Foto Mónica España
RELATO 1
NUESTRO PRIMER LENTO
Unidos desde el jardín de infancia, primaria, secundaria, hasta que marchó a la Universidad.
Nuestros padres eran amigos; viajábamos juntos incluso en verano compartiendo traviesos secretos. Cuando se alejó sentí una amputación invisible, me costaba respirar. Reí y lloré saboreando su primera carta, segunda, tercera…
Hoy adivino su dulce y bella sonrisa, ¡me reconoce!; otras veces no. Le leo nuestra mutua correspondencia, esparzo todas las fotos: nuestro primer lento la noche de San Juan, veraneo en Torremolinos, nuestra boda hippie... Es una ceremonia diaria: comida en el campo con hijos y nietos, nuestro primer lento, la noche de San Juan...
RELATO 2
MISIÓN DE RESCATE
"¿Me lo prestas?" susurró ella, su voz apenas un roce en el oído de Mateo.
Él apretó los dientes, sintiendo el metal frío del camión de bomberos contra su pecho. Era su camión. El de las misiones heroicas bajo el sofá, el último tesoro de los Reyes.
Cedió un milímetro. Solo uno.
Fue suficiente para que Sofía y su olor a casa ganaran la batalla.
Al final, Mateo soltó el hierro para quedarse con el abrazo. Descubrió, mientras ella sonreía, que no había un rescate más urgente que el de verla contenta.
RELATO 3
AND I'LL ALWAYS LOVE YOU...
Se juraron amor eterno, pero el amor se acabó al terminar el jardín de infancia.
RELATO 4
CUANDO EL ROSA SE HIZO RISAS
Éramos cuatro hermanas, únicas e inseparables en espíritu.
La mayor era cuidadosa, testigo de nuestras travesuras.
Las tres pequeñas éramos un torbellino de complicidad.
Un día, entre pinceles, la hermana inventora colocó un aro de triciclo a la tercera, dulce, confiada. Con un tarro de pintura rosa en la cabeza avanzó diciendo “no puedo caminar…” terminó cubierta de brillo, risas.
La mayor le limpió su cabello con petróleo; lo cortó.
Mamá estaba fuera.
Hoy mi hermana tiene una preciosa cabellera, recuerdo de nuestra infancia.
Yo, la menor, con nostalgia, veo diluirse años, sueños… como agua entre los dedos
RELATO 5
BENDITA INOCENCIA
Al contemplar esta fotografía se me escapó una sonrisa limpia, casi infantil. En ella seguimos siendo aquellos dos niños que creían que el mundo cabía en sus manos. Que no existen imposibles cuando gana la inocencia, que todo rotaba a nuestros pies.
Hoy, adultos, hemos perdido esa forma pura de mirar sin miedo. La vida nos llevó por caminos distintos, sembrando kilómetros y silencios entre nosotros. Sin embargo, hay lazos que no se rompen con la distancia. Nuestra unión permanece, discreta y firme, latiendo como entonces, cuando todo parecía eterno y bastaba con creer que lo imposible no existía.
RELATO 6
TODO ESTÁ BIEN
Estaba en un momento crucial de mi vida. Todo lo que creía seguro se volvió inestable y estaba agotado de pensar.
Un día vi a dos niños abrazaditos y, repentinamente, regresé a mi infancia. Los recuerdos comenzaron a encadenarse, buenos y malos, como una onda expansiva, hasta que las lágrimas resbalaron por mis mejillas.
Entonces, el niño que fui acercó su naricilla a la mía y dijo sonriendo: "Tranquilo. Todo está bien". Desconozco si fue una alucinación, pero experimenté una intensa calma. Desde entonces, me dejo sorprender por la vida; de un modo u otro, sé que todo está bien.
RELATO 7
EL ABRAZO
Los días pasan lentos y pesados en la casa enorme donde todo huele a silencio. Mi hermana se aferra a mí como si yo fuera su única pared contra el miedo. Por las noches me abraza tan fuerte que siento su llanto en mis huesos. Nadie entiende que sin mí no come ni duerme. Yo tampoco entiendo dónde están nuestros padres. Solo recuerdo el coche, la carretera y después, nada. Ahora somos dos cuerpos resistiendo juntos. Sus dedos buscan mi mano y yo la aprieto fuerte. Mientras estemos abrazados, el mundo no puede rompernos. Somos hogar el uno del otro.
RELATO 8
ROBOS S.L.
Desde bien pequeña tuve una habilidad pasmosa. Me acercaba con cara de buenas intenciones y, con un certero abrazo, podía quitarle cualquier cosa de las manos a los niños del parque sin que se enteraran.
Cuando mi abuelo me pilló, se quedó lívido. Luego quiso saber si sería capaz de hacer lo mismo con un adulto y arrebatarle el reloj, la cartera o un collar. Para comprobarlo, recorrimos el barrio desde el parque a la farmacia, desplumando a todo el vecindario. Aquel éxito nos hizo muy felices a los dos, y sentó las bases del negocio que aún hoy mantenemos.
RELATO 9
REENCUENTRO CON VELITAS
Dos años pasaron desde que Pablo y su prima Martina se vieron por última vez.
Una mudanza inoportuna los separó.
Nacieron el mismo día, y hoy volvían a encontrarse para celebrar los tres años de vida.
Al verse de nuevo, el tiempo se detuvo para ellos, fundiéndose ambos, y sus juguetes, en un abrazo que comprimía y recuperaba los meses ausentes.
La familia, sorprendida y emocionada, se preguntaba cómo pudieron reconocerse.
Con el cariño intacto y la ilusión recién estrenada, los niños reían y continuaban abrazados.
Cogidos de la mano permanecieron hasta la noche, que terminó la fiesta de cumpleaños.
RELATO 10
LA SENCILLEZ DE SU MUNDO
Cuando le pregunté a quién quería invitar a su cumpleaños nombró a Juan y a otras diez amiguitas.
“¿Sólo un niño? Igual se aburre con tantas niñas”, le dije.
No me respondió, pero en sus ojos vi un atisbo de temor.
Minutos después nos encontramos con Juan y su madre. Mi pequeña se le acercó corriendo, deseando preguntarle algo.
“¡Pues claro que quiero ir! Eres mi mejor amiga”.
Emocionada ante las palabras de su amigo, se lanzó a abrazarle tan fuerte como le permitían sus bracitos.
Me sonrojé. Ojalá los adultos viésemos la vida de la misma forma que ellos.
RELATO 11
RECUERDOS DEL AYER
Recuerdo aquel día como si fuera ayer.
Teníamos seis años yo y cinco tú. Habíamos estado de excursión con el cole.
Esa mañana me dijiste que tus padres se mudarían y os íbais muy lejos, que dejaríamos de ser los "más mejores amigos" y no nos veríamos nunca más. Esa misma tarde, a la hora de la despedida, nos fundimos en un abrazo y me susurraste al oído: "Te volveré a encontrar y jamás nos separaremos"
¡Coño si me encontraste!
Como que llevo encadenado a tu cama 17 años, puto psicópata de mierda, me has secuestrado, como pueda, te mato...
RELATO 12
KEKO
Cuando Keko me abraza huelo la colonia que le ha puesto su madre.
Vamos al mismo colegio. Nos sentamos en el pupitre de la esquina. Me presta sus lápices y un bolígrafo que escribe en cuatro colores.
En los recreos, cuando se cansa de darle patadas a la pelota, se viene conmigo, nos sentamos en el escalón y me da la mitad de su bocadillo.
Su mamá viene a recogerlo, y Keko antes de irse me da un abrazo y me dice hasta mañana.
Cuando yo sea mayor seré su novia y nos daremos muchos abrazos.
Qué suerte tener mamá…
RELATO 13
INOCENTES
Habían jugado hasta entonces juntos; el día que, sin saberlo, iban a ser separadas las dos familias, los pequeños acordaron un intercambio de juguetes. Conservar un recuerdo del otro, y mantenerse por siempre conectados como único objetivo.
Él le ofreció su caballito de cartón, ella puso en sus manos un robot construido con piezas de colores. Ocurrió todo muy deprisa, los hombres uniformados llegaron y se apearon ágiles, los vehículos todavía en marcha. Ambas parentelas fueron capturadas, introducidas a empujones en furgones para ser sacadas del país. Inocentes, Gael y Lupita agitaban sus manitas frente al cristal tintado.