sábado, 2 de mayo de 2026

RELATOS SEMANA 307

Foto Dieter Mathes


RELATO 1

AQUEL GRITO

El estruendo de las chicharras era la banda sonora de otro caluroso y sofocante día en aquel pueblo sin árboles. 
Desde la ventana de mi dormitorio, observaba al forastero, oscuro y enorme, que llevaba semanas merodeando la calle. Siempre aparecía cinco minutos antes de que Blanca pasara hacia su clase de guitarra, saltando despreocupada las grietas de la acera. 
Blanca era la única luz en ese barrio sin alma, mi oasis en aquel desierto para los sentidos.
Cuando el hombre avanzó hacia ella, mi garganta estalló en un desgarrado “¡¡¡CORREEEEEEEEE!!!”... Y Blanca corrió calle abajo. Nunca más volvió.

RELATO 2

RECUERDOS QUE NO SABEN IRSE

Me cuidas desde las estrellas. 
Percibo tu presencia, noche tras noche, cada mañana te siento. 
Vives en mis recuerdos, donde sigo siendo pequeñita. 
Me sigues llevando al colegio en la moto amarilla, en la Ossa, me cubres con todo tu cuerpo. 
Ni el viento se atreve a tocarme.
Cierro mis ojos, oigo tu música.
Quiero acariciarte de nuevo, esos últimos días, en los que con prisas, tuve que entregarte todos los besos y caricias que guardaba para ti.
Volveré a soñar despierta con la calidez de tu regazo, acurrucándome entre tus brazos. 
Como cada noche te bajaré de las estrellas.
 
RELATO 3

SIN ALIENTO

El sol de justicia golpeaba las aceras cuando Lucía salía en estampida, desafiando el estruendo del tráfico. 
No miraba atrás. 
El viento infló su falda de volantes mientras alzaba su guitarra victoriosa. Sus pies volaban sobre el pavimento, impulsados por la urgencia.
Hay cosas que no le dejan dormir a una niña, pero son peores las que le quitan las ganas de despertar.
Descansó al recorrer la distancia impuesta por el miedo. Acarició la madera, sintiendo el calor del sol fundirse con el barniz.
Apretó el mástil, escupió al suelo y juró que nadie volvería a robarle el aliento.

RELATO 4

POR LA PAZ

Una semana sin bombardeos. Las calles desiertas me animan a salir, cojo mi guitarra y corro hacia el hospital St.Josef, donde niñas y niños se curan de sus heridas, o de enfermedades aún más graves.
Freno en seco. El edificio está calcinado, restos de fuego y humo reciente en las ventanas.
Me desplomo sobre la acera, cubro mi cara con las manos. 
Y entonces aparece esa señora:
"Están todos bien, los trasladaron hace unos días al hospital general..."
Le doy las gracias con lágrimas en los ojos y canto fuerte, durante horas, hasta que me quedo sin voz.
 
RELATO 5

CON LA MÚSICA A OTRA PARTE

Al descubrir su engaño me deshice, uno a uno, de sus instrumentos. El violín cayó tristemente desde el balcón. El saxofón rodó escaleras abajo con un lamento metálico. Desgarré las partituras y el viento dispersó aquellas notas mentirosas. Arrastré el piano al solárium; poseída, grité y lo alimenté con fotografías, cartas, recuerdos... Cuando prendió comprendí que no ardía la madera, sino los años perdidos esperándolo cada noche. 

Al amanecer, entre las cenizas, encontré la púa de su guitarra. La guardé en el bolsillo y, sola, caminé hacia ninguna parte. Sentí una satisfacción amarga pero hoy confío en encontrar la paz.

RELATO 6

LA MUSICA NO ES LO MIO

No puede decirse que aquel concierto fuera un fracaso, fue algo peor, aunque no encuentre la palabra exacta para definirlo. Desde el principio, el público permaneció apagado, inmóvil, como una sala llena de bostezos contenidos. Empecé con el primer tema y apenas obtuve unos aplausos tímidos. El segundo murió del mismo modo. A mitad del tercero, un “¡fuera!” atravesó la sala y, de pronto, llegaron los silbidos y los abucheos, feroces y unánimes. No esperé a más, agarré la guitarra y escapé del escenario como quien huye de un incendio. Aquella noche comprendí que la música no era lo mío.
 
RELATO 7

CANCIONES PARA MARCELO

Cantaba siempre a su amor adolescente emigrado al extranjero. Quince años después la localiza para decirle que regresó, que la sigue amando. Descubrió el mensaje durante el descanso de la actuación; sin terminar de leerlo, agarró su guitarra y corrió olvidando la moto a la salida del club. Llegó a la antigua casa de Marcelo, cerrada. Ya pensaba en convertir su desilusión en nueva composición. Volvió al mensaje, quizás lo imaginó de tanto desearlo. Ahí estaba el que dejara a medias: “Te escucho oculto en una columna para que mi visión no te desconcentre. Estás preciosa, y cantas celestial”.

RELATO 8

QUE SONRISA TAN RARA

Ana entró en la tienda de antigüedades con una ligera sonrisa nerviosa. Mateo, el dependiente, cincuentón, creyó reconocer en ella ecos de viejos juegos de seducción. 

Hablaron despacio, como antes, durante un largo rato.

Él se recreaba en su propio encanto. Ana observaba aquella guitarra polvorienta tras el mostrador. Un descuido bastó.

Salió corriendo con ella bajo el brazo. Mateo rió, convencido de que la recuperaría. 

No entendió nada hasta abrir el estuche: una foto, él joven, tocando para una mujer idéntica a Ana. Entonces supo quién se la había llevado. Ni siquiera sabía que existía.

RELATO 9

NO, SIN MI GUITARRA

En Berlín, bajo la férrea disciplina de un padre autoritario, la infancia y adolescencia de Silke se desarrolló en un clima blanco y negro, de miedo y represión. 
Solo la música ponía color en su vida. 
Aferrada a su guitarra, como un apéndice más de su cuerpo, la voz de Silke asomaba a través de las cuerdas del instrumento. Acababa de cumplir 18 años, cuando en noviembre de 1989, como alma que lleva el diablo, salió huyendo sin mirar atrás. 
Quería contribuir con su música al derribo definitivo del muro y de los barrotes que le impidieron ser libre.
 
RELATO 10

ERMUTIGUNG

En la _RDA_ de los 80, continuas movilizaciones en las grandes ciudades reclamaban elecciones libres y el fin de la represión de la _Stasi_.

Anna corrió ilusionada para reunirse con sus amigos músicos, porque había conseguido clandestinamente la última cinta de Wolf Biermann, cantautor en el exilio. Cuando estuvieron sacando los temas con sus guitarras, a su alrededor, un sentimiento de agitación inusual les invadió.

Quién les iba a decir que aquella misma noche del 9 de noviembre de 1989, pasarían a la _RFA_ y que comenzaría la demolición del muro de Berlín.

RELATO 11

LAS CUERDAS QUE LE ATARON A SU MELODÍA 

En la misma esquina, desde hace veinte años, yace un hombre junto a su guitarra y su soledad. Las calles escuchan sus melodías, pegajosas como la brisa marina de verano. Una joven se detiene a mirar al hombre que, pese a su situación, conserva unos ojos brillantes y unas manos que hacen magia al acariciar las cuerdas. Desde ese día, aquella calle se volvió imprescindible en su rutina. La pasión que transmitía era algo poco común para ella.
El hombre veía cada día a la joven de mirada cansada observándolo. 
Tras el verano, la guitarra seguía allí, él no.
 
RELATO 12

EL PATIO CHICO

Cuando padre no iba al tablao ensayaba en el patio chico. Las vecinas se arremolinaban dando palmas y yo, Pauli la Chata, bailaba junto a él todos los palos. 
Una noche le robaron la guitarra entre humo, copas y el jaleo de los señoritos. 

Padre no volvió a tocar.

Hoy la he visto en manos de un hombre que pedía en la estación. La he reconocido por mi nombre, grabado junto a la boca de la caja.

—Suena mal, déjeme apañarla —le he dicho. 

He echado a correr con ella calle abajo.

Hoy han vuelto las palmas al patio chico.

RELATO 13

LA DANZA DEL QUERRÉ

Juntas ella y su moto van de viento en viento. 
Gota a gota se introduce la velocidad disfrazada de torbellinos 

Rugiente van. 
Amigas y enemigas del asfalto.
Rompen el arcoíris del sonido, elevándolo al Olimpo de los decibelios.

Compañeras de ilusiones y aventuras,
Ella vestida de colores, su moto de metal, compartida por amores y desamores.

Tubo de escape, humo azul, robado del paisaje.
Olor a gasolina 
perfume embriagante. 
Aceleración.
Inocente, la carretera se cobra su vida.

Elevándose de puntillas, danzando hacia el infinito. 
Una rueda saltó a los pies del compañero, Recuerdo de alegres andanzas vividas.

RELATO 14

SERENDIPIA

Lo recuerdo perfectamente. Fui a llevarle un paquete a mi tía y ella, como agradecimiento, me regaló su vieja guitarra. Mientras bajaba las escaleras sentí algo en mi interior, unas ganas irrefrenables de ponerme a tocar y a cantar. Sí, lo hice; aunque desafiné desde la primera nota. 

Perros ladrando, gritos de queja, un bebé llorando y hasta una zapatilla que esquivé por los pelos. Huí despavorida, pero emocionada. Cada paso que me alejaba del edificio sonaba como una canción nueva que algún día entonaría bien. 

Entonces, lo supe. Lucharía hasta conseguirlo y… ya son ocho años dando la nota.

RELATO 15

LOS SONIDOS DEL SILENCIO

Alina estaba acostumbrada desde niña a que le dijesen que “era una muñeca”. Su cabellera dorada, sus ojos de un azul profundo y la esbelta figura siempre destacaban.
Pero sin embargo su voz se resistía a salir al mundo, no hablaba, pero tocaba los instrumentos de cuerda con maestría.
Ganaba con su música lo necesario para comer diariamente, y poco más, para aportar en la triste pensión compartida.
La calle era su escenario, por eso salió corriendo cuando le avisaron que sorteaban un puesto en el mejor teatro del lugar. Tenía una corazonada, iba a ganar.

RELATO 16

COMETIERON TRES ERRORES 

Stella, considerada en la familia como un elemento discordante, vivía en su mundo y era bohemia y espiritual, como su madre. Ya lo decía su abuela: _niña, tú eres un poco falta_.
Por eso, a nadie extrañó su comportamiento cuando, en el reparto de bienes de su madre fallecida, cogió su guitarra y salió corriendo como alma que lleva el diablo. 
Sus hermanos, entre risas y burlas, no eran conscientes de que habían cometido 3 errores. 
Uno. Menospreciar el entendimiento de Stella. 
Dos. Ningunear la guitarra de su madre. 
Tres. Buscar los diamantes de la abuela en el lugar equivocado.

RELATO 17

MI GUITARRA Y YO              

Al principio, todo fue bien en la fiesta. Mi guitarra y yo fuimos aplaudidas, pero la cosa fue cambiando hasta que la música, las voces, las miradas, los gestos y la manera de bailar empezaron a asustarme.
Cuando uno de los chicos se acercó a mí con un gesto agresivo y torvo, me planté, le arreé un buen golpe en la cabeza, salí corriendo, entré en el baño, cerré la puerta, salté por el ventanuco de la callejuela, me despellejé la piel y corrí como una cierva perseguida por un león.
Mi guitarra y yo, aunque maltrechas, nos salvamos.
 
RELATO 18

LA OTRA PIEL

Corre, pequeña, corre. Todo lo veloz que puedas. Salta todo lo alto que quieras porque quieres sentir el instante fugaz en el que nuestros pies se desgarran. Yo te esperaré aquí: proyectada en este asfalto que raspa y muerde mis bordes al seguirte.
Soy un eco que dibuja tus formas imprecisas, que se alargan, encogen y nos deforma a las dos. Pero no puedo sentir las cuerdas que se clavan en tu piel, ni el cosquilleo lento y alargado de la gota de sudor recorriendo tu espalda.
Maldigo mi naturaleza plana, condenada a lamer la tierra mientras tú palpitas.

RELATO 19

TOCANDO EL CIELO

A los once años mi padre me regaló una guitarra, pero yo ya había tomado la decisión irrevocable de convertirme en bruja. Me concentré en estudiar encantamientos y pociones, y la guitarra se quedó abandonada en un rincón. 

Cuando cumplí los quince, mi padre ya no estaba, y el propósito de ser hechicera no había salido como yo esperaba. En un arranque de rabia, agarré la guitarra y grité mi mejor conjuro. 

Y sucedió. 

La guitarra empezó a volar, elevándome con ella hasta el cielo, enseñándome el barrio desde las alturas. Ahora tengo una guitarra voladora. Soy una bruja afortunada.

RELATO 20

NO CORRAS…

—Tú no te preocupes por eso. Ella ya sabe a qué ha venido. Si tiene que correr más veces, no pasa nada. Cobra por ello. Tú céntrate en lo tuyo, como sabes; es lo que nos han pedido y lo conseguiremos.
—Sigue probando… espera… creo que ahora sí.
—No, no nos sirve, le falta fuerza.
—Está cansada.
—Que no, diez minutos más y lo dejamos.
—¡Para! Que no corra… que salte.
—Otra vez, así… perfecto, la tenemos.
—Es justo lo que queríamos: no toca el suelo y la sombra es preciosa.
—¿Y la moto… la dejamos?

RELATO 21

GUITARRA CON ALMA DE MUJER 

Luisa ha muerto y no podrá descansar en paz si no cumplo con su última voluntad, ser enterrada con su guitarra. Le apasiona la música, ella y su guitarra son una misma pieza. 
Le salen las notas del alma, llora canciones, bebo sus lágrimas. 
Se ha ido sin avisar, todavía pienso en ella en presente. Una vez oí decir que mientras alguien pronuncie tu nombre, seguirás viviendo aunque ya no estés entre los vivos, Luisa...
Vuelo con su guitarra en brazos, no llego a tiempo, no veo venir el autobús y... 
¿Luisa? ¿Eres tú?
Sí, no corras más, estamos juntas.

RELATO 22

ENAMORADA

Estoy harta de mi novio.

Él solo tiene un amor, no, mejor dicho, tres: la moto, la bebida y, por último, yo.

Nos parecemos; también yo soy así, tengo: la música, el mar y luego viene él. 

Ahora me he enamorado de verdad; ella es preciosa, caderas estrechas y un culo perfecto, largas cejas de acero, boca redonda y melodiosa. 

Ella es una Martin, huyamos juntos.

sábado, 25 de abril de 2026

RELATOS SEMANA 306

Foto Mariló 

RELATO 1

SIN PALABRAS

Mis padres cruzaron una mirada. Se tomaron de la mano y se alejaron hasta un claro del bosque para desnudarse y hacer el amor sobre la hierba. Ella le cubrió de besos y él le dejó dentro una semilla fecundada; así me engendraron. 
Luego les prohibieron verse más. Eran unos niños.
Él comenzó a llevar a ese mismo claro un regalo para mí cada pocas semanas: un sonajero, un arrullo... Hoy cumplo los 14 y me ha regalado unas zapatillas nuevas. Como siempre, las dejó en el calvero. Como siempre, nosotros a cambio pusimos allí una nota con un corazón pintado.

RELATO 2

SUEÑO 

En las siestas eternas del verano, cuando el pueblo dormía bajo el zumbido de las moscas y la sombra fresca del zaguán nos protegía, mi amigo y yo escapábamos en silencio hacia las pozas del río. Allí el agua brillaba como un secreto y la tarde parecía no terminar nunca. Han pasado muchos años, pero aún regreso en sueños. Siempre aparece la misma imagen: unos pequeños zapatos de niño junto a la orilla. No hay nadie alrededor, solo el murmullo del agua. Entonces comprendo que no busco a mi amigo, sino aquella infancia libre que se quedó esperándome allí.

RELATO 3

LA TIERRA BAJO SUS PIES

Como cada domingo, Adrián y sus padres iban de excursión a la ribera del río de su pueblo. 
Mientras papá pescaba, y mamá organizaba la comida, el niño merodeaba por la zona buscando algunos animales, insectos y plantas. Nada le gustaba más que descalzarse, sentir la tierra bajo sus pies y camuflarse entre fresnos, adelfas y carrizos. Ese fatídico día resbaló, cayó al río y desapareció con la corriente. 
Ya pasó una década desde que Adrián se mimetizó y fundió con la naturaleza. Sus padres le recuerdan cada año, volviendo al sitio donde dejó sus zapatillas.

RELATO 4

BÚSQUEDA 

De pequeña siempre me llevaban de picnic, con miles de advertencias sobre los peligros del barranco.
Cuando cumplí 13 decidí que ya tenía alas suficientes para pasar a la otra orilla, es que siempre me ha gustado eso de la libertad y no preguntar ni que me pregunten…
Pero por si acaso dejé mis zapatillas bien alineadas, mis padres seguro se darían cuenta que eran mías.
Han pasado más de cinco años y he conseguido trabajo, tengo novio, y descubrí que el mundo es mucho más que la orilla del lago. Ah, y nadie me ha buscado.

RELATO 5

ACAMPADA FAMILIAR

Salieron eufóricos del coche; el mayor ayudaría a montar la tienda de campaña; la mediana se fue a recoger margaritas, y el pequeño en busca de aventura.
Acabado el montaje, y todo listo para almorzar, el benjamín no respondía a la llamada. Lo buscaron a voces por el paraje, mas solo hallaron las zapatillas. Descendieron a prisa el desnivel hasta conquistar la orilla del pantano. El cuerpo flotaba bocabajo, inmóvil. Los padres se arrojaron al agua y lo alzaron chorreante entre gritos y aspavientos. Lo sacudieron en alto y…
—¡Dejadme…! —dijo enojado—. Solo estaba jugando con los pececitos de colores.

RELATO 6

DE NEGOCIOS, TRATOS Y AKELARRES

Como cada diez años subo hasta el Monte Anboto y doy las gracias a la diosa por todo lo que consigo en este decenio. 
Salud, trabajo, dinero y poder. 
Pero también he de pagar un precio y renovar unos votos sagrados e innegociables. 
Ya se sabe, que siempre hay un "a cambio de... '
Este año, aparte del consabido cesto de eguzquilores y la fruta, la diosa Mari me ha pedido un " algo más "
Y no se lo puedo negar. 
Así que dejo en la entrada de su cueva esos pequeños zapatitos blancos.
Promesa de lo que tengo que entregarle también.

RELATO 7

PELOPICOPATA

No podía dejar pasar la oportunidad de hacer lo que fuera necesario, si no, no me lo perdonaría nunca.

Aquella madre pata, enredada en los juncos, rodeada de su prole desnutrida, perdida y destinada a morir de inanición, me miró con esperanza y ausencia de miedo.

Me metí en el agua hasta las rodillas, desenredé a la criatura, empapé mi bocadillo y me sentí rescatador. Nunca vi tanta hambre acumulada, ni tanto graznido cuacuar de alegría.

Desde aquel día, supe cuál iba a ser mi profesión.

RELATO 8

TESTIGO OCULTO 

Todo se empezó a liar después de que unos excursionistas dieran la voz de alarma: Habían encontrado un par de deportivas infantiles perfectamente colocado en una zona cercana al pantano. En dos horas llegó todo tipo de efectivos: SEPRONA, buzos, helicópteros, voluntarios,... 
Me senté en lo alto de una roca a observar. Era como estar dentro de una película de acción. 
Aunque aún soy pequeño, hace mucho que aprendí que es inútil intentar que la gente entienda que solo soy un niño que quería darse un chapuzón. Al final tuve que volver descalzo a casa... Cosas de ser invisible...

RELATO 9

SORPRENDER, ANTE TODO

Los llevó con ilusión al campo donde creció y fue señalando senderos que todavía ardían vivos en su memoria. Para sus hijos, sin embargo, solo era un montón de aburrida naturaleza. 

Entonces activó el plan B y les condujo hasta el lugar donde el guardián invisible cuidaba de la flora y fauna del lugar. Sus mágicos zapatos seguían intactos con el paso de los siglos. 

Por un instante vio habitar el misterio en los ojos de sus pequeños y se sintió orgulloso. Caminaban de vuelta y ahora solo tendría que encontrar el momento para recoger el calzado de su cuñado.
 
RELATO 10

NADIE SABE NADA

Las gentes dejaron de buscarlo y el pueblo aprendió a bajar la mirada al pasar. Juran que durante años siguieron escuchando chapoteos al caer la tarde, como si un muchacho siguiera jugando bajo el agua oscura. Nunca se llegó a saber qué fue de él ni si continúa en aquel lugar. Sólo unas chanclas permanecieron esperando sus pies que las calzaran. La gente del pueblo dice que a veces escuchan el eco de su voz que sibilante suena entre los juncos pero ya nadie se baña en aquella misteriosa corriente.
La poza maldita la llaman los habitantes del lugar.

RELATO 11

LA NIÑA DEL LAGO

—La niña va mucho al lago, —susurra la madre al padre mientras la niña duerme;

—Hay que tener cuidado, no vaya a mojarse. 

La niña ya lo sabe. 

Sabe que no es como otros niños; porque la llaman los destellos del agua cuando cae la tarde, y comprende a los seres azules, y a los gusarapos, y a las libélulas rojas.

Hoy se ha descalzado. El agua la reconoce al instante, en sus piernas florecen escamas plateadas. 

Ya está en el lugar donde fue encontrada, allí donde empezó su historia prestada. 

El lago, al fin, la reclama como suya.

RELATO 12

DONDE TERMINAN LOS PASOS

Me detuve un instante. 
El tiempo necesario para recobrar el aliento y tratar de entender que estaba sucediendo. 
Fui consciente entonces de que me encontraba completamente perdido, desorientado. 
En mitad de la oscura noche cerrada, la débil luz de mi linterna apenas iluminaba la vereda plagada de piedras, por la que llevaba tiempo arrastrando mis pies descalzos sin rumbo fijo. 
El frío comenzaba a resultar insoportable, pero sabía que debía continuar mi camino. Detenerme en aquel páramo desolado más tiempo del necesario, podría ser la antesala de una muerte segura...
"Encontraron un par de zapatos, pero la búsqueda aún continúa..."

RELATO 13

BAJO EL VERDE QUE NO OLVIDA

Nos prometimos que, si el mundo nos soltaba, este claro del cielo ,sería nuestra tregua. Llegué hace veinte años y me quité las botas para no gastarlas, ciega de fe ,esperando verlo asomar tras la colina. Nunca supe que su barco se hizo astillas la primera noche. Aquí sigo, descalza, convertida en un brote más de esta maleza, viendo cómo el sol muere y nace sobre mis pies quietos. No me muevo.Si él regresa y no me encuentra, la eternidad habrá sido en vano.

RELATO 14

LA CANCIÓN DEL VIENTO                                   

Dosel de árboles, capiteles de ramas, entrelazados brazos de hiedra donde el sol se bifurca en arabescos y crujir de hojarasca. El viento filtra sus notas entre los ramajes, silbando en los alisos y creando una melodía sobre los fustes tapizados de verdes enredaderas, espirales barrocas que trepan hacia arriba en una apoteosis de belleza… salpicando a veces las notas discordantes de miedo y misterio:
Sobre la hierba, un par de botitas diminutas y más adelante, en el arroyo, un elfo toma el sol. Al verme, desaparece, descalzo, entre los guijarros de la rivera.

RELATO 15

SENTIMIENTOS LITERARIAMENTE VOMITADOS

He tirado todo aquello que pueda recordarme que una vez te quise, en un intento banal de tirar también todos los _"te quiero"_ que aún me quedan y que, abruptamente, me impediste decir.
Hoy mismo, donde los rastrojos lindan con el bosque del lago, me he sorprendido caminando con aquellas zapatillas que me regalaste. Allí las he dejado y he vuelto descalza a casa, fantaseando por última vez con tu regreso. 
Alguien me preguntaba si volvería contigo si tú me lo pidieras y yo respondía que sí, sin dudarlo. 
Y sin embargo, amor, no puedo.
Ahora te he dejado yo.

RELATO 16

EL ERROR DEL TIEMPO

Cada noche pongo un plato en tu sitio. Te busco entre los juncos del río desde aquel verano en que tu mano resbaló de la mía. 
Han pasado veinte años, pero sigo hablándote. 
Hoy, al servir la cena, el aire se ha vuelto denso y la cocina se ha transformado en un escenario revelador. 
Un hombre llora al poner flores sobre una tumba. 
Por fin lo entiendo. La demencia me borró y la muerte me estancó en tu infancia. 
No te perdiste tú, me perdí yo.
Ahora mi alma podrá volar libre de ausencias.

RELATO 17

ONCE AÑOS

Me gusta estar solo. En sitios donde no hay nadie alrededor. En el campo, por ejemplo. 
Me encuentro cómodo mirando la naturaleza, acercándome a los acantilados, oliendo el perfume de las flores, persiguiendo abejas...
En la ciudad tengo que moverme con mucho cuidado. Sigilosamente, para que nadie se altere, para que me dejen vivir en paz.
Tengo derecho a ser como soy porque no hago mal a nadie, ni me aprovecho de las circunstancias. 
Cojo lo que necesito, y a veces ayudo a los demás. 
Soy Pablo. El niño invisible.

RELATO 18

EL AMIGO INVISIBLE

—¿Cómo fue el paseo campestre? —preguntó él.
—Pasamos divertidos. Carlitos vio algunos conejitos, corrió entre los árboles, reía, creo que compartió con su amigo invisible. Caminando encontramos algo inquietante: unas deportivas de un niño. Cuando llegamos a casa le di el biberón. Regresé al cuarto, aún estaba despierto. Con esa imaginación que tiene me dijo que jugó en el campo con su primo, que le regaló sus zapatos. Casualmente hoy hace un año que mi sobrino Pedrito se fue para siempre.
Sorprendida, al abrir el armario, se encontró las zapatillas del camino.

Fuera de concurso

DESDE OTRA VIDA 

Inés cuidó con amor de madre a todos los niños del orfanato en el que trabajaba de cocinera.
Cuando Inés murió, el pequeño Fabián empezó a soñar con ella. 
Entre sueños, Inés le hablaba con voz suave: _“Deja tus zapatillas donde comienza el bosque del lago”_. Fabián obedecía, tembloroso, recordando su sonrisa. 
Al amanecer, encontraba pequeñas flores, canicas o dulces, dentro de sus botas. _“Son los gnomos”_, susurraba Inés en sueños. 
Con cada visita nocturna, Fabián sentía menos tristeza. Entendió que, aunque Inés ya no estaba, seguía cuidándole y guiándole con cariño desde algún lugar de otra vida.

sábado, 18 de abril de 2026

RELATOS SEMANA 305

Foto Victoria Aguilar 


RELATO 1

TODAS MIS VIDAS

Trabajé en clubes nocturnos hasta reunir lo suficiente para huir. Rehíce mi vida en distintos países, cambiando de nombre y de piel. Viajar fue la forma de ser yo misma.

Me integré en diferentes culturas, hice amigos y a veces me quedaba; otras, seguía adelante. Aprendí a quererme y el mundo apareció en mis manos. Pintaba lo que vivía: mares, montañas, guerras, risas, silencios.

Hoy alguien contempla mi obra en otro continente. No sabe quién soy. Ni siquiera yo lo sé, pero ya no importa: por fin soy libre.

RELATO 2

LA CAPITANA DE LA CALLE DEL ROSARIO

En la calle del Rosario, abierto todos los días, se situaba el bar La Paca. Un gran dibujo de la dueña enmarcaba una terracita, apenas cuatro mesas repletas de vida que, de pronto, se evaporaron cuando la tragedia golpeó la puerta. El barrio contuvo el aliento durante meses, especulando sobre un cierre que olía a despedida definitiva.

Pero esta mañana la persiana ha crujido con la fuerza de un volcán recuperado. Ahora ese dibujo ha cambiado, aparece La Paca con un parche en el ojo porque, para vencer a la muerte, le bastó con mirarla fijamente y seguir luchando.

RELATO 3

BIEN POR ELLA 

Hace tiempo que Marisa me comenta lo insoportable que le resulta esta ciudad. Ruidos agresivos atacan cuando menos te lo esperas. Hoy mismo, a las seis de la mañana, el canto del mirlo, que con tanta alegría recibo desde mi insomnio mañanero, se ahogaba entre el estruendo insoportable de un vehículo municipal de limpieza vial. 
Observo a mi amiga desde el mostrador, haciéndome a la idea de que mañana ya no vendrá a refugiarse en mi local. Bajo la inquietante mirada de la mujer tuerta, apura las últimas horas antes de escapar al pueblo donde ha encontrado la paz.

RELATO 4

FALTA DE MUSAS

Las tardes, hora del café y, por qué no, una copa, se estiraban frente al papel en blanco. Pensaba, miraba, observaba… nada. Pedí otro gintonic. Entonces llegó la memoria: una princesa, casada a los dieciséis, de belleza intacta aun tras perder un ojo en un accidente. Madre de diez hijos, amante de reyes, envuelta en tramas de espionaje, acabó encarcelada. ¿Por qué esa historia? Levanté la vista y entendí: en la pared, un dibujo mostraba a una mujer hermosa con un parche. Sonreí. Ya tenía comienzo, conflicto y final. Escribí sin miedo, como si ella dictara cada palabra, al fin.

RELATO 5

LA GOTA INTERMITENTE 

Hay que vivir con lo que tengo, no de ensoñaciones.
Pasan las cuatro estaciones, el reloj gira acumulando años, recorro el callejón oscuro de nuestras protestas juveniles contra las injusticias, algo cambió; en ello te perdí y a varios compañeros.
Vencí el doloroso goteo de recuerdos, que repiqueteaban constantemente. 
Despejé la telaraña que cubría el viejo local de reuniones de risas e ilusiones. Borrosa seguía en la pared la cara que pintaste de la justicia mitad vigilante, mitad ciega. 
Caí en un sopor, me entregaste una carta, pensé que soñaba, al llegar a casa la tenía en el bolso.

RELATO 6

CUATRO CERVEZAS Y UNA PARTIDA 

Cada tarde llegaba al bar y pedía cuatro cervezas muy frías.
Sacaba una baraja de cartas de su bolso y repartía entre cuatro.
Se pasaba toda la partida hablando con las sillas vacías, jugando y bebiendo cerveza.
De vez en cuando levantaba la voz y discutía con una compañera invisible.
A nadie llamaba la atención, todos la conocían y sabían de su tragedia.
Cinco años atrás, ella y sus tres mejores amigas sufrieron un accidente de coche y solo ella sobrevivió, despertando de un coma de ocho meses.
Desde entonces, cada día juega su partida imaginaria, con sus amigas desaparecidas.

RELATO 7

LA MITAD DE LAS LÁGRIMAS 

_La tuerta_, es un lugar multidisciplinar. Lo mismo te ponen un ceviche que te enseñan a hacer cerámica esmaltada.
Luz, la dueña, es cantante y se parece a Luz Casal; todas las noches interpreta un pequeño repertorio de sus canciones... _Loca_, _Piensa en mí_, _¿Por qué no vuelves, amor?_
Luz es tuerta por decisión propia. Cuando su último novio la dejó, consideró que le faltaba media vida y se puso un parche en el ojo, para ver solo la mitad. 
Si queréis hablar intensamente de la vida, de amor y lágrimas, preguntad por Luz. Os escuchará con interés sincero.

RELATO 8

ABOGADA DE PLEITOS PERDIDOS

“Ya que eres su abogada de pleitos perdidos, tu opinión me parece acertada, o sea, confiscarle el arma asesina: el balón de fútbol, pero al menos, debería comparecer en el juicio, porque puede estar escondido en el armario” —me dijo mi padre con un retintín sarcástico—.
Por eso estoy aquí, en este antro, donde nadie me pueda encontrar... porque yo rompí el jarrón chino.
Lo que no sabe mi padre es que el acusado se ha fugado de la cárcel, su cuarto, escapándose por la ventana y agarrándose a un árbol, como Tarzán.

RELATO 9

MI REFUGIO

Cada uno guarda un rincón privado, ese refugio íntimo donde la inspiración respira sin ruido y las preocupaciones quedan suspendidas, como si no existieran. Allí, entre silencios y gestos mínimos, puedo escribir mis cuatro versos en una servilleta improvisada, otorgándole la dignidad de un cuaderno de poesías.
En ese espacio casi sagrado he aprendido a ordenar el caos de mis emociones, escucharme sin prisa. He descubierto que la verdadera felicidad habita en lo pequeño, una luz, un aroma, un instante, una sonrisa. Porque sí, esos breves momentos que cada día habito me sostienen, me reconstruyen y me devuelven la paz.
 
RELATO 10

ALGUIEN QUE FUE

Los aplausos parecían no tener fin. La prensa me adoraba. Champán, viajes, joyas y vestidos caros. Un puñado de periodistas apostados siempre en mi puerta. Me gustaba.

Pero las semanas se convirtieron en meses y después en años. Los reporteros dejaron de esperarme. El público me fue olvidando. Una artista local hizo un dibujo con mi rostro en una cafetería, luciendo un parche. Era un homenaje, dijo.

A veces paso a verlo. 

Ayer entré a pedir agua. Alguien señaló el mural preguntando «¿quién es?». El camarero se encogió de hombros y contestó «alguien será». Tristemente, pensé «alguien que fue».

RELATO 11

CON MIS MEJORES DESEOS

La releyó por tercera vez con una mezcla de vergüenza y esperanza. Dudó un instante y se vio tentada de romperla en pedazos. Aquellas líneas reflejaban planes, miedos, promesas y deseos. Todo lo que aún no era, pero podría ser.
 
Nunca creyó que escribiría una carta que no tendría que enviar, aunque resultaba emocionante guardarla como si no existiese.

Respiró hondo y cogió el móvil para devolver una llamada. Estaba lista para aceptar la oferta que cambiaría su vida. 

Cuando llegase la fecha la leería para descubrir si se había convertido en la versión que quería ser.

RELATO 12

COMEDIA CAFÉ 

En aquella terraza de cafetería pasé los mejores momentos de mi vida. 

¿Sería por el encanto de aquel camarero que respiraba cultura por los cinco costados? ¿Por el buen gusto con el que ponían aquellas listas de jazz? ¿La variedad de personas interesantes que venían a este sitio? ¿Sería por la riqueza con la que los propietarios contaban sus experiencias? ¿O por la imaginación que mostrábamos en aquellas interminables tertulias?

Mañana firmo con una de las editoriales más importantes del mundo, y de este lugar nacieron mis mejores ideas. 

Ellos no lo saben, pero les debo todo lo que soy.

RELATO 13

ESPERANDO TU VUELTA

La tarde cae a plomo y el tiempo juega en mi contra. Dos horas esperándote y tú, sin aparecer. 
La pared, que tantas veces miramos, rebota mis ilusiones como pelotas de frontón. Arrojo en el móvil las palabras que la ginebra me ayudó a vomitar. 
Quiero huir de ti y de mí, pero no sé dónde. 
El miedo de perder tu recuerdo me asfixia. 
No me resigno a no verte más. 
Aquí sigo, como cada día en este rincón de Conil, donde nos vimos por última vez, antes de que esa maldita moto te alejara de mí para siempre.

RELATO 14

MUSA PERDIDA 

Se puso los zapatos de la Esperanza, y viajó muy lejos de sus raíces, buscando algo que no tenía nombre pero que sabía encontraría allá, en donde nadie la conocía.
El intercambio cultural duraba un año, y debía aprender prontamente no solo el idioma sino sus costumbres, lo que estaba bien, lo que era mal visto…
Se sentó en un bar debajo de aquella mujer enigmática, y recordó lo que buscaba: INSPIRACIÓN.
 
RELATO 15

PRIMER ENCUENTRO

Está al llegar. Son casi las seis. 
Voy a colocar la manzana roja en la mesa como hemos acordado. Pongo el móvil en silencio, que seguro que llama mi madre y, para qué más. Debiera ir al baño.

Va al baño y se mira al espejo. Se retoca los labios. Se ahueca el pelo. Se quita las gafas. Se pone las gafas. Sonríe al espejo. Vuelve a la mesa.

Viene hacia esta mesa. Debe ser ella. ¡Qué alta! ¿Me levanto? Me levanto. Sonrío. Es ella, sí, sonríe también. 

—¿Mario?
—¿Paula?

Y después de dos besos, todo lo demás.

RELATO 16

LA BÚSQUEDA

Cada nota hallada la iba llevando al siguiente escenario. Del puente viejo a la gasolinera sin servicio; de esta a las ruinas, de allí al parque olvidado y luego al matadero. Reunió las palabras escritas en los papeles encontrados sentada en el bar abandonado de las afueras. “Tu hermana está en el…”. Faltaba el último vocablo de la frase. Miró a su alrededor. Dónde podía estar la nota. Observó el mural pintado en la pared, el parche del ojo era de cartón negro; deslizó los dedos por debajo y extrajo la hoja plegada. Se quedó helada al leer “Congelador”.

RELATO 17

ESO HAGO

Otra estudiante a punto de caer en mis redes. La tela de araña es perfecta. Se creen que no las veo porque uno de mis ojos está tapado, pero no reparan en mi estrategia. 
Jóvenes sin rumbo, carne de presa. 
Espero a que desayunen, a que se relajen, a que empiecen con sus apuntes... Y entonces les susurro unas palabras al oído. No pueden distinguir el origen, pero el mensaje les llega nítido y profundo:
"Sé tú misma. Levanta si te caes. Confía en tu fuerza."
Les sirve para el resto de sus vidas.

RELATO 18

RESERVA PARA DOS (ERROR DE CÁLCULO)

Estás furiosa, sola, en vuestra cafetería preferida.  
Su ausencia escuece. 
Duele y quema como el alcohol sobre la herida. 
Te resulta insoportable. 
Van a cerrar. 
Ya no vendrá. 
Lo sabías desde el principio pero "y si... ", esos "y si..." que te cambian la vida en un segundo. 
Te creíste que estaría siempre. 
Perfecta idiota. 
Estabas segura de que como fiel enamorado, aguantaría cualquier cosa, que lo perdonaría todo. 
Sacabas tu arrogancia mientras recibías sus aplausos, su admiración. 
Él se enfada poco. 
Y se cansó. 
Se acabó.
Qué nos pasó te preguntas... el camarero te mira, diciendo, "disculpe, vamos a cerrar".

sábado, 11 de abril de 2026

RELATOS SEMANA 304

Autor Fran Burgos


RELATO 1

PIDE UN DESEO 

Cada año lo mismo.
Amiguitos insoportables, tarta de fresas ,regalos comprados al buen tuntún y un sin fin de adultos pululando por la casa bebiendo alcohol y hablando a voces. 
Los niños descontrolados corriendo y saltando por el blanquísimo y caro sofá de mamá. Hora de soplar las velas.
Cierro los ojos y me concentro, pide un deseo, dice alguien: Soplo con fuerza y pienso "que mi padrastro desaparezca"
Llaman a la puerta, es la policía, señora, su marido ha sido detenido por conducir ebrio y haberse empotrado en un supermercado. Siendo reincidente, mínimo estará 15 años encerrado...
Deseo cumplido.

RELATO 2

EL ÚLTIMO SELFIE 

Le dijo muchas veces a Gonzalo que no publicara fotografías de la niña en Facebook. Cada vez que la recogía el viernes, cada dos fines de semana y después de devolvérsela, aparecían publicaciones de su fin de semana con la cría.

El domingo día 25 de julio llegó la hora de recogerla y nadie apareció. La madre entró en las redes sociales y vio un inquietante selfie con un comentario a pie de foto que decía: No nos volverás a ver más, se acabaron las prohibiciones. 

Las pesquisas policiales no dieron resultado y jamás se les encontró.

RELATO 3

DIVIDIDOS 

Les tomó una foto sorpresiva, ahora solo capturo momentos, con los años es lo que más valoro, preciosos minutos para mi mundo emocional.
Mi hijo me mira con el rabillo del ojo. Es un instante para estar feliz, sin embargo no encuentro alegría. 
Ese abrazo al niño es arrebatado, impuesto, casi robado por sorpresa. Mi nieto Antón cierra los ojos resignado. A él le gustaban las otras fotos donde papá y mamá sonreían juntos, los tres.
En aquel entonces solo jugaba sin tener que pensar con quien le tocaba estar ese día.
 
RELATO 4 

MANITAS

Manitas, lindas manitas, blancas, pequeñas, que aletean en el espacio como queriendo apresar todo el aire, la vida, el instante que se escapa. Las manitas de mi niño son palomas viajeras, pétalos de rosas blancas, gusanillos retozones sus deditos, tan traviesos como duendes, son dos puntos suspensivos del misterio de la vida.
Sus manecitas pequeñas son dos pequeños misterios en el hueco de las mías.
 
RELATO 5

LA RENDICIÓN DE PAPÁ

El amor puede ser como una estrella fugaz que deja un rastro de polvo inalcanzable o como una avispa latosa, que te rodea hasta que te pica. Eso me decía papá mientras intentaba, sin éxito, peinar mis rizos rebeldes frente al espejo.

—¿Y a ti ya te picó, papi? —pregunté, viendo su cara de concentración.

—Me tiene acribillado, pequeña.

Él suspiró, se rindió con el peine y me colocó su gorra favorita al revés. Entonces, se arrodilló y me entregó un papel arrugado.

—Es mi contrato de rendición. El amor es aceptar que tú eres la jefa y yo tu fiel peluquero.
 
RELATO 6

INSEPARABLES

Llevaban horas viviendo aventuras imposibles y, en algún momento durante el juego, él sacaría su teléfono para inmortalizar ese instante. Así era la dinámica que compartían.

Acababan de conquistar el reino de las flores cuando la niña entristeció profundamente. Preocupado, su tío le preguntó qué sucedía.

“Papá y mamá dicen que los maricones son malos. No lo entiendo porque para mí eres el más mejor del mundo…”.

Sorprendido y con el corazón apretado, la abrazó muy fuerte. 

“Pues piensa como tú quieras. El resto es solo ruido de adultos asustados”. 

Y con un cariñoso selfie congelaron ese momento para siempre.
 
RELATO 7

SE ACABÓ

Mi padre falleció ayer.
Me llamo Nora y tengo treinta y seis años. No quiero recordar mi infancia. Aún sueño que estoy montada en una noria gigante. Sola. Agarrándome al hierro frío con manos minúsculas. Busco a mi madre pero no la veo. Oigo risas, y golpes. También veo fuego saliendo de la ventana de un coche en marcha. Nunca me gustaron los abrazos de mi padre. No tengo juguetes, pero no lloro.
Ahora me tengo a mí. Mis manos son fuertes. Acabo de enterrar a mi padre al lado del cobertizo de los cerdos.
Estoy temblando de alegría.

RELATO 8

ALIENTO DE VIDA

Recuerdo con una claridad casi sagrada el día que naciste.
Eras, sin duda, el ser más frágil del mundo, una pequeña luz temblorosa sostenida apenas por el aliento de la vida. 
Tu madre y yo nos miramos en silencio, como si en ese instante hubiéramos firmado un pacto invisible. 
Prometimos, sin palabras, reforzar cada día ese delicado cristal que eras, cuidarlo con la paciencia de quien sostiene algo único e irrepetible.
Aún puedo sentir esas manitas cerradas aferrándose a mis dedos, buscando en ellos una certeza, un refugio. 
En ese gesto tan pequeño cabía ya toda la confianza del universo.

RELATO 9

OTRA OPORTUNIDAD 

Álvaro y José se conocieron en la cárcel. 
Álvaro, enfermo terminal, tenía un hijo al que no veía nunca. Su familia materna había borrado de la faz de la tierra a su padre.
José se había enamorado poco a poco de Álvaro que, siendo conocedor de tal sentimiento, desarrolló un cariño especial por él. 
La amistad intensa que se gestó entre ellos, trascendió los acontecimientos, de tal forma que, cuando José salió de la cárcel, hizo todo lo posible por conocer al hijo de Álvaro. Milagrosamente la madre accedió, creándose una relación entre ellos que perdura a día de hoy.

RELATO 10

TESORO

Recogía mis manos entre las suyas. Decía, guárdatelo, guárdatelo, tesoro, que te hará falta. Posaba un beso en mis manos de cinco años para luego cerrarlas. 

En las barbacoas familiares siempre estaba a mi lado. Cogíamos flores, hacía bailar las amapolas por sus tallos, ¡es bailarina, como tú!, decía para hacerme sonreír. 
Mi tío era el amor de mi casa. Mi bastón, mi sostén, la luz de mi mundo cuando mis adultos fallaban.
Ahora que no recuerda mi nombre, me basta colocar una flor en mi pelo para robarle un beso. Un beso que vuelvo a atesorar entre mis manos.

RELATO 11

DESDE EL EDÉN DEL SILENCIO
 
La inocencia crece en el jardín como una más de sus flores.  
Enredada entre los brazos del tallo más hermoso,
la criatura emerge confiada,
entregada a la más envolvente ternura.
La rosa reina abdicó de su reinado una oscura noche de invierno.
Ahora desde el edén florido,
contempla su creación y vive en el pequeño corazón,
que palpita en su nombre y su memoria.
Amor y sangre alimentados
a través del tiempo y la distancia.
Querido Mario, los ojos que te miran y
los brazos que te abrazan,
también son los míos.

RELATO 12

IVÁN

Iván era un chico de cabello oscuro con mirada dulce y sincera.

Recuerdo una tarde en la fiesta del Carmen; yo tenía seis años, había atracciones y puestos con juguetes y dulces.

Vi ese cochecito blanco y le dije: «Me encanta, ¿me lo compras?». Él, tomándome de la mano, me miró y dijo: «Ahora no puedo, pero la próxima vez sí, te lo prometo». 

Yo no entendía, pateé el suelo y grité: «¡Lo quierooo!». 

Era el mayor de sus cuatro hijos, no había dinero.

Me levantó en brazos, me abrazó fuerte, hasta que me calmé. 
Iván, mi papá.


RELATO 13

HUELLAS SOBRE HUELLAS

Encontré en mis tesoros infantiles aquel frasco, con olor a recuerdos.

Evoqué, paseando por el lago con mi padre; metía mis piececitos desnudos en sus huellas. Le dije: cuando mayor, quiero ser como tú.

Vi una pata seguida por sus patitos; uno se desvió, ella logró regresarlo. Para verlos mejor, me alejé.

Mi padre me dijo: el próximo invierno volará sin su madre, pero seguirá siendo pato.

Tú harás igual cuando seas mayor. Cogió un frasco pequeño de cristal, introdujo arena de nuestras huellas juntas, luego de la huella donde me separé de él.

Comprendí lo que me quiso decir.


RELATO 14

EL ABRAZO

La somnolencia le sorprendió, tenía que conducir las mulas por la era, con doce años relevaba a su madre que descansaba en la casa. 

Su único sueño era sacar las tierras sembradas adelante. El trigo les daría para el pan del año. 

Andrés entró al cortijo, encontró a su madre emocionada llorando. 
Carta del frente de padre.
Él sintió ser el hombre de la casa, eso le hacía responsabilizarse de todo.

Aquella tarde, avistaron por el camino la figura de un hombre que hacía grandes aspavientos con las manos. Lo reconocieron. Salieron los dos corriendo, fundiéndose en un abrazo interminable.

RELATO 15

BREVEMENTE ENTRE LOS BRAZOS

Me sujetó desde que nací. Entre sus brazos, tomándome de la mano y más tarde con su sola presencia. Ahí estaba mientras crecía, cuando aprendí a montar en bicicleta, el día que me convertí en ingeniero, el día en que me hice padre. Cuando me hundí, cuando me rehice. Nunca me soltó.

Pasaron los años. Y un buen día volvimos a cogernos de la mano; la mía entonces era fuerte. La suya ya huesuda, con la piel como si fuera un suave velo. 

Entonces fui yo quien lo sujetó entre los brazos. Un instante. Y después se fue.

 
RELATO 16

CÓMPLICES 

Cada dos fines de semana, mi casa se transforma para él. Unos, el salón es un campamento con una tienda de campaña improvisada con sábanas y cojines. Allí, alumbrados con linternas, nos contamos nuestras cosas y hacemos planes para el día siguiente, charlando hasta quedarnos dormidos. Otros, somos astronautas, y el dormitorio se convierte en un cohete desde el que viajamos por el espacio, entre estrellas y planetas proyectados en techo y paredes. Algunos, nos convertimos en aguerridos exploradores del parque del barrio. 
Los fines de semana que me toca estar con mi hijo de cinco años, acabo agotado... Y feliz.

sábado, 4 de abril de 2026

RELATOS SEMANA 303

Foto @romamugue2

RELATO 1

CRÍA CUERVOS

Hija única, aunque siempre generosa. Esposa devota, aunque viuda antes de la menopausia. Madre entregada y protectora, aunque ninguno de los cuatro la tuviese en cuenta.
Apenas sobrepasaba los 70, gozaba de salud y muchas ganas de vivir. Por eso puso el grito en el cielo ante la inminente invitación de vender su cotizado hogar para mudarse a un triste asilo.
Los convocó a todos, pero antes acudió a una ferretería para hacerse con un hacha de la mejor calidad.
“¿Está bien afilada? La necesito para deshacerme de cuatro troncos podridos”.
 
RELATO 2

LA VENGANZA DE DOÑA MENDA

Harta de que algún desvergonzado le robara ropa del tendedor, la octogenaria doña Menda decidió vengarse. Al volver de la compra, mientras cocía los garbanzos, afilaba su nueva hacha. De pronto escuchó los ruidos sospechosos.
Con los rulos, bata y zapatillas salió muy peripuesta. Tropezó con un gato tuerto y cayó con el culo en pompa y, mientras la sandía rodaba, la paró clavándole el hacha. Un vecino disparó una foto que colgó en Instagram.
Fue tan viral que los fines de semana monta su tenderete “Soy.un.hachA”, alquila su herramienta para fotos y firma autógrafos. Nunca más le robaron bragas.
 
RELATO 3

LA ASESINA DEL HACHA

Bajo ese respetable aspecto se escondía una de las mayores asesinas en serie de la historia.
Su espalda encorvada y un pelo blanco delataban una entrañable ancianidad. No dejaba pruebas, era infalible. Bolso en una mano y arma homicida en la otra. Las crónicas hablaban de la asesina del hacha. Sus crímenes se contaban por decenas. Yo estaba dispuesto a desenmascararla.
Cuando de repente se volvió hacia mí, arma en mano, y me dijo “¿ya estás otra vez con tus tonterías periodísticas”?. Toma esta hacha y corta un poco de leña. Ay! Este hijo mío un día perderá la cabeza.
 
RELATO 4

LOS MILAGROS DE ANTONIA

Antonia hacía milagros: multiplicaba los panes, estiraba el día y contraía la noche. Con unas simples patatas conseguía un manjar de dioses; arreglaba abrigos dándoles la vuelta hasta conseguir prendas de diseño, compraba en los mercados lo que iban a desechar, pero ella los convertía en caprichos de gourmet. Se vestía con prendas de segunda mano, pero nunca perdía su porte de duquesa y hasta sacaba limosnas de donde no había, pero el milagro más grande fue el no perder jamás su buen humor a pesar de la pobreza.
 
RELATO 5

AMOR INCONDICIONAL

Martina adoraba a su nieto Tomasito, un adolescente de una belleza extraordinaria y de un carisma arrollador. Su único defecto era su esquizofrenia latente. En el transcurso de una inocente partida al “cinquillo”, en vez de dejar caer una carta, dejó caer un hacha esparciendo sobre la mesa los sesos de su amiguita.
La abuela le agarró la mano, y en su dorso con una tierna vocecita le dio dos palmaditas diciendo, “niño malo”. En estos casos solo había una salida… Descuartizar el cadáver y deshacerse, con tranquilidad, de las pruebas.
Nadie iba a quitarle la custodia de su nieto.
 
RELATO 6

EL REGALO

“Querida madre:
Decirte que mi marido está delante, que te envía saludos, y que está participando activamente en esta misiva.
A diario me acuerdo de ti y de padre, en lo _cariñoso_ que era contigo, igual que mi _amado_ esposo conmigo.
Cada día estoy más _agradecida_ a padre por haber concertado mi boda con Ernesto.
 Tengo la gran alegría de comunicarte que estoy encinta y que mi vida va a cambiar ahora mucho.
Tu hija.”
“Querida hija:
Tengo el equipaje hecho y un _regalo_ para el futuro padre preparado.
No lo avises, será una sorpresa.
Tu madre que te adora.”
 
RELATO 7

LADRONES A MÍ… ¡NO HAY BEMOLES!

Tres semanas pasaron desde que le robaron el bolso a Manuela.
Los ladrones se llevaron los ahorros de su vida y su bondad; dejándola materialmente desnuda y cubierta de rabia.
Se prometió a sí misma que no volvería a ocurrir. Esa mañana salió a la calle dispuesta a devolverle la réplica al ladrón que intentara robarle de nuevo. Esperando el cambio del semáforo un joven se aproximó a ella, cogiéndola del brazo, para ayudarla a cruzar. En ese momento, del bolso salió una rata viva que mordió la mano del hombre. -¡Huye,o te la corto! Sentenció, gritando, Manuela.
 
RELATO 8

HACIA LAS ESTRELLAS

La Izaskun aguardaba la llegada del bus, después de comprar un hacha nuevecita. Nadie sospechaba en Frigiliana, que en su juventud en Bilbao, había sido campeona de corte de tronco, rápida y firme como un roble. Los años habían doblegado sus huesos, pero no su voluntad. Iba a competir en Barakaldo.
El premio bastaría para cumplir el sueño de su nieto: viajar a Cabo Cañaveral y ver despegar naves espaciales.
Sonrió, apretando el mango. Aún recordaba el ritmo exacto del movimiento, los golpes secos, los bramidos de ánimo de un público entregado.
El pasado la esperaba, y el futuro también.
 
RELATO 9

SALVAR LO IMPORTANTE

No recuerdo si terminó el comercio de petróleo o fue el petróleo mismo lo que dejó de existir, pero aquello hizo que todos los progresos de la humanidad desaparecieran de golpe.
Aprendimos a cultivar y a criar animales en pisos de 60 metros cuadrados.
Mi tía Fina conseguía madera al otro lado de la autopista abandonada. Metía los leños en el carrito de la compra, tantos como podía, y lo empujaba de vuelta. Cuando envejeció, me hice cargo. Heredé su hacha y su férrea determinación de no pasar jamás por la necesidad de quemar ni uno solo de nuestros preciosos libros.
 
RELATO 10

EJECUCIÓN PERFECTA

Cruzó el semáforo con la parsimonia de un verdugo. Al entrar, el joven del mostrador palideció al ver el brillo del acero asomando tras la bolsa de plástico. Ella ignoró el pánico; subió a la tarima frente a las dianas y, con un giro preciso, lanzó el hacha. El impacto en el centro exacto hizo vibrar la madera.
No necesitó el retrato de su difunto marido para liberar estrés, como sugirió su nieta al hacer la reserva. Fue campeona olímpica en 1964 y el silencio de tantos años no había logrado apagar su sed de victoria.
 
RELATO 11

EL RELEVO

No podía dejar de mirar la bolsa con el hacha que sujetaba la anciana delante de mí en la parada del autobús.
—No te preocupes, joven, estás a salvo —dijo sin girarse.
—¿Ah, sí?
—De momento…
Se volvió; sus ojos brillaban divertidos.
—La gente siempre piensa lo peor, pero solo la uso en emergencias.
—¿Qué tipo?
—De las que se resuelven… de raíz. Últimamente el transporte público está fatal. ¿Me aguantas esto un segundo?
—Claro.
El mango estaba caliente… Cuando levanté la vista, ya no estaba.
—¿Subes o qué? —gritó el conductor.
Y apreté el hacha con más fuerza.
 
RELATO 12

DOS MALETAS Y UN SECRETO.

Subía fatigada las escaleras hasta que alcanzó el tercer piso.
Cargada de bolsas, había dejado dos maletas pesadas en el rellano para un segundo viaje. Soltó todo desparramado en el suelo, se miró las manos con restos de sangre.
Se tanteó los bolsillos. Una sonrisa mental se le escapó al comprobar que llevaba las llaves entre los labios, qué tonta, si no me quedaban manos.
No lo reconocería ante nadie, tantos discursos vacíos, el corazón le latía con fuerza de la emoción de regresar casi sola a casa.
Escondió bien el hacha y las dos maletas, y comenzó a bailar.
 
RELATO 13

AMISTAD A PRUEBA DE BOMBAS

Hacía muchos años que Cris me había asegurado que ella era la clase de amiga que, si le decía que había matado a alguien, aparecía con una pala para enterrar el cadáver.
Afortunadamente, nunca necesité que me demostrara su férrea amistad hasta ese punto. Sin embargo, en el ocaso de nuestras vidas, fue ella quien necesitó mi ayuda. ¡Por fin se había cargado al impresentable de su maltratador! En cuanto abrió la puerta de su casa, le dije: _Cristina, pala no tengo, pero aquí estoy, dispuesta a descuartizar a ese indeseable. Y luego ya veremos…_
 
RELATO 14

RENACER

Envolvió el arma en una bolsa de plástico. Caminó decidida. Su traje negro y el invierno de su cabello dejaban al descubierto la penumbra.
Llevaba paso firme. Había llegado el momento de agarrar el hacha y acabar con todo aquello que suponía algo tóxico en su vida, amistades, objetos y todas aquellas cosas superfluas que ocupaban espacios innecesarios.
Hoy, por fin, de un golpe de hacha, acabará con todas las sombras del pasado.
Llenará su vida de savia nueva.
La edad no importa, comenzará a buscar la alegría en la primavera.
Y comenzó a abrilear como abejas sobre pistilos nuevos.
 
RELATO 15

MAGNOLIA

Desperté con un aroma conocido de mi infancia.
Soñé con un personaje muy peculiar de la época de mi abuela; la guerra la dejó sola, sin marido; siguió su trabajo de leñador. De casa en casa preparaba la leña para el invierno.
Llegaba a casa de mi abuela muy acicalada, vestida de negro, oliendo a magnolias, con pasteles hechos por ella, que merendábamos una vez realizada su labor.
Estaba sola en el bosque, talando un árbol; le cayó encima. La encontraron sin vida. Hace veinte años.
Al levantarme hoy, me tropecé con su hacha; tenía marcadas sus iniciales.
 
RELATO 16

PARADOJA

Era como todos los demás niños de la corrala: vivaracho, risueño, besucón. Los años lo volvieron retraído.
Yo lo escondía en su cuarto cuando su padre volvía. Yo recibía el alcohol, la rabia y la furia.
Él lloraba tras la puerta, cubriendo sus oídos.
En la adolescencia cambió. Bajo mi piel creció un presentimiento.
Ocurrió cuando su padre dormía.
Cogió el hacha del leñero y descargó sobre él siete golpes.
Nadie lo sabe.
Limpié la sangre bajo el grifo y fui a entregarme.
Cuando me visita en prisión, toma mis manos con tristeza.
Le digo que al fin somos libres.
 
RELATO 17

MEMORIA

Parada en la esquina esperaba cada mañana el milagro de aquella mujer bella, morena y alegre que bajaba del bus llena de sueños.
En vano era, eso no sucedía.
Día tras día solo podía recordar esa imagen, como si le perteneciera.
No había mucho más en su mente, salvo ir comprando el pan del día, y hoy justamente recordó también comprar la pala de cavar que necesitaba para el jardín. Lo decidió mientras desayunaba.!Se iluminó la mente! Era ella esa morena, pero ahora sin anhelos…
Cavó, cavó… moraría debajo del limonero en flor.
 
RELATO 18

AMENAZAS SIN FRONTERAS

Las cartas románticas halladas en el altillo no le iban destinadas. Furibunda, doña Eulalia, tras una vida de entrega incondicional, se encaminó directa a una ferretería. De allí salió con un hacha envuelta en plástico transparente. Siempre lo había amenazado con cortarlo en rodajas en caso de infidelidad.
Herramienta en una mano y bolso cargado de otros útiles en la otra, se fue decidida a cumplir lo avisado. Cruzó el pueblo hasta llegar al único lugar donde podía estar. La cancela chirrió, avanzó huraña por el camino de tierra, y, verde de rabia, se detuvo ante la tumba del difunto.

RELATO 19

GÁLATAS 6-2

Las teresianas somos así. Nos apoyamos. Nuestra comunidad educativa tiene los objetivos muy claros: participar en la formación integral de la persona a través de Cristo. Vivir una vida rica en valores y en justicia social.
El padre Ricardo ha sido buen profesor, pero parece que se disparó su testosterona y no supo frenar su deseo.
Amparo, nuestra secretaria, no merecía tal ultraje.
Yo soy la directora y me toca poner orden. Impartir justicia. El padre Ricardo seguirá con nosotras, pero ya no necesitará su manguerita. De ahora en adelante tendrá que hacer pipí sentado. Amén.

domingo, 29 de marzo de 2026

RELATOS SEMANA 302

Autora Diane Arbus

RELATO 1

VIVE Y DEJA VIVIR

Me dicen maricón al pasar como si doliera pero yo sonrío porque me gusto así. Camino con pluma, sí, y con orgullo también. Mírame a los ojos, en los tuyos hay algo más que desprecio, hay un deseo que no te atreves a nombrar. Sabes… yo ya lo hice y elegí ser yo.
Ahora soy feliz.
Quise vivir sin pedir permiso, me acepté. Me ocupo de mí mismo y dejo que el mundo siga su curso. Porque la felicidad no se conquista, se trabaja dia a día, así que vive y deja vivir. Quizás así podrás ser más tu.

RELATO 2

FUEGO AMIGO

Me disparabas con fuego amigo sabiendote aliada.
Ahora mi reflejo ya no es mío.
Cuando buscaba fuera, soñaba. Antes odiaba ese espejo. Creía que él me odiaba a mi. Ahora no me veo porque miro adentro. Ahora despierto. Ahora sé quién no soy.
Ya no soy mi ayer guardado en el altillo del armario. Tampoco seré un futuro caducado.
El resbaladizo azogue, cristal y plata, me quería y me odiaba a partes iguales.
El mundo también es mi armario, y entre perchas y vestidos, colgué mi ego de domingos y fiestas de guardar. Porque mi fuego amigo cesó en paz.

RELATO 3

LA CITA DE SU VIDA

Por fin llegó el día, aunque Raúl aún no se lo creía.
Faltaban diez minutos para la cita con la que llevaba años soñando. Había costado lo suyo, pero últimamente todo parecía estar encajando en su sitio. Mientras se arreglaba, pensaba en la cantidad de lágrimas que había derramado por sentirse como una decepción. Ya se lo decía su madre: _Pensar tanto no es bueno, cariño._
En eso estaba cuando sonó el telefonillo. Sacudió la cabeza para salir del ensimismamiento, apagó el cigarro, corrió con los tacones en la mano y lo descolgó…
-¿Papá?... ¡Vale! ¡Cojo el bolso y bajo!

RELATO 4

HISTORIA DETRÁS DE UN PERFIL

Mi madre acurrucada; con mis bracitos intentaba protegerla de ese hombre, mal llamado, padre. Durante años fingí ante mi pandilla del colegio una vida normal, lejos de la verdad.
Cada cual siguió su camino hacia la universidad; alcancé una buena posición, pero no me sentía completo.
Un día mágico encontré un espejito de doble faz: en una cara vi lo que era, en la otra lo que anhelaba y conseguí ser.
En el proceso, un coche me atropelló.
Pasó el tiempo, entregué el espejo al científico de la pandilla. Me reconoció, yo estaba maquillada, con la melena larga al aire.

RELATO 5

ALMAS ATORMENTADAS

De día, Paul se ganaba el pan tras una ventanilla del Lloyds Bank.
De noche, Paula lo derrochaba, luciendo esplendorosa en El Soho londinense. Desde niño, en silencio, aprendió a vivir oculto tras un cuerpo que no reconocía.
Aquella tarde, el 26 de julio de 1971, se maquilló y vistió como la respetable mujer que anhelaba ser. Mientras fumaba un cigarrillo, miraba la última fotografía que le hizo su amiga Diane Arbus, dos días antes de suicidarse.
Paula acudió a su funeral.
Con Diane enterró a Paul, dos almas atormentadas, que permitieron que Paula, desde entonces, viviera para siempre.

RELATO 6

(IN)TOLERANCIA

La próxima vez que lo vea se lo digo, es insoportable verlo pasar con esa pinta a diario.
No soy la “única” que piensa así, pero como es buena gente y además muy simpático nadie quiere decirle nada.
Pues se lo digo.
¡Vaya! Ahí viene…
Estoooo, hola Ferrán, verás, no te lo tomes a mal, pero te lo tengo que decir.
Es intolerable que salgas así a la calle…
¿Así cómo?
Pues con esa corbata celeste chillón con chaqueta roja y pantalón marrón, vas dando el cante…
Pero, ¿Acaso me meto yo con tus rulos y tu colores de uñas…?

RELATO 7

EL SUEÑO DE UN EFEBO

Como hermoso David renacentista, querubín de retablo, dulce efebo, céfiro de los dioses, pájaro de fuego y displicente doncel. ¿Qué error entre las fraguas de Vulcano fundió en bronce tu cuerpo y lo pintó mortal?
Te miras al espejo que no miente, que te escupe a los ojos tus duros rasgos de varón adulto, y sientes que una doncella duerme entre los pliegues del fondo de tu alma y quiere volar.
Nadie puede cortar el canto de una alondra, el vuelo de un albatros, ni detener el giro de un cometa.

RELATO 8

PSEUDO PSICOSIS

Detrás de aquella arrogante expresión habitaba una personalidad compleja. Berto era uno de esos tipos que vivía la vida a través de sus películas favoritas. En una “fiesta pijama” mostró su verdadero rostro. Disfrazado de señora mayor, en bata y zapatillas como en la pelicula “psicosis”, desenfundó su cuchillo para asestarle quince puñadas a una desconocida sin sentir ningún remordimiento.
Allí quedó, erguido, en medio de la fiesta con la mirada vacía y el cuchillo ensangrentado, sintiéndose el protagonista.
Cuando le preguntaron porqué lo había hecho, contestó…
Ahora me toca “Cadena perpetua”, me encantó el título de esa película.

RELATO 9

SOS, ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Secamos césped, trituramos palillos, quemamos lo que sea con tal de fumar. Somos los últimos dragones, parias de una Tierra que ya no nos quiere.
Poco importa quién seas, qué pienses o reces; todo da igual, salvo disfrutar echando humo por la boca como quien exhala vida. Compartimos colillas, encendemos brasas en la noche. Nos reconocemos y asentimos con la tos y la mirada cómplice. Desheredados, resistimos ardiendo, inventando fuego donde queda ceniza.
Si desaparecemos nadie recordará nuestra corta libertad, ni la prohibida luz roja de cada calada que nos unió.

RELATO 10

FALTA DE PREVISIÓN

Rubén ya lo sabía. Algo había oído en la cafetería el domingo pasado. Y precisamente por eso tomó medidas. Dentro de una semana iba a celebrarse el baile de fin de carrera, una costumbre que se había convertido en una lucha abierta por participar. Plazas limitadas, oportunidades de trabajo, contactos importantes…
Tomar la delantera era vital. Así que decidió mostrarse en todo su esplendor. Se arregló el pelo, se enfundó su _legging_ negro y al agacharse para ponerse los zapatos…¡ estrelló su cabeza contra la puerta del armario, que aún permanecía cerrado!

RELATO 11

ANIVERSARIO

EL año 2026 es especial, todos lo dicen, pero para Mane, es espectacular, pese a que hoy justamente se conmemora un año del deceso de Antonia, su amada madre.
Siempre guardó con celo los accesorios de ella, hoy los usaría ,hasta ese labial rojo intenso.
Está aguardando la hora de la misa de difuntos , fuma un cigarrillo evocando los sufrimientos pasados en su infancia: un padre que los abandonó, carencias…
Se viste, destaca su maquillaje, y sonríe.
La cara de sorpresa de todos cuando vean que Manolo, es Manoli! Radiante, segura y libre, la preferida de Antonia.

RELATO 12

EXPLÍCAMELO

¿Qué aborreces tanto en mí? No sé si mis cejas depiladas te insultan, si mi carmín te ofende o mi manicura te hace algún mal. Puede que te moleste mi voz atiplada y mis gestos gatunos. ¿Es el caer lento de mis párpados cuando miro de soslayo? ¿Te hiere eso de alguna forma? Lo desconozco.
Por un instante, verte entre mi público me llenó de ilusión. Luego descubrí el desprecio con que me mirabas. Lo que no esperaba era tanto odio.
Serán mis muecas afeminadas. Puede que el brillo de mis vestidos o el sonido de mis tacones. Explícamelo, papá.

RELATO 13

CUESTIÓN DE HOMBRÍA

Y el muy gruñón, plantaba sus manos en la entrepierna apretando con fuerza.
— ¡Ningún hombre tocará mi verga! —gritaba diariamente a los auxiliares a la hora del aseo matutino.
De nuevo en casa, donde lo atendía Alessia desde la muerte de su esposa y la partida del hijo a Mikonos, dos años atrás. Pero la interna tenía que regresar a su país, y el futuro heredero anunció su vuelta.
— ¡Ningún hombre tocará mi verga! —advertía furioso Don Benjamín.
Hasta que apareció Marisol, con los rulos puestos, las uñas larguísimas, abundante carmín y fumando.
— ¡Paquito, hijo mío…! ¿Qué has hecho contigo?

RELATO 14

LA LIRIO

En La Criolla, el travestismo no era solo espectáculo, sino refugio y desafío. Figuras como La Lirio encarnaban una identidad construida entre la necesidad y el deseo de libertad. Bajo nombres como de Lis, muchas ocultaban su origen y reinventaban su existencia en un mundo hostil. El escenario ofrecía un espacio donde lo masculino y lo femenino se mezclaban sin permiso, desafiando normas sociales rígidas. Sin embargo, fuera del cabaret, persistían el peligro y la vigilancia. Así, el travestismo se volvía un acto de resistencia silenciosa, donde cada gesto, cada vestido, afirmaba una verdad íntima frente a la hipocresía.

RELATO 15

SEGUNDO TRABAJO

No sé por dónde empezar. Es difícil hablar de sentimientos cuando el amor y el odio se enredan. Diré que mi padre fue un buen hombre. Diré que, en los sesenta, era casi imposible ser él. Nunca se engañó a sí mismo, ni nos engañó a nosotras.
Mi madre y yo conocíamos su “segundo trabajo”. Aquella noche, recién cumplidos los veintiuno, me dejaron pasar al night club. En el camerino me recibió una mujer preciosa que irradiaba una felicidad llena de misterio.
No era un papel.
Era mi padre.

RELATO 16

EL PUNTO DE NO RETORNO

Esther _”La gallega”_, desde muy joven se ganaba la vida en Sanxenxo, embarcando en yates de lujo junto a otras chicas para amenizar desfasadas fiestas náuticas. Esther sufría, pues tenía un físico un tanto varonil que resultaba poco atractivo para los fiesteros millonarios.
En uno de esos saraos, se enamoró perdidamente de una compañera, a quien protegía como una guardaespaldas.
Una noche sorprendió a su amada con un camarero joven, besándose apasionadamente.
Loca de celos, arañó los rostros de ambos con sus poderosas uñas.
Después, se arrojó por la borda.
Su pena había superado el punto de no retorno, supongo.

RELATO 17

EL PRECIO DEL APLAUSO

Se ajusta los rulos frente al espejo y se enciende un cigarro. Repite líneas que ya no siente mientras contempla la imagen que le devuelve el espejo.
Enmudece y comienza a temblar; ¡lo detesta! El personaje ha consumido su voz, su esencia… su vida.
“No pienso salir”, se promete en voz baja.
Entonces escucha al público llegar, ese placentero murmullo fiel que lo ha sostenido siempre. Suspira y finaliza su transformación.
“La última y lo dejo”, se dice nuevamente.
Y una noche más sale a escena, entregando su ser a los espectadores y dejando su verdad guardada tras el telón.

RELATO 18

SERÁS LA NINFA?

 ¿Quién eres y qué quieres reflejar por dentro? Recuerda que yo también te veo.
Resaltarás las ondas en tu pelo y creerás que quien te observa te venera, por eso miras desafiante y con asombro. Y aunque el tiempo esté desapacible, esperas.
Eres la ninfa entre los dioses, piensas, y no una Cenicienta entre fogones.
Podrás hacer virajes ondulados, cambiar tu rizo y esclarecer tus horizontes a través de túneles de rulos.
¿Somos capaces de inventar el devenir con nuestro encanto?
Acógete a ese gesto de esperanza altiva.
Aunque estemos rodeados de humo y amenazados por el miedo:
¡Mira!

domingo, 22 de marzo de 2026

RELATOS SEMANA 301

Foto es.Dreamstime.com

RELATO 1

HUELLAS DEL PASADO

Cuando logró comercializar su invento se encontraba en la más absoluta pobreza. Como predijo, el éxito estaba garantizado y los millones también.
Era coherente desprenderse de lo poco que le quedaba de su vida anterior; de todo, excepto de uno de sus zapatos.
Habitualmente depositaba algo de dinero en su interior y encontrarlo en el fondo de su armario le hacía sonreír, porque aunque ahora podía permitirse tantos pares como quisiera, ninguno había vivido lo que aquel zapato guardaba en si mismo.
Por eso seguía ahí, recordándole quién era y es, de dónde había venido y dónde estaba ahora.

RELATO 2

NO LE SALÍAN LAS CUENTAS

En aquella familia de clase media, unos hijos iban creciendo como lo hacían aquellos niños del tiempo de las pesetas.
Paquito, el menor , escuchaba a sus padres repetir: “Hay que ahorrar” o “Ya lo hago, pero no comprendo cómo no me salen las cuentas”.
Un día que la madre recapacitaba en la cocina, el niño se presentó delante de ella con un astroso zapato viejo lleno de billetes de banco.
!Paquito!-gritó la madre- ¡Qué es eso?
”l´o jorrao, mamá, te l´o ío quitando del monedero pa podé jorrar, como tú quieres”.
El desmayo de la madre fue de órdago.

RELATO 3

SIN VUELTA ATRÁS

Tantos años estuvo Adolfo rezando a todos los Santos, pidiendo prosperidad y buena vida, que Dios mismo tomó cartas en el asunto.
Una mañana, a la puerta de la iglesia donde Adolfo ejercía su pobreza pidiendo limosnas, una señora sacó de su bolso 500 euros en varios billetes y se los entregó al mendigo.
Sorprendido y confuso Adolfo dio unos pasos atrás, invadió la calzada...¡y un camión de reparto impactó violentamente contra su cuerpo!
Sus zapatos salieron volando. El dinero también.
Hoy mantendrá una reunión con Dios, en el cielo, para aclarar el desgraciado suceso.

RELATO 4

LAS CLOACAS DEL ESTADO

En una callejuela de Manhattan, un par de extraños hombres trajeados llenaron los bolsillos de Bobby con dólares, un conocido _homeless_ de origen sudamericano con innumerables antecedentes. En los quince días siguientes a aquel encuentro, fueron apareciendo decenas de cadáveres mutilados por toda la ciudad. Bobby fue detenido y asesinado de forma misteriosa antes de poder hablar.
Este mismo escenario se repitió con otros marginados que no tenían nada que perder.
En horario de máxima audiencia, el presidente anunció el toque de queda en Nueva York y otras ciudades del país, diciendo que la amenaza viene de fuera.

RELATO 5

CAMINAR BUSCANDO SALVACIÓN

Llevaba todo el día acordándose de sus abuelos inmigrantes, llegados a un lugar tan distante y tan distinto, con lo puesto y poco más.
El mismo abrigo , los mismos zapatos, para caminar una ciudad inmensa llena de posibilidades tan ocultas para ellos.
Vió los zapato raídos en la vidriera y un abanico de billetes dentro, afloró la nostalgia, como si escuchara fuerte y claro el tango que dice…cuando arrastres los tamangos en busca de un mango…y casi casi derrama un lagrimón.

RELATO 6

EL ANÓNIMO

Llevaba una semana angustiado, intentando descifrar qué quería decir el remitente anónimo que me había enviado aquella fotografía.
_Eres el siguiente_, estaba escrito en su anverso. Soy bastante obsesivo, así que no pensaba en otra cosa, incluso llegué a sentir miedo. El día que tocaba tirar la basura, el sobre en el que llegó la imagen se cayó de la bolsa. Al cogerlo, vi que el destinatario no era yo, sino el vecino del 4°B. Con mucho cuidado, introduje la foto dentro, lo cerré y lo dejé en su buzón.
Ahí anda el pobre, con la mirada perdida desde entonces.

RELATO 7

MIS QUERIDAS BOTAS VIEJAS

Callecitas estrechas centenarias, llenas de historias de siglos, de amores prohibidos, de fantasmas… las recorría evocando la juventud despreocupada.
Miró sus zapatos, fieles compañeros de aventuras.
Recordó un verso: “Me gusta amar mi ciudad nativa como se ama a unos zapatos viejos”.
Caminó hacia el monumento llamado “Las Botas Viejas”.
Entonces oyó: “Alegría con coco y anís, pa que seas feliz”. Una palenquera le ofreció una; su sabor le trajo momentos pasados.
  Despertó lejos, a miles de kilómetros. ¿Había soñado?
Sin embargo, seguía abrazado a la bota de vino que ella también le había entregado, tibia aún.

RELATO 8

CAMINO INVERTIDO

Cruzando el arco de la senectud sigo esperando a los Reyes Magos, para que esparzan oro, incienso, mirra y felicidad por los confines de la tierra.
Aún me ilusiona recorrer el asfalto de la vida, degustando sus agridulces paradojas.
Deseo seguir andando y tejer mis mejores sueños; ya libré mis peores pesadillas. Quiero seguir bailando sobre el parqué, donde se gesta el dinero que no da la felicidad. Ansío seguir el camino descalza, aunque el terreno sea pedregoso; acompañada, a ser posible, de alguien tan pobre que sólo tenga dinero.
¿Qué hay de malo en ello?

RELATO 9

EL CALOR DE LA FORTUNA

Anochecía sobre el refugio y el frío atenazaba nuestros músculos. Castañeando los dientes pregunté si alguien tenía fuego, ¡pero ninguno nos habíamos acordado!
En los scouts aprendí a hacer fuego. Piedra contra piedra, sobre una cama de hojas y ramitas, la magia se convertía en chispa. Pero justo entonces empezó a llover y, en segundos, todo estaba empapado. Desesperado, rebusqué en un recodo del refugio y allí, milagrosamente a salvo de la humedad, encontré un zapato viejo que rebosaba billetes.
Sonreímos, emocionados por el descubrimiento.
A la mañana siguiente solo quedaban sus cenizas.
La vida te pone en tu sitio.

RELATO 10

ABANDONO, AL FIN Y AL CABO

Me habían encargado diseñar la portada para la última novela de un laureado escritor.
Narraba la vida de un salmantino emigrante en Montana, USA, quien después de inenarrables vicisitudes extrayendo oro en el río Misuri, regresó a Béjar, su pueblo natal, muy deteriorado mentalmente pero millonario.
Sufrimiento, riqueza, abandono, plasmados en un zapato viejo repleto de dinero.
Por error, envié a la editorial el diseño de otra novela; una bolsa de basura, tirada en una carretera abandonada.
Autor y editorial, concluyeron que había captado brutalmente el alma de la novela, quedando plenamente satisfechos.
Honestamente, esta vida no deja de sorprenderme.

RELATO 11

VILLA ENSUEÑO

Era tan pobre que mi barriga era cóncava como una cuchara, no tuve zapatos hasta los seis años, dormí por primera vez en una cama cuando ya tenía la regla. Tanta necesidad me enseñó a reinventarme y un día la fortuna cambió mi vida por completo.
Hoy _Villa Ensueño_ mira a la playa. Los nietos, sembrando risas, juegan en la arena; los jóvenes, encendiendo la noche, organizan la cena; nosotros, abrazados y satisfechos, caminamos por la reconfortante orilla. La luz de la luna rosa que tiñe el mar nos protege con su manto. Nadie puede ser más feliz.

RELATO 12

DIEZ BILLETES AL DÍA

Mi tío Vicente cuenta que un día rescató a una anciana que parecía ahogarse en el río. Ya en tierra firme, aquella mujer le prometió que, en pago, siempre tendría al alcance de la mano diez billetes de cien, que debía gastar en el mismo día o, si no, desaparecerían.
Efectivamente, cada día los tiene a su alcance. Pero la mayoría no es capaz de encontrarlos. Una vez estuvieron en el dobladillo de los pantalones hasta la noche y, otro, cosidos a las hombreras de la chaqueta. Ayer aparecieron cuando lo descalzamos para dormir, planchaditos y radiantes, aunque oliendo regular.

RELATO FUERA DE CONCURSO 

TACÓN LEJANO
Como cada sábado noche, su casero le dejaba los billetes en la reproducción metálica del zapato viejo. Ella lo retiraba tragándose la humillación; pero se ahorraba el alquiler, llenaba la nevera para sus hijos y compraba las medicinas extras de su madre. Reservaba una insignificante cantidad para probar suerte con el azar. ¡Bendecida por la diosa Fortuna! Le tocaron muchos miles de euros, al fin liberaría su cuerpo del soborno. Calculó el montante recibido durante año y medio de penuria, lo introdujo en un tacón de plástico y lo dejó sobre el felpudo; pulsó el timbre y echó a correr.
Anate Rivera.