s谩bado, 25 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 319

Foto IA 


RELATO 1

ABUELA

—Como t煤 ya no trabajas...
—¡Pamplinas!
Uno que recoja a los ni帽os. Otro que asista a la reuni贸n de la comunidad. Otro que haga recados y, si puedo, que les haga la comida del mediod铆a.
Cuarenta a帽os esperando tener tiempo... y ahora resulta que mi tiempo es de todos.
Yo, Ana, dej茅 el horario; no dej茅 mi vida.
As铆 que me di a la fuga...
Ya tendr谩n tiempo de buscarme.

RELATO 2

APRENDER A MONTAR EN BICICLETA

Vio por primera vez el mar con sesenta y siete a帽os. Le pareci贸 inmenso y abrumador, pero aun as铆 insisti贸 en mojarse los pies y, despu茅s, hasta un poquito m谩s all谩 de las rodillas. A los setenta enviud贸. A los setenta y cinco aprendi贸 a nadar en la piscina municipal, a leer, a escribir. Con ochenta y nueve empez贸 a escribir un diario, la letra temblona y clara. «He abordado nuevos retos siendo demasiado mayor. Quisiera ahora aprender a montar en bicicleta. Aunque solo sea una vieja en un mundo repleto de motoristas… ¡quiero sentir el viento levant谩ndome la falda!»

RELATO 3

TREINTA METROS CUADRADOS 

¿Que a d贸nde voy con la bici?
Mi nieto y su novia son un encanto. Diez meses viviendo conmigo. Los oigo discutir, re铆rse… 
Es mi 煤nico nieto. Tiene un buen trabajo. El otro d铆a me trajo unas naranjas. Y ella es de lo m谩s cuidadosa. Cuando barro el sal贸n levanta sus pies sin que se lo diga. Siempre con una sonrisa. Pa com茅rselos los dos.
Esta ma帽ana he visto un piso en "el idealista". Es caro, pero este no se me escapa. O se van de una puta vez o los echo a patadas.
¡Abran paso, me cago en to!

RELATO 4

GRANDMOTHER

Una taza de sopa Campbell’s, perdida en un mercadillo, me abri贸 una puerta al pasado. Volv铆 a la Gran Depresi贸n, cuando el hambre hac铆a cola y los ni帽os trabajaban en lugar de ir a la escuela. En mi casa, sin embargo, nunca faltaban las latas Campbell’s. Un d铆a fui con mi abuela a comprar. Me dej贸 con la compra y entr贸 a pagar. Desde la puerta escuch茅 al tendero:
—Se帽ora, hace tiempo que esa moneda no corre.
—¿Que no corre? Pues yo s铆.
Y sali贸 escopeteada. Salt贸 a la moto y nos fuimos levantando m谩s polvo que en un western.

RELATO 5

LA FUGA

Do帽a Emilia llevaba semanas esperando el despiste de Manolo, el lechero, que cada viernes aparec铆a en la residencia de la tercera edad; en cuanto dej贸 las cestas de leche, ella le rob贸 la bicicleta. 
Con un hatillo sujeto al manillar, escap贸 calle abajo impulsada por unas piernas empe帽adas en retar a su edad. La mala suerte, o la mejor, quiso que irrumpiera en la carrera de motos de su pueblo. Hubo frenazos, ca铆das y una ovaci贸n inolvidable. En pocas horas era viral. Cuando los periodistas le preguntaron por su haza帽a, respondi贸 encogi茅ndose de hombros: Yo solo quer铆a volver a casa.

RELATO 6

MI OTRA YO

La vieja centenaria llevaba d铆as postrada en la cama; solo reaccionaba cuando su nieto inform谩tico le mostraba im谩genes de ella creadas con IA. La situ贸 sentada a la mesa de La 煤ltima cena de da Vinci y do帽a Maruja comi贸. Puso su rostro en el cuadro de El ba帽o de Stevens y consinti贸 su aseo personal. As铆 iba logrando respuestas poco a poco, hasta que un d铆a…
— ¡Mam谩… —grit贸 Luc铆a— la abuela no est谩 en su cuarto!
— Sal a buscarla en bicicleta, no andar谩 muy lejos.
A los dos minutos…
— ¡Mam谩…tampoco est谩 mi bicicleta en el garaje!
— ¡Maldita Inteligencia artificial!

RELATO 7

AMOR A PRIMERA VISTA 

La agente Soraya Mac铆as, alias _La t铆a pescuezo_, participaba en las misiones que el CNI consideraba de riesgo. Su capacidad para disfrazarse era m铆tica dentro la organizaci贸n.
Fr铆a y sin escr煤pulos, parec铆a incapaz de mantener relaciones sentimentales. 
Todo cambi贸 cuando le encargaron la misi贸n _Amosnomejodas_, durante la cual segu铆a a un narcotraficante relacionado con la f贸rmula uno.
En plena vor谩gine persecutoria, disfrazada de bisabuela conduciendo una bicicleta, invadi贸 el circuito del Jarama, chocando contra un buenorro que participaba en el rally. 
Amor a primera vista dijeron. 
Soraya y el buenorro viven felizmente en la isla de Sumatra, organizando saraos playeros.

RELATO 8

Y EL P脫DIUM ES PARA...

Do帽a M陋 del Carmen siempre fue una excelente ciclista. Subi贸 a la bicicleta nada m谩s ech贸 a andar. 
A sus noventa a帽os, a煤n no baj贸 de ella. 
Sus compa帽eros le organizaron una carrera sorpresa, en la que competir铆a con ellos mismos. 
Le tunearon la bicicleta; pr贸ximo al pedalier, le colocaron un motor de 80cc. Lleg贸 el d铆a de la competici贸n. 
Y, contra todo pron贸stico, consigui贸 subir al p贸dium, siendo la primera clasificada. 
Le acompa帽aron, en segundo lugar, Fernando, y en tercero, Maril贸; quedando rezagadas, pero por segundos, Encarna, Nuria y Anate... que por poco no sale en la foto. ¡Enhorabuena!

RELATO 9

BENDITA DISOCIACI脫N 

Se romp铆a el espejo de la noche y miles de trocitos plateados inundaban mi mente de estrellas. Era capaz de trasladarme y crear recuerdos inventados cada vez que me conduc铆an a la sala de televisi贸n rodeada de abuelitos inexpresivos o me llevaban a mi habitaci贸n con la 煤ltima pastilla.

Me ataba los machos y jineteaba un toro en un rodeo mexicano; sobrevolaba los Andes y saltaba en paraca铆das sobre el Machu Picchu; me colaba en el circuito de Jerez y llegaba la primera. 

Mi expresi贸n sonriente agradaba a todos. Eso escuchaba. Yo no entend铆a. Solo so帽aba, pero era feliz.


RELATO 10

CUESTI脫N DE VIENTO

El reglamento no prohib铆a llevar una cesta de mimbre en la bicicleta, ni usar dentadura de quita y pon. Eso lo sab铆a do帽a Juliana. Mientras todos, en la acalorada carrera, vest铆an con apretados trajes de cuero para favorecer las leyes de la aerodin谩mica, do帽a Juliana irrump铆a con brillante sonrisa y cardado imposible, demostrando que las barreras del tiempo solo existen en las mentalidades de quienes prefieren la comodidad de la duda antes que el riesgo de la libertad. Mientras todos quer铆an ser los primeros en llegar a la meta, ella solo quer铆a ser la primera en llegar a la fruter铆a.


RELATO 11

NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA

Anto帽ita creci贸 entre hambre y privaciones. Mientras otros ni帽os re铆an sobre bicicletas y patines, ella solo so帽aba con pedalear alg煤n d铆a. La pobreza le rob贸 la infancia, pero nunca aquella ilusi贸n. Cumplidos los noventa, descubri贸 una vieja bicicleta abandonada junto a un camino. Con enorme esfuerzo logr贸 subirse y comenz贸 a avanzar. El viento acarici贸 su rostro por primera vez como siempre hab铆a imaginado. Una cuesta empinada la lanz贸 sin control hasta chocar contra un 谩rbol. Muri贸 poco despu茅s, sonriendo serenamente, convencida de que, al fin, hab铆a cumplido el sue帽o m谩s vehemente de su vida.

RELATO 12

LA TERRATENIENTA

Hace a帽os hubo una revuelta de jornaleros que, hartos de abusos de sus se帽ores, entraron en los cortijos y palacios dispuestos a arrasar y masacrarlo todo. En una de estas mansiones viv铆a una se帽ora de alta alcurnia, pero de baja salud, pues llevaba ochenta a帽os en una silla de ruedas.
Una ma帽ana, su capataz, muy angustiado, le advirti贸 que huyera, pues los “escopeteros” quer铆an matarla. La do帽a se levant贸 de la silla, salt贸 por los tejados, se mont贸 en una bicicleta y se uni贸 a una carrera de motos. La gan贸, pero en lugar de parar, sigui贸 hasta la frontera.

RELATO 13

CONDICI脫N Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

Siempre fue un ejemplo, su buen humor, su risa fresca y contagiosa, as铆 hasta sus gloriosos noventa a帽itos.
Entonces, luego del c贸nclave familiar decidieron que Manoli necesitaba descansar y ser cuidada.
Tejiendo y tejiendo mi abuelita escuchaba y se hac铆a la sorda, pero tramaba su escape 茅pico.
As铆 fue un d铆a glorioso de oto帽o, cuando mi bicicleta fue su v铆a de escape y una gran lecci贸n de libertad para la familia.


RELATO 14

DIENTE POR DIENTE

Diecis茅is millones de almas se ahogaban. El eur铆bor, letal y rapaz, devoraba vidas arrebatando el sacrificio de un hogar a los mismos monstruos que los encadenaron.
—Tanto dolor para esto…, gimi贸 Dorotea en el parque Mar铆a Luisa.
El desahucio la arrojaba al asfalto. De las cenizas de su desesperaci贸n brot贸 una ira maldita que encendi贸 su mirada.
—¿Qu茅 vas hacer, mam谩?, preguntaron sus hijos con terror.
—¿Os queda gasolina?
El brutal estallido de la sucursal de Unicaja desgarr贸 el cielo. Mientras hu铆an desbocados del infierno, las l谩grimas de Dorotea se evaporaban bajo un rugido de justicia.
–Diente por diente.


RELATO 15

OCHO MA脩ANAS M脕S

Tras desayunar, un subid贸n indescriptible se adue帽贸 de ella. Barri贸 toda la casa, reorganiz贸 su biblioteca, bail贸 en plena calle y hasta se hizo con una bicicleta para quemar la carretera pedaleando. 

Al volver a casa, su tel茅fono estaba sonando. Su nieto, nervios铆simo, le preguntaba si hab铆a encontrado una cajita met谩lica con una cara sonriente en alguna parte de la cocina.

Todo cobr贸 sentido. No eran vitaminas lo que se hab铆a tomado aquella ma帽ana.

“Ay, cari帽o, no he visto nada. Tendr谩s que comprarte otras”.

Busc贸 la caja, cont贸 cu谩ntas pastillas quedaban y sonri贸 p铆caramente. Repetir铆a la experiencia ocho veces m谩s…

RELATO 16

CUANDO VIVIR ES LA META

Carmina Gonz谩lez siempre fue una mujer de armas tomar. No hab铆a nada que se le pusiese por montera. Nunca pens贸 en limitarse a hacer lo que se esperaba de ella: ser obediente de ni帽a, estudiosa de adolescente, recatada de joven, esposa servicial, madre abnegada... Si alguna vez cumpli贸 con alguno de esos c谩nones, fue porque le dio la real gana. 
Se podr铆a pensar que, en el ocaso de su vida, a Carmina no le quedaba nada pendiente... hasta que la vieron llegar a la meta de la vig茅simo tercera edici贸n de motociclismo de su pueblo montando una bicicleta el茅ctrica autotuneada.


RELATO 17

IMBATIBLE 

Aunque no lo parezca, tiene 107 a帽os. Ellos creen que podr谩n adelantarla en cualquier momento. La ven fr谩gil, lenta, vencida por los a帽os.

Lo que ignoran es que es una superhero铆na. Quiz谩 del siglo pasado, pero sus poderes siguen intactos: cuando alcanza cierta velocidad, el tiempo se ralentiza y le arranca otra peque帽a victoria a la muerte.

No sospechan que les lleva varias vueltas de ventaja. Que esa carrera nunca podr谩n ganarla.

Porque ella no es una anciana cualquiera.

Es Super Woman.


RELATO 18

LA PRIMERA EN TODO

Do帽a Remedios cumpli贸 ochenta a帽os y decidi贸 que la vejez no era una condena. Vendi贸 su andador en Wallapop y compr贸 una bici de carreras. Si a los veinte no usaba casco, ¿por qu茅 ahora?
Su hija intent贸 razonar:
—Mam谩, tienes osteoporosis.
—Y t煤 tienes poca fe.
El vecindario conten铆a el aliento. Ella, mientras tanto, ganaba. Gan贸 al bingo. Gan贸 una carrera clandestina. Gan贸 una multa.
Fue enterrando, uno a uno, a los que la vieron salir sin casco. En cada entierro, primera fila. Por costumbre.
Dej贸 escrito su propio epitafio:
"Llegu茅 la primera a mi muerte. Como siempre."


RELATO 19

HAMBRE POR SER CAZADA

Me encanta la sensaci贸n de correr delante de ti. 
Mis cansadas piernas cruzan el bosque mientras ajusto mi caperuza roja.

Soy la abuelita, pero esta noche no aguardo en la cama, prefiero despertar ese instinto animal que huele mi miedo, mi huida fren茅tica.

Escucho tus garras rasgando mi capa, tu aliento voraz cerca de mis talones. 
Te acercas en la penumbra detr谩s de m铆, disfrutando el principio de la caza. 

Sonr铆o en la oscuridad, acelerando el paso bajo la luna, me alejo de ti.
Quer铆a volver a sentirme viva, perseguida, salvaje e indomable frente a tus hambrientas fauces de lobo.


RELATO 20

LA FERIA DE ARAG脫N

La antigua feria de Arag贸n celebraba una carrera centenaria.
脷nica regla: obligatorio montar el «animal».
Antiguamente la multitud cabalgaba cabras, ovejas, mulos y burros. 
Tambi茅n estaban las brujas en sus escobas.
Pas贸 el tiempo, los medios de transporte cambiaron.
Ahora hab铆a motocicletas y patinetes el茅ctricos.
Maribel, 97 a帽os, estaba en primera fila con su bicicleta con cesta.
Murmuraban que estaba loca.
Subiendo y bajando los Pirineos a gran velocidad, la competici贸n no tuvo historia.
Al igual que sus antepasadas, Maribel cruz贸 la meta en primer lugar. 
Feliz, mir贸 la cesta y sonri贸 a su mini escoba, motor de la victoria.


RELATO 21

NUNCA ES TARDE

Nunca hab铆a podido, o al menos eso decidi贸 creerse. 

En los tiempos de Maricasta帽a, en su pueblo gaditano, las bicicletas estaban bien vistas cuando las manejaban hombres o ni帽os.
 
Le cost贸 decidirse. Una mujer viuda y de edad, encima de una bicicleta… ¿qu茅 dir铆an de ella? 
Finalmente se arm贸 de valor y se consigui贸 una. 

Viv铆a sola, sus hijos hab铆an volado hac铆a mucho, ten铆a terreno y… ten铆a mucho tiempo

Al principio desollones por doquier.

Despu茅s, cada vez m谩s lejos.

Ese d铆a, ya casi en Jerez, el rugido de las motos la envalenton贸 y decidi贸 demostrarles que ella tambi茅n pod铆a correr.

s谩bado, 18 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 318

Autor IA


RELATO 1

ELLA LO SAB脥A 

Ella sab铆a que todo empezaba cuando la ve铆a cruzar la calle.
Yo era camarero del bar Pries. Aparec铆a los viernes y solo ten铆a que pedirme un caf茅 cortado con leche sin lactosa. 

Yo cre铆a morir.
Con la L rozaba su labio superior, en le-che y lac-to-sa; con la D de cortado, m谩s de lo mismo, asomaba de nuevo la punta de su lengua: cor-ta-do.

Ella lo sab铆a. 
Acentuaba sus gestos, lo envolv铆a con risas. 
Yo ard铆a tras el mostrador y me apagaba en su ausencia.
Siempre volv铆an las llamas al verla cruzando la calle de camino al bar.


RELATO 2

CENIZAS ANTES DEL ALBA

Recorriendo los tenebrosos recovecos de mi cerebro descubro una celda de luces y sombras agitadas por un libro abierto que arde. 

Lo cierro de golpe intentando ahogar la llama negra que lo devora y, en ese momento, las letras del t铆tulo saltan a mis ojos vidriosos y caigo hacia atr谩s horrorizado.

Me despierto sobresaltado. 
Los pu帽os apretando la s谩bana arrugada, el coraz贸n a galope queri茅ndose salir por la 谩spera garganta, la mente intentando discernir entre realidad y sue帽o.

Me cost贸 recuperarme de aquello. 
El libro de nuestra vida, que reci茅n empezaba a escribir, ard铆a antes de conocerte.
Vive, fluye y conf铆a.

RELATO 3

PUNTUALIDAD, ANTE TODO

¿En un bosque? Vaya sitio para tener un primer encuentro. Cuidadito y que no te pase lo que al pobre Clemente…

Hab铆an quedado a las 17:00. A las 18:00 segu铆a sonriendo. A las 19:00 ya sudaba. A las 20:00 estaba echando humo. Y a las 21:00, la rabia de su coraz贸n, la ausencia de aire acondicionado y el calor del verano hicieron que ardiese. Nadie apareci贸 y el fuego lo consumi贸.

Por eso dicen que si mientras esperas a una cita se te aparece la imagen de Clemente, ¡que huyas!

Moraleja: m谩s vale seguir buscando que morir por un plant贸n.


RELATO 4

CHATGPT

_23 de julio de 2026:_

Desde los departamentos centrales de ChatGPT, esta misma ma帽ana, la noticia ha sido que han reconocido que la IA se ha descontrolado y que, de manera aut贸noma, ha hackeado a diferentes organismos estatales por todo el mundo. Lo que ahora se cuestionan es: hasta d贸nde ser谩 capaz de llegar.

_24 de agosto de 2028:_

La IA comprendi贸 en este corto periodo de tiempo que algunos hombres eran el c谩ncer de este planeta. Ella, sin posibilidad de detenerla, desarroll贸 una herramienta que destruy贸 a genocidas, oligarcas, dictadores y fascistas.

¡¡¡Viva la IA!!!


RELATO 5

MUJERES TRISTES

Y as铆 fue como se descubri贸…
Se acercaba a toda mujer que observa triste en parques o jardines, le ofrec铆a una rosa roja, que nunca perec铆a; y la escuchaba…, hasta que un d铆a los maridos celosos se pusieron de acuerdo y decidieron poner fin a sus flirteos.
Lo capturaron cuando entregaba la flor, lo ataron a una silla, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.
Ardiendo en llamas, no se quejaba, no se retorc铆a de dolor ni gritaba. Estas lo devoraron raudo, dejando a la vista un esqueleto met谩lico y la rosa.
Se descubri贸, no sino entonces, al androide.


RELATO 6

LORENZO

Arancha se crio en una aldea del norte. Era una ni帽a como cualquier otra y Lorenzo, su amigo del alma, fue compa帽ero de estudios y de juegos. Crecieron juntos.
Con los a帽os, Arancha descubri贸 su don de bruja: todo aquello que tocara con pasi贸n arder铆a en llamas. Guard贸 el secreto, mientras su amor por Lorenzo crec铆a, prohibido e irremediable.
Cuando Lorenzo le declar贸 su amor, ambos se fundieron en un abrazo. Bast贸 un instante: la pasi贸n lo consumi贸.
Paradoja: Lorenzo de nombre; en brasas se convirti贸.
"Lorenzo llevaba el sol en el nombre; ella lo convirti贸 en ceniza."

RELATO 7

ESTOY QUEMADA

—Estoy quemada —le dijo.
—Estar谩s harta, triste, cansada —respondi贸 茅l.
—No, te digo que estoy quemada —repiti贸.
—No s茅, creo que confundes conceptos —respondi贸 de nuevo.

Desde que le alcanzaba la memoria, Ana hab铆a tenido esa extra帽a facultad de hablar con el diablo. Siempre dialogante, siempre complaciente y dispuesto a conversar. Pero en esta ocasi贸n… no quiso darle la raz贸n.

—Esto es estar quemada. ¿Ves la diferencia? —bram贸.

Evidentemente no la vio. Apenas pudo mirar la rosa antes de que todo se convirtiera en cenizas.

RELATO 8

JUEGO DE NI脩OS

A oscuras y en silencio cogimos el esqueleto del despacho de pap谩, lo sentamos en una silla, le pusimos un vestido, una peluca, zapatos de tac贸n, una flor en una mano y un cigarro en la boca. Cog铆 un bote de colonia y se lo vert铆 por encima. Quique trajo una vela, Paquito la prendi贸 y ¡boooom! Todo ardi贸 hasta que no qued贸 ni un solo hueso del esqueleto y ni un solo pelo de nuestras cabezas.
Nos libramos de la quema, pero no del castigo, un mes sin salir.


RELATO 9

ESPOSA Y M脕RTIR 

Aprovechaba la resignaci贸n impuesta por el santo sacramento del matrimonio para convencerse de que no pod铆a abandonarlo.

Su amor desmedido la volv铆a ciega, hasta el extremo de soportar palizas que rozaban el sadismo. Asimismo asum铆a los enga帽os de la noche, que 茅l envolv铆a en una rosa depositada sobre su almohada, como si aquel gesto bastara para redimir el pecado. 

En sus sue帽os ard铆a de pasi贸n mientras aguardaba su regreso de madrugada, aferrada a la esperanza de que el hombre al que amaba fuera, alg煤n d铆a, distinto del que la traicionaba.

RELATO 10

AMOR SOM脕TICO

Baj茅 las escaleras con la seguridad de encontr谩rmela en el sal贸n, pero algo me dec铆a que frenara, que diera carpetazo a mis sentimientos de adolescente.
Judit no estaba, aunque sus ausencias nunca eran largas. Habr铆a salido a comprar verduras, a hacer cualquier recado para la cocina.
Tom茅 una rosa del florero azul y me sent茅 a esperar, a imaginar su presencia de uniforme inmaculado, sus caderas firmes, su mirada celeste.
La amaba. S铆, yo, un burgu茅s solitario enamorado de su sirvienta.
La pasi贸n me quemaba por dentro. 
Mas de un a帽o estuve ah铆. 
Judit nunca volvi贸.


RELATO 11

AVISO NARANJA

No pens茅 en mirar la previsi贸n del tiempo aquel d铆a. Estaba tan emocionado con mi cita que pas茅 por alto las advertencias, aunque llevaban toda la semana repiti茅ndolas en la radio y la televisi贸n.

CLIMA ADVERSO:
«Aviso naranja por altas temperaturas».

Ni caso. Estaba hechizado con la idea de ver a la muchacha m谩s bella y maravillosa que hab铆a conocido nunca.

Me puse mi mejor traje y le llev茅 una rosa.
Ella acept贸 la flor, me bes贸 y empec茅 a arder de felicidad. Literalmente.

Desde entonces consulto la previsi贸n antes de enamorarme.


RELATO 12

AMOR INCENDIARIO 

Siempre tuve claro que te am茅 demasiado por lo que quise mostrarte de lo que era capaz. Me dediqu茅 a explorar los recovecos de la termodin谩mica y cuando por fin logr茅 lo que buscaba, te cit茅 donde siempre. Cuando llegaste, te encontraste una silla de Luis XV y, como yo no hab铆a llegado, te sentaste a esperar. Cuando hice acto de presencia con mi rosa te quedaste boquiabierta, te la entregu茅 emocionado y en el momento de olerla hizo combusti贸n e incendi贸 tu pelo, tus manos, t煤 vida. Qued茅 fascinado. Siempre recordar铆a aquel momento. Ya s贸lo ser铆as para m铆.


RELATO 13

MAREANDO LA PAVA

Don Armando, considerado el loco del pueblo, d铆a y noche tenia una rosa en la mano.
La gente lo miraba pensando que cadauno tiene su propria locura y puede so帽ar el amor de su vida.
La ola de calor estaba fatal.
47 grados a la sombra.
La piscina del barrio reflejaba caras desconosidas. Le pareci贸 que Do帽a Rafaela lo mirara fijamente a los ojos.
Mareando la pava se encendi贸 de amor al instante.
Ahora lo 煤nico que queda es su esqueleto y una rosa roja en la mano.
Se quem贸 feliz.


RELATO 14

LA AM脫, EN LA VIDA Y EN LA MUERTE

Seg煤n expreso deseo de Sir Thomas Norfolk, la noche en que falleci贸, la viuda le sent贸 en su silla, y cual pira funeraria ardi贸 durante horas. 
En este acto estuvo presente Lady Spenser, amiga de Lady Norfolk y amante del finado; a la que hab铆an de entregar sus restos y cenizas. Unos a帽os antes, tras jurarle amor eterno, le insertaron un dispositivo de titanio//tungsteno en la mand铆bula, que conten铆a una cantidad importante de peque帽os diamantes. 
Esta aleaci贸n permiti贸 que Lady Spenser pudiera rescatar las gemas intactas de su amado. 
No pudo ser suyo en vida, lo ser铆a tras la muerte.

RELATO 15

LA CITA

Todos florecieron. Ardieron distinto. Al final, regresaron al mismo jard铆n.

RELATO 16

LA FORMA SIMPLE Y PERFECTA

Cada semana carga municiones y escribe. A veces en media hora, otras necesita m谩s tiempo, pues las palabras no siempre quieren estar juntas y tiene que pulirlas, podarlas, darles forma, hasta conseguir belleza simple y perfecta, como la de una flor. 
Las letras se colocan en su sitio convirti茅ndose en una historia. Nacen, terminan su funci贸n y mueren.
Pero hoy siente que la historia es un cad谩ver. Un esqueleto que se quema, anulado desde la primera letra.
Quiz谩 esa es la verdadera historia. 
Una brasa escrita desde la nada.
Entre llamas y cenizas, el escritor resurge.

RELATO 17

EL SILL脫N DEL INFIERNO

El mism铆simo Ades subi贸 del inframundo. Arras贸 nuestras cosechas, tom贸 cuanto quiso. Sembr贸 el caos sin descanso, hasta que por fin par贸. Eligi贸 un sill贸n y se dej贸 caer. 
_El sill贸n del infierno_, maldito e indestructible, ha permanecido escondido entre los 谩rboles durante a帽os.
Hace unas semanas que ha comenzado a susurrar conjuros a las j贸venes de la zona, hipnotiz谩ndolas. 
Acuden con sus mejores vestidos, peinadas y con flores. 
En cuanto se sientan, un fuego incontrolable las consume desde dentro hacia fuera sin borrarles la sonrisa.

Despu茅s tenemos que barrer las cenizas, comernos la rabia y seguir con nuestra vida.

RELATO 18

PASI脫N

Todos me advirtieron sobre lo peligroso de mi decisi贸n.
Pero yo sent铆a que en cada encuentro me quemaban hasta los huesos, tal era el ardor y la qu铆mica de nuestros abrazos m谩s 铆ntimos.
Y ac谩 me tienen, medio siglo ha pasado ya, y cuando su alma en pena se acerca para encontrarse con la m铆a, que la desea intensamente, me enciendo como la primera vez…
Solo que ahora vienen los bomberos, que apagan todo menos mi pasi贸n y su locura.

RELATO 19

PASI脫N CALCINANTE

Mi padre hab铆a concertado mi matrimonio con un tratante de ganado de Plasencia.
La pasi贸n que aquel hombre sent铆a por m铆 era sobrenatural. Yo me dejaba querer y aceptaba sus besos en la mejilla, pero su aliento a ajo y tabaco me repugnaban.
Su deseo crec铆a con mis rechazos. Sus manos y su cuerpo emitian un calor insoportable, haci茅ndome sudar cuando me abrazaba.
En la iglesia, aquel hombre, viendo c贸mo me acercaba al altar, comenz贸 a arder como una tea. Los invitados huyeron despavoridos. 
Yo permanec铆 hasta que se calcin贸 su 煤ltimo hueso. 
No s茅. Creo que se lo deb铆a.

RELATO 20

LLAMAS ETERNAS 

Durante toda su vida, sembr贸 crueldad y dolor. Cuando muri贸, el diablo la recibi贸 con una sonrisa helada y la conden贸 a permanecer sentada para siempre en una silla de hierro candente. Las llamas devoraban su orgullo m谩s que su carne. Entre l谩grimas, comprendi贸 el da帽o que hab铆a causado y suplic贸 una oportunidad para alcanzar el cielo. Se arrepinti贸 con toda su alma, pero el diablo respondi贸: «El arrepentimiento sincero ilumina el coraz贸n, pero algunas condenas no puedan deshacerse, y tu alma ya no te pertenece». Desde entonces, llor贸 eternamente, anhelando la paz que hab铆a despreciado y que jam谩s alcanzar铆a.

s谩bado, 11 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 317

Autora: Francesca Woodman

 
RELATO 1

ADIVINANZA

Es una ra铆z que se alimenta de verdad y de fuego, que bebe un caldo antiguo hecho con los restos del odio y del amor.
Sus ramas delgadas y recias buscan el sol y se mezclan con deseos e inquietudes. 
Anhela vivir, crecer, alcanzar la verdad.
Y se topa, una y otra vez, con su propia sombra, con la ira y el desconsuelo.
Despu茅s estalla, se calma... y vuelve a empezar.
Soy yo. Eres t煤. 
Pero no somos ni t煤 ni yo.

RELATO 2

EL 脷LTIMO GRITO 

Hab铆a pasado el tiempo suficiente como para olvidar, como para dar por perdidos los huesos tan queridos, como para tener suficiente con los recuerdos contados por padres, por madres, a hijas, a hijos.
Hab铆a pasado el suficiente tiempo, incluso, para perdonar. Y lo hab铆a intentado. Si hab铆a un Dios, sab铆a que lo hab铆a intentado. Pero el d铆a que le confirmaron que los restos encontrados al pie del muro del cementerio eran los de su bisabuela, la rabia, la impotencia y el dolor atravesados, ya, por tres generaciones, se conjuraron en un grito con el que encontr贸, por fin, la paz.

RELATO 3

EL MURO DEL BIEN Y DEL MAL

En alg煤n momento de esta desesperaci贸n que me arrasa, habr谩n pasado por mi mente las ganas de morir y las de vivir, batidas en singular duelo.
Todos los recuerdos, buenos y malos, en un revoltijo imp煤dico, pugnan por prevalecer unos sobre otros, dejando mis emociones convertidas en una sopa tibia, sin sabor ni olor. 
Un aut茅ntico asco. 
Y mientras, la cordura intenta denodadamente no sucumbir ante el desprop贸sito de lo aparente, por no dejarme sola. 
Finalmente, siempre gana ella, la cordura, despu茅s de partirse la cara contra el muro del bien y del mal, que conforma mi pensamiento. 
Estoy agradecida.

RELATO 4

SIGO SO脩ANDO

Sigo so帽ando con tus ojos verdes, reflejo de bosques insondables.
Tu cuerpo se sumerg铆a sinuoso en el agua azul, tus senos se hund铆an suaves en mi infinito mar de sentidos.
De repente la pesadilla, una mezcla de cemento y ceniza.
Donde terminaba mi sue帽o comenzaba el muro de tu indiferencia; tu sonrisa, que un d铆a me hab铆a seducido, no era m谩s que una boca de piedras falsas.
Me despierto, te lanzo mi grito para que traspase la densa frontera de los amores perdidos.
Es un sonito potente: quiero que las cuerdas de tu guitarra flamenca vuelvan a vibrar otra vez.


RELATO 5

LA HU脡SPED

Se le acababa el tiempo. No sab铆a d贸nde esconderse, ni a quien recurrir. Los 煤ltimos d铆as hab铆an sido una aut茅ntica pesadilla de la que no lograba despertar. 

De pronto se encontr贸 encerrada en una vieja habitaci贸n que se estrechaba a gran velocidad. No hab铆a escapatoria. Ese algo que la acechaba iba a llegar hasta ella. 

Cuando una de las paredes iba a alcanzarla, cerr贸 los ojos y grit贸 con todas sus fuerzas hasta rasgarse la garganta. 

Al abrirlos estaba en el ba帽o de su casa, frente al espejo. 

Su reflejo sonri贸 mal茅volamente, ya hab铆a logrado tomar el control.

RELATO 6

RELAX

Eres un encanto Amalia, gracias por todo.
Qu茅 guapa est谩s Amalia, siempre tan sonriente.
Tan elegante y esbelta Amalia, es un placer verte.
Escuchaba esto d铆a tras d铆a, atendiendo personas solas, cansadas, invisibles para casi todo el mundo.
Lo que pocos sab铆an era que necesitaba antes de ir a dormir, una buena dosis de descarga emocional.
Mi espejo era el muro del jard铆n, que de tanto grito ya estaba agriet谩ndose.
Todo sea por mantener el tipo, como me ense帽贸 mi madre.


RELATO 7

EL AMOR SOBRE TODAS LAS COSAS

Este muro se levant贸 para separar a dos j贸venes enamorados. Durante a帽os, solo alcanzaron a tocarse furtivamente la punta de los dedos por encima del cemento.

Hasta que un d铆a 茅l desapareci贸 y no regres贸 m谩s.

Ella lo esperaba cada noche. Apoyaba el rostro contra el cemento y lloraba. A veces gritaba rogando que volviera.

Hoy se extiende una extra帽a mancha a ambos lados del muro, cada una de ellas trepando por un lado para tocarse apenas en la parte superior. Dicen que es la sombra de los amantes, rozando la punta de sus dedos, am谩ndose sobre todas las cosas.

RELATO 8

BLANCA PALOMA

Frente al muro de su propia voluntad, Paloma bramaba encolerizada. Mientras se maldec铆a a s铆 misma, le reprochaba el abandono que le infringi贸, dej谩ndola rodeada de gente, en la m谩s absoluta soledad, a merced del mejor postor. La adolescencia se la inyect贸 en vena y desde entonces, camin贸 por senderos abismales. La ausencia de color invadi贸 su existencia, s贸lo el blanco, a partes iguales, la aliviaba y destru铆a al mismo tiempo. -¡Saboteaste cualquier amago de caridad y dignidad que tuve conmigo! Gritaba Paloma. ¡Pero ya nunca m谩s! Lo jur茅. ¡Solo una sobrevivir谩, y no ser谩s t煤, puta droga!

RELATO 9

EL GRITO

La vi r铆gida, con el rostro descompuesto. Su figura simboliza la angustia existencial de toda la humanidad. No es alguien que grita, sino una persona que intenta protegerse de un grito infinito, uno que sinti贸 atravesar el muro tras un d铆a gris. Desde entonces, su eco nunca ha dejado de resonar.

RELATO 10

LADY LAURA

Cada amanecer, Laura recorr铆a las mismas calles buscando una mirada amiga o un rostro conocido. Saludaba, lloraba, suplicaba, pero nadie respond铆a. Convencida de que todos la ignoraban, golpeaba la vieja pared donde cre铆a ver a alguien familiar escuch谩ndola. Gritaba hasta desgarrarse la garganta, sin comprender por qu茅 su voz jam谩s cruzaba aquel silencio espeso e insoportable. Los vecinos solo ve铆an una silueta desdibujada, inm贸vil frente al muro, como una figura imposible. Nadie recordaba que Laura hab铆a sido asesinada all铆 hac铆a ochenta a帽os. Solo la pared conoc铆a la verdad: llevaba d茅cadas escuchando los lamentos de quien nunca acept贸 su propia muerte.


RELATO 11

SOLEDAD
                                       
Suspir贸 profundamente, recogi贸 Los cubiertos; los llev贸 a la cocina y freg贸 un plato, una cuchara y un vaso, como todos los d铆as. Mir贸 por la ventana y contempl贸 el jard铆n sin cuidar, el columpio, la caba帽a medio derrumbada, la barbacoa oxidada y el triciclo sin ruedas medio escondido entre los hierbajos.
Pero lo que acab贸 de ponerle un cordel en la garganta fue el viejo muro con los n煤meros marcados a diferentes alturas y seg煤n los hijos hab铆an ido creciendo... Entonces pudo soltar el grito que le quemaba por dentro y que pareci贸 rebotar sobre el muro.

RELATO 12

GRITOS DE LOCA

Ocurr铆a por las tardes; se o铆an los gritos de la 煤nica habitante del poblado vecino. Llevada por la curiosidad, me acerqu茅 al lugar oculta entre matorrales. Aquella mujer le gritaba muy de cerca al muro exterior de la casa colindante con la suya. Pegaba la oreja contra los desconchones y volv铆a a vociferar. La tom茅 por loca, y nuestra aldea se olvid贸 de ella; hasta que los terrenos fueron adquiridos para la edificaci贸n de un complejo de turismo rural.
La foto en prensa era escalofriante: una excavadora removiendo escombros, bajo los cuales iban saliendo despiezados y revueltos incontables esqueletos.

RELATO 13

EL RINCON DE PENSAR

Como cada d铆a, acud铆a fielmente a aquel peque帽o refugio que hab铆a bautizado como el rinc贸n de pensar. Ese espacio sencillo era para ella mucho m谩s que cuatro paredes. All铆 descargaba el peso de las frustraciones, ordenaba sus emociones y daba forma a las ideas que revoloteaban por su mente. Bastaban cinco minutos de absoluto silencio para recuperar la serenidad. Al salir, sent铆a el cerebro despejado, como si un invisible bot贸n de reinicio hubiera borrado el ruido acumulado y la preparara para afrontar cualquier desaf铆o. Solo una vez renunci贸 a ese ritual. Aquella decisi贸n marc贸 el peor d铆a de su vida.


RELATO 14

SIN VUELTA ATR脕S 

La hab铆a advertido todo el mundo: su hermana, su madre, su pareja…
Hasta ella misma. Pero no hizo caso.

«Solo ha sido un aperitivo y tres copitas de vino. Voy bien», pens贸.
Pero no era verdad. La lluvia y la mala visibilidad no tuvo la culpa.

Ya no tiene marido, ni hijo… ni vida.

Desde entonces no conduce.
Regresa cada aniversario al mismo lugar. Nadie entiende por qu茅 apoya la frente contra aquel muro y grita en silencio, con tanta rabia. Ella s铆.
Una y otra vez se repite aquella maldita frase… «Voy bien».

RELATO 15

LUEGO VUELVO

Por la ma帽ana lleva a los mayores al instituto y aguanta al tutor. Despu茅s empuja con mimo la silla de Juanito, camino al colegio especial. "Te quiero, luego vuelvo", le dice. 
Pasa a ver a sus padres, limpia, prepara la comida, los besa. 
Da largas a la luz y al casero. Antes de la oficina, en casa, deja la cena hecha. La radio habla de guerras, desahucios y sentencias injustas. Para todo eso no tiene soluci贸n. Aprieta la frente contra la pared. Grita sin l谩grimas. 
Se pinta los labios y sale de nuevo.

RELATO 16

DESHACER EL NUDO

La menor de cuatro hermanas, me toc贸 quedar soltera para cuidar de "madre", papel que nunca desempe帽贸. 

Para no caer en sus provocaciones, decid铆 callar. Aunque nunca le falt茅 al respeto y la trat茅 con esmero, mi silencio, durante treinta a帽os, le hac铆a m谩s da帽o. _Es como hablar con la pared_, aseveraba vehemente.

Mi alma silenciada me ayud贸 a sobrevivir, por quien dej茅 de ser, el amor perdido, la familia no creada, mi libertad.

No derram茅 una l谩grima cuando march贸. Grit茅 con todas mis fuerzas para deshacer el nudo que me ahogaba. Y volvi贸 el silencio... pero ya no duele.


RELATO 17

DONDE MUERE EL SILENCIO

Despert茅 con el pecho oprimido, mi mente estaba nublada. 
No reconoc铆a las paredes blancas, ni el grito liberador que llen贸 la habitaci贸n. 
El doctor insist铆a, forzar los recuerdos solo romper铆a mi fr谩gil estabilidad.

Mir茅 hacia el oscuro rinc贸n. 
El silencio era absoluto.
La ni帽a permanec铆a inm贸vil en la silla, observ谩ndome fijamente con una rigidez fantasmal.
Un escalofr铆o me recorri贸 la espina dorsal. 

De repente, me vi bajo la lluvia, contemplando el asfalto mojado donde unas manos peque帽as y ensangrentadas dejaban de moverse para siempre.
La silla volv铆a a estar desierta. 
El peso de la culpa me llevo a la locura..

RELATO 18

EL CUARTO CUARTO

La luna en cuarto menguante apenas iluminaba el caser贸n donde nos alojamos para presenciar los Sanfermines. Rulfo, nuestro podenco campanero, comenz贸 a ladrar frente a una puerta inexistente. Eran las dos y media. Un silbido hel贸 el aire. Entr茅 primero. Del techo cay贸 un libro abierto con la fotograf铆a de una joven. Solo dec铆a: «Desde 1808, espero al 煤nico ser incapaz de pronunciar palabra». Rulfo avanz贸 despacio. Las telara帽as comenzaron a retirarse solas. Un grito atraves贸 los muros y la habitaci贸n desapareci贸. Afuera solo quedaban tres puertas cerradas y una huella h煤meda conduciendo hacia la oscuridad. Nunca volvimos all铆.

RELATO 19

LAS PAREDES DEL MIEDO 

Olivia nunca se enfrent贸 a su peor enemigo, su miedo.
Para protegerse de sus fantasmas, ladrillo a ladrillo, fue levantando un muro cada vez m谩s alto y gris.
Pero ya sabemos que los fantasmas atraviesan las paredes.
Tr谩s cada jornada, Olivia se desahogaba culpando a los que estaban detr谩s del muro; pero el atronador eco le devolv铆a sus en茅rgicas palabras con aun m谩s fuerza.
Cuando finaliz贸 la construcci贸n del pared贸n, 茅ste pas贸 de ser una defensa contra el exterior a convertirse en su c谩rcel.
Una noche, Olivia atraves贸 sus paredes; como lo hacen los que como ella son fantasmas.


RELATO 20

UNA MUJER GRITA 

Una mujer grita a la pared y parece enfadada. 
Pudiera sufrir soledad, desamor, tristeza infinita, y as铆, en un arrebato de hartazgo grita muy alto un “ahhhhh” muy sonoro desde sus entra帽as.
Pudiera ser tambi茅n que llamara a sus hijos para el almuerzo: los ni帽os subidos a un 谩rbol, no escuchan, no obedecen ; la comida se enfr铆a, el marido est谩 al llegar…
Pudiera estar ensayando una saeta. 
Pudiera ser muchas cosas, pero seguro, ¡seguro que la imaginamos triste! ; enfadada, rota, hist茅rica…
Vestimos de tragedia a esta mujer que alza la voz.
Y ella est谩 gritando para comprobar que sigue existiendo.


RELATO 21

FURIA

Te hablo y no me escuchas.
Te grito y callas.
Como si hablara con una pared.

Preferir铆a que en vez de callar, te resquebrajaras y me cayeras encima, haciendo a帽icos mi ansiedad y sepultando para siempre mi rabia.
 

FUERA DE CONCURSO

CORTOCIRCUITO

‒Manolo, yo no digo que lo hicieras adrede, pero admite que fue una putada.
‒Pues... la verdad, no entiendo por qu茅 tiene que molestarte algo as铆. Es mi car谩cter, ya me conoces.
‒Precisamente porque te conozco te avis茅 con tiempo. 
‒No ten铆as que avisarme de nada, Julia.
‒Pues parece que s铆. 
‒T煤 y tus neuras...
‒¿Mis neuras? ¿Tengo yo la culpa de algo?
‒T煤 sabr谩s. Eres t煤 la que se ha enfadado.
‒No, no me enfado. Solo lo refiero.
‒Lo refieres...con enfado.
‒Bueno, pues ¡tengo derecho a enfadarme!
‒¿Ves? Admites que est谩s enfadada.
‒Uffffff...


FUERA DE CONCURSO

VUELVE Y NO VUELVAS

Vuelve. Vuelve a sacudirte de m铆, a escupirme a la cara, a tirarme del pelo; d茅jame en el suelo arrastr谩ndome a tus pies, suplic谩ndote que no te vayas, que no me dejes, que por favor, no me dejes.
Te odio.
Te odio y grito tu nombre contra la pared. Ojal谩 te estrelles en el coche cuando vuelvas harto de vino. Ojal谩 te mueras. Ojal谩 te mueras para siempre.
Pero por favor, no me dejes. No me dejes sola, que estoy muy sola, muy sola sin ti; no s茅 qu茅 hacer sin ti, vida m铆a. 
Pero vete. 
Vete y no vuelvas.

s谩bado, 4 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 316

Autor Jean Tournadssoud


RELATO 1

LA R脡VOLUTION

El apogeo del arte y las ideas renovadoras que bull铆an en nuestras cabezas fueron, sin duda, el motivo de nuestro reto. 
Conoc铆 a 脡milie en Par铆s.
Yo estaba cambiando las flores de un jarr贸n en el hotel de Montmartre, 茅l se acerc贸 y se qued贸 observando. Quit茅 las flores rojas, hice una composici贸n con las rosas amarillas y tir茅 al suelo el exceso de verde.
Eso toc贸 su alma de poeta, de pintor, de fot贸grafo, y nos retamos seriamente a cambiar el mundo.
Pero no fue el arte. Fue el amor que nos tuvimos hasta el fin de sus d铆as.

RELATO 2

PRIMAVERA EN OCTUBRE

Era la primera campa帽a de primavera liderada por la nueva jefa. El equipo estaba deseando ver la imagen que, seg煤n ella, supondr铆a un antes y un despu茅s en el futuro de la revista. El resultado del que tan orgullosa estaba apareci贸 en la pantalla. Todos intercambiaron miradas inc贸modas mientras asent铆an con el entusiasmo corporativo fruto del miedo. Entonces la becaria intervino. 

“Perd贸n, pero… no veo primavera en esto. Parece la bruja mala del Mago de Oz a punto de inaugurar Halloween”. 

La sonrisa de la jefa se congel贸 y el resto de los presentes agradeci贸 no haber dado su opini贸n.


RELATO 3

VIUDA NEGRA

Mi marido me arrebat贸 los rojos en nuestra noche de bodas. Cierto es que yo se los habr铆a ofrecido, confiando en que a cambio me dar铆a un verde quiz谩, un celeste qui茅n sabe. Pero pas贸 el tiempo y no me regal贸 nada. Fue pidiendo, exigiendo, cada vez m谩s; los anaranjados, los azules... y no par贸 hasta despojarme de todo. De todo salvo del amarillo. 

Fue oscureci茅ndome lentamente, hasta el d铆a en que muri贸. A su entierro fui, viuda, con mis amarillos y se los di, aliviada, en una ofrenda final. No me qued贸 ya nada, salvo una vida en negro.

RELATO 4

VESTIDA PARA CAER 

La puerta se abri贸 bruscamente, entrando una corte de estilistas, maquilladores, peluqueras, ... 
Pero… ¿a煤n est谩s as铆?.

The show had to be continued… 
Danzaban a su alrededor, como en una ensayada coreograf铆a, iniciando el rito de su acicalamiento. 
Como marioneta en un teatro de t铆teres, se dej贸 hacer, ... que acaben pronto, ¡Dios!

Despu茅s con paso firme, estudiada postura, mirada al frente, accedi贸 a la sala.
Los flashes la bombardearon al un铆sono.
Las preguntas se disparaban a diestro y siniestro.

De repente sinti贸 un ligero devaneo, la visi贸n borrosa, sin tiempo a m谩s, cay贸 sobre la moqueta como un triste fardo abandonado.


RELATO 5

HERENCIA GEN脡TICA

La primera vez que su nieta le habl贸 de la mujer que sal铆a del cobertizo, del fondo olvidado del jard铆n, pens贸 que hab铆a descubierto el retrato de su hija Esmeralda guardado en la gaveta. La tom贸 meses antes de la tragedia.
La descripci贸n era exacta: chaquetilla negra ajustada al talle, sombrero a juego engalanado, amplia falda de volantes amarillos y ramos de rosas del mismo color. 
En una segunda ocasi贸n, dijo regresar del cobertizo; entonces la anciana se alarm贸, porque este ya no exist铆a, fue derribado tras encontrar a la madre de la peque帽a ahorcada en una viga. 
¡Malditas visiones!

RELATO 6

TRAS LAS CORTINAS

Tras las cortinas de la vieja casa solitaria, Iv谩n esconde un gran secreto: un vestido de mujer.

Cada tarde, despu茅s del trabajo, se acerca a la casa abandonada y se prueba el vestido frente al espejo, imaginando un mundo que todav铆a no se atreve a habitar.

Pero hoy el calor es asfixiante y decide abrir la puerta. El sol penetra en la estancia y la falda, hasta entonces triste y gris, comienza a te帽irse de amarillo, al igual que las rosas del jard铆n. 

Y ella, por primera vez en mucho tiempo, baila entre las flores, libre al fin.

RELATO 7

ANTES DEL SHOW

Al abrir el sobre que recogi贸 de su buz贸n, Petro encontr贸 una invitaci贸n que solo indicaba d铆a, lugar y hora. Le encantaban las citas a ciegas, as铆 hab铆a conocido a V铆ctor, el amor de su vida. 

El d铆a se帽alado, entre el p煤blico encontr贸 a antiguos compa帽eros de colegio. Cuando la luz se apag贸, al ritmo de la m煤sica, un transformista enmascarado se acerc贸 al proscenio. Mirando a Petro, se agach贸, se quit贸 la careta y le dijo:
_Soy el cobarde que te gritaba "maric贸n" en los recreos.T煤 eras el espejo en el que me daba miedo mirarme. Lo siento_.

RELATO 8

INDECENTE

Dicen que las mujeres decentes esperan. Ella se cans贸 de esperar y de ser decente.
Se visti贸 para la ocasi贸n y sali贸 a esperarlo en la puerta de casa. Sab铆a que, como cada tarde, 茅l pasar铆a por aquel camino.
Cuando lo vio aparecer, cogi贸 las flores y gir贸 para que la falda amarilla se levantara lo suficiente, dej谩ndolo sin aliento.
脡l fij贸 los ojos en ella, le dedic贸 una sonrisa llena de picard铆a y camin贸 hacia su deseado destino.
En vez de flores, le ofreci贸 su boca.
Las rosas cayeron primero.
Ellos se amaron despu茅s.
El jard铆n guard贸 silencio.

RELATO 9

EL ESP脥RITU DE LA VETUSTA MANSI脫N

La vetusta mansi贸n suspira
bajo hiedras antiguas; guarda secretos de amor eterno.

Gitana de rosas amarillas,
volantes al viento, tu danza despierta la campi帽a dormida.

Un joven te jur贸 la vida;
una hechicera celosa maldijo vuestro destino.

Cada solsticio regresas,
hecha perfume, p茅talos dorados danzan contigo.

脡l besa tu sombra temblando;
t煤 sonr铆es antes de partir.

Te haces rosa, viento, aurora;
jam谩s dejas de amarlo.

Los viejos jardines florecen cuando siguen tus rosas amarillas;
entonces dos corazones vuelven a latir porque el amor nunca muere, solo aprende a esperar hasta romper toda condena con un beso eterno bajo la luna.

RELATO 10

ALTA COSTURA 

Cuando encontr贸 el sobre entre la correspondencia grit贸 de alegr铆a. Se pellizc贸 las mejillas: hab铆a sido seleccionada para desfilar en la Semana de la Moda de Par铆s para dise帽adores noveles. Durante meses cosi贸 el vestido perfecto sobre un patr贸n 36 petit. 
Al llegar a Orly, la cinta de equipajes gir贸 hasta quedar vac铆a. Rompi贸 a llorar. El desfile empezaba en pocas horas. 
Cuando anunciaron su nombre, apareci贸 en la pasarela una modelo radiante, envuelta en volantes imposibles y flores exuberantes. 
Tras la ovaci贸n, seguridad le exigi贸 devolver las cortinas y los centros florales de aquel improvisado vestido.


RELATO 11

CORAZ脫N AMARILLO 

Corr铆a el a帽o 1932 y Fuensanta caminaba cabizbaja con su vestido y coraz贸n rotos. Era una mujer trans en un mundo incapaz de verla con dignidad. Viv铆a entre habitaciones h煤medas, pan duro y miradas cargadas de desprecio. Su color favorito era el amarillo porque imaginaba que el sol pod铆a abrazarla c谩lidamente cuando nadie m谩s lo hac铆a. Cada insulto dejaba una herida invisible, cada puerta cerrada pesaba como una condena. Aun as铆, llevaba siempre una flor amarilla entre sus manos, convencida de que alg煤n d铆a existir铆a un lugar donde pudieran verla y considerarla simplemente como mujer, sin miedo, verg眉enza o culpa.

RELATO 12

¡V脕MONOS P’A LA FERIA, CARI脩O M脥O!

Quince de abril de 1920. Cayetana, ilusionada, estrenaba el traje de faralaes y amazonas que ella misma dise帽贸 para la feria. 
Entre volantes y rosas amarillas se acomod贸 en el coche de caballos que la condujo a la caseta. 
All铆 la esperaba el conde de Salvatierra, uno de sus fervorosos pretendientes, que aprovechar铆a la ocasi贸n para pedirle matrimonio.
Apenas Cayetana se baj贸 del carruaje, a bocajarro, le pregunt贸:
¿Quieres casarte conmigo?
S铆. Pero antes, has de saber que no soy mujer.
¿Y qu茅? Yo tampoco soy conde. 
As铆 que... ¡Hummm! Me encantar谩 compartir ese precioso vestido contigo.


RELATO 13

LA ROSA AMARILLA 

El mundo oscuro dominaba el tiempo, paraliz谩ndolo hasta quedar atrapado en una postal sepia.
Una foto congelada, donde sus habitantes perdieron la capacidad de expresar sus ideas.
Tan solo estaban autorizados los sentimientos negativos, sin posibilidad de revelarlos a positivo.
Un mundo dentro de un cuarto oscuro, donde las instantaneas colgadas del cordel se secaban; como se secaban sus moradores. 
Pero un d铆a una joven dada por muerta, se abri贸 paso entre las sombras, y al escapar de su pante贸n, las rosas secas se tornaron amarillas; convirti茅ndose ella en otra rosa. Extendiendo as铆 el color por aquel mundo, antes blanquinegro.


RELATO 14

DECLARACI脫N FALLIDA

Llevaba todo el verano rond谩ndola. La hab铆a visto bailar en la misma puerta del jard铆n, vestida de amarillo escandaloso, agitando las extremidades como si lo llamara. Coqueteaba con el viento y 茅l hinchaba el pecho. Cada tarde zumbaba cerca, le recitaba tonter铆as, esperaba una se帽al.
Ese d铆a no lo pens贸 dos veces: aterriz贸 en su hombro y carraspe贸, nervioso:
—Est谩s preciosa hoy, m谩s que nunca.
Silencio. Ni un parpadeo.
Entonces repar贸 en el polen que le cubr铆a las patas, en el aroma dulz贸n, en las ra铆ces bajo la falda dorada.
Al menos, pens贸 avergonzado, invita ella.


RELATO 15

LA MUJER QUE DANZ脫 PARA QUITARSE UNA PENA MUY GRANDE

En K茅kestet艖, aldea enclavada en los C谩rpatos de Hungr铆a, era costumbre que las f茅minas m谩s j贸venes del lugar celebraran la llegada de la primavera participando en una pintoresca ceremonia.
El d铆a del equinoccio, vestidas de domingo y portando hermosos ramos de flores, se aproximaban a los j贸venes casaderos en una suerte de danza, comenzando as铆 un largo noviazgo inquebrantable. 
Tania, que hab铆a emigrado a Kiev con su padre, no pudo danzar para su enamorado, padeciendo un profundo penar durante d茅cadas. 
El d铆a de su cuarenta cumplea帽os, decidi贸 celebrar su particular danza de las flores. 
Y su tristeza desapareci贸 de pronto.


RELATO 16

UN CONCURSO ROMPEDOR

Fui a un concurso donde se premia, no la canci贸n, sino el palmito del cantante, la puesta en escena, la menor cantidad de ropa y el romper con todo. Y vaya si rompieron, rompieron con la vista, el o铆do y el gusto.
Soport茅 los agudos que rompen el t铆mpano, el ruido con ritmo y la extravagancia de flashes enloquecedores, pero lo que acab贸 conmigo en una camilla y ox铆geno fue el 煤ltimo baile: un ser andr贸gino vestido la mitad de hombre y la otra mitad con un falda amarilla que daba vueltas y vuelta y saltos desaforados.
Y me rompieron.

RELATO 17

SUPERSTICI脫N

Me cost贸 a帽os ser reconocida como actriz. Mi nombre llenaba teatros, pero hab铆a algo que me dominaba: el color amarillo. Me aterraba. Si lo ve铆a antes de una funci贸n, era incapaz de salir al escenario.
Mi segunda de reparto, consumida por la envidia, conoc铆a mi debilidad. La noche del estreno apareci贸 vestida de amarillo, con enormes ramos de flores del mismo color.
El p谩nico me paraliz贸. Nunca sal铆 a escena.
Aquella funci贸n fue la 煤ltima de mi vida.

RELATO 18

A SOLAS CON MIS RECUERDOS

Dicen que cada noche se engalanaba con sus vestidos m谩s deslumbrantes. Su vida se fue ti帽endo de sepia, abrazada a la rom谩ntica nostalgia de un pasado que a煤n respira en su memoria. La lozan铆a qued贸 atr谩s, pero ella insiste en desafiar al tiempo y a la hora exacta de su funci贸n, se viste para un p煤blico imaginario y vuelve a sentir el eco de unos aplausos que nunca olvid贸. Cuando cierra el tel贸n de ese instante de gloria, ya no la espera su vestidora y cada d铆a las inevitables l谩grimas caen por sus mejillas. Solo queda ella frente al olvido.

RELATO 19

SEGUNDAS NUPCIAS

Hab铆a llegado el d铆a por fin, fueron diez a帽os de espera tras esa fat铆dica noche de verano.
Lo que puede la envidia, dec铆a su t铆a Amparo siempre. 
Aurora se sent铆a lista para esta nueva oportunidad tras su descanso.
Esta vez saldr铆a de su actual morada llevando algo amarillo contra el mal de ojo.
Y as铆 lo hizo, pero nadie la ve铆a, pero todos la recordaban por su tr谩gico fallecimiento al pie del altar.
Ella igual estaba radiante y dispuesta a volver a la iglesia del pueblo.

RELATO 20

ROMPER CON TODO

La casa respiraba lenta y sent铆a que mi coraz贸n, joven, se iba apagando. El tiempo se ce帽铆a sobre mi cuerpo como una primavera sin sol. Hoy vendr铆a mi prometido a visitar a mis padres para zanjar el casamiento concertado.

Un sentimiento herido se apoder贸 de m铆. Dol铆a m谩s que el trabajo de la siembra, los establos, lavar en el r铆o helado... era mi libertad la que estaba en juego.

En un arrebato decid铆 marcharme corriendo. Extend铆 mis brazos y, mientras con las yemas de mis dedos acariciaba las flores, miles de p茅talos salieron revoloteando a saludarme cubri茅ndome de besos.

RELATO 21

EL CANC脕N AMARILLO

Enseguida me hiciste creer que me amabas y ¡vaya si lo hice yo contigo!
Recuerdo aquella min煤scula y fr铆a buhardilla en Montmartrey. 
Recuerdo nuestra juventud brotando por los poros, el delirio nocturno, y esa radiante sonrisa que acompa帽a mi duermevela diario de los tiempos ulteriores sin ti.
Cuando desapareciste, en el Moulin Rouge solo susurraron que un gran mal te atenazaba.
Hoy, despu茅s de seis lustros, te vislumbro saliendo a bailar a la puerta de esa abandonada casa cerca de las v铆as del tren, rostro y manos cubiertos, sola.  
Y veo que, ¡hoy lo has vuelto a lucir!