Foto Hannah Reyes Morales
RELATO 1
MI SALVACIÓN, LA MUERTE
El totalitarismo del gobierno central de Filipinas en la lucha contra el narcotráfico, premiaba a los gobernadores de las provincias para frenar el tráfico de drogas con incentivos económicos, lujos y poder. Aquella "detestable ley" no hizo más que poner en marcha una maquinaria policial corrupta, codiciosa y despiadada.
La desgracia de los jóvenes adictos, disfrazados de peligrosos narcotraficantes por las autoridades, hizo que la muerte violenta se convirtiera para las víctimas, en un acto de fe y en algo cotidiano.
La mejor vida era perderla, con el convencimiento de la salvación y el premio de la vida eterna.
RELATO 2
NO HAY PERDÓN
Aún recuerdo el momento en el que apoyé los talones en el borde de la mesa y el plástico crujió.
Un pequeño acto de desobediencia que nadie castigó, porque el nudo que nos mantenía atados descansaba en aquella caja blanca.
Fue la primera vez que me reconocí como una persona, lejos de aquel agujero donde cientos de hombres devoraron mi infancia. Al bajar la tapa del ataúd, el aire entró de golpe en mis pulmones.
Estábamos enterrando a nuestra carcelera.
Hoy ya no existe culpa ni rabia. He perdonado a esa niña, pero jamás perdonaré a su madre.
RELATO 3
VIVOS Y MUERTOS
Cuatro jóvenes, tres chicas y un muchacho, no encontraron otro sitio donde refugiarse más que el almacén de una funeraria. Allí descansaban y comían algo cuando tenían ocasión. Dormían durante el día, pues las noches las dedicaban a cazar ratas, ratones y murciélagos.
Cuando el director los encontró una mañana, al ver que habían acabado con los bichos, los dejó estar, pues comprendió que los muertos no hacen daño a nadie, pero aquellos jóvenes, a pesar de lo que eran… hacían el bien, no el mal.
RELATO 4
PASAR A MEJOR VIDA
El tío Hung fue la última persona en abandonar la sala donde velaban a Linh. Se había comprometido a correr con los gastos funerarios desde que supiera de la repentina enfermedad de su sobrina huérfana.
A solas quedaron el esposo, consultando la cuenta bancaria, y las hijas, repantingadas en sillas o encaramada sobre la mesa.
Se oyó un crujido y la tapa del ataúd empezó a levantarse; del interior emergió Linh desperezándose.
— ¡Al fin se fueron! Empezaba a faltarme el aire —protestó.
— Acabamos de recibir el dinero —anunció el señor Pham.
— ¿Ya podremos emigrar a Europa? —preguntó la pequeña traviesa.
RELATO 5
YO YA ESTOY MUERTO
Mi madre me suplicó que no me uniera al clan, pero no sirvió de nada. Mientras recogía mis cosas, me prometió que tendría un féretro preparado para el día en que volviera frío y con los pies por delante. Compró el más caro que se pudo permitir. Lo instaló en el cuarto de la planta baja, puso mi foto sobre él y se aseguró de tenerlo siempre listo.
Mis hermanos se reúnen a veces alrededor de esa caja como si pudieran de alguna forma compartir un tiempo conmigo. Me echan de menos, pero en realidad ya nadie quiere que vuelva.
RELATO 6
ASÍ PARECÍA
Jacinto Morales estaba en paz,
así parecía.
Su ataúd blanco yacía inmóvil en un extremo de la sala.
La cortina de damasco beige cerraba la escena.
Francisco, su hermano, miraba mensajes de condolencia,
así parecía.
Maritza y Juanita dormitaban, las piernas estiradas sobre la mesa.
El comisario Valdez llamó a la puerta con discreción. Francisco gruñó al abrirla.
«Levanta la tapa», le dijo. «¿Por qué?» – «Orden de tu hermano».
Francisco la levantó.
Valdés contó: 66 bolsitas de polvo, blanco como el ataúd.
«El funeral puede comenzar» y, volviéndose, añadió: «Jacinto te saluda».
Cerró la puerta y se marchó en silencio.
RELATO 7
EL FUTURO: RECICLAR
Cuando entré por primera vez en casa de mi novia, me quedé estupefacto.
La estampa era cuando menos, surrealista.
Mis futuras cuñaditas, tres adorables chiquillas, riendo y jugando tan tranquilas en la sala ¡¡ con un ataúd al fondo!!
El hermano mayor justo al lado mirando el móvil como si nada.
Pero..., balbuceé, ¿quién ha muerto?
Se morían de la risa.
¡Nadie tonto!
Nos dedicamos al reciclaje y este es nuestro último trabajo, antes era una cómoda, y ahora..., ya ves.
Somos pioneros en reformar muebles y enseres, nos va bien y espero que tú también entres en la empresa.
RELATO 8
TRES TRISTES TIGRES
Era celoso, extremadamente celoso y desconfiado. Su paranoia lo había desconectado de la realidad hasta volverlo inhumano.
Lo había preparado todo, minuciosamente, para que nadie le descubriera. Celoso e inteligente a partes iguales.
Su cuerpo adolescente apareció en un basurero cercano, con evidentes signos de violencia.
En el velatorio, sentado frente al ataúd blanco, él seguía revisando el móvil de ella, buscando pruebas de un engaño que nunca existió.
Sus hermanas, tumbadas en sillas de plástico, callaban. No lloraban. Solo pensaban en lo mismo: si serían las siguientes.
RELATO 9
RITUALES
Ser antropólogo nunca es aburrido.
En uno de mis viajes me invitaron a una ceremonia de acabadores, unos extraños personajes que ayudaban a los moribundos.
Al llegar lo primero que encontré fue un ataúd vacío montado con todos los preparativos para el duelo y gente esperando.
Entonces pregunté:
-¿Y el muerto?
-Lo traerán cuando el acabador termine sus oraciones y le de el golpe de gracia.
-¿Ah, pero aún está vivo?
-Por poco tiempo, el acabador es muy diestro.
-¿Entonces, lo va a matar?
-¡Nooooo, va a ayudarlo a morir bien!
Rituales...
RELATO 10
INOCENCIA INTERRUMPIDA
Otra tarde encerrada con mis hermanos y recibiendo a gente que “lamenta mucho” que la tía se haya ido para siempre, aunque la mayoría ni siquiera la conocían.
Joe, el que se supone que nos cuida, no se separa del ataúd porque piensa que en cualquier momento se va a despertar. Alaba sigue traumado porque fue el que la encontró sin vida. Y Ligaya… bueno, hoy le ha dado por flirtear con todo el que entra.
Debería ver si la tía tiene más pastillas de esas que la ponían contenta y tomarme un buen puñado. Necesito alegrarme y pronto.
RELATO 11
FLORES CORTADAS ANTES DE TIEMPO
Después de una semana de velatorio, el féretro blanco con el cadáver de Hannah, esperaba ser transportada al Camposanto, para reunirse con su esposo, ajusticiado tres meses antes. La larga espera y la canícula de agosto dejaron exhaustos a sus huérfanos, que no se separaron del ataúd en ningún momento.
Mientras sus hermanas pequeñas, dormitaban o reían, ajenas al incierto porvenir que les aguardaba; Bayani se empleaba a fondo, a través de Internet, en solucionarles el futuro a las niñas. Aun conociendo de la ilegalidad en Filipinas, en menos de siete días, consiguió concertar matrimonio para cada una de ellas.
RELATO 12
EL SIMULACRO
Gracia Malacañan, residente en la isla de Mindanao, es madre y abuela, pero una vez fue hija y quedó profundamente consternada por la repentina muerte de su madre, cuando aún era adolescente.
Por ese motivo, Gracia opina que igual que se hacen simulacros para prevenir daños durante un terremoto, hay que hacer simulacros de su propia muerte, para que sus hijos y nietas estén preparados cuando llegue el evento.
Cada año, todos esperan con expectación qué música elegirá para acompañar la ceremonia.
Habitualmente recurre a la banda sonora de Gladiator. Este año parece que optará por la canción de Titanic.
RELATO 13
TRES HORAS Y UN SERVICIO
—Buenas tardes, vengo a probar…
—¿Sabe que esta experiencia dura alrededor de tres horas?
—¿Por qué lo dice?
— Por las niñas, se van a aburrir.
— No se preocupe, con todo lo que hemos andado están agotadas.
Él asintió, miró el ataúd blanco, inmóvil bajo la luz amarilla. Las niñas, ajenas al peso del momento, estiraban las piernas sobre sillas de plástico, medio dormidas. Él revisó su teléfono, buscando distraerse del silencio espeso. Nadie sabía exactamente qué decir.
Cuando todo terminó, ella se levantó, estiró los brazos y con una sonrisa, dijo: “Bueno… bastante completo el servicio. Intenso, pero lo recomendaría”.
RELATO 14
PUEBLECITO DE COLOMBIA
En un pequeño pueblo del Pacífico colombiano, la noche se llena de cantos y tambores. Tres músicos tocan con ritmo mientras la comunidad se reúne para despedir a un niño que ha partido. No hay silencio triste, sino música que acompaña el viaje del alma. Entre historias, risas y juegos, las personas recuerdan que la vida continúa. La madre, con lágrimas suaves, escucha la canción del “Buen viaje” mientras el sonido de los cununos y guasás llena el aire. Bajo las estrellas, el pueblo entero comparte esperanza, creyendo que el niño descansa en paz .
RELATO 15
CUANDO LA MUERTE ES RUTINA
_-Se le olvidó respirar-_, dice de repente la más pequeña de las tres hermanas.
_-¿Qué dices, Erlinda?-_, pregunta la mayor.
_-Lo aprendí en el cole: cuando alguien deja de respirar, se muere._
_-Sí, cariño. Pero nadie se olvida de respirar._
_-Mamá sí, por eso se ha muerto._
_-Déjala, Gena-_, sentencia el padre mientras lee el titular: _*En su delirante cruzada contra el tráfico de drogas, la policía de Manila vuelve a acabar con la vida de una inocente. Eleanor Dalisay, esposa y madre tres hijas, regresaba a su casa después de su jornada como limpiadora en un conocido local nocturno.*_
RELATO 16
SI LLORAS QUE SEA DE RISA
Fuimos reconstruyendo el puzzle de su corta vida mientras cantábamos nuestras canciones.
Cuando supo que se moría, "no quiero llantos ni flores" nos rogó. Nos dijo que nada cambiaría. El mundo seguiría sin él, el bosque oliendo a pino, el río discurriendo bajo el puente en el mismo lugar en el que nos encontrábamos siempre.
Nos fumamos cigarrillos de esos que dan risa y, entre cervezas, le velamos reviviendo divertidas anécdotas y los catastróficos poemas que componía... después de todo pasamos un buen rato. Sus amigos, sonriendo, entre alguna que otra lágrima delatora, dejamos vagar nuestra mirada entre las estrellas.
RELATO 17
ME LLAMABA LUIS
Morí joven. Accidente de moto.
El novio adolescente de Laura.
La quise mucho.
Qué trauma tan joven, pensaréis.
En esa edad que se ama con tanto sentimiento, va tu novio y se mata.
Eso marca.Tu primer amor.
Pero no, ella echó sus lagrimillas, pero enseguida siguió con su vida y me olvidó. Allí paz y aquí gloria, eso no se lo he perdonado todavía.
Que me decía, Luis si te pasara algo yo me moriría. Qué falsa mentirosa.
Aún no había pasado a la fase de los muertos para la eternidad y ya estaba ella consolándose, hombre por favor.
RELATO 18
TSUNAMI
Habían pasado meses sobreviviendo en las calles.
Sus mentes no podían aceptar nada más.
Sólo querían que aquello acabara, y por imperativo legal debían esperar 24 horas más.
Cuando la tragedia te inunda por todos lados, se desactiva el modo alerta y se activa el modo cotidiano.
Ya no hay más llanto, el botón del off permanece pulsado.
Sigues vivo por inercia y da igual lo que ocurra, lo recibes como algo más.
Amihan, Diwa y liwayway habían sobrevivido a aquel tsunami pero no estaban muy seguros de estar vivos.
Todo resultaba realmente gélido.
RELATO 19
DEUDA SANGRIENTA
En Hanoi, el miedo no es el virus, es la puerta. Mi padre se tragó el fracaso y no vino la policía, pero sus jefes vendrán. La mercancía se perdió con él. Ahora la casa es un ataúd de angustia. Mi madre no me mira; mira el rifle imaginario en la esquina, la sombra de una deuda impagable. Mis hermanas son demasiado pequeñas para entender que su futuro es un cobro inminente. Cualquier sombra es una sentencia. Cualquiera de nosotros podría ser el siguiente sacrificio. No se puede gritar. No se puede escapar. Solo esperar a que la noche decida quién pagará.
RELATO 20
LA VIDA EMPIEZA AHORA
_¡Mamasita linda! ¡Qué haremos ahora sin nuestra madre querida!_
Apenas puedo contener mi indignación cada vez que escucho a los hijos de mi hermana...
Siempre presumió de que los suyos jamás pasarían la falta que pasó ella. Se equivocaba. Si la pasaron. Nunca les faltó de nada... Bueno sí, les faltó un "no" a tiempo. ¡Que bien les hubiera venido!
Hoy son unos inútiles, bien alimentados, pero inútiles. Con la extraña creencia de que todo existe y existimos para satisfacer sus deseos.
Querida hermana, descansa en paz. Queridos sobrinos, vuestra vida empieza ahora.
RELATO 21
MAL NEGOCIO
La funeraria Tai Fengk apenas recibía encargos.
Suwon la gestionaba hacía años y no parecía muy preocupado por ese hecho, al contrario, acudía a su negocio indiferente y relajado, a veces con sus hijas, a veces sólo.
Cuidaba y vigilaba su mejor féretro, mantenía un nivel de vida aceptable y cada sábado, antes de cerrar, solía recibir la visita de dos hombres. Levantaba la tapa del ataúd y les entregaba dos bolsas de opio.
El dinero recibido lo metía en el bolsillo trasero de su pantalón.
Pero ésta vez una pistola apuntaba a su cabeza.
RELATO 22
EL ATAÚD BLANCO
El ataúd blanco apareció en la floristería como una nevera olvidada. Nadie le hizo mucho caso, los chicos estaban lánguidos a la hora de la siesta. Abrió su tapa como una boca enorme, sólo para impresionar con el rojo espectacular de su forro de terciopelo.
Mirna siempre había querido tener un vestido de ese tejido y, ni corta ni perezosa, se metió dentro.
- Pero… ¿va o viene?, preguntó Andrés.
- No sé, ojalá me llevara a la playa…
Sonia los miró como siempre, por el rabillo de los ojos entrecerrados.
“La ausencia puede ser más intensa que la presencia”, les espetó.
RELATO 23
EL TIEMPO: ¿JUGÓ UNA MALA PASADA?
Le indicaron un parque, el sonido de la fuente le ayudaba a esperar, corría agua transparente en cascada. Llevaba en la gabardina dos incógnitas.
Como hizo siempre, la hermanita de la que fue su novia se le abalanzó como torbellino de carcajadas, abrazándolo, alborotándole el pelo; sorpresivamente, desconocía el emisario. Le entregó un pequeño cofre; alejándose, saltando alegremente, riéndo, cogida de las manos de dos personas.
—Me adoptaron— Gritó.
Se preguntó: ”¿Por qué aparenta nueve años, si debía tener diecisiete?”
Recordó que su pareja y su familia cayeron todos en el fatal accidente. No pudo darles el último adiós.