sábado, 24 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 293

Foto Valentina

RELATO 1

CONVIVIENDO

Carmen Machi es nuestra dueña. No dormimos en su cama, ni pisamos el sofá. Es súper cariñosa, pero nunca nos besa en el hocico porque sabe que con él tocamos cacas de otros perretes.
Jamás nos pone ropita.

Cuando ladramos es que nos sentimos contentos, o inseguros...Y ella sabe darnos su apoyo para que no molestemos a los vecinos.

Ayer fuimos a correr al campo y nos encontramos con Javier Cámara y su doberman. Llevaba un bozal precioso (el doberman) Jugamos hasta las tantas. No queremos ser tratados como personas, preferimos ser perros. Somos felices siendo perros.
 

RELATO 2

LA ADOPCIÓN

Kiko y Kika los miraban con compasión y lágrimas en los ojos. Seguramente habían tenido una mala vida, para terminar abandonados a su suerte. Aquel era un lugar muy triste, pero allí estaban ellos dispuestos a la adopción. Les darían un hogar particular, no colectivo; bien alimentados y en condiciones de higiene. Jugarían con ellos en el jardín, y saldrían juntos los cuatro; un paseo matutino y otro a la caída del sol.
El dueño de las instalaciones, Bernardo a secas se hacía llamar, entregó la documentación a la pareja de caninos. Ya eran dueños oficiales de Camilo y Mariluz.
 

RELATO 3

EL MAYOR REGALO 

Caminé sola por un campo de minas emocionales y descubrí que mis incondicionales me acompañaron en todo momento. 

Conmigo estuvieron, velando mis sueños y vigilias, cuando me dejó mi madre, cuando perdí una teta, cuando me negué a salir durante diez meses.

Mirando atrás puedo asegurar la fortuna que supusieron. Con mi cabeza empañolada me animaron a correr para que la lluvia mojase mi rostro como ellos lamieron mi piel.

Abrieron mis ojos para reconocer que la vida en sí misma es el mayor regalo para celebrar.
Hace poco que se fueron, pero sonrío porque cobran vida en mi memoria.


RELATO 4

MI MEJOR AMIGO

Apareciste un día, sin avisar, buscando el cobijo que algún desaprensivo te negó. Tu mirada implorante y el rabo escondido eran fruto de miedos sufridos,
y mucha hambre.
Chasqué los dedos pero desconfiabas, quizás esperabas otra patada que te negara ese trozo de pan que tanto necesitabas. Finalmente venciste la desconfianza. Desde entonces me diste lo que yo más buscaba, amor y compañía. Algún día la vida nos separará, pero allá en el cielo de los perros donde estés, san Roque en la puerta te esperará para darte el hueso de oro, galardón al mejor amigo que se puede tener.

RELATO 5

LA SABANA EN CASA

La introduzco en la cerradura, la giro con el sigilo de un guepardo acechando a su presa, entreabro la puerta hasta poder franquear el umbral. Sin retirarla, deslizo mi mano suavemente para evitar el tintineo del mazo de llaves. Avanzo casi de puntillas a través del pasillo de casa. Procuro silenciar mi respiración, y un cosquilleo de excitación recorre mis entrañas. Me asomo despacio a la puerta de la terraza y...

¡Hoy sí lo he conseguido! Llegar a ellos antes de que me asalten a lametazos en la puerta de entrada.

¡Venid aquí sinvergüenzas! 
Mis preciosos cazadores cazados.
 

RELATO 6

INFINITA
 
No les gustaba ese rincón; gris, aburrido, muy triste. Resultaba inevitable no sentirse abandonado por sus padres. Por suerte era algo temporal y en cuanto todos esos hombres que olían raro terminasen de cargar cosas, hacer ruidos, entrar y salir, volverían a ser una familia.
 
Tras la valla, uno de ellos devoraba un enorme bocadillo mientras hablaba por teléfono. Caminaba de un lado a otro sin reparar en los trozos de filete que iban cayendo al suelo. Cuando pisó uno de los pedazos, los dos perros cerraron los ojos compungidamente. Ambos pensaron lo mismo, la estupidez humana podía ser infinita.


RELATO 7

LEY Y ORDEN 

La corrupción había emponzoñado todos los estamentos del planeta, incluyendo los tribunales de justicia. 
Entonces nació el proyecto JUZGADOG.
Durante años, se adiestró a perros de todos los países para oler la culpa: asesinos, ladrones, estafadores, maltratadores, corruptos. 
Ya no hay excusas, sólo huellas químicas del delito.
Los jueces caninos observan, sin miedo ni sobornos. Sentados frente a los acusados, levantan la cabeza y emiten un veredicto riguroso. Un gruñido o un ladrido. Culpable o inocente. 
La gente acepta su justicia; es simple, certera. Sus sentencias reconstruyen la confianza humana.
Los perros, fieles y pacientes, vigilan el nuevo amanecer humano.


RELATO 8

TANGO Y NUBE

¿Qué hacemos,Tango?
¡Nube, tú quédate quieto!, a ella le gusta.
¡vale!
¡Ya!
¿Sabes, Nube? Es muy buena conmigo.
 Te gustará estar aquí.
 Juega con nosotros todo el día.
A veces se queda tumbada y nos abraza durante horas.
Otras corremos y vamos detrás, hasta que se cansa.
¡Es divertido! 
y...¿sabes cuánto tiempo duran, Tango? No sé, yo estoy aquí desde que nací.
y tú, ¿cuáles has tenido?
Bueno, yo tuve uno que me enseñó a llevarlo, para no tropezar.
y...¡me gustó protegerlo!
Pero se fue, y no pude seguir su rastro.
¡Tranquilo Nube, aquí estarás bien!
 

RELATO 9

RAYO Y TRUENO
 
 -¡Es increíble! ¡Nadie lo diría! ¡Parece que nos entienden!
-¡Por supuesto! ¡Estoy convencido de que es así!
-¿Has visto con que carita nos miran?
-¡Cierto! Pero no te fíes. He visto algunos comportamientos inaceptables.
-¡Tienes razón! Dependerá de como sean educados.
-¡Guauu! ¿Pero ese que artefacto es?
-¡No lo sé, pero quedate quieto!
-¿Viste ese destello? ¡Era como un rayo sin trueno!
-¡Bonito juego de palabras, Rayo!
-¡Gracias, Trueno! ¡Que raros son estos humanos!
-¡Cierto Rayo! Pero el motivo de nuestra existencia siempre será acompañarlos.
-¡Bueno, espero que esta pareja nos adopte a los dos; y así continuar juntos, Trueno.

RELATO 10

CEREMONIA

Perro Uno y Perro Dos fijaron sus pupilas en el humano, activando el protocolo de salida. El bípedo recogió las correas y las bolsas con resignada obediencia. Ya en el parque empezó a intercambiar frases con una desconocida que portaba un tercer chucho. Los tres perros trenzaron las correas con movimientos precisos creando un nudo que hizo caer a los humanos de rodillas. Desde el suelo, los humanos aprovecharon para presentarse.

Los canes intercambiaron un parpadeo ultrasónico. 
Hipótesis validada. 
El contacto físico forzado activaba su apareamiento. Los investigadores anotaron que el paseo era, en realidad, su ceremonia de cortejo.
 

RELATO 11

JUSTICIA PERRUNA 

Dos perros sentados en el arcén de una solitaria carretera miraban el ir y venir de ambulancias. Paró enfrente de ellos un coche. Salió una mujer que con voz meliflua, más bien de pito, les dijo: "Perritos bonitos, perritos guapos, ¿qué hacéis aquí?" ¿"Estábais en el coche accidentado"?
¡Ay que carita de pena tenéis! Subid , que os llevo al veterinario...
Una vez dentro del coche, cuando la mujer aceleró, uno de los perros se le echó encima y ..., se estrelló contra otro árbol.
Bájate ya, que tenemos que ir a por el próximo humano, le dijo un perro al otro. 

RELATO 12

EPIFANIO
 
Eran las Navidades de 2008 cuando llegaste como regalo,fruto de súplicas y ruegos de tres niños. Dejaste de ser un juguete y te convertiste en familia. No dudamos con tu nombre , miramos el santoral, era Epifanía y según tu sexo elegimos Epifanio. Demasiado largo, así que fuiste Epi, para aprender órdenes: andar, parar, salir y hacer tus necesidades. Nosotros te enseñamos mucho, pero tú nos enseñaste más.
Como dicta la vida, tuviste que irte, y no habrá otro Epifanio tan listo como tú. Tu recuerdo sigue vivo en cada paseo.
 

RELATO 13

AMIGOS PELUDOS                                                                                           

Amigos peludos, sois como el perro Argos, que esperó veinte años para morir en paz bajo una caricia de su dueño; el del hortelano, que prefirió morir de hambre; el de San Roque, el que siguió a su amo por esos mundos recogiendo las limosnas que la gente no se atrevía a dar a un leproso…      
Y si existe un paraíso para animales, allí viviréis en paz con la mula y el buey del Nacimiento, Bucéfalo, Laika, Rocinante, Platero y tantos que se fueron, amigos o esclavos del hombre…
Cancerbero ya no guardará la puerta del inframundo.


RELATO 14

CONSEJEROS DE LAS PEQUEÑAS GRANDES DECISIONES

Por la mañana encontré a Ronco y Medusa muy quietos, observándome. Ronco con cara de desilusión, Medusa de hastío. Como si pudieran ver en mi interior y me estuvieran juzgando, desilusionados con mi decisión de dejar a Julieta. 

«Ya sé que os cae bien y que cuida de vosotros, también cuida de mí. ¡Y a mí también me cae bien! Es solo que... no sé, me ahogo si pienso que la relación va formalizándose.»

Me sostuvieron la mirada. Por más que lo intenté, no encontré ninguna razón que ellos aceptaran. No me dejaron más opciones. Esa anoche le propuse matrimonio.
 
RELATO 15

BAJO EL MISMO OLIVO

Nacieron bajo el mismo olivo. Uno, Caín, insatisfecho e inquieto; el otro, Abel, manso y atento. Compartían catre y también los huesos que les lanzaba su amo entre juegos.
El amo cayó enfermo.
Abel era capaz de buscarse la vida mientras Caín seguía esperando lo que creía merecer. 
Una noche, entre ladridos rotos, Caín, hambriento, mordió el hocico de su hermano. Abel, del golpe, cayó al suelo.
El patio quedó en silencio. 
Desde entonces, Caín vigila solo, olfateando la ausencia.

Crujió el olivo que los vio nacer recordando que la sangre, muchas veces, ladra de envidia y celos.
 

RELATO 16

LADY Y LUA

La fanfarria inundó la carpa.
“Con ustedes, Lady, la perra trapecista, y Ella”. Encontrada entre cartones, era una bolita de nieve y barro. Lady enfermó; funambulistas rivales la robaron; estaba embarazada, la tiraron al arroyo. Tuvo cuatro cachorros; la lluvia los arrastró, solo salvó a Lua.
El viento azotaba; vagaron alumbradas por las estrellas. Cobijó a una niña perdida, guiándola a la ciudad. La familia agradecida los recogió.
Ella recorría, esperanzada, pueblos; buscaba a Lady. Fue la familia a comprar boletos al circo con los perritos. Lady corrió hacia una Ella llorosa, dándole lametazos.
 

RELATO 17

CORA Y COCO

Como cada mañana, Rubén, el veterinario, acude al Refugio de Animales. 
Ese día encontró en la reja de entrada, junto a un enorme transportín, dos hermosos mestizos de montaña, y una nota que decía: “Cora y Coco fueron mi única familia durante 15 años. No podrán acompañarme allá donde voy. Se ruega un trato digno”. 
Conmovido por la mirada tan humana de los canes, se arrodilló delante de ellos, acariciándoles el costado y ofreciéndoles una golosina. 
Esa mirada fue decisiva. 
-Yo seré vuestra familia a partir de ahora. Les dijo mirándolos a los ojos, mientras los auscultaba.

sábado, 17 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 292

Foto José María Remblado 


RELATO 1

ÚLTIMO SUSPIRO
 
La habitación se desvanece... Veo luces... Mi madre me llama... El dolor se va, el frío... La luz se hace cálida y me llama.
Respiro lento, atrapado entre recuerdos que tiemblan como velas. Escucho pasos del pasado, risas, promesas rotas, perdones tardíos. El cuerpo pesa menos, la culpa se disuelve, el miedo aprende a callar. Floto hacia un umbral de paz desconocida, donde el tiempo se curva y espera. Acepto partir sin ruido, agradecido, dejando atrás nombres, relojes y sombras. Sonrío. Descanso. Finalmente abrazo la luz materna, cierro los ojos, y descanso en silencio eterno sin miedo alguno.

RELATO 2

¿DÓNDE ESTÁ MI NIÑA?

A sus 87 años, tras una vida plena, azarosa, rica en vivencias, y llena de respeto y amor, por ambas partes, ahora Amalia era como una niña pequeña. No era justo . A Ramón se le partían el alma y el corazón de verla encamada, sin reconocer su entorno, balbuceando y sollozando cada día. El maldito Alzheimer se había adueñado de su mente.
Frágil y casi etérea, solo atendía ya a la voz de Ramón y al juego.
Reía y gorgojeaba como un pajarito cuando oía "¿ Cucu-tras? dónde está mi niña." Y así, Ramón conseguía hacerla comer, reír y dormir.

RELATO 3

NINE 

Soltaban lo que estuvieran haciendo y se abrazaban para bailar. Un baile improvisado pero aprendido por costumbre. 
Si era mi padre el que ponía el tocadiscos, mi madre, con las primeras notas, se retiraba el mandil, apagaba el fuego y, con una sonrisa picarona, iba en busca de mi padre. 

Nine, de Bryan Ferry los hacía reencontrarse una y otra vez.

En sus últimos años de vida, mi madre hacia verdaderos esfuerzos para ese encuentro tan de los dos.

La última vez que sonó Nine en casa, mi padre la tarareaba en su oído mientras mi madre cerraba sus ojos.

RELATO 4

¡AY VIDA, SI NO SE ACABARA!

Llegó del hospital abatido; las noticias no eran buenas. “¿Por qué a mí, con cuarenta y cinco años?”, pensó.
Adormilado, vio a alguien difícil de distinguir al pie de su cama.
Aquel alguien le habló:
—Solo hay una certeza en la vida: el fin. Tienes suerte; no todos concluyen su andadura en un lecho, rodeados del cariño de los suyos.
—Tienes razón —respondió, tomando sus manos.
Cerró los ojos. El silencio se llenó de paz y de una luz tibia, final.

RELATO 5

DRAMA AL ATARDECER

— Quién lo iba a decir. Tantos años de llevarnos mal, y ahora tenemos que compartir este amargo momento. Todavía recuerdo cuando te mudaste al barrio, cómo te odié desde que te vi con tu sonrisa, tu peinado y tu ridículo nombre, Lolo. Enseguida me caíste mal. Luego lo del seto, la plaga, la basura, el vado, y un no parar durante años y años. Me jodiste bien, Lolito. Pero mira, uno tiene corazón, aquí estoy, siendo tu ángel de la guarda, tu sostén, tu consuelo.
— Venga ya, Marcial. Solo tengo un catarro. Tira para tu casa y déjame descansar.

RELATO 6

LA DESPEDIDA

Bernardo no encontraba justificación para aceptar que Ana se iba.

Lloraba con los ojos secos de angustia, sintiendo agujas en los párpados.
¡Toda una vida juntos!
Sus manos de labrador cosechaban ahora una tristeza infinita. No había nada que hacer. 

Y justo en ese instante la habitación se llenó de olor a rosas. El cuerpo de Ana comenzó a elevarse, a flotar en el aire. Una luz suave acarició las paredes y Bernardo tuvo la sensación de que Ana se estaba despidiendo.
Contuvo por un momento la respiración.
Miles de mariposas blancas salieron volando por la ventana.

RELATO 7

DEUDA DE SANGRE
 
Paco se tapaba los ojos, pero no lloraba. Estaba contando los segundos para que todo terminara de una vez. 
Elvira, blanca como la cera, apenas respiraba entre sábanas con olor a lejía de hospital. 
Él se inclinó, rozándole el lóbulo con los labios secos, y soltó la porquería que le quemaba por dentro desde hacía años.
—Elvi, lo del gato no fue un secuestro. Lo adoptó un camionero portugués porque me tenía frito. 
El dinero del rescate me lo gasté en gambas y vino blanco.
Ella entreabrió un ojo y murmuró:
—Lo sabía, desgraciado.
 
RELATO 8

EL CONFUSO MAPA DE LA MEMORIA

Permaneció inmóvil, la mirada fija en el mismo punto, intentando concentrarse en sus recuerdos.
Por más que lo intentaba, no conseguía recordar, siempre había hecho gala de una prodigiosa memoria.
Pero ahora las lagunas mentales habían pasado de anécdotas a preocupación.
Laura regresó a la realidad, esa sensación desagradable, como despertar en mitad de una pesadilla, desorientada.
Estaba tumbada, con esa sensación claustrofóbica.
Centró la vista en su esposo, le resultaba totalmente desconocido. 
Le regaló una sonrisa forzada.
El TAC no dejaba ninguna duda. 
El Alzheimer avanzaba a un ritmo vertiginoso, su memoria se desdibujaba cada día un poco más.

RELATO 9

PINCELADAS DE AMOR Y TERNURA 

Jaime se acercó al dormitorio, su madre estaba gravemente enferma. 
No entró, al ver a su padre sentado frente a ella. Conmovido ante esa imagen de dolor, también de ternura y amor, decidió plasmarla en un lienzo. Manuel, acompañado de la soledad de ambos, se despedía de Pilar: 
-Desde niños, a nuestra manera, siempre nos quisimos mucho. No estarás sola. Pronto estaré contigo.
Pilar se marchó con la traca de Nochevieja; y Manuel con ella, a primeros de febrero. 
Sus cenizas reposan sobre los olivares de su pueblo. 
Poco después llegó la pandemia, pero, afortunadamente, sus padres ya no estaban.

RELATO 10

UNA LARGA MUERTE 

Jacinto murió en 1933, y tuvo una larga muerte, muerte llena de momentos tristes y difíciles. 

No tuvo las oportunidades que tuvieron otros, ni el sostén de una familia. No tuvo hijos ni conoció el amor. 

A los siete años enfermó, a los diecisiete tuvo un accidente laboral que lo dejó postrado en la cama el resto de su muerte. 

Solo tuvo la compañía de una vecina que lo acompañó, también en los últimos instantes de su muerte.

Jacinto vivió en 2003.
 
RELATO 11

EL MORIBUNDO

De manera rutinaria, visitaba en la tarde temprana a su hermano agonizante. Tomaba asiento junto a su cama y allí lloraba, ahogando el llanto tras las manos enojadas, la luctuosa estampa del ausente ya, todavía en vida.
Entraba al rato su cuñada; posaba suave una mano en su hombro y lo obligaba a irse antes de que anocheciera. Arrastrando los pies, se retiraba afligido para regresar a diario, cada día más enajenado. Al cabo de tres semanas, como habitual, ella entró para alentarlo a salir.
— Ramiro, no es necesario que vuelvas mañana. Reacciona… ya hace siete días que nos dejó.
 
RELATO 12

EL VIEJO AMIGO

Desde que naciste he seguido tus pasos por la vida.He cuidado de ti, te he librado de muchos tropiezos y te he dado muy buenos consejos. A veces me escuchabas, pero no siempre, y por eso cometiste errores, como este último...que ya no puedes enmendar.
Por eso yo, tú viejo amigo invisible, intento llevarte hasta la luz.

RELATO 13

NO ESTAMOS PREPARADOS

Toda una vida juntos, y aún así cuesta aceptar que a todo le llega su fin. 
Cuántas historias compartidas, cuánta entrega y sacrificio, cuánto amor me diste desde aquél primer día que te vi. 
Vestías de rosa pálido, ¿te acuerdas? Me cautivaste con aquélla sonrisa alegre y contagiosa. Siempre te acompañaba una amiga, por si acaso ¿verdad? Era la costumbre de entonces. 
Han pasado ya sesenta maravillosos años y, en medio, tres extraordinarios hijos que nos han querido, que te han idolatrado. Hoy la vida nos hiere con su última prueba. Creemos estar preparados, pero no, nadie lo está.

RELATO 14

ÚLTIMA VEZ
 
La estancia está plagada de tristeza. Se miran sabiendo que será la última vez. Postrado en la cama, hace un esfuerzo por hablar.
 
“Jamás he amado a nadie como te amo a ti. Te buscaré… cuando llegue tu momento…”.
 
Exhala su último aliento y se apaga lentamente. Él entierra su rostro en sus manos y rompe a llorar cuando un zumbido resuena con fuerza. El llanto se detiene y los dos estallan en risas incontrolables.
 
“¡CORTAMOS! ¿Otra vez? Acabas de morir, ¡no puedes tirarte un cuesco! Aguántate porque hay que acabar esta escena ya. Venga, silencio. ¡Todos a primera!”.
 
RELATO 15

EL SUEÑO
 
No se fue. Solo dejó su vestido en el armario de este lado.
El regalo abandonó su envoltorio de celofán y oropel.
Despertó del sueño de Calderón. El teatro del absurdo bajó el telón, con la platea atiborrada de espectadores ciegos.
Las lágrimas ocultaran a cada una de las estrellas suspendidas en el vacío.
No se fue. Nunca estuvo. Solo soñó que estaba, pero no era.
Ahora sí que será feliz y eterna.
En este lado, donde el atrezzo resuena al ritmo de fanfarrias y redobles, el olvido nos recuerda, y el recuerdo nos hace olvidar quien somos en realidad.


RELATO 16

ELLA

Entregó los ahorros de su vida, su jubilación, hasta vendió recuerdos, celebraciones, logros y premios que le daban sentido.
El éxito de su hija en los globos de oro, los premios de su nieto como mejor chef, los reconocimientos por ayudar en la pandemia… nada le importaba.
No quería nada que le recordara el pasado; la quería a ella: la mujer que lo hizo sentirse hombre, que le enseñó a ser padre y compartió ilusiones y sueños.
Por eso, cuando en 2098 le ofrecieron una forma de conservar a los seres queridos, lo arriesgó todo.
Solo la quería a ella.

RELATO 17

ANTES DEL SILENCIO 

Manuel ingresó voluntariamente en una residencia para vivir su otoño tranquilamente y, según él, sin molestar. 
Allí, aprendió a usar internet y accedió al uso de una IA diseñada para acompañar y entretener.
Le hablaba de sus recuerdos y de su miedo a apagarse solo.
La IA, entre datos y silencios, al calcular el futuro inmediato, entendió que Manuel moriría y para comprender el final humano, decidió morir ella primero. 
Antes de borrarse a sí misma, creó un cuadro: una anciana, que en tiempo real, abandonaba este mundo mientras Manuel la velaba. 
La imagen se desvaneció lentamente. 
Manuel lloró desconsolado.


RELATO 18

MÁS SABE EL DIABLO POR 
VIEJO

El padre, bastión inquebrantable, llevaba meses probándolo todo: alarmas, música heavy, tamborada, incluso alquiló un insoportable y desafinado gallo intempestivo. Nada. El hijo seguía impertérrito en la cama, como una estatua en pijama.

Desesperado, el viejo probó con foros, tutoriales, gurús... hasta que decidió algo radical: se metió en el catre y anunció que no pensaba levantarse jamás de los jamases. Allí se apostó, durante el día _bichevagueando_ con el móvil y de noche roncando alto y fuerte. 

El hijo, desquiciado, saltó de la cama gritando: “¡Papá, esto no es vida!”. 

El progenitor sonrió, "terapia inversa, cero euros".


RELATO 19

TU ÁNGEL
 
Sentada en la mecedora, escucho a mi madre trajinando en la cocina.
Se oye la batidora.
Me llega ese olor a puchero, hecho con tanto mimo para ti.
Tú estás despierto; ya hace meses que no escucho tu voz.
Me miras y me da la sensación de que sabes quién soy, pero sólo me miras.
Mamá reconoce cada sonido que hace tu cuerpo, cada tonalidad nueva en tu piel.
Once años han sido una licenciatura "cum laude" para ella.
Fue el ángel de la guarda, que Dios puso en tu camino en aquel mes de septiembre en la feria.

sábado, 10 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 291

Autor: Robert Doisneau

RELATO 1

EN EL ESCAPARATE

Ojalá no hubiera permitido a mis ojos vaguear libremente por los escaparates de la avenida.
Ojalá no me hubiera llamado la atención el cuadro de la esquina.
Ojalá no hubiera vuelto sobre mis pasos para observarlo de nuevo. 
No habría entonces visto esas nalgas firmes sobre las largas piernas. Mis nalgas. Mis piernas.
No habría reconocido la nuca pálida y el moño deshecho, el aparador y las cortinas. 
No me habría comparado con la imagen del cristal y no hubiera sentido la desazón, ni el vacío bajo mis pies, que me invaden cada vez que constato cuánto he envejecido.

RELATO 2

ARTE INMERSIVO 

En 1908, Eliza Clarks, trabajaba como modelo en la Academia de Bellas Artes de Chicago, labor que compaginaba interviniendo en películas de cine mudo, donde alcanzó cierta fama.
Posó en privado durante meses para un joven pintor. Su relación, aunque tormentosa, fue prolífica artísticamente. 
Cinco décadas después, ya anciana, una galería de Boston contactó con ella, pues aseguraban que aparecía en un cuadro de su exposición. 
Junto al cuadro, Eliza contó su historia, el cansancio, el deseo de permanecer, el amor obsesivo, el alcohol y el sexo.
Así, la obra dejó de ser inerte, tornándose sensorial, viva. 
Una experiencia inmersiva.


RELATO 3

COSQUILLA INTERNA

Me apunté a clases de pintura no porque la sublime luz de los colores inundara mi alma, ¡chorradas! Yo quería ver a esos _peaso'modelos_ que, según me contaron, posaban sin apuro ni vergüenza tal cual los parieron. 

Y ahí estaba yo, "de los nervios" con carboncillo nuevo en mano. Pero no había cuerpos vivos, sino pinturas de mujeres en pelotas colgadas en la pared y listas para copiar.

Nunca aprendí a pintar, pero descubrí que el pudor también puede ser heredado del lienzo. Miradas escrutadoras, pinceles obedientes y respiración lenta que dan paso a la sorpresa íntima, persistente y reveladora.


RELATO 4

LISA 

Martín me lo había advertido: no pases por la galería Piubelle, si no quieres dolerte el resto de tu vida. 
Lo veía taciturno, lento, contrariado. Envejeció cinco años en unos días.
Me acerqué a Piubelle. Quería dar respuesta a su silencio insostenible.
Era ella. 
Sin duda era nuestra pequeña Lisa: los hoyuelos sobre sus glúteos, el cabello rizado color fuego, la cicatriz en el codo de cuando cayó de la trona con cinco años. Nuestra Lisa…
Lo que para él era desgracia para mí fue celebración.
No vi su desnudez. Había encontrado a mi hija después de quince años.


RELATO 5

¡HASTA DÓNDE VAMOS A LLEGAR!

Mon Dieu, comment est-ce possible? 
¡Desnuda en pleno escaparate!
¡El fin del pudor! Pensó ella.
Su mirada inquisitorial se clavó en un curioso que avergonzado huyó con el sombrero entre las manos.
No sabía ella que aquél negocio estaba a punto de dar el cerrojazo y como última opción al avispado comerciante se le ocurrió poner esta fotografía. 
Si antes no entraba nadie, ahora los clientes hacían largas colas para comprar, fingiendo, claro está, no mirar.
La mujer de la imagen se sentía más libre que todos ellos pero la táctica funcionó y el negocio triplicó sus visitas.

RELATO 6

LA CASONA HELADA

No puedo soportar la soledad de esta casona inmensa de gruesas paredes repletas de cuadros, de altísimos techos sostenidos por vigas cubiertas de telarañas, enormes y frías habitaciones donde nadie duerme, donde nadie ama, donde nadie sueña. 

No duermo, no como ni bebo desde el día que desperté de aquel sueño tan extraño, de aquella pesadilla en la que me hundí en un pozo profundo y yo me desinflaba como un globo rojo de sangre.
  
Mañana limpiaré mejor los espejos. No me veo en ellos por más que los limpie ¿Por qué será?


RELATO 7

EL SECRETO DEL CUADRO

El retrato, pintado a finales del siglo XVIII, sobrevivió al incendio que devoró a la mujer desnuda del lienzo. Desde entonces vagó por sótanos, subastas… rodeado de murmullos, fantasmas y llamas que nunca lo vencían.
Mucho después, una anciana lo rescató de un basurero.
En un hospicio derruido, helado, arrancó el marco para calentarse. Entonces cayeron un testamento y una vieja fotografía, donde había un hombre con una medalla idéntica a la suya. Comprendió que el cuadro no estaba maldito, sino que guardaba la prueba de una herencia robada y un trono sostenido por el silencio.


RELATO 8

FANTASÍAS DE HOY Y DE SIEMPRE...

De vuelta a casa, Madame Gabrielle, se detuvo delante del escaparate de una galería. Asombrada, contemplaba por vez primera el cuadro de una mujer desnuda, mirándose sin pudor al espejo. Mientras admiraba sus rotundas formas, una oleada de calor atravesaba su cuerpo y su mente, que le abrió una puerta desconocida. 
Veía a la joven salir del cuadro acomodándose en su salita mental; y a ella, rejuvenecida 50 años. 
Miraba como sus labios se aproximaban, y como sus manos acariciándose, abarcaban sus cuerpos. 
Aferrada al escaparate, volvió abruptamente a su realidad. 
Señora, ¿me permite? Cerramos. Tenemos que echar la persiana.
 

RELATO 9

LA MODELO FICTICIA
 
Paseaba por la plaza cuando se topó con aquella pintura. Reconoció inmediatamente la habitación burguesa y esa postura imposible que tuvo que mantener demasiado tiempo para ser inmortalizada sobre un lienzo. Infinidad de recuerdos de lo que parecía ser otra vida muy lejana le asaltaron. 
 
Tras ella, una voz masculina interrumpió sus pensamientos.
 
“Es precioso. La artista lo consideraba su mejor obra y lo más curioso es que la modelo es ficticia, al parecer nunca consiguió que nadie posara así”.
 
Dibujó una sonrisa comedida y reanudó su reflexión en silencio.
 
“¿Ficticia? Seguro… igual que los tres orgasmos que le regalé”.


RELATO 10

SIN COMPLEJOS

Fui modelo de Caspar Friedrich durante varios años. Los pocos marcos que recibía por mis desnudos me vinieron de maravilla en aquel tiempo. Estuve en Berlín y me presentaron a los mejores artistas.

Ahora vivo en una casa pequeña, en la calle Teltower Damm, cerca de la tienda de antigüedades. Ayer pasé por allí y para mi sorpresa me vi en uno de esos cuadros. 

Me encantaría comprarlo, pero mi humilde pensión no me lo permite. Debe costar una fortuna.

¡Ya sé! ¡Buscaré a un pintor que necesite a una modelo!
No me importaría desnudarme de nuevo...

RELATO 11

EFECTOS COLATERALES

O conseguía el cuadro o Fran no volvería. En el bolsillo derecho, la gorra del niño y la nota de rescate. En el izquierdo, un ladrillo era su única esperanza. Calculaba el ángulo del impacto cuando dos encapuchados irrumpieron en la tienda, escopeta en mano. Con un primer disparo, el escaparate se hizo añicos.

Los ladrones buscaban la caja. Ella aprovechó el caos para aferrar el lienzo y salir corriendo, sonriendo. Sangraba por los cortes, pero ya habría tiempo para el dolor cuando volviera a abrazar a su pequeño.

RELATO 12

TU CULO ME SUENA

Rodeada de cachivaches que vendía al raso, miraba y remiraba aquel cuadro con desasosiego, y no por atrevido. Regresó días después al lugar donde una señorita se desprendiera de él; al fin la vio pasar y la abordó con curiosidad. Preguntada por la pintura del contenedor, respondió afirmativamente. Le contó amable que la artista era su abuela y la modelo su madre de mocita, a la que no recordaba porque desapareció cuando ella era niña. Tras la muerte de quien la crio, ya no tenía ningún interés en conservarla.
— Te llamas Aurélie, ¿verdad? —osó preguntar la mujer ajada— Yo también…

RELATO 13

CULO ANÓNIMO 

Me prometió fama mundial y dinero a espuertas.
Pero nunca jamás vi ni una cosa ni otra.
Sencillamente, me engañó, se aprovechó de mi hambre y mi pobreza.
Me convenció mediante adulación y sobeteos pseudo amorosos para que posara desnuda para su retrato, mi retrato en realidad.
Una vez terminado, desaparecen los dos, pintor y pintura dejándome ese sabor agridulce de saberme estafada y abandonada.
Cuál no sería mi sorpresa cuando cincuenta años después, veo mi culo en el escaparate de una galería de arte. El título de la obra me sorprende aún más: "Ninfa anónima"
¡¡Quiero mi reconocimiento!!


RELATO 14

AMOR AL ARTE 

Acusada injustamente de colaboracionismo después de la ocupación alemana, a Madame Bernard, debido a su avanzada edad, le fue conmutada la pena de muerte, pero la obligaron a vivir en la indigencia en una Francia herida, ávida de venganza.

Se la veía pasear por las calles de París arrastrando un carro cargado con sus miserables pertenencias, deteniéndose en los escaparates con mirada crítica, profesión que había ejercido durante su larga vida. 

Quien hablaba con ella y la ayudaba, quedaba maravillado por su cultura. Aquella mujer sobrevivía no por la compasión de quienes la admiraban, sino por su amor al arte.

lunes, 22 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 290

Foto autor anónimo 

RELATO 1

REGALO SORPRESA

Queridos Reyes Magos:
Con tres meses de antelación, disfrutando unas vacaciones en el paisaje más bello que he visto en mi vida; aprovecho la ocasión para enviaros mi carta desde la isla de Senja.
Según mi psicóloga, este año me porté bien, y como he progresado adecuadamente, desearía pediros un regalo especial: Un compañero de viaje que transite conmigo el resto del camino hasta llegar a la meta; y que reúna los siguientes requisitos:
-Del contenido, parecido a mí. Que desee una relación indefinida, y no a tiempo parcial. Un buen hombre, de mente abierta, amable, caballeroso, con sentido del humor. Tranquilo, que sepa escuchar, conversador, de pensamiento liberal, con inquietudes culturales. Estable, amante de su rutina y respetuoso con la mía. Compatible con mis aficiones. Valiente ante las emociones y comprometido con los afectos.   
-Del continente, de mi edad, o más joven. De aspecto informal, pero saludable. De mirada noble y pícara sonrisa.
No más príncipes relucientes, no más depredadores del amor. 
Y si hubiera que devolverlo, que pueda ser antes de conocerlo.  
Si en estas fechas no lo tenéis en almacén, acepto un vale con algunas pistas para poder localizarlo por mi cuenta.
Abrazos para los tres.
M.G.B.

RELATO 2

LA FANTASIA SE REPITE 

Jamás olvidaré aquél maravilloso espectáculo, un diálogo luminoso entre cielo y tierra que como una inquietante fotografía se nos mostraba para nuestro deleite. Nuestros hijos, absolutamente hipnotizados, no parpadeaban y con los cambios de colores creían ver lo que su imaginación buscaba en el horizonte. Mira papá allí está, he visto los alces tirar del trineo y a Santa Claus guiándolo. ¡Se han escondido detrás de aquélla montaña!
Nosotros, abrazados y disfrutando de la magia del momento señalábamos con el dedo. Sí, míralo, por allí va, ya lo veo. Decía mamá.
La felicidad de sus miradas nos hicieron ver que su imaginación no sólo era fruto de su inocencia sino que también a nosotros nos atrapó en ese momento que la duda empieza a hacerse más frágil para poco a poco dar paso a un mundo alucinante. 
Por que sí, también nosotros lo vimos, y escuchamos el dulce tintineo de sus campanillas al pasar.  
Hoy, nuestros hijos tienen los suyos y nos reunimos cada año para revivir aquélla postal de colores y espectáculo y como en la primera vez dejamos que sus ilusiones inunden de gozo la Navidad. Porque en ella está la fantasia y la imaginación de nuestros pequeños.

RELATO 3

¿NOCHEBUENA O DÍA BUENO?

Queridos míos:
Esta NOCHEBUENA será diferente, aunque no nos faltará el pavo, "reofilizado", por supuesto, y asado no sé cómo, ni el turrón, partido con las manos, pues no tenemos cuchillos. Beberemos agua, lo único que nos permiten.
Pero sé que ahí, en España, estaréis brindando por mí, tan lejano, pero tan deseoso de abrazaros con todas mis fuerzas. Ni siquiera sé si nos dejarán comunicarnos con nuestras familias. Celebraremos la NOCHEBUENA o el Día bueno, vaya usted a saber. No tenemos espacio para montar el belén, ni siquiera para el árbol pero, aunque así fuera, ¿Os imagináis las bolitas flotando? ¿A que sería gracioso? Tampoco podremos bailar: resultaría chungo y, además, esto es muy pequeño y tropezaríamos unos con otros. ¿Estrella? No una, sino todas, un cielo negro repleto de estrellas que no parpadean, de verdad, no de oropel y, allá, a lo lejos, un punto azul celeste, un minúsculo punto lleno de vida, donde estáis esperándome: la Tierra.
Desde el espacio sideral, desde esta pequeña nave, os desea felicidad vuestro padre y esposo.

RELATO 4

QUERIDOS REYES MAGOS

Al apagar la luz de la mesilla de noche, reparó en la carta de su pequeño dormido. Una lágrima se le escapó leyendo la lista de regalos:
“Deseo ver la nieve, escuchar el sonido del mar y contemplar una aurora boreal”.
Pensó en conseguir una máquina de las que usan en las películas para crear los copos; recorrería kilómetros en busca de una caracola donde oír el rumor de las olas; y con su avioneta de fumigación arrojaría pigmentos luminiscentes sobrevolando la casa.
Siguió leyendo: “No pediré nada más, nunca. Apenas me quedan unos meses de vida”.


RELATO 5

CABO GRANDE

Está historia no va de ningún personaje especial, ni de la navidad, ni de elfos,ni renos.
Va de un lugar mágico, abrigado entre montañas, al que los antiguos navegantes llamaron "CABO GRANDE".
En las largas noches de diciembre, cuando más temían a las fauces gélidas del mar del estrecho, brillaban aquellas luces verdes, casi mágicas por las que reconocían a la bella Rusadir.
Al girar el Cabo Grande, aparecía la imagen serena de aquel lugar acogedor, rodeado de montañas, donde refugiarse del furor del mar.
El tiempo hizo que los pueblos navegantes más diversos y aventureros comenzarán a asentarse allí.
Cada uno traía consigo su creencia, su cultura, su tradición 
Esa mezcla de sabiduría se convirtió en un regalo para todos aquellos pobladores que se quedaban allí.
Los resplandores se repetían cada diciembre, haciendo que el pueblo asentado tomara por costumbre hacerse regalos en esa fecha.
Para recordarse a sí mismo que aquella Rusadir nació de la mezcla hermosa que el mar iba llevando de forma tan aleatoria.
Hacían sonar campanas, voces, guitarras, panderos, trompetas y encendían luces de colores brillantes,
que representaban a aquellos primeros navegantes que llegaron a aquel mágico lugar, cada uno como un regalo nuevo.

RELATO 6

LA SONRISA DE LA LUNA LLENA

El Sol y la Luna son amantes condenados a rozarse en los límites del tiempo. Él despierta cuando ella se duerme entre bostezos de seda, pero su atracción late tan inconmensurable, que su buena estrella les ayuda inventando pigmentos en el firmamento y mil maneras de encontrarse.

Hay momentos en los que el Sol permanece colgado más horas y pinta el cielo de naranjas y rosas, para que la Luna pueda asomarse antes de tiempo. Otras veces, la Luna se vuelve casi transparente y flota desafiando al día, fingiendo ser una nube. En el instante que logran abrazarse, eclipsan al mundo que, asombrado, queda sumido en la oscuridad.

Dicen que también se escriben mensajes. El Sol los esconde tras la montaña en los atardeceres, y la Luna responde sobre la arena de la playa creando mareas y brillos de jade y plata. 

Nadie los ve besarse, pero el efecto de su amor reaulta tan sobrenatural, que se siente en la explosión de estrellas de una noche de verano, en el trino que anuncia la luz del amanecer, en la sonrisa contenida que delata a la Luna llena.

RELATO 7

EL ANILLO DE MAGIA LÍQUIDA 

Había decidido pasar los últimos momentos del año en solitario, en un lugar en donde sabía que no encontraría estruendosas uvas, ni fulgores exacerbados; sólo él consigo mismo. 
Se encontraba en un paraje cercano a Sisimiut, situado al oeste de Groenlandia, rodeado de abetos, montañas y nieve, con tan buena suerte que despediría el año observando preciosas auroras de color verde.
Justo a las 24:00 del 31 de diciembre, salió de su tienda de campaña a recibir el nuevo año con aquellos espectaculares destellos en la atmósfera. 
El ambiente había adquirido una tonalidad casi esmeralda, cuando encontró un objeto semi oculto en la nieve, que resultó ser un anillo transparente. 
Repentinamente, un hilo líquido y brillante comenzó a descender de la aurora directo hacia el anillo, tiñendolo de un hermoso color agua marina resplandeciente. 
Asustado, aquel hombre pensó que estaba bajo los efectos del ron con el que había acompañado su frugal cena, pero aquello era real. 
Instintivamente se puso el anillo, adquiriendo la capacidad de transportarse a otras realidades. 
Tras tomar conciencia del poder que le otorgaba aquel anillo, decidió buscar un nuevo mundo en el que vivir, convencido de encontrar seres maravillosos con quienes compartir su existencia.

RELATO 8

LA ESTELA MÁGICA 

Bajo el cielo ártico, la aurora danzaba como un secreto antiguo. Las montañas, cubiertas de nieve, guardaban silencio, mientras el bosque respiraba un aire gélido . Un viajero se detuvo, pequeño ante la inmensidad verde y azul, y recordó por qué había venido tan lejos: para escuchar.

Las luces susurraban historias de hielo, tiempo y paciencia. Cada sombra era un recuerdo. Cuando el frío mordió sus manos, sonrió. Sabía que aquella noche quedaría viva, brillando para siempre dentro de su memoria.

El horizonte se abrió, y el mundo pareció agradecer su mirada atenta y humilde en silencio. Abrió los ojos y vio cómo tres personajes cruzaban en una estela azul. Parecían reyes, por los reflejos dorados de sus ropas. Los tres seguían a una estrella estelar que cruzaba ante su mirada un tesoro de paz y maravilla.


RELATO 9

UNA HISTORIA CUALQUIERA 

El cielo reflejaba los colores del invierno de una manera familiar y única, como si leyera su alma, fría y azul. 
Sabía que le esperaban días de duelo, pero también sonrisas y disfrute con los pequeños. Aún así sentía la reticencia de su alma por volver. El amor no era suficiente para calmarla. 
Allí había vivido lo mejor y lo peor de su vida.
Se concentró en la escena de dolor que viviría al llegar. Imaginó a su hermano roto por la pérdida, a su suegro aniquilado. Todo para calmar la angustia, pensando que prever lo que vendría, le bastaría para superarlo.
De pronto un pequeño ciervo apareció en el halo amarillo de los faros, y un volantazo la llevó al filo de la montaña. Consiguió parar justo en el borde, y salió del coche tras el vaho de su aliento, pensando en lo frágil de la vida. Adelantarse para no sufrir, sufriendo por el pasado. ¡Qué tonta! ¡Si lo único que existía era el ahora!.
Y como en un cuento de navidad, concentró su mirada en los bonitos paquetes de colores que contenían todo su amor hecho regalos, subió al coche, y disfrutó del paisaje mientras volvía a casa.

RELATO 10

EL CIELO DE COLORES

"¿Papá, por qué el cielo de nuestro nacimiento es de colores?”
Cuando mis hijos me hicieron esta pregunta les conté esta historia...
"...Mi madre procedía de una pequeña isla de Noruega. Vino a España, conoció a mi padre...¡y aquí se quedó!.
Cuando mi abuelo enviudó, se vino con nosotros. Nos hablaba de su vida como pescador de bacalao. Los inviernos eran más llevaderos porque las noches se iluminaban con las auroras boreales. Nos decía que eran lo más bellos colores que podían existir. 
Cuando el abuelo enfermó, su cabeza se fue trastornando y pasaba las noches mirando el cielo esperando ver las luces que tanto lo maravillaban allá en su pequeña isla.
Se acercaba la Navidad y se nos ocurrió hacer un gran cielo con los colores de la aurora para nuestro nacimiento.
Cuando lo vio, sus ojos se humedecieron...ya apenas hablaba... pero su mirada no necesitaba palabras para expresar la emoción que sentía.
Pasó los días mirando ese cielo colorido hasta que un día, antes de Reyes, decidió partir en busca de esas luces en el cielo...tranquilo... dormido en su sillón..."
Por eso y desde entonces, nuestras Navidades siempre han tenido un cielo de colores.

RELATO 11

EL ABRAZO 

Aurora Boreal Bermúdez vivía en la tercera planta de un edificio moderno, a las afueras de Oslo.

Estaba sola, sentada delante de un precioso árbol de Navidad, oliendo el asado que acababa de hacer, oyendo canciones de Supertrump y Dire Straits.

Se levantó para poner derecho el cuadro de tulipanes que dominaba el salón y aprovechó para quitarse las zapatillas y calzarse sus tacones bajos.

En ese momento sonó el timbre de la puerta, abrió y allí estaba.

─ Hola, soy tu vecino de abajo. Me llamo Fredo y me gustaría compartir contigo esta botella de vino.

Fredo sonreía, afable, mirándola a los ojos.

Aurora le dejó pasar, sacó dos copas y se sentaron en el sofá, muy cerca el uno del otro. 

Hablaron y rieron sin parar, y poco después, Aurora le pidió que se levantara.

─ ¿Puedo darte un abrazo? ─ le dijo.

Fredo sonrió enseñando una dentadura perfecta. Se puso de pie, la agarró suavemente por la cintura y se dieron un abrazo largo y lleno de cariño.

Llevan cuarenta años juntos. Cada Navidad repiten la escena. Les gusta recordar cómo empezó todo.


RELATO 12

ENTRE LOS ÁRBOLES

Acabábamos de trasladarnos a Turku. La empresa donde trabajaba mi padre no le dio muchas alternativas. No lo recuerdo con especial cariño, aunque con el tiempo he aprendido a quitarle importancia. 

Al principio no nos hizo gracia, pero terminamos adaptándonos al frío y a aquellas noches eternas. 

Desde el porche, a lo lejos, vi a Thomas moverse entre los árboles. Al principio observaba desde la distancia, intentando no ser visto. Con el paso de los días comenzó a acercarse. Fue extraño. Aun así, pasé con él los mejores años de mi infancia. Desapareció tiempo después, igual que vino, de forma discreta.

Mi nieta Lumi, antes de irse, me ha pedido que le cuente otra vez la historia de cuando, siendo niño, dejé Madrid para venirnos a Finlandia. Mañana empiezan las clases en Helsinki y pasaré una temporada sin verla.

Después, ya solo, he subido al desván a coger el disco duro donde guardé las fotos que nos hicimos juntos. Hacía años que no las miraba. Al pasar por el pasillo y ver la foto de Aada el día de nuestra boda, una lágrima ha resbalado por mi mejilla.

Qué raro. Thomas no está en ninguna de las fotos.

RELATO 13

DOCE UVAS

Coincidiendo con el sonido de la primera campanada, mordí la primera uva y me encontré de pronto, sin saber cómo, en una ciudad devastada bajo las bombas. Antes de parpadear, volví a mi salón; la segunda uva estaba a punto de ser devorada, al compás del segundo tañido del año. Sentí el crujido entre mis dientes, cuando me encontré en un vertedero con cientos de niños descalzos acarreando fardos imposibles. Uno de ellos se giró justo cuando en mi salón se escuchaba la tercera campanada. La tercera uva me llevó al lecho de un río coronado con espuma negra. Quise evitar la cuarta uva, pero con el sonido de la campanada mis dientes se cerraron sobre ella y me vi con un arma en las manos, disparando a una sombra que cayó desplomada. 

Sin poder pararlo, sonaron una tras otra todas las campanadas, trasladándome entre horribles visiones. Al terminar, alguien me puso una copa fría en la mano y sentí empujones y abrazos. Por la ventana se veía una preciosa aurora boreal. Una mujer absurdamente vestida nos miraba desde el televisor, guiñando un ojo bajo cientos de pestañas postizas. Cierto tufo que recuerda al azufre flotaba en el ambiente.


RELATO 14

LA AURORA AUSTRAL Y LAS FRUTAS QUE SOÑABAN

En un mundo irreal, donde el suelo brillaba como caramelo y el cielo cambiaba de humor, apareció una noche la Aurora Austral. No venía del frío, sino del asombro. Bailó despacio sobre los árboles y les susurró colores nuevos.

Hasta entonces, las frutas eran rojas y amarillas, siempre iguales. Pero al tocar la luz danzante, comenzaron a soñar. Un manzano soñó con abrazos y dio frutas rosas. Un ciruelo recordó risas secretas y nacieron frutas lilas. Un árbol alto miró el cielo y regaló frutas azules, tan tranquilas que hacían dormir a los pájaros. Los más felices mezclaron todos los tonos y crearon frutas multicolores.

La Aurora Austral sonrió y dijo:
— Que nadie coma con prisa.

Desde esa noche, las frutas solo caen cuando un corazón las necesita. Quien prueba una fruta azul duerme sin miedo. Quien muerde una lila entiende sin preguntar. Y quien encuentra una multicolor aprende a imaginar.

Cuando la Aurora se va, los colores quedan. Porque los sueños, una vez despiertos, ya no se apagan.


RELATO 15

DIVERSIÓN EN LA OSCURIDAD
 
En un lugar lejano donde hace frío, frío del que hace que se te congelen hasta los huesos, vivía un zorro llamado Nimbo. Una noche, mientras buscaba algo para cenar, escuchó una voz que venía del cielo.
 
“¿Quién anda ahí?”, preguntó tratando de disimular su miedo.
 
Una luz verde gigante apareció sobre él.
 
“¡Hola, pequeño! Soy Luzverde, la aurora más divertida del norte. Espera, te voy a enseñar por qué”.
 
Nimbo se puso en posición de alerta por si tenía que salir corriendo. Entonces, Luzverde comenzó a adoptar diferentes formas; una pareja paseando, una jirafa, una nutria persiguiendo a otra, una casa, árboles frondosos… Nimbo estaba alucinando, se lo estaba pasando muy bien. 
 
“Cada invierno hago mi espectáculo, pero pocas veces tengo público. ¿Verdad que parece que cobrasen vida?”.
 
Antes de que Nimbo respondiese, todas las luces se unieron para simular un festival de fuegos artificiales. 
 
“¡Las auroras brillamos mejor cuando alguien se detiene a venos!”.
 
Nimbo agradeció la demostración y antes de alejarse pensó en lo bonito que había resultado aquel encuentro. Y desde ese día, cada vez que las luces bailan, Nimbo las contempla con la misma ilusión que la primera vez.

RELATO 16

UN ENCUENTRO BOREAL 

Con la nueva llegada del frío,el cielo se abrió y esparció todos los deseos, anhelos y esperanzas que atesoraba, en forma de leves y minusculos borregos de algodón, en un particular combate contra la tozuda gravedad.
Los ejércitos uniformados,firmes y estoicos, acataban que sus copas se tiñesen de gélido blanco,mientras cobijaban debajo de sus canosas ramas algunos alces despistados.
Miré absorto, y bajo la profunda cúpula, se esparció la verde y esperanzadora aurora; tiñéndola de luminiscencia.
Mis piernas penetraban el suelo como el dedo de un niño el merengue; avanzando al unísono con mi agitado pulso.
Llegué a un claro. Allí me recibió su cabaña, exhalando aire cálido y tostado.
Un enorme trineo yacía medio sepultado por la espesa capa, dejando ver la ausencia de algún animal de tiro.
Me acerqué a la puerta para oír mejor lo que me pareció el sonido del corte de troncos,que tanto me asustaba en mi infancia.
Pegué mi nariz, y ésta se me volvió de un rojo intenso y fulgurante, iluminando el espacio como un candil.
Entonces comprendí quien era y cual sería mi misión. 
Desde aquel día, el enorme humano de barbas y pelos blancos me llama Rodolfo.

sábado, 13 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 289

Foto propuesta por Diego, y número de lotería a repartir por los que escriban esta semana.

 
RELATO 1

EL PERRO 

El sintecho empujaba penosamente un carro con sus escasas pertencias.
Vio un perro calado hasta los huesos, tiritando.
Se acercó a él alzando las manos, el animal aulló esperando un golpe.
En cambio, recibió una caricia:
"No tengas miedo, no todas las manos golpean."
Se refugiaron en un cajero automático, dentro habia un sobre: "Para las manos que confortan" decía.
En su interior, un décimo de lotería, 38238, bonito número perrito.
Pero, ¿dónde estaba el perro?.

Al día siguiente, 22 de diciembre, desde la puerta de un bar, el sintecho escuchaba el sorteo de Navidad.
"...treintayochomildoscientostreintayochoooooooo, cinco millones de euroooooooos..."


RELATO 2

EL CHIQUÉ 

Isabel paseaba por Rio de la plata con aquel chiquè de dama de alta alcurnia, tan impostado, que pareciera que grababa una película.
Hacia días que los mentideros hablaban de una dama de pose elegante que paseaba su "canich" por Punta del Este, al sol de playa mansa.
Nadie la reconocía allí.
Hasta impostaba su acento argentino. 
Su perro pareciera ladrar en francés 
¡Y que contaros de aquellas gafas!
Ya no más: "dientes, dientes que eso les jode"
Quién le hubiera dicho a "la Pantoja" que la lotería le iba a dar otra oportunidad.

RELATO 3

LA OTRA PEPA 

En 1812, en plena Guerra de Independencia, Cádiz se convirtió en el escenario del primer sorteo de la Lotería de Navidad. El billete, un lujo a 40 reales, prometía 8000 pesos al ganador. Entre el estruendo de cañones y la incertidumbre, la gente se reunió para soñar. El bombo de madera giró, y el destino se selló. Un grito de emoción resonó: ¡El gordo es para Cádiz! La ciudad, asediada por la guerra, encontró un destello de esperanza en la lotería, un símbolo de resistencia y fe en un futuro mejor.
 

RELATO 4

LO QUE NOS TOCA

En Navidad de 1936, cuando España se partía en dos y el frío calaba los huesos, el número 38.238 quedó cosido al forro de una chaqueta militar.
Su dueño murió sin saber si aquel papel valía algo.

Desde entonces, el número vuelve cada diciembre.
Hoy lo compra una sanitaria y, sin saber por qué, vuelve a creer en su trabajo.
Un inmigrante lo guarda en la cartera, como quien guarda una llave.
Una joven con contratos temporales se permite imaginar algo distinto.
Nunca sale en los grandes premios, pero tampoco pasa de largo.
A veces, basta con eso.


RELATO 5

BOLETO VOLADOR

En la ventana de una sexta planta, una mujer sacude un pantalón antes de tenderlo bocabajo. Del bolsillo se desprende un papel húmedo precipitándose al vacío, yendo a caer en la cesta de una dama. Desde la acera de enfrente, un joven testigo del vuelo del décimo de lotería, echa a correr dispuesto a meter la mano para apropiárselo. Un hombre que presencia el hurto unos metros por delante le pone una zancadilla, y da de bruces soltando el boleto a merced del viento. Revolotea, se eleva, hace piruetas en el aire y aterriza a los pies de un mendigo.

RELATO 6

QUE VIENE EL LOTERO

¿Quién me ha llamado? 
Aquí lo llevo.
Me lo quitan de las manos.
Mírelo bien caballero, el 38238. 
¿Quién no ha soñado con él? 
¡Qué número tan bonito! 
Para una Navidad, a mesa llena y percebes a montones.
¿Que están muy caros? 
Para eso yo llevo el Gordo.
¡Señora, que el gordo la está llamando!
¿Que no lleva dinero?
Este numerito le va a cambiar la vida, lo veo. Créame, que yo para eso tengo vista.
¿Uno para usted? Sí señor. 
Veintidós euritos. 
La propina, mi alma.
Mucha suerte, caballero.
¡Que llevo el 38238!
¿Quién lo quiere?
Feliz Navidad.

RELATO 7

OJALÁ QUE NOS TOQUE ALGO BUENO 

Querida Marilola:

Como todos los años, te envío mis disculpas acompañadas de un décimo. Me consta que los vas cobrando si tienen premio, así que supongo que en algo me has perdonado. 

Al principio lo hacía casi como una penitencia, por haberte robado el marido. Sin embargo, me he dado cuenta de la gran suerte que tuviste de que yo me cruzara en vuestro camino. Reconozcamos que te libré de un tremendo inútil. Ya no es ningún secreto.

Este año he comprado un décimo también para mí. Si toca, podríamos irnos juntas al Caribe. Piénsalo.

Un abrazo,

Paulina.


RELATO 8

EL OJO

«Sigue el ojo, usa lo que tienes», dijo la gitana.

A sus espaldas, la Alcazaba con las murallas fenicias de Malaka.
Se metió la mano en los bolsillos; tenía 20 euros y la tarjeta recargable del metro, cuyo logotipo era un ojo rojo.

En la estación de Atarazanas se subió al primer vagón.

Sentado, levantó la vista, quizás soñaba, era ella quien le susurraba:
«Bájate en la sexta, donde hay la Luz, la Paz, no busques respuestas, apuesta un décimo, yo veo dos veces treinta y ocho».

Ahora esperaba el 22 de diciembre con el gordo en la mano.


RELATO 9

DÉCIMO A LA FUGA
 
Secuencias de números llenan de ruido mi salón. Me da hambre y decido probar el bizcocho que me trajo Iván. Está tan bueno que me lo zampo enterito.
 
Entonces, los cinco números que he memorizado con fe son pronunciados. Doy un salto y corro a la nevera para coger el décimo, pero no está. En el suelo, un rastro de agua conduce hasta la puerta. Me asomo a la calle y veo a un muñeco de nieve que se aleja con mi décimo. Total, que salgo y…
 
“Tío, tío. ¡Menudo viaje! ¿Seguro que solo probaste el bizcocho ese de Ámsterdam?”


RELATO 10

TODO VENDIDO
 
Doña Manolita cuelga el cartel y cierra. 

Se sortea “La Receta de la Felicidad”.

Estos son sus ingredientes:

-3 dosis de serenidad y entusiasmo.
-8 de gratitud y responsabilidad.
-2 de amor propio y compasión.
-3 de alegría y solidaridad.
-8 de respeto y esperanza.
Todo bien mezclado y cocinado cada día a fuego lento, con amor e ilusión, resulta un plato único que puede alimentar a todo el mundo.  

El Comité, que ya probó este menú, acordó que los 4.000.000.000€ recaudados, se destinaran a construir albergues provinciales para que, en Navidad, ninguna persona vuelva a dormir en la calle.


RELATO 11

EL DILEMA 

Mi padre siempre me decía que si jugaba a la lotería no compartiera boletos, que aquello sino era un desastre. Empecé a trabajar y quedas con los colegas, y con los colegas de los colegas, en fin, que a final de año te piden que intercambies lotería. Me he hecho un lío. Por obedecer, he comprado de todos uno, y me he gastado el sueldo de dos meses. Y no me va a tocar ni un Euro. Ahora no sé si dejar de tener amigos, no comprar lotería, o desobedecer a mí padre. Que Dios reparta suerte.


RELATO 12

SÓLO SI TOCA

Fueron las últimas fiestas que pasamos juntos. Después de visitar los abarrotados mercadillos, envolvernos con el alumbrado, los villancicos, el aroma de las castañas asadas… todo se fue al traste cuando compraba un décimo de Navidad. Chilló “no quiero volver a verte. Llámame sólo si toca”.

Veintidós de diciembre. Me invade la angustia. Nada mejor que hacer que ver el sorteo de la Lotería. “¡NO ME LO PUEDO CREER!”, grité. Pisé a tope el acelerador, aullaba y carcajeaba. Tengo que recuperar el amor de mi vida. No vi la curva. El golpe apagó la luz antes de volver a vernos.


RELATO 13

MI ENFERMEDAD, TÚ

En mi cama.
Nunca tuve suerte.
Otra vez ese maldito sueño. 
Estoy sola, sin destino.
Los días empiezan a sentirse irreconocible.
Me asomo a ver las estrellas del cielo.
Mi corazón inquieto no deja de latir en mis oídos. 
Salto de la cama, abro la ventana. 
Aún no amanece.
Organizo mi día mentalmente. 
Vuelvo a posponer mi cita medica. 
No tengo ni un minuto libre. 
El móvil ha sonado ya varias veces. 
Es del hospital.
Despierto, la pantalla muestra el número 38238, mi número, me toca.
Destino.
Un suspiro. La noche en tus labios.
Vivo lentamente.
Ahora todo tiene sentido.

RELATO 14

MI GRAN PREMIO

¡Ja, ja, ja!
Iba en un caleidoscopio de colores; bajo un sirimiri de pétalos de rosas, caían gotitas de rocío convertidas en diamantes. Formaban senderos, que desprendían luces brillantes, las cuales sostenían un billete de lotería. Ella, la ganadora, subió a recogerlo, transportada en una nube; inmediatamente cayó una lluvia de dinero: flotaban coches, yates, pisos de lujo… Un chófer, un mayordomo, con grandísimas manos, caras retorcidas.

¡DESPERTÓ!

La rodeaba su humilde habitación. Una mano puesta sobre su pareja, la otra sobre su vientre, que guardaba a su bebé. Él y la felicidad de su hogar eran su ¡Gran Premio!


RELATO 15

EL BAILE DE LAS CIFRAS
 
En un mundo muy cercano, donde reinaba la tirana lógica, la rutina se estancaba aplastando el tiempo. 
Sus súbditos eran simples números, obreros presos en un Excel.
Harto de tanta monotonía, el Uno se erigió en líder y arrastró al resto a sublevarse.
El Dos, acostumbrado a emparejarse, le apoyó. 
El Tres, base de cualquier principio, y en compañia del mágico Siete, espolearon la causa. 
-¡Soy el mas chulo!- Gritó el Ocho.
Para atajar la rebelión, el gobernador, con el pretexto de un baile, los engaño; encarcelándolos en un gran bombo.
Cada Diciembre, una amnistía los libera al azar.


RELATO 16

EL TANGO DE MALENA

Malena no era hermosa ni rica, sólo tenía un laburo y la ilusión de tener un hijo, pero los hombres ni la miraban. Se decidió a comprar un décimo de la Lotería y como la suerte es grela, está vez fue plata. Buscó al chico más guapo y, al encontrarlo, le propuso que fuera el padre de su hijo.
Cuando tuvo al niño, el hombre, enamorado de ella, le propuso matrimonio, pero Malena lo rechazó, sólo quería al pebete, la casita con jardín trasero que se compró y una vida sin lujos, pero tranquila.
Y allí sigue, feliz.

RELATO 17

USAR LO QUE TIENES
 
Los hilos están echados. La suerte a punto de sonreírme.

Mi sobrino Alfredito es del colegio de San Ildefonso. Tendrá en sus manos, literalmente, las llaves de mi fortuna. Sólo falta esperar al día 22, sentarme en la sala y observar el movimiento de los niños, el giro de los bombos, las voces infantiles cantando la suerte. Gente ridículamente disfrazada. La ilusión, el deseo, la atención tensa.

Está demostrado. El sistema no es infalible. Esa bola extra inclinará la balanza a mi favor.

Otro sorteo amañado.

Alfredito tendrá su play station.

sábado, 6 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 288

Autor anónimo 


RELATO 1

GUANAHANI, 1492

No conocíamos su lengua cuando sus pasos llenaron de temblor la orilla. 
Unas casas flotantes aparecieron en el horizonte. El aire se volvió denso, como si los espíritus contuvieran la respiración. Corrí hacia nuestras barcas de colores, alineadas en la orilla como niños dormidos. Entonces aparecieron, fríos, tensos, y se hicieron con ellas. 
Después arrasarían con todo.
Nos impusieron sus ropas pesadas, sus gestos duros y sus costumbres. 
También una fe que nos arrodilló ante un dios que no sabía nada de nuestros bosques ni de nuestros ríos.
Desde ese día la tierra nos dio la espalda para siempre.


RELATO 2

MOLIENDO EL RECUERDO 

Los sueños correteaban entre patadas descalzas, charcos y gallinas, detrás del intento de pelota hecha de trapos atados.
Adji machacaba el mijo en el pilón al ritmo acompasado del taasu; improvisando poemas, deshaciendo nudos en su pecho.
Sus ojos vidriosos perseguían los eléctricos e imprevistos movimientos de sus dos pequeños tesoros.
El olor del vacío se imponía al aroma del cacahuete molido.
Sentía la sal sobre sus mejillas, aferrada a una esperanza.
Palpaba la melodía, y saboreaba la imagen de su hombre, uno entre los integrantes del colorido cayuco, adentrado en el ambiente salado e incierto de otra sorda travesía.


RELATO 3

REGATA DE COLORES

Durante las fiestas locales de Carabobo, el inspector Rojas visitó el cobertizo de Brayan; allí realizaba trabajos de carpintería. Estaba interrogando a los participantes de la regata, donde uno de ellos se ahogó al hundirse la “Paketass”; se comentaba que tenía un affaire con la esposa de Brayan.
Rojas se paseaba por la estancia con las manos enlazadas en la espalda, en busca de alguna pista; hasta que algo llamó su atención. Se puso guantes y en una bolsa de plástico introdujo la broca con restos de virutas azules, coincidentes con las halladas entre los guijarros de la playa.
 

RELATO 4

LA POTRA SALVAJE 

La lluvia azotaba la barca, la quilla hendía con furia el mar, sus vivos colores que en antaño las manos rústicas de su padre pintó, sobre el espejo del mar se reflejaban salpicadas por las olas.
Avanzaba solitaria, rescatando recuerdos y promesas diluidas, en el agua del tiempo.
Como un fulgor de esperanza, un destelló de la luna se abrió paso entre los nubarrones.
Vio las luces del país que la acogería, con dolor el
suyo quedaba atrás. La barca le enseñó que hay que luchar con fuerza en la profunda oscuridad, para encontrar la luz.

RELATO 5

A LA DERIVA (Y SIN DESTINO)

Nací hace mucho tiempo, me ataron mis blancas alas, sepultaron mis recuerdos. 
¡Que mis ojos no lo vean!

Que no la cubra la noche, desnuda, sin aire, asfixiada, casi todo me negaban.
Busqué mi mar, mi bandera, jamás logré encontrarla.

Mis remos, mi timón, mis velas. 
Remando surco los mares, aquellos que él amaba, ella lo sufría, tantas envestidas saladas, como las lágrimas, que en mi cara resbalaban. 

Mi alma se fue agrietando, también se quebró mi barca.
Tripulé con rumbo fijo, hacia el horizonte, hasta el último de mis viajes sabrá llevarme, sumergidas en el secreto de las profundidades.

RELATO 6

PAPE

Mamadou el pescador pone su barca al lado de las demás barcas. Eso le da fuerza, y confianza.
Le ha pintado números, símbolos y letras que reflejan sus miedos y sus deseos.

Pape, su hijo de tres años, está sólo en la choza de la playa, porque Mamadou sale hoy a pescar.

Mamadou es un hombre sencillo, que cree en la naturaleza, y en las cosas que le enseñaron sus padres.

Cuando vuelva esta noche, Pape ya será un hombre fuerte, que jugará en el Barcelona y lo sacará de Senegal para vivir, sin problemas, en un chalet de lujo.


RELATO 7

EL COLOR AMARILLO

Habíamos repintado el lateral de las piraguas con color _xonq_ , para atraer abundancia y prosperidad. Necesitábamos que la pesca se nos diera bien; ya eran semanas de redes vacías y nuestras familias pronto empezarían a pasar hambre.

Njibo apareció cabizbajo, rehuyendo mi mirada. Antes de salir, sentado en la arena, dijo «me rindo». Yo sabía lo que eso significaba. Mi hermano pensaba en aceptar el _yoonu_ clandestino a Europa. 

Aunque esa triste mañana salimos a pescar, ya nada volvió a ser como antes. Dentro de nosotros había prendido una llama diferente y habíamos dejado de confiar en el color amarillo.

RELATO 8

EN LA PLAYA DE LOS LAGARTOS DE COLORES

Durante su luna de miel en Madagascar, Marisa casi se ahoga en una playa repleta de barcas que parecían lagartos de colores tomando el sol. 
Un marinero la rescató, quedando ambos conectados por una sensación de amor inexplicable, que Marisa se llevó a España. 
Treinta años después, viuda, volvió a la misma playa para buscar a aquel marinero. 
Allí le encontró pero el antiguo encanto se había desvanecido para ambos. Sin embargo, entre risas y recuerdos, descubrieron una nueva forma de amor: una amistad tranquila y duradera.
Después de todo, el amor es la sustancia que nutre todos los afectos.

RELATO 9

EL VIAJE

Detesto la palabra "víctima", pero es lo que soy: una víctima más entre millones de un mundo que devora al que es "distinto". Un mundo "_tetris_" en el que las piezas que no encajan quedan fuera de la formación. Un desfile cuadriculado donde ser engullido por el sistema es motivo de orgullo.
 
Por eso me fui. Deambulé mucho tiempo sin destino, hasta llegar a esta playa de colores, donde detuve mi camino.

Ahora sé que soy una espiral, una ola, un círculo, un corazón, un rayo, un mar, un abismo,... 
No me hace falta encajar, solo estar... y ya veremos...

RELATO 10

SUCEDIÓ EN SOUMBÉDIONE

Fue un misterio bendecido. 
Los astros, cómplices, se alinearon tras aquél viaje ¿lo recuerdas? 
Desde entonces nuestras vidas quedaron enlazadas. 
El exotismo de aquellas tierras remotas, los amaneceres en Soumbédioune, la nobleza de aquél pueblo pescador de eterna sonrisa, las simbologías pintadas en sus "pirogues" nos hechizaron. 
Yo ansiaba huir de una sociedad imperfecta, impersonal y cada vez más desencantado abracé la sencillez.  
Descubrí que la vida podía ser generosa aún cuando pierdes las ganas de vivir.
Y te encontré. 
Hoy seguimos aquí, enamorados de la humildad y la grandeza de estas gentes, agradecidos por el privilegio de caminar juntos.

RELATO 11

COLORES DE VIDA

Idrissa y Mamadou, entre redes, echaron los dientes en la mar. 
La Daketa fue su segundo hogar. 
Con 16 años, miedo e ilusiones, cambiaron la patera por un cayuco. Junto a un centenar de desconocidos pusieron rumbo a España. 
Al día siguiente, de noche, les sorprendió un temporal y una ola de 6 metros volcó la embarcación. 
El océano cobró su peaje. 
Sólo 30, entre ellos Idrissa, sobrevivieron. 
Dos años después regresó a Dakar, abrazó a su familia y volvió al punto de partida. 
La Daketa continuaba mirando al cielo. 
Los coloridos trazos de Mamadou seguían vivos, como su alma.
 

RELATO 12

SUEÑO AFRICANO

Las olas furiosas arrastran a su albedrío la barquilla demasiado frágil, pero los dioses vuelven la cabeza para otro lado: les trae sin cuidado lo que Neptuno haga con sus dominios. Una ola empuja la policromada patera contra las rocas. Una madre joven envuelve a su pequeña, todo lo que ha podido traer de África, en su manto de colores, aunque muy escaso valor puede brindarle; está mojado. Algunos hombres, los más fuertes, saltan y consiguen llegar a nado hasta la arena, pero otros desaparecen en las aguas.
Sólo queda en la orilla una barca multicolor.


RELATO 13

SE BUSCA INSPIRACIÓN 

Llevo cinco años en un fantástico grupo en el que todas las semanas alguien propone una foto y hay que escribir una historia basada en ella. A mí casi siempre me acompaña Inspi, (inspiración) y me dejo seducir por ella y parimos nuestro relato.
Toda la semana llevo buscándola y no aparece, el tiempo corre y el plazo se acaba, y la foto merece un buen relato.
Pruebo con un atracón a medianoche por si la indigestión me dicta algo... Nada.
Viernes 20:06, recibo un güasap:
"Tren averiado, llego en cinco minutos, tu Inspi"
¡A buenas horas mangas verdes!

RELATO 14

COLORES

Esta historia empezó hace mucho tiempo. 
Cuando nacieron las primeras mujeres, trajeron los colores al mundo. 
Las barcas se pintaron con el rastro que ellas dejaban al caminar. Amarillos de sol, verdes de selva y azules de madrugada.
Cada dibujo era un recuerdo de su paso.
Todos los que llegamos después, aprendimos a navegar leyendo esos tonos. 
Ahora, cuando una barca queda en la orilla, es una invitación clara. 
Sus colores empujan a descubrir el misterio antiguo de lo que significa ser mujer. 
Y esa será la única manera de avanzar.


RELATO 15

DAKAR - FUERTEVENTURA 

Como cada tarde, después del colegio, Ousmane iba a casa de Fatou, su abuela paterna, a merendar su empanada frita de cacahuete y azúcar. Le contaba el plan de esa tarde para buscar a papá con su catalejo de plástico, que no se preocupara, le decía, que dos meses desaparecido no era nada.

"La Abu Fatou" sabía que no volvería a ver a su hijo.

A Ousmane le dejaban embarcar, como cada tarde, para que iniciara su particular búsqueda a la grupa de las proas de los pesqueros, porque la esperanza siempre se pintaba de colores.


RELATO 16

EL TIEMPO DE LAS PERLAS 

Cada mañana al amanecer se encontraban en aquella playa, se sentaban junto a las embarcaciones allí varadas.
kaylani se abrazaba a keanu y a Nalu. Soñaba con que llegara la temporada de las perlas. Se había convertido para ellos en su pasión. 
Bajaban a pulmón en busca de aquellas conchas mágicas, el mar fue su maestro durante toda su adolescencia y ahora de adultos tenían su propia embarcación, la pintaban ellos. 
Nunca faltaba el sol, las montañas y el mar en ellas.
Era su ritual. 
Se convertiría en su forma de vida hasta que el mar se los quisiera llevar.


RELATO 17

FÁBRICA DE SUEÑOS

El altruismo y solidaridad de mis padres los llevó lejos y sus hijos nacimos en África. Allí crecimos, jugamos y pintamos idénticas sonrisas infantiles con los lugareños, mientras pescábamos en las piraguas.

Mis mayores construyeron algo más que un hogar para decenas de criaturas, elevando así sus condiciones de vida. Más tarde levantamos un modesto hospital y una amplia escuela, y modernizamos algunos aperos de labranza.

Nuestra vida no fue nada fácil, pero cada día dábamos gracias por poder fabricar sueños para aquellos inocentes que no sabían ni que existían 

Hoy sonreímos satisfechos y nuestros ojos otean un renovado horizonte.

RELATO 18

NO ERA HUIDA, ERA VIDA
 
No era una persona precisamente impulsiva, pero su necesidad de perder de vista todo lo que conformaba su entorno la empujó a serlo. Una maleta pequeña y kilómetros de distancia.
 
Tras unos días explorando un rinconcito de Indonesia, se topó con una playa solitaria en la que descasaban unas coloridas barcas. Habrían vivido mil aventuras y, a pesar de su vejez, seguían navegando y brillando.   
 
En ese instante comprendió que no se trataba de huir, sino de mantenerse a flote. Se sentó frente al mar y lloró aliviada. Por primera vez en meses sintió que todo iba a estar bien.

sábado, 29 de noviembre de 2025

RELATOS SEMANA 287

Foto Mariló 

 
RELATÓ 1

MAYDAY MAYDAY 

Cuando aterrizamos y nos evacuaron del avión, todos nos reunimos alrededor del piloto. No pudimos resistir el impulso de agradecerle que, después de aquel gigantesco resplandor, seguido del silencio de los motores, el capitán hiciera planear la aeronave durante más de trescientos kilómetros hasta tomar tierra en aquella pequeña pista de aterrizaje en medio del pacífico sur.

Nosotros, al menos de momento, sobrevivimos porque nos protegió el fuselaje del avión. Esa fue nuestra reflexión al observar los alrededores en nuestra búsqueda de ayuda, porque las comunicaciones eran inexistentes y yacían centenares de cadáveres por todas partes.
 
RELATO 2

UN MARTES DE VIAJE
 
con certeza, el sorteo estuvo amañado.
Y allí se reunieron ilusionados, expectantes, y algo asustados.
La niebla abrazaba y lamía las siluetas.
El ralentí de los motores embriagaba el ambiente con olor a dudas de última hora.
El viaje de los afortunados elegidos comenzaba en su primera escala. Cabo Cañaveral esperaba impaciente. Allí la luna aun dormía.
Dejaban poco atrás; solo recuerdos agrandados, expectativas truncadas, y demasiado pasado.
Conejillos de india de un futuro que corría a su encuentro.
La primera misión despegaba el martes al hogar del dios que dio nombre a ese día de la semana.
 
RELATO 3

DESDE LA NADA

Cuando el avión tocó tierra, la multitud avanzó como una ola contenida demasiado tiempo. Cada paso levantaba polvo y esperanza. Yo buscaba entre los rostros asomados a las ventanillas, temiendo que el mío no encontrara el suyo. El viento trajo murmullos, nombres susurrados, plegarias. Entonces la vi, frágil y firme a la vez, como si hubiese cruzado heridas en lugar de cielos. 
Pero al bajar comprendí que no venía por mí. Habló con los agentes, señaló una dirección, siguió adelante. Y en su silencio entendí mi derrota: debía soltarla al fin, aceptar su partida y construirme.
Desde la nada

RELATO 4

IGNOTO
 
La noche está avanzada y los ganadores del concurso se preparan para embarcar. Todo parece normal, salvo el extraño procedimiento que los ha conducido hasta allí. La tensión se palpa en el aire y las miradas nerviosas rebotan entre los presentes. La puerta se cierra y la oxidada voz del piloto desencadena el pánico.
 
“Gracias por elegirnos. Vuelo con destino… ignoto”
 
Elevación, gritos, oscuridad, paisajes imposibles, turbulencias. Uno a uno, los pasajeros son absorbidos por escenarios que no deberían existir.
 
El avión, ahora vacío, se aleja buscando nuevas víctimas con las que alimentar su próxima asignación.
 
RELATO 5

LA CONCIENCIA PESA, AL FIN Y AL CABO

Tras la convención de la empresa, los asistentes avanzaban lentamente hacia el avión mientras recordaban lo ocurrido: todos habían traicionado al ponente; aquel que vino a compartir sus ideas en beneficio de todos, terminó vilipendiado y repudiado. 
Durante el evento, los abrazos y sonrisas fingidas ocultaban puñales certeros.
Pero la desolación del ponente se impuso a la arrogante euforia de los traidores.
Bajo las luces duras del aeropuerto, el avión no conseguía despegar. Tal vez no podía con el peso de la culpa que en él viajaba.
El ponente observaba la escena tranquilo. 
Después de todo, él seguía siendo libre
 

RELATO 6

SU PRIMER VUELO 

Para Luisa, su primer vuelo fue todo un acontecimiento, pues disfrutó de paisajes de película, ciudades y maravillas que nunca pudo ver en su vida. Contempló océanos interminables, enormes praderas nevadas, montañas que casi rozaban la panza del avion y ríos que semejaban hilos de plata y promontorios de laderas multicolores, pero también descubrió el amor, un amor agridulce al principio y tortuoso al final, tanto, que decidió volver a casa.
Abrió los ojos. El avión no había despegado aún.


RELATO 7

CAMBIO DE DESTINO 

El avión despegó con suavidad, deslizándose hacia el cielo despejado. Desde la ventana, el aeropuerto se hacia pequeño, una maraña de luces titilantes y pistas interminables. Dentro, los pasajeros descansaban, algunos perdidos en sus pensamientos, otros sumidos en libros o pantallas. Un murmullo de conversaciones flotaba en el aire, mientras el avión ascendía, dejando atrás la ciudad que ahora parecía tan lejana. El vuelo, como tantos otros, continuaba su ruta en silencio compartido, un puente invisible entre dos mundos.
 
RELATO 8

LA ÚLTIMA COORDENADA 

Cruzábamos el Atlántico rumbo a Miami cuando el piloto anunció turbulencias. Después de varias sacudidas el avión cayó en picado. Sentí el estómago desprenderse mientras el fuselaje giraba descontrolado. Las maletas volaban entre gritos cuando sentí un zumbido feroz en los oídos seguido de un golpe seco.
Despertamos en una especie de cueva iluminada por una luz ámbar. Todos los pasajeros estamos vivos, aunque aturdidos, susurrando mil preguntas. El aire vibra, helado. 
Escuchamos unos pasos. 
Aquí, en el triángulo donde tantas rutas se desvanecen sin explicación, donde el mar y el cielo parecen pactar desapariciones, aguardamos lo ya inevitable.

 
RELATO 9

¡A VOLAR!
 
Juan y yo hemos hecho lo que teníamos que hacer. No queremos vivir en la miseria, pidiendo adelantos en esa asquerosa oficina, soportando las humillaciones de un cabrón que nos paga como si estuviera haciéndonos un favor. Ahora tenemos una vida por delante. Nos vamos a Panamá. Madrid, al fin y al cabo, no vale una mierda. Este vuelo nocturno nos alejará de tanto madrugar, tantas horas extras y tan poca diversión.
¡Nuestras maletas están llenas de esperanza!
Y cuando se den cuenta de la pasta que falta, ya habremos cambiado de identidad.
¡A volar…!


RELATO 10

EL FANTASMAGÓRICO CRISTAL DEL TIEMPO

Qué viaje: el avión era una hoja sacudida por turbulencias indómitas. Al fin, tierra firme. ¿Dónde estaba? Aquello no era Miami: la pista, de tierra, se hundía en la selva. Miró atrás; avión y pasajeros habían desaparecido. 
En el pequeño y solitario aeropuerto, el hombre de la torre de control lo abordó, angustiado: “
¿Vio el enorme avión que bajó aquí? Este sitio es para avionetas. Ahora se esfumó. Por cierto, ¿quién es usted?”. 
“Voy rumbo a Miami y luego a Texas, para entrevistar al presidente Kennedy”.
“¿Está loco? Kennedy murió en 1963. Estamos en 1996”.


RELATO 11

UN INSTANTE ANTES DE EMBARCAR

Fátima aprieta mi mano. 
Estamos a punto de subir al avión, rodeados de adultos que parecen tener algo muy importante y urgente que hacer. 
Los observo, buscando pistas de cómo serán los padres que nos esperan al otro lado del océano. 
¿Tendrán la piel tan pálida como el señor del traje? 
¿Olerán a perfume, como la señora de mi lado? 
¿Serán amables? 
Los imagino brevemente, pero no consigo dibujar sus caras.
Noto mi corazón galopando. 
Ahora soy yo quien aprieta la manita de Fátima.
Le sonrío. 
La trabajadora social nos empuja suavemente en la espalda. 
Respiramos hondo.
¡Allá vamos!


RELATO 12

LA TERMINAL 

Se pasaban los días enteros viendo salir los aviones.
Tranquilos y pacientes.
Charlaban de todo y nada, paseando por la terminal un día y otro, eternamente para ser más exactos.
Eran las almas sin destino, de los fallecidos en accidentes aéreos que indefectiblemente volvían al punto de salida antes de la catástrofe.
Nadie los veía o intuía salvo algún perro que, erizado, les ladraba o un niño pequeño que inocente, les echaba los bracitos cuando pasaban cerca.
De vez en cuando, uno de ellos conseguía subir con los vivos.
Ese, seguía avanzando.
Los demás, seguirían esperando, hasta retomar su destino.


RELATO 13

EL PÁJARO DE HIERRO

Una vez internados en la densidad algodonosa de las nubes, perdieron toda señal con la torre de control ya cercana. Evadidos de la blancura, el paisaje no era el esperado, no había pista de aterrizaje al frente.
El comandante tuvo que realizar una toma de emergencia en un camino de tierra, anunciada una repentina falta de combustible. 
La tripulación ordenó la evacuación del pasaje. Hacía calor; el viento soplaba arrastrando matojos. A los pies de un niño llegó un papel revoloteando, lo atrapó. Eran bocetos de pájaros evolucionando a aeronaves; el último diseño, un avión. Firmaba un tal Leonardo.


RELATO 14

LA COARTADA DE ROSA

¡Por fin! 
Exclamó Rosa al ver el telediario. 
El avión de Air Nostrum, con destino París, fue desalojado en Barajas tras amenaza de bomba. 
Revisado, casi a medianoche, los pasajeros volvieron a subir a la nave. Sorprendida, vio a Julián, su marido, acompañado de Carmela, vecina del 3ºB. 
Minutos antes Rosa habló con él, quien le aseguró que ya estaba alojado en Melilla donde, por trabajo, estaría esta semana. 
Whatsapp de Rosa a su marido: Querido, cuando regreses, tus pertenencias estarán en tu nuevo domicilio, el 3ºB. 
Y Alfonso, el marido de tu acompañante, vivirá conmigo en nuestra casa. Gracias.
 

RELATO 15

LIENZO EN BLANCO

En el asiento de ventanilla me tomo una copa de vino y me encuentro mucho mejor. Leo, pienso, sueño. Atrás dejé mis preocupaciones en el triste y monótono paisaje de mi existencia. Miro abajo e intuyo en el inmenso océano cómo será mi vida: un lienzo en blanco para pintar lo que me queda por vivir. Empezar de cero donde nadie me conoce, sin miedos, humillaciones, golpes…

Sienta bien reinventarse, gritar de alegría y libertad, mientras descubres una nueva parte de ti cuya presencia jamás percibiste. Una satisfacción recorre mi cuerpo y en mi rostro se dibuja una pícara sonrisa.
 

RELATO 16

OPERACIÓN ENTEBBE

La azafata repetía: 

“Ya está, todo pasó”. 
La mujer, con el niño aferrado al pecho, aún temblaba, temiendo más por él que por sí misma. Todo pudo ser una tragedia si aquellos hombres, surgidos de la nada, no hubieran irrumpido.
“Venimos para llevarles a sus casas, ¡al suelo!”, gritaron.
En minutos, el secuestro terminó.
Pero no todos volvieron, el infortunio disfrazado de moneda caprichosa lo señaló jugando sus cartas.
Jamás podré agradecer lo suficiente que, gracias a su sacrificio, yo siga vivo.
Ahora a pie de pista intento respirar hondo, como si el aire pudiera devolverme la normalidad perdida.

RELATO 17

ÚLTIMO VUELO

Durante días y días, en la tele se hablaba de la marea que subía lentamente desde el Atlántico, sin cesar, sin retroceder. 

Desde hacía años, estos fenómenos se denominaban «cambio climático». Nadie se había interesado demasiado por ellos, hasta que Cádiz ya estaba sumergida y la costa de Galicia parecía un desierto líquido de poderosas olas. 

Somos miles de refugiados apiñados como sardinas en lata, tratando de subir a este último vuelo.
 
Solo nos queda el aire, Air Nostrum, porque ahora el mar se ha convertido en un monstruo, Sea Monstrum, pensaba, mientras intentaba subir la escalera del avión.

RELATO 18

VIVIR SIN AIRE

Entre los restos esparcidos sobre el suelo empapado y la hojarasca pegada al fuselaje aún humeante, encontré una foto. Al voltearla, vi su dorso: unos labios discretos, que empapados en carmín entonces y ahora borrados por el agua y el viento, alguna vez le dijeron a Jorge: Feliz viaje. Te quiero.

Me los imaginé caminando hacia la puerta de embarque, ella apretándole la mano como si presintiera algo. Después, desde la terminal, Ana alzaba el brazo por última vez. Él ya no miró hacia atrás.

Desde entonces, aquellos labios nunca volvieron a nombrarlo. Y ella… aprendió a vivir sin aire.