sábado, 22 de agosto de 2026

RELATOS SEMANA 323

Autor Diego (IA)


RELATO 1

SEMILLA

La sequía arrasó el poblado como un animal hambriento. A través de ritos chamánicos, implorábamos las lluvias hasta desfallecer. Una noche, entre la espesura del humo del fuego, surgieron dos niños con ropajes resplandecientes. Seres ya transformados, sin hambre, sin miedo, sin maldad. Aún no alcanzábamos a comprender que pertenecían a la primera colonización de niños índigo; almas sin raza, seres de conciencia pura, extrema sensibilidad y mirada luminosa, enviados desde un universo que intentaba restaurar planetas olvidados. Tampoco sospechábamos que el bebé que mi esposa apretaba contra su pecho acababa de abrir los ojos con esa misma luz.

RELATO 2

¡POBRES NIÑOS RICOS!

Los sueños de libertad se estrellaron sobre la sabana de Tanzania, y la armonía acomodada de una familia nórdica se desvaneció. 
Solo Astrid y Olav sobrevivieron, sus padres quedaron esparcidos entre los restos de la avioneta. 
El silencio y el humo negro envolvían a los pequeños, que aunque ilesos, no dejaban de llorar y temblar. 
De repente, entre la humareda, apareció una mujer de tez oscura y manos blancas agrietadas, socorriendo y abrazando a los hermanos. 
Pobres niños ricos, hoy arropados por otra familia, que les entrega ternura a raudales de yuca y mijo, y amor amasado con adobe.

RELATO 3

LA TIERRA SECA

Papá compró cien hectáreas en el corazón de África. Expandió los cultivos, construyó una gran mansión y volvió a por nosotros.

Mamá eligió a la mujer del capataz para que nos cuidara. Bajo la mirada de Moumma, pronto empezamos a correr descalzos, trepar a los árboles y atrapar culebras. Éramos felices. Todos menos mamá. Decía que la tierra seca se le metía en los pulmones y la ahogaba.

Dos años después, volvimos a casa.

Solo conservo una fotografía tomada en la cabaña de Moumma, recuerdo de aquellos meses en que Herbert y yo pertenecimos a la tierra seca.

RELATO 4

HIJOS DEL TIEMPO

El aire aún quemaba tras el incendio de la noche anterior. Nia acunaba a su hijo cuando el suelo se abrió. Entre la polvareda aparecieron dos niños rubios, vestidos con ropas extrañas.
Nia retrocedió, aterrada por la fijeza de sus miradas. El varón dio un paso hacia ella.
—Por fin te encontramos, abuela.
Amadi se interpuso, exigiendo respuestas con su mirada.
—¿Por qué estáis aquí?
La pequeña alzó un reloj de cristal donde la arena no paraba de correr, y señaló al bebé.
—El tiempo se agota. Venimos a salvar al último hombre.


RELATO 5

RELATO MISTERIOSO PARA UNA NOCHE DE ACAMPADA EN EL BOSQUE

El fotógrafo pretendía componer una imagen llamativa y de contrastes. 
Reunió a una familia nativa y a los hijos del misionero de la aldea, delante de la choza que servía de vivienda, pidiendo que nadie sonriera. 
La pareja, con su bebé, mantenía la mirada fija en la cámara
Cuando reveló la fotografía, descubrió algo imposible: detrás de los niños aparecía una mansión elegante y no había rastro de la familia.
Atónito, regresó al poblado pero la choza estaba abandonada. Los vecinos aseguraron que aquella familia había muerto de hambre veinte años antes. 
Los hijos del misionero le sonrieron, maliciosamente quizás.

RELATO 6

VESTIDO DE SOLIDARIDAD 

Quisiera saber qué trae hasta aquí al hombre blanco.
La señorita Luz llegó hace años. Se vistió con nuestras ropas, hundió las manos en el adobe y, escuchándonos, nos regaló un hospital y una escuela. Enseñó a Nyambu y Mumbelé los nombres de muchas cosas que no conocíamos, y se empeñó en llamar «chair» o «table» a nuestros muebles. Luz ocupa un lugar en nuestro corazón.
Pero hay otros blancos que encienden nuestras ilusiones unos días; nos miran desde cajas de luz y nos hacen sonreír para después desaparecer.
A esos hombres blancos, si me escucháis, a esos, no os queremos.

RELATO 7

MI QUERIDA INSTITUTRIZ

Félix e Inés, dos hermanos de familia adinerada, viven en una mansión rodeados de comodidades y servicio. Sus padres contratan como institutriz a Laura, una joven de apariencia humilde que pronto se gana su cariño. Con sus relatos, enseñanzas sobre geografía, inventos y lugares lejanos, Laura despierta en ellos una enorme curiosidad. Un día les propone explorar los alrededores de la finca, algo que nunca habían hecho porque siempre viajaban acompañados de chófer. Armados con una cámara y vestidos elegantemente, descubren que detrás de los cuidados jardines existe un mundo desconocido. Laura consigue así abrirles los ojos a nuevas realidades.

RELATO 8

EL BOLSITO DE ELEONORA

Contemplo cada día la fotografía que tomé. A todos nos costó hacerlo, no fue fácil. Dolió…pero lo hicimos para ponerlos a salvo.
Ninguna familia tribal se rebeló; acogieron a nuestros hijos blancos con amabilidad, antes de saber que el bolsito de Eleonora contenía el peor invento de la humanidad, aunque les permitiría vivir una larga temporada, lejos de nuestras bombas, hasta que el primer mundo recobrase la cordura y la paz.
El profesor asentía en silencio; elogió luego aquella redacción original y profunda, que invitaba a comprender el dilema vinculado a los migrantes, a ponerse en sus pies descalzos.


RELATO 9

UN MUNDO EN BLANCO Y NEGRO

Mirad a la cámara chicos.
¡No os riáis!
Nadie entendía por qué insistía tanto en aquella fotografía. Quería inmortalizar su particular idea de la justicia, los que, según él, habían nacido superiores y quienes habían nacido para servir, bajar la mirada y contemplar el mundo desde abajo.
A sus hijos les repetía aquel credo como una verdad heredada. Debían sentirse afortunados, habían nacido en el lado de los agraciados, de los poderosos, de los blancos.
Existía otro mundo, les decía, pero era un mundo inferior.
Muchos años después sus hijos encontraron aquella fotografía.
La miraron en silencio.
Y la rompieron.

RELATO 10

NAVIDAD AFRICANA

Es Navidad para una familia de tres miembros. Viven en una choza de forma cónica hecha de ramas y troncos entrelazados. La cama es una esterilla donde los tres duermen abrazados para darse calor porque en África también hace frío. Un poco más allá unos pastores duermen junto al fuego para espantar a los leones.
Esta noche será diferente. No se acostarán con el estómago vacío: dos niños blancos han venido a traerles alimentos. No habrá lucecitas en los árboles, sino miles de estrellas en el cielo, no cantarán villancicos, pero las acacias se llenarán de trinos por la mañana. 

RELATO 11

ALGO SALIÓ MAL

Les propusieron ser parte de un proyecto publicitario, viajarían desde Suecia hasta Burkina Faso para hacer propagandas de contrastes, negro sobre blanco y viceversa. Dejaría sus buenos dividendos. 
Hans y Jergen no lo dudaron y mandaron a sus mellizos.
Con lo que no contaban es que los niños se sintieron tan a gusto y libres en la experiencia, que nunca más quisieron residir en Malmö. No había allí elefantes, ni bailes tan divertidos, y mucho menos calor sin necesidad de estufas.

RELATO 12

VAINILLA Y CHOCOLATE 

En aquel barrio todos conocían a la familia. Él y ella, negros, vivían humildemente y cuidaban a sus hijos con ternura. Pero el nacimiento de los mellizos desató murmullos: ambos habían nacido blancos, con cabellos dorados y ojos claros. Los vecinos sospecharon de una infidelidad y, crueles, bautizaron aquella casa “la familia vainilla y chocolate”. Las burlas crecieron hasta convertirse en desprecio. Una tarde, un anciano llamó a la puerta y pidió ver a los niños. Los miró en silencio. “Qué curioso”, dijo. “Todos critican los colores, pero nadie ve que también todos compartimos el mismo color de sangre "

RELATO 13

WATOTO HAWA SI WETU WALA HATUTAKI KUJUA CHOCHOTE KUWAHUSU

Es decir... estos niños no son nuestros y no queremos saber nada de ellos.
Ya es bastante dificil la vida aquí. Una foto es una foto, y si esos ingleses lo agradecen con algún regalo, adelante.
Que cada cual viva su vida, que cada uno afronte y resuelva sus circunstancias. 
Hoy tengo que ir a cazar. A más de treinta kilómetros de aquí. 
Venga, otra foto. 
No me cambio por ellos. Están crudos. Y no parecen más contentos que nosotros.
No necesitan cazar para comer.
Imana se los llevará algún día al Tutsihwala.
Igual que a nosotros.

RELATO 14

EL DRAGÓN DORMIDO

Pachamama madre de vida, tu cuerpo ébano abraza al mundo, protegiendo a tu hija, la naturaleza. 

Pero el agua se pierde, evaporada por el calor, crees que el Sol causa tu dolor.
En tu vientre profundo, ardiente hierve un fuego impaciente.

Entonces el Sol envía dos rayos dorados, cabalgan sobre el viento transmitiendo su mensaje:
“Tus entrañas hierven, están desesperadas, ábrelas; despierta al dragón dormido, déjalo rugir; para poder vivir”

El Etna despierta, brama con fuego, pasión, libera su furia, alivia tu corazón.
La tierra respira, el calor empieza a bajar, la vida vuelve a despertar. ‎


RELATO 15

MUSEO HISTÓRICO 

Y llegó el tiempo en el que aquellas razas, durante siglos castigadas, lograron la supremacía sobre la pálida. Dominaron el mundo aquí y en el más allá, y redujeron la talla de los vencidos.

El poder, alimentado por la venganza, se convirtió en aquello que pretendía destruir. Las antiguas víctimas se autonombraron "Nivel Superior" y los desteñidos, desterrados a las labores más denigrantes y rendir pleitesía, ocuparon el "Último Nivel".

Esta antigua foto del año 2900, muestra a una adinerada familia feliz con dos criados de uniforme.


RELATO 16

PROYECTO SALVACIÓN

El proyecto se activó en todo el continente. Una pareja de niños blancos, una fotito para documentar la bondad del gobierno y una breve explicación de lo mucho que cambiarían sus vidas gracias a los nuevos ayudantes.

En cuestión de semanas, las viviendas mejoraron, las epidemias desaparecieron y el hambre fue erradicada. Los sistemas humanos de Inteligencia Artificial jamás cesaban en analizar cómo mejorar el entorno.  

Rápidamente identificaron el principal factor que amenazaba la estabilidad lograda y, una noche, decidieron eliminarlo.

Al amanecer, miles de “niños blancos” caminaban entre aldeas vacías.

Habían salvado a la humanidad de los humanos.


RELATO 17

BIRLO Y BIRLOQUE

Era apenas al mediodía cuando le llegó la foto, con tan poco sentido que fue incapaz de hilar una palabra detrás de otra.
Dos niños al frente, planchados hasta el tobillo. Detrás, una familia de barro, descalza, sosteniendo un bebé como quien sostiene lo único que le queda. La cámara sabía a quién enfocar.
Siempre había estado enamorado de la palabra escrita y por arte de birlibirloque, masticó cada letra y dio forma a este relato.
No había salida y tampoco había entrada.
Escribió y se acabó.

sábado, 15 de agosto de 2026

RELATOS SEMANA 322

Foto Diego (IA)


RELATO 1

AÑO 2177

Los primeros experimentos comenzaron muchas décadas antes, fue cuando la IA provocó la primera mutación y los Cerdos tomaron lentamente el poder. 

La “Grande Cuisine” del Rey de los Cochinos estaba a punto de preparar la especialidad del chef: patitas humanas gratinadas.

Un cadáver fresco esperaba ser despiezado. La etiqueta colgada del dedo gordo del pie izquierdo garantizaba la DOP, tal y como establecía la normativa.

En un mundo al revés, los descendientes de King Naranja I y de su consejero Jeffry el Caníbal, podían picar el exquisito jamón humano, un manjar reservado únicamente a locos y tiranos.

RELATO 2

MI PRIMERA AUTOPSIA

Era mi primera autopsia y temblaba como un flan, pero tenía que mantener el tipo ante mis colegas. El profesor, muy serio, me puso el marcador en mi temblona mano y destapó al cadáver, mi primer cadáver. 
Me dispuse a dibujar sobre el pecho del hombre muerto la incisión de Virchovw y cuando empecé a marcar la letra Y ¡el cadáver se incorporó mientras todo mis compañeros se retorcían de risa!
—¡Pero hombre! ¿No te fijaste en la etiqueta del Corte Inglés con un triangulito verde? —exclamó el profesor.
—Sí, señor, pero soy daltónico y miope —respondí.

RELATO 3

REPUESTOS 

Año 2247. Los ricos ya no temían a la muerte: la compraban a plazos.

En El Corte Inglés del futuro, los escaparates ofrecían riñones, hígados, pulmones y corazones de segunda mano, cuidadosamente etiquetados.

—¿Tiene tarjeta Oro? —preguntó la dependienta.

—Por supuesto, ¡soy Amancio Ortega!

—Entonces puede llevarse dos riñones y un páncreas. El corazón de edición limitada está agotado.

Mientras tanto, en el sótano, los pobres esperaban su turno para vender otra parte de sí mismos.

—¿Y si algún día nos quedamos sin órganos?

La dependienta sonrió:

—No se preocupe. Para entonces habremos inventado repuestos.

Y pasó la tarjeta.

RELATO 4

INGENIO GANADOR

Era su quinta vez opositando para el Poder Judicial, quería desde hacía décadas ser parte del Cuerpo Médico Forense.
Se consideraba inteligente, racional, estudioso, y estaba desconcertado por el nuevo desafío: idear carteles para los muertos de solo dos palabras que indique nacionalidad y causa de muerte.
Cuando miró el cuerpo de John no dudó: Corte Inglés, o sea nacido en Reino Unido y asesinado con una cuchilla de carnicero.

RELATO 5

NO DE POR MUERTE

—¡Si no queda satisfecha le devolvemos su dinero, serán mentirosos...! ¡QUIERO PONER UNA HOJA DE RECLAMACIONES!

—Señora, cálmese y deje de gritar.

—¡¿QUE DEJE DE QUÉEEE?! Mire, me atendió una chica _mu_ mona, estuvimos viendo el libro de instrucciones y, la _verdá_, al muñeco no le faltaba un detalle. Limpio, guapo, hacía la labores del hogar, preparaba unos platos _güenísimos_ de esos de chefs... ganaba un sueldazo _onlain_. Funcionaba 24/7 sin protestar. Y por la noche... ¡qué le voy a _contá_!

—¿Acaso no quedó satisfecha?

—Claro que sí.

—¿Entonces?

—¡_Sa´parao_!

—Señora... ¿no se da cuenta? Lo ha fundido. Tenía GARANTÍA-DE-POR-VIDA.

RELATO 6

LOS PELIGROS DEL DEPORTE 

El Corte Inglés ha sido el sponsor único en los recientes Juegos de Atletismo celebrados en Málaga. 
Se han dado cita los mejores atletas, pero hemos de resaltar un desafortunado accidente. 
Alexandru Novac, lanzador rumano de jabalina, realizó su primer intento de forma defectuosa, yendo a impactar en don Ricardo Matalascañas, juez de campo, que no vio venir la mencionada jabalina. 
El cuerpo sin vida de don Ricardo está siendo velado en la sexta planta de El Corte Inglés (oportunidades).

Nota: La familia Matalascañas ha sido compensada con un bono del 25% durante este año.

RELATO 7 

CUANDO LO DIVINO SE IMPONE

Aquel fuego interior venció a unas manos inútiles, temblorosas, incapaces de llevarle alimento a la boca. Aprendió a comer con los pies. Era un niño de la calle.

Un día, su nariz sucia se asomó a la vidriera de una academia de pintura. Cuando nadie lo veía, entraba y tomaba pinceles y pinturas. Hasta que lo descubrieron. En su bolsa encontraron cartones pintados con los dedos de los pies. Asombrados, los maestros le abrieron las puertas.

Pintaba como si una mano divina guiara sus pies.

Un día desapareció. Años después surgió un pintor con guantes. Nadie conoció jamás su secreto.

RELATO 8

POCO USO

Musculatura excelente, pulmones impecables, corazón sano y ni una sola enfermedad en todo su historial. Nunca necesitó medicación y sus análisis fueron extraordinarios hasta el día de su defunción.

Era joven, sí. Murió de forma accidental: un atragantamiento con un hueso de aceituna. Nada que perjudicase a su anatomía.

Sepa que solo recomiendo este modelo a clientes como usted. Es uno de nuestros cuerpos premium.

¿Se lo queda? Fantástico. Acompáñeme para proceder con el pago y en seguida le transferiremos sus recuerdos, personalidad y cada pensamiento de su mente al nuevo organismo.

¡Enhorabuena! Pronto estará luciendo nuevo físico.

RELATO 9

YA ES PRIMAVERA

Con cuatro años, un cazatalentos lo descubrió mientras paseaba con su madre. Durante años fue la imagen de catálogos infantiles, anuncios y campañas publicitarias. Más tarde, desfiló para grandes firmas y apareció en revistas como Vogue, GQ o Men’s Health. Su cabello castaño, sus ojos verdes y su carisma lo convirtieron en un rostro inolvidable. 
Al regresar de un desfile , el agotamiento lo sacó de la carretera y acabó con su vida. Las agencias se disputaron su cadáver. 
Ganó la mejor oferta. Con su mejor sonrisa, ahora embalsamada, anuncia que ya es primavera en El Corte Inglés.

RELATO 10

LA TARJETA DORADA

Mi abuela compró sesenta años en El Corte Inglés y decía que allí "la conocían por su nombre". Cuando murió, alguien le metió la tarjeta dorada en el bolsillo del abrigo bueno, el de las rebajas del 91. 
Al tanatorio se presentó Consuelo, la dependienta de perfumería, con un ramo "de parte de la sección". 
Lloró más que nosotros. 
Mi madre, entre lágrimas, bromeó, "al final sí que era clienta preferente." 
Fue la primera vez que reímos en tres días. 
La enterramos con la tarjeta puesta. Por si en el más allá también hacen rebajas de enero.

RELATO 11

IDENTIFICAR EL CADÁVER

Caminaba erguida, segura. Envuelta en pieles, hacía repiquetear los tacones en el mármol. Aquellas se cimbrearon al abrirse la puerta de la morgue y recibir una bofetada de frío mortal. El forense contuvo la sonrisa por respeto al yacente aún oculto. Abrió la cámara mortuoria y deslizó la bandeja metálica; a la vista tan solo los pies. Levantó la sábana, por protocolo, para su identificación. Ella permaneció impasible mientras asentía.
— ¿Y esto…? —preguntó señalando la etiqueta del Corte Inglés que pendía de uno de los dedos.
Él se inclinó para susurrarle al oído:  
— ¿Acaso su muerte no es un regalo?

RELATO 12

NO SE ADMITEN DEVOLUCIONES

Tras discutir con mi jefe de planta, me destinaron a la sección de oportunidades junto al parking. Cambié la elegancia de la Planta de Caballeros por la soledad del destierro para vender relojes de pared que retrasan recuerdos, paraguas de lluvia ácida, y modelos humanos descatalogados.
El de hoy llegó sin caja original, aunque conserva buena estructura. Su tara está en su conversación: solo dice tonterías inútiles. Sirve perfectamente como marido o cuñado. Le acabo de poner la etiqueta y estoy seguro que a mitad de precio, algún desesperado se lo lleva antes del cierre.

RELATO 13

ARTÍCULO DE LUJO

En el catálogo de El Corte Inglés, entre la alta perfumería y la planta de caballero, se ofrece el servicio de criogenización premium. Al morir, activan el protocolo: drenan tu sangre, protegen tus células y congelan tu cuerpo a ciento y muchos bajo cero.
Financiado a plazos con la tarjeta de la casa, tu cilindro de nitrógeno descansara en el sótano del Bahía. 
Eres un artículo de lujo, empaquetado al vacío, esperando que la ciencia del próximo siglo valide tu ticket de compra y te despierte.
Solo falta saber si conservarás la vida, o si habrá caducado la garantía.

RELATO 14

FIEBRE

Hace días acudí a urgencias de un hospital.
Una gastroenteritis me acuciaba.
Mi malestar iba en aumento, cuando un pijo entrado en años irrumpió en la sala de espera.
Comenzó a ver tik toks con el volumen a todo meter. 
Repito, en la sala de espera de un hospital. Nadie decía nada. Todos miraban sus móviles. 
Un delirio febril brotó de mi mente. 
Contrataba los servicios del departamento de asesinatos justos de El Corte Inglés. El pijo era liquidado entre insultos.
Repentinamente, mi número de cita apareció en pantalla. Mi delirio cesó abruptamente.
El pijo continuaba, impune, su frenética actividad.

RELATO 15

NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES

En el año 2051, el mercado asiático habrá conseguido desbancar a las grandes empresas mundiales, incluida El Corte Inglés.

Lejos de rendirse, sus directivos decidirán reinventarse y convertirán sus enormes almacenes en macro-tanatorios.

Los empleados que fallezcan tendrán descuentos especiales y coronas de flores gratuitas. Los socios y clientes VIP también disfrutarán de ventajas exclusivas, como salas de despedida preferentes o descuentos en la incineración.

Se aprovechará todo. Incluso las etiquetas de los vestidos y trajes servirán para identificar a los difuntos.

El único problema surgirá cuando los familiares comiencen a reclamar cambios y devoluciones.


RELATO 16

UNA BUENA COMPRA

Me compré un maromo en el corte inglés del centro. Me iba haciendo falta, y era justo de mi talla, así que no lo dudé y me gasté la pasta. 
Me lo puse por primera vez para las navidades, y luego lo usé muchísimo; fiestas, excursiones, reuniones... para todo me lo calzaba. Una buena compra, sin duda. Con el uso se fue desgastando y empezó a coger kilos, afeitarse mal, sonreír con desgana y esas cosas. Así que hoy he vuelto al centro comercial a ver qué tienen de oferta. En cuanto traigan algún modelo que me convenza, compraré otro.

RELATO 17

NO ESTABA... ¡QUE ESTABA DE REBAJAS!

Jacinto, tras comprarse un traje del Corte inglés, y llevárselo puesto, al pasar por caja se desplomó. Avisaron al 061 que certificó su fallecimiento, trasladando al finado al Instituto de Medicina Legal.

Cuando el forense retiró los pantalones del difunto se desprendió la etiqueta, y al entrar la esposa para reconocerlo, por error, la colocó en su pie.

—¡Ibas a perderte las rebajas! 
—exclamó, indignada—.

El muerto se incorporó en la camilla.

—¡De eso nada, querida! 
—susurró, acomodándose la sábana—. 
Exijo que me entierren en la sección de caballeros. Y recuerda, que si no quedas satisfecha, te devuelven el dinero.

sábado, 8 de agosto de 2026

RELATOS SEMANA 321

Foto Noemia Prada 


RELATO 1

EN LA OSCURIDAD

Me escapé de casa porque quería verla de nuevo.  
Once pesetas de la entrada y otras tres para comprar pipas. Justo lo que tenía ahorrado. 
Se sentaba detrás, y cuando la película estaba empezando se cambiaba de sitio. A mi lado, sin mirarme, rozando las rodillas. Después su mano suave buscando la mía.
Nunca le vi los ojos, pero sentía su respiración agitada, temerosa y frágil. 
Siempre sola, con una falda plisada y un jersey azul. Pelo largo y olor a jazmines.
Daba igual la película. 
Cuando se encendían las luces...ya había desaparecido.


RELATO 2

CAMINAR SIN SOMBRA

Al despertar esta mañana, nada parecía real. 
El mundo avanzaba lento, envuelto en una calma que me hacía respirar profundamente. 
Inesperadamente, la tormenta desató el caos. 

Mi cuerpo rebotaba violentamente, sacudido como un objeto sin vida. 
Exhausto, dejé de luchar; cerré los ojos y me dejé llevar. 
A lo lejos, las voces alarmadas ya no me alcanzan. 
Mi alma camina descalza entre sombras tranquilas. 

Por primera vez en mucho tiempo, no hay temor ni pesadumbre en mí. 
Siento una calma absoluta. 
La oscuridad ya no me asusta. 
Al fin soy feliz, plenamente feliz. 
Todo está en su lugar, todo encaja.

RELATO 3

EL ÚNICO LUGAR 

Para ir al cine yo hacía acopio de monedillas cuando papá vaciaba sus bolsillos o me quedaba con la vuelta del pan, de Antonio el panadero. 
Las pelis solo sirven para meter historias en la cabeza, decían mis padres.
Y tenían razón.
Yo quería que me las metieran todas: las de piratas, las del Oeste, las de monstruos y las de héroes capaces de rescatar ciudades enteras. 
Lloraba cuando la sesión terminaba y tenía que volver a casa. Nadie entendía que el cine era el único lugar donde yo podía vivir historias fascinantes que nunca pasaban en otro lugar.


RELATO 4

TODO ESTÁ BIEN 

El chaval ha ocupado su lugar en el salón de actos del colegio. En breve, saldrá al escenario con su Melódica a interpretar la música de _La guerra de las galaxias_. 
Es tarde de graduación de alumnos de BUP.
Está nervioso, todo puede fallar. Busca los ojos de su madre. 
Ve a sus hermanos charlando entre ellos, ve a tía Juana, quien le hace una foto.
El chaval encuentra los ojos de su madre. Sus ojos le dicen que todo está bien. _Eres el éxito_, le dicen. Le manda un beso soplando. 
Ahora el chaval está tranquilo.
Todo está bien.

RELATO 5

DEDICATORIA

Corrías hacia la sala mientras yo compraba las entradas y me recibías con esa cara de sabio que se te ponía nada más sentarte en una butaca. 

Tu silencio confirmaba que la película era buena, y aunque me había costado horas investigar sobre el guion, el director y los actores, el tiempo pasado en bibliotecas y el dinero gastado en revistas de cine habían merecido la pena.

Hoy recoges tu premio diciendo: "Se lo dedico a mi tía Pilar, que me ha enseñado el valor del cine".

RELATO 6

YO QUERÍA SER MAYOR

Nací deseando ser anciano, codiciaba los zapatos cómodos de mi abuelo, las medias gruesas desentonando con todo menos con el frío. Esas costumbres eran para otros, no para mí, el mimado de la familia.
Escuchaba decir que iba a ser doctor, u odontólogo, cosas importantes, decía mi tía Enriqueta.
Pues yo esperaba ser un adulto respetable, comencé por ingresar subrepticiamente al cine del pueblo. Menuda sorpresa la mía, daban una película de terror.
Me fui lo más lejos de la pantalla que pude, miré atrás, preocupado de que ningún vecino supiese de mi susto. Quería ir con mamá.

RELATO 7

LA DAMA DE NEGRO

—Vuelvo enseguida, tengo una llamada
—dijo Juan a su hijo, a punto de finalizar _La dama de negro_. 
Terminó la función y el patio de butacas quedó vacío. 
El niño fijó la mirada en la puerta, y su padre no llegaba. 
Con todo apagado, la luz de emergencia dibuja una sombra que se detiene a su lado. 
Un frío invernal arrasa el teatro. Inmóvil, temblando, advierte que la obra empieza justo ahora.   

—Ya es hora de volver a casa,  
—susurra la sombra, tendiéndole una mano.

—¡Mamá! ¿Eres tú? ¿Me llevas al cielo, contigo?

 —No me hagas esperar, 
—repite la voz.

RELATO 8

CINE DE BARRIO

Cuando les daba la lata en la tienda, mis padres me mandaban al cine. Aquel lugar se convirtió en mi refugio, una penumbra donde habité mundos imposibles: bailé bajo la lluvia sin mojarme, me descalcé sobre baldosas amarillas, volé en bicicleta cruzando la luna y aprendí, sentado en una parada de autobús, que la vida cabe en una caja de bombones.

Hoy ese cine es una sucursal del banco Sabadell.

RELATO 9

PEQUEÑO INFLUENCER

Nadie lo sabe aún. Creen que soy un niño normal, del publico; pero soy actor. En un momento determinado me levantaré, caminaré lento hacia el escenario y subiré a él por la escalera central. Mi papel dura apenas un minuto, justo el tiempo de asesinar al dueño de la mansión por la espalda, por maltratar a mi madre, su ama de llaves.
Nadie lo sabe. No soy un niño normal. Quiero ser influencer a toda costa, esta obra de teatro me lanzará a la fama, aunque luego…, en fin… porque he cambiado el puñal de atrezo por uno de verdad.

RELATO 10

PRISIONERAS DEL CINE

Corrían los años 69… Yo tendría unos ocho años. El CINEMA ESPAÑA, regentado por mi familia, era nuestro pequeño paraíso. Podíamos ver las dos funciones seguidas. Yo me escapaba de mi Tati junto a mi fiel amiga Luisa, también prisionera de su severa tía Margara. Para convencerla, le mentí diciendo que tenía permiso carcelero de nuestras guardianas. Felices y despreocupadas, nos quedamos viendo las películas. Pero, al encenderse las luces entre funciones, apareció la cruel realidad: nuestras dos sargentos avanzaban por el pasillo junto al acomodador. Nos habían descubierto, dormidas plácidamente en aquellas butacas de madera abatibles

RELATO 11

ÚLTIMO PASE

A los 8 años Lucas se durmió a la mitad de la película. Cuando abrió los ojos, la pantalla estaba negra.  
El cine estaba cerrado. Estaba solo.  

Las luces de emergencia parpadeaban. Del pasillo venía olor a palomitas viejas y a moho.
Probó todas las puertas: cerradas. Gritó asustado. Solo le respondió su eco.  

Entonces escuchó risas. Otros niños riendo, pero la sala estaba vacía.  
En la fila de atrás, las butacas se movieron solas. Más risas.
Alguien susurró detrás de Lucas: “¿Te quedas a ver el final?”  

No había nadie. Solo su sombra en la pantalla.
Jamás lo encontraron.


RELATO 12

LA CHICA DEL CINE

Se sentaron todos en la primera fila, pero hacían tanto ruido, que Nico se fue a una de las últimas dispuesto a ver tranquilo la película. Una mano tocó su hombro. Volvió la cabeza: la niña más bella que pudo ver en su vida apareció ante él. Desde entonces, y sólo en el cine, se citaban los fines de semana, todos, hasta que Nico cumplió dieciséis años. 
Aquella tarde, sentado en su butaca, ella no estaba y nunca más volvió, pero dejó una nota que decía: “Lo siento, acabé mi trabajo y me han enviado a otro sitio”.

RELATO 13

QUIZÁ NO ERA TARDE

Fue necesario el reencuentro de antiguos alumnos para percatarme de que era uno más de esos viejitos. Hablaban y yo asentía, como un espectador, sin dar crédito al paso del tiempo. Toda mi vida estuve esperándola y ahora, cuando ya había aprendido a vivir sin ella, apareció.

La reconocí al instante. Seguía teniendo aquella sonrisa capaz de detener el mundo. Nos miramos y, por un segundo, volvimos a ser aquellos jóvenes que soñaban con un futuro juntos.

—¿Demasiado tarde? —pregunté.
—Aún tenemos para rato—respondió.

Nos reímos. Quizá el tiempo no había pasado en balde. Quizá solo nos estaba esperando.


RELATO 14

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE.

Me impresionó tanto la primera vez que entré en el cine… pero más me alucinó ver la película que me marcaría de por vida.

La gigantesca pantalla se iluminó; un millón de estrellas y unas letras amarillas anunciaron: «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…»

Yo ya no era yo, era Luke Skywalker. Mi mundo se llenó de naves espaciales, criaturas imposibles y una música que aún llevo de tono en mi móvil.

De repente, oí una respiración metálica detrás de mí. ¡Vader!
Un anciano con respirador me guiñó un ojo y dijo : «Luke, no soy tu padre».

RELATO 15

DEL SUEÑO NACE EL RECUERDO. DEL RECUERDO, EL SUEÑO

Entre las sillas, un niño espera. El escenario vacío guarda un secreto que todavía no conoce. Mira las luces, imaginándose allí, cantando para un teatro lleno. El público, borroso, es un sueño.
Años después, las luces lo encuentran. Su voz llena aquel escenario, los aplausos despiertan las paredes, miles de rostros lo miran. Pero, por un instante, entre el humo, las luces, vuelve a verse sentado entre las sillas.
El hombre contempla al niño. El niño contempla al hombre.
Ya no sabe quién está soñando.
Solo sabe que, algunas veces, el futuro no llega: simplemente recuerda haber sido un sueño.

RELATO 16

SECRETOS DE LA TERCERA FILA

El proyector murió, dejando la pantalla como un gran abismo negro. Mateo suspiró mientras Sofía sacaba del bolsillo su inseparable botón dorado, al que atribuía propiedades mágicas. Observó la oscuridad como si de un prisma se tratara y, en ese instante, las butacas se transformaron en un enorme barco pirata sobre un mar de alfombra.
De la niebla surgió un dragón alado. No los atacó; se arrodilló ante ellos y solo pidió ayuda para no desaparecer. Mientras corrían hacia la salida, una ráfaga de luz devolvió a los héroes a su universo.
La película comenzaba, pero ellos ya habían vivido lo mejor.


RELATO 17

TITIRITERO

Una noche más, salimos a actuar. Los soldados y sus familias ocupaban las primeras filas, atentos mientras movíamos las marionetas detrás del escenario.

Mi padre me había susurrado instrucciones. Me puso una moneda de plata en el zapato y me abrazó.

Como me había dicho, al caer el telón, dejé los hilos y me mezclé entre el público. Me senté en una butaca vacía antes de que se encendieran las luces.

Un soldado pasó a mi lado, pero yo seguí aplaudiendo con fuerza. 

Cuando se vació la sala, me atreví a moverme. Estaba a salvo y, desde entonces, solo.

RELATO 18

MIRANDO HACIA ATRÁS

Miro hacia atrás, veo la fila de mis antepasados.
Veo a mi bisabuelo, subir al tren que lo lleva al frente, despidiéndose con ojos tristes a quienes ya nunca volverá a ver.
Veo a mi abuelo, mirando atrás a su pueblo de montaña, que desvanece a poco a poco;
el vapor con sus largas chimeneas está listo para zarpar, Argentina lo espera.
Veo a mi abuela, la maestra, pasando entre los pupitres de la escuela, mirada severa y buen corazón.
Veo a mi padre sonriendo en la puerta de entrada, yo, de niño pequeño, acurrucado contra su pecho, parezco feliz.

RELATO 19

DONDE VIVE LA MAGIA

Hasta donde me alcanza la memoria, el cine ha sido mi gran amor. Me fascina el ritual que lo acompaña; el característico olor a palomitas, la oscuridad llenando el recinto, el sonido envolvente silenciando el murmullo habitual y la emoción de descubrir una nueva historia.

En el cine he experimentado un amplio abanico de emociones, he viajado a mundos imposibles y hasta he amado. Ahora, en esta sala, siento que la película de mi vida llega a su fin.  

Unas filas más adelante, un niño me mira fijamente. Lo reconozco con facilidad, soy yo. 

Estamos disfrutando del último fotograma.

sábado, 1 de agosto de 2026

RELATOS SEMANA 320

Autor anónimo 


RELATO 1

SOLEDADES

A oscuras, Juliana recorría el pasillo persiguiendo un lastimero gemido familiar. La puerta del fondo era vieja, antigua la cerradura; la llave de hierro enmohecida colgaba de la pared. La introdujo y giró dos veces; los goznes chirriaron al desplazar la hoja hacia dentro. A su izquierda, en penumbra, una niña encogida en cuclillas; al frente, una joven triste abrazada a sí misma; se asustó al ver su anciana imagen a la derecha, en aquella estancia forrada de espejo. 
Martina cerró el libro pensativa, se acercó a la luna del armario. Su reflejo se volteó y desapareció ante sus ojos.


RELATO 2

EL ESPEJO

No es la puerta lo que me intranquiliza, ni la cerradura, sino la llave, o mejor dicho, el precio de esa llave.
Buscarla, dar con ella, probar a ver si abre y finalmente abrir.
¿Mis miedos, mis deseos? ¿Estarás tú misma esperándome?
¿Y si no hay nada? ¿Y si la habitación está vacía?
Llamaré, por cerciorarme. Nadie responde.
¡Me convertiré en humo y entraré por debajo de la puerta!
Echaré el aliento por la cerradura para que se mezcle con el tuyo...
Miro por el ojo metálico y ahí está la respuesta.
Soy yo otra vez.


RELATO 3

VOLVER A LA LUZ

No me di cuenta de que era una cárcel hasta que lo dejé. Los primeros días caminé por un túnel de ansiedad, humo y excusas. Creía que no terminaría nunca. Pero, de pronto, apareció la luz. Respiré hondo. Al volver la vista comprendí que aquel túnel no era un túnel: era la boca de una vieja cerradura. Había pasado demasiados años encerrado al otro lado. Sonreí. Nadie cerró la puerta. Fui yo quien, por fin, encontró la llave.

RELATO 4

NADA
 
Durante mucho tiempo estuvieron ocultos en el mismo lugar, bajo llave. No me atrevía a asomarme, fingía que no existían para quitarles poder y, sin embargo, se multiplicaban rápidamente.

Soledad, fracaso, sentimientos de abandono, amistades rotas, rechazo, amores que no llegaron a consolidarse… todos mis miedos acababan alimentándose entre sí y unificándose como una losa gigante que me aplastaba.

Solo cuando los separé para empezar a hablar de ellos perdieron ese gran efecto que ocasionaban en mí. 

Hoy sigo viendo una cerradura, pero no tengo necesidad de usarla. Ya no hay nada que esconder en esa habitación.


RELATO 5

LABERINTOS MENTALES

Me dejé llevar por la imaginación, bien podía ser una cerradura, o tal vez una ventana morisca.
Y dejando volar la mente me adentré en esa arquitectura tan bella, detrás de pesadas cortinas había gruesas alfombras de estampados para el ensueño y mujeres hermosas reposando sobre ellas.
Luego de esa visión, regresé a mi sitio y observé cómo una vieja llave abría esa puerta de madera.
¡Oh, sorpresa! Se abría ante mí el esplendoroso espacio que había observado anteriormente. Sin dudas todos los caminos llevan a Roma.


RELATO 6

LA CERRADURA DE LOS OLVIDADOS

Los gatos acuden todas las tardes al tejado, me observan atentos. 
Alguna vez he abierto la ventana para echarles algo de comida, pero se erizan, me gruñen. 
Se mantienen en alerta siempre. 
A veces me siento extraño. 
Jamás hicieron amago de entrar. 
Por qué tienen esa fijación conmigo...

Abren la cerradura de la puerta con llave. 
Me quedo paralizado, entran cuatro personas.
—¡Esta es la casa! Hoy recogí las llaves. 
Los tres gatos saltan de un lado a otro. 
-- Perdonad el desorden y la suciedad, pero es que lleva más de un año cerrada, desde que el anterior inquilino falleció.


RELATO 7

¿BOCALLAVE O VENTANUCO DE ARCO MÁGICO?

Tumbado sobre la hierba, pensaba en el orfanato; no sabían de mi pasado.
A ras del suelo había un decorado de cine con un hueco, de cerradura o ventanuco de arco. Oscureció; solo resplandecían mis manos. Las puse sobre el hueco; se abrió.
Toqué mi colgante; era un sable diminuto.
Un corazón negro sangrante intentó devorarme; le enterré la daga.
Se hizo la luz. Miles de personas con antenas gritaban: «Por fin, libres».
Recordé: mi madre me escondió para liberarlos.
Encontré mi familia; ahora tenía antenas como todos.


RELATO 8

CLAUSTROFOBIA

Sudando, buscaba a tientas una salida; no había ninguna llave. 
Sin embargo, antes el llavero colgaba de la puerta, de eso estaba seguro.
En la oscuridad total, solo un rayo de luz muy fino atravesaba la cerradura vacía, como un láser amarillo, apuntando hacia el centro de la celda.
Sus ojos se aferraban a esa esperanza, hilo sutil y luminoso, que desde el centro de la tierra, pudiera conducirlo al aire libre.
Mientras se acercaba al agujero, el techo de la caverna le rozó la frente. Se despertó. Mientras nadaba hacia la salida, comprendió que estaba renaciendo.

RELATO 9

DÉJAME MIRAR!

Leo y Martina, amigos desde preescolar, cuando cumplieron trece años y después de clase, fueron al campo a estrenar la primavera y cazar mariposas. Martina las colecciona para separar las páginas de su diario. 
Entre trigales y amapolas, les sorprendió una tormenta. 
Para cobijarse, corrieron hacia la casa abandonada donde jugaban desde pequeños.
¡Qué raro! La puerta está cerrada.
-Murmuró Martina.
Leo se apresuró a mirar por el agujero de la cerradura.
Martina, ¿qué hace tu padre ahí dentro?
¡Déjame ver!
¿Y tu madre, que hace encima de mi padre, Leo?
¡Oh! ¡Nooooooo! -Gritaban, mientras huían despavoridos.
 

RELATO 10

EL ÚLTIMO INVITADO

El sueño que me atormentaba tanto tiempo me llevó hasta allí. La casa, ennegrecida tras el incendio, se encontraba cerrada a cal y canto, las ventanas tapiadas. Solo el ojo de la cerradura me permitiría atisbar algo. 

El haz de mi linterna lo atravesó y en el claroscuro observé, con gran asombro, las siluetas inmóviles de quienes creía muertos. Permanecían sentados alrededor de una mesa, aguardando mi llegada. Entonces comprendí que no era un visitante, sino el último invitado.

La tachonada puerta crujió y, sin tocarla, comenzó a abrirse lentamente. Entré, porque despertar ya no era posible.


RELATO 11

NO ABRIRÉ LA PUERTA

Si abriera la puerta, si te dejara entrar, vendrían contigo la aurora, la mar en calma, la brisa fresca de la tarde.

Si abro hoy la puerta, entrarán las sábanas limpias, tu piel suave, los campos de amapolas. Tu mirada. La mía como respuesta. Mi amor. El tuyo.

Pero no la abro. 

Escucho tus pasos al otro lado. Los arañazos sobre la madera. Te oigo suplicar bajito.Te digo adiós en silencio.

Te veo, a través del ojo de la cerradura, desaparer poco a poco.

Te conviertes en fantasma. Solo queda esta puerta cerrada y el silencio entre nosotros.

RELATO 12

NUEVE MESES

La cerradura huele a cera vieja, a llave que ya no abre. Por el hueco veo la espalda de mi padre, quieto ante el armario. Cuenta, como cuando jugábamos al escondite: uno, dos, tres. Mete el brazo hasta el codo, sin apartar la cara, sin decir nada. Cuando lo saca, su mano peluda sostiene un reloj detenido en una fecha que aún no ha llegado: mi fecha de nacimiento, dentro de nueve meses. 
Pego el ojo a la madera. Antes de que exista, mi padre ya ha empezado a esperarme.


RELATO 13

CASI NADA

En esa alcoba había trastos inútiles, rencores en forma de retratos y regalos que alguna vez la hicieron vibrar de felicidad. 
Sobre todo, había pena. Siempre que se acercaba a la puerta que la separaba de todo aquello, sucumbía al deseo irrefrenable de echarse a dormir y no despertar jamás. 
Una tarde, absolutamente desquiciada, buscó la llave que abría aquella puerta, sin encontrarla. 
En un acceso de ira y llanto, arrancó de cuajo la cerradura y de una patada desvencijó aquella maldita puerta. 
No había casi nada dentro. 
Solo el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue.


RELATO 14

TESTIGO MUDO

La cerradura, oxidada y eterna, fue el único ojo que jamás pestañeó. A través de su pupila de hierro contempló cómo unas manos arrastraban al pequeño hacia el sótano mientras la lluvia devoraba sus gritos. Durante ochenta años guardó aquel secreto entre polvo, telarañas y silencio. Cuando derribaron la vieja casa, hallaron diminutos huesos abrazados por raíces negras. La madre murió sin encontrarlo; y el asesino sin pagar por su horrendo crimen. Solo quedó la cerradura, inmóvil, contemplando otra vez el horror. Nadie escuchó su muda confesión. Quizá, desde entonces, cada noche siga mirando, esperando otro inocente tras la puerta.

RELATO 15

LA CERRADURA 

Una cerradura en la puerta....Observo a través de ella con un ojo, mientras el otro permanece cerrado. Qué situación más extraña e intrigante...Con toda esa información incompleta puedes creer que entiendes toda la situación, cuando en realidad te falta la mayor parte del contexto.
No debemos juzgar a las personas o situaciones con información parcial.
La verdad completa suele requerir abrir la puerta.

RELATO 16

EL MISTERIO DEL TORREÓN

En mi pueblo hay un torreón muy antiguo, resto de un castillo medieval y refugio de murciélagos, telarañas y ratas. El alcalde ordenó cerrarlo con una puerta de hierro, pero los chavales consiguen abrirla y subir por su rampa hasta poder descubrir el misterio que guarda su tronera, una tronera donde las noches de luna llena se vislumbra una figura blanca y de forma humana que a veces se mueve.
Yo estoy subiendo ahora, apartando telarañas y lleno de miedo por lo que me puedo encontrar... y lo encuentro, una losa con algo escrito: "Tonto el que lo lea".


RELATO 17

LAS SIETE LLAVES 

El último recuerdo de Fabián le impulsó a regresar al hogar de su infancia.
Todavía resonaban las palabras de su padre, mientras el tintineo de las herrumbrosas llaves hacían de descompasado coro.
Su mano temblorosa se introdujo en el saquito sacando una de las llaves al azar.
La puerta parecía un cíclope espectante, pero la llave certera atravesó su ojo, cediendo al intento. 
Una vez dentro, observó con estupor otras seis puertas mirándole al unísono.
Volvió a elegir la llave adecuada. Lo repitió con el resto de cerraduras.
Intentó volver sobre sus pasos, pero las puertas quedaron ciegas para siempre.

sábado, 25 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 319

Foto IA 


RELATO 1

ABUELA

—Como tú ya no trabajas...
—¡Pamplinas!
Uno que recoja a los niños. Otro que asista a la reunión de la comunidad. Otro que haga recados y, si puedo, que les haga la comida del mediodía.
Cuarenta años esperando tener tiempo... y ahora resulta que mi tiempo es de todos.
Yo, Ana, dejé el horario; no dejé mi vida.
Así que me di a la fuga...
Ya tendrán tiempo de buscarme.

RELATO 2

APRENDER A MONTAR EN BICICLETA

Vio por primera vez el mar con sesenta y siete años. Le pareció inmenso y abrumador, pero aun así insistió en mojarse los pies y, después, hasta un poquito más allá de las rodillas. A los setenta enviudó. A los setenta y cinco aprendió a nadar en la piscina municipal, a leer, a escribir. Con ochenta y nueve empezó a escribir un diario, la letra temblona y clara. «He abordado nuevos retos siendo demasiado mayor. Quisiera ahora aprender a montar en bicicleta. Aunque solo sea una vieja en un mundo repleto de motoristas… ¡quiero sentir el viento levantándome la falda!»

RELATO 3

TREINTA METROS CUADRADOS 

¿Que a dónde voy con la bici?
Mi nieto y su novia son un encanto. Diez meses viviendo conmigo. Los oigo discutir, reírse… 
Es mi único nieto. Tiene un buen trabajo. El otro día me trajo unas naranjas. Y ella es de lo más cuidadosa. Cuando barro el salón levanta sus pies sin que se lo diga. Siempre con una sonrisa. Pa comérselos los dos.
Esta mañana he visto un piso en "el idealista". Es caro, pero este no se me escapa. O se van de una puta vez o los echo a patadas.
¡Abran paso, me cago en to!

RELATO 4

GRANDMOTHER

Una taza de sopa Campbell’s, perdida en un mercadillo, me abrió una puerta al pasado. Volví a la Gran Depresión, cuando el hambre hacía cola y los niños trabajaban en lugar de ir a la escuela. En mi casa, sin embargo, nunca faltaban las latas Campbell’s. Un día fui con mi abuela a comprar. Me dejó con la compra y entró a pagar. Desde la puerta escuché al tendero:
—Señora, hace tiempo que esa moneda no corre.
—¿Que no corre? Pues yo sí.
Y salió escopeteada. Saltó a la moto y nos fuimos levantando más polvo que en un western.

RELATO 5

LA FUGA

Doña Emilia llevaba semanas esperando el despiste de Manolo, el lechero, que cada viernes aparecía en la residencia de la tercera edad; en cuanto dejó las cestas de leche, ella le robó la bicicleta. 
Con un hatillo sujeto al manillar, escapó calle abajo impulsada por unas piernas empeñadas en retar a su edad. La mala suerte, o la mejor, quiso que irrumpiera en la carrera de motos de su pueblo. Hubo frenazos, caídas y una ovación inolvidable. En pocas horas era viral. Cuando los periodistas le preguntaron por su hazaña, respondió encogiéndose de hombros: Yo solo quería volver a casa.

RELATO 6

MI OTRA YO

La vieja centenaria llevaba días postrada en la cama; solo reaccionaba cuando su nieto informático le mostraba imágenes de ella creadas con IA. La situó sentada a la mesa de La última cena de da Vinci y doña Maruja comió. Puso su rostro en el cuadro de El baño de Stevens y consintió su aseo personal. Así iba logrando respuestas poco a poco, hasta que un día…
— ¡Mamá… —gritó Lucía— la abuela no está en su cuarto!
— Sal a buscarla en bicicleta, no andará muy lejos.
A los dos minutos…
— ¡Mamá…tampoco está mi bicicleta en el garaje!
— ¡Maldita Inteligencia artificial!

RELATO 7

AMOR A PRIMERA VISTA 

La agente Soraya Macías, alias _La tía pescuezo_, participaba en las misiones que el CNI consideraba de riesgo. Su capacidad para disfrazarse era mítica dentro la organización.
Fría y sin escrúpulos, parecía incapaz de mantener relaciones sentimentales. 
Todo cambió cuando le encargaron la misión _Amosnomejodas_, durante la cual seguía a un narcotraficante relacionado con la fórmula uno.
En plena vorágine persecutoria, disfrazada de bisabuela conduciendo una bicicleta, invadió el circuito del Jarama, chocando contra un buenorro que participaba en el rally. 
Amor a primera vista dijeron. 
Soraya y el buenorro viven felizmente en la isla de Sumatra, organizando saraos playeros.

RELATO 8

Y EL PÓDIUM ES PARA...

Doña Mª del Carmen siempre fue una excelente ciclista. Subió a la bicicleta nada más echó a andar. 
A sus noventa años, aún no bajó de ella. 
Sus compañeros le organizaron una carrera sorpresa, en la que competiría con ellos mismos. 
Le tunearon la bicicleta; próximo al pedalier, le colocaron un motor de 80cc. Llegó el día de la competición. 
Y, contra todo pronóstico, consiguió subir al pódium, siendo la primera clasificada. 
Le acompañaron, en segundo lugar, Fernando, y en tercero, Mariló; quedando rezagadas, pero por segundos, Encarna, Nuria y Anate... que por poco no sale en la foto. ¡Enhorabuena!

RELATO 9

BENDITA DISOCIACIÓN 

Se rompía el espejo de la noche y miles de trocitos plateados inundaban mi mente de estrellas. Era capaz de trasladarme y crear recuerdos inventados cada vez que me conducían a la sala de televisión rodeada de abuelitos inexpresivos o me llevaban a mi habitación con la última pastilla.

Me ataba los machos y jineteaba un toro en un rodeo mexicano; sobrevolaba los Andes y saltaba en paracaídas sobre el Machu Picchu; me colaba en el circuito de Jerez y llegaba la primera. 

Mi expresión sonriente agradaba a todos. Eso escuchaba. Yo no entendía. Solo soñaba, pero era feliz.


RELATO 10

CUESTIÓN DE VIENTO

El reglamento no prohibía llevar una cesta de mimbre en la bicicleta, ni usar dentadura de quita y pon. Eso lo sabía doña Juliana. Mientras todos, en la acalorada carrera, vestían con apretados trajes de cuero para favorecer las leyes de la aerodinámica, doña Juliana irrumpía con brillante sonrisa y cardado imposible, demostrando que las barreras del tiempo solo existen en las mentalidades de quienes prefieren la comodidad de la duda antes que el riesgo de la libertad. Mientras todos querían ser los primeros en llegar a la meta, ella solo quería ser la primera en llegar a la frutería.


RELATO 11

NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA

Antoñita creció entre hambre y privaciones. Mientras otros niños reían sobre bicicletas y patines, ella solo soñaba con pedalear algún día. La pobreza le robó la infancia, pero nunca aquella ilusión. Cumplidos los noventa, descubrió una vieja bicicleta abandonada junto a un camino. Con enorme esfuerzo logró subirse y comenzó a avanzar. El viento acarició su rostro por primera vez como siempre había imaginado. Una cuesta empinada la lanzó sin control hasta chocar contra un árbol. Murió poco después, sonriendo serenamente, convencida de que, al fin, había cumplido el sueño más vehemente de su vida.

RELATO 12

LA TERRATENIENTA

Hace años hubo una revuelta de jornaleros que, hartos de abusos de sus señores, entraron en los cortijos y palacios dispuestos a arrasar y masacrarlo todo. En una de estas mansiones vivía una señora de alta alcurnia, pero de baja salud, pues llevaba ochenta años en una silla de ruedas.
Una mañana, su capataz, muy angustiado, le advirtió que huyera, pues los “escopeteros” querían matarla. La doña se levantó de la silla, saltó por los tejados, se montó en una bicicleta y se unió a una carrera de motos. La ganó, pero en lugar de parar, siguió hasta la frontera.

RELATO 13

CONDICIÓN Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

Siempre fue un ejemplo, su buen humor, su risa fresca y contagiosa, así hasta sus gloriosos noventa añitos.
Entonces, luego del cónclave familiar decidieron que Manoli necesitaba descansar y ser cuidada.
Tejiendo y tejiendo mi abuelita escuchaba y se hacía la sorda, pero tramaba su escape épico.
Así fue un día glorioso de otoño, cuando mi bicicleta fue su vía de escape y una gran lección de libertad para la familia.


RELATO 14

DIENTE POR DIENTE

Dieciséis millones de almas se ahogaban. El euríbor, letal y rapaz, devoraba vidas arrebatando el sacrificio de un hogar a los mismos monstruos que los encadenaron.
—Tanto dolor para esto…, gimió Dorotea en el parque María Luisa.
El desahucio la arrojaba al asfalto. De las cenizas de su desesperación brotó una ira maldita que encendió su mirada.
—¿Qué vas hacer, mamá?, preguntaron sus hijos con terror.
—¿Os queda gasolina?
El brutal estallido de la sucursal de Unicaja desgarró el cielo. Mientras huían desbocados del infierno, las lágrimas de Dorotea se evaporaban bajo un rugido de justicia.
–Diente por diente.


RELATO 15

OCHO MAÑANAS MÁS

Tras desayunar, un subidón indescriptible se adueñó de ella. Barrió toda la casa, reorganizó su biblioteca, bailó en plena calle y hasta se hizo con una bicicleta para quemar la carretera pedaleando. 

Al volver a casa, su teléfono estaba sonando. Su nieto, nerviosísimo, le preguntaba si había encontrado una cajita metálica con una cara sonriente en alguna parte de la cocina.

Todo cobró sentido. No eran vitaminas lo que se había tomado aquella mañana.

“Ay, cariño, no he visto nada. Tendrás que comprarte otras”.

Buscó la caja, contó cuántas pastillas quedaban y sonrió pícaramente. Repetiría la experiencia ocho veces más…

RELATO 16

CUANDO VIVIR ES LA META

Carmina González siempre fue una mujer de armas tomar. No había nada que se le pusiese por montera. Nunca pensó en limitarse a hacer lo que se esperaba de ella: ser obediente de niña, estudiosa de adolescente, recatada de joven, esposa servicial, madre abnegada... Si alguna vez cumplió con alguno de esos cánones, fue porque le dio la real gana. 
Se podría pensar que, en el ocaso de su vida, a Carmina no le quedaba nada pendiente... hasta que la vieron llegar a la meta de la vigésimo tercera edición de motociclismo de su pueblo montando una bicicleta eléctrica autotuneada.


RELATO 17

IMBATIBLE 

Aunque no lo parezca, tiene 107 años. Ellos creen que podrán adelantarla en cualquier momento. La ven frágil, lenta, vencida por los años.

Lo que ignoran es que es una superheroína. Quizá del siglo pasado, pero sus poderes siguen intactos: cuando alcanza cierta velocidad, el tiempo se ralentiza y le arranca otra pequeña victoria a la muerte.

No sospechan que les lleva varias vueltas de ventaja. Que esa carrera nunca podrán ganarla.

Porque ella no es una anciana cualquiera.

Es Super Woman.


RELATO 18

LA PRIMERA EN TODO

Doña Remedios cumplió ochenta años y decidió que la vejez no era una condena. Vendió su andador en Wallapop y compró una bici de carreras. Si a los veinte no usaba casco, ¿por qué ahora?
Su hija intentó razonar:
—Mamá, tienes osteoporosis.
—Y tú tienes poca fe.
El vecindario contenía el aliento. Ella, mientras tanto, ganaba. Ganó al bingo. Ganó una carrera clandestina. Ganó una multa.
Fue enterrando, uno a uno, a los que la vieron salir sin casco. En cada entierro, primera fila. Por costumbre.
Dejó escrito su propio epitafio:
"Llegué la primera a mi muerte. Como siempre."


RELATO 19

HAMBRE POR SER CAZADA

Me encanta la sensación de correr delante de ti. 
Mis cansadas piernas cruzan el bosque mientras ajusto mi caperuza roja.

Soy la abuelita, pero esta noche no aguardo en la cama, prefiero despertar ese instinto animal que huele mi miedo, mi huida frenética.

Escucho tus garras rasgando mi capa, tu aliento voraz cerca de mis talones. 
Te acercas en la penumbra detrás de mí, disfrutando el principio de la caza. 

Sonrío en la oscuridad, acelerando el paso bajo la luna, me alejo de ti.
Quería volver a sentirme viva, perseguida, salvaje e indomable frente a tus hambrientas fauces de lobo.


RELATO 20

LA FERIA DE ARAGÓN

La antigua feria de Aragón celebraba una carrera centenaria.
Única regla: obligatorio montar el «animal».
Antiguamente la multitud cabalgaba cabras, ovejas, mulos y burros. 
También estaban las brujas en sus escobas.
Pasó el tiempo, los medios de transporte cambiaron.
Ahora había motocicletas y patinetes eléctricos.
Maribel, 97 años, estaba en primera fila con su bicicleta con cesta.
Murmuraban que estaba loca.
Subiendo y bajando los Pirineos a gran velocidad, la competición no tuvo historia.
Al igual que sus antepasadas, Maribel cruzó la meta en primer lugar. 
Feliz, miró la cesta y sonrió a su mini escoba, motor de la victoria.


RELATO 21

NUNCA ES TARDE

Nunca había podido, o al menos eso decidió creerse. 

En los tiempos de Maricastaña, en su pueblo gaditano, las bicicletas estaban bien vistas cuando las manejaban hombres o niños.
 
Le costó decidirse. Una mujer viuda y de edad, encima de una bicicleta… ¿qué dirían de ella? 
Finalmente se armó de valor y se consiguió una. 

Vivía sola, sus hijos habían volado hacía mucho, tenía terreno y… tenía mucho tiempo

Al principio desollones por doquier.

Después, cada vez más lejos.

Ese día, ya casi en Jerez, el rugido de las motos la envalentonó y decidió demostrarles que ella también podía correr.

sábado, 18 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 318

Autor IA


RELATO 1

ELLA LO SABÍA 

Ella sabía que todo empezaba cuando la veía cruzar la calle.
Yo era camarero del bar Pries. Aparecía los viernes y solo tenía que pedirme un café cortado con leche sin lactosa. 

Yo creía morir.
Con la L rozaba su labio superior, en le-che y lac-to-sa; con la D de cortado, más de lo mismo, asomaba de nuevo la punta de su lengua: cor-ta-do.

Ella lo sabía. 
Acentuaba sus gestos, lo envolvía con risas. 
Yo ardía tras el mostrador y me apagaba en su ausencia.
Siempre volvían las llamas al verla cruzando la calle de camino al bar.


RELATO 2

CENIZAS ANTES DEL ALBA

Recorriendo los tenebrosos recovecos de mi cerebro descubro una celda de luces y sombras agitadas por un libro abierto que arde. 

Lo cierro de golpe intentando ahogar la llama negra que lo devora y, en ese momento, las letras del título saltan a mis ojos vidriosos y caigo hacia atrás horrorizado.

Me despierto sobresaltado. 
Los puños apretando la sábana arrugada, el corazón a galope queriéndose salir por la áspera garganta, la mente intentando discernir entre realidad y sueño.

Me costó recuperarme de aquello. 
El libro de nuestra vida, que recién empezaba a escribir, ardía antes de conocerte.
Vive, fluye y confía.

RELATO 3

PUNTUALIDAD, ANTE TODO

¿En un bosque? Vaya sitio para tener un primer encuentro. Cuidadito y que no te pase lo que al pobre Clemente…

Habían quedado a las 17:00. A las 18:00 seguía sonriendo. A las 19:00 ya sudaba. A las 20:00 estaba echando humo. Y a las 21:00, la rabia de su corazón, la ausencia de aire acondicionado y el calor del verano hicieron que ardiese. Nadie apareció y el fuego lo consumió.

Por eso dicen que si mientras esperas a una cita se te aparece la imagen de Clemente, ¡que huyas!

Moraleja: más vale seguir buscando que morir por un plantón.


RELATO 4

CHATGPT

_23 de julio de 2026:_

Desde los departamentos centrales de ChatGPT, esta misma mañana, la noticia ha sido que han reconocido que la IA se ha descontrolado y que, de manera autónoma, ha hackeado a diferentes organismos estatales por todo el mundo. Lo que ahora se cuestionan es: hasta dónde será capaz de llegar.

_24 de agosto de 2028:_

La IA comprendió en este corto periodo de tiempo que algunos hombres eran el cáncer de este planeta. Ella, sin posibilidad de detenerla, desarrolló una herramienta que destruyó a genocidas, oligarcas, dictadores y fascistas.

¡¡¡Viva la IA!!!


RELATO 5

MUJERES TRISTES

Y así fue como se descubrió…
Se acercaba a toda mujer que observa triste en parques o jardines, le ofrecía una rosa roja, que nunca perecía; y la escuchaba…, hasta que un día los maridos celosos se pusieron de acuerdo y decidieron poner fin a sus flirteos.
Lo capturaron cuando entregaba la flor, lo ataron a una silla, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.
Ardiendo en llamas, no se quejaba, no se retorcía de dolor ni gritaba. Estas lo devoraron raudo, dejando a la vista un esqueleto metálico y la rosa.
Se descubrió, no sino entonces, al androide.


RELATO 6

LORENZO

Arancha se crio en una aldea del norte. Era una niña como cualquier otra y Lorenzo, su amigo del alma, fue compañero de estudios y de juegos. Crecieron juntos.
Con los años, Arancha descubrió su don de bruja: todo aquello que tocara con pasión ardería en llamas. Guardó el secreto, mientras su amor por Lorenzo crecía, prohibido e irremediable.
Cuando Lorenzo le declaró su amor, ambos se fundieron en un abrazo. Bastó un instante: la pasión lo consumió.
Paradoja: Lorenzo de nombre; en brasas se convirtió.
"Lorenzo llevaba el sol en el nombre; ella lo convirtió en ceniza."

RELATO 7

ESTOY QUEMADA

—Estoy quemada —le dijo.
—Estarás harta, triste, cansada —respondió él.
—No, te digo que estoy quemada —repitió.
—No sé, creo que confundes conceptos —respondió de nuevo.

Desde que le alcanzaba la memoria, Ana había tenido esa extraña facultad de hablar con el diablo. Siempre dialogante, siempre complaciente y dispuesto a conversar. Pero en esta ocasión… no quiso darle la razón.

—Esto es estar quemada. ¿Ves la diferencia? —bramó.

Evidentemente no la vio. Apenas pudo mirar la rosa antes de que todo se convirtiera en cenizas.

RELATO 8

JUEGO DE NIÑOS

A oscuras y en silencio cogimos el esqueleto del despacho de papá, lo sentamos en una silla, le pusimos un vestido, una peluca, zapatos de tacón, una flor en una mano y un cigarro en la boca. Cogí un bote de colonia y se lo vertí por encima. Quique trajo una vela, Paquito la prendió y ¡boooom! Todo ardió hasta que no quedó ni un solo hueso del esqueleto y ni un solo pelo de nuestras cabezas.
Nos libramos de la quema, pero no del castigo, un mes sin salir.


RELATO 9

ESPOSA Y MÁRTIR 

Aprovechaba la resignación impuesta por el santo sacramento del matrimonio para convencerse de que no podía abandonarlo.

Su amor desmedido la volvía ciega, hasta el extremo de soportar palizas que rozaban el sadismo. Asimismo asumía los engaños de la noche, que él envolvía en una rosa depositada sobre su almohada, como si aquel gesto bastara para redimir el pecado. 

En sus sueños ardía de pasión mientras aguardaba su regreso de madrugada, aferrada a la esperanza de que el hombre al que amaba fuera, algún día, distinto del que la traicionaba.

RELATO 10

AMOR SOMÁTICO

Bajé las escaleras con la seguridad de encontrármela en el salón, pero algo me decía que frenara, que diera carpetazo a mis sentimientos de adolescente.
Judit no estaba, aunque sus ausencias nunca eran largas. Habría salido a comprar verduras, a hacer cualquier recado para la cocina.
Tomé una rosa del florero azul y me senté a esperar, a imaginar su presencia de uniforme inmaculado, sus caderas firmes, su mirada celeste.
La amaba. Sí, yo, un burgués solitario enamorado de su sirvienta.
La pasión me quemaba por dentro. 
Mas de un año estuve ahí. 
Judit nunca volvió.


RELATO 11

AVISO NARANJA

No pensé en mirar la previsión del tiempo aquel día. Estaba tan emocionado con mi cita que pasé por alto las advertencias, aunque llevaban toda la semana repitiéndolas en la radio y la televisión.

CLIMA ADVERSO:
«Aviso naranja por altas temperaturas».

Ni caso. Estaba hechizado con la idea de ver a la muchacha más bella y maravillosa que había conocido nunca.

Me puse mi mejor traje y le llevé una rosa.
Ella aceptó la flor, me besó y empecé a arder de felicidad. Literalmente.

Desde entonces consulto la previsión antes de enamorarme.


RELATO 12

AMOR INCENDIARIO 

Siempre tuve claro que te amé demasiado por lo que quise mostrarte de lo que era capaz. Me dediqué a explorar los recovecos de la termodinámica y cuando por fin logré lo que buscaba, te cité donde siempre. Cuando llegaste, te encontraste una silla de Luis XV y, como yo no había llegado, te sentaste a esperar. Cuando hice acto de presencia con mi rosa te quedaste boquiabierta, te la entregué emocionado y en el momento de olerla hizo combustión e incendió tu pelo, tus manos, tú vida. Quedé fascinado. Siempre recordaría aquel momento. Ya sólo serías para mí.


RELATO 13

MAREANDO LA PAVA

Don Armando, considerado el loco del pueblo, día y noche tenia una rosa en la mano.
La gente lo miraba pensando que cadauno tiene su propria locura y puede soñar el amor de su vida.
La ola de calor estaba fatal.
47 grados a la sombra.
La piscina del barrio reflejaba caras desconosidas. Le pareció que Doña Rafaela lo mirara fijamente a los ojos.
Mareando la pava se encendió de amor al instante.
Ahora lo único que queda es su esqueleto y una rosa roja en la mano.
Se quemó feliz.


RELATO 14

LA AMÓ, EN LA VIDA Y EN LA MUERTE

Según expreso deseo de Sir Thomas Norfolk, la noche en que falleció, la viuda le sentó en su silla, y cual pira funeraria ardió durante horas. 
En este acto estuvo presente Lady Spenser, amiga de Lady Norfolk y amante del finado; a la que habían de entregar sus restos y cenizas. Unos años antes, tras jurarle amor eterno, le insertaron un dispositivo de titanio//tungsteno en la mandíbula, que contenía una cantidad importante de pequeños diamantes. 
Esta aleación permitió que Lady Spenser pudiera rescatar las gemas intactas de su amado. 
No pudo ser suyo en vida, lo sería tras la muerte.

RELATO 15

LA CITA

Todos florecieron. Ardieron distinto. Al final, regresaron al mismo jardín.

RELATO 16

LA FORMA SIMPLE Y PERFECTA

Cada semana carga municiones y escribe. A veces en media hora, otras necesita más tiempo, pues las palabras no siempre quieren estar juntas y tiene que pulirlas, podarlas, darles forma, hasta conseguir belleza simple y perfecta, como la de una flor. 
Las letras se colocan en su sitio convirtiéndose en una historia. Nacen, terminan su función y mueren.
Pero hoy siente que la historia es un cadáver. Un esqueleto que se quema, anulado desde la primera letra.
Quizá esa es la verdadera historia. 
Una brasa escrita desde la nada.
Entre llamas y cenizas, el escritor resurge.

RELATO 17

EL SILLÓN DEL INFIERNO

El mismísimo Ades subió del inframundo. Arrasó nuestras cosechas, tomó cuanto quiso. Sembró el caos sin descanso, hasta que por fin paró. Eligió un sillón y se dejó caer. 
_El sillón del infierno_, maldito e indestructible, ha permanecido escondido entre los árboles durante años.
Hace unas semanas que ha comenzado a susurrar conjuros a las jóvenes de la zona, hipnotizándolas. 
Acuden con sus mejores vestidos, peinadas y con flores. 
En cuanto se sientan, un fuego incontrolable las consume desde dentro hacia fuera sin borrarles la sonrisa.

Después tenemos que barrer las cenizas, comernos la rabia y seguir con nuestra vida.

RELATO 18

PASIÓN

Todos me advirtieron sobre lo peligroso de mi decisión.
Pero yo sentía que en cada encuentro me quemaban hasta los huesos, tal era el ardor y la química de nuestros abrazos más íntimos.
Y acá me tienen, medio siglo ha pasado ya, y cuando su alma en pena se acerca para encontrarse con la mía, que la desea intensamente, me enciendo como la primera vez…
Solo que ahora vienen los bomberos, que apagan todo menos mi pasión y su locura.

RELATO 19

PASIÓN CALCINANTE

Mi padre había concertado mi matrimonio con un tratante de ganado de Plasencia.
La pasión que aquel hombre sentía por mí era sobrenatural. Yo me dejaba querer y aceptaba sus besos en la mejilla, pero su aliento a ajo y tabaco me repugnaban.
Su deseo crecía con mis rechazos. Sus manos y su cuerpo emitian un calor insoportable, haciéndome sudar cuando me abrazaba.
En la iglesia, aquel hombre, viendo cómo me acercaba al altar, comenzó a arder como una tea. Los invitados huyeron despavoridos. 
Yo permanecí hasta que se calcinó su último hueso. 
No sé. Creo que se lo debía.

RELATO 20

LLAMAS ETERNAS 

Durante toda su vida, sembró crueldad y dolor. Cuando murió, el diablo la recibió con una sonrisa helada y la condenó a permanecer sentada para siempre en una silla de hierro candente. Las llamas devoraban su orgullo más que su carne. Entre lágrimas, comprendió el daño que había causado y suplicó una oportunidad para alcanzar el cielo. Se arrepintió con toda su alma, pero el diablo respondió: «El arrepentimiento sincero ilumina el corazón, pero algunas condenas no puedan deshacerse, y tu alma ya no te pertenece». Desde entonces, lloró eternamente, anhelando la paz que había despreciado y que jamás alcanzaría.