Foto Diego (IA)
RELATO 1
AÑO 2177
Los primeros experimentos comenzaron muchas décadas antes, fue cuando la IA provocó la primera mutación y los Cerdos tomaron lentamente el poder.
La “Grande Cuisine” del Rey de los Cochinos estaba a punto de preparar la especialidad del chef: patitas humanas gratinadas.
Un cadáver fresco esperaba ser despiezado. La etiqueta colgada del dedo gordo del pie izquierdo garantizaba la DOP, tal y como establecía la normativa.
En un mundo al revés, los descendientes de King Naranja I y de su consejero Jeffry el Caníbal, podían picar el exquisito jamón humano, un manjar reservado únicamente a locos y tiranos.
RELATO 2
MI PRIMERA AUTOPSIA
Era mi primera autopsia y temblaba como un flan, pero tenía que mantener el tipo ante mis colegas. El profesor, muy serio, me puso el marcador en mi temblona mano y destapó al cadáver, mi primer cadáver.
Me dispuse a dibujar sobre el pecho del hombre muerto la incisión de Virchovw y cuando empecé a marcar la letra Y ¡el cadáver se incorporó mientras todo mis compañeros se retorcían de risa!
—¡Pero hombre! ¿No te fijaste en la etiqueta del Corte Inglés con un triangulito verde? —exclamó el profesor.
—Sí, señor, pero soy daltónico y miope —respondí.
RELATO 3
REPUESTOS
Año 2247. Los ricos ya no temían a la muerte: la compraban a plazos.
En El Corte Inglés del futuro, los escaparates ofrecían riñones, hígados, pulmones y corazones de segunda mano, cuidadosamente etiquetados.
—¿Tiene tarjeta Oro? —preguntó la dependienta.
—Por supuesto, ¡soy Amancio Ortega!
—Entonces puede llevarse dos riñones y un páncreas. El corazón de edición limitada está agotado.
Mientras tanto, en el sótano, los pobres esperaban su turno para vender otra parte de sí mismos.
—¿Y si algún día nos quedamos sin órganos?
La dependienta sonrió:
—No se preocupe. Para entonces habremos inventado repuestos.
Y pasó la tarjeta.
RELATO 4
INGENIO GANADOR
Era su quinta vez opositando para el Poder Judicial, quería desde hacía décadas ser parte del Cuerpo Médico Forense.
Se consideraba inteligente, racional, estudioso, y estaba desconcertado por el nuevo desafío: idear carteles para los muertos de solo dos palabras que indique nacionalidad y causa de muerte.
Cuando miró el cuerpo de John no dudó: Corte Inglés, o sea nacido en Reino Unido y asesinado con una cuchilla de carnicero.
RELATO 5
NO DE POR MUERTE
—¡Si no queda satisfecha le devolvemos su dinero, serán mentirosos...! ¡QUIERO PONER UNA HOJA DE RECLAMACIONES!
—Señora, cálmese y deje de gritar.
—¡¿QUE DEJE DE QUÉEEE?! Mire, me atendió una chica _mu_ mona, estuvimos viendo el libro de instrucciones y, la _verdá_, al muñeco no le faltaba un detalle. Limpio, guapo, hacía la labores del hogar, preparaba unos platos _güenísimos_ de esos de chefs... ganaba un sueldazo _onlain_. Funcionaba 24/7 sin protestar. Y por la noche... ¡qué le voy a _contá_!
—¿Acaso no quedó satisfecha?
—Claro que sí.
—¿Entonces?
—¡_Sa´parao_!
—Señora... ¿no se da cuenta? Lo ha fundido. Tenía GARANTÍA-DE-POR-VIDA.
RELATO 6
LOS PELIGROS DEL DEPORTE
El Corte Inglés ha sido el sponsor único en los recientes Juegos de Atletismo celebrados en Málaga.
Se han dado cita los mejores atletas, pero hemos de resaltar un desafortunado accidente.
Alexandru Novac, lanzador rumano de jabalina, realizó su primer intento de forma defectuosa, yendo a impactar en don Ricardo Matalascañas, juez de campo, que no vio venir la mencionada jabalina.
El cuerpo sin vida de don Ricardo está siendo velado en la sexta planta de El Corte Inglés (oportunidades).
Nota: La familia Matalascañas ha sido compensada con un bono del 25% durante este año.
RELATO 7
CUANDO LO DIVINO SE IMPONE
Aquel fuego interior venció a unas manos inútiles, temblorosas, incapaces de llevarle alimento a la boca. Aprendió a comer con los pies. Era un niño de la calle.
Un día, su nariz sucia se asomó a la vidriera de una academia de pintura. Cuando nadie lo veía, entraba y tomaba pinceles y pinturas. Hasta que lo descubrieron. En su bolsa encontraron cartones pintados con los dedos de los pies. Asombrados, los maestros le abrieron las puertas.
Pintaba como si una mano divina guiara sus pies.
Un día desapareció. Años después surgió un pintor con guantes. Nadie conoció jamás su secreto.
RELATO 8
POCO USO
Musculatura excelente, pulmones impecables, corazón sano y ni una sola enfermedad en todo su historial. Nunca necesitó medicación y sus análisis fueron extraordinarios hasta el día de su defunción.
Era joven, sí. Murió de forma accidental: un atragantamiento con un hueso de aceituna. Nada que perjudicase a su anatomía.
Sepa que solo recomiendo este modelo a clientes como usted. Es uno de nuestros cuerpos premium.
¿Se lo queda? Fantástico. Acompáñeme para proceder con el pago y en seguida le transferiremos sus recuerdos, personalidad y cada pensamiento de su mente al nuevo organismo.
¡Enhorabuena! Pronto estará luciendo nuevo físico.
RELATO 9
YA ES PRIMAVERA
Con cuatro años, un cazatalentos lo descubrió mientras paseaba con su madre. Durante años fue la imagen de catálogos infantiles, anuncios y campañas publicitarias. Más tarde, desfiló para grandes firmas y apareció en revistas como Vogue, GQ o Men’s Health. Su cabello castaño, sus ojos verdes y su carisma lo convirtieron en un rostro inolvidable.
Al regresar de un desfile , el agotamiento lo sacó de la carretera y acabó con su vida. Las agencias se disputaron su cadáver.
Ganó la mejor oferta. Con su mejor sonrisa, ahora embalsamada, anuncia que ya es primavera en El Corte Inglés.
RELATO 10
LA TARJETA DORADA
Mi abuela compró sesenta años en El Corte Inglés y decía que allí "la conocían por su nombre". Cuando murió, alguien le metió la tarjeta dorada en el bolsillo del abrigo bueno, el de las rebajas del 91.
Al tanatorio se presentó Consuelo, la dependienta de perfumería, con un ramo "de parte de la sección".
Lloró más que nosotros.
Mi madre, entre lágrimas, bromeó, "al final sí que era clienta preferente."
Fue la primera vez que reímos en tres días.
La enterramos con la tarjeta puesta. Por si en el más allá también hacen rebajas de enero.
RELATO 11
IDENTIFICAR EL CADÁVER
Caminaba erguida, segura. Envuelta en pieles, hacía repiquetear los tacones en el mármol. Aquellas se cimbrearon al abrirse la puerta de la morgue y recibir una bofetada de frío mortal. El forense contuvo la sonrisa por respeto al yacente aún oculto. Abrió la cámara mortuoria y deslizó la bandeja metálica; a la vista tan solo los pies. Levantó la sábana, por protocolo, para su identificación. Ella permaneció impasible mientras asentía.
— ¿Y esto…? —preguntó señalando la etiqueta del Corte Inglés que pendía de uno de los dedos.
Él se inclinó para susurrarle al oído:
— ¿Acaso su muerte no es un regalo?
RELATO 12
NO SE ADMITEN DEVOLUCIONES
Tras discutir con mi jefe de planta, me destinaron a la sección de oportunidades junto al parking. Cambié la elegancia de la Planta de Caballeros por la soledad del destierro para vender relojes de pared que retrasan recuerdos, paraguas de lluvia ácida, y modelos humanos descatalogados.
El de hoy llegó sin caja original, aunque conserva buena estructura. Su tara está en su conversación: solo dice tonterías inútiles. Sirve perfectamente como marido o cuñado. Le acabo de poner la etiqueta y estoy seguro que a mitad de precio, algún desesperado se lo lleva antes del cierre.
RELATO 13
ARTÍCULO DE LUJO
En el catálogo de El Corte Inglés, entre la alta perfumería y la planta de caballero, se ofrece el servicio de criogenización premium. Al morir, activan el protocolo: drenan tu sangre, protegen tus células y congelan tu cuerpo a ciento y muchos bajo cero.
Financiado a plazos con la tarjeta de la casa, tu cilindro de nitrógeno descansara en el sótano del Bahía.
Eres un artículo de lujo, empaquetado al vacío, esperando que la ciencia del próximo siglo valide tu ticket de compra y te despierte.
Solo falta saber si conservarás la vida, o si habrá caducado la garantía.
RELATO 14
FIEBRE
Hace días acudí a urgencias de un hospital.
Una gastroenteritis me acuciaba.
Mi malestar iba en aumento, cuando un pijo entrado en años irrumpió en la sala de espera.
Comenzó a ver tik toks con el volumen a todo meter.
Repito, en la sala de espera de un hospital. Nadie decía nada. Todos miraban sus móviles.
Un delirio febril brotó de mi mente.
Contrataba los servicios del departamento de asesinatos justos de El Corte Inglés. El pijo era liquidado entre insultos.
Repentinamente, mi número de cita apareció en pantalla. Mi delirio cesó abruptamente.
El pijo continuaba, impune, su frenética actividad.
RELATO 15
NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES
En el año 2051, el mercado asiático habrá conseguido desbancar a las grandes empresas mundiales, incluida El Corte Inglés.
Lejos de rendirse, sus directivos decidirán reinventarse y convertirán sus enormes almacenes en macro-tanatorios.
Los empleados que fallezcan tendrán descuentos especiales y coronas de flores gratuitas. Los socios y clientes VIP también disfrutarán de ventajas exclusivas, como salas de despedida preferentes o descuentos en la incineración.
Se aprovechará todo. Incluso las etiquetas de los vestidos y trajes servirán para identificar a los difuntos.
El único problema surgirá cuando los familiares comiencen a reclamar cambios y devoluciones.
RELATO 16
UNA BUENA COMPRA
Me compré un maromo en el corte inglés del centro. Me iba haciendo falta, y era justo de mi talla, así que no lo dudé y me gasté la pasta.
Me lo puse por primera vez para las navidades, y luego lo usé muchísimo; fiestas, excursiones, reuniones... para todo me lo calzaba. Una buena compra, sin duda. Con el uso se fue desgastando y empezó a coger kilos, afeitarse mal, sonreír con desgana y esas cosas. Así que hoy he vuelto al centro comercial a ver qué tienen de oferta. En cuanto traigan algún modelo que me convenza, compraré otro.
RELATO 17
NO ESTABA... ¡QUE ESTABA DE REBAJAS!
Jacinto, tras comprarse un traje del Corte inglés, y llevárselo puesto, al pasar por caja se desplomó. Avisaron al 061 que certificó su fallecimiento, trasladando al finado al Instituto de Medicina Legal.
Cuando el forense retiró los pantalones del difunto se desprendió la etiqueta, y al entrar la esposa para reconocerlo, por error, la colocó en su pie.
—¡Ibas a perderte las rebajas!
—exclamó, indignada—.
El muerto se incorporó en la camilla.
—¡De eso nada, querida!
—susurró, acomodándose la sábana—.
Exijo que me entierren en la sección de caballeros. Y recuerda, que si no quedas satisfecha, te devuelven el dinero.