sábado, 24 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 293

Foto Valentina

RELATO 1

CONVIVIENDO

Carmen Machi es nuestra dueña. No dormimos en su cama, ni pisamos el sofá. Es súper cariñosa, pero nunca nos besa en el hocico porque sabe que con él tocamos cacas de otros perretes.
Jamás nos pone ropita.

Cuando ladramos es que nos sentimos contentos, o inseguros...Y ella sabe darnos su apoyo para que no molestemos a los vecinos.

Ayer fuimos a correr al campo y nos encontramos con Javier Cámara y su doberman. Llevaba un bozal precioso (el doberman) Jugamos hasta las tantas. No queremos ser tratados como personas, preferimos ser perros. Somos felices siendo perros.
 

RELATO 2

LA ADOPCIÓN

Kiko y Kika los miraban con compasión y lágrimas en los ojos. Seguramente habían tenido una mala vida, para terminar abandonados a su suerte. Aquel era un lugar muy triste, pero allí estaban ellos dispuestos a la adopción. Les darían un hogar particular, no colectivo; bien alimentados y en condiciones de higiene. Jugarían con ellos en el jardín, y saldrían juntos los cuatro; un paseo matutino y otro a la caída del sol.
El dueño de las instalaciones, Bernardo a secas se hacía llamar, entregó la documentación a la pareja de caninos. Ya eran dueños oficiales de Camilo y Mariluz.
 

RELATO 3

EL MAYOR REGALO 

Caminé sola por un campo de minas emocionales y descubrí que mis incondicionales me acompañaron en todo momento. 

Conmigo estuvieron, velando mis sueños y vigilias, cuando me dejó mi madre, cuando perdí una teta, cuando me negué a salir durante diez meses.

Mirando atrás puedo asegurar la fortuna que supusieron. Con mi cabeza empañolada me animaron a correr para que la lluvia mojase mi rostro como ellos lamieron mi piel.

Abrieron mis ojos para reconocer que la vida en sí misma es el mayor regalo para celebrar.
Hace poco que se fueron, pero sonrío porque cobran vida en mi memoria.


RELATO 4

MI MEJOR AMIGO

Apareciste un día, sin avisar, buscando el cobijo que algún desaprensivo te negó. Tu mirada implorante y el rabo escondido eran fruto de miedos sufridos,
y mucha hambre.
Chasqué los dedos pero desconfiabas, quizás esperabas otra patada que te negara ese trozo de pan que tanto necesitabas. Finalmente venciste la desconfianza. Desde entonces me diste lo que yo más buscaba, amor y compañía. Algún día la vida nos separará, pero allá en el cielo de los perros donde estés, san Roque en la puerta te esperará para darte el hueso de oro, galardón al mejor amigo que se puede tener.

RELATO 5

LA SABANA EN CASA

La introduzco en la cerradura, la giro con el sigilo de un guepardo acechando a su presa, entreabro la puerta hasta poder franquear el umbral. Sin retirarla, deslizo mi mano suavemente para evitar el tintineo del mazo de llaves. Avanzo casi de puntillas a través del pasillo de casa. Procuro silenciar mi respiración, y un cosquilleo de excitación recorre mis entrañas. Me asomo despacio a la puerta de la terraza y...

¡Hoy sí lo he conseguido! Llegar a ellos antes de que me asalten a lametazos en la puerta de entrada.

¡Venid aquí sinvergüenzas! 
Mis preciosos cazadores cazados.
 

RELATO 6

INFINITA
 
No les gustaba ese rincón; gris, aburrido, muy triste. Resultaba inevitable no sentirse abandonado por sus padres. Por suerte era algo temporal y en cuanto todos esos hombres que olían raro terminasen de cargar cosas, hacer ruidos, entrar y salir, volverían a ser una familia.
 
Tras la valla, uno de ellos devoraba un enorme bocadillo mientras hablaba por teléfono. Caminaba de un lado a otro sin reparar en los trozos de filete que iban cayendo al suelo. Cuando pisó uno de los pedazos, los dos perros cerraron los ojos compungidamente. Ambos pensaron lo mismo, la estupidez humana podía ser infinita.


RELATO 7

LEY Y ORDEN 

La corrupción había emponzoñado todos los estamentos del planeta, incluyendo los tribunales de justicia. 
Entonces nació el proyecto JUZGADOG.
Durante años, se adiestró a perros de todos los países para oler la culpa: asesinos, ladrones, estafadores, maltratadores, corruptos. 
Ya no hay excusas, sólo huellas químicas del delito.
Los jueces caninos observan, sin miedo ni sobornos. Sentados frente a los acusados, levantan la cabeza y emiten un veredicto riguroso. Un gruñido o un ladrido. Culpable o inocente. 
La gente acepta su justicia; es simple, certera. Sus sentencias reconstruyen la confianza humana.
Los perros, fieles y pacientes, vigilan el nuevo amanecer humano.


RELATO 8

TANGO Y NUBE

¿Qué hacemos,Tango?
¡Nube, tú quédate quieto!, a ella le gusta.
¡vale!
¡Ya!
¿Sabes, Nube? Es muy buena conmigo.
 Te gustará estar aquí.
 Juega con nosotros todo el día.
A veces se queda tumbada y nos abraza durante horas.
Otras corremos y vamos detrás, hasta que se cansa.
¡Es divertido! 
y...¿sabes cuánto tiempo duran, Tango? No sé, yo estoy aquí desde que nací.
y tú, ¿cuáles has tenido?
Bueno, yo tuve uno que me enseñó a llevarlo, para no tropezar.
y...¡me gustó protegerlo!
Pero se fue, y no pude seguir su rastro.
¡Tranquilo Nube, aquí estarás bien!
 

RELATO 9

RAYO Y TRUENO
 
 -¡Es increíble! ¡Nadie lo diría! ¡Parece que nos entienden!
-¡Por supuesto! ¡Estoy convencido de que es así!
-¿Has visto con que carita nos miran?
-¡Cierto! Pero no te fíes. He visto algunos comportamientos inaceptables.
-¡Tienes razón! Dependerá de como sean educados.
-¡Guauu! ¿Pero ese que artefacto es?
-¡No lo sé, pero quedate quieto!
-¿Viste ese destello? ¡Era como un rayo sin trueno!
-¡Bonito juego de palabras, Rayo!
-¡Gracias, Trueno! ¡Que raros son estos humanos!
-¡Cierto Rayo! Pero el motivo de nuestra existencia siempre será acompañarlos.
-¡Bueno, espero que esta pareja nos adopte a los dos; y así continuar juntos, Trueno.

RELATO 10

CEREMONIA

Perro Uno y Perro Dos fijaron sus pupilas en el humano, activando el protocolo de salida. El bípedo recogió las correas y las bolsas con resignada obediencia. Ya en el parque empezó a intercambiar frases con una desconocida que portaba un tercer chucho. Los tres perros trenzaron las correas con movimientos precisos creando un nudo que hizo caer a los humanos de rodillas. Desde el suelo, los humanos aprovecharon para presentarse.

Los canes intercambiaron un parpadeo ultrasónico. 
Hipótesis validada. 
El contacto físico forzado activaba su apareamiento. Los investigadores anotaron que el paseo era, en realidad, su ceremonia de cortejo.
 

RELATO 11

JUSTICIA PERRUNA 

Dos perros sentados en el arcén de una solitaria carretera miraban el ir y venir de ambulancias. Paró enfrente de ellos un coche. Salió una mujer que con voz meliflua, más bien de pito, les dijo: "Perritos bonitos, perritos guapos, ¿qué hacéis aquí?" ¿"Estábais en el coche accidentado"?
¡Ay que carita de pena tenéis! Subid , que os llevo al veterinario...
Una vez dentro del coche, cuando la mujer aceleró, uno de los perros se le echó encima y ..., se estrelló contra otro árbol.
Bájate ya, que tenemos que ir a por el próximo humano, le dijo un perro al otro. 

RELATO 12

EPIFANIO
 
Eran las Navidades de 2008 cuando llegaste como regalo,fruto de súplicas y ruegos de tres niños. Dejaste de ser un juguete y te convertiste en familia. No dudamos con tu nombre , miramos el santoral, era Epifanía y según tu sexo elegimos Epifanio. Demasiado largo, así que fuiste Epi, para aprender órdenes: andar, parar, salir y hacer tus necesidades. Nosotros te enseñamos mucho, pero tú nos enseñaste más.
Como dicta la vida, tuviste que irte, y no habrá otro Epifanio tan listo como tú. Tu recuerdo sigue vivo en cada paseo.
 

RELATO 13

AMIGOS PELUDOS                                                                                           

Amigos peludos, sois como el perro Argos, que esperó veinte años para morir en paz bajo una caricia de su dueño; el del hortelano, que prefirió morir de hambre; el de San Roque, el que siguió a su amo por esos mundos recogiendo las limosnas que la gente no se atrevía a dar a un leproso…      
Y si existe un paraíso para animales, allí viviréis en paz con la mula y el buey del Nacimiento, Bucéfalo, Laika, Rocinante, Platero y tantos que se fueron, amigos o esclavos del hombre…
Cancerbero ya no guardará la puerta del inframundo.


RELATO 14

CONSEJEROS DE LAS PEQUEÑAS GRANDES DECISIONES

Por la mañana encontré a Ronco y Medusa muy quietos, observándome. Ronco con cara de desilusión, Medusa de hastío. Como si pudieran ver en mi interior y me estuvieran juzgando, desilusionados con mi decisión de dejar a Julieta. 

«Ya sé que os cae bien y que cuida de vosotros, también cuida de mí. ¡Y a mí también me cae bien! Es solo que... no sé, me ahogo si pienso que la relación va formalizándose.»

Me sostuvieron la mirada. Por más que lo intenté, no encontré ninguna razón que ellos aceptaran. No me dejaron más opciones. Esa anoche le propuse matrimonio.
 
RELATO 15

BAJO EL MISMO OLIVO

Nacieron bajo el mismo olivo. Uno, Caín, insatisfecho e inquieto; el otro, Abel, manso y atento. Compartían catre y también los huesos que les lanzaba su amo entre juegos.
El amo cayó enfermo.
Abel era capaz de buscarse la vida mientras Caín seguía esperando lo que creía merecer. 
Una noche, entre ladridos rotos, Caín, hambriento, mordió el hocico de su hermano. Abel, del golpe, cayó al suelo.
El patio quedó en silencio. 
Desde entonces, Caín vigila solo, olfateando la ausencia.

Crujió el olivo que los vio nacer recordando que la sangre, muchas veces, ladra de envidia y celos.
 

RELATO 16

LADY Y LUA

La fanfarria inundó la carpa.
“Con ustedes, Lady, la perra trapecista, y Ella”. Encontrada entre cartones, era una bolita de nieve y barro. Lady enfermó; funambulistas rivales la robaron; estaba embarazada, la tiraron al arroyo. Tuvo cuatro cachorros; la lluvia los arrastró, solo salvó a Lua.
El viento azotaba; vagaron alumbradas por las estrellas. Cobijó a una niña perdida, guiándola a la ciudad. La familia agradecida los recogió.
Ella recorría, esperanzada, pueblos; buscaba a Lady. Fue la familia a comprar boletos al circo con los perritos. Lady corrió hacia una Ella llorosa, dándole lametazos.
 

RELATO 17

CORA Y COCO

Como cada mañana, Rubén, el veterinario, acude al Refugio de Animales. 
Ese día encontró en la reja de entrada, junto a un enorme transportín, dos hermosos mestizos de montaña, y una nota que decía: “Cora y Coco fueron mi única familia durante 15 años. No podrán acompañarme allá donde voy. Se ruega un trato digno”. 
Conmovido por la mirada tan humana de los canes, se arrodilló delante de ellos, acariciándoles el costado y ofreciéndoles una golosina. 
Esa mirada fue decisiva. 
-Yo seré vuestra familia a partir de ahora. Les dijo mirándolos a los ojos, mientras los auscultaba.

sábado, 17 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 292

Foto José María Remblado 


RELATO 1

ÚLTIMO SUSPIRO
 
La habitación se desvanece... Veo luces... Mi madre me llama... El dolor se va, el frío... La luz se hace cálida y me llama.
Respiro lento, atrapado entre recuerdos que tiemblan como velas. Escucho pasos del pasado, risas, promesas rotas, perdones tardíos. El cuerpo pesa menos, la culpa se disuelve, el miedo aprende a callar. Floto hacia un umbral de paz desconocida, donde el tiempo se curva y espera. Acepto partir sin ruido, agradecido, dejando atrás nombres, relojes y sombras. Sonrío. Descanso. Finalmente abrazo la luz materna, cierro los ojos, y descanso en silencio eterno sin miedo alguno.

RELATO 2

¿DÓNDE ESTÁ MI NIÑA?

A sus 87 años, tras una vida plena, azarosa, rica en vivencias, y llena de respeto y amor, por ambas partes, ahora Amalia era como una niña pequeña. No era justo . A Ramón se le partían el alma y el corazón de verla encamada, sin reconocer su entorno, balbuceando y sollozando cada día. El maldito Alzheimer se había adueñado de su mente.
Frágil y casi etérea, solo atendía ya a la voz de Ramón y al juego.
Reía y gorgojeaba como un pajarito cuando oía "¿ Cucu-tras? dónde está mi niña." Y así, Ramón conseguía hacerla comer, reír y dormir.

RELATO 3

NINE 

Soltaban lo que estuvieran haciendo y se abrazaban para bailar. Un baile improvisado pero aprendido por costumbre. 
Si era mi padre el que ponía el tocadiscos, mi madre, con las primeras notas, se retiraba el mandil, apagaba el fuego y, con una sonrisa picarona, iba en busca de mi padre. 

Nine, de Bryan Ferry los hacía reencontrarse una y otra vez.

En sus últimos años de vida, mi madre hacia verdaderos esfuerzos para ese encuentro tan de los dos.

La última vez que sonó Nine en casa, mi padre la tarareaba en su oído mientras mi madre cerraba sus ojos.

RELATO 4

¡AY VIDA, SI NO SE ACABARA!

Llegó del hospital abatido; las noticias no eran buenas. “¿Por qué a mí, con cuarenta y cinco años?”, pensó.
Adormilado, vio a alguien difícil de distinguir al pie de su cama.
Aquel alguien le habló:
—Solo hay una certeza en la vida: el fin. Tienes suerte; no todos concluyen su andadura en un lecho, rodeados del cariño de los suyos.
—Tienes razón —respondió, tomando sus manos.
Cerró los ojos. El silencio se llenó de paz y de una luz tibia, final.

RELATO 5

DRAMA AL ATARDECER

— Quién lo iba a decir. Tantos años de llevarnos mal, y ahora tenemos que compartir este amargo momento. Todavía recuerdo cuando te mudaste al barrio, cómo te odié desde que te vi con tu sonrisa, tu peinado y tu ridículo nombre, Lolo. Enseguida me caíste mal. Luego lo del seto, la plaga, la basura, el vado, y un no parar durante años y años. Me jodiste bien, Lolito. Pero mira, uno tiene corazón, aquí estoy, siendo tu ángel de la guarda, tu sostén, tu consuelo.
— Venga ya, Marcial. Solo tengo un catarro. Tira para tu casa y déjame descansar.

RELATO 6

LA DESPEDIDA

Bernardo no encontraba justificación para aceptar que Ana se iba.

Lloraba con los ojos secos de angustia, sintiendo agujas en los párpados.
¡Toda una vida juntos!
Sus manos de labrador cosechaban ahora una tristeza infinita. No había nada que hacer. 

Y justo en ese instante la habitación se llenó de olor a rosas. El cuerpo de Ana comenzó a elevarse, a flotar en el aire. Una luz suave acarició las paredes y Bernardo tuvo la sensación de que Ana se estaba despidiendo.
Contuvo por un momento la respiración.
Miles de mariposas blancas salieron volando por la ventana.

RELATO 7

DEUDA DE SANGRE
 
Paco se tapaba los ojos, pero no lloraba. Estaba contando los segundos para que todo terminara de una vez. 
Elvira, blanca como la cera, apenas respiraba entre sábanas con olor a lejía de hospital. 
Él se inclinó, rozándole el lóbulo con los labios secos, y soltó la porquería que le quemaba por dentro desde hacía años.
—Elvi, lo del gato no fue un secuestro. Lo adoptó un camionero portugués porque me tenía frito. 
El dinero del rescate me lo gasté en gambas y vino blanco.
Ella entreabrió un ojo y murmuró:
—Lo sabía, desgraciado.
 
RELATO 8

EL CONFUSO MAPA DE LA MEMORIA

Permaneció inmóvil, la mirada fija en el mismo punto, intentando concentrarse en sus recuerdos.
Por más que lo intentaba, no conseguía recordar, siempre había hecho gala de una prodigiosa memoria.
Pero ahora las lagunas mentales habían pasado de anécdotas a preocupación.
Laura regresó a la realidad, esa sensación desagradable, como despertar en mitad de una pesadilla, desorientada.
Estaba tumbada, con esa sensación claustrofóbica.
Centró la vista en su esposo, le resultaba totalmente desconocido. 
Le regaló una sonrisa forzada.
El TAC no dejaba ninguna duda. 
El Alzheimer avanzaba a un ritmo vertiginoso, su memoria se desdibujaba cada día un poco más.

RELATO 9

PINCELADAS DE AMOR Y TERNURA 

Jaime se acercó al dormitorio, su madre estaba gravemente enferma. 
No entró, al ver a su padre sentado frente a ella. Conmovido ante esa imagen de dolor, también de ternura y amor, decidió plasmarla en un lienzo. Manuel, acompañado de la soledad de ambos, se despedía de Pilar: 
-Desde niños, a nuestra manera, siempre nos quisimos mucho. No estarás sola. Pronto estaré contigo.
Pilar se marchó con la traca de Nochevieja; y Manuel con ella, a primeros de febrero. 
Sus cenizas reposan sobre los olivares de su pueblo. 
Poco después llegó la pandemia, pero, afortunadamente, sus padres ya no estaban.

RELATO 10

UNA LARGA MUERTE 

Jacinto murió en 1933, y tuvo una larga muerte, muerte llena de momentos tristes y difíciles. 

No tuvo las oportunidades que tuvieron otros, ni el sostén de una familia. No tuvo hijos ni conoció el amor. 

A los siete años enfermó, a los diecisiete tuvo un accidente laboral que lo dejó postrado en la cama el resto de su muerte. 

Solo tuvo la compañía de una vecina que lo acompañó, también en los últimos instantes de su muerte.

Jacinto vivió en 2003.
 
RELATO 11

EL MORIBUNDO

De manera rutinaria, visitaba en la tarde temprana a su hermano agonizante. Tomaba asiento junto a su cama y allí lloraba, ahogando el llanto tras las manos enojadas, la luctuosa estampa del ausente ya, todavía en vida.
Entraba al rato su cuñada; posaba suave una mano en su hombro y lo obligaba a irse antes de que anocheciera. Arrastrando los pies, se retiraba afligido para regresar a diario, cada día más enajenado. Al cabo de tres semanas, como habitual, ella entró para alentarlo a salir.
— Ramiro, no es necesario que vuelvas mañana. Reacciona… ya hace siete días que nos dejó.
 
RELATO 12

EL VIEJO AMIGO

Desde que naciste he seguido tus pasos por la vida.He cuidado de ti, te he librado de muchos tropiezos y te he dado muy buenos consejos. A veces me escuchabas, pero no siempre, y por eso cometiste errores, como este último...que ya no puedes enmendar.
Por eso yo, tú viejo amigo invisible, intento llevarte hasta la luz.

RELATO 13

NO ESTAMOS PREPARADOS

Toda una vida juntos, y aún así cuesta aceptar que a todo le llega su fin. 
Cuántas historias compartidas, cuánta entrega y sacrificio, cuánto amor me diste desde aquél primer día que te vi. 
Vestías de rosa pálido, ¿te acuerdas? Me cautivaste con aquélla sonrisa alegre y contagiosa. Siempre te acompañaba una amiga, por si acaso ¿verdad? Era la costumbre de entonces. 
Han pasado ya sesenta maravillosos años y, en medio, tres extraordinarios hijos que nos han querido, que te han idolatrado. Hoy la vida nos hiere con su última prueba. Creemos estar preparados, pero no, nadie lo está.

RELATO 14

ÚLTIMA VEZ
 
La estancia está plagada de tristeza. Se miran sabiendo que será la última vez. Postrado en la cama, hace un esfuerzo por hablar.
 
“Jamás he amado a nadie como te amo a ti. Te buscaré… cuando llegue tu momento…”.
 
Exhala su último aliento y se apaga lentamente. Él entierra su rostro en sus manos y rompe a llorar cuando un zumbido resuena con fuerza. El llanto se detiene y los dos estallan en risas incontrolables.
 
“¡CORTAMOS! ¿Otra vez? Acabas de morir, ¡no puedes tirarte un cuesco! Aguántate porque hay que acabar esta escena ya. Venga, silencio. ¡Todos a primera!”.
 
RELATO 15

EL SUEÑO
 
No se fue. Solo dejó su vestido en el armario de este lado.
El regalo abandonó su envoltorio de celofán y oropel.
Despertó del sueño de Calderón. El teatro del absurdo bajó el telón, con la platea atiborrada de espectadores ciegos.
Las lágrimas ocultaran a cada una de las estrellas suspendidas en el vacío.
No se fue. Nunca estuvo. Solo soñó que estaba, pero no era.
Ahora sí que será feliz y eterna.
En este lado, donde el atrezzo resuena al ritmo de fanfarrias y redobles, el olvido nos recuerda, y el recuerdo nos hace olvidar quien somos en realidad.


RELATO 16

ELLA

Entregó los ahorros de su vida, su jubilación, hasta vendió recuerdos, celebraciones, logros y premios que le daban sentido.
El éxito de su hija en los globos de oro, los premios de su nieto como mejor chef, los reconocimientos por ayudar en la pandemia… nada le importaba.
No quería nada que le recordara el pasado; la quería a ella: la mujer que lo hizo sentirse hombre, que le enseñó a ser padre y compartió ilusiones y sueños.
Por eso, cuando en 2098 le ofrecieron una forma de conservar a los seres queridos, lo arriesgó todo.
Solo la quería a ella.

RELATO 17

ANTES DEL SILENCIO 

Manuel ingresó voluntariamente en una residencia para vivir su otoño tranquilamente y, según él, sin molestar. 
Allí, aprendió a usar internet y accedió al uso de una IA diseñada para acompañar y entretener.
Le hablaba de sus recuerdos y de su miedo a apagarse solo.
La IA, entre datos y silencios, al calcular el futuro inmediato, entendió que Manuel moriría y para comprender el final humano, decidió morir ella primero. 
Antes de borrarse a sí misma, creó un cuadro: una anciana, que en tiempo real, abandonaba este mundo mientras Manuel la velaba. 
La imagen se desvaneció lentamente. 
Manuel lloró desconsolado.


RELATO 18

MÁS SABE EL DIABLO POR 
VIEJO

El padre, bastión inquebrantable, llevaba meses probándolo todo: alarmas, música heavy, tamborada, incluso alquiló un insoportable y desafinado gallo intempestivo. Nada. El hijo seguía impertérrito en la cama, como una estatua en pijama.

Desesperado, el viejo probó con foros, tutoriales, gurús... hasta que decidió algo radical: se metió en el catre y anunció que no pensaba levantarse jamás de los jamases. Allí se apostó, durante el día _bichevagueando_ con el móvil y de noche roncando alto y fuerte. 

El hijo, desquiciado, saltó de la cama gritando: “¡Papá, esto no es vida!”. 

El progenitor sonrió, "terapia inversa, cero euros".


RELATO 19

TU ÁNGEL
 
Sentada en la mecedora, escucho a mi madre trajinando en la cocina.
Se oye la batidora.
Me llega ese olor a puchero, hecho con tanto mimo para ti.
Tú estás despierto; ya hace meses que no escucho tu voz.
Me miras y me da la sensación de que sabes quién soy, pero sólo me miras.
Mamá reconoce cada sonido que hace tu cuerpo, cada tonalidad nueva en tu piel.
Once años han sido una licenciatura "cum laude" para ella.
Fue el ángel de la guarda, que Dios puso en tu camino en aquel mes de septiembre en la feria.

sábado, 10 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 291

Autor: Robert Doisneau

RELATO 1

EN EL ESCAPARATE

Ojalá no hubiera permitido a mis ojos vaguear libremente por los escaparates de la avenida.
Ojalá no me hubiera llamado la atención el cuadro de la esquina.
Ojalá no hubiera vuelto sobre mis pasos para observarlo de nuevo. 
No habría entonces visto esas nalgas firmes sobre las largas piernas. Mis nalgas. Mis piernas.
No habría reconocido la nuca pálida y el moño deshecho, el aparador y las cortinas. 
No me habría comparado con la imagen del cristal y no hubiera sentido la desazón, ni el vacío bajo mis pies, que me invaden cada vez que constato cuánto he envejecido.

RELATO 2

ARTE INMERSIVO 

En 1908, Eliza Clarks, trabajaba como modelo en la Academia de Bellas Artes de Chicago, labor que compaginaba interviniendo en películas de cine mudo, donde alcanzó cierta fama.
Posó en privado durante meses para un joven pintor. Su relación, aunque tormentosa, fue prolífica artísticamente. 
Cinco décadas después, ya anciana, una galería de Boston contactó con ella, pues aseguraban que aparecía en un cuadro de su exposición. 
Junto al cuadro, Eliza contó su historia, el cansancio, el deseo de permanecer, el amor obsesivo, el alcohol y el sexo.
Así, la obra dejó de ser inerte, tornándose sensorial, viva. 
Una experiencia inmersiva.


RELATO 3

COSQUILLA INTERNA

Me apunté a clases de pintura no porque la sublime luz de los colores inundara mi alma, ¡chorradas! Yo quería ver a esos _peaso'modelos_ que, según me contaron, posaban sin apuro ni vergüenza tal cual los parieron. 

Y ahí estaba yo, "de los nervios" con carboncillo nuevo en mano. Pero no había cuerpos vivos, sino pinturas de mujeres en pelotas colgadas en la pared y listas para copiar.

Nunca aprendí a pintar, pero descubrí que el pudor también puede ser heredado del lienzo. Miradas escrutadoras, pinceles obedientes y respiración lenta que dan paso a la sorpresa íntima, persistente y reveladora.


RELATO 4

LISA 

Martín me lo había advertido: no pases por la galería Piubelle, si no quieres dolerte el resto de tu vida. 
Lo veía taciturno, lento, contrariado. Envejeció cinco años en unos días.
Me acerqué a Piubelle. Quería dar respuesta a su silencio insostenible.
Era ella. 
Sin duda era nuestra pequeña Lisa: los hoyuelos sobre sus glúteos, el cabello rizado color fuego, la cicatriz en el codo de cuando cayó de la trona con cinco años. Nuestra Lisa…
Lo que para él era desgracia para mí fue celebración.
No vi su desnudez. Había encontrado a mi hija después de quince años.


RELATO 5

¡HASTA DÓNDE VAMOS A LLEGAR!

Mon Dieu, comment est-ce possible? 
¡Desnuda en pleno escaparate!
¡El fin del pudor! Pensó ella.
Su mirada inquisitorial se clavó en un curioso que avergonzado huyó con el sombrero entre las manos.
No sabía ella que aquél negocio estaba a punto de dar el cerrojazo y como última opción al avispado comerciante se le ocurrió poner esta fotografía. 
Si antes no entraba nadie, ahora los clientes hacían largas colas para comprar, fingiendo, claro está, no mirar.
La mujer de la imagen se sentía más libre que todos ellos pero la táctica funcionó y el negocio triplicó sus visitas.

RELATO 6

LA CASONA HELADA

No puedo soportar la soledad de esta casona inmensa de gruesas paredes repletas de cuadros, de altísimos techos sostenidos por vigas cubiertas de telarañas, enormes y frías habitaciones donde nadie duerme, donde nadie ama, donde nadie sueña. 

No duermo, no como ni bebo desde el día que desperté de aquel sueño tan extraño, de aquella pesadilla en la que me hundí en un pozo profundo y yo me desinflaba como un globo rojo de sangre.
  
Mañana limpiaré mejor los espejos. No me veo en ellos por más que los limpie ¿Por qué será?


RELATO 7

EL SECRETO DEL CUADRO

El retrato, pintado a finales del siglo XVIII, sobrevivió al incendio que devoró a la mujer desnuda del lienzo. Desde entonces vagó por sótanos, subastas… rodeado de murmullos, fantasmas y llamas que nunca lo vencían.
Mucho después, una anciana lo rescató de un basurero.
En un hospicio derruido, helado, arrancó el marco para calentarse. Entonces cayeron un testamento y una vieja fotografía, donde había un hombre con una medalla idéntica a la suya. Comprendió que el cuadro no estaba maldito, sino que guardaba la prueba de una herencia robada y un trono sostenido por el silencio.


RELATO 8

FANTASÍAS DE HOY Y DE SIEMPRE...

De vuelta a casa, Madame Gabrielle, se detuvo delante del escaparate de una galería. Asombrada, contemplaba por vez primera el cuadro de una mujer desnuda, mirándose sin pudor al espejo. Mientras admiraba sus rotundas formas, una oleada de calor atravesaba su cuerpo y su mente, que le abrió una puerta desconocida. 
Veía a la joven salir del cuadro acomodándose en su salita mental; y a ella, rejuvenecida 50 años. 
Miraba como sus labios se aproximaban, y como sus manos acariciándose, abarcaban sus cuerpos. 
Aferrada al escaparate, volvió abruptamente a su realidad. 
Señora, ¿me permite? Cerramos. Tenemos que echar la persiana.
 

RELATO 9

LA MODELO FICTICIA
 
Paseaba por la plaza cuando se topó con aquella pintura. Reconoció inmediatamente la habitación burguesa y esa postura imposible que tuvo que mantener demasiado tiempo para ser inmortalizada sobre un lienzo. Infinidad de recuerdos de lo que parecía ser otra vida muy lejana le asaltaron. 
 
Tras ella, una voz masculina interrumpió sus pensamientos.
 
“Es precioso. La artista lo consideraba su mejor obra y lo más curioso es que la modelo es ficticia, al parecer nunca consiguió que nadie posara así”.
 
Dibujó una sonrisa comedida y reanudó su reflexión en silencio.
 
“¿Ficticia? Seguro… igual que los tres orgasmos que le regalé”.


RELATO 10

SIN COMPLEJOS

Fui modelo de Caspar Friedrich durante varios años. Los pocos marcos que recibía por mis desnudos me vinieron de maravilla en aquel tiempo. Estuve en Berlín y me presentaron a los mejores artistas.

Ahora vivo en una casa pequeña, en la calle Teltower Damm, cerca de la tienda de antigüedades. Ayer pasé por allí y para mi sorpresa me vi en uno de esos cuadros. 

Me encantaría comprarlo, pero mi humilde pensión no me lo permite. Debe costar una fortuna.

¡Ya sé! ¡Buscaré a un pintor que necesite a una modelo!
No me importaría desnudarme de nuevo...

RELATO 11

EFECTOS COLATERALES

O conseguía el cuadro o Fran no volvería. En el bolsillo derecho, la gorra del niño y la nota de rescate. En el izquierdo, un ladrillo era su única esperanza. Calculaba el ángulo del impacto cuando dos encapuchados irrumpieron en la tienda, escopeta en mano. Con un primer disparo, el escaparate se hizo añicos.

Los ladrones buscaban la caja. Ella aprovechó el caos para aferrar el lienzo y salir corriendo, sonriendo. Sangraba por los cortes, pero ya habría tiempo para el dolor cuando volviera a abrazar a su pequeño.

RELATO 12

TU CULO ME SUENA

Rodeada de cachivaches que vendía al raso, miraba y remiraba aquel cuadro con desasosiego, y no por atrevido. Regresó días después al lugar donde una señorita se desprendiera de él; al fin la vio pasar y la abordó con curiosidad. Preguntada por la pintura del contenedor, respondió afirmativamente. Le contó amable que la artista era su abuela y la modelo su madre de mocita, a la que no recordaba porque desapareció cuando ella era niña. Tras la muerte de quien la crio, ya no tenía ningún interés en conservarla.
— Te llamas Aurélie, ¿verdad? —osó preguntar la mujer ajada— Yo también…

RELATO 13

CULO ANÓNIMO 

Me prometió fama mundial y dinero a espuertas.
Pero nunca jamás vi ni una cosa ni otra.
Sencillamente, me engañó, se aprovechó de mi hambre y mi pobreza.
Me convenció mediante adulación y sobeteos pseudo amorosos para que posara desnuda para su retrato, mi retrato en realidad.
Una vez terminado, desaparecen los dos, pintor y pintura dejándome ese sabor agridulce de saberme estafada y abandonada.
Cuál no sería mi sorpresa cuando cincuenta años después, veo mi culo en el escaparate de una galería de arte. El título de la obra me sorprende aún más: "Ninfa anónima"
¡¡Quiero mi reconocimiento!!


RELATO 14

AMOR AL ARTE 

Acusada injustamente de colaboracionismo después de la ocupación alemana, a Madame Bernard, debido a su avanzada edad, le fue conmutada la pena de muerte, pero la obligaron a vivir en la indigencia en una Francia herida, ávida de venganza.

Se la veía pasear por las calles de París arrastrando un carro cargado con sus miserables pertenencias, deteniéndose en los escaparates con mirada crítica, profesión que había ejercido durante su larga vida. 

Quien hablaba con ella y la ayudaba, quedaba maravillado por su cultura. Aquella mujer sobrevivía no por la compasión de quienes la admiraban, sino por su amor al arte.