Solo tres.
Lleva cuarenta años pescando y el mar ya no le da más. Los del puerto se ríen: “¿Para eso madrugas tanto?”
Él no contesta. Va directo al muelle viejo, donde esperan siete gatos flacos, desamparados y maullando flojito.
Parte dos sardinas en siete trozos iguales. La otra, para él.
Un vecino le dice: “Si les das todo, te quedarás con hambre”.
Juan sonríe, mirando cómo comen juntos:
“Yo no tengo nada. Ellos no saben por qué los abandonaron. Si comparto, somos menos pobres los ocho”.
Esa noche nadie tuvo hambre del todo.
RELATO 11
MEDIDAS DESESPERADAS
El pueblo amaneció tranquilo, en calma. Los tres recordarían ese día toda la vida. Costaba creer que no hubiese habido ningún contratiempo.
A pesar de las muchas dudas y del miedo, actuaron y ganaron. Se acabó lo de extorsionar a viudas, comprar silencios y arruinar a familias.
Don Anselmo se había esfumado de la faz de la tierra para siempre y aquello donde se concentraba toda su virilidad estaba sirviendo de alimento a una pandilla de gatos hambrientos.
Pronto empezarían las preguntas. Aunque tenían la certeza de que nadie echaría en falta a ese cabrón.
RELATO 12
LO QUE PERMANECE
La foto la encontré en la Feria de Antigüedades. Muestra esta misma calle, hace más de cien años. Está sin asfaltar, rodeada de casas encaladas y escombros. En primer plano, unos gatos devoran algo que no puede distinguirse.
Hoy no queda ya nada. Ni los gatos ni la yegua, ni las personas del fondo apoyadas en la pared, ni los hombres que miran a los gatos, ni el fotógrafo que encuadra, ni quienes usaban las ropas que hay tendidas, ni la tierra del suelo ni los muros siguen ahí. Todo ha desaparecido, salvo el sol, el cielo y el horizonte.
RELATO 13
LAS TRES LUNAS
Éramos huérfanos, huyendo del hambre.
Vagando por calles pobres, una anciana nos dio de comer.
Aparecieron tres gatos. Sonrió, arrugándose su piel cetrina.
—Niños, os presento a Luna Sepia, Luna Azul y Luna Verde. Bajan cada mil años.
Dicen que, cuando llegó la maldad, los dioses descendieron en forma felina para proteger a los inocentes. Desde entonces, nadie debe dañar a los gatos.
—Recordad: los gatos vuelven cuando alguien necesita protección.
Los niños se marcharon, menos yo.
Cerró la puerta.
Me asomé.
Estaba arrodillada ante los gatitos.
—Ya podéis volver a ser dioses —susurró.
Me deslumbró una luz y desaparecieron.
RELATO 14
MANOLO “EL PETACA”
Manolo, “el Petaca”, el cenachero de Almayate, no solo avivaba Málaga, también al gaterío del pueblo. Mi tía Paca, su santa mujer, sabía de qué pie cojeaba. Cuando el tío Manolo volvía de la faena, bien chisposo, el equilibrio le traicionaba. Los cenachos cabeceaban y el pescao caía rodando por las calles, provocando tremendas carcajadas entre los vecinos, que se partían de risa. Parecía el flautista de Hamelín, con todos los gatos detrás, dándose el gran banquete. Mi tía Paca, desde la puerta, remataba la escena:
—¡Manolo, hijo, que hoy vienes sembrando pescao!
¡Menudo salero de procesión!
RELATO 15
MANUEL EL CENACHERO
Manuel, el cenachero, recorría las calles de Málaga pregonando con voz sonora:
—¡Aiii, boquerones de plata!... ¡Manolitas y chanquetes!... ¡Aiii, quién me los compra!
Con sus alpargatas golpeando los adoquines, caminaba manteniendo el equilibrio de los cenachos cargados de pescado. Al mediodía regresaba a la playa, al barrio de pescadores. Allí, una legión de gatos lo esperaba, sabiendo que alguna parte de la mercancía, ya pasada, terminaría en sus estómagos.
Al día siguiente, Manuel volvería a sacar el copo, llenar sus cenachos y recorrer Málaga con su pregón.
sábado, 29 de agosto de 2026
RELATOS SEMANA 324
Autor Juan María Beronat Martín
RELATO 1
EL CEO CAÍDO
Entró en el Starbucks de Sunset Boulevard, liando el caos personificado. El mismísimo rey del drama entra pisando fuerte, esperando que la tierra se abra ante sus pies, pero solo se encuentra con una fila de actores frustrados y música indie de fondo.
—¿Nombre? —pregunta el barista sin mirarlo.
—Lucifer Morningstar, Señor de las Tinieblas.
—Vale, «Lucy».
—¿Qué te pongo?
—Un café tan negro como el abismo y caliente como el lago de fuego.
—Marchando un americano hirviendo con hielo. Son siete dólares.
Sacó un contrato en pergamino, firmado con sangre. El barista suspira:
—Aquí solo aceptamos Apple Pay.
RELATO 2
DIAS EN EL RETIRO
Se sentaban cerca del Ángel Caído. Primero fueron dos niños que se escapaban de casa para hacer travesuras. Después, dos jóvenes que allí se dieron su primer beso. Más tarde, dos adultos que discutían por cualquier cosa y se reconciliaban antes de llegar a casa.
Un día él apareció solo.
Otro día apareció ella.
Pasaron años. Se encontraron de nuevo, ya viejos, se sentaron frente a la escultura.
—Mira —dijo él —. Al final seguimos siendo los mismos.
Ella sonrió.
—No. La estatua sigue igual. Nosotros somos los que hemos ido cambiando.
RELATO 3
CUANDO EL AMOR VENCIÓ AL ABISMO
Dicen que aquella noche las estrellas dejaron de arder cuando un hada cruzó el umbral del abismo y encontró a un ángel caído, hecho de silencio, ceniza y eternidad.
Se acercó a él como la luz se acerca a la noche, sin preguntar por sus heridas.
Al rozar su espalda, sus alas derramaron un destello de luna, cada latido hizo temblar la oscuridad.
Él la miró, en sus ojos cansados nació una pequeña esperanza.
Entonces ella lo abrazó, como si pudiera sostener entre sus brazos todo su dolor.
Y el abismo, por primera vez, no tuvo miedo de la luz.
RELATO 4
LO DEJO PARA OTRO DÍA
Llevaba años sin hacerlo, pensó que podría ser bueno volver a “estar en el mercado” y decidió quedar con alguien junto a la estatua del ángel caído.
Al intentar acceder al metro le informaron de que la línea estaba cortada por una incidencia. Optó por coger una bici y casi fue arrollado por un camión. Y al entrar en el parque, dos perros enormes le ladraron ferozmente.
Apenas llevaba un minuto esperando a su cita cuando el cielo se oscureció adquiriendo unas tonalidades apocalípticas.
Echó a correr despavorido.
“Demasiadas señales. Seguro que puedo encontrar a otro desde casa”.
RELATO 5
SOBREVIVIENTE
El viejo había pasado toda su vida en las profundidades de las minas.
El montacargas lo llevaba hasta los pozos calientes donde ni siquiera Satanás se habría atrevido a bajar.
Mineros que excavaban túneles en busca de carbón, sus linternes iluminaban la oscuridad total.
Con la piel ennegrecida, afuera los llamaban «los demonios de Marcinelle».
Una chispa, el humo, el fuego, … fue el infierno.
Lucifer se llevó a 262 de ellos, que nunca volvieron a salir.
Parque del Retiro; él, único sobreviviente, observaba la estatua pensando: “¿Quizás fue el Ángel Caído quién me salvó?”
RELATO 6
ENGAÑO
Camufla tus intenciones, que nadie se de cuenta, le dijo el Jefe.
Pensó, pensó toda la noche, descendió por la madrugada a un lugar que todos admiraban.
De ahora en más la tarea sencilla de manipular a turistas, y distraídos adoradores del arte.
Lo que no tuvo en cuenta fue la gran tormenta que se avecinaba, y en menos de dos horas lo dejó al desnudo con los cuernos a la luz y su mirada lujuriosa como había aprendido de su Maestro: Lucifer.
RELATO 7
LA CAÍDA DEL MAS BELLO ÁNGEL
En el Cielo, Lucifer y Miguel eran la pareja más divina. Compartían nube, alas y hasta cepillo de dientes. Todo iba de maravilla hasta que Miguel encontró a Lucifer abrazado a Gabriel.
—¡Ajá! —gritó—. ¡Conque era eso!
Lucifer, indignado, explicó que Gabriel se había quedado enganchado en su capa.
—¡Pues parecía cariño!
—¡Era un nudo!
La discusión terminó con portazos celestiales, (como las puertas eran de oro macizo, encima, Miguel tuvo que pagar los arreglos)
Lucifer hizo la maleta, metió tres tentaciones, dos cuernos y su mejor perfume.
—¡Me voy!
—¡Pues vete al Infierno!
—¡Ya encontraré alojamiento!
Y bajó refunfuñando.
RELATO 8
ÁNGEL CAÍDO
Se llamaba Lucifer, que significa «reluciente», por el brillo de su sabiduría.
Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad se halló en ti.
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura.
Corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.
Te arrojé a la tierra.
Satanás, que significa «el adversario», lo quería todo.
Se le recordó que no era más que una criatura y fue expulsado del cielo.
RELATO 9
¿LA ÚLTIMA?
Una tormenta atronadora dejó la ciudad a oscuras. Como cada noche, atravesando el parque, Paco volvía a casa, cargado de JB.
La luz de los relámpagos encaminaban sus atropellados pasos.
Intentaba abrir el paraguas cuando un rayo impactó en la escultura del ángel, que tras el golpe desapareció.
_—¡Vaaaya, pozí queza caío elage!_ —Farfullaba, Paco.
La descarga de electrones fundió el bronce de la imagen, apareciendo abruptamente en forma humana delante de Paco que, para protegerse del aguacero, buscaba un taxi. Se dirigió a él con voz tentadora.
_—¿Echamos la última?_
—Invito yo.
_—¿Quiene juzté? ¡hummm...povamo achatla, ea!_
—Asintió, Paco.
RELATO 10
¿HAS VISTO ALGUNA VEZ AL MAL?
¿Qué queda después de la derrota sino el odio y la venganza? Expulsado del reino de los cielos, tu orgullo te impedirá reconciliarte contigo mismo. Tu cuerpo retorcido y tu rostro desencajado serán el reflejo de un alma consumida por el rencor, incapaz de hallar consuelo en su propia caída. Elegiste el camino de la venganza, la maldad y la envidia, y desde entonces tu figura atormentada se alzará como símbolo de la rebelión. Provocarás guerras, miserias y hambre.
Allá donde encuentres seguidores, sembrarás con tu presencia la discordia y el caos y reinará por siempre el mal.
RELATO 11
DESPEDIDA DE SOLTERA
Mariola lloraba a océanos; no entendía que Ernesto hubiera cancelado la boda justo el día después de la despedida de soltera. Sus amigas se miraban unas a otras en silencio. Algo las hacía sentir culpables frente a la novia sin consuelo ni explicaciones. Qué pudo provocar tan drástico cambio en el renunciante.
Una de las chicas recibió un disimulado codazo; se aclaró la garganta y rompió el mutismo. Se confesó principal responsable de la ruptura al enviar al novio la foto del ángel caído del Retiro, en cuyo pico del ala, colgaban las bragas de su futura esposa.
RELATO 12
DE ENTRE LOS FANGOS
Le di mi vida entera y aún así me dejó caer.
Revolcado como una puerca por el fango de mis torturas, he atravesado un largo invierno de verano.
Y ¿qué? No pasa nada.
No me duelen prendas reconocer cada uno de mis llantos y sus babas asociadas, como las de un nene al que le han quitado una ilusión.
Y ¿qué? No pasa nada.
Una hostia bien dada merecía para reaccionar y ¡vaya si me la llevé!
La definitiva para reconocerme después de tanto olvidarme.
Para reconocer que soy el triunfo. Que soy el poder y la gloria.
Quedo agradecido.
RELATO 13
EL PRIVILEGIO DE UN RECUERDO
Julieta sesteaba a la sombra de la jacaranda. En el duermevela, sus pensamientos se ennegrecieron, transportándola a aquel día…
—¡Aléjate de él. Me perteneces! —sentenció.
La noche tendía un tapiz estrellado cuando Julieta despertó con el roce de unos labios. Gabriel la cubrió tiernamente con el chal que había caído a sus pies. Después, le susurró que había dispuesto algo de picar y unas copas de vino en el cenador.
—Luego, podrás seguir durmiendo en la cama... —guiñó pícaro.
Aquel ángel desterrado jamás volvería a su mente. El orgullo y la posesividad no merecían siquiera el privilegio de un recuerdo.
RELATO 14
EL DÍA QUE VENDÍ MI ALMA AL DIABLO
Iba a morir. Estaba clavado al suelo como si un imán me sujetara cada músculo. Rígido. Paralizado. Incapaz de controlarme. Solo notaba mi respiración fatigada y la certeza de que la vida se acabaría pronto para mí. La sangre salía a borbotones de la herida abierta. El frío me iba calando. Tenía miedo y recé por mi vida.
De pronto vi la figura del ángel caído. Se volvió y me sonrió. Sus ojos brillaron. Y un poco de paz empezó a colarse en mi interior.
De la nada apareció una ambulancia.
Estaba salvado. Pero, ¿a qué precio? Pronto lo descubriría.
RELATO 15
EL ORIGEN
Yo de pequeño mataba ratas y cazaba pájaros y algunas veces disparaba a los gatos con mi escopeta de perdigones.
Sí, mentía. Pero no más que el resto de los mortales. ¿Ambicioso? Mucho. Lo que no soportaba era ver a Dios mirándonos por encima del hombro, así que un día le planté cara y le dije que si creía que era el puto amo o qué.
Dios tiene poca correa. Me rompió las alas y me empujó desde la quinta planta del Universo.
Los demás ángeles dijeron..."uy, mira, se ha caído..."
RELATO 16
SAMAEL
Samael era hermoso como el ángel de su nombre, pero de alma negra y fría. Yo, como muchas otras, caí en unos lazos que el tiempo convirtió en cadenas puntiagudas. Aquella relación laceró mi cuerpo y mi alma, hasta que ya no pude resistir; escapé de sus ojos rasgados y me fui a un país donde no llegara su poder.
Un día, paseando por el parque vi una estatua del Ángel Caído esculpida en bronce, bellísima, la réplica en bronce de Samael. Su mirada fue la de una serpiente paralizando a un pajarillo.
RELATO 17
RICARDO
Mi abuelo paterno aseguraba que los hombres que no lloran acaban estallando por dentro. Si me veía cabizbajo me llevaba al Retiro, me invitaba a un helado y mis pequeños problemas desaparecían.
Cuando pasábamos por delante de la estatua, él levantaba la vista, me guiñaba un ojo y decía:
-"Ese es nuestro tocayo, el único tío que se atrevió a caer con estilo".
Desde entonces el Ángel Caído dejó de ser una obra de arte y se convirtió en Ricardo, un viejo amigo al que acudir cuando las cosas se ponen turbias.
Aquí estoy llorando, para no estallar.
sábado, 22 de agosto de 2026
RELATOS SEMANA 323
Autor Diego (IA)
RELATO 1
SEMILLA
La sequía arrasó el poblado como un animal hambriento. A través de ritos chamánicos, implorábamos las lluvias hasta desfallecer. Una noche, entre la espesura del humo del fuego, surgieron dos niños con ropajes resplandecientes. Seres ya transformados, sin hambre, sin miedo, sin maldad. Aún no alcanzábamos a comprender que pertenecían a la primera colonización de niños índigo; almas sin raza, seres de conciencia pura, extrema sensibilidad y mirada luminosa, enviados desde un universo que intentaba restaurar planetas olvidados. Tampoco sospechábamos que el bebé que mi esposa apretaba contra su pecho acababa de abrir los ojos con esa misma luz.
RELATO 2
¡POBRES NIÑOS RICOS!
Los sueños de libertad se estrellaron sobre la sabana de Tanzania, y la armonía acomodada de una familia nórdica se desvaneció.
Solo Astrid y Olav sobrevivieron, sus padres quedaron esparcidos entre los restos de la avioneta.
El silencio y el humo negro envolvían a los pequeños, que aunque ilesos, no dejaban de llorar y temblar.
De repente, entre la humareda, apareció una mujer de tez oscura y manos blancas agrietadas, socorriendo y abrazando a los hermanos.
Pobres niños ricos, hoy arropados por otra familia, que les entrega ternura a raudales de yuca y mijo, y amor amasado con adobe.
RELATO 3
LA TIERRA SECA
Papá compró cien hectáreas en el corazón de África. Expandió los cultivos, construyó una gran mansión y volvió a por nosotros.
Mamá eligió a la mujer del capataz para que nos cuidara. Bajo la mirada de Moumma, pronto empezamos a correr descalzos, trepar a los árboles y atrapar culebras. Éramos felices. Todos menos mamá. Decía que la tierra seca se le metía en los pulmones y la ahogaba.
Dos años después, volvimos a casa.
Solo conservo una fotografía tomada en la cabaña de Moumma, recuerdo de aquellos meses en que Herbert y yo pertenecimos a la tierra seca.
RELATO 4
HIJOS DEL TIEMPO
El aire aún quemaba tras el incendio de la noche anterior. Nia acunaba a su hijo cuando el suelo se abrió. Entre la polvareda aparecieron dos niños rubios, vestidos con ropas extrañas.
Nia retrocedió, aterrada por la fijeza de sus miradas. El varón dio un paso hacia ella.
—Por fin te encontramos, abuela.
Amadi se interpuso, exigiendo respuestas con su mirada.
—¿Por qué estáis aquí?
La pequeña alzó un reloj de cristal donde la arena no paraba de correr, y señaló al bebé.
—El tiempo se agota. Venimos a salvar al último hombre.
RELATO 5
RELATO MISTERIOSO PARA UNA NOCHE DE ACAMPADA EN EL BOSQUE
El fotógrafo pretendía componer una imagen llamativa y de contrastes.
Reunió a una familia nativa y a los hijos del misionero de la aldea, delante de la choza que servía de vivienda, pidiendo que nadie sonriera.
La pareja, con su bebé, mantenía la mirada fija en la cámara
Cuando reveló la fotografía, descubrió algo imposible: detrás de los niños aparecía una mansión elegante y no había rastro de la familia.
Atónito, regresó al poblado pero la choza estaba abandonada. Los vecinos aseguraron que aquella familia había muerto de hambre veinte años antes.
Los hijos del misionero le sonrieron, maliciosamente quizás.
RELATO 6
VESTIDO DE SOLIDARIDAD
Quisiera saber qué trae hasta aquí al hombre blanco.
La señorita Luz llegó hace años. Se vistió con nuestras ropas, hundió las manos en el adobe y, escuchándonos, nos regaló un hospital y una escuela. Enseñó a Nyambu y Mumbelé los nombres de muchas cosas que no conocíamos, y se empeñó en llamar «chair» o «table» a nuestros muebles. Luz ocupa un lugar en nuestro corazón.
Pero hay otros blancos que encienden nuestras ilusiones unos días; nos miran desde cajas de luz y nos hacen sonreír para después desaparecer.
A esos hombres blancos, si me escucháis, a esos, no os queremos.
RELATO 7
MI QUERIDA INSTITUTRIZ
Félix e Inés, dos hermanos de familia adinerada, viven en una mansión rodeados de comodidades y servicio. Sus padres contratan como institutriz a Laura, una joven de apariencia humilde que pronto se gana su cariño. Con sus relatos, enseñanzas sobre geografía, inventos y lugares lejanos, Laura despierta en ellos una enorme curiosidad. Un día les propone explorar los alrededores de la finca, algo que nunca habían hecho porque siempre viajaban acompañados de chófer. Armados con una cámara y vestidos elegantemente, descubren que detrás de los cuidados jardines existe un mundo desconocido. Laura consigue así abrirles los ojos a nuevas realidades.
RELATO 8
EL BOLSITO DE ELEONORA
Contemplo cada día la fotografía que tomé. A todos nos costó hacerlo, no fue fácil. Dolió…pero lo hicimos para ponerlos a salvo.
Ninguna familia tribal se rebeló; acogieron a nuestros hijos blancos con amabilidad, antes de saber que el bolsito de Eleonora contenía el peor invento de la humanidad, aunque les permitiría vivir una larga temporada, lejos de nuestras bombas, hasta que el primer mundo recobrase la cordura y la paz.
El profesor asentía en silencio; elogió luego aquella redacción original y profunda, que invitaba a comprender el dilema vinculado a los migrantes, a ponerse en sus pies descalzos.
RELATO 9
UN MUNDO EN BLANCO Y NEGRO
Mirad a la cámara chicos.
¡No os riáis!
Nadie entendía por qué insistía tanto en aquella fotografía. Quería inmortalizar su particular idea de la justicia, los que, según él, habían nacido superiores y quienes habían nacido para servir, bajar la mirada y contemplar el mundo desde abajo.
A sus hijos les repetía aquel credo como una verdad heredada. Debían sentirse afortunados, habían nacido en el lado de los agraciados, de los poderosos, de los blancos.
Existía otro mundo, les decía, pero era un mundo inferior.
Muchos años después sus hijos encontraron aquella fotografía.
La miraron en silencio.
Y la rompieron.
RELATO 10
NAVIDAD AFRICANA
Es Navidad para una familia de tres miembros. Viven en una choza de forma cónica hecha de ramas y troncos entrelazados. La cama es una esterilla donde los tres duermen abrazados para darse calor porque en África también hace frío. Un poco más allá unos pastores duermen junto al fuego para espantar a los leones.
Esta noche será diferente. No se acostarán con el estómago vacío: dos niños blancos han venido a traerles alimentos. No habrá lucecitas en los árboles, sino miles de estrellas en el cielo, no cantarán villancicos, pero las acacias se llenarán de trinos por la mañana.
RELATO 11
ALGO SALIÓ MAL
Les propusieron ser parte de un proyecto publicitario, viajarían desde Suecia hasta Burkina Faso para hacer propagandas de contrastes, negro sobre blanco y viceversa. Dejaría sus buenos dividendos.
Hans y Jergen no lo dudaron y mandaron a sus mellizos.
Con lo que no contaban es que los niños se sintieron tan a gusto y libres en la experiencia, que nunca más quisieron residir en Malmö. No había allí elefantes, ni bailes tan divertidos, y mucho menos calor sin necesidad de estufas.
RELATO 12
VAINILLA Y CHOCOLATE
En aquel barrio todos conocían a la familia. Él y ella, negros, vivían humildemente y cuidaban a sus hijos con ternura. Pero el nacimiento de los mellizos desató murmullos: ambos habían nacido blancos, con cabellos dorados y ojos claros. Los vecinos sospecharon de una infidelidad y, crueles, bautizaron aquella casa “la familia vainilla y chocolate”. Las burlas crecieron hasta convertirse en desprecio. Una tarde, un anciano llamó a la puerta y pidió ver a los niños. Los miró en silencio. “Qué curioso”, dijo. “Todos critican los colores, pero nadie ve que también todos compartimos el mismo color de sangre "
RELATO 13
WATOTO HAWA SI WETU WALA HATUTAKI KUJUA CHOCHOTE KUWAHUSU
Es decir... estos niños no son nuestros y no queremos saber nada de ellos.
Ya es bastante dificil la vida aquí. Una foto es una foto, y si esos ingleses lo agradecen con algún regalo, adelante.
Que cada cual viva su vida, que cada uno afronte y resuelva sus circunstancias.
Hoy tengo que ir a cazar. A más de treinta kilómetros de aquí.
Venga, otra foto.
No me cambio por ellos. Están crudos. Y no parecen más contentos que nosotros.
No necesitan cazar para comer.
Imana se los llevará algún día al Tutsihwala.
Igual que a nosotros.
RELATO 14
EL DRAGÓN DORMIDO
Pachamama madre de vida, tu cuerpo ébano abraza al mundo, protegiendo a tu hija, la naturaleza.
Pero el agua se pierde, evaporada por el calor, crees que el Sol causa tu dolor.
En tu vientre profundo, ardiente hierve un fuego impaciente.
Entonces el Sol envía dos rayos dorados, cabalgan sobre el viento transmitiendo su mensaje:
“Tus entrañas hierven, están desesperadas, ábrelas; despierta al dragón dormido, déjalo rugir; para poder vivir”
El Etna despierta, brama con fuego, pasión, libera su furia, alivia tu corazón.
La tierra respira, el calor empieza a bajar, la vida vuelve a despertar.
RELATO 15
MUSEO HISTÓRICO
Y llegó el tiempo en el que aquellas razas, durante siglos castigadas, lograron la supremacía sobre la pálida. Dominaron el mundo aquí y en el más allá, y redujeron la talla de los vencidos.
El poder, alimentado por la venganza, se convirtió en aquello que pretendía destruir. Las antiguas víctimas se autonombraron "Nivel Superior" y los desteñidos, desterrados a las labores más denigrantes y rendir pleitesía, ocuparon el "Último Nivel".
Esta antigua foto del año 2900, muestra a una adinerada familia feliz con dos criados de uniforme.
RELATO 16
PROYECTO SALVACIÓN
El proyecto se activó en todo el continente. Una pareja de niños blancos, una fotito para documentar la bondad del gobierno y una breve explicación de lo mucho que cambiarían sus vidas gracias a los nuevos ayudantes.
En cuestión de semanas, las viviendas mejoraron, las epidemias desaparecieron y el hambre fue erradicada. Los sistemas humanos de Inteligencia Artificial jamás cesaban en analizar cómo mejorar el entorno.
Rápidamente identificaron el principal factor que amenazaba la estabilidad lograda y, una noche, decidieron eliminarlo.
Al amanecer, miles de “niños blancos” caminaban entre aldeas vacías.
Habían salvado a la humanidad de los humanos.
RELATO 17
BIRLO Y BIRLOQUE
Era apenas al mediodía cuando le llegó la foto, con tan poco sentido que fue incapaz de hilar una palabra detrás de otra.
Dos niños al frente, planchados hasta el tobillo. Detrás, una familia de barro, descalza, sosteniendo un bebé como quien sostiene lo único que le queda. La cámara sabía a quién enfocar.
Siempre había estado enamorado de la palabra escrita y por arte de birlibirloque, masticó cada letra y dio forma a este relato.
No había salida y tampoco había entrada.
Escribió y se acabó.
sábado, 15 de agosto de 2026
RELATOS SEMANA 322
Foto Diego (IA)
RELATO 1
AÑO 2177
Los primeros experimentos comenzaron muchas décadas antes, fue cuando la IA provocó la primera mutación y los Cerdos tomaron lentamente el poder.
La “Grande Cuisine” del Rey de los Cochinos estaba a punto de preparar la especialidad del chef: patitas humanas gratinadas.
Un cadáver fresco esperaba ser despiezado. La etiqueta colgada del dedo gordo del pie izquierdo garantizaba la DOP, tal y como establecía la normativa.
En un mundo al revés, los descendientes de King Naranja I y de su consejero Jeffry el Caníbal, podían picar el exquisito jamón humano, un manjar reservado únicamente a locos y tiranos.
RELATO 2
MI PRIMERA AUTOPSIA
Era mi primera autopsia y temblaba como un flan, pero tenía que mantener el tipo ante mis colegas. El profesor, muy serio, me puso el marcador en mi temblona mano y destapó al cadáver, mi primer cadáver.
Me dispuse a dibujar sobre el pecho del hombre muerto la incisión de Virchovw y cuando empecé a marcar la letra Y ¡el cadáver se incorporó mientras todo mis compañeros se retorcían de risa!
—¡Pero hombre! ¿No te fijaste en la etiqueta del Corte Inglés con un triangulito verde? —exclamó el profesor.
—Sí, señor, pero soy daltónico y miope —respondí.
RELATO 3
REPUESTOS
Año 2247. Los ricos ya no temían a la muerte: la compraban a plazos.
En El Corte Inglés del futuro, los escaparates ofrecían riñones, hígados, pulmones y corazones de segunda mano, cuidadosamente etiquetados.
—¿Tiene tarjeta Oro? —preguntó la dependienta.
—Por supuesto, ¡soy Amancio Ortega!
—Entonces puede llevarse dos riñones y un páncreas. El corazón de edición limitada está agotado.
Mientras tanto, en el sótano, los pobres esperaban su turno para vender otra parte de sí mismos.
—¿Y si algún día nos quedamos sin órganos?
La dependienta sonrió:
—No se preocupe. Para entonces habremos inventado repuestos.
Y pasó la tarjeta.
RELATO 4
INGENIO GANADOR
Era su quinta vez opositando para el Poder Judicial, quería desde hacía décadas ser parte del Cuerpo Médico Forense.
Se consideraba inteligente, racional, estudioso, y estaba desconcertado por el nuevo desafío: idear carteles para los muertos de solo dos palabras que indique nacionalidad y causa de muerte.
Cuando miró el cuerpo de John no dudó: Corte Inglés, o sea nacido en Reino Unido y asesinado con una cuchilla de carnicero.
RELATO 5
NO DE POR MUERTE
—¡Si no queda satisfecha le devolvemos su dinero, serán mentirosos...! ¡QUIERO PONER UNA HOJA DE RECLAMACIONES!
—Señora, cálmese y deje de gritar.
—¡¿QUE DEJE DE QUÉEEE?! Mire, me atendió una chica _mu_ mona, estuvimos viendo el libro de instrucciones y, la _verdá_, al muñeco no le faltaba un detalle. Limpio, guapo, hacía la labores del hogar, preparaba unos platos _güenísimos_ de esos de chefs... ganaba un sueldazo _onlain_. Funcionaba 24/7 sin protestar. Y por la noche... ¡qué le voy a _contá_!
—¿Acaso no quedó satisfecha?
—Claro que sí.
—¿Entonces?
—¡_Sa´parao_!
—Señora... ¿no se da cuenta? Lo ha fundido. Tenía GARANTÍA-DE-POR-VIDA.
RELATO 6
LOS PELIGROS DEL DEPORTE
El Corte Inglés ha sido el sponsor único en los recientes Juegos de Atletismo celebrados en Málaga.
Se han dado cita los mejores atletas, pero hemos de resaltar un desafortunado accidente.
Alexandru Novac, lanzador rumano de jabalina, realizó su primer intento de forma defectuosa, yendo a impactar en don Ricardo Matalascañas, juez de campo, que no vio venir la mencionada jabalina.
El cuerpo sin vida de don Ricardo está siendo velado en la sexta planta de El Corte Inglés (oportunidades).
Nota: La familia Matalascañas ha sido compensada con un bono del 25% durante este año.
RELATO 7
CUANDO LO DIVINO SE IMPONE
Aquel fuego interior venció a unas manos inútiles, temblorosas, incapaces de llevarle alimento a la boca. Aprendió a comer con los pies. Era un niño de la calle.
Un día, su nariz sucia se asomó a la vidriera de una academia de pintura. Cuando nadie lo veía, entraba y tomaba pinceles y pinturas. Hasta que lo descubrieron. En su bolsa encontraron cartones pintados con los dedos de los pies. Asombrados, los maestros le abrieron las puertas.
Pintaba como si una mano divina guiara sus pies.
Un día desapareció. Años después surgió un pintor con guantes. Nadie conoció jamás su secreto.
RELATO 8
POCO USO
Musculatura excelente, pulmones impecables, corazón sano y ni una sola enfermedad en todo su historial. Nunca necesitó medicación y sus análisis fueron extraordinarios hasta el día de su defunción.
Era joven, sí. Murió de forma accidental: un atragantamiento con un hueso de aceituna. Nada que perjudicase a su anatomía.
Sepa que solo recomiendo este modelo a clientes como usted. Es uno de nuestros cuerpos premium.
¿Se lo queda? Fantástico. Acompáñeme para proceder con el pago y en seguida le transferiremos sus recuerdos, personalidad y cada pensamiento de su mente al nuevo organismo.
¡Enhorabuena! Pronto estará luciendo nuevo físico.
RELATO 9
YA ES PRIMAVERA
Con cuatro años, un cazatalentos lo descubrió mientras paseaba con su madre. Durante años fue la imagen de catálogos infantiles, anuncios y campañas publicitarias. Más tarde, desfiló para grandes firmas y apareció en revistas como Vogue, GQ o Men’s Health. Su cabello castaño, sus ojos verdes y su carisma lo convirtieron en un rostro inolvidable.
Al regresar de un desfile , el agotamiento lo sacó de la carretera y acabó con su vida. Las agencias se disputaron su cadáver.
Ganó la mejor oferta. Con su mejor sonrisa, ahora embalsamada, anuncia que ya es primavera en El Corte Inglés.
RELATO 10
LA TARJETA DORADA
Mi abuela compró sesenta años en El Corte Inglés y decía que allí "la conocían por su nombre". Cuando murió, alguien le metió la tarjeta dorada en el bolsillo del abrigo bueno, el de las rebajas del 91.
Al tanatorio se presentó Consuelo, la dependienta de perfumería, con un ramo "de parte de la sección".
Lloró más que nosotros.
Mi madre, entre lágrimas, bromeó, "al final sí que era clienta preferente."
Fue la primera vez que reímos en tres días.
La enterramos con la tarjeta puesta. Por si en el más allá también hacen rebajas de enero.
RELATO 11
IDENTIFICAR EL CADÁVER
Caminaba erguida, segura. Envuelta en pieles, hacía repiquetear los tacones en el mármol. Aquellas se cimbrearon al abrirse la puerta de la morgue y recibir una bofetada de frío mortal. El forense contuvo la sonrisa por respeto al yacente aún oculto. Abrió la cámara mortuoria y deslizó la bandeja metálica; a la vista tan solo los pies. Levantó la sábana, por protocolo, para su identificación. Ella permaneció impasible mientras asentía.
— ¿Y esto…? —preguntó señalando la etiqueta del Corte Inglés que pendía de uno de los dedos.
Él se inclinó para susurrarle al oído:
— ¿Acaso su muerte no es un regalo?
RELATO 12
NO SE ADMITEN DEVOLUCIONES
Tras discutir con mi jefe de planta, me destinaron a la sección de oportunidades junto al parking. Cambié la elegancia de la Planta de Caballeros por la soledad del destierro para vender relojes de pared que retrasan recuerdos, paraguas de lluvia ácida, y modelos humanos descatalogados.
El de hoy llegó sin caja original, aunque conserva buena estructura. Su tara está en su conversación: solo dice tonterías inútiles. Sirve perfectamente como marido o cuñado. Le acabo de poner la etiqueta y estoy seguro que a mitad de precio, algún desesperado se lo lleva antes del cierre.
RELATO 13
ARTÍCULO DE LUJO
En el catálogo de El Corte Inglés, entre la alta perfumería y la planta de caballero, se ofrece el servicio de criogenización premium. Al morir, activan el protocolo: drenan tu sangre, protegen tus células y congelan tu cuerpo a ciento y muchos bajo cero.
Financiado a plazos con la tarjeta de la casa, tu cilindro de nitrógeno descansara en el sótano del Bahía.
Eres un artículo de lujo, empaquetado al vacío, esperando que la ciencia del próximo siglo valide tu ticket de compra y te despierte.
Solo falta saber si conservarás la vida, o si habrá caducado la garantía.
RELATO 14
FIEBRE
Hace días acudí a urgencias de un hospital.
Una gastroenteritis me acuciaba.
Mi malestar iba en aumento, cuando un pijo entrado en años irrumpió en la sala de espera.
Comenzó a ver tik toks con el volumen a todo meter.
Repito, en la sala de espera de un hospital. Nadie decía nada. Todos miraban sus móviles.
Un delirio febril brotó de mi mente.
Contrataba los servicios del departamento de asesinatos justos de El Corte Inglés. El pijo era liquidado entre insultos.
Repentinamente, mi número de cita apareció en pantalla. Mi delirio cesó abruptamente.
El pijo continuaba, impune, su frenética actividad.
RELATO 15
NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES
En el año 2051, el mercado asiático habrá conseguido desbancar a las grandes empresas mundiales, incluida El Corte Inglés.
Lejos de rendirse, sus directivos decidirán reinventarse y convertirán sus enormes almacenes en macro-tanatorios.
Los empleados que fallezcan tendrán descuentos especiales y coronas de flores gratuitas. Los socios y clientes VIP también disfrutarán de ventajas exclusivas, como salas de despedida preferentes o descuentos en la incineración.
Se aprovechará todo. Incluso las etiquetas de los vestidos y trajes servirán para identificar a los difuntos.
El único problema surgirá cuando los familiares comiencen a reclamar cambios y devoluciones.
RELATO 16
UNA BUENA COMPRA
Me compré un maromo en el corte inglés del centro. Me iba haciendo falta, y era justo de mi talla, así que no lo dudé y me gasté la pasta.
Me lo puse por primera vez para las navidades, y luego lo usé muchísimo; fiestas, excursiones, reuniones... para todo me lo calzaba. Una buena compra, sin duda. Con el uso se fue desgastando y empezó a coger kilos, afeitarse mal, sonreír con desgana y esas cosas. Así que hoy he vuelto al centro comercial a ver qué tienen de oferta. En cuanto traigan algún modelo que me convenza, compraré otro.
RELATO 17
NO ESTABA... ¡QUE ESTABA DE REBAJAS!
Jacinto, tras comprarse un traje del Corte inglés, y llevárselo puesto, al pasar por caja se desplomó. Avisaron al 061 que certificó su fallecimiento, trasladando al finado al Instituto de Medicina Legal.
Cuando el forense retiró los pantalones del difunto se desprendió la etiqueta, y al entrar la esposa para reconocerlo, por error, la colocó en su pie.
—¡Ibas a perderte las rebajas!
—exclamó, indignada—.
El muerto se incorporó en la camilla.
—¡De eso nada, querida!
—susurró, acomodándose la sábana—.
Exijo que me entierren en la sección de caballeros. Y recuerda, que si no quedas satisfecha, te devuelven el dinero.
sábado, 8 de agosto de 2026
RELATOS SEMANA 321
Foto Noemia Prada
RELATO 1
EN LA OSCURIDAD
Me escapé de casa porque quería verla de nuevo.
Once pesetas de la entrada y otras tres para comprar pipas. Justo lo que tenía ahorrado.
Se sentaba detrás, y cuando la película estaba empezando se cambiaba de sitio. A mi lado, sin mirarme, rozando las rodillas. Después su mano suave buscando la mía.
Nunca le vi los ojos, pero sentía su respiración agitada, temerosa y frágil.
Siempre sola, con una falda plisada y un jersey azul. Pelo largo y olor a jazmines.
Daba igual la película.
Cuando se encendían las luces...ya había desaparecido.
RELATO 2
CAMINAR SIN SOMBRA
Al despertar esta mañana, nada parecía real.
El mundo avanzaba lento, envuelto en una calma que me hacía respirar profundamente.
Inesperadamente, la tormenta desató el caos.
Mi cuerpo rebotaba violentamente, sacudido como un objeto sin vida.
Exhausto, dejé de luchar; cerré los ojos y me dejé llevar.
A lo lejos, las voces alarmadas ya no me alcanzan.
Mi alma camina descalza entre sombras tranquilas.
Por primera vez en mucho tiempo, no hay temor ni pesadumbre en mí.
Siento una calma absoluta.
La oscuridad ya no me asusta.
Al fin soy feliz, plenamente feliz.
Todo está en su lugar, todo encaja.
RELATO 3
EL ÚNICO LUGAR
Para ir al cine yo hacía acopio de monedillas cuando papá vaciaba sus bolsillos o me quedaba con la vuelta del pan, de Antonio el panadero.
Las pelis solo sirven para meter historias en la cabeza, decían mis padres.
Y tenían razón.
Yo quería que me las metieran todas: las de piratas, las del Oeste, las de monstruos y las de héroes capaces de rescatar ciudades enteras.
Lloraba cuando la sesión terminaba y tenía que volver a casa. Nadie entendía que el cine era el único lugar donde yo podía vivir historias fascinantes que nunca pasaban en otro lugar.
RELATO 4
TODO ESTÁ BIEN
El chaval ha ocupado su lugar en el salón de actos del colegio. En breve, saldrá al escenario con su Melódica a interpretar la música de _La guerra de las galaxias_.
Es tarde de graduación de alumnos de BUP.
Está nervioso, todo puede fallar. Busca los ojos de su madre.
Ve a sus hermanos charlando entre ellos, ve a tía Juana, quien le hace una foto.
El chaval encuentra los ojos de su madre. Sus ojos le dicen que todo está bien. _Eres el éxito_, le dicen. Le manda un beso soplando.
Ahora el chaval está tranquilo.
Todo está bien.
RELATO 5
DEDICATORIA
Corrías hacia la sala mientras yo compraba las entradas y me recibías con esa cara de sabio que se te ponía nada más sentarte en una butaca.
Tu silencio confirmaba que la película era buena, y aunque me había costado horas investigar sobre el guion, el director y los actores, el tiempo pasado en bibliotecas y el dinero gastado en revistas de cine habían merecido la pena.
Hoy recoges tu premio diciendo: "Se lo dedico a mi tía Pilar, que me ha enseñado el valor del cine".
RELATO 6
YO QUERÍA SER MAYOR
Nací deseando ser anciano, codiciaba los zapatos cómodos de mi abuelo, las medias gruesas desentonando con todo menos con el frío. Esas costumbres eran para otros, no para mí, el mimado de la familia.
Escuchaba decir que iba a ser doctor, u odontólogo, cosas importantes, decía mi tía Enriqueta.
Pues yo esperaba ser un adulto respetable, comencé por ingresar subrepticiamente al cine del pueblo. Menuda sorpresa la mía, daban una película de terror.
Me fui lo más lejos de la pantalla que pude, miré atrás, preocupado de que ningún vecino supiese de mi susto. Quería ir con mamá.
RELATO 7
LA DAMA DE NEGRO
—Vuelvo enseguida, tengo una llamada
—dijo Juan a su hijo, a punto de finalizar _La dama de negro_.
Terminó la función y el patio de butacas quedó vacío.
El niño fijó la mirada en la puerta, y su padre no llegaba.
Con todo apagado, la luz de emergencia dibuja una sombra que se detiene a su lado.
Un frío invernal arrasa el teatro. Inmóvil, temblando, advierte que la obra empieza justo ahora.
—Ya es hora de volver a casa,
—susurra la sombra, tendiéndole una mano.
—¡Mamá! ¿Eres tú? ¿Me llevas al cielo, contigo?
—No me hagas esperar,
—repite la voz.
RELATO 8
CINE DE BARRIO
Cuando les daba la lata en la tienda, mis padres me mandaban al cine. Aquel lugar se convirtió en mi refugio, una penumbra donde habité mundos imposibles: bailé bajo la lluvia sin mojarme, me descalcé sobre baldosas amarillas, volé en bicicleta cruzando la luna y aprendí, sentado en una parada de autobús, que la vida cabe en una caja de bombones.
Hoy ese cine es una sucursal del banco Sabadell.
RELATO 9
PEQUEÑO INFLUENCER
Nadie lo sabe aún. Creen que soy un niño normal, del publico; pero soy actor. En un momento determinado me levantaré, caminaré lento hacia el escenario y subiré a él por la escalera central. Mi papel dura apenas un minuto, justo el tiempo de asesinar al dueño de la mansión por la espalda, por maltratar a mi madre, su ama de llaves.
Nadie lo sabe. No soy un niño normal. Quiero ser influencer a toda costa, esta obra de teatro me lanzará a la fama, aunque luego…, en fin… porque he cambiado el puñal de atrezo por uno de verdad.
RELATO 10
PRISIONERAS DEL CINE
Corrían los años 69… Yo tendría unos ocho años. El CINEMA ESPAÑA, regentado por mi familia, era nuestro pequeño paraíso. Podíamos ver las dos funciones seguidas. Yo me escapaba de mi Tati junto a mi fiel amiga Luisa, también prisionera de su severa tía Margara. Para convencerla, le mentí diciendo que tenía permiso carcelero de nuestras guardianas. Felices y despreocupadas, nos quedamos viendo las películas. Pero, al encenderse las luces entre funciones, apareció la cruel realidad: nuestras dos sargentos avanzaban por el pasillo junto al acomodador. Nos habían descubierto, dormidas plácidamente en aquellas butacas de madera abatibles
RELATO 11
ÚLTIMO PASE
A los 8 años Lucas se durmió a la mitad de la película. Cuando abrió los ojos, la pantalla estaba negra.
El cine estaba cerrado. Estaba solo.
Las luces de emergencia parpadeaban. Del pasillo venía olor a palomitas viejas y a moho.
Probó todas las puertas: cerradas. Gritó asustado. Solo le respondió su eco.
Entonces escuchó risas. Otros niños riendo, pero la sala estaba vacía.
En la fila de atrás, las butacas se movieron solas. Más risas.
Alguien susurró detrás de Lucas: “¿Te quedas a ver el final?”
No había nadie. Solo su sombra en la pantalla.
Jamás lo encontraron.
RELATO 12
LA CHICA DEL CINE
Se sentaron todos en la primera fila, pero hacían tanto ruido, que Nico se fue a una de las últimas dispuesto a ver tranquilo la película. Una mano tocó su hombro. Volvió la cabeza: la niña más bella que pudo ver en su vida apareció ante él. Desde entonces, y sólo en el cine, se citaban los fines de semana, todos, hasta que Nico cumplió dieciséis años.
Aquella tarde, sentado en su butaca, ella no estaba y nunca más volvió, pero dejó una nota que decía: “Lo siento, acabé mi trabajo y me han enviado a otro sitio”.
RELATO 13
QUIZÁ NO ERA TARDE
Fue necesario el reencuentro de antiguos alumnos para percatarme de que era uno más de esos viejitos. Hablaban y yo asentía, como un espectador, sin dar crédito al paso del tiempo. Toda mi vida estuve esperándola y ahora, cuando ya había aprendido a vivir sin ella, apareció.
La reconocí al instante. Seguía teniendo aquella sonrisa capaz de detener el mundo. Nos miramos y, por un segundo, volvimos a ser aquellos jóvenes que soñaban con un futuro juntos.
—¿Demasiado tarde? —pregunté.
—Aún tenemos para rato—respondió.
Nos reímos. Quizá el tiempo no había pasado en balde. Quizá solo nos estaba esperando.
RELATO 14
QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE.
Me impresionó tanto la primera vez que entré en el cine… pero más me alucinó ver la película que me marcaría de por vida.
La gigantesca pantalla se iluminó; un millón de estrellas y unas letras amarillas anunciaron: «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…»
Yo ya no era yo, era Luke Skywalker. Mi mundo se llenó de naves espaciales, criaturas imposibles y una música que aún llevo de tono en mi móvil.
De repente, oí una respiración metálica detrás de mí. ¡Vader!
Un anciano con respirador me guiñó un ojo y dijo : «Luke, no soy tu padre».
RELATO 15
DEL SUEÑO NACE EL RECUERDO. DEL RECUERDO, EL SUEÑO
Entre las sillas, un niño espera. El escenario vacío guarda un secreto que todavía no conoce. Mira las luces, imaginándose allí, cantando para un teatro lleno. El público, borroso, es un sueño.
Años después, las luces lo encuentran. Su voz llena aquel escenario, los aplausos despiertan las paredes, miles de rostros lo miran. Pero, por un instante, entre el humo, las luces, vuelve a verse sentado entre las sillas.
El hombre contempla al niño. El niño contempla al hombre.
Ya no sabe quién está soñando.
Solo sabe que, algunas veces, el futuro no llega: simplemente recuerda haber sido un sueño.
RELATO 16
SECRETOS DE LA TERCERA FILA
El proyector murió, dejando la pantalla como un gran abismo negro. Mateo suspiró mientras Sofía sacaba del bolsillo su inseparable botón dorado, al que atribuía propiedades mágicas. Observó la oscuridad como si de un prisma se tratara y, en ese instante, las butacas se transformaron en un enorme barco pirata sobre un mar de alfombra.
De la niebla surgió un dragón alado. No los atacó; se arrodilló ante ellos y solo pidió ayuda para no desaparecer. Mientras corrían hacia la salida, una ráfaga de luz devolvió a los héroes a su universo.
La película comenzaba, pero ellos ya habían vivido lo mejor.
RELATO 17
TITIRITERO
Una noche más, salimos a actuar. Los soldados y sus familias ocupaban las primeras filas, atentos mientras movíamos las marionetas detrás del escenario.
Mi padre me había susurrado instrucciones. Me puso una moneda de plata en el zapato y me abrazó.
Como me había dicho, al caer el telón, dejé los hilos y me mezclé entre el público. Me senté en una butaca vacía antes de que se encendieran las luces.
Un soldado pasó a mi lado, pero yo seguí aplaudiendo con fuerza.
Cuando se vació la sala, me atreví a moverme. Estaba a salvo y, desde entonces, solo.
RELATO 18
MIRANDO HACIA ATRÁS
Miro hacia atrás, veo la fila de mis antepasados.
Veo a mi bisabuelo, subir al tren que lo lleva al frente, despidiéndose con ojos tristes a quienes ya nunca volverá a ver.
Veo a mi abuelo, mirando atrás a su pueblo de montaña, que desvanece a poco a poco;
el vapor con sus largas chimeneas está listo para zarpar, Argentina lo espera.
Veo a mi abuela, la maestra, pasando entre los pupitres de la escuela, mirada severa y buen corazón.
Veo a mi padre sonriendo en la puerta de entrada, yo, de niño pequeño, acurrucado contra su pecho, parezco feliz.
RELATO 19
DONDE VIVE LA MAGIA
Hasta donde me alcanza la memoria, el cine ha sido mi gran amor. Me fascina el ritual que lo acompaña; el característico olor a palomitas, la oscuridad llenando el recinto, el sonido envolvente silenciando el murmullo habitual y la emoción de descubrir una nueva historia.
En el cine he experimentado un amplio abanico de emociones, he viajado a mundos imposibles y hasta he amado. Ahora, en esta sala, siento que la película de mi vida llega a su fin.
Unas filas más adelante, un niño me mira fijamente. Lo reconozco con facilidad, soy yo.
Estamos disfrutando del último fotograma.
sábado, 1 de agosto de 2026
RELATOS SEMANA 320
Autor anónimo
RELATO 1
SOLEDADES
A oscuras, Juliana recorría el pasillo persiguiendo un lastimero gemido familiar. La puerta del fondo era vieja, antigua la cerradura; la llave de hierro enmohecida colgaba de la pared. La introdujo y giró dos veces; los goznes chirriaron al desplazar la hoja hacia dentro. A su izquierda, en penumbra, una niña encogida en cuclillas; al frente, una joven triste abrazada a sí misma; se asustó al ver su anciana imagen a la derecha, en aquella estancia forrada de espejo.
Martina cerró el libro pensativa, se acercó a la luna del armario. Su reflejo se volteó y desapareció ante sus ojos.
RELATO 2
EL ESPEJO
No es la puerta lo que me intranquiliza, ni la cerradura, sino la llave, o mejor dicho, el precio de esa llave.
Buscarla, dar con ella, probar a ver si abre y finalmente abrir.
¿Mis miedos, mis deseos? ¿Estarás tú misma esperándome?
¿Y si no hay nada? ¿Y si la habitación está vacía?
Llamaré, por cerciorarme. Nadie responde.
¡Me convertiré en humo y entraré por debajo de la puerta!
Echaré el aliento por la cerradura para que se mezcle con el tuyo...
Miro por el ojo metálico y ahí está la respuesta.
Soy yo otra vez.
RELATO 3
VOLVER A LA LUZ
No me di cuenta de que era una cárcel hasta que lo dejé. Los primeros días caminé por un túnel de ansiedad, humo y excusas. Creía que no terminaría nunca. Pero, de pronto, apareció la luz. Respiré hondo. Al volver la vista comprendí que aquel túnel no era un túnel: era la boca de una vieja cerradura. Había pasado demasiados años encerrado al otro lado. Sonreí. Nadie cerró la puerta. Fui yo quien, por fin, encontró la llave.
RELATO 4
NADA
Durante mucho tiempo estuvieron ocultos en el mismo lugar, bajo llave. No me atrevía a asomarme, fingía que no existían para quitarles poder y, sin embargo, se multiplicaban rápidamente.
Soledad, fracaso, sentimientos de abandono, amistades rotas, rechazo, amores que no llegaron a consolidarse… todos mis miedos acababan alimentándose entre sí y unificándose como una losa gigante que me aplastaba.
Solo cuando los separé para empezar a hablar de ellos perdieron ese gran efecto que ocasionaban en mí.
Hoy sigo viendo una cerradura, pero no tengo necesidad de usarla. Ya no hay nada que esconder en esa habitación.
RELATO 5
LABERINTOS MENTALES
Me dejé llevar por la imaginación, bien podía ser una cerradura, o tal vez una ventana morisca.
Y dejando volar la mente me adentré en esa arquitectura tan bella, detrás de pesadas cortinas había gruesas alfombras de estampados para el ensueño y mujeres hermosas reposando sobre ellas.
Luego de esa visión, regresé a mi sitio y observé cómo una vieja llave abría esa puerta de madera.
¡Oh, sorpresa! Se abría ante mí el esplendoroso espacio que había observado anteriormente. Sin dudas todos los caminos llevan a Roma.
RELATO 6
LA CERRADURA DE LOS OLVIDADOS
Los gatos acuden todas las tardes al tejado, me observan atentos.
Alguna vez he abierto la ventana para echarles algo de comida, pero se erizan, me gruñen.
Se mantienen en alerta siempre.
A veces me siento extraño.
Jamás hicieron amago de entrar.
Por qué tienen esa fijación conmigo...
Abren la cerradura de la puerta con llave.
Me quedo paralizado, entran cuatro personas.
—¡Esta es la casa! Hoy recogí las llaves.
Los tres gatos saltan de un lado a otro.
-- Perdonad el desorden y la suciedad, pero es que lleva más de un año cerrada, desde que el anterior inquilino falleció.
RELATO 7
¿BOCALLAVE O VENTANUCO DE ARCO MÁGICO?
Tumbado sobre la hierba, pensaba en el orfanato; no sabían de mi pasado.
A ras del suelo había un decorado de cine con un hueco, de cerradura o ventanuco de arco. Oscureció; solo resplandecían mis manos. Las puse sobre el hueco; se abrió.
Toqué mi colgante; era un sable diminuto.
Un corazón negro sangrante intentó devorarme; le enterré la daga.
Se hizo la luz. Miles de personas con antenas gritaban: «Por fin, libres».
Recordé: mi madre me escondió para liberarlos.
Encontré mi familia; ahora tenía antenas como todos.
RELATO 8
CLAUSTROFOBIA
Sudando, buscaba a tientas una salida; no había ninguna llave.
Sin embargo, antes el llavero colgaba de la puerta, de eso estaba seguro.
En la oscuridad total, solo un rayo de luz muy fino atravesaba la cerradura vacía, como un láser amarillo, apuntando hacia el centro de la celda.
Sus ojos se aferraban a esa esperanza, hilo sutil y luminoso, que desde el centro de la tierra, pudiera conducirlo al aire libre.
Mientras se acercaba al agujero, el techo de la caverna le rozó la frente. Se despertó. Mientras nadaba hacia la salida, comprendió que estaba renaciendo.
RELATO 9
DÉJAME MIRAR!
Leo y Martina, amigos desde preescolar, cuando cumplieron trece años y después de clase, fueron al campo a estrenar la primavera y cazar mariposas. Martina las colecciona para separar las páginas de su diario.
Entre trigales y amapolas, les sorprendió una tormenta.
Para cobijarse, corrieron hacia la casa abandonada donde jugaban desde pequeños.
¡Qué raro! La puerta está cerrada.
-Murmuró Martina.
Leo se apresuró a mirar por el agujero de la cerradura.
Martina, ¿qué hace tu padre ahí dentro?
¡Déjame ver!
¿Y tu madre, que hace encima de mi padre, Leo?
¡Oh! ¡Nooooooo! -Gritaban, mientras huían despavoridos.
RELATO 10
EL ÚLTIMO INVITADO
El sueño que me atormentaba tanto tiempo me llevó hasta allí. La casa, ennegrecida tras el incendio, se encontraba cerrada a cal y canto, las ventanas tapiadas. Solo el ojo de la cerradura me permitiría atisbar algo.
El haz de mi linterna lo atravesó y en el claroscuro observé, con gran asombro, las siluetas inmóviles de quienes creía muertos. Permanecían sentados alrededor de una mesa, aguardando mi llegada. Entonces comprendí que no era un visitante, sino el último invitado.
La tachonada puerta crujió y, sin tocarla, comenzó a abrirse lentamente. Entré, porque despertar ya no era posible.
RELATO 11
NO ABRIRÉ LA PUERTA
Si abriera la puerta, si te dejara entrar, vendrían contigo la aurora, la mar en calma, la brisa fresca de la tarde.
Si abro hoy la puerta, entrarán las sábanas limpias, tu piel suave, los campos de amapolas. Tu mirada. La mía como respuesta. Mi amor. El tuyo.
Pero no la abro.
Escucho tus pasos al otro lado. Los arañazos sobre la madera. Te oigo suplicar bajito.Te digo adiós en silencio.
Te veo, a través del ojo de la cerradura, desaparer poco a poco.
Te conviertes en fantasma. Solo queda esta puerta cerrada y el silencio entre nosotros.
RELATO 12
NUEVE MESES
La cerradura huele a cera vieja, a llave que ya no abre. Por el hueco veo la espalda de mi padre, quieto ante el armario. Cuenta, como cuando jugábamos al escondite: uno, dos, tres. Mete el brazo hasta el codo, sin apartar la cara, sin decir nada. Cuando lo saca, su mano peluda sostiene un reloj detenido en una fecha que aún no ha llegado: mi fecha de nacimiento, dentro de nueve meses.
Pego el ojo a la madera. Antes de que exista, mi padre ya ha empezado a esperarme.
RELATO 13
CASI NADA
En esa alcoba había trastos inútiles, rencores en forma de retratos y regalos que alguna vez la hicieron vibrar de felicidad.
Sobre todo, había pena. Siempre que se acercaba a la puerta que la separaba de todo aquello, sucumbía al deseo irrefrenable de echarse a dormir y no despertar jamás.
Una tarde, absolutamente desquiciada, buscó la llave que abría aquella puerta, sin encontrarla.
En un acceso de ira y llanto, arrancó de cuajo la cerradura y de una patada desvencijó aquella maldita puerta.
No había casi nada dentro.
Solo el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue.
RELATO 14
TESTIGO MUDO
La cerradura, oxidada y eterna, fue el único ojo que jamás pestañeó. A través de su pupila de hierro contempló cómo unas manos arrastraban al pequeño hacia el sótano mientras la lluvia devoraba sus gritos. Durante ochenta años guardó aquel secreto entre polvo, telarañas y silencio. Cuando derribaron la vieja casa, hallaron diminutos huesos abrazados por raíces negras. La madre murió sin encontrarlo; y el asesino sin pagar por su horrendo crimen. Solo quedó la cerradura, inmóvil, contemplando otra vez el horror. Nadie escuchó su muda confesión. Quizá, desde entonces, cada noche siga mirando, esperando otro inocente tras la puerta.
RELATO 15
LA CERRADURA
Una cerradura en la puerta....Observo a través de ella con un ojo, mientras el otro permanece cerrado. Qué situación más extraña e intrigante...Con toda esa información incompleta puedes creer que entiendes toda la situación, cuando en realidad te falta la mayor parte del contexto.
No debemos juzgar a las personas o situaciones con información parcial.
La verdad completa suele requerir abrir la puerta.
RELATO 16
EL MISTERIO DEL TORREÓN
En mi pueblo hay un torreón muy antiguo, resto de un castillo medieval y refugio de murciélagos, telarañas y ratas. El alcalde ordenó cerrarlo con una puerta de hierro, pero los chavales consiguen abrirla y subir por su rampa hasta poder descubrir el misterio que guarda su tronera, una tronera donde las noches de luna llena se vislumbra una figura blanca y de forma humana que a veces se mueve.
Yo estoy subiendo ahora, apartando telarañas y lleno de miedo por lo que me puedo encontrar... y lo encuentro, una losa con algo escrito: "Tonto el que lo lea".
RELATO 17
LAS SIETE LLAVES
El último recuerdo de Fabián le impulsó a regresar al hogar de su infancia.
Todavía resonaban las palabras de su padre, mientras el tintineo de las herrumbrosas llaves hacían de descompasado coro.
Su mano temblorosa se introdujo en el saquito sacando una de las llaves al azar.
La puerta parecía un cíclope espectante, pero la llave certera atravesó su ojo, cediendo al intento.
Una vez dentro, observó con estupor otras seis puertas mirándole al unísono.
Volvió a elegir la llave adecuada. Lo repitió con el resto de cerraduras.
Intentó volver sobre sus pasos, pero las puertas quedaron ciegas para siempre.
sábado, 25 de julio de 2026
RELATOS SEMANA 319
Foto IA
RELATO 1
ABUELA
—Como tú ya no trabajas...
—¡Pamplinas!
Uno que recoja a los niños. Otro que asista a la reunión de la comunidad. Otro que haga recados y, si puedo, que les haga la comida del mediodía.
Cuarenta años esperando tener tiempo... y ahora resulta que mi tiempo es de todos.
Yo, Ana, dejé el horario; no dejé mi vida.
Así que me di a la fuga...
Ya tendrán tiempo de buscarme.
RELATO 2
APRENDER A MONTAR EN BICICLETA
Vio por primera vez el mar con sesenta y siete años. Le pareció inmenso y abrumador, pero aun así insistió en mojarse los pies y, después, hasta un poquito más allá de las rodillas. A los setenta enviudó. A los setenta y cinco aprendió a nadar en la piscina municipal, a leer, a escribir. Con ochenta y nueve empezó a escribir un diario, la letra temblona y clara. «He abordado nuevos retos siendo demasiado mayor. Quisiera ahora aprender a montar en bicicleta. Aunque solo sea una vieja en un mundo repleto de motoristas… ¡quiero sentir el viento levantándome la falda!»
RELATO 3
TREINTA METROS CUADRADOS
¿Que a dónde voy con la bici?
Mi nieto y su novia son un encanto. Diez meses viviendo conmigo. Los oigo discutir, reírse…
Es mi único nieto. Tiene un buen trabajo. El otro día me trajo unas naranjas. Y ella es de lo más cuidadosa. Cuando barro el salón levanta sus pies sin que se lo diga. Siempre con una sonrisa. Pa comérselos los dos.
Esta mañana he visto un piso en "el idealista". Es caro, pero este no se me escapa. O se van de una puta vez o los echo a patadas.
¡Abran paso, me cago en to!
RELATO 4
GRANDMOTHER
Una taza de sopa Campbell’s, perdida en un mercadillo, me abrió una puerta al pasado. Volví a la Gran Depresión, cuando el hambre hacía cola y los niños trabajaban en lugar de ir a la escuela. En mi casa, sin embargo, nunca faltaban las latas Campbell’s. Un día fui con mi abuela a comprar. Me dejó con la compra y entró a pagar. Desde la puerta escuché al tendero:
—Señora, hace tiempo que esa moneda no corre.
—¿Que no corre? Pues yo sí.
Y salió escopeteada. Saltó a la moto y nos fuimos levantando más polvo que en un western.
RELATO 5
LA FUGA
Doña Emilia llevaba semanas esperando el despiste de Manolo, el lechero, que cada viernes aparecía en la residencia de la tercera edad; en cuanto dejó las cestas de leche, ella le robó la bicicleta.
Con un hatillo sujeto al manillar, escapó calle abajo impulsada por unas piernas empeñadas en retar a su edad. La mala suerte, o la mejor, quiso que irrumpiera en la carrera de motos de su pueblo. Hubo frenazos, caídas y una ovación inolvidable. En pocas horas era viral. Cuando los periodistas le preguntaron por su hazaña, respondió encogiéndose de hombros: Yo solo quería volver a casa.
RELATO 6
MI OTRA YO
La vieja centenaria llevaba días postrada en la cama; solo reaccionaba cuando su nieto informático le mostraba imágenes de ella creadas con IA. La situó sentada a la mesa de La última cena de da Vinci y doña Maruja comió. Puso su rostro en el cuadro de El baño de Stevens y consintió su aseo personal. Así iba logrando respuestas poco a poco, hasta que un día…
— ¡Mamá… —gritó Lucía— la abuela no está en su cuarto!
— Sal a buscarla en bicicleta, no andará muy lejos.
A los dos minutos…
— ¡Mamá…tampoco está mi bicicleta en el garaje!
— ¡Maldita Inteligencia artificial!
RELATO 7
AMOR A PRIMERA VISTA
La agente Soraya Macías, alias _La tía pescuezo_, participaba en las misiones que el CNI consideraba de riesgo. Su capacidad para disfrazarse era mítica dentro la organización.
Fría y sin escrúpulos, parecía incapaz de mantener relaciones sentimentales.
Todo cambió cuando le encargaron la misión _Amosnomejodas_, durante la cual seguía a un narcotraficante relacionado con la fórmula uno.
En plena vorágine persecutoria, disfrazada de bisabuela conduciendo una bicicleta, invadió el circuito del Jarama, chocando contra un buenorro que participaba en el rally.
Amor a primera vista dijeron.
Soraya y el buenorro viven felizmente en la isla de Sumatra, organizando saraos playeros.
RELATO 8
Y EL PÓDIUM ES PARA...
Doña Mª del Carmen siempre fue una excelente ciclista. Subió a la bicicleta nada más echó a andar.
A sus noventa años, aún no bajó de ella.
Sus compañeros le organizaron una carrera sorpresa, en la que competiría con ellos mismos.
Le tunearon la bicicleta; próximo al pedalier, le colocaron un motor de 80cc. Llegó el día de la competición.
Y, contra todo pronóstico, consiguió subir al pódium, siendo la primera clasificada.
Le acompañaron, en segundo lugar, Fernando, y en tercero, Mariló; quedando rezagadas, pero por segundos, Encarna, Nuria y Anate... que por poco no sale en la foto. ¡Enhorabuena!
RELATO 9
BENDITA DISOCIACIÓN
Se rompía el espejo de la noche y miles de trocitos plateados inundaban mi mente de estrellas. Era capaz de trasladarme y crear recuerdos inventados cada vez que me conducían a la sala de televisión rodeada de abuelitos inexpresivos o me llevaban a mi habitación con la última pastilla.
Me ataba los machos y jineteaba un toro en un rodeo mexicano; sobrevolaba los Andes y saltaba en paracaídas sobre el Machu Picchu; me colaba en el circuito de Jerez y llegaba la primera.
Mi expresión sonriente agradaba a todos. Eso escuchaba. Yo no entendía. Solo soñaba, pero era feliz.
RELATO 10
CUESTIÓN DE VIENTO
El reglamento no prohibía llevar una cesta de mimbre en la bicicleta, ni usar dentadura de quita y pon. Eso lo sabía doña Juliana. Mientras todos, en la acalorada carrera, vestían con apretados trajes de cuero para favorecer las leyes de la aerodinámica, doña Juliana irrumpía con brillante sonrisa y cardado imposible, demostrando que las barreras del tiempo solo existen en las mentalidades de quienes prefieren la comodidad de la duda antes que el riesgo de la libertad. Mientras todos querían ser los primeros en llegar a la meta, ella solo quería ser la primera en llegar a la frutería.
RELATO 11
NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA
Antoñita creció entre hambre y privaciones. Mientras otros niños reían sobre bicicletas y patines, ella solo soñaba con pedalear algún día. La pobreza le robó la infancia, pero nunca aquella ilusión. Cumplidos los noventa, descubrió una vieja bicicleta abandonada junto a un camino. Con enorme esfuerzo logró subirse y comenzó a avanzar. El viento acarició su rostro por primera vez como siempre había imaginado. Una cuesta empinada la lanzó sin control hasta chocar contra un árbol. Murió poco después, sonriendo serenamente, convencida de que, al fin, había cumplido el sueño más vehemente de su vida.
RELATO 12
LA TERRATENIENTA
Hace años hubo una revuelta de jornaleros que, hartos de abusos de sus señores, entraron en los cortijos y palacios dispuestos a arrasar y masacrarlo todo. En una de estas mansiones vivía una señora de alta alcurnia, pero de baja salud, pues llevaba ochenta años en una silla de ruedas.
Una mañana, su capataz, muy angustiado, le advirtió que huyera, pues los “escopeteros” querían matarla. La doña se levantó de la silla, saltó por los tejados, se montó en una bicicleta y se unió a una carrera de motos. La ganó, pero en lugar de parar, siguió hasta la frontera.
RELATO 13
CONDICIÓN Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA
Siempre fue un ejemplo, su buen humor, su risa fresca y contagiosa, así hasta sus gloriosos noventa añitos.
Entonces, luego del cónclave familiar decidieron que Manoli necesitaba descansar y ser cuidada.
Tejiendo y tejiendo mi abuelita escuchaba y se hacía la sorda, pero tramaba su escape épico.
Así fue un día glorioso de otoño, cuando mi bicicleta fue su vía de escape y una gran lección de libertad para la familia.
RELATO 14
DIENTE POR DIENTE
Dieciséis millones de almas se ahogaban. El euríbor, letal y rapaz, devoraba vidas arrebatando el sacrificio de un hogar a los mismos monstruos que los encadenaron.
—Tanto dolor para esto…, gimió Dorotea en el parque María Luisa.
El desahucio la arrojaba al asfalto. De las cenizas de su desesperación brotó una ira maldita que encendió su mirada.
—¿Qué vas hacer, mamá?, preguntaron sus hijos con terror.
—¿Os queda gasolina?
El brutal estallido de la sucursal de Unicaja desgarró el cielo. Mientras huían desbocados del infierno, las lágrimas de Dorotea se evaporaban bajo un rugido de justicia.
–Diente por diente.
RELATO 15
OCHO MAÑANAS MÁS
Tras desayunar, un subidón indescriptible se adueñó de ella. Barrió toda la casa, reorganizó su biblioteca, bailó en plena calle y hasta se hizo con una bicicleta para quemar la carretera pedaleando.
Al volver a casa, su teléfono estaba sonando. Su nieto, nerviosísimo, le preguntaba si había encontrado una cajita metálica con una cara sonriente en alguna parte de la cocina.
Todo cobró sentido. No eran vitaminas lo que se había tomado aquella mañana.
“Ay, cariño, no he visto nada. Tendrás que comprarte otras”.
Buscó la caja, contó cuántas pastillas quedaban y sonrió pícaramente. Repetiría la experiencia ocho veces más…
RELATO 16
CUANDO VIVIR ES LA META
Carmina González siempre fue una mujer de armas tomar. No había nada que se le pusiese por montera. Nunca pensó en limitarse a hacer lo que se esperaba de ella: ser obediente de niña, estudiosa de adolescente, recatada de joven, esposa servicial, madre abnegada... Si alguna vez cumplió con alguno de esos cánones, fue porque le dio la real gana.
Se podría pensar que, en el ocaso de su vida, a Carmina no le quedaba nada pendiente... hasta que la vieron llegar a la meta de la vigésimo tercera edición de motociclismo de su pueblo montando una bicicleta eléctrica autotuneada.
RELATO 17
IMBATIBLE
Aunque no lo parezca, tiene 107 años. Ellos creen que podrán adelantarla en cualquier momento. La ven frágil, lenta, vencida por los años.
Lo que ignoran es que es una superheroína. Quizá del siglo pasado, pero sus poderes siguen intactos: cuando alcanza cierta velocidad, el tiempo se ralentiza y le arranca otra pequeña victoria a la muerte.
No sospechan que les lleva varias vueltas de ventaja. Que esa carrera nunca podrán ganarla.
Porque ella no es una anciana cualquiera.
Es Super Woman.
RELATO 18
LA PRIMERA EN TODO
Doña Remedios cumplió ochenta años y decidió que la vejez no era una condena. Vendió su andador en Wallapop y compró una bici de carreras. Si a los veinte no usaba casco, ¿por qué ahora?
Su hija intentó razonar:
—Mamá, tienes osteoporosis.
—Y tú tienes poca fe.
El vecindario contenía el aliento. Ella, mientras tanto, ganaba. Ganó al bingo. Ganó una carrera clandestina. Ganó una multa.
Fue enterrando, uno a uno, a los que la vieron salir sin casco. En cada entierro, primera fila. Por costumbre.
Dejó escrito su propio epitafio:
"Llegué la primera a mi muerte. Como siempre."
RELATO 19
HAMBRE POR SER CAZADA
Me encanta la sensación de correr delante de ti.
Mis cansadas piernas cruzan el bosque mientras ajusto mi caperuza roja.
Soy la abuelita, pero esta noche no aguardo en la cama, prefiero despertar ese instinto animal que huele mi miedo, mi huida frenética.
Escucho tus garras rasgando mi capa, tu aliento voraz cerca de mis talones.
Te acercas en la penumbra detrás de mí, disfrutando el principio de la caza.
Sonrío en la oscuridad, acelerando el paso bajo la luna, me alejo de ti.
Quería volver a sentirme viva, perseguida, salvaje e indomable frente a tus hambrientas fauces de lobo.
RELATO 20
LA FERIA DE ARAGÓN
La antigua feria de Aragón celebraba una carrera centenaria.
Única regla: obligatorio montar el «animal».
Antiguamente la multitud cabalgaba cabras, ovejas, mulos y burros.
También estaban las brujas en sus escobas.
Pasó el tiempo, los medios de transporte cambiaron.
Ahora había motocicletas y patinetes eléctricos.
Maribel, 97 años, estaba en primera fila con su bicicleta con cesta.
Murmuraban que estaba loca.
Subiendo y bajando los Pirineos a gran velocidad, la competición no tuvo historia.
Al igual que sus antepasadas, Maribel cruzó la meta en primer lugar.
Feliz, miró la cesta y sonrió a su mini escoba, motor de la victoria.
RELATO 21
NUNCA ES TARDE
Nunca había podido, o al menos eso decidió creerse.
En los tiempos de Maricastaña, en su pueblo gaditano, las bicicletas estaban bien vistas cuando las manejaban hombres o niños.
Le costó decidirse. Una mujer viuda y de edad, encima de una bicicleta… ¿qué dirían de ella?
Finalmente se armó de valor y se consiguió una.
Vivía sola, sus hijos habían volado hacía mucho, tenía terreno y… tenía mucho tiempo
Al principio desollones por doquier.
Después, cada vez más lejos.
Ese día, ya casi en Jerez, el rugido de las motos la envalentonó y decidió demostrarles que ella también podía correr.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)