Foto María de los Llanos Muñoz Mañas
RELATO 1
LA LÁGRIMA DE LA DAMA
Era un famoso pintor. Quiso inmortalizar el rostro de ella; era su regalo de boda: un gran mural destacaba su mirada melancólica y acuosa.
El pueblo se vistió de música, azahar, magnolias blancas… todo rebosaba alegría.
Él apareció muerto.
Se adivinaba que un enamorado despechado de ella lo mató.
Ella se vistió de negro; no se le volvió a ver.
Cuenta la leyenda que todos los años, en la fecha en que se cumple el aniversario, el mural se envuelve de aromas de azahar, los ojos derraman una lágrima y aparece una flor blanca al pie del mural.
Las leyendas son leyendas.
Encontré un pincel y una flor; lo extraño es que permanecen como el primer día.
RELATO 2
DESPEDIDA AL ÓLEO
Aitor observaba su mesa de trabajo,
-tan desordenada como su vida, le decía habitualmente, Nekane, su mujer. A través del lienzo y los pinceles, conseguía comunicarse y ordenar su caos mental. Veinticuatro horas antes de entregar el cuadro, alterado e impaciente, se plantó delante del caballete para ultimar los detalles. A la mañana siguiente, Nekane despertó, observando que Aitor no subió a dormir.
Bajó al estudio, tampoco estaba allí.
En su lugar halló un lienzo con el retrato de Aitor subido a un avión de Lufthansa. Hamburgo, y Käthe Kollwitz le esperaban.
Y el cuadro, ya fue entregado.
RELATO 3
LOS ZAPATOS DE PAPÁ
Papá pintaba descalzo. Quizá porque sus pies, así, le recordaban que lo importante viene de abajo.
Cuando murió, tardé semanas en entrar al taller. Olía a óleo, a madera y a…
Sus zapatos seguían debajo de la silla, esperando, como si hubiera bajado un momento a…
Entonces vi el último lienzo: una niña pequeña, de espaldas, aprendiendo a mezclar colores.Las manos de él guiando las suyas sin tocarlas del todo.
Me reconocí allí.Y entendí que llevaba toda la vida queriendo decirle algo a mi padre. Ya no estaba. Lloré.
RELATO 4
ENTRE ROCE Y ROCE
Se despiden y salen del taller. Todos menos ella. La sigo con la mirada mientras se dirige hacia el fregadero con algunos pinceles sucios.
Estoy tan acostumbrado a esto que he creado mi propio ritual. Cierro con llave, echo la cortina, dejo los zapatos debajo de la mesa elegida y acudo a su encuentro.
Un polvo, un revolcón o un descontrolado arrebato de pasión, ya no sé ni cómo referirme a lo que sucede aquí. Tras el clímax caigo en la cuenta de que las mesas de mi taller han respaldado más encuentros sexuales que obras de arte.
RELATO 5
CINCO ROSAS
He pintado cuatro rosas en tu honor.
Una blanca, por la tarde que nos conocimos en aquel bar de calle Carretería.
Una rosa de té, porque le gustaban a mi madre y tú decías que te habrías llevado muy bien con ella, la Pili.
Otra color púrpura, por todo el bien que procuré para ti y el amor que te profeso.
Y otra color rojo sangre en honor a que partiste en dos mi corazón. O en mil. No sé, aún no he encontrado todos los pedazos.
He pintado otra en mi honor.
Negra azabache.
Pero no me gusta.
RELATO 6
MEMENTO MORI
El taller llevaba cerrado desde el entierro. Sobre la mesa seguían los pinceles endurecidos, las latas abiertas y aquel trapo áspero que ella usaba para limpiarse las manos. Nadie se atrevió a tocar nada. Bajo la mesa, sus zapatos continuaban esperando unos pies que jamás volverían.
Cada tarde entraba el sol por la ventana y alumbraba el desastre inmóvil, como si el tiempo también hubiera muerto allí.
Su hijo se sentaba frente a la mesa en silencio. A veces sonreía al reconocer el olor de la pintura. Después lloraba bajito, porque ya casi estaba olvidando la voz de su madre.
RELATO 7
VISITA GUIADA
En esta sala (menudo desastre) pueden ver los últimos lienzos del pintor (¿serán realmente suyos?). En el centro, sus pinceles en reposo. Al fondo, los pigmentos y disolventes. En la mesa los recortes del último bastidor que vistió (¿es que no recogió nada?). Como pueden ver, aún sus zapatillas están bajo la mesa de trabajo (creo que son las zapatillas de la limpiadora del museo, pero algo tengo que decir). Hasta en las manchas que dejó se observa el gran talento que lo hizo famoso (y un guarro). Pueden pasar a visitar también el inodoro (no me pagan lo suficiente).
RELATO 8
EL ARTE DEL DESASTRE
El taller languidecía hasta que descubrí una mesa blanca milagrosa: mueble que posaba encima, amanecía restaurado. El negocio prosperó, pero la codicia me cegó. Acepté cien encargos simultáneos y los apilé sobre el tablón.
Al alba, el peso la había partido por la mitad. Los muebles rotos y la mesa se habían fusionado, creando una caótica escultura abstracta.
Mientras lloraba mi ruina, entró el alcalde a recoger su encargo. Al ver aquel desastre de madera entrelazada, creyó que era arte vanguardista. Fascinado, me la compró por una fortuna para decorar la nueva rotonda del pueblo.
RELATO 9
AY, ANTOINE
Conocí a Antoine en una fiesta privada a bordo del yate de un personaje de la alta sociedad monegasca. Nuestras miradas se cruzaron mientras, con su bandeja, me ofrecía una copa de Dom Ruinart.
A partir de entonces fui su amante, su musa,... Durante años fuimos la comidilla de la "jet", escandalizada con que lo dejara todo por un camarero.
En sus lienzos me plasmó siempre desnuda. Decía que mi cuerpo era un laberinto donde perderse sin desear encontrar la salida.
El día que la encontró, simplemente se fue. No le guardo rencor. Hasta para irse fue un artista.
RELATO 10
DESDE MI ATELIER
El color amarillo del Sol se despidió del día en aquel atardecer. Después dejó un resplandor naranja sobre las plantas de mi terraza, Un poco más tarde, el rojo tiñó de sangre el horizonte del mar. Se apagó luego el verde de las montañas lejanas y, al final sólo quedó el azul de la noche...y entonces, cuando nadie me veía, lloré por ti en un silencio negro, sin color.
Y no pude terminar el cuadro.
RELATO 11
MIEDO AL LIENZO EN BLANCO
El lienzo en blanco parecía enorme frente a Inés. Sostenía el pincel con inseguridad, temiendo arruinar la primera pincelada. Pensaba demasiado en hacerlo perfecto y eso la paralizaba. Observó los colores, respiró profundo y recordó cuántas veces abandonó sueños por miedo a equivocarse. Entonces, la maestra le dijo que el arte no buscaba perfección, sino valentía para empezar. Inés cerró los ojos y deslizó un trazo azul sobre la tela. Después vino otro, y luego muchos más. Poco a poco, el miedo se transformó en calma. Comprendió que el verdadero error no era fallar, sino nunca atreverse a comenzar.
RELATO 12
CÓDIGOS
Cada pareja es un mundo, tiene sus formas y sus tiempos para entenderse. Enrique y Sara llevaban veinte años juntos, ella creando en la cocina sublimes platos y él plasmando en sus telas vivencias, sentires y pesares.
Pero la ilusión del encuentro entre ambos la daba el color del calzado que dejaba Enrique debajo de su mesa: rojo, significaba te espera pasión, negro, no estoy de ánimo y así…
Hoy Sara sabía que disfrutaría de una hermosa y reparadora siesta, el amarillo quería decir: cariñito dormiremos abrazados.
Luego de una semana de alpargatas negras le supo a miel ese calzado del color del sol.
RELATO 13
LA CASA DE LOS QUATRO COLORES
Así la llamaba la gente del pueblo.
Por la noche se oían cantos de niños, una tenue luz parpadeaba desde las ventanas.
Decían que estaba habitada por el espíritu de un pintor. Él los despertaba cada noche de su sueño de muerte, pintando para ellos lienzos invisibles de increíble belleza.
Otros oían sus llantos inconsolables; decían que su cruel asesino estaba condenado a pintar las escenas de sus crímenes por toda la eternidad.
Por la mañana solo quedaban harapos ensangrentados, latas negras, una cacerola verde y un par de zapatos sin pies.
En la pared blanca, una inscripción: Palestina Vive.
RELATO 14
LA RESPUESTA
Encontré el viejo VHS y las cintas antiguas. Conecté los cables y, pese a la mala calidad y colores desvaídos, allí estábamos. Siempre recuerdo a mi padre grabándolo todo. Mi madre, absorta, pintaba mientras fumaba mentolados; mi hermano jugaba con el cachorro; yo, extrañamente triste, como si presintiera la tragedia.
Días después, el caso estalló en televisión y ocupó portadas: «TREN ARROLLA UN COCHE…». Luego: «SOBREVIVE UNO DE LOS NIÑOS…».
Mi vida fue un calvario: internados, silencios, diagnósticos, rabia. Hasta que regresé a la casa y hallé la respuesta en aquellas cintas: mi madre llevaba semanas pintando una casa vacía.
RELATO 15
UN HIJO DE PUTA
Soy un hijo de puta. De esos de los que nadie sospecha: cálido, sibilino, calculador. Sonrío, hago favores, soy amable, soy guapo. Vivo con mi madre; todos creen que soy el hijo perfecto. Ella me adora. Mis hermanos, tranquilos. Todos felices.
La convencí de sacar el dinero del banco antes de un supuesto desplome de los mercados. Luego busqué a Samir, un pintor sin papeles.
El resto fue pan comido.
El dinero y las joyas se esfumaron.
No tuve que hacer mucho más.
Al moro Samir lo enviaron al trullo.
El muy desgraciado se dejó unas Nike.
De mi talla.
RELATO 16
PINCELADAS SOBRE TU AUSENCIA
Quiero caricias, tú respiras en mi oído mientras me susurras cosas bonitas.
No estás.
El cielo se cubre de pinceladas gruesas, emplastadas.
El trazo es genial, llevo el pincel de extremo a extremo. Sin manoseos. Deslizando y soltando. La justa presión al principio, que no descargue mucha pintura, al final levanto el pincel.
El viaje ha terminado. Necesito más. Otro color. Venga. Golpe de muñeca, de un lado a otro. Pincelada a pincelada, como un halo de besos, voy dejando mi huella en tu piel.
No me hagas rogar, cóseme las heridas, desliza esas manos, hazlo sólo una vez más.
RELATO 17
GOLONDRINA
Y cuando creí que ya nada podría salvarme, bajé al sótano y allí estaban mis cosas, los restos, invitándome a enfrentar un nuevo proceso de creación. Más de dos años sin oler a benceno, sin probar texturas...
¿Era eso lo que quería? ¿Me liberaría entonces del tedio, del dolor en el pecho, del aburrimiento ancestral?
Sólo tuve que cerrar los ojos y sentir su presencia. Ainara descalza, Ainara feliz, Ainara salvándome otra vez la vida.
RELATO 18
OBRA INCOMPLETA
Su vida, su sangre y su ropa quedaron esparcidos en el ardiente asfalto, como las pinturas y telas texturizadoras en su mesa creadora.
Descanse en paz.