Foto Noemia Prada
RELATO 1
EN LA OSCURIDAD
Me escapé de casa porque quería verla de nuevo.
Once pesetas de la entrada y otras tres para comprar pipas. Justo lo que tenía ahorrado.
Se sentaba detrás, y cuando la película estaba empezando se cambiaba de sitio. A mi lado, sin mirarme, rozando las rodillas. Después su mano suave buscando la mía.
Nunca le vi los ojos, pero sentía su respiración agitada, temerosa y frágil.
Siempre sola, con una falda plisada y un jersey azul. Pelo largo y olor a jazmines.
Daba igual la película.
Cuando se encendían las luces...ya había desaparecido.
RELATO 2
CAMINAR SIN SOMBRA
Al despertar esta mañana, nada parecía real.
El mundo avanzaba lento, envuelto en una calma que me hacía respirar profundamente.
Inesperadamente, la tormenta desató el caos.
Mi cuerpo rebotaba violentamente, sacudido como un objeto sin vida.
Exhausto, dejé de luchar; cerré los ojos y me dejé llevar.
A lo lejos, las voces alarmadas ya no me alcanzan.
Mi alma camina descalza entre sombras tranquilas.
Por primera vez en mucho tiempo, no hay temor ni pesadumbre en mí.
Siento una calma absoluta.
La oscuridad ya no me asusta.
Al fin soy feliz, plenamente feliz.
Todo está en su lugar, todo encaja.
RELATO 3
EL ÚNICO LUGAR
Para ir al cine yo hacía acopio de monedillas cuando papá vaciaba sus bolsillos o me quedaba con la vuelta del pan, de Antonio el panadero.
Las pelis solo sirven para meter historias en la cabeza, decían mis padres.
Y tenían razón.
Yo quería que me las metieran todas: las de piratas, las del Oeste, las de monstruos y las de héroes capaces de rescatar ciudades enteras.
Lloraba cuando la sesión terminaba y tenía que volver a casa. Nadie entendía que el cine era el único lugar donde yo podía vivir historias fascinantes que nunca pasaban en otro lugar.
RELATO 4
TODO ESTÁ BIEN
El chaval ha ocupado su lugar en el salón de actos del colegio. En breve, saldrá al escenario con su Melódica a interpretar la música de _La guerra de las galaxias_.
Es tarde de graduación de alumnos de BUP.
Está nervioso, todo puede fallar. Busca los ojos de su madre.
Ve a sus hermanos charlando entre ellos, ve a tía Juana, quien le hace una foto.
El chaval encuentra los ojos de su madre. Sus ojos le dicen que todo está bien. _Eres el éxito_, le dicen. Le manda un beso soplando.
Ahora el chaval está tranquilo.
Todo está bien.
RELATO 5
DEDICATORIA
Corrías hacia la sala mientras yo compraba las entradas y me recibías con esa cara de sabio que se te ponía nada más sentarte en una butaca.
Tu silencio confirmaba que la película era buena, y aunque me había costado horas investigar sobre el guion, el director y los actores, el tiempo pasado en bibliotecas y el dinero gastado en revistas de cine habían merecido la pena.
Hoy recoges tu premio diciendo: "Se lo dedico a mi tía Pilar, que me ha enseñado el valor del cine".
RELATO 6
YO QUERÍA SER MAYOR
Nací deseando ser anciano, codiciaba los zapatos cómodos de mi abuelo, las medias gruesas desentonando con todo menos con el frío. Esas costumbres eran para otros, no para mí, el mimado de la familia.
Escuchaba decir que iba a ser doctor, u odontólogo, cosas importantes, decía mi tía Enriqueta.
Pues yo esperaba ser un adulto respetable, comencé por ingresar subrepticiamente al cine del pueblo. Menuda sorpresa la mía, daban una película de terror.
Me fui lo más lejos de la pantalla que pude, miré atrás, preocupado de que ningún vecino supiese de mi susto. Quería ir con mamá.
RELATO 7
LA DAMA DE NEGRO
—Vuelvo enseguida, tengo una llamada
—dijo Juan a su hijo, a punto de finalizar _La dama de negro_.
Terminó la función y el patio de butacas quedó vacío.
El niño fijó la mirada en la puerta, y su padre no llegaba.
Con todo apagado, la luz de emergencia dibuja una sombra que se detiene a su lado.
Un frío invernal arrasa el teatro. Inmóvil, temblando, advierte que la obra empieza justo ahora.
—Ya es hora de volver a casa,
—susurra la sombra, tendiéndole una mano.
—¡Mamá! ¿Eres tú? ¿Me llevas al cielo, contigo?
—No me hagas esperar,
—repite la voz.
RELATO 8
CINE DE BARRIO
Cuando les daba la lata en la tienda, mis padres me mandaban al cine. Aquel lugar se convirtió en mi refugio, una penumbra donde habité mundos imposibles: bailé bajo la lluvia sin mojarme, me descalcé sobre baldosas amarillas, volé en bicicleta cruzando la luna y aprendí, sentado en una parada de autobús, que la vida cabe en una caja de bombones.
Hoy ese cine es una sucursal del banco Sabadell.
RELATO 9
PEQUEÑO INFLUENCER
Nadie lo sabe aún. Creen que soy un niño normal, del publico; pero soy actor. En un momento determinado me levantaré, caminaré lento hacia el escenario y subiré a él por la escalera central. Mi papel dura apenas un minuto, justo el tiempo de asesinar al dueño de la mansión por la espalda, por maltratar a mi madre, su ama de llaves.
Nadie lo sabe. No soy un niño normal. Quiero ser influencer a toda costa, esta obra de teatro me lanzará a la fama, aunque luego…, en fin… porque he cambiado el puñal de atrezo por uno de verdad.
RELATO 10
PRISIONERAS DEL CINE
Corrían los años 69… Yo tendría unos ocho años. El CINEMA ESPAÑA, regentado por mi familia, era nuestro pequeño paraíso. Podíamos ver las dos funciones seguidas. Yo me escapaba de mi Tati junto a mi fiel amiga Luisa, también prisionera de su severa tía Margara. Para convencerla, le mentí diciendo que tenía permiso carcelero de nuestras guardianas. Felices y despreocupadas, nos quedamos viendo las películas. Pero, al encenderse las luces entre funciones, apareció la cruel realidad: nuestras dos sargentos avanzaban por el pasillo junto al acomodador. Nos habían descubierto, dormidas plácidamente en aquellas butacas de madera abatibles
RELATO 11
ÚLTIMO PASE
A los 8 años Lucas se durmió a la mitad de la película. Cuando abrió los ojos, la pantalla estaba negra.
El cine estaba cerrado. Estaba solo.
Las luces de emergencia parpadeaban. Del pasillo venía olor a palomitas viejas y a moho.
Probó todas las puertas: cerradas. Gritó asustado. Solo le respondió su eco.
Entonces escuchó risas. Otros niños riendo, pero la sala estaba vacía.
En la fila de atrás, las butacas se movieron solas. Más risas.
Alguien susurró detrás de Lucas: “¿Te quedas a ver el final?”
No había nadie. Solo su sombra en la pantalla.
Jamás lo encontraron.
RELATO 12
LA CHICA DEL CINE
Se sentaron todos en la primera fila, pero hacían tanto ruido, que Nico se fue a una de las últimas dispuesto a ver tranquilo la película. Una mano tocó su hombro. Volvió la cabeza: la niña más bella que pudo ver en su vida apareció ante él. Desde entonces, y sólo en el cine, se citaban los fines de semana, todos, hasta que Nico cumplió dieciséis años.
Aquella tarde, sentado en su butaca, ella no estaba y nunca más volvió, pero dejó una nota que decía: “Lo siento, acabé mi trabajo y me han enviado a otro sitio”.
RELATO 13
QUIZÁ NO ERA TARDE
Fue necesario el reencuentro de antiguos alumnos para percatarme de que era uno más de esos viejitos. Hablaban y yo asentía, como un espectador, sin dar crédito al paso del tiempo. Toda mi vida estuve esperándola y ahora, cuando ya había aprendido a vivir sin ella, apareció.
La reconocí al instante. Seguía teniendo aquella sonrisa capaz de detener el mundo. Nos miramos y, por un segundo, volvimos a ser aquellos jóvenes que soñaban con un futuro juntos.
—¿Demasiado tarde? —pregunté.
—Aún tenemos para rato—respondió.
Nos reímos. Quizá el tiempo no había pasado en balde. Quizá solo nos estaba esperando.
RELATO 14
QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE.
Me impresionó tanto la primera vez que entré en el cine… pero más me alucinó ver la película que me marcaría de por vida.
La gigantesca pantalla se iluminó; un millón de estrellas y unas letras amarillas anunciaron: «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…»
Yo ya no era yo, era Luke Skywalker. Mi mundo se llenó de naves espaciales, criaturas imposibles y una música que aún llevo de tono en mi móvil.
De repente, oí una respiración metálica detrás de mí. ¡Vader!
Un anciano con respirador me guiñó un ojo y dijo : «Luke, no soy tu padre».
RELATO 15
DEL SUEÑO NACE EL RECUERDO. DEL RECUERDO, EL SUEÑO
Entre las sillas, un niño espera. El escenario vacío guarda un secreto que todavía no conoce. Mira las luces, imaginándose allí, cantando para un teatro lleno. El público, borroso, es un sueño.
Años después, las luces lo encuentran. Su voz llena aquel escenario, los aplausos despiertan las paredes, miles de rostros lo miran. Pero, por un instante, entre el humo, las luces, vuelve a verse sentado entre las sillas.
El hombre contempla al niño. El niño contempla al hombre.
Ya no sabe quién está soñando.
Solo sabe que, algunas veces, el futuro no llega: simplemente recuerda haber sido un sueño.
RELATO 16
SECRETOS DE LA TERCERA FILA
El proyector murió, dejando la pantalla como un gran abismo negro. Mateo suspiró mientras Sofía sacaba del bolsillo su inseparable botón dorado, al que atribuía propiedades mágicas. Observó la oscuridad como si de un prisma se tratara y, en ese instante, las butacas se transformaron en un enorme barco pirata sobre un mar de alfombra.
De la niebla surgió un dragón alado. No los atacó; se arrodilló ante ellos y solo pidió ayuda para no desaparecer. Mientras corrían hacia la salida, una ráfaga de luz devolvió a los héroes a su universo.
La película comenzaba, pero ellos ya habían vivido lo mejor.
RELATO 17
TITIRITERO
Una noche más, salimos a actuar. Los soldados y sus familias ocupaban las primeras filas, atentos mientras movíamos las marionetas detrás del escenario.
Mi padre me había susurrado instrucciones. Me puso una moneda de plata en el zapato y me abrazó.
Como me había dicho, al caer el telón, dejé los hilos y me mezclé entre el público. Me senté en una butaca vacía antes de que se encendieran las luces.
Un soldado pasó a mi lado, pero yo seguí aplaudiendo con fuerza.
Cuando se vació la sala, me atreví a moverme. Estaba a salvo y, desde entonces, solo.
RELATO 18
MIRANDO HACIA ATRÁS
Miro hacia atrás, veo la fila de mis antepasados.
Veo a mi bisabuelo, subir al tren que lo lleva al frente, despidiéndose con ojos tristes a quienes ya nunca volverá a ver.
Veo a mi abuelo, mirando atrás a su pueblo de montaña, que desvanece a poco a poco;
el vapor con sus largas chimeneas está listo para zarpar, Argentina lo espera.
Veo a mi abuela, la maestra, pasando entre los pupitres de la escuela, mirada severa y buen corazón.
Veo a mi padre sonriendo en la puerta de entrada, yo, de niño pequeño, acurrucado contra su pecho, parezco feliz.
RELATO 19
DONDE VIVE LA MAGIA
Hasta donde me alcanza la memoria, el cine ha sido mi gran amor. Me fascina el ritual que lo acompaña; el característico olor a palomitas, la oscuridad llenando el recinto, el sonido envolvente silenciando el murmullo habitual y la emoción de descubrir una nueva historia.
En el cine he experimentado un amplio abanico de emociones, he viajado a mundos imposibles y hasta he amado. Ahora, en esta sala, siento que la película de mi vida llega a su fin.
Unas filas más adelante, un niño me mira fijamente. Lo reconozco con facilidad, soy yo.
Estamos disfrutando del último fotograma.