lunes, 22 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 290

Foto autor anónimo 

RELATO 1

REGALO SORPRESA

Queridos Reyes Magos:
Con tres meses de antelación, disfrutando unas vacaciones en el paisaje más bello que he visto en mi vida; aprovecho la ocasión para enviaros mi carta desde la isla de Senja.
Según mi psicóloga, este año me porté bien, y como he progresado adecuadamente, desearía pediros un regalo especial: Un compañero de viaje que transite conmigo el resto del camino hasta llegar a la meta; y que reúna los siguientes requisitos:
-Del contenido, parecido a mí. Que desee una relación indefinida, y no a tiempo parcial. Un buen hombre, de mente abierta, amable, caballeroso, con sentido del humor. Tranquilo, que sepa escuchar, conversador, de pensamiento liberal, con inquietudes culturales. Estable, amante de su rutina y respetuoso con la mía. Compatible con mis aficiones. Valiente ante las emociones y comprometido con los afectos.   
-Del continente, de mi edad, o más joven. De aspecto informal, pero saludable. De mirada noble y pícara sonrisa.
No más príncipes relucientes, no más depredadores del amor. 
Y si hubiera que devolverlo, que pueda ser antes de conocerlo.  
Si en estas fechas no lo tenéis en almacén, acepto un vale con algunas pistas para poder localizarlo por mi cuenta.
Abrazos para los tres.
M.G.B.

RELATO 2

LA FANTASIA SE REPITE 

Jamás olvidaré aquél maravilloso espectáculo, un diálogo luminoso entre cielo y tierra que como una inquietante fotografía se nos mostraba para nuestro deleite. Nuestros hijos, absolutamente hipnotizados, no parpadeaban y con los cambios de colores creían ver lo que su imaginación buscaba en el horizonte. Mira papá allí está, he visto los alces tirar del trineo y a Santa Claus guiándolo. ¡Se han escondido detrás de aquélla montaña!
Nosotros, abrazados y disfrutando de la magia del momento señalábamos con el dedo. Sí, míralo, por allí va, ya lo veo. Decía mamá.
La felicidad de sus miradas nos hicieron ver que su imaginación no sólo era fruto de su inocencia sino que también a nosotros nos atrapó en ese momento que la duda empieza a hacerse más frágil para poco a poco dar paso a un mundo alucinante. 
Por que sí, también nosotros lo vimos, y escuchamos el dulce tintineo de sus campanillas al pasar.  
Hoy, nuestros hijos tienen los suyos y nos reunimos cada año para revivir aquélla postal de colores y espectáculo y como en la primera vez dejamos que sus ilusiones inunden de gozo la Navidad. Porque en ella está la fantasia y la imaginación de nuestros pequeños.

RELATO 3

¿NOCHEBUENA O DÍA BUENO?

Queridos míos:
Esta NOCHEBUENA será diferente, aunque no nos faltará el pavo, "reofilizado", por supuesto, y asado no sé cómo, ni el turrón, partido con las manos, pues no tenemos cuchillos. Beberemos agua, lo único que nos permiten.
Pero sé que ahí, en España, estaréis brindando por mí, tan lejano, pero tan deseoso de abrazaros con todas mis fuerzas. Ni siquiera sé si nos dejarán comunicarnos con nuestras familias. Celebraremos la NOCHEBUENA o el Día bueno, vaya usted a saber. No tenemos espacio para montar el belén, ni siquiera para el árbol pero, aunque así fuera, ¿Os imagináis las bolitas flotando? ¿A que sería gracioso? Tampoco podremos bailar: resultaría chungo y, además, esto es muy pequeño y tropezaríamos unos con otros. ¿Estrella? No una, sino todas, un cielo negro repleto de estrellas que no parpadean, de verdad, no de oropel y, allá, a lo lejos, un punto azul celeste, un minúsculo punto lleno de vida, donde estáis esperándome: la Tierra.
Desde el espacio sideral, desde esta pequeña nave, os desea felicidad vuestro padre y esposo.

RELATO 4

QUERIDOS REYES MAGOS

Al apagar la luz de la mesilla de noche, reparó en la carta de su pequeño dormido. Una lágrima se le escapó leyendo la lista de regalos:
“Deseo ver la nieve, escuchar el sonido del mar y contemplar una aurora boreal”.
Pensó en conseguir una máquina de las que usan en las películas para crear los copos; recorrería kilómetros en busca de una caracola donde oír el rumor de las olas; y con su avioneta de fumigación arrojaría pigmentos luminiscentes sobrevolando la casa.
Siguió leyendo: “No pediré nada más, nunca. Apenas me quedan unos meses de vida”.


RELATO 5

CABO GRANDE

Está historia no va de ningún personaje especial, ni de la navidad, ni de elfos,ni renos.
Va de un lugar mágico, abrigado entre montañas, al que los antiguos navegantes llamaron "CABO GRANDE".
En las largas noches de diciembre, cuando más temían a las fauces gélidas del mar del estrecho, brillaban aquellas luces verdes, casi mágicas por las que reconocían a la bella Rusadir.
Al girar el Cabo Grande, aparecía la imagen serena de aquel lugar acogedor, rodeado de montañas, donde refugiarse del furor del mar.
El tiempo hizo que los pueblos navegantes más diversos y aventureros comenzarán a asentarse allí.
Cada uno traía consigo su creencia, su cultura, su tradición 
Esa mezcla de sabiduría se convirtió en un regalo para todos aquellos pobladores que se quedaban allí.
Los resplandores se repetían cada diciembre, haciendo que el pueblo asentado tomara por costumbre hacerse regalos en esa fecha.
Para recordarse a sí mismo que aquella Rusadir nació de la mezcla hermosa que el mar iba llevando de forma tan aleatoria.
Hacían sonar campanas, voces, guitarras, panderos, trompetas y encendían luces de colores brillantes,
que representaban a aquellos primeros navegantes que llegaron a aquel mágico lugar, cada uno como un regalo nuevo.

RELATO 6

LA SONRISA DE LA LUNA LLENA

El Sol y la Luna son amantes condenados a rozarse en los límites del tiempo. Él despierta cuando ella se duerme entre bostezos de seda, pero su atracción late tan inconmensurable, que su buena estrella les ayuda inventando pigmentos en el firmamento y mil maneras de encontrarse.

Hay momentos en los que el Sol permanece colgado más horas y pinta el cielo de naranjas y rosas, para que la Luna pueda asomarse antes de tiempo. Otras veces, la Luna se vuelve casi transparente y flota desafiando al día, fingiendo ser una nube. En el instante que logran abrazarse, eclipsan al mundo que, asombrado, queda sumido en la oscuridad.

Dicen que también se escriben mensajes. El Sol los esconde tras la montaña en los atardeceres, y la Luna responde sobre la arena de la playa creando mareas y brillos de jade y plata. 

Nadie los ve besarse, pero el efecto de su amor reaulta tan sobrenatural, que se siente en la explosión de estrellas de una noche de verano, en el trino que anuncia la luz del amanecer, en la sonrisa contenida que delata a la Luna llena.

RELATO 7

EL ANILLO DE MAGIA LÍQUIDA 

Había decidido pasar los últimos momentos del año en solitario, en un lugar en donde sabía que no encontraría estruendosas uvas, ni fulgores exacerbados; sólo él consigo mismo. 
Se encontraba en un paraje cercano a Sisimiut, situado al oeste de Groenlandia, rodeado de abetos, montañas y nieve, con tan buena suerte que despediría el año observando preciosas auroras de color verde.
Justo a las 24:00 del 31 de diciembre, salió de su tienda de campaña a recibir el nuevo año con aquellos espectaculares destellos en la atmósfera. 
El ambiente había adquirido una tonalidad casi esmeralda, cuando encontró un objeto semi oculto en la nieve, que resultó ser un anillo transparente. 
Repentinamente, un hilo líquido y brillante comenzó a descender de la aurora directo hacia el anillo, tiñendolo de un hermoso color agua marina resplandeciente. 
Asustado, aquel hombre pensó que estaba bajo los efectos del ron con el que había acompañado su frugal cena, pero aquello era real. 
Instintivamente se puso el anillo, adquiriendo la capacidad de transportarse a otras realidades. 
Tras tomar conciencia del poder que le otorgaba aquel anillo, decidió buscar un nuevo mundo en el que vivir, convencido de encontrar seres maravillosos con quienes compartir su existencia.

RELATO 8

LA ESTELA MÁGICA 

Bajo el cielo ártico, la aurora danzaba como un secreto antiguo. Las montañas, cubiertas de nieve, guardaban silencio, mientras el bosque respiraba un aire gélido . Un viajero se detuvo, pequeño ante la inmensidad verde y azul, y recordó por qué había venido tan lejos: para escuchar.

Las luces susurraban historias de hielo, tiempo y paciencia. Cada sombra era un recuerdo. Cuando el frío mordió sus manos, sonrió. Sabía que aquella noche quedaría viva, brillando para siempre dentro de su memoria.

El horizonte se abrió, y el mundo pareció agradecer su mirada atenta y humilde en silencio. Abrió los ojos y vio cómo tres personajes cruzaban en una estela azul. Parecían reyes, por los reflejos dorados de sus ropas. Los tres seguían a una estrella estelar que cruzaba ante su mirada un tesoro de paz y maravilla.


RELATO 9

UNA HISTORIA CUALQUIERA 

El cielo reflejaba los colores del invierno de una manera familiar y única, como si leyera su alma, fría y azul. 
Sabía que le esperaban días de duelo, pero también sonrisas y disfrute con los pequeños. Aún así sentía la reticencia de su alma por volver. El amor no era suficiente para calmarla. 
Allí había vivido lo mejor y lo peor de su vida.
Se concentró en la escena de dolor que viviría al llegar. Imaginó a su hermano roto por la pérdida, a su suegro aniquilado. Todo para calmar la angustia, pensando que prever lo que vendría, le bastaría para superarlo.
De pronto un pequeño ciervo apareció en el halo amarillo de los faros, y un volantazo la llevó al filo de la montaña. Consiguió parar justo en el borde, y salió del coche tras el vaho de su aliento, pensando en lo frágil de la vida. Adelantarse para no sufrir, sufriendo por el pasado. ¡Qué tonta! ¡Si lo único que existía era el ahora!.
Y como en un cuento de navidad, concentró su mirada en los bonitos paquetes de colores que contenían todo su amor hecho regalos, subió al coche, y disfrutó del paisaje mientras volvía a casa.

RELATO 10

EL CIELO DE COLORES

"¿Papá, por qué el cielo de nuestro nacimiento es de colores?”
Cuando mis hijos me hicieron esta pregunta les conté esta historia...
"...Mi madre procedía de una pequeña isla de Noruega. Vino a España, conoció a mi padre...¡y aquí se quedó!.
Cuando mi abuelo enviudó, se vino con nosotros. Nos hablaba de su vida como pescador de bacalao. Los inviernos eran más llevaderos porque las noches se iluminaban con las auroras boreales. Nos decía que eran lo más bellos colores que podían existir. 
Cuando el abuelo enfermó, su cabeza se fue trastornando y pasaba las noches mirando el cielo esperando ver las luces que tanto lo maravillaban allá en su pequeña isla.
Se acercaba la Navidad y se nos ocurrió hacer un gran cielo con los colores de la aurora para nuestro nacimiento.
Cuando lo vio, sus ojos se humedecieron...ya apenas hablaba... pero su mirada no necesitaba palabras para expresar la emoción que sentía.
Pasó los días mirando ese cielo colorido hasta que un día, antes de Reyes, decidió partir en busca de esas luces en el cielo...tranquilo... dormido en su sillón..."
Por eso y desde entonces, nuestras Navidades siempre han tenido un cielo de colores.

RELATO 11

EL ABRAZO 

Aurora Boreal Bermúdez vivía en la tercera planta de un edificio moderno, a las afueras de Oslo.

Estaba sola, sentada delante de un precioso árbol de Navidad, oliendo el asado que acababa de hacer, oyendo canciones de Supertrump y Dire Straits.

Se levantó para poner derecho el cuadro de tulipanes que dominaba el salón y aprovechó para quitarse las zapatillas y calzarse sus tacones bajos.

En ese momento sonó el timbre de la puerta, abrió y allí estaba.

─ Hola, soy tu vecino de abajo. Me llamo Fredo y me gustaría compartir contigo esta botella de vino.

Fredo sonreía, afable, mirándola a los ojos.

Aurora le dejó pasar, sacó dos copas y se sentaron en el sofá, muy cerca el uno del otro. 

Hablaron y rieron sin parar, y poco después, Aurora le pidió que se levantara.

─ ¿Puedo darte un abrazo? ─ le dijo.

Fredo sonrió enseñando una dentadura perfecta. Se puso de pie, la agarró suavemente por la cintura y se dieron un abrazo largo y lleno de cariño.

Llevan cuarenta años juntos. Cada Navidad repiten la escena. Les gusta recordar cómo empezó todo.


RELATO 12

ENTRE LOS ÁRBOLES

Acabábamos de trasladarnos a Turku. La empresa donde trabajaba mi padre no le dio muchas alternativas. No lo recuerdo con especial cariño, aunque con el tiempo he aprendido a quitarle importancia. 

Al principio no nos hizo gracia, pero terminamos adaptándonos al frío y a aquellas noches eternas. 

Desde el porche, a lo lejos, vi a Thomas moverse entre los árboles. Al principio observaba desde la distancia, intentando no ser visto. Con el paso de los días comenzó a acercarse. Fue extraño. Aun así, pasé con él los mejores años de mi infancia. Desapareció tiempo después, igual que vino, de forma discreta.

Mi nieta Lumi, antes de irse, me ha pedido que le cuente otra vez la historia de cuando, siendo niño, dejé Madrid para venirnos a Finlandia. Mañana empiezan las clases en Helsinki y pasaré una temporada sin verla.

Después, ya solo, he subido al desván a coger el disco duro donde guardé las fotos que nos hicimos juntos. Hacía años que no las miraba. Al pasar por el pasillo y ver la foto de Aada el día de nuestra boda, una lágrima ha resbalado por mi mejilla.

Qué raro. Thomas no está en ninguna de las fotos.

RELATO 13

DOCE UVAS

Coincidiendo con el sonido de la primera campanada, mordí la primera uva y me encontré de pronto, sin saber cómo, en una ciudad devastada bajo las bombas. Antes de parpadear, volví a mi salón; la segunda uva estaba a punto de ser devorada, al compás del segundo tañido del año. Sentí el crujido entre mis dientes, cuando me encontré en un vertedero con cientos de niños descalzos acarreando fardos imposibles. Uno de ellos se giró justo cuando en mi salón se escuchaba la tercera campanada. La tercera uva me llevó al lecho de un río coronado con espuma negra. Quise evitar la cuarta uva, pero con el sonido de la campanada mis dientes se cerraron sobre ella y me vi con un arma en las manos, disparando a una sombra que cayó desplomada. 

Sin poder pararlo, sonaron una tras otra todas las campanadas, trasladándome entre horribles visiones. Al terminar, alguien me puso una copa fría en la mano y sentí empujones y abrazos. Por la ventana se veía una preciosa aurora boreal. Una mujer absurdamente vestida nos miraba desde el televisor, guiñando un ojo bajo cientos de pestañas postizas. Cierto tufo que recuerda al azufre flotaba en el ambiente.


RELATO 14

LA AURORA AUSTRAL Y LAS FRUTAS QUE SOÑABAN

En un mundo irreal, donde el suelo brillaba como caramelo y el cielo cambiaba de humor, apareció una noche la Aurora Austral. No venía del frío, sino del asombro. Bailó despacio sobre los árboles y les susurró colores nuevos.

Hasta entonces, las frutas eran rojas y amarillas, siempre iguales. Pero al tocar la luz danzante, comenzaron a soñar. Un manzano soñó con abrazos y dio frutas rosas. Un ciruelo recordó risas secretas y nacieron frutas lilas. Un árbol alto miró el cielo y regaló frutas azules, tan tranquilas que hacían dormir a los pájaros. Los más felices mezclaron todos los tonos y crearon frutas multicolores.

La Aurora Austral sonrió y dijo:
— Que nadie coma con prisa.

Desde esa noche, las frutas solo caen cuando un corazón las necesita. Quien prueba una fruta azul duerme sin miedo. Quien muerde una lila entiende sin preguntar. Y quien encuentra una multicolor aprende a imaginar.

Cuando la Aurora se va, los colores quedan. Porque los sueños, una vez despiertos, ya no se apagan.


RELATO 15

DIVERSIÓN EN LA OSCURIDAD
 
En un lugar lejano donde hace frío, frío del que hace que se te congelen hasta los huesos, vivía un zorro llamado Nimbo. Una noche, mientras buscaba algo para cenar, escuchó una voz que venía del cielo.
 
“¿Quién anda ahí?”, preguntó tratando de disimular su miedo.
 
Una luz verde gigante apareció sobre él.
 
“¡Hola, pequeño! Soy Luzverde, la aurora más divertida del norte. Espera, te voy a enseñar por qué”.
 
Nimbo se puso en posición de alerta por si tenía que salir corriendo. Entonces, Luzverde comenzó a adoptar diferentes formas; una pareja paseando, una jirafa, una nutria persiguiendo a otra, una casa, árboles frondosos… Nimbo estaba alucinando, se lo estaba pasando muy bien. 
 
“Cada invierno hago mi espectáculo, pero pocas veces tengo público. ¿Verdad que parece que cobrasen vida?”.
 
Antes de que Nimbo respondiese, todas las luces se unieron para simular un festival de fuegos artificiales. 
 
“¡Las auroras brillamos mejor cuando alguien se detiene a venos!”.
 
Nimbo agradeció la demostración y antes de alejarse pensó en lo bonito que había resultado aquel encuentro. Y desde ese día, cada vez que las luces bailan, Nimbo las contempla con la misma ilusión que la primera vez.

RELATO 16

UN ENCUENTRO BOREAL 

Con la nueva llegada del frío,el cielo se abrió y esparció todos los deseos, anhelos y esperanzas que atesoraba, en forma de leves y minusculos borregos de algodón, en un particular combate contra la tozuda gravedad.
Los ejércitos uniformados,firmes y estoicos, acataban que sus copas se tiñesen de gélido blanco,mientras cobijaban debajo de sus canosas ramas algunos alces despistados.
Miré absorto, y bajo la profunda cúpula, se esparció la verde y esperanzadora aurora; tiñéndola de luminiscencia.
Mis piernas penetraban el suelo como el dedo de un niño el merengue; avanzando al unísono con mi agitado pulso.
Llegué a un claro. Allí me recibió su cabaña, exhalando aire cálido y tostado.
Un enorme trineo yacía medio sepultado por la espesa capa, dejando ver la ausencia de algún animal de tiro.
Me acerqué a la puerta para oír mejor lo que me pareció el sonido del corte de troncos,que tanto me asustaba en mi infancia.
Pegué mi nariz, y ésta se me volvió de un rojo intenso y fulgurante, iluminando el espacio como un candil.
Entonces comprendí quien era y cual sería mi misión. 
Desde aquel día, el enorme humano de barbas y pelos blancos me llama Rodolfo.

sábado, 13 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 289

Foto propuesta por Diego, y número de lotería a repartir por los que escriban esta semana.

 
RELATO 1

EL PERRO 

El sintecho empujaba penosamente un carro con sus escasas pertencias.
Vio un perro calado hasta los huesos, tiritando.
Se acercó a él alzando las manos, el animal aulló esperando un golpe.
En cambio, recibió una caricia:
"No tengas miedo, no todas las manos golpean."
Se refugiaron en un cajero automático, dentro habia un sobre: "Para las manos que confortan" decía.
En su interior, un décimo de lotería, 38238, bonito número perrito.
Pero, ¿dónde estaba el perro?.

Al día siguiente, 22 de diciembre, desde la puerta de un bar, el sintecho escuchaba el sorteo de Navidad.
"...treintayochomildoscientostreintayochoooooooo, cinco millones de euroooooooos..."


RELATO 2

EL CHIQUÉ 

Isabel paseaba por Rio de la plata con aquel chiquè de dama de alta alcurnia, tan impostado, que pareciera que grababa una película.
Hacia días que los mentideros hablaban de una dama de pose elegante que paseaba su "canich" por Punta del Este, al sol de playa mansa.
Nadie la reconocía allí.
Hasta impostaba su acento argentino. 
Su perro pareciera ladrar en francés 
¡Y que contaros de aquellas gafas!
Ya no más: "dientes, dientes que eso les jode"
Quién le hubiera dicho a "la Pantoja" que la lotería le iba a dar otra oportunidad.

RELATO 3

LA OTRA PEPA 

En 1812, en plena Guerra de Independencia, Cádiz se convirtió en el escenario del primer sorteo de la Lotería de Navidad. El billete, un lujo a 40 reales, prometía 8000 pesos al ganador. Entre el estruendo de cañones y la incertidumbre, la gente se reunió para soñar. El bombo de madera giró, y el destino se selló. Un grito de emoción resonó: ¡El gordo es para Cádiz! La ciudad, asediada por la guerra, encontró un destello de esperanza en la lotería, un símbolo de resistencia y fe en un futuro mejor.
 

RELATO 4

LO QUE NOS TOCA

En Navidad de 1936, cuando España se partía en dos y el frío calaba los huesos, el número 38.238 quedó cosido al forro de una chaqueta militar.
Su dueño murió sin saber si aquel papel valía algo.

Desde entonces, el número vuelve cada diciembre.
Hoy lo compra una sanitaria y, sin saber por qué, vuelve a creer en su trabajo.
Un inmigrante lo guarda en la cartera, como quien guarda una llave.
Una joven con contratos temporales se permite imaginar algo distinto.
Nunca sale en los grandes premios, pero tampoco pasa de largo.
A veces, basta con eso.


RELATO 5

BOLETO VOLADOR

En la ventana de una sexta planta, una mujer sacude un pantalón antes de tenderlo bocabajo. Del bolsillo se desprende un papel húmedo precipitándose al vacío, yendo a caer en la cesta de una dama. Desde la acera de enfrente, un joven testigo del vuelo del décimo de lotería, echa a correr dispuesto a meter la mano para apropiárselo. Un hombre que presencia el hurto unos metros por delante le pone una zancadilla, y da de bruces soltando el boleto a merced del viento. Revolotea, se eleva, hace piruetas en el aire y aterriza a los pies de un mendigo.

RELATO 6

QUE VIENE EL LOTERO

¿Quién me ha llamado? 
Aquí lo llevo.
Me lo quitan de las manos.
Mírelo bien caballero, el 38238. 
¿Quién no ha soñado con él? 
¡Qué número tan bonito! 
Para una Navidad, a mesa llena y percebes a montones.
¿Que están muy caros? 
Para eso yo llevo el Gordo.
¡Señora, que el gordo la está llamando!
¿Que no lleva dinero?
Este numerito le va a cambiar la vida, lo veo. Créame, que yo para eso tengo vista.
¿Uno para usted? Sí señor. 
Veintidós euritos. 
La propina, mi alma.
Mucha suerte, caballero.
¡Que llevo el 38238!
¿Quién lo quiere?
Feliz Navidad.

RELATO 7

OJALÁ QUE NOS TOQUE ALGO BUENO 

Querida Marilola:

Como todos los años, te envío mis disculpas acompañadas de un décimo. Me consta que los vas cobrando si tienen premio, así que supongo que en algo me has perdonado. 

Al principio lo hacía casi como una penitencia, por haberte robado el marido. Sin embargo, me he dado cuenta de la gran suerte que tuviste de que yo me cruzara en vuestro camino. Reconozcamos que te libré de un tremendo inútil. Ya no es ningún secreto.

Este año he comprado un décimo también para mí. Si toca, podríamos irnos juntas al Caribe. Piénsalo.

Un abrazo,

Paulina.


RELATO 8

EL OJO

«Sigue el ojo, usa lo que tienes», dijo la gitana.

A sus espaldas, la Alcazaba con las murallas fenicias de Malaka.
Se metió la mano en los bolsillos; tenía 20 euros y la tarjeta recargable del metro, cuyo logotipo era un ojo rojo.

En la estación de Atarazanas se subió al primer vagón.

Sentado, levantó la vista, quizás soñaba, era ella quien le susurraba:
«Bájate en la sexta, donde hay la Luz, la Paz, no busques respuestas, apuesta un décimo, yo veo dos veces treinta y ocho».

Ahora esperaba el 22 de diciembre con el gordo en la mano.


RELATO 9

DÉCIMO A LA FUGA
 
Secuencias de números llenan de ruido mi salón. Me da hambre y decido probar el bizcocho que me trajo Iván. Está tan bueno que me lo zampo enterito.
 
Entonces, los cinco números que he memorizado con fe son pronunciados. Doy un salto y corro a la nevera para coger el décimo, pero no está. En el suelo, un rastro de agua conduce hasta la puerta. Me asomo a la calle y veo a un muñeco de nieve que se aleja con mi décimo. Total, que salgo y…
 
“Tío, tío. ¡Menudo viaje! ¿Seguro que solo probaste el bizcocho ese de Ámsterdam?”


RELATO 10

TODO VENDIDO
 
Doña Manolita cuelga el cartel y cierra. 

Se sortea “La Receta de la Felicidad”.

Estos son sus ingredientes:

-3 dosis de serenidad y entusiasmo.
-8 de gratitud y responsabilidad.
-2 de amor propio y compasión.
-3 de alegría y solidaridad.
-8 de respeto y esperanza.
Todo bien mezclado y cocinado cada día a fuego lento, con amor e ilusión, resulta un plato único que puede alimentar a todo el mundo.  

El Comité, que ya probó este menú, acordó que los 4.000.000.000€ recaudados, se destinaran a construir albergues provinciales para que, en Navidad, ninguna persona vuelva a dormir en la calle.


RELATO 11

EL DILEMA 

Mi padre siempre me decía que si jugaba a la lotería no compartiera boletos, que aquello sino era un desastre. Empecé a trabajar y quedas con los colegas, y con los colegas de los colegas, en fin, que a final de año te piden que intercambies lotería. Me he hecho un lío. Por obedecer, he comprado de todos uno, y me he gastado el sueldo de dos meses. Y no me va a tocar ni un Euro. Ahora no sé si dejar de tener amigos, no comprar lotería, o desobedecer a mí padre. Que Dios reparta suerte.


RELATO 12

SÓLO SI TOCA

Fueron las últimas fiestas que pasamos juntos. Después de visitar los abarrotados mercadillos, envolvernos con el alumbrado, los villancicos, el aroma de las castañas asadas… todo se fue al traste cuando compraba un décimo de Navidad. Chilló “no quiero volver a verte. Llámame sólo si toca”.

Veintidós de diciembre. Me invade la angustia. Nada mejor que hacer que ver el sorteo de la Lotería. “¡NO ME LO PUEDO CREER!”, grité. Pisé a tope el acelerador, aullaba y carcajeaba. Tengo que recuperar el amor de mi vida. No vi la curva. El golpe apagó la luz antes de volver a vernos.


RELATO 13

MI ENFERMEDAD, TÚ

En mi cama.
Nunca tuve suerte.
Otra vez ese maldito sueño. 
Estoy sola, sin destino.
Los días empiezan a sentirse irreconocible.
Me asomo a ver las estrellas del cielo.
Mi corazón inquieto no deja de latir en mis oídos. 
Salto de la cama, abro la ventana. 
Aún no amanece.
Organizo mi día mentalmente. 
Vuelvo a posponer mi cita medica. 
No tengo ni un minuto libre. 
El móvil ha sonado ya varias veces. 
Es del hospital.
Despierto, la pantalla muestra el número 38238, mi número, me toca.
Destino.
Un suspiro. La noche en tus labios.
Vivo lentamente.
Ahora todo tiene sentido.

RELATO 14

MI GRAN PREMIO

¡Ja, ja, ja!
Iba en un caleidoscopio de colores; bajo un sirimiri de pétalos de rosas, caían gotitas de rocío convertidas en diamantes. Formaban senderos, que desprendían luces brillantes, las cuales sostenían un billete de lotería. Ella, la ganadora, subió a recogerlo, transportada en una nube; inmediatamente cayó una lluvia de dinero: flotaban coches, yates, pisos de lujo… Un chófer, un mayordomo, con grandísimas manos, caras retorcidas.

¡DESPERTÓ!

La rodeaba su humilde habitación. Una mano puesta sobre su pareja, la otra sobre su vientre, que guardaba a su bebé. Él y la felicidad de su hogar eran su ¡Gran Premio!


RELATO 15

EL BAILE DE LAS CIFRAS
 
En un mundo muy cercano, donde reinaba la tirana lógica, la rutina se estancaba aplastando el tiempo. 
Sus súbditos eran simples números, obreros presos en un Excel.
Harto de tanta monotonía, el Uno se erigió en líder y arrastró al resto a sublevarse.
El Dos, acostumbrado a emparejarse, le apoyó. 
El Tres, base de cualquier principio, y en compañia del mágico Siete, espolearon la causa. 
-¡Soy el mas chulo!- Gritó el Ocho.
Para atajar la rebelión, el gobernador, con el pretexto de un baile, los engaño; encarcelándolos en un gran bombo.
Cada Diciembre, una amnistía los libera al azar.


RELATO 16

EL TANGO DE MALENA

Malena no era hermosa ni rica, sólo tenía un laburo y la ilusión de tener un hijo, pero los hombres ni la miraban. Se decidió a comprar un décimo de la Lotería y como la suerte es grela, está vez fue plata. Buscó al chico más guapo y, al encontrarlo, le propuso que fuera el padre de su hijo.
Cuando tuvo al niño, el hombre, enamorado de ella, le propuso matrimonio, pero Malena lo rechazó, sólo quería al pebete, la casita con jardín trasero que se compró y una vida sin lujos, pero tranquila.
Y allí sigue, feliz.

RELATO 17

USAR LO QUE TIENES
 
Los hilos están echados. La suerte a punto de sonreírme.

Mi sobrino Alfredito es del colegio de San Ildefonso. Tendrá en sus manos, literalmente, las llaves de mi fortuna. Sólo falta esperar al día 22, sentarme en la sala y observar el movimiento de los niños, el giro de los bombos, las voces infantiles cantando la suerte. Gente ridículamente disfrazada. La ilusión, el deseo, la atención tensa.

Está demostrado. El sistema no es infalible. Esa bola extra inclinará la balanza a mi favor.

Otro sorteo amañado.

Alfredito tendrá su play station.

sábado, 6 de diciembre de 2025

RELATOS SEMANA 288

Autor anónimo 


RELATO 1

GUANAHANI, 1492

No conocíamos su lengua cuando sus pasos llenaron de temblor la orilla. 
Unas casas flotantes aparecieron en el horizonte. El aire se volvió denso, como si los espíritus contuvieran la respiración. Corrí hacia nuestras barcas de colores, alineadas en la orilla como niños dormidos. Entonces aparecieron, fríos, tensos, y se hicieron con ellas. 
Después arrasarían con todo.
Nos impusieron sus ropas pesadas, sus gestos duros y sus costumbres. 
También una fe que nos arrodilló ante un dios que no sabía nada de nuestros bosques ni de nuestros ríos.
Desde ese día la tierra nos dio la espalda para siempre.


RELATO 2

MOLIENDO EL RECUERDO 

Los sueños correteaban entre patadas descalzas, charcos y gallinas, detrás del intento de pelota hecha de trapos atados.
Adji machacaba el mijo en el pilón al ritmo acompasado del taasu; improvisando poemas, deshaciendo nudos en su pecho.
Sus ojos vidriosos perseguían los eléctricos e imprevistos movimientos de sus dos pequeños tesoros.
El olor del vacío se imponía al aroma del cacahuete molido.
Sentía la sal sobre sus mejillas, aferrada a una esperanza.
Palpaba la melodía, y saboreaba la imagen de su hombre, uno entre los integrantes del colorido cayuco, adentrado en el ambiente salado e incierto de otra sorda travesía.


RELATO 3

REGATA DE COLORES

Durante las fiestas locales de Carabobo, el inspector Rojas visitó el cobertizo de Brayan; allí realizaba trabajos de carpintería. Estaba interrogando a los participantes de la regata, donde uno de ellos se ahogó al hundirse la “Paketass”; se comentaba que tenía un affaire con la esposa de Brayan.
Rojas se paseaba por la estancia con las manos enlazadas en la espalda, en busca de alguna pista; hasta que algo llamó su atención. Se puso guantes y en una bolsa de plástico introdujo la broca con restos de virutas azules, coincidentes con las halladas entre los guijarros de la playa.
 

RELATO 4

LA POTRA SALVAJE 

La lluvia azotaba la barca, la quilla hendía con furia el mar, sus vivos colores que en antaño las manos rústicas de su padre pintó, sobre el espejo del mar se reflejaban salpicadas por las olas.
Avanzaba solitaria, rescatando recuerdos y promesas diluidas, en el agua del tiempo.
Como un fulgor de esperanza, un destelló de la luna se abrió paso entre los nubarrones.
Vio las luces del país que la acogería, con dolor el
suyo quedaba atrás. La barca le enseñó que hay que luchar con fuerza en la profunda oscuridad, para encontrar la luz.

RELATO 5

A LA DERIVA (Y SIN DESTINO)

Nací hace mucho tiempo, me ataron mis blancas alas, sepultaron mis recuerdos. 
¡Que mis ojos no lo vean!

Que no la cubra la noche, desnuda, sin aire, asfixiada, casi todo me negaban.
Busqué mi mar, mi bandera, jamás logré encontrarla.

Mis remos, mi timón, mis velas. 
Remando surco los mares, aquellos que él amaba, ella lo sufría, tantas envestidas saladas, como las lágrimas, que en mi cara resbalaban. 

Mi alma se fue agrietando, también se quebró mi barca.
Tripulé con rumbo fijo, hacia el horizonte, hasta el último de mis viajes sabrá llevarme, sumergidas en el secreto de las profundidades.

RELATO 6

PAPE

Mamadou el pescador pone su barca al lado de las demás barcas. Eso le da fuerza, y confianza.
Le ha pintado números, símbolos y letras que reflejan sus miedos y sus deseos.

Pape, su hijo de tres años, está sólo en la choza de la playa, porque Mamadou sale hoy a pescar.

Mamadou es un hombre sencillo, que cree en la naturaleza, y en las cosas que le enseñaron sus padres.

Cuando vuelva esta noche, Pape ya será un hombre fuerte, que jugará en el Barcelona y lo sacará de Senegal para vivir, sin problemas, en un chalet de lujo.


RELATO 7

EL COLOR AMARILLO

Habíamos repintado el lateral de las piraguas con color _xonq_ , para atraer abundancia y prosperidad. Necesitábamos que la pesca se nos diera bien; ya eran semanas de redes vacías y nuestras familias pronto empezarían a pasar hambre.

Njibo apareció cabizbajo, rehuyendo mi mirada. Antes de salir, sentado en la arena, dijo «me rindo». Yo sabía lo que eso significaba. Mi hermano pensaba en aceptar el _yoonu_ clandestino a Europa. 

Aunque esa triste mañana salimos a pescar, ya nada volvió a ser como antes. Dentro de nosotros había prendido una llama diferente y habíamos dejado de confiar en el color amarillo.

RELATO 8

EN LA PLAYA DE LOS LAGARTOS DE COLORES

Durante su luna de miel en Madagascar, Marisa casi se ahoga en una playa repleta de barcas que parecían lagartos de colores tomando el sol. 
Un marinero la rescató, quedando ambos conectados por una sensación de amor inexplicable, que Marisa se llevó a España. 
Treinta años después, viuda, volvió a la misma playa para buscar a aquel marinero. 
Allí le encontró pero el antiguo encanto se había desvanecido para ambos. Sin embargo, entre risas y recuerdos, descubrieron una nueva forma de amor: una amistad tranquila y duradera.
Después de todo, el amor es la sustancia que nutre todos los afectos.

RELATO 9

EL VIAJE

Detesto la palabra "víctima", pero es lo que soy: una víctima más entre millones de un mundo que devora al que es "distinto". Un mundo "_tetris_" en el que las piezas que no encajan quedan fuera de la formación. Un desfile cuadriculado donde ser engullido por el sistema es motivo de orgullo.
 
Por eso me fui. Deambulé mucho tiempo sin destino, hasta llegar a esta playa de colores, donde detuve mi camino.

Ahora sé que soy una espiral, una ola, un círculo, un corazón, un rayo, un mar, un abismo,... 
No me hace falta encajar, solo estar... y ya veremos...

RELATO 10

SUCEDIÓ EN SOUMBÉDIONE

Fue un misterio bendecido. 
Los astros, cómplices, se alinearon tras aquél viaje ¿lo recuerdas? 
Desde entonces nuestras vidas quedaron enlazadas. 
El exotismo de aquellas tierras remotas, los amaneceres en Soumbédioune, la nobleza de aquél pueblo pescador de eterna sonrisa, las simbologías pintadas en sus "pirogues" nos hechizaron. 
Yo ansiaba huir de una sociedad imperfecta, impersonal y cada vez más desencantado abracé la sencillez.  
Descubrí que la vida podía ser generosa aún cuando pierdes las ganas de vivir.
Y te encontré. 
Hoy seguimos aquí, enamorados de la humildad y la grandeza de estas gentes, agradecidos por el privilegio de caminar juntos.

RELATO 11

COLORES DE VIDA

Idrissa y Mamadou, entre redes, echaron los dientes en la mar. 
La Daketa fue su segundo hogar. 
Con 16 años, miedo e ilusiones, cambiaron la patera por un cayuco. Junto a un centenar de desconocidos pusieron rumbo a España. 
Al día siguiente, de noche, les sorprendió un temporal y una ola de 6 metros volcó la embarcación. 
El océano cobró su peaje. 
Sólo 30, entre ellos Idrissa, sobrevivieron. 
Dos años después regresó a Dakar, abrazó a su familia y volvió al punto de partida. 
La Daketa continuaba mirando al cielo. 
Los coloridos trazos de Mamadou seguían vivos, como su alma.
 

RELATO 12

SUEÑO AFRICANO

Las olas furiosas arrastran a su albedrío la barquilla demasiado frágil, pero los dioses vuelven la cabeza para otro lado: les trae sin cuidado lo que Neptuno haga con sus dominios. Una ola empuja la policromada patera contra las rocas. Una madre joven envuelve a su pequeña, todo lo que ha podido traer de África, en su manto de colores, aunque muy escaso valor puede brindarle; está mojado. Algunos hombres, los más fuertes, saltan y consiguen llegar a nado hasta la arena, pero otros desaparecen en las aguas.
Sólo queda en la orilla una barca multicolor.


RELATO 13

SE BUSCA INSPIRACIÓN 

Llevo cinco años en un fantástico grupo en el que todas las semanas alguien propone una foto y hay que escribir una historia basada en ella. A mí casi siempre me acompaña Inspi, (inspiración) y me dejo seducir por ella y parimos nuestro relato.
Toda la semana llevo buscándola y no aparece, el tiempo corre y el plazo se acaba, y la foto merece un buen relato.
Pruebo con un atracón a medianoche por si la indigestión me dicta algo... Nada.
Viernes 20:06, recibo un güasap:
"Tren averiado, llego en cinco minutos, tu Inspi"
¡A buenas horas mangas verdes!

RELATO 14

COLORES

Esta historia empezó hace mucho tiempo. 
Cuando nacieron las primeras mujeres, trajeron los colores al mundo. 
Las barcas se pintaron con el rastro que ellas dejaban al caminar. Amarillos de sol, verdes de selva y azules de madrugada.
Cada dibujo era un recuerdo de su paso.
Todos los que llegamos después, aprendimos a navegar leyendo esos tonos. 
Ahora, cuando una barca queda en la orilla, es una invitación clara. 
Sus colores empujan a descubrir el misterio antiguo de lo que significa ser mujer. 
Y esa será la única manera de avanzar.


RELATO 15

DAKAR - FUERTEVENTURA 

Como cada tarde, después del colegio, Ousmane iba a casa de Fatou, su abuela paterna, a merendar su empanada frita de cacahuete y azúcar. Le contaba el plan de esa tarde para buscar a papá con su catalejo de plástico, que no se preocupara, le decía, que dos meses desaparecido no era nada.

"La Abu Fatou" sabía que no volvería a ver a su hijo.

A Ousmane le dejaban embarcar, como cada tarde, para que iniciara su particular búsqueda a la grupa de las proas de los pesqueros, porque la esperanza siempre se pintaba de colores.


RELATO 16

EL TIEMPO DE LAS PERLAS 

Cada mañana al amanecer se encontraban en aquella playa, se sentaban junto a las embarcaciones allí varadas.
kaylani se abrazaba a keanu y a Nalu. Soñaba con que llegara la temporada de las perlas. Se había convertido para ellos en su pasión. 
Bajaban a pulmón en busca de aquellas conchas mágicas, el mar fue su maestro durante toda su adolescencia y ahora de adultos tenían su propia embarcación, la pintaban ellos. 
Nunca faltaba el sol, las montañas y el mar en ellas.
Era su ritual. 
Se convertiría en su forma de vida hasta que el mar se los quisiera llevar.


RELATO 17

FÁBRICA DE SUEÑOS

El altruismo y solidaridad de mis padres los llevó lejos y sus hijos nacimos en África. Allí crecimos, jugamos y pintamos idénticas sonrisas infantiles con los lugareños, mientras pescábamos en las piraguas.

Mis mayores construyeron algo más que un hogar para decenas de criaturas, elevando así sus condiciones de vida. Más tarde levantamos un modesto hospital y una amplia escuela, y modernizamos algunos aperos de labranza.

Nuestra vida no fue nada fácil, pero cada día dábamos gracias por poder fabricar sueños para aquellos inocentes que no sabían ni que existían 

Hoy sonreímos satisfechos y nuestros ojos otean un renovado horizonte.

RELATO 18

NO ERA HUIDA, ERA VIDA
 
No era una persona precisamente impulsiva, pero su necesidad de perder de vista todo lo que conformaba su entorno la empujó a serlo. Una maleta pequeña y kilómetros de distancia.
 
Tras unos días explorando un rinconcito de Indonesia, se topó con una playa solitaria en la que descasaban unas coloridas barcas. Habrían vivido mil aventuras y, a pesar de su vejez, seguían navegando y brillando.   
 
En ese instante comprendió que no se trataba de huir, sino de mantenerse a flote. Se sentó frente al mar y lloró aliviada. Por primera vez en meses sintió que todo iba a estar bien.