Foto Diego
RELATO 1
EL PIANO MUERTO
Hoy lo único que queda de mi familia es un piano cochambroso en el patio.
He vuelto a casa de mis padres, para venderla.
Soy la última que queda para poder recordar aquellas notas musicales flotando en el aire, a mi madre bailando feliz en la cocina agarrada al cucharón y al delantal de cuadritos.
Mi padre aporreaba el piano con tanta vehemencia que sudaba copiosamente.
La algarabía entre los niños era pura fiesta.
A papá le diagnosticaron ELA y al poco tiempo..., se fue. El piano dejó de sonar, mamá dejó de bailar y los niños dejamos de festejar.
RELATO 2
LA MELODÍA FANTASMA
Les llegó la anunciada orden de desahucio, mas juraron no abandonar jamás aquella casa. El día señalado, sacaron el piano a la terraza y celebraron una fiesta. Las fuerzas del orden llegaron y, a empujones, los desalojaron. Como no tenían dónde ir, en tromba se lanzaron todos contra el denso tráfico. La familia entera fue arrollada, el más pequeño voló una decena de metros debido al impacto. Murieron…
Desde aquel trágico día, meses atrás, todas las tardes flotan en el aire unas notas musicales del piano cubierto de yedra, allí quedado. Las teclas ejecutan sin dedos “La primavera de Vivaldi”.
RELATO 3
RESIDUO MUSICAL
Las últimas notas aun revoloteaban en el aire, como bailadas por la brisa.
Su desvencijado hogar mostraba una frustrada sonrisa mellada.
Su antiguo propietario lo abandonó con esmero, con la intención de que fuese adoptado por otros finos y hábiles dedos. Pero eso nunca ocurrió.
Fiodor Petrov se vio obligado a retornar a su patria, dejando su diminuto apartamento y todo lo que no cupiese en una pequeña maleta.
Pasó el tiempo, como pasaron los transeúntes, y allí seguía. Integrado, como mobiliario urbano. El departamento de residuos sólidos nunca lo retiró. Tal vez fue considerado un elemento bello, decorativo, efímero.
RELATO 4
SUEÑO DE AMOR, DE LISZT
Cinco años ya, desde que me dejaste.
En algún momento tenía que cercenar el cordón umbilical que nos unió.
Hoy, por fin, volví a casa a cortarlo.
El amor que nos tuvimos enraizó en cada rincón de nuestro paraíso.
Tu ausencia lo abarca todo, salvo el viejo piano, que sigue generando vida.
Desde sus entrañas brotan plantas y flores, las mismas que me regalabas. Nunca estuvo tan vivo en mi recuerdo, como hoy, el Sueño de amor, de Liszt.
Sé que te llevaste las teclas para tocar nuestra melodía desde tu edén. Afortunadamente, amor, la guerra no pudo destruirlo todo.
RELATO 5
DONDE EXISTE LA MAGIA
Era un capítulo de mi vida que solo visitaba en sueños. Allí encontraba desde lo más increíble e inalcanzable hasta lo más tierno y sencillo.
Ella aparecía en la profundidad de la noche y, con una aromática sonrisa de azahar, me hablaba al oído. Se fue de mi lado a mi muy corta edad pero me prometió que nunca me abandonaría. Me visitaba con las estrellas.
Podíamos cabalgar sobre esponjosas nubes, atravesar inmensos desiertos en cinco segundos o dar el mejor concierto de piano ante toda la humanidad. Me enseñó que nada es imposible porque la ilusión nunca se pierde.
RELATO 6
AMOR Y HIEDRA
Clara regresó a la vieja casa familiar de Pravia, tras muchos años de obligada ausencia.
La relación que mantenía con Adela, su profesora de música, comunista y lesbiana, desencadenó una trágica sucesión de despropósitos.
Clara fue recluida en un convento de Gijón.
Adela en un hospital psiquiátrico.
Cuando descubrió, arrumbado en el patio trasero, el órgano que tantas mañanas de sábado había impregnado su alma de música, todo el cariño y la paz que sentía junto a Adela, acudieron a su mente para recordarle que aquel amor que se profesaban, permanecía fiel.
Como la fiel hiedra tapizaba el viejo órgano.
RELATO 7
LA SINFONÍA DE LAS MARIPOSAS LiLAS
Se había reencontrado con sus raíces; esa parte estaba sellada a fuego.
Viajó buscando respuestas; cumpliría lo prometido.
En un país desconocido, debajo de una autopista, un río contaminado:
olor a petróleo, aroma a lirios, una nube lila de mariposas revoloteaban; sus aleteos cual teclas ejecutaban una delicada sinfonía.
En ese cuadro surrealista mirándole indiferente, apareció ella, le entregó una llave… antes se habían amado; entonces vegetación y pintura en la que estaba inmerso desaparecieron.
Ella había muerto años atrás, su pentagrama se deshizo.
Sin embargo tenía en el bolsillo la llave y el papel estrujado.
Persistía la incógnita.
RELATO 8
AQUÍ MISMO
Tess, la hormiga, se metía entre las teclas buscando algo que comer.
Larry la seguía arriba y abajo, deseoso de toparse con alguna migaja de pan o los restos de un insecto, para ofrecérselo a su querida Tess.
Bajo uno de los registros de aquel órgano encontraron un pulgón muerto recientemente. Se colocaron sus servilletas al cuello y empezaron a disfrutar del festín mientras el viento removía las notas. Una débil pero mágica melodía animó su almuerzo.
Acababan de casarse y estaban tan enamorados que aquel sitio les pareció perfecto para establecer su hogar.
RELATO 9
BOURBON STREET
Su swing sigue resonando en Bourbon Street a partir de la una de la madrugada. Hora en la que una bala perdida acabó con su vida.
Nadie quiere tocar el piano de Jelly, porque se dice que el espíritu de su blues sigue llenando el aire de Nueva Orleans.
RELATO 10
EMMA
Un fa sol.
Un aroma que avanza desde la ventana de postigos desvencijados.
Unos pasos.
Suena mi puerta. Nadie asoma tras ella.
Sucede varias noches.
Hoy sigo la estela del sonido y el perfume. Me llevan al que fue el salón de Emma. Allí sigue su piano abrazado por la yedra que se adueñó de la casa.
Levanto la tapa, negras y blancas siguen intactas.
Pulso el fa. Luego el sol.
La yedra se estremece como si recordara.
Detrás de mí, unos pasos se detienen.
El perfume se posa en mi hombro.
Sé que es Emma la que suspira.
RELATO 11
DO DE PECHO
Mi madre se empeñó en que fuera concertista, pero yo solo quería jugar al rescate.
Cuando heredé su casa, lo primero que hice fue sacar el maldito piano al patio.
Pesaba como un muerto, así que ahí se quedó, entregado a la lluvia. Lo rellené de mantillo para que las hiedras se tragaran aquel do de pecho que nunca me salió. Los vecinos dicen que es artístico, pero para mí es un ataúd de madera noble.
Ayer, mientras quitaba malas hierbas de las teclas, encontré un chicle pegado de 1984.
Sigue duro.
Como mi orgullo, pero con mejor olor.
RELATO 12
ACOMPAÑADA
Cuando se quedó viuda decidió deshacerse del piano. Era absurdo conservar un instrumento que ya nadie iba a tocar. Sin embargo, minutos antes de que fuesen a retirarlo cambió de idea.
“El piano se queda”, dijo con firmeza. Los compradores pensaron que hablaba el apego o los viejos recuerdos que emanaba aquel objeto.
No se molestó en dar explicaciones; había descubierto que una familia de diminutos Ninimuts se había instalado allí. De modo que dejó el piano al aire libre para que la vida se abriese paso.
Ellos estaban felices y ella volvía a sentirse acompañada.
RELATO 13
LA CASITA MAGICA
Érase una vez una casita tan singular que guardaba en sus paredes los sonidos que nacían en su interior. Los vecinos acudían intrigados, atraídos por aquellas melodías dulces y misteriosas. Para entrar en su secreto solo había una condición, dejar sobre el tejado un pequeño palito en forma de tecla.
Cierta vez, un hombre muy feo, barbudo y con sólo tres dientes, al que llamaban Reguetón, quiso descubrir su paradero. Pero los visitantes guardaron silencio.
No se lo digamos, susurraban, podría romper la magia.
Y así, protegida por el secreto, la casita siguió resonando con aquellos sonidos fascinantes.
RELATO 14
MAÑANA NEGRA
El pueblo entero se perfumó para la boda del señorito. Sacaron las mesas al patio y pusieron farolillos entre los olivos. Hubo música, vino, risas y bailes, hasta que llegaron los coches negros. Se bajaron diez o doce hombres armados y dispararon sin mirar a quién. Cuando dieron con el señorito, allí mismo lo acribillaron delante de mujeres, niños y ancianos. Le dispararon tanto que una mano se escindió del cuerpo.
Nunca jamás hemos vuelto, pero dicen que la mano del señorito sigue aferrada a la pianola que tocaba ese día y que nadie ha conseguido moverla de allí desde entonces.
RELATO 15
MÚSICA Y FLORES
En cierto rincón de la vieja casona una muñeca de porcelana parece vigilar con ojos inquietantes; un caballito de madera a veces inicia un balanceo, se oyen roces de pisadas, y frufrú de sedas; la humedad ha corroído las vigas, el artesonado del techo y el tapizado de las paredes.
En el jardín permanece un armonio invadido por la maleza pero, algunas noches, las teclas se mueven solas, la música responde al canto de las chicharras...
Y alguien suspira entre la fronda.