Foto Rafa Borges
RELATO 1
LA VERDAD
Estoy sentado en este banco del aeropuerto, entre papá y mamá que hablan por sus teléfonos para que yo no me entere, pero no me importa, yo sé lo que ha pasado pues acabo de leerlo en el periódico, aunque yo lo sabía antes y no se lo quise decir.
Se creen que hemos perdido el avión, que no llegamos a tiempo, pero de eso nada, pues en el periódico, en la sección necrológica viene una foto de nosotros muertos en un terrible accidente de coche.
No sé si decirles la verdad.
RELATO 2
EXTINTOS
Entramos en un coche que se mueve muy rápido. Mamá y papá me sientan entre ellos y sacan eso que no me dejan tocar, pero que tantas veces me acercan a la cara. Miro a mi alrededor, todo el mundo tiene uno. Debe ser muy divertido porque nadie suelta cacharro con luz que, a veces, hace ruidos.
Detrás de mí encuentro un cuento blandito y grande. Tiene demasiadas palabras, aunque también está lleno de fotos de personas que ríen, hablan, miran cosas y se abrazan. Vuelvo a observar a los demás, no sostengo un cuento… sino un cómic de historia.
RELATO 3
LA PRUEBA
– Mamá, ya te dije que cuidar a Jonathan no era la solución para despertar mi instinto materno. Estoy hasta las narices del niño y estamos yendo para allá. Creo que mi hermana llega pasado mañana. Lo siento pero tendrás que ocuparte de tu nieto un par de días.
– Mamá, vamos derechos a casa de tu consuegra. Yo lo he pasado muy bien y no me importaría ser padre, pero cualquiera convence a Catherine. La verdad es que la ilusión de tener un hijo está cada vez más lejos. ¿Qué me aconsejas mamá?
– Déjala.
RELATO 4
LO MÁS BELLO
Mis padres estaban muertos en vida. Estaban por estar, comían por comer, deambulaban sin rumbo.
Cuando me percaté, no supe gestionar aquello. Poco a poco, comprendí que andaban absorbidos por algo grande que los dominaba.
Leí, escuché, observé… Experimenté, arriesgué. Nada.
Entonces decidí enviarles una carta diaria. No exclusivamente palabras: a veces una flor, la tarjeta de un café, una postal de Montmartre… sutiles señales que les recordara que la vida es lo más bello que tenemos.
Una noche me escondí. Estaban sentados frente a frente en un bistró, apretando mutuamente sus manos. Se miraban a los ojos mientras sonreían.
RELATO 5
WILLY Y EL IBEX 35
Willy es un niño de tiempos futuros. Cada día, en el metro, acompaña a sus padres al trabajo.
Desde que les regaló un móvil a cada uno, ha conseguido que viajen quietos en sus asientos, calladitos, sin pelearse, concentrados con su Vita Mahjong. De este modo él, Expansión en mano, bucea por las páginas que le ponen al día sobre las cotizaciones del IBEX 35, las fluctuaciones del euribor, y la guerra de Irán.
Una vez ha dejado a sus padres en su destino laboral, pasa al vagón siguiente, donde hace lo propio con sus hermanos mayores.
RELATO 6
LA “B”
Nadie sospecha del bebé. Los dos agentes, absortos en sus móviles, vigilan sin vigilar. Llevan años persiguiendo hackers peligrosos, infiltrados en redes gubernamentales, espías internacionales. Jamás imaginaron que su misión de hoy tendría unas piernas tan cortitas.
Él lo sabe perfectamente.
Detrás de ese periódico —al revés, señores, al revés— unos ojos demasiado canijos calculan, miden y estudian salidas. Cada parada es una oportunidad. Cada distracción, una invitación al caos.
Al frente, alguien lo ha notado. Ve el periódico dado la vuelta. Ve la mirada demasiado serena para ser inocente. No dice nada. Solo observa, regocijándose, preguntándose si debería intervenir.
RELATO 7
DIÁLOGO DE BESUGOS
"No entiendo la actitud de mis padres". Musitaba el pequeño Danny mientras se dirigían a la consulta del psicólogo.
La señora Smith totalmente absorta en su app preferida, recibía un aluvión de wassap de su marido sin prestarle la mas mínima atención. Aunque sentado al lado, el señor Smith insistía en sus mensajes.
Danny, a pesar de su corta edad, había demostrado ser un superdotado. Capaz de realizar cálculos aritméticos complejos, razonamientos holísticos, y leer el periódico al revés.
"Que pérdida de tiempo un psicólogo...estoy deseando ser un profesional para poder ayudar a personas como mis padres".
RELATO 8
PADRES DE ANUNCIO
Mamá me llamaba desde la puerta del dormitorio y echaba a correr. Yo iba solo al baño, me vestía solo, preparaba mi mochila…Mis padres desayunaban mirando sus teléfonos. Mamá dejaba caer los cereales en mi taza sin apartar la vista de la pantalla; casi siempre acababan sobre la mesa y me culpaba a mí. Me llevaban al colegio en metro y después desaparecían en sus oficinas.
Hoy, en el vagón, he encontrado un periódico. He buscado anuncios de lugares donde vendan padres nuevos. Unos como los de Pedro, que juegan en el parque y cuentan cuentos antes de dormir
RELATO 9
EL SUPERDOTADO
Nací en una época extraña, o eso pienso cada vez que observo a mis padres. Ellos dicen que soy precoz; todavía no entiendo bien esa palabra, aunque la repiten con orgullo. Mi abuelo, en cambio, nunca necesita explicaciones. Me enseñó a leer, a comprender las historias y también a escuchar el silencio entre las palabras. Cuando estoy con él, las horas desaparecen como pájaros en el cielo. Con mis padres sucede lo contrario: viven atrapados frente a una pantalla brillante, hipnotizados y ausentes. Apenas me miran. A veces siento que compartimos casa, pero no vida, y son completos desconocidos siempre.
RELATO 10
EL NIÑO QUE BUSCABA UNA PALABRA
Aún no sabía leer cuando ya buscaba una palabra, ausente en mi vocabulario. Inocente, guardaba la esperanza de reconocerla en libros o revistas, porque mis padres siempre andaban distraídos con sus móviles y no me prestaban atención; hasta que un día, que íbamos en el autobús, tuvimos un accidente y salí despedido contra los asientos de enfrente, igual que saltaron por los aires todos los teléfonos que viajaban allí.
Sangraba mucho por la nariz; mi padre comprobaban mis daños visibles, mi madre me abrazaba y sembraba de besos, ambos me dedicaban palabras de…
¡Por fin sentí la que tanto buscaba!
RELATO 11
DESAPRENDIZAJE
Dicen que antes moríamos de viejos, pero no me lo creo. Si no lo vivo, no existe.
Solo entiendo mi realidad. Tengo dos años y presiento el final. Mis hijos, de cuarenta, son unos irresponsables pegados al móvil mientras yo llego a casa del trabajo arrastrando mis piernitas menguantes. Mi memoria se apaga, desaprendo el mundo cada día. Ellos, tan grandes, son infelices.
Lo único que compensa este revés es la felicidad innata de mi biberón. Qué pena no podérselo contar a mamá, que murió siendo feto ¡hace tanto tiempo!
RELATO 12
¿POR QUÉ TENEMOS MASCOTAS?
Caminaba sobre una carretera blanda, algodonosa, bordeada por setos de pascueros dorados con bayas pequeñas, similares a bombillas de colores, titilando.
Mi sobrino corrió hacia mí, lo llevé lo que quedaba de camino a su casa. Tenían un árbol de Navidad inmenso.
Llegó la hora del reparto de regalos, mi sobrino me regaló un periódico y un perrito. Recientemente había aprendido a escribir; en la tarjeta decía: “Querido tío, para que no te sientas solo aunque estés acompañado de tus papis y del mundo entero, a veces hay soledad. Leer te acompaña, tu verdadera compañía es tu perrito”.
Aún conservo el periódico.
RELATO 13
ESTO QUE NOS PASA
Hay un gran silencio entre tú y yo, que ha crecido, alimentado día a día, sin que nos demos cuenta. Tú miras tu teléfono y yo miro el mío, y entre los dos el vacío absurdo, antes revoltoso y ahora tranquilo, inexplicable, que ya no nos interpela, que nos da igual. Nos acompaña y se hace fuerte. Se acopla entre nosotros. Juntos y sin embargo aislados, con la incomodidad vigilando insistente. No lo podemos disfrazar, ahí está, feliz al comprobar cómo nos vamos alejando sin remedio. Tu silencio que es el mío, como un hijo adoptado que terminará por devorarnos.
RELATO 14
VACACIONES
Juro que no la conocía de nada.
Tomé el metro, me senté en el sitio que estaba libre, y me puse a ojear los mensajes.
Sí, supuse que eran madre e hijo. Y me hizo gracia que el niño leyera el periódico al revés...,pero...¡cómo iba a imaginar aquello!
La señora me preguntó algo y entonces reconocí su cara. De la tele, claro.
Sofía..., Sofía _nosequé_. Salió en tele5 para hacer público su caso. Contó que estuvo en Málaga en 2023, viendo la Semana Santa, y que el padre de ese niño era Antonio Banderas...
¡Qué vida ésta!
RELATO 15
SILENCIO
El vagón avanzaba bajo la ciudad como un pensamiento cansado. La mujer miraba su teléfono buscando escapar del silencio. El hombre hacía lo mismo, atrapado en una pantalla diminuta. Entre ambos, el niño sostenía un periódico abierto con torpeza y curiosidad. Sus ojos recorrían las páginas como quien descubre un mundo secreto.
En una parada se subió un ladrón que al grito de: ESTO ES UN ATRACO, se hizo con todos los móviles de los pasajeros, escapando raudo. Por primera vez, los padres miraron a su hijo.
El niño, fingió no conocerlos.
El tren continuó su viaje hacia ninguna parte.
RELATO 16
ADIVINANZA
Nací contigo, y permíteme la comparación, como si fuera la arena de una playa virgen donde nadie ha pisado aún, esperando tus huellas.
Nací muy viejo y repleto de todo.
Me has invertido sin saber y después, sabiendo.
Me has perdido y me has ganado.
Me has amado y odiado.
Y me has compartido también.
He de decirte que, en este viaje que es la vida, me voy haciendo pequeño mientras releo en qué me has invertido.
No opino, nací a tu disposición, pero me estoy acabando y no te das ni cuenta.
¿Sabes quién soy?
Tu tiempo, querido amigo.
RELATO 17
CRÓNICAS
El periódico es como una mantita gris que emborrona mis deditos con tinta. Mamá cree que solo miro los dibujos, pero en la portada leo:
SE EXTIENDE EL TIEMPO CINCO MINUTOS MÁS ANTES DE IR A DORMIR.
Un acuerdo histórico. Paso la página y el ruido crujiente se opaca con el chirrido de las vías:
CIENTÍFICOS DEL PARQUE DE BOLAS SIGUEN SIN HALLAR EL MISTERIO DE ADÓNDE VAN LOS CALCETINES QUE SE TRAGA LA LAVADORA.
Interesante…
Paso la siguiente:
LOS MONSTRUOS DE LOS ARMARIOS SE NIEGAN A SALIR SI HAY LUZ.
Cierro el papel en varios pliegues.
–Mamá, tengo pis…
RELATO 18
NUESTRO HIJO GENIO
Se jactaban de tener un hijo casi perfecto,: obediente, callado, ordenado. Sus métodos didácticos eran los adecuados pensaban sus padres.
En la casa encendían el televisor para que Miguel desayunara acompañado, lo mismo se repetía en la cena.
Y cuando viajaban le daban un periódico y santo remedio, el niño ni se movía.
Luego de unos años resultó que Miguel hablaba perfecto alemán y tenía además una habilidad sorprendente para leer palabras invertidas.
Todo gracias al canal equivocado que sintonizaban sus padres, y el diario que le entregaban al revés una y otra vez en el metro.
Era todo un éxito pedagógico.