Foto Luciano Lorenzon
RELATO 1
PROMESA BAJO LA NIEVE
Cuando su amor se encontraba en lo más alto, una bala fortuita segó la vida de Pietro y heló el alma de Giulia que, hundida, prometió encontrarse con su amado.
A la semana siguiente se encaminó hacia las Dolomitas y tras horas de ascenso, exhausta, arribó a la zona nevada.
En una cajita de metacrilato, bajo un abeto blanco, enterró las alianzas de boda en la nieve para congelar su promesa, y el amor que la muerte no pudo destruir.
Dos meses después, asomados al balcón de la eternidad, ambos recuperaban sus alianzas y volvían a jurarse amor infinito.
RELATO 2
YUNNAN
Vivía rodeada de lujo, fiestas y una alta sociedad donde hablar de dinero era vulgar. Mi existencia cambió cuando mi marido, un prestigioso cirujano estético, fue ejecutado por una paciente insatisfecha. Mis amistades me repudiaron, dejándome sumida en la soledad. Decidí emprender un largo viaje para olvidar el pasado. De París a Londres, terminé en Yunnan, China, donde conocí a un médico entregado al cuidado de la comunidad Derung, en las montañas. Su vocación despertó mi admiración. Vendí todas mis pertenencias y decidí quedarme. Hoy, entre mantas multicolores, colaboro con aquella comunidad y finalmente he encontrado la plenitud.
RELATO 3
DEL AMOR OSCURO
Mantenerse en la cumbre mucho tiempo es difícil.
Al menos, es lo que él comprobaba viendo cómo muchos lo habían intentado y habían caído.
En este estado de cosas, un retiro eventual juntos no vendría mal.
Aterrizaron en Katmandú y, de camino al valle del mismo nombre, contemplaron el paisaje y se miraron a hurtadillas; no encontraron señal alguna de admiración hacia ellos en el semblante de los monjes que les acompañaban.
Era extraño para ambos hombres después de tanta lisonja en las principales mecas del cine.
Así estaban conjurando su obra y la bola negra de sus propias vidas.
RELATO 4
COLORES
El color amarillo del Sol se despidió del día en aquel atardecer sobre las Dolomitas dejando sobre las cumbres blancas un brillo de cristal. Después dejó un resplandor violeta. Un poco más tarde, naranja y luego el rojo tiñó de sangre el horizonte y al final solo quedó el azul oscuro, cada vez más oscuro de la noche... los turistas dejaron de hacer fotos y dos monjes tibetanos rezaron y, entonces, cuando nadie me veía, lloré por ti en un silencio negro, sin color.
RELATO 5
EL BUEN LADRÓN
Tenzin y Tashi paseaban tranquilamente en su visita a los Dolomitas italianos, paisajes que les recordaban su adorado Tíbet. Su misión era bien clara: seguir impartiendo el conocimiento de su filosofía de vida en su recorrido por Europa.
Luciano, ladrón de poca monta, se había fijado en sus vestimentas, pero sobre todo en su valioso equipaje de cámaras fotográficas y catalejos, y no lo dudó. Les arrebató sus pertenencias sin que aquellos monjes ofrecieran ninguna resistencia. Aquella actitud le marcó tanto que decidió devolvérselas.
Años después, Luciano alcanzó el nirvana.
RELATO 6
CAMPAMENTO BASE
Creí que él me amaba tanto como yo, hasta el último día. Desapareció sin una palabra y creí que moriría, que no volvería a respirar, a vibrar con una canción, a mirar el cielo.
Pero la vida siguió. Me apoyé en mis amigos. Empecé a entrenar. Alguien propuso: "¿Hacemos un tresmil?".
Y allí, una mañana soleada, lo vi: vestido de naranja, calvo, ensimismado.
Ni siquiera me reconoció.
Él había buscado su refugio en un monasterio. Yo ya había levantado mi base.
Sonreí y seguí subiendo.
RELATO 7
MEA CULPA
Siempre tuvo un culpable. Si perdía el trabajo, era su jefe. Su divorcio, era su mujer. Si se sentía vacío y solo, era el mundo.
Viajó al Tíbet. Un monje lo escuchó en silencio y lo llevó a un lago helado entre montañas.
Mira ahí —dijo—. Verás al culpable de tu mala vida.
Incrédulo, se inclinó. El agua era un espejo perfecto. Solo vio su rostro. Solo el suyo.
Y por primera vez, no buscó a nadie más. Comprendió que nadie dirigía su vida sino él, con cada decisión, con cada excusa. Ahora es novicio en el templo.
Finalmente libre.
RELATO 8
CUMBRES BORRASCOSAS
El silbido dilatado de la ventisca, que columpiaba los copos de nieve, me arrancó del sueño. Salí de la tienda y el pánico congeló mi flujo sanguíneo. La expedición había desaparecido.
Vagué durante días perdido entre montañas. Las avenidas de las que venía huyendo se me antojaban un lugar seguro. Al tercer ocaso, vislumbré un resplandor a lo lejos; mi sangre se derritió, no sino entonces.
Hundiendo los pies en aquel merengue helado, llegué al monasterio. El gong, los mantras y los hábitos azafrán diseñaron el resto de mi vida.
Han transcurrido más de treinta años, y todavía sigo aquí.
RELATO 9
HUELLAS CON OLORES
Sandalias andarinas
que llevan misterios,
arrastran olores
venidos de lejos.
Miran las nubes,
miran las montañas cubiertas de nieve.
Ojos temerosos contemplan
la belleza imponente de la naturaleza,
con preocupación e impotencia.
Alimento de ríos,
glaciares milenarios,
como helados en bocas de niños,
se derriten.
Viajeros inocentes admiran los paisajes,
despreocupados del futuro
de la tierra amada.
RELATO 10
BUSCÁNDOME A MI MISMO
Una vez, un anciano me preguntó qué era para mí el sosiego. Creemos saberlo, pero su pregunta me cogió desprevenido. No lo conocía y, en aquel momento, no supe responder. Tiempo después viajé a Nepal. Ante la inmensidad de aquella naturaleza, sentí que algo en mí se aquietaba y recordé al anciano. El silencio me envolvió y me devolvió, por fin, una calma nueva, hasta entonces desconocida. Hoy sí podría contestarle: el sosiego era aquella paz serena que el paisaje me ofrecía. Comprendí entonces que la paz no sólo se siente, también se contempla en la belleza de un paisaje.
RELATO 11
ALTA MONTAÑA ALTA COSTURA
Aquella mañana, la montaña se veía preciosa. Corría una suave brisa, tan ligera que parecía acariciar las cumbres. Aquel inusual desfile de colores provocado por la salida del sol no dejaba indiferente a nadie.
Entre chaquetas técnicas, gorros de lana y pantalones impermeables, aparecieron ellos: dos monjes con túnicas de color azafrán que parecían dar pinceladas de otoño sobre un lienzo azul.
Los turistas no dejaban de fotografiarlos.
—¡Qué elegancia! —exclamó una mujer.
Uno de los monjes sonrió y respondió:
—Muchos años de meditación para conseguir este estilo.
El otro añadió:
—Y sin necesidad de pasar por Zara.
RELATO 12
LO EFÍMERO
Lo habíamos planeado con años de antelación, la luna de miel sería en la cadena montañosa de los Dolomitas, en uno de esos pueblos de cuento, alejados de todo.
Así fue, solo que una mañana desperté con una carta en la almohada de mi amado que decía: perdón, encontré el sentido de mi vida.
Corrí fuera de la habitación, y vi consternada como se iba Alejandro con los dos monjes, rumbo a su nueva vida contemplativa.
Quedé muda, consternada, desconsolada. El mejor y peor año de mi vida sin intervalo. Así es la existencia, un misterio.
RELATO 13
MESÍAS 2.0
Tiene casi 60 años. Ha estado en lo más alto y también se ha revolcado en los más sucios de los fangos. Ha conocido a gente maravillosa y a gentuza sin paliativos. Ha vivido guerras televisadas, repugnantes programas televisivos ensañándose con el dolor de víctimas de accidentes de tren, por ejemplo. Está asqueado de las derechas y las izquierdas, está asqueado incluso de sí mismo.
Por eso, cuando supo del nacimiento de una niña en Tibet, iluminada por una estrella, no dudó en viajar hasta allá para conocerla.
_"Necesito desesperadamente creer"_, exhaló quedamente cuando tomó aquel avión hacia su salvación.
RELATO 14
GRAVEDAD CERO. DESPEGUE INMEDIATO
No hace frío.
No hace calor.
Estoy tumbada relajadamente boca arriba con los ojos tapados.
Me siento ligera. Muy ligera.
Estoy sobre la nieve de la montaña.
Una luz radiante anaranjada ilumina mis pensamientos.
Oigo el sonido de la sirena.
Es suave, muy suave.
Se hace el silencio.
Tengo los ojos cerrados pero los intuyo.
Me adormilo un segundo.
Silencio.
Más silencio...
Uuuuuuoooop... me mueven, me muevo... la luz se aleja.
¿Estaré siendo lanzada al espacio?
- Señora, pues ya está.
Hemos terminado la resonancia.
Ya puede vestirse.-
A veces, viajar al universo solo requiere cerrar los ojos y dejarse llevar.
RELATO 15
EL CAMINO HACIA EL LIKE
Todos se conforman con ver la realidad a través de sus pantallas. Hay un ansia frenética por inmortalizar cada rincón, una lucha constante por conseguir la imagen perfecta que acabará siendo olvidada en alguna red social.
Dos monjes avanzan sin prisas, envueltos en túnicas naranjas y ajenos a las cámaras. Caminan tranquilos y sin necesidad de aparentar. Un recuerdo de que vivir no es coleccionar momentos, sino habitarlos.
Está siendo una gran reflexión que compartir hasta que uno de ellos dice: Bro, ¡qué incómodo es este disfraz! En cuanto lleguemos a la fiesta nos hacemos fotones y nos lo quitamos.
RELATO 16
UN POCO MÁS DE FE
Camino descalzo y siento cada guijarro que se clava en las plantas de mis pies. Quiero completar la catarsis, que venga por fin un nuevo yo, renacer.
Me aferro a esta peregrinación como me he estado agarrando a todos los cambios anteriores. Primero fueron las hierbas, unas clases de meditación. Luego un retiro en la naturaleza, un desprendimiento de todo lo material y por fin afeitarme la cabeza, envolverme en un manto azafrán, orar.
Pero mi yo anterior sigue conmigo, en todas las células de mi cuerpo, pegado con el cemento de un pasado que no se puede borrar.
RELATO 17
LOS VIAJEROS
Hace trescientos años.
En aquella época, los monjes Shaolin protegían el templo de Lasa.
Asesinos venidos del Reino, flechas mortales envenenaron su último aliento, después el vacío sin luz.
Unas vidas más tarde.
Túnicas color ladrillo contrastan con prendas opacas de cazadores de selfies, protagonistas de una época oscura.
Pasan desapercibidos, como fantasmas.
Reminiscencias, karma, no se sabe por qué el portal los ha catapultado hasta allí arriba.
Viajeros de épocas antiguas; en la cima
sacan la gran campana de bronce, cuyo sonido se expande por los valles que se extienden a sus pies.
Han regresado, el despertar ha comenzado.