Foto Mariló
RELATO 1
SIN PALABRAS
Mis padres cruzaron una mirada. Se tomaron de la mano y se alejaron hasta un claro del bosque para desnudarse y hacer el amor sobre la hierba. Ella le cubrió de besos y él le dejó dentro una semilla fecundada; así me engendraron.
Luego les prohibieron verse más. Eran unos niños.
Él comenzó a llevar a ese mismo claro un regalo para mí cada pocas semanas: un sonajero, un arrullo... Hoy cumplo los 14 y me ha regalado unas zapatillas nuevas. Como siempre, las dejó en el calvero. Como siempre, nosotros a cambio pusimos allí una nota con un corazón pintado.
RELATO 2
SUEÑO
En las siestas eternas del verano, cuando el pueblo dormía bajo el zumbido de las moscas y la sombra fresca del zaguán nos protegía, mi amigo y yo escapábamos en silencio hacia las pozas del río. Allí el agua brillaba como un secreto y la tarde parecía no terminar nunca. Han pasado muchos años, pero aún regreso en sueños. Siempre aparece la misma imagen: unos pequeños zapatos de niño junto a la orilla. No hay nadie alrededor, solo el murmullo del agua. Entonces comprendo que no busco a mi amigo, sino aquella infancia libre que se quedó esperándome allí.
RELATO 3
LA TIERRA BAJO SUS PIES
Como cada domingo, Adrián y sus padres iban de excursión a la ribera del río de su pueblo.
Mientras papá pescaba, y mamá organizaba la comida, el niño merodeaba por la zona buscando algunos animales, insectos y plantas. Nada le gustaba más que descalzarse, sentir la tierra bajo sus pies y camuflarse entre fresnos, adelfas y carrizos. Ese fatídico día resbaló, cayó al río y desapareció con la corriente.
Ya pasó una década desde que Adrián se mimetizó y fundió con la naturaleza. Sus padres le recuerdan cada año, volviendo al sitio donde dejó sus zapatillas.
RELATO 4
BÚSQUEDA
De pequeña siempre me llevaban de picnic, con miles de advertencias sobre los peligros del barranco.
Cuando cumplí 13 decidí que ya tenía alas suficientes para pasar a la otra orilla, es que siempre me ha gustado eso de la libertad y no preguntar ni que me pregunten…
Pero por si acaso dejé mis zapatillas bien alineadas, mis padres seguro se darían cuenta que eran mías.
Han pasado más de cinco años y he conseguido trabajo, tengo novio, y descubrí que el mundo es mucho más que la orilla del lago. Ah, y nadie me ha buscado.
RELATO 5
ACAMPADA FAMILIAR
Salieron eufóricos del coche; el mayor ayudaría a montar la tienda de campaña; la mediana se fue a recoger margaritas, y el pequeño en busca de aventura.
Acabado el montaje, y todo listo para almorzar, el benjamín no respondía a la llamada. Lo buscaron a voces por el paraje, mas solo hallaron las zapatillas. Descendieron a prisa el desnivel hasta conquistar la orilla del pantano. El cuerpo flotaba bocabajo, inmóvil. Los padres se arrojaron al agua y lo alzaron chorreante entre gritos y aspavientos. Lo sacudieron en alto y…
—¡Dejadme…! —dijo enojado—. Solo estaba jugando con los pececitos de colores.
RELATO 6
DE NEGOCIOS, TRATOS Y AKELARRES
Como cada diez años subo hasta el Monte Anboto y doy las gracias a la diosa por todo lo que consigo en este decenio.
Salud, trabajo, dinero y poder.
Pero también he de pagar un precio y renovar unos votos sagrados e innegociables.
Ya se sabe, que siempre hay un "a cambio de... '
Este año, aparte del consabido cesto de eguzquilores y la fruta, la diosa Mari me ha pedido un " algo más "
Y no se lo puedo negar.
Así que dejo en la entrada de su cueva esos pequeños zapatitos blancos.
Promesa de lo que tengo que entregarle también.
RELATO 7
PELOPICOPATA
No podía dejar pasar la oportunidad de hacer lo que fuera necesario, si no, no me lo perdonaría nunca.
Aquella madre pata, enredada en los juncos, rodeada de su prole desnutrida, perdida y destinada a morir de inanición, me miró con esperanza y ausencia de miedo.
Me metí en el agua hasta las rodillas, desenredé a la criatura, empapé mi bocadillo y me sentí rescatador. Nunca vi tanta hambre acumulada, ni tanto graznido cuacuar de alegría.
Desde aquel día, supe cuál iba a ser mi profesión.
RELATO 8
TESTIGO OCULTO
Todo se empezó a liar después de que unos excursionistas dieran la voz de alarma: Habían encontrado un par de deportivas infantiles perfectamente colocado en una zona cercana al pantano. En dos horas llegó todo tipo de efectivos: SEPRONA, buzos, helicópteros, voluntarios,...
Me senté en lo alto de una roca a observar. Era como estar dentro de una película de acción.
Aunque aún soy pequeño, hace mucho que aprendí que es inútil intentar que la gente entienda que solo soy un niño que quería darse un chapuzón. Al final tuve que volver descalzo a casa... Cosas de ser invisible...
RELATO 9
SORPRENDER, ANTE TODO
Los llevó con ilusión al campo donde creció y fue señalando senderos que todavía ardían vivos en su memoria. Para sus hijos, sin embargo, solo era un montón de aburrida naturaleza.
Entonces activó el plan B y les condujo hasta el lugar donde el guardián invisible cuidaba de la flora y fauna del lugar. Sus mágicos zapatos seguían intactos con el paso de los siglos.
Por un instante vio habitar el misterio en los ojos de sus pequeños y se sintió orgulloso. Caminaban de vuelta y ahora solo tendría que encontrar el momento para recoger el calzado de su cuñado.
RELATO 10
NADIE SABE NADA
Las gentes dejaron de buscarlo y el pueblo aprendió a bajar la mirada al pasar. Juran que durante años siguieron escuchando chapoteos al caer la tarde, como si un muchacho siguiera jugando bajo el agua oscura. Nunca se llegó a saber qué fue de él ni si continúa en aquel lugar. Sólo unas chanclas permanecieron esperando sus pies que las calzaran. La gente del pueblo dice que a veces escuchan el eco de su voz que sibilante suena entre los juncos pero ya nadie se baña en aquella misteriosa corriente.
La poza maldita la llaman los habitantes del lugar.
RELATO 11
LA NIÑA DEL LAGO
—La niña va mucho al lago, —susurra la madre al padre mientras la niña duerme;
—Hay que tener cuidado, no vaya a mojarse.
La niña ya lo sabe.
Sabe que no es como otros niños; porque la llaman los destellos del agua cuando cae la tarde, y comprende a los seres azules, y a los gusarapos, y a las libélulas rojas.
Hoy se ha descalzado. El agua la reconoce al instante, en sus piernas florecen escamas plateadas.
Ya está en el lugar donde fue encontrada, allí donde empezó su historia prestada.
El lago, al fin, la reclama como suya.
RELATO 12
DONDE TERMINAN LOS PASOS
Me detuve un instante.
El tiempo necesario para recobrar el aliento y tratar de entender que estaba sucediendo.
Fui consciente entonces de que me encontraba completamente perdido, desorientado.
En mitad de la oscura noche cerrada, la débil luz de mi linterna apenas iluminaba la vereda plagada de piedras, por la que llevaba tiempo arrastrando mis pies descalzos sin rumbo fijo.
El frío comenzaba a resultar insoportable, pero sabía que debía continuar mi camino. Detenerme en aquel páramo desolado más tiempo del necesario, podría ser la antesala de una muerte segura...
"Encontraron un par de zapatos, pero la búsqueda aún continúa..."
RELATO 13
BAJO EL VERDE QUE NO OLVIDA
Nos prometimos que, si el mundo nos soltaba, este claro del cielo ,sería nuestra tregua. Llegué hace veinte años y me quité las botas para no gastarlas, ciega de fe ,esperando verlo asomar tras la colina. Nunca supe que su barco se hizo astillas la primera noche. Aquí sigo, descalza, convertida en un brote más de esta maleza, viendo cómo el sol muere y nace sobre mis pies quietos. No me muevo.Si él regresa y no me encuentra, la eternidad habrá sido en vano.
RELATO 14
LA CANCIÓN DEL VIENTO
Dosel de árboles, capiteles de ramas, entrelazados brazos de hiedra donde el sol se bifurca en arabescos y crujir de hojarasca. El viento filtra sus notas entre los ramajes, silbando en los alisos y creando una melodía sobre los fustes tapizados de verdes enredaderas, espirales barrocas que trepan hacia arriba en una apoteosis de belleza… salpicando a veces las notas discordantes de miedo y misterio:
Sobre la hierba, un par de botitas diminutas y más adelante, en el arroyo, un elfo toma el sol. Al verme, desaparece, descalzo, entre los guijarros de la rivera.
RELATO 15
SENTIMIENTOS LITERARIAMENTE VOMITADOS
He tirado todo aquello que pueda recordarme que una vez te quise, en un intento banal de tirar también todos los _"te quiero"_ que aún me quedan y que, abruptamente, me impediste decir.
Hoy mismo, donde los rastrojos lindan con el bosque del lago, me he sorprendido caminando con aquellas zapatillas que me regalaste. Allí las he dejado y he vuelto descalza a casa, fantaseando por última vez con tu regreso.
Alguien me preguntaba si volvería contigo si tú me lo pidieras y yo respondía que sí, sin dudarlo.
Y sin embargo, amor, no puedo.
Ahora te he dejado yo.
RELATO 16
EL ERROR DEL TIEMPO
Cada noche pongo un plato en tu sitio. Te busco entre los juncos del río desde aquel verano en que tu mano resbaló de la mía.
Han pasado veinte años, pero sigo hablándote.
Hoy, al servir la cena, el aire se ha vuelto denso y la cocina se ha transformado en un escenario revelador.
Un hombre llora al poner flores sobre una tumba.
Por fin lo entiendo. La demencia me borró y la muerte me estancó en tu infancia.
No te perdiste tú, me perdí yo.
Ahora mi alma podrá volar libre de ausencias.
RELATO 17
ONCE AÑOS
Me gusta estar solo. En sitios donde no hay nadie alrededor. En el campo, por ejemplo.
Me encuentro cómodo mirando la naturaleza, acercándome a los acantilados, oliendo el perfume de las flores, persiguiendo abejas...
En la ciudad tengo que moverme con mucho cuidado. Sigilosamente, para que nadie se altere, para que me dejen vivir en paz.
Tengo derecho a ser como soy porque no hago mal a nadie, ni me aprovecho de las circunstancias.
Cojo lo que necesito, y a veces ayudo a los demás.
Soy Pablo. El niño invisible.
RELATO 18
EL AMIGO INVISIBLE
—¿Cómo fue el paseo campestre? —preguntó él.
—Pasamos divertidos. Carlitos vio algunos conejitos, corrió entre los árboles, reía, creo que compartió con su amigo invisible. Caminando encontramos algo inquietante: unas deportivas de un niño. Cuando llegamos a casa le di el biberón. Regresé al cuarto, aún estaba despierto. Con esa imaginación que tiene me dijo que jugó en el campo con su primo, que le regaló sus zapatos. Casualmente hoy hace un año que mi sobrino Pedrito se fue para siempre.
Sorprendida, al abrir el armario, se encontró las zapatillas del camino.
Fuera de concurso
DESDE OTRA VIDA
Inés cuidó con amor de madre a todos los niños del orfanato en el que trabajaba de cocinera.
Cuando Inés murió, el pequeño Fabián empezó a soñar con ella.
Entre sueños, Inés le hablaba con voz suave: _“Deja tus zapatillas donde comienza el bosque del lago”_. Fabián obedecía, tembloroso, recordando su sonrisa.
Al amanecer, encontraba pequeñas flores, canicas o dulces, dentro de sus botas. _“Son los gnomos”_, susurraba Inés en sueños.
Con cada visita nocturna, Fabián sentía menos tristeza. Entendió que, aunque Inés ya no estaba, seguía cuidándole y guiándole con cariño desde algún lugar de otra vida.