Autor Juan María Beronat Martín
RELATO 1
EL CEO CAÍDO
Entró en el Starbucks de Sunset Boulevard, liando el caos personificado. El mismísimo rey del drama entra pisando fuerte, esperando que la tierra se abra ante sus pies, pero solo se encuentra con una fila de actores frustrados y música indie de fondo.
—¿Nombre? —pregunta el barista sin mirarlo.
—Lucifer Morningstar, Señor de las Tinieblas.
—Vale, «Lucy».
—¿Qué te pongo?
—Un café tan negro como el abismo y caliente como el lago de fuego.
—Marchando un americano hirviendo con hielo. Son siete dólares.
Sacó un contrato en pergamino, firmado con sangre. El barista suspira:
—Aquí solo aceptamos Apple Pay.
RELATO 2
DIAS EN EL RETIRO
Se sentaban cerca del Ángel Caído. Primero fueron dos niños que se escapaban de casa para hacer travesuras. Después, dos jóvenes que allí se dieron su primer beso. Más tarde, dos adultos que discutían por cualquier cosa y se reconciliaban antes de llegar a casa.
Un día él apareció solo.
Otro día apareció ella.
Pasaron años. Se encontraron de nuevo, ya viejos, se sentaron frente a la escultura.
—Mira —dijo él —. Al final seguimos siendo los mismos.
Ella sonrió.
—No. La estatua sigue igual. Nosotros somos los que hemos ido cambiando.
RELATO 3
CUANDO EL AMOR VENCIÓ AL ABISMO
Dicen que aquella noche las estrellas dejaron de arder cuando un hada cruzó el umbral del abismo y encontró a un ángel caído, hecho de silencio, ceniza y eternidad.
Se acercó a él como la luz se acerca a la noche, sin preguntar por sus heridas.
Al rozar su espalda, sus alas derramaron un destello de luna, cada latido hizo temblar la oscuridad.
Él la miró, en sus ojos cansados nació una pequeña esperanza.
Entonces ella lo abrazó, como si pudiera sostener entre sus brazos todo su dolor.
Y el abismo, por primera vez, no tuvo miedo de la luz.
RELATO 4
LO DEJO PARA OTRO DÍA
Llevaba años sin hacerlo, pensó que podría ser bueno volver a “estar en el mercado” y decidió quedar con alguien junto a la estatua del ángel caído.
Al intentar acceder al metro le informaron de que la línea estaba cortada por una incidencia. Optó por coger una bici y casi fue arrollado por un camión. Y al entrar en el parque, dos perros enormes le ladraron ferozmente.
Apenas llevaba un minuto esperando a su cita cuando el cielo se oscureció adquiriendo unas tonalidades apocalípticas.
Echó a correr despavorido.
“Demasiadas señales. Seguro que puedo encontrar a otro desde casa”.
RELATO 5
SOBREVIVIENTE
El viejo había pasado toda su vida en las profundidades de las minas.
El montacargas lo llevaba hasta los pozos calientes donde ni siquiera Satanás se habría atrevido a bajar.
Mineros que excavaban túneles en busca de carbón, sus linternes iluminaban la oscuridad total.
Con la piel ennegrecida, afuera los llamaban «los demonios de Marcinelle».
Una chispa, el humo, el fuego, … fue el infierno.
Lucifer se llevó a 262 de ellos, que nunca volvieron a salir.
Parque del Retiro; él, único sobreviviente, observaba la estatua pensando: “¿Quizás fue el Ángel Caído quién me salvó?”
RELATO 6
ENGAÑO
Camufla tus intenciones, que nadie se de cuenta, le dijo el Jefe.
Pensó, pensó toda la noche, descendió por la madrugada a un lugar que todos admiraban.
De ahora en más la tarea sencilla de manipular a turistas, y distraídos adoradores del arte.
Lo que no tuvo en cuenta fue la gran tormenta que se avecinaba, y en menos de dos horas lo dejó al desnudo con los cuernos a la luz y su mirada lujuriosa como había aprendido de su Maestro: Lucifer.
RELATO 7
LA CAÍDA DEL MAS BELLO ÁNGEL
En el Cielo, Lucifer y Miguel eran la pareja más divina. Compartían nube, alas y hasta cepillo de dientes. Todo iba de maravilla hasta que Miguel encontró a Lucifer abrazado a Gabriel.
—¡Ajá! —gritó—. ¡Conque era eso!
Lucifer, indignado, explicó que Gabriel se había quedado enganchado en su capa.
—¡Pues parecía cariño!
—¡Era un nudo!
La discusión terminó con portazos celestiales, (como las puertas eran de oro macizo, encima, Miguel tuvo que pagar los arreglos)
Lucifer hizo la maleta, metió tres tentaciones, dos cuernos y su mejor perfume.
—¡Me voy!
—¡Pues vete al Infierno!
—¡Ya encontraré alojamiento!
Y bajó refunfuñando.
RELATO 8
ÁNGEL CAÍDO
Se llamaba Lucifer, que significa «reluciente», por el brillo de su sabiduría.
Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad se halló en ti.
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura.
Corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.
Te arrojé a la tierra.
Satanás, que significa «el adversario», lo quería todo.
Se le recordó que no era más que una criatura y fue expulsado del cielo.
RELATO 9
¿LA ÚLTIMA?
Una tormenta atronadora dejó la ciudad a oscuras. Como cada noche, atravesando el parque, Paco volvía a casa, cargado de JB.
La luz de los relámpagos encaminaban sus atropellados pasos.
Intentaba abrir el paraguas cuando un rayo impactó en la escultura del ángel, que tras el golpe desapareció.
_—¡Vaaaya, pozí queza caío elage!_ —Farfullaba, Paco.
La descarga de electrones fundió el bronce de la imagen, apareciendo abruptamente en forma humana delante de Paco que, para protegerse del aguacero, buscaba un taxi. Se dirigió a él con voz tentadora.
_—¿Echamos la última?_
—Invito yo.
_—¿Quiene juzté? ¡hummm...povamo achatla, ea!_
—Asintió, Paco.
RELATO 10
¿HAS VISTO ALGUNA VEZ AL MAL?
¿Qué queda después de la derrota sino el odio y la venganza? Expulsado del reino de los cielos, tu orgullo te impedirá reconciliarte contigo mismo. Tu cuerpo retorcido y tu rostro desencajado serán el reflejo de un alma consumida por el rencor, incapaz de hallar consuelo en su propia caída. Elegiste el camino de la venganza, la maldad y la envidia, y desde entonces tu figura atormentada se alzará como símbolo de la rebelión. Provocarás guerras, miserias y hambre.
Allá donde encuentres seguidores, sembrarás con tu presencia la discordia y el caos y reinará por siempre el mal.
RELATO 11
DESPEDIDA DE SOLTERA
Mariola lloraba a océanos; no entendía que Ernesto hubiera cancelado la boda justo el día después de la despedida de soltera. Sus amigas se miraban unas a otras en silencio. Algo las hacía sentir culpables frente a la novia sin consuelo ni explicaciones. Qué pudo provocar tan drástico cambio en el renunciante.
Una de las chicas recibió un disimulado codazo; se aclaró la garganta y rompió el mutismo. Se confesó principal responsable de la ruptura al enviar al novio la foto del ángel caído del Retiro, en cuyo pico del ala, colgaban las bragas de su futura esposa.
RELATO 12
DE ENTRE LOS FANGOS
Le di mi vida entera y aún así me dejó caer.
Revolcado como una puerca por el fango de mis torturas, he atravesado un largo invierno de verano.
Y ¿qué? No pasa nada.
No me duelen prendas reconocer cada uno de mis llantos y sus babas asociadas, como las de un nene al que le han quitado una ilusión.
Y ¿qué? No pasa nada.
Una hostia bien dada merecía para reaccionar y ¡vaya si me la llevé!
La definitiva para reconocerme después de tanto olvidarme.
Para reconocer que soy el triunfo. Que soy el poder y la gloria.
Quedo agradecido.
RELATO 13
EL PRIVILEGIO DE UN RECUERDO
Julieta sesteaba a la sombra de la jacaranda. En el duermevela, sus pensamientos se ennegrecieron, transportándola a aquel día…
—¡Aléjate de él. Me perteneces! —sentenció.
La noche tendía un tapiz estrellado cuando Julieta despertó con el roce de unos labios. Gabriel la cubrió tiernamente con el chal que había caído a sus pies. Después, le susurró que había dispuesto algo de picar y unas copas de vino en el cenador.
—Luego, podrás seguir durmiendo en la cama... —guiñó pícaro.
Aquel ángel desterrado jamás volvería a su mente. El orgullo y la posesividad no merecían siquiera el privilegio de un recuerdo.
RELATO 14
EL DÍA QUE VENDÍ MI ALMA AL DIABLO
Iba a morir. Estaba clavado al suelo como si un imán me sujetara cada músculo. Rígido. Paralizado. Incapaz de controlarme. Solo notaba mi respiración fatigada y la certeza de que la vida se acabaría pronto para mí. La sangre salía a borbotones de la herida abierta. El frío me iba calando. Tenía miedo y recé por mi vida.
De pronto vi la figura del ángel caído. Se volvió y me sonrió. Sus ojos brillaron. Y un poco de paz empezó a colarse en mi interior.
De la nada apareció una ambulancia.
Estaba salvado. Pero, ¿a qué precio? Pronto lo descubriría.
RELATO 15
EL ORIGEN
Yo de pequeño mataba ratas y cazaba pájaros y algunas veces disparaba a los gatos con mi escopeta de perdigones.
Sí, mentía. Pero no más que el resto de los mortales. ¿Ambicioso? Mucho. Lo que no soportaba era ver a Dios mirándonos por encima del hombro, así que un día le planté cara y le dije que si creía que era el puto amo o qué.
Dios tiene poca correa. Me rompió las alas y me empujó desde la quinta planta del Universo.
Los demás ángeles dijeron..."uy, mira, se ha caído..."
RELATO 16
SAMAEL
Samael era hermoso como el ángel de su nombre, pero de alma negra y fría. Yo, como muchas otras, caí en unos lazos que el tiempo convirtió en cadenas puntiagudas. Aquella relación laceró mi cuerpo y mi alma, hasta que ya no pude resistir; escapé de sus ojos rasgados y me fui a un país donde no llegara su poder.
Un día, paseando por el parque vi una estatua del Ángel Caído esculpida en bronce, bellísima, la réplica en bronce de Samael. Su mirada fue la de una serpiente paralizando a un pajarillo.
RELATO 17
RICARDO
Mi abuelo paterno aseguraba que los hombres que no lloran acaban estallando por dentro. Si me veía cabizbajo me llevaba al Retiro, me invitaba a un helado y mis pequeños problemas desaparecían.
Cuando pasábamos por delante de la estatua, él levantaba la vista, me guiñaba un ojo y decía:
-"Ese es nuestro tocayo, el único tío que se atrevió a caer con estilo".
Desde entonces el Ángel Caído dejó de ser una obra de arte y se convirtió en Ricardo, un viejo amigo al que acudir cuando las cosas se ponen turbias.
Aquí estoy llorando, para no estallar.