Foto @romamugue2
RELATO 1
CRÍA CUERVOS
Hija única, aunque siempre generosa. Esposa devota, aunque viuda antes de la menopausia. Madre entregada y protectora, aunque ninguno de los cuatro la tuviese en cuenta.
Apenas sobrepasaba los 70, gozaba de salud y muchas ganas de vivir. Por eso puso el grito en el cielo ante la inminente invitación de vender su cotizado hogar para mudarse a un triste asilo.
Los convocó a todos, pero antes acudió a una ferretería para hacerse con un hacha de la mejor calidad.
“¿Está bien afilada? La necesito para deshacerme de cuatro troncos podridos”.
RELATO 2
LA VENGANZA DE DOÑA MENDA
Harta de que algún desvergonzado le robara ropa del tendedor, la octogenaria doña Menda decidió vengarse. Al volver de la compra, mientras cocía los garbanzos, afilaba su nueva hacha. De pronto escuchó los ruidos sospechosos.
Con los rulos, bata y zapatillas salió muy peripuesta. Tropezó con un gato tuerto y cayó con el culo en pompa y, mientras la sandía rodaba, la paró clavándole el hacha. Un vecino disparó una foto que colgó en Instagram.
Fue tan viral que los fines de semana monta su tenderete “Soy.un.hachA”, alquila su herramienta para fotos y firma autógrafos. Nunca más le robaron bragas.
RELATO 3
LA ASESINA DEL HACHA
Bajo ese respetable aspecto se escondía una de las mayores asesinas en serie de la historia.
Su espalda encorvada y un pelo blanco delataban una entrañable ancianidad. No dejaba pruebas, era infalible. Bolso en una mano y arma homicida en la otra. Las crónicas hablaban de la asesina del hacha. Sus crímenes se contaban por decenas. Yo estaba dispuesto a desenmascararla.
Cuando de repente se volvió hacia mí, arma en mano, y me dijo “¿ya estás otra vez con tus tonterías periodísticas”?. Toma esta hacha y corta un poco de leña. Ay! Este hijo mío un día perderá la cabeza.
RELATO 4
LOS MILAGROS DE ANTONIA
Antonia hacía milagros: multiplicaba los panes, estiraba el día y contraía la noche. Con unas simples patatas conseguía un manjar de dioses; arreglaba abrigos dándoles la vuelta hasta conseguir prendas de diseño, compraba en los mercados lo que iban a desechar, pero ella los convertía en caprichos de gourmet. Se vestía con prendas de segunda mano, pero nunca perdía su porte de duquesa y hasta sacaba limosnas de donde no había, pero el milagro más grande fue el no perder jamás su buen humor a pesar de la pobreza.
RELATO 5
AMOR INCONDICIONAL
Martina adoraba a su nieto Tomasito, un adolescente de una belleza extraordinaria y de un carisma arrollador. Su único defecto era su esquizofrenia latente. En el transcurso de una inocente partida al “cinquillo”, en vez de dejar caer una carta, dejó caer un hacha esparciendo sobre la mesa los sesos de su amiguita.
La abuela le agarró la mano, y en su dorso con una tierna vocecita le dio dos palmaditas diciendo, “niño malo”. En estos casos solo había una salida… Descuartizar el cadáver y deshacerse, con tranquilidad, de las pruebas.
Nadie iba a quitarle la custodia de su nieto.
RELATO 6
EL REGALO
“Querida madre:
Decirte que mi marido está delante, que te envía saludos, y que está participando activamente en esta misiva.
A diario me acuerdo de ti y de padre, en lo _cariñoso_ que era contigo, igual que mi _amado_ esposo conmigo.
Cada día estoy más _agradecida_ a padre por haber concertado mi boda con Ernesto.
Tengo la gran alegría de comunicarte que estoy encinta y que mi vida va a cambiar ahora mucho.
Tu hija.”
“Querida hija:
Tengo el equipaje hecho y un _regalo_ para el futuro padre preparado.
No lo avises, será una sorpresa.
Tu madre que te adora.”
RELATO 7
LADRONES A MÍ… ¡NO HAY BEMOLES!
Tres semanas pasaron desde que le robaron el bolso a Manuela.
Los ladrones se llevaron los ahorros de su vida y su bondad; dejándola materialmente desnuda y cubierta de rabia.
Se prometió a sí misma que no volvería a ocurrir. Esa mañana salió a la calle dispuesta a devolverle la réplica al ladrón que intentara robarle de nuevo. Esperando el cambio del semáforo un joven se aproximó a ella, cogiéndola del brazo, para ayudarla a cruzar. En ese momento, del bolso salió una rata viva que mordió la mano del hombre. -¡Huye,o te la corto! Sentenció, gritando, Manuela.
RELATO 8
HACIA LAS ESTRELLAS
La Izaskun aguardaba la llegada del bus, después de comprar un hacha nuevecita. Nadie sospechaba en Frigiliana, que en su juventud en Bilbao, había sido campeona de corte de tronco, rápida y firme como un roble. Los años habían doblegado sus huesos, pero no su voluntad. Iba a competir en Barakaldo.
El premio bastaría para cumplir el sueño de su nieto: viajar a Cabo Cañaveral y ver despegar naves espaciales.
Sonrió, apretando el mango. Aún recordaba el ritmo exacto del movimiento, los golpes secos, los bramidos de ánimo de un público entregado.
El pasado la esperaba, y el futuro también.
RELATO 9
SALVAR LO IMPORTANTE
No recuerdo si terminó el comercio de petróleo o fue el petróleo mismo lo que dejó de existir, pero aquello hizo que todos los progresos de la humanidad desaparecieran de golpe.
Aprendimos a cultivar y a criar animales en pisos de 60 metros cuadrados.
Mi tía Fina conseguía madera al otro lado de la autopista abandonada. Metía los leños en el carrito de la compra, tantos como podía, y lo empujaba de vuelta. Cuando envejeció, me hice cargo. Heredé su hacha y su férrea determinación de no pasar jamás por la necesidad de quemar ni uno solo de nuestros preciosos libros.
RELATO 10
EJECUCIÓN PERFECTA
Cruzó el semáforo con la parsimonia de un verdugo. Al entrar, el joven del mostrador palideció al ver el brillo del acero asomando tras la bolsa de plástico. Ella ignoró el pánico; subió a la tarima frente a las dianas y, con un giro preciso, lanzó el hacha. El impacto en el centro exacto hizo vibrar la madera.
No necesitó el retrato de su difunto marido para liberar estrés, como sugirió su nieta al hacer la reserva. Fue campeona olímpica en 1964 y el silencio de tantos años no había logrado apagar su sed de victoria.
RELATO 11
EL RELEVO
No podía dejar de mirar la bolsa con el hacha que sujetaba la anciana delante de mí en la parada del autobús.
—No te preocupes, joven, estás a salvo —dijo sin girarse.
—¿Ah, sí?
—De momento…
Se volvió; sus ojos brillaban divertidos.
—La gente siempre piensa lo peor, pero solo la uso en emergencias.
—¿Qué tipo?
—De las que se resuelven… de raíz. Últimamente el transporte público está fatal. ¿Me aguantas esto un segundo?
—Claro.
El mango estaba caliente… Cuando levanté la vista, ya no estaba.
—¿Subes o qué? —gritó el conductor.
Y apreté el hacha con más fuerza.
RELATO 12
DOS MALETAS Y UN SECRETO.
Subía fatigada las escaleras hasta que alcanzó el tercer piso.
Cargada de bolsas, había dejado dos maletas pesadas en el rellano para un segundo viaje. Soltó todo desparramado en el suelo, se miró las manos con restos de sangre.
Se tanteó los bolsillos. Una sonrisa mental se le escapó al comprobar que llevaba las llaves entre los labios, qué tonta, si no me quedaban manos.
No lo reconocería ante nadie, tantos discursos vacíos, el corazón le latía con fuerza de la emoción de regresar casi sola a casa.
Escondió bien el hacha y las dos maletas, y comenzó a bailar.
RELATO 13
AMISTAD A PRUEBA DE BOMBAS
Hacía muchos años que Cris me había asegurado que ella era la clase de amiga que, si le decía que había matado a alguien, aparecía con una pala para enterrar el cadáver.
Afortunadamente, nunca necesité que me demostrara su férrea amistad hasta ese punto. Sin embargo, en el ocaso de nuestras vidas, fue ella quien necesitó mi ayuda. ¡Por fin se había cargado al impresentable de su maltratador! En cuanto abrió la puerta de su casa, le dije: _Cristina, pala no tengo, pero aquí estoy, dispuesta a descuartizar a ese indeseable. Y luego ya veremos…_
RELATO 14
RENACER
Envolvió el arma en una bolsa de plástico. Caminó decidida. Su traje negro y el invierno de su cabello dejaban al descubierto la penumbra.
Llevaba paso firme. Había llegado el momento de agarrar el hacha y acabar con todo aquello que suponía algo tóxico en su vida, amistades, objetos y todas aquellas cosas superfluas que ocupaban espacios innecesarios.
Hoy, por fin, de un golpe de hacha, acabará con todas las sombras del pasado.
Llenará su vida de savia nueva.
La edad no importa, comenzará a buscar la alegría en la primavera.
Y comenzó a abrilear como abejas sobre pistilos nuevos.
RELATO 15
MAGNOLIA
Desperté con un aroma conocido de mi infancia.
Soñé con un personaje muy peculiar de la época de mi abuela; la guerra la dejó sola, sin marido; siguió su trabajo de leñador. De casa en casa preparaba la leña para el invierno.
Llegaba a casa de mi abuela muy acicalada, vestida de negro, oliendo a magnolias, con pasteles hechos por ella, que merendábamos una vez realizada su labor.
Estaba sola en el bosque, talando un árbol; le cayó encima. La encontraron sin vida. Hace veinte años.
Al levantarme hoy, me tropecé con su hacha; tenía marcadas sus iniciales.
RELATO 16
PARADOJA
Era como todos los demás niños de la corrala: vivaracho, risueño, besucón. Los años lo volvieron retraído.
Yo lo escondía en su cuarto cuando su padre volvía. Yo recibía el alcohol, la rabia y la furia.
Él lloraba tras la puerta, cubriendo sus oídos.
En la adolescencia cambió. Bajo mi piel creció un presentimiento.
Ocurrió cuando su padre dormía.
Cogió el hacha del leñero y descargó sobre él siete golpes.
Nadie lo sabe.
Limpié la sangre bajo el grifo y fui a entregarme.
Cuando me visita en prisión, toma mis manos con tristeza.
Le digo que al fin somos libres.
RELATO 17
MEMORIA
Parada en la esquina esperaba cada mañana el milagro de aquella mujer bella, morena y alegre que bajaba del bus llena de sueños.
En vano era, eso no sucedía.
Día tras día solo podía recordar esa imagen, como si le perteneciera.
No había mucho más en su mente, salvo ir comprando el pan del día, y hoy justamente recordó también comprar la pala de cavar que necesitaba para el jardín. Lo decidió mientras desayunaba.!Se iluminó la mente! Era ella esa morena, pero ahora sin anhelos…
Cavó, cavó… moraría debajo del limonero en flor.
RELATO 18
AMENAZAS SIN FRONTERAS
Las cartas románticas halladas en el altillo no le iban destinadas. Furibunda, doña Eulalia, tras una vida de entrega incondicional, se encaminó directa a una ferretería. De allí salió con un hacha envuelta en plástico transparente. Siempre lo había amenazado con cortarlo en rodajas en caso de infidelidad.
Herramienta en una mano y bolso cargado de otros útiles en la otra, se fue decidida a cumplir lo avisado. Cruzó el pueblo hasta llegar al único lugar donde podía estar. La cancela chirrió, avanzó huraña por el camino de tierra, y, verde de rabia, se detuvo ante la tumba del difunto.
RELATO 19
GÁLATAS 6-2
Las teresianas somos así. Nos apoyamos. Nuestra comunidad educativa tiene los objetivos muy claros: participar en la formación integral de la persona a través de Cristo. Vivir una vida rica en valores y en justicia social.
El padre Ricardo ha sido buen profesor, pero parece que se disparó su testosterona y no supo frenar su deseo.
Amparo, nuestra secretaria, no merecía tal ultraje.
Yo soy la directora y me toca poner orden. Impartir justicia. El padre Ricardo seguirá con nosotras, pero ya no necesitará su manguerita. De ahora en adelante tendrá que hacer pipí sentado. Amén.