jueves, 21 de agosto de 2025

RELATOS SEMANA 272

Foto Helen Levitt

 
RELATO 1

LLAMADA PERDIDA

Aquel día M536 se desplazó con sus hijos, M5361 y H5362, a la cabina recién instalada. Fue una idea del concejal de urbanismo don H392. Con ello pretendía un guiño al arcaico sistema de comunicación.
Doña M536 estaba harta de lo cansinos que se ponían sus hijos manipulando sus dispositivos de hologramas; así que decidió que éstos conocieran ese antiguo medio.
Tras una simulación de llamada, una operadora le respondió; seguida de un gran apagón.
De repente se encontraron en los años 70.
Atrapada, angustiada, insistió al teléfono
Una vez ingresados en un hospital psiquiátrico, la operadora devolvío la llamada.


RELATO 2

¡SORPRESA!

Hip hip, en un banco, un borracho filosofaba entre tragos.
Las botellas, cual perritos fieles, le hacían rueda.
Despeinado, desentonado, desubicado.
—Jo, esa cabina… entra gente normal y sale rara.
Entró.

Años después, padre de familia modelo, pasa por la cabina.
¡Flash!
Recuerda: él tambaleando, la cabina succionándolo como licuadora galáctica.
Sus células bailan con swing, se reordenan tipo Lego.
Sale. Lo reciben piolines eufóricos, lo abrazan como si fuera cumpleaños.
Le dicen que está en el mundo de los pájaros.
Se lo cree.
Ahí conoció a su esposa. Venía de una despedida de soltera.


RELATO 3

JUANILLO Y LA EXTRAÑA CAJA

Una enorme caja de acero apareció una mañana en la plaza.

Después de comprobar que allí no estaba Tutankamon, todo el pueblo entró en la caja, agarraban un asqueroso animal y se lo ponían en la oreja.

Cuando por fin salieron los últimos, tres personas, Juanillo entró, descolgó el bicho, no sin antes comprobar que no mordía, se lo puso en la oreja y... un chirrido discordante casi le revienta el tímpano; soltó el bicho que se quedó colgando de un larguísimo rabo y balanceándose de manera ominosa.
Juanillo salió corriendo y gritando con todas sus fuerzas:
¡Al carajo con los inventos!"


RELATO 4

EL CORDÓN UMBILICAL: LA CABINA 

En la Noche Vieja 79/80 conocí un chico. Estudiaba en Segovia, surgió algo entre nosotros.... Las cartas iban y venían, pero lo que más nos unía era escucharnos. En la distancia surgió el enamoramiento.
Ahí estaba" LA CABINA", habitáculo del que se aguantaba: el calor, el olor a tabaco, las monedas que pesaban mucho y el turno del antipático que te golpeaba la puerta para que cortaras, que llevaba mucho tiempo esperando. 
El final era especial e igual: -" Corta tú...""
-" No, cuelga tú....""
-" No, tú..." Piiiiiiiiiiiii......


RELATO 5

PODÉIS IR EN PAZ…

Después de misa, mi abuela Paquita siempre nos lleva a mi hermano y a mí a la cabina de teléfonos de la plaza Infantes. Pone cinco duros en la ranura y marca un número muy largo. Y entonces habla con una señora que sabe lo que va a pasar, eso dice mi abuela. Yo escucho la conversación pero no entiendo nada. Si esa mujer podía adivinar el futuro, le pedí a mi abuela que le pregunte que cuándo volverán papá y mamá. Colgó el teléfono y se le escapó una lágrima. Nunca más volvimos a esa cabina de teléfonos.


RELATO 6

VIRTUDES 

Virtudes Redondo tiene dos hijas y un hijo. La mayor quiere ser artista, y la de enmedio no sabe lo que quiere ser.
Llaman a Remigio, el padre, que está en el pueblo, para contarle que el pequeño, Miguelito, tiene que quedarse dos semanas más en el hospital. Que mande algo de dinero. Que la señora de la pensión, aunque lo entiende, pide lo suyo.
El niño no mejora, así que lo van a operar otra vez. Que le diga a don Emilio que en la capilla del hospital no hay ningún cura que se llame Gregorio.


RELATO 7

VOCES QUE NO SE APAGAN

Esa noche ella dijo cosas de las que sin duda se arrepentiría para siempre, pero no había marcha atrás. 
Llamó desde una cabina telefónica en mitad de la nada, mientras llovía a mares.
Finalizó diciendo: "Cariño, llego tarde, he tenido un problema en el coche, besos".

Tras muchos años, el teléfono comenzó a sonar. Alberto descolgó, escuchó a Clara, su mujer. 
Tragó saliva, sin articular palabra. 
La llamada no tenía nada de especial, salvo un detalle imposible. 
Su mujer había fallecido asesinada aquella noche, treinta años antes. 

Aún se conserva la antigua cabina telefónica, testigo mudo de ese día maldito ...


RELATO 8

¿A QUIEN VOY A LLAMAR?

 ¡Mamá!
 ¡Ay, que alegría escuchar tu voz!
¡Cuántas cosas te tengo que contar! ¡No paran!
Ese...¡otro que tal baila!  
Trabaja todo el día, si no...
 ¡Que grande está! 
–Ya se me ha hecho mujer...
 No para de darme la lata: 
¡Mira como se me viste.!
 ¡Aju, "mi arma"! ¡Que cansino es!
No te imaginas lo que te echamos de menos.
Vente unos días mamá. 
No puedo llamarte mucho, las conferencias salen caras cuando son fuera de la capital.
Puse una camita de 110.
¡Nos haces mucha falta!
¡Que ganitas!
Tengo que colgar, te quieroooo!!!


RELATO 9

NO MIRES ATRÁS 

No, no mires ¿por qué tuviste que mirar? 

Mírame a mi.

Respira conmigo, verás como el miedo se va haciendo cada vez más pequeño. 

No os preocupéis, mientras estéis conmigo no os va a pasar nada.

Mamá ¿pero qué pasa si nos encuentra? 

No nos podrás proteger. 

No os preocupéis.

No nos encontrará y yo podré cuidaros. 

No, no miréis más. 

Vamos, mirarme a mi.

Hola ¿policía?

Ayúdenme, por favor, mi marido...

Señora ¿se encuentra usted bien? 

Dígame ¿dónde se encuentra?

Señora ¿me escucha?

Papá ¿qué has hecho?

Mamá, ¡mírame!

¿Qué te pasa mamá?

Mamá, ¡despierta!

¡Levanta mamá!

¡Mamá!



RELATO 10

LA CAPA DE MAMÁ

Abro los ojos y escucho sus pasos en la cocina. Sé que prepara tostadas con mantequilla.
A veces la noto cansada; sus ojos ya no brillan como cuando mi padre está contento.

En los días tristes nos saca de casa, nos mete en la cabina y dice que va a ponerse su capa, como Superman en la peli.
Yo la creo.

Sale de la cabina distinta, como si hubiera dejado la pena adentro.
Y cuando mi padre llega con cara de malo, llenando la casa de gritos y golpes, mi madre nos susurra:

—Pegáos a mí… que salimos a volar.


RELATO 11

SIEMPRE LLAMA DOS VECES

-¡Quillo! ¿Me ze oye? -A gritos, Dolores, llamaba a su marido desde una cabina.
-¡Que quite la olla de la lumbre y le de una vuerta ar chico, que lo dejé dormío en la cuna!
-Déjate de monzerga, tengo na má que cinco duro y esto ze traga laz perra en un zuzpiro.
-¡Amo a ve! ¿Querei pará ya?
-¡No tú, no! ¡Tuzijo, que me tienen atacá!
-¡Omaita, meztoy meando!
-¡T’aguanta! -le respondió Dolores a su hijo.
-¡Yo, no me pueo menea!
-¡Cállate, Milagrito! ¡Ahora za cortao!


RELATO 12

LA NOVIA

Una tarde, el abuelo nos mandó espiar a la tía Paca. La seguimos hasta una cabina y, sin ningún tipo de disimulo, nos colamos con ella. Vimos cómo se ruborizaba al preguntar si se podía poner Manolo, cómo le chispearon los ojos y se le dibujó una sonrisa boba con el primer «hola». Cuando se lo contamos al abuelo, no nos creyó. Pensaba que su Paca no podría enamorar a nadie por sus ojos demasiado juntos y su cuerpo apretado. No contaba con mi tío Manolo que, ciego de amor, encontró en ella toda la belleza del universo.


RELATO 13

JUANA NO ESTABA LOCA 

En su barrio la apodaban "la loca".
Juana, de mediana edad, desaliñada pero siempre impoluta.
Su rutina era entrar todos los días en la única cabina telefónica del pueblo y quedarse allí horas "hablando" con los muertos.
Cuando salía, seguida por la chiquillería, pregonaba desgracias, fallecimientos, sexo de los futuros bebés...
Nadie le echaba cuentas, era inofensiva, y...¡Acertaba!
Un día salió chillando de la cabina: ¡FUERA DE LAS CASAS TODOS!
Riendo unos, asustados otros, pero todos salieron curiosos.
A los cinco minutos el suelo tembló y las casas se vinieron abajo.
Muchos heridos, ningún muerto.
No estaba tan loca.


RELATO 14

MOMENTOS DEL PASADO 

—¡Mamá, yo también quiero hablar!
—¡Queréis dejarme tranquila las dos! ¡Como os meta un guantazo a cada una vais a hablar sin teléfono y sin ná!

Hoy me ha venido a la memoria esta cantinela de mi madre cuando la molestábamos en la cabina. 
Ha sido como un flash del pasado al ver una vieja cabina telefónica. 
Es increible como un simple mobiliario urbano, puede removernos y hacernos revivir recuerdos de otra época.
Adquieren un valor que solo poseen porque nos retrotrae a un tiempo pasado que, feliz o no, era
nuestra infancia y era nuestro momento.


RELATO 15

SILENCIOSOS… O NO
 
Empezaba a ser frecuente que nuestra madre cogiese un autobús para ir a cuidar de la abuela, la cual parecía apagarse cada día un poco más.
 
Cuando eso sucedía, Olga se encargaba de nosotros. Era una mujer bastante maja, pero a la que había que evitar en determinados momentos. Como esa mañana en la que nos sugirió llamar a nuestra madre desde una cabina y accedimos con muchísimas ganas. 
 
Auricular, monedas, teclas, saludo alegre y un forzado carraspeo. Esto último… la señal que más temíamos. Inmediatamente, alejarnos se convirtió en nuestra máxima prioridad. ¡El festival de flatulencias había comenzado!


RELATO 16

LA CABINA DE CLAUDIO COELLO

Recuerdo las caminatas bajo el sol de agosto con mi abuela hasta aquella cabina de la calle Claudio Coello. Eran cita diaria desde el verano del 73. Marcaba, apenas unas frases y a casa. Meses después, volvimos a Euskadi. 

Han pasado más de cincuenta años desde que Carrero voló por los aires, y todavía me asombra el silencio con el que la historia se escribió sobre nuestras espaldas. Nadie sospechó de una anciana en bata floreada, con dos nietos a su sombra, enviando mensajes cifrados. 

Años después supimos la verdad: mi abuela fue pieza clave en la Operación Ogro.


RELATO 17

EL PLACER AJENO 

Mamá hacía varias llamadas todos los días, siempre alegre, así era ella. Pero nos habían cortado el teléfono unas semanas atrás. 
Salíamos por la mañana, maqueados, nos habíamos duchado el viernes, ¡que más queríamos!. 
Llegábamos a la cabina, tres colacaos y dos magdalenas después. 
Animados por lo indecible, todos dentro.
Ella suspiraba, nosotros nos reíamos, y seguía suspirando mientras ponía el dedo índice en vertical sobre su boca. Silencio, decía con su dedo mientras suspiraba.
Ahora sé que mi madre inventó el teléfono erótico, y no me importa. Somos un abogado, una ingeniera y un artista gracias al placer ajeno.


RELATO 18

TRASERO ESPACIAL

Cuando mamá agitaba el monedero lleno de pesetas, sabíamos que llegaba la misión: “viaje interdimensional en la cabina telefónica”.
Dentro, el estrecho espacio quedaba ocupado por el monumental trasero de mamá, mientras nosotros, cadetes fieles y obedientes, pulsábamos botones invisibles y dábamos órdenes al “control central”. 

Cada moneda era combustible interestelar… salvo cuando la cabina se tragaba un duro sin despegar. Entonces mamá gritaba al auricular como negociando con marcianos hasta que se oía la voz de mi tía :-Diga?… Eres tú Rafaela? 

Al salir, la gente nos miraba, habíamos sobrevivido a otra misión telefónica, la más peligrosa del barrio.


RELATO 19

LA HORA DEL BOCADILLO

¿Que cuál era mi momento preferido de la semana? ¡La hora del bocadillo!
Mi padre esperaba la llamada de mi madre en el bar en el que trabajaba en Basilea. Solo los miércoles, eso sí, pero sabía a gloria. 
Que tiempos aquellos... ¡Cuánta fraternidad entre vecinos! ¡Y qué larga era la cola de la cabina de teléfono del pueblo para llamar! 

Hoy me desconsuela escuchar desde mi escaño como algunos chiquillos que hacían cola como yo, hablan desde su tribuna de los migrantes que vienen a robarnos el pan. Qué fácil son de manipular algunos y que hipócritas son otros.


RELATO 20

ENTRE SEÑORITOS Y CAPATACES 

Cuando trabajaba cuidando a los hijos de los señoritos, aprovechaba los paseos con los niños para ir a la cabina, de estas modernas, a llamar a la abuela, que iba al bar del pueblo a la hora concertada.

Lo más importante era decirle que se pasase por correos a recoger el dinero del giro telegráfico, que en casa éramos ocho.

Me dijo con alegría:
– "Hija, con este panné voy a cambiá er relleno de loh corchones, porque con loh de corteza de maí, del que que recogemo der capatá, en cuanto ze menea un zagá, me ze dehpierta media caza."

sábado, 9 de agosto de 2025

RELATOS SEMANA 271

Foto Venancio 

 

RELATO 1


IMPLACABLE DESTINO

Entré en ese chat de nombre absurdo y allí, curioseando, algo me atravesó por dentro al reconocerla entre las fotos. 

Hacía un par de años que no escribía. Su último mensaje había sido «Te esperaré en nuestra cuerda floja».

Inmediatamente lo supe: la escultura de la niña funambulista. Salí de casa y conduje hasta Manizales, diez horas, impaciente, ilusionado.

Y allí estaba.

Antes de alcanzarla, una duda punzante me paralizó. ¿Acaso eres tú a quien ella espera?

—Imposible —me dije.

Despacio, di la vuelta. Y volví a casa, derrotado, rumiando el absurdo nombre del grupo; «Nunca fuiste tú».



RELATO 2

SOBRE EL VOLCÁN 

El volcán rugía vomitando implacables cenizas. Sobre un cable tendido hacia la cumbre, una guía local que era funambulista, avanzaba portando esperanza y valor mientras abajo la lava serpenteaba con furia.
Sus ropas y cabello estaban endurecidos por la ceniza caliente pero cada paso era un pulso de vida sobre el abismo. 
Arriba, en la cumbre, veía los rostros asustados de quienes aguardaban su llegada. Extendió su mano, guiándolos uno a uno sobre el hilo de acero hacia la salvación, mientras el volcán respiraba fuego bajo sus pies. 
Aquella noche, su nombre se volvió leyenda entre los habitantes del lugar.


RELATO 3

EL FONAMBULISTA

Caí al vacío. De repente, desperté. Ella… no.

Seguí cayendo.


RELATO 4

LA FUERZA QUE ME GUIA

Por que tú me aconsejas, en ti busco mi apoyo.

Por que tú eres mi faro, por ti yo me guio.

Por que tú eres mi ejemplo, en ti yo confío.

Por tu sensatez, en ti busco mi equilibrio.

Por que haces que la justicia sea más justa, eres mi espejo y mi camino.

Melenas al viento, bocanadas de aire, equilibrio sobre un suelo que se hunde bajo mis pies.

Eso eres tú para mí, mi estrella polar, mi luz, la fuerza que me empuja.

Por que tu incondicional amor nunca me fallará, te veneraré de aquí a la eternidad.


RELATO 5

HILOS CONGELADOS

Aquella escultura del funambulista me recordó a Marcela. Flotaba en el aire, luchaba contra las fuerzas de la naturaleza, como ella, siempre en la cuerda floja.
Su único deseo fue bailar, y vivió para ello con pasión. Veinte horas diarias, soportando el dolor.
Los analgésicos empezaron siendo inocuos, un alivio fugaz, pero perdían efecto. La fatiga era densa, las noches largas. Los dedos descarnados incapaces de seguir.
Hasta que, en un mes, el fentanilo se adueñó de sus movimientos. Todos sus músculos se pararon, parecía una marioneta con los hilos congelados.
Y sin el baile, su corazón no quiso continuar.


RELATO 6

BARRA DE SOSTENIMIENTO

Valeria acababa de firmar el divorcio y la carta de despido que le había enviado Martín, su jefe y marido durante 20 años. 
A partir de ese momento decidió bajarse de la cuerda floja en la que se había mantenido todo ese tiempo. Borraría de su vida las palabras: Vértigo, precipicio, rencor, penumbra y miedo. Y señalaría en negrita: Madurez, equilibrio, serenidad, amor y esperanza.
Desde hace dos años convive con las Misioneras de la Caridad en Bihar. 
La barra de sostenimiento, su nueva alianza, le recuerda el firme compromiso adquirido con los más pobres y con ella misma.
 

RELATO 7

SIN RED

Las nubes parecían observarla con caras de leones enfurecidos; el viento rugía impetuoso.

Su vestido se ondulaba como si quisieran arrancárselo, y su pelo, arremolinado, parecía tener vida propia.

La ciudad, desde allí arriba, se veía diminuta, como una maqueta.

Tenía un reto, un desafío: llegar al final del cable sin precipitarse al vacío.

—Vamos… unos metros más… ya casi está… No mires abajo, no tiembles —se repetía en su cabeza.

Su pulso se aceleró y una sonrisa se dibujó en su rostro: había llegado a su destino, había superado su miedo.

Una ovación llegó desde el abismo.
 

RELATO 8

SUEÑOS QUE SE CONVIERTEN EN REALIDAD 

Eres tonta, nunca serás como yo, le decía Sara.
Sé andar sobre una cuerda, tú eres torpe y fea. Además, el pañuelo que llevas siempre en la cabeza me dice que hasta tu pelo tiene que ser feo...
Medi callaba deseando convertirla en piedra.
Un día no pudo más y mientras Sara la insultaba desde la cuerda floja durante un entrenamiento tuvo un ataque de ira tan intenso que se desmayó.
Cuando despertó, su pañuelo se había caído, su alborotadísimo cabello se desparramaba por todas partes, y vio a toda la clase, aterrada, mirando hacia Sara en la cuerda floja.


RELATO 9

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Llovía fuera, y yo, con un paraguas agujereado, pero no me importó; incluso disfruté mojándome. La lluvia fue un consuelo después de quince días de calor sofocante, de pensar en mi soledad, de estar encerrada en las cuatro paredes del cuchitril donde vivía y de mi vida pendiente de un hilo.
Por fin era libre para cantar bajo la lluvia, para sentir que mi cabeza dejara de crepitar por la fiebre... y salté.
Entonces miré hacia abajo y. lo vi: la cárcel, el cuerpo donde había estado prisionera empezaba a enfriarse bajo la lluvia.


RELATO 10

METÁFORA 

Desde chiquitilla, me gustaba hacer equilibrio sobre el borde de la tapia de mi casa. Acababa con heridas en las rodillas o quemaduras por los raspones de las piedras. Al crecer, hice equilibrio en la vida.
Conseguí hacer mis pinitos de sonambulismo en un circo, sobre la cuerda floja. Conseguí llegar al otro lado de la cuerda y me mantuve mucho tiempo, pero un día no lo logré. Caí al vacío delante de todos los ojos y bocas abiertas. Allí quedé.

Mi espíritu sigue suspendido en la cuerda, como estatua perenne en el espacio.


RELATO 11

YUN SIGNIFICA "NUBE"

Su ilusión era homenajear a su abuelo cruzando los 320 metros de una orilla a la otra del mekong en la meseta tibetana. Yun, que también asombraba por su corta edad, tal día como hoy de hace dos años lo perdió en esa misma garganta.

Cerró los ojos sintiendo la brisa gélida sobre sus sonrosadas mejillas, acarició y equilibró la vara de cedro tallada por su abuelo, adelantó su pie derecho desnudo sobre la cuerda trenzada articulando sus dedos y avanzó sobre el vacío de aguas embravecidas. 

Todos contuvieron la respiración.

Aquella proeza quedó inmortalizada por un artista del lugar.


RELATO 12

NIÑA RARA

« Juan, esta niña es rara, si no la hubiera hecho yo diría que es solo hija tuya».

«¡Baja ya de ahí, tienes la cabeza en las nubes!».

Mi madre gritaba, yo, descalza, trepaba como un gato por el alto muro fronterizo, caminando de puntillas por el borde.

Un margen invisible separaba mis sueños de «su» realidad. 

Con los ojos cerrados, tutú y zapatillas de punta, bailaba girando sobre el hilo de la vida. 

Debajo de mí fluía el río de las frases inútiles, de las palabras olvidadas.

El viento, mi único amigo, me acariciaba el pelo susurrando: «Lo conseguirás».


RELATO 13

TODO PASA POR ALGO

Cuando recibí la circular de mi jefe "sugiriéndome" que asistiera a las jornadas de convivencia organizadas por el Departamento de Recursos Humanos, ya me puse de mala leche. 

_No me gusta la aventura ni el campo ni la tirolina ni ir en chándal delante de mis compañeros... Me importan un bledo el teambuilding, el coaching y el bonding..._ Todo esto iba rumiando cuando reparé en la silueta de Paloma haciendo equilibrio sobre la cuerda floja. Entonces lo vi claro: aquella imagen era la metáfora perfecta de mi existencia.

Ahora vivo en una yurta y organizo los turnos de los monitores.


RELATO 14

LA CIUDAD SUSPENDIDA

La ciudad se alzaba sobre vigas y puentes como una infinita telaraña de acero. Cuando asomaba la primera estrella, los vecinos se encerraban tras sus puertas, lejos del suelo, donde las sombras cobraban hambre. 
Abajo, entre los callejones abandonados, seres carnívoros recorrían la oscuridad, husmeando el aire, ansiando el descuido humano. 
Alguna vez, algún vecino calculó mal el tiempo; entonces el silencio crujía con gritos de dolor y de muerte. 
Nadie miraba por las ventanas. Nadie quería saber quien perdía. Solo contaban las horas hasta el amanecer, cuando la luz regalaba la ilusión de que allí se podía vivir.


RELATO 15

EL VUELO DE LOS SUEÑOS

Elena, con las palmas de las manos callosas, agarraba la pértiga sobre aquel cable, buscando el punto de equilibrio, desafiando la gravedad, respiraba la grandeza del circo.

El foco de luz era un sol que la perseguía, el público, un murmullo sordo a lo lejos.

Observaba la distancia entre los dos gigantescos rascacielos, un gran precipicio de vidrio y cemento.

Su corazón, un tambor ansioso, deseaba cruzar ese vacío, no por los aplausos, sino por la vertiginosa libertad, esa sensación de volar.

Su vida era aquel cable a diario, pero su sueño era el cielo infinito que ese día alcanzaría.


RELATO 16

EQUILIBRIO

La búsqueda es como caminar sobre la cuerda floja: que el siguiente movimiento no sea un paso en falso que me precipite al abismo. Ansío alcanzar el otro extremo porque sé que allí estarás, esperando mi llegada. Con tu pajarita amarilla y una flor en la solapa, y sosteniendo entre tus manos nuestra cometa reconstruida, lista para elevarla. No quiero perder el equilibrio, seguiré avanzando lentamente, visualizando mi objetivo, y fijando la mirada en un punto lejano. Un pie delante, luego el otro y cuando finalmente llego, descubro que es solo otro comienzo.

RELATO 17

VALLE OSCURO

Transité por un valle de nubes oscuras, que ennegrecieron mi corazón. ¡Siempre amenazaban tormenta!
Sólo fue un tiempo, unas horas... quizá una vida.
Iba agarrada a mi pértiga, haciendo equilibrios,sin pensar hacia donde.
Sólo avanzar, hacia adelante, con aquella energía sofocante, que te evita pensar y engaña al miedo.
No había opciones; pero esa nube inmaculada, me acompañó a través del valle, sobre ese hilo aterrador hasta cruzar. 
¡Gracias!
 ¡ Salida!


RELATO 18

EL HILO DE LOS SUEÑOS 

No volaba, pero caminaba tan alto que las nubes inclinaban su blancura para verla pasar. No había hadas ni polvo mágico, solo un hilo suspendido entre la isla de sus sueños y la orilla de la realidad. El viento, cómplice y traidor, le cantaba que abajo todo era seguro, pero ella sabía que descender era olvidar la infancia. Siguió, paso a paso, con el corazón de pluma y los pies de raíz, buscando ese instante perfecto en que el miedo se rinde… y la magia se queda a vivir para siempre.


RELATO 19

LA VIDA DESPUÉS DE…

La vida gira al capricho de una ruleta invisible, que reparte sorpresas sin previo aviso. A veces dulces, otras amargas, como si el destino jugara con nuestros pasos. Lo único seguro es su imprevisibilidad.
Entonces la recuerdo a ella: delgada, arrugada, serena. Jamás se quejaba. Caminaba en la cuerda floja de la vida, sosteniendo el mundo con sus manos humildes.
Sus hijos, rectos, con la frente en alto, siguen el sendero que ella les trazó con amor silencioso y esfuerzo callado.
Y pienso… hay vidas que florecen después del dolor: ella fue raíz, viento y sostén.


RELATO 20

EL PUENTE DE HILO FINO 

Cuando el vaho se evaporó para formar el techo de algodón todo el pueblo pudo verla. 
Nadie creyó en ella,ni siquiera su escultor. Pero su corazón era de hierro,al igual que su pundonor.
El fino hilo que separa la fantasía de la realidad la invitó a cruzar al otro lado; y ella aceptó la invitación sin dudarlo.
Mientras la noche dormía, el anciano creador se afanó hasta caer rendido.
Ella, sin despedirse, quiso aprovechar para convertirse en real. Él sonámbulo, y ella funanbulista, no volverian a verse en este lado. 
Ella, al menos lo intentó.


RELATO 21

LA CAMINANTE

Pequeño y tranquilo, conocido por la estatua de metal ennegrecido que avanza sobre un cable suspendido en el aire. Quién la colocó allí o cuál es su historia sigue siendo un misterio. 

Los residentes aseguran que su postura cambia. En primavera parece mirar hacia el este, en verano avanza, en otoño gira la cabeza como si escuchara algo y en invierno se queda inmóvil, como si esperara.

Miles de turistas aseguran que se trata de un efecto óptico. Solo los que viven allí saben que un día la estatua llegará al final del cable y… nadie sabe qué ocurrirá después.


RELATO 22

VÉRTIGO

Ella y él. Frente a frente. Solo unos pasos les separan.
Será el cruce de la gloria.
O de la muerte.
Una pérdida de control, un movimiento en falso, y la aventura habrá terminado para siempre.
El viento está soplando y el cable se balancea.

¿Quién caerá?,¿ella?, ¿él?, ¿los dos?...

No puede mirarle, no puede levantar la vista, pero a cada paso siente su corazón latiendo.
Abajo, el vacío extiende sus brazos. Están cerca. Muy cerca. Ya no hay vuelta atrás.

Es un reto que no tendría que haber aceptado nunca.

domingo, 3 de agosto de 2025

RELATOS SEMANA 270

Foto Guy Bourdin

 
RELATO 1

¡AY, MANUELA!

Manolita Díaz era actriz, tonadillera, vedette y sobretodo, muy española. 
Corrían los años 80 y ella, acérrima nostálgica del régimen anterior, iba de feria en feria cantando coplas, algunos temitas picantones y como fin de fiesta, su emotivo número de la bandera, que consistía en un popurrí entre Suspiros de España y el himno nacional. 

_“Yo no aguanto este Sin Dios. Que me asista la Guardia Civil, o no actúo”_, exclamó con ira Manolita Díaz, cuando abordó el escenario y descubrió que a la bandera le faltaba la mitad de su sangre. 
De rodillas, como poseída, buscaba su españolísimo rojo.


RELATO 2

MUTIS POR EL FORO 

Era la primera vez que salía a un escenario. Le dije que era perfectamente capaz, que en cuanto saliera sus miedos desaparecerían, y que después casi sin darse cuenta se sentiría orgullosa.

Nada más salir hizo _mutis por el foro_. El público, pensando que formaba parte de la obra, estalló de risa. Llorando entre bambalinas se acercó a nosotros, la cogí de los hombros, la miré a los ojos, y le dije:

– Tranquila, puedes hacerlo.

Volvió a salir, y dos horas después todos lo celebramos, e incluso para las siguientes representaciones incorporamos su exitosa y cómica huida por el foro.


RELATOS 3

MEDIAS GALÁCTICAS 

Yo solo quería ir al baño.
Me llamó la atención un agujero en la pared amarilla. Al agacharme, me llegó una melodía deliciosa y una luz chispeante que me hipnotizó.
Quise entrar… y me quedé atascada.
—¡Mierda! —gruñí—. ¡La media se enganchó en una astilla! ¡Con lo caras que son!
Intenté retroceder. Nada. Avanzar. Peor.
Cuando ya me veía morir ahí, una voz metálica susurró:
—Bienvenida al Festival Intergaláctico Sideral…
—¿¡El festival de qué!?
Y de pronto, estaba en un escenario. Micrófono en mano. Una banda marciana tocaba Queen.
—¡Que cante la terrestre! —gritaban.
…Y canté. Total, ya estaba en medias.

RELATO 4

COMPLACIDOS

Como cada noche de sábado, Claire se prepara para compartir fantasía con su marido que, desde atrás, la contempla arrodillada ante un agujero en la pared, en el que ella introduce su cuerpo, dejando fuera y expuestas sus nalgas y piernas, embellecidas con provocativas medias y tacones de aguja. 
Mientras Laurent ejerce de voyeur, se excita imaginando lo que ocurre al otro lado del muro. 
Sabe que hay alguien a quien María presta su boca y sus manos. Cuando la humedad asome por la entrepierna de Claire, los tres continuarán, complacidos, entregándose a la pasión de Eros y Afrodita.


RELATO 5

ESCAPISMO CHIC

Parecía un avestruz con medias de rejilla el día que explotó, harta de tantos dramas.

Aquellos días andaba hasta el gorro de recortes de plantilla, amores indecisos, chats de whassap plagados de quejas, círculos demandantes y noticias del fin del mundo. No lo pensó dos veces y se deslizó al otro lado del muro amarillo sin mirar atrás. 

Necesitas terapia, dijeron todos.
¿Terapia? ¡Lo que necesito es silencio!
No era cobardía, era escapismo chic: tacones, eyeliner y adiós.

¡Que el mundo siga girando sin mí!
Desaparecer con glamour debiera ser asignatura obligatoria.


RELATO 6

OTRA MIRADA 

Un 2 de Diciembre en una tarde dorada de París, nació un niño que vendría marcado por una mirada inusitada.
Un niño cuya primera infancia estuvo plagada de trastorno.
Creció y surcó varios países.
Su mirada seguía llenándose de imágenes.
En la adolescencia ya miraba por un objetivo, la contorsión de los modelos sorprendía al espectador. Pronto se fijaron en él revistas y marcas para su exposiciones.

"-Nunca me he considerado responsable de mis imágenes. Son solo accidentes"-.

Nació para el mundo: "Guy Bourdin"-.

RELATO 7

TRATA DE PERSONAS

El tren llegó para la recogida.
Estuve ahí todo el tiempo, mirándolas amontonadas como ganado, empujadas, golpeadas, hacinadas, tirándolas al suelo.
Se abrazaban, brazos y piernas entrelazados. 
Unos ojos apagados y otros llenos de furia, que contaban historias mudas de lo que habían perdido. 
Dejando atrás dignidad y orgullo, vidas destrozadas. 
Siendo vendidas.
No viven en amarillo.
Y ahí estoy, aterrorizado. 
No puede notarse mi miedo, aunque tiemble.
Aquí soy la autoridad, mafia pura. 
Un disparo. 
Una mujer cae a mis pies. 
Mi profesora de baile.
No puedo más. 
Con el tren en marcha, me dejo caer en las vías.


RELATO 8

LA ÚLTIMA ROSA

Todavia resuenan los aplausos en su memoria, mezclados con el rancio olor a bambalinas. 
Fuera, en la calle, el viejo cartel parece mellado por las titubeantes bombillitas. Mientras, algún gato rebusca entre los, hace tiempo vacios, cubos de basura. 
Ella no se da cuenta de su ocaso; y sigue interpretando su actuación como cada noche. Desde hace muchísimos años no tiene público.
Actúa movida por la busqueda de su dignidad, entre las sombras chinescas de su remoto pasado. 
Hoy, por fin, comprendió que ya no es ella; y se esfuerza por recoger la última rosa caida de entre las tablas.

RELATOS 9

LA DAMA DE MEDIANOCHE

Era medianoche, el viento arrastraba hojas secas por el camino empedrado bordeado de almendros. Él volvió a oír su taconeo rítmico, el crujir de las medias negras de cristal, el suspiro leve del perfume que ella usaba en las noches de agosto. Los faroles parpadeaban con una luz mortecina, como si la penumbra también recordara. La siguió sin miedo, como tantas veces, hasta el bosque dormido. Allí lo encontraron al amanecer, tendido sobre la hojarasca, con una flor blanca sobre el pecho, del color de los cirios de difunto y un leve olor dulce que flotaba aún en el aire.


RELATO 10

EL PENDIENTE

Buscaba su pendiente. Se le había caído al suelo. Sin pensar, se metió por el hueco. Solo asomaban sus piernas envueltas en unas sugerentes medias de rejilla, temblando entre la vergüenza y la risa ajena.
—¡Madre mía, lo que daría por ser ese culito! —tronó una voz masculina.
Ella se incorporó, girando la cabeza con esfuerzo. Sus ojos se encontraron. Su mandíbula cuadrada y la barba cerrada no dejaban dudas.
El garrulo silbó bajito, disfrutando del espectáculo.
—Menudo bombón. Pues… me gusta más así.
Ella sonrió y encogió los hombros. Él ofreció su mano. Juntos se perdieron en la noche.


RELATO 11

LLAMA ENTRE LAS CENIZAS

Hacía más de diez años que Irene había pasado de tener una vida alegre y regalada, a vivir en un infierno sin luz ni salida. Diez años de sueños rotos y pesadillas... obligada a ser una flor ardiendo entre las brasas de un incendio al que no recordaba haber llegado.
Cuando la oportunidad surgió, el eco de una familia que no habría dejado de buscarla y su inmenso amor por la vida, fueron la fuerza para escapar de sus explotadores.
Aunque su alma estaba desierta, Irene sentía cómo, a cada paso en libertad, su vida volvía a ser suya.


RELATO 12

¡TRAGAME TIERRA!

Era la semana de la lencería fina y yo, urgida por la necesidad, acepté la propuesta de una amiga modelo, sustituir a una compañera caída. “Tienes estilo, me dijo, y te hace falta el dinero.”  
Mi dignidad protestaba, pero la nevera vacía gritaba más fuerte.
Llegó el momento. El público expectante, yo temblorosa. Las piernas no me obedecían. Avancé. Tropecé con mi propio miedo y caí, torpe y despatarrada.
El silencio se quebró en carcajadas.
Al día siguiente, salí como portada en los medios especializados pero las medias que llevaba se agotaron.
Fui un desastre pero un desastre que vendía.


RELATO 13

SUEÑO PRECONSTITUCIONAL

Hoy he vuelto a despertar en mitad de la noche. En mi sueño hay una bandera enorme, rojigualda. Voy haciendo equilibrio por la fina costura que separa los colores cuando, de pronto, el águila levanta el vuelo e intenta atacarme. Corro con desesperación, perdiéndolo todo por el camino; peineta, mantón, vestido, peluca... Encuentro entonces una grieta y me deslizo por ella. Al llegar al otro lado, me despierto. Siempre el mismo sueño, desde los 16, aunque yo ya no cante copla, aunque el régimen ya no exista y no me puedan volver a llamar para actuar frente al caudillo.


RELATO 14

LA MUJER 10

Estamos bailando en el salón. La banda sonora de "Damage" es sobrecogedora en algunas secuencias. Mantiene a raya nuestras intenciones.

De pronto, reposa su cabeza en mi pecho. Ya no hay vuelta atrás. Mis dedos se deslizan lentamente por su cuello, su espalda...
He soltado sin querer uno de sus pendientes, que cae y rueda hacia la ratonera. Me mira y decide ir a buscarlo. Se agacha. Mete su cuerpo en la trampa mortal.
¡Ahora! ¡Este es mi momento!
Sólo un empujón decidido y formará parte de mi harem privado: la número diez.
 

RELATO 15

PESTAÑEO

Con el alma rota, caminando sola, sin creer en sí misma; despeinada, deshecha, herida.  
Su único propósito: seguir viviendo.  
Alzó la mirada y se reflejó en unos ojos azules, que le devolvieron una imagen espectacular.  
Lavó su cara, se colocó esas medias, se calzó los tacones dorados, se ciñó el escote… y se vio.  
Guapa, alegre, sensual.  
Se levantó, caminó con fuerza y se recompuso.  
Nunca olvidó esos ojos ni la belleza de su alma.  
Pestañeó…  
y la vida la engulló.  
Pensó en esas medias y en esos tacones y, a pesar de todo, caminó.


RELATO 16

¡AY, AY! ¡VOY A LLEGAR TARDE! 

Llego de los ensayos de teatro, me preparo y voy a hacer un espectáculo para un grupo. Como me han pedido cosas tan extrañas, ni me sorprendo al ver por dónde tengo que acceder al lugar. 

Parezco una versión porno de Alicia en el país de las maravillas, pienso mientras me arrastro con delicadeza por un túnel oscuro. Al salir, encuentro a un montón de niños disfrazados y mirándome con asombro; los saludo delicadamente.

¡Mierda! He fusionado la actuación del cumpleaños infantil de hoy con la despedida de solteros de mañana. 

Esto de ser una actriz 360 tiene que acabar…


RELATO 17

¡ARRIBA ESPAÑA!

Cuando aquel congresista me pidió que fuera a su fiesta con unas amigas pensé que quería juerga de la buena, así que recopilé lo mejor de cada esquina y nos fuimos para allá. Cuando llegamos, ya estaban todos borrachos. Como buena profesional, me subí a la mesa que se encontraba delante de la bandera, y me puse a bailar. De repente se me cayó el pendiente, me agaché para cogerlo pero me quedé enganchada. Mi postura era irreverente cuando se hizo el silencio: acababa de entrar su esposa. Mis amigas, muertas de risa, no supieron más que gritar ¡Arriba España!


RELATO 18

DIGNIDAD PERDIDA 

Promocionada por el gimnasio "Lorzaout" pasé de una talla XXXL a una M. Únicamente con mi esfuerzo y casi dos años de duro ejercicio logré recuperar la salud perdida. Estaba muy orgullosa y por eso acepté el premio. Podría motivar a otras personas a hacer lo mismo.
Llegó el día y...
Me dejé hacer un estilismo impropio de mí, dejé mi cabello suelto, me pusieron tacones, me cambiaron gafas por lentillas y pasó lo que tenía que pasar.
Desfilando por la alfombra roja de camino al "fotocall" tropecé y... Heme aquí patas arriba, inmortalizada en una foto para siempre, buscando mi dignidad.


RELATO 19

BAJO EL ROJO Y EL AMARILLO

No había reloj ni conejo, pero sí un agujero.
Me tumbé en el suelo para ver qué había al otro lado y, al introducir la cabeza, el mundo cambió de sonido.
Dentro flotaban olores a jazmín y risas que me envolvían.
Una voz susurró, pero no la reconocí:
—Aquí nada es lo que parece—.
Aun así, no quise retroceder.
A veces, para encontrar un mundo nuevo, basta con meter medio cuerpo… y toda el alma.


RELATO 20

TROFEOS DE PALACIO

Su tío era taxidermista y, por entonces, trabajaba para la Casa Real. Él ayudaba con las entregas, acompañando a Fermín en la vieja furgoneta gris. Aquel día transportaban la cabeza de un elefante, pero había visto deshuesar y descarnar gacelas, ciervos y algún que otro antílope.

La entrega del paquidermo disecado fue en el salón amarillo de Palacio. No le sorprendió ver salir de la pared dos piernas, cuál trofeo montado sobre un soporte.

Pero resultaron ser de una dama llamada Corina, que husmeaba tras la rejilla del aire acondicionado, buscando un pintalabios... o algo más.