viernes, 17 de septiembre de 2021

RELATOS SEMANA 74

 

Foto: Dominique Bigelow

RELATO 1


Tiempo


Tiempo, tiempo, tiempo... es lo único que necesito para volver a abrazar a mis seres queridos.

No quiero más besos a través del cristal de un coche.

Quiero sentir las manitas de mi nieta recorriendo las arrugas de mi cara y sus besos en cascada después.

Que su risa retumbe en mis oídos cada vez que jugamos a decirle adiós a las nubes viajeras.

Su energía y cariño por sí solos, me impulsa a seguir cada día.

Sé que ha de llegar ese momento, por eso mi único deseo es disponer del tiempo para llegar a vivirlo.


RELATO 2


La transformación del lapso de tiempo*


La cámara translápsica se inventó para el cambio entre edades, dando solución a la senectud, uno de los problemas del siglo 24. El individuo senil pasaba a ser de nuevo un infante, lactante en muchos casos.


Fue diseñada bajo los cánones estéticos del vehículo a motor del siglo 21, lo que la hizo famosa y muy utilizada.


En las primeras máquinas apareció un error: durante unos segundos de la translapsación, ambos seres eran materiales, coincidían y podían, incluso, saludarse, profiriendo risas y otras emociones que parecían ya erradicadas.


Posteriormente este fallo se subsanó y la conversión es, ahora, inmaculada.


RELATO 3


Siempre abuelos


- Adiós, vida mía. Guarda en tu memoria, lucero, la imagen de tu abuela, como yo tengo grabadas las dulces y trasparentes miradas que mostraban la incondicional entrega de mis abuelos; la presencia siempre atenta, mirando a veces de reojillo, para que nada me pasara, del abuelo Gregorio, que echaba su partida al tute, y mi abuela Paca, que preparaba aquellas excesivamente abundantes comidas, porque yo estaba en edad de crecimiento, incluso cuando ya había cumplido los treinta; los caprichos a escondidas de mamá…

- Hablas muy raro, yaya, y no te entiendo. Pero eres la más guapa.


RELATO 4


Sabías lo que te esperaba, que no volveríamos a encontrarnos, que te irías diluyendo en la nada a velocidad de vértigo. A pesar de todo ello, sonreías con esa expansiva dulzura tuya que ablandaba cualquier espacio. Yo también era consciente de que nos veíamos por última vez. 

Sí, fui de visita en varias ocasiones, pero ésa ya no eras tú. No se podían llamar encuentros, no hubo más abrazos bienhechores ni más “mi niña “chiquetita” de “micentraña””. 

Ese cuerpo frágil y durmiente, que yo miraba consternada, no estaba habitado por ti. Era tan sólo la cascarita vacía de mi abuela.


RELATO 5


La vida a través de los ojos de madre


Nunca he visto a mi madre vieja, la he visto arrugarse, pero siempre bella por dentro y por fuera.

Su forma de ser y pensar nunca ha cambiado, salvo por su enfermedad que no logra reconocerme.

Sigue teniendo la misma alegría e inquietud que cuando era joven. Todo le parece maravilloso sólo por el hecho de estar viva. Porque yo creo que para ella, la mejor manera de agradecerle a la vida es dar testimonio de su grandeza y ser partícipe de ella. La vida tiene el sentido que le queramos dar y será bella siempre que así la veamos.


RELATO 6🥇


SEMPITERNA SONRISA


Envuelta en un torbellino, recién nacida, me dejaron con mi abuela. 

Extraordinaria, con buen sentido del humor, fuimos felicísimas. Se ocultaba tras las puertas para sorprenderme, planeaba excursiones al jardín donde almorzábamos sobre el césped, cenábamos helados de tres bolas, escondía objetos en sitios inverosímiles: las llaves en el congelador, las gafas en la lavadora. Lo más insólito, dormir toda la noche en una colchoneta sobre el agua de la piscina.

Lo conté a mis tíos. La llevaron de vacaciones a un hotel, con sus amigos, dijeron.

Fue la última vez que la vi. Iba muy contenta, sonriendo, como siempre.


RELATO 7🏵️


Autopista al infierno - Recuerdos de mi abuela


De repente la abuela comenzó a hablar de forma muy extraña, la habíamos escuchado decir de todo, aquello era nuevo. 

Hablaba de forma repetitiva, todo era absolutamente ininteligible. 

Le temblaba la mano derecha rítmicamente, siguiendo el compás con la pierna, ya pensabamos que era el marcapasos. 

Observamos unos cables en las orejas y al tirar, dos diminutos auriculares cayeron. 

La abuela dejó de emitir sonidos, como si hubiese sido desactivada. De los auriculares salía un estridente sonido en inglés: 

-I’m on the highway to heeeeeell…

Comenzaron a sonar carcajadas sin parar de cinco cabecitas que asomaban por la puerta.


RELATO 8


RECUERDO


¿Lo soñé o fueron recuerdos de mi bisabuela? La recordaba mirándose al espejo de estilo _Art deco_ que heredamos. Cuando hablábamos de ella, me decían que era imposible que llegara a conocerla porque falleció antes de que yo naciera.


Hay personas que sobreviven en la memoria de las historias que se cuentan en casa, que incorporamos a nuestras vivencias, que se entremezclan entre la realidad y la imaginación.


Ahora tengo ochenta y siete años y me despido de mi bisnieta... Me pregunto si la volveré a ver, si realmente me recordará o si simplemente formaré parte de sus sueños.


RELATO 9


Tesoros que caducan


Últimamente noto como si mi cabeza fuese un espejo empañado. Me cuesta ver lo que se esconde detrás del vaho. 


Visitamos demasiado el hospital y, sin embargo, cuando cruzo el umbral del edificio parece la primera vez.  


No me dicen lo que pasa, pero sé que mis recuerdos se están desvaneciendo; quizás ya me lo han dicho y no me acuerdo. 


Voy observando los mejores momentos de mi vida que siguen estando ahí y los despido con cariño. 


Hoy le he dicho adiós a la niña que fui, a mi infancia feliz. ¿Podré despedirme de la anciana que soy?


RELATO 10


MI ABUELO 


Mi abuelo era la mejor persona del mundo. Todos los días, me llegaba por su casa a recoger el periódico. Buscábamos juntos palabras en un diccionario. Uno de esos días, dijo que me fuera corriendo, que los civiles habían entrado en el congreso, no entendí nada. Anarquista, huyó en la Desbandá. Era conciliador y emanaba bondad. Todos lo adoraban. Sus genes se perdieron... Nadie los heredó.

Atesoro cada minuto que pasé con él, su olor a Ducados. Cuidó de mi abuela, mujer de carácter seco y triste. Murió meses antes que ella. Mi madre decía... Dios no quiso que descansara.


RELATO 11


Somos secretos


Dicen que todos hemos sido alguna vez el secreto de alguien. 


Yo fui el de aquel hombre casado, que nunca debió convertirme en su secreto siendo yo casi una niña.


La hija que tuve de él, fue mi secreto y el de mis padres.


Fue un secreto para mí la familia que le dio cobijo y la vio crecer. Yo también fui un secreto para ellos.


Te he buscado toda mi vida, y ahora, cuando más cansada estoy, nuestros caminos se cruzan. Te veo desde mi ventanilla y me veo en ti. 


Me lanzas un beso... Ya puedo descansar.


RELATO 12


Yo


- ¡Hola, María Pita! ¿No me conoces?

- No, ¿quién eres?

- ¿Cómo que quién soy?... Tú, con muchos años menos. Me parece, eso creo; porque yo cierta y lógicamente no me acuerdo.

- Pero, entonces, no hay alguna evidencia que nos identifique como la misma persona?

-Sí, claro: la memoria; pero yo realmente no me acuerdo de ti. Perdón, de mí..., con tan pocos años.

-Pues qué quieres que te diga, María; yo tampoco puedo acordarme de cuando tenga setenta y ocho años , como es tú (mi) caso.

-Tal vez el recuerdo podría haber sido un buen hilo conductor, pero lo olvido todo.


RELATO 13🥈


VIAJERA EN EL TIEMPO


Me equivoqué de década, llegué diez años antes. Yo no iba a entender el mensaje. Sólo tenía una oportunidad en mi viaje por el tiempo, y creo que la fastidié, una ecuación errónea y…me vi cara a cara con mi yo de tres años, cristal de por medio para evitar el contacto físico. 

“No te cases con Ramón” Fue el mensaje. Me tiró (me tiré un beso)

Cuando llegué a mi hotel, la foto de mi hija, me llamó la atención, vi impactada como el negro de sus ojos se había vuelto azul intenso. ¡¿No me casé con Ramón?


RELATO 14🏵️


TU VIDA ENTERA


Hola, cariño.


Ojalá retengas en tu memoria este momento mágico. Este reflejo que te ofrezco eres tú y soy yo. Soy tu vida entera.


Caminas por un largo y maravilloso sendero de abundancia.


Abundancia de amor, de prosperidad y felicidad.


Abundancia de errores cometidos y olvidados que harán de tí una mujer sabia y tranquila.


Agradece todo lo bueno que tendrás y aprende de todo lo que sea menos bueno, porque en algún momento, indefectiblemente, alguien necesitará tu amor y tu cálida presencia.


Víveme con plenitud y quiérete (quiéreme) mucho.


Y cuando llegues al final, recuérdate con una sonrisa plena.


RELATO 15


Añoranza


Se iba y no sabía cuándo volvería a verla. Mis padres dijeron que se había ido de viaje. Yo no les creí porque sabía que no se iría a ningún sitio sin mí. No volví a verla pero siempre estaba conmigo. Soñaba con ella. Cuando tomaba alguna decisión pensaba en ella. Y las cosas me fueron bien. Ahora soy yo la que viaja y es como si viajase con ella. Viajaba por ella. A lo mejor algún día la vuelvo a ver.

 

RELATO 16🏵️


MI ABUELITA ISABEL


Pequeñita, tanto como para que mi boca pueda posarse en su frente para besarla, y tengo doce años. Le peino su roete, primero una trenza hasta su cintura y luego la enrosco hasta que se pierde entera. Le abrocho su corsé azul sobre su espalda encorvada. Duerme conmigo cuando nos visita, meto mi nariz en su nuca para dormir. 

Ella esconde la comida que no quiero bajo las mondas de naranja para que mamá no se enfade.

Se fue ayer. No quise verla en la caja.

Todavía suena el papel de plata con el que escondía moneditas bajo mi almohada.


RELATO 17🥉


RAÍCES

Venías cada año tras la vendimia con canastos de uva moscatel, racimos de nuestras cepas, lo celebrábamos atando lucecitas a los árboles y resplandecíamos felices juntos.

_Eres agua pura de jardín, rojo amapola, mi sangre, ramificaciones del mismo coral_.

_Yo ya soy atardecer_. Decías.

Me contabas los cuentos al revés. No son malos los lobos, ni comen abuelas, recalcabas.

¿Cómo imaginar que un virus feroz te comería?

Me miro en ti, yo con 5 años, tras el cristal del automóvil de papá, tú besándome entre las nubes camino del cielo.

No me gusta que atardezca y se oxiden las nubes.


RELATO 18

Carta a una abuela


Todas las noches me decías, que los gnomos, pintaban con acuarelas 

mágicas las flores. 

—¿A ver que nos encontramos mañana?

Me dabas un beso y me acostabas.

Entre Primulas, Margaritas, Rosas, Lavandas, Jazmines, Adelfas,Campanillas…, me enseñantes los colores. 

Ya mayor te visitaba. Paseábamos por el jardín; un día te corté una flor; me susurrastes al oído:

—Bonita rosa, rojo terciopelo.

Era amarilla 

Ahora que los surcos de los años,

atraviesan mi cara. 

Yo tampoco quiero, que mis nietos, sepan que estoy quedándome ciega.


RELATO 19


Los días que no volverán


Querida Alicia:


En el ocaso de mis días y antes de cruzar la frontera de mi razón quiero darte un consejo: vive, ríe, ama y sueña. Estamos hechos de todas las pequeñas decisiones que tomamos, pero te darás cuenta que no tiene sentido preocuparse por el futuro porque los problemas que realmente tienen importancia son aquellos que nunca pasaron por tu mente y que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera. Canta, baila y viaja. Aprende cosas nuevas, conoce gente. Ese es el secreto de la felicidad. 


Te quiere,

tu abuela Remedios.


RELATO 20


Reverse


Querida nieta :


Has nacido, y tengo la suerte de conocerte... antes de que el tiempo te borré de mi mente, 

he vivido muy feliz, junto a toda mi gente,

pronto os olvidaré, y me entregare a mi suerte.

pero antes de apagarme, me despido lentamente,

luchando con cada latido por asirme a la cordura,

por recordar cada nombre y cada aventura,

por deciros que habéis sido mis amores, mis ternuras,

que no quiero ser un lastre, que me espera la locura.

por eso te digo adiós, con sonrisas y amargura,

por que cuando vuelva a verte, ya sera con ataduras.


RELATO 21


El tiempo pasa


Ayer eramos niños lanzando besos al aire y de pronto en nuestro cabello no se aprecian más que canas.


RELATO 22


JUNTAS


Es imposible imaginar el futuro, prevenirlo, diseñarlo. Es imposible enmendar el pasado, corregirlo, resucitarlo.

Es difícil imaginar lo que la otra imagina, pero es fácil necesitar compañía y acompañarse, acariciarse, reír y llorar juntas, mirarse.

Así la una aprendía lo que la otra iba olvidando, que alguna vez fue joven pero no lo sabía y aprendía a vivir sin enterarse.

viernes, 10 de septiembre de 2021

RELATOS SEMANA 73

 

Foto: Autor desconocido


RELATO 1


Ella y su maldita manía de hacer la lista de la compra con la máquina de escribir


-Vasos a la izquierda, tazas a la derecha; acostarte a las diez; pantalón azul los martes, vestido de flores los miércoles…


Lo sabía. La evaluación neuropsicológica lo reveló. Ella: veintinueve años, doctora en astronomía, cinco idiomas. Siempre tan inteligente, padecía deterioro cognitivo con bloqueos ante situaciones de estrés.


-[Silencio]


-…siempre sola con tus perros y tu máquina de escribir cuando un ordenador…


-[Silencio]


Llaves, bolso, puerta.


Durante sus bloqueos dejaba de escuchar, tampoco escuchó aquel coche.


Acaricio su recuerdo en mi bolsillo: ella y su maldita manía de hacer la lista de la compra con la máquina de escribir.


RELATO 2🏵️


SOBREVIVIENDO


Diez años después de que una tormenta solar sumiera la Tierra en una nueva era primitiva, mi vida llega a su fin. He podido sobrevivir ese tiempo gracias a mi vieja máquina de escribir. Me dediqué al viejo oficio de “escribidor”, malos escritores que por unas monedas escribían para otros. Cualquier objeto que no necesitara electricidad era codiciado y muy valioso. Tanto era así que tuve que esconderme para hacer mi trabajo. El papel lo traía el cliente, la tinta, la ponía yo. Muchos me preguntaban porqué la letra de mis últimos encargos ha pasado del negro al rojo desvaído.


RELATO 3


Meredith Parker


Como si fueras un Dios me diseñaste. Me imaginaste atractiva, misteriosa, algo fría y muy calculadora. Necio.


No llegaste a ponerme nombre porque tus palabras se materializaron con rapidez. Estupefacto ante lo ocurrido, dejaste que tus dedos se dejasen llevar por la inspiración y continuaste tecleando sin parar. Iluso. 


Te seduje para alejarte de esa máquina y acabé con tu vida. Sencillo.  


Ocupé tu lugar y comencé a reescribir mi historia. Maravilloso.  


"Me llamo Meredith Parker y hay algo que debéis saber de mí, siempre consigo lo que quiero”


RELATO 4


Un lunes cualquiera


La taquigrafía no me desagradaba, los garabatos eran adorables, pero estaba convencida de que escribir a ciegas, 300 pulsaciones por minuto, me ayudaría en la vida.

Cuando mis dedos se deslizaban por las tres filas de teclas, mi cabeza controlaba la situación. Con 17 años, escribir a máquina me hacía sentir fuerte y poderosa. 


En 1981 mi rutina de los lunes incluía academia de mecanografía, a las siete.

  

Aquel día, un cartel de "Cerrado por motivos ajenos a la Dirección", me asustó. Corrí a casa y no fui la única.

 Al entrar escuché por la radio "Que se sienten, coño".


RELATO 5🥉


EL POETA


Quedó dormido, sus brazos almohadillaban su cabeza sobre el escritorio. La obsesión por la escritura le "obligaba" a pasar casi las veinticuatro horas delante de su máquina de escribir. Apenas salía de aquel cuchitril sombrío para comprar algunos sandwhiches y cigarrillos.


A las cuatro de la madrugada la policía derribó su puerta. El inspector _Gómez,_ sin prestar atención al detenido se precipitó sobre la _payorit_ y pulsó la tecla _"s"._


¡Por fin! _exclamó._


Lo había encontrado... El defecto en las _estrofa"s"_ de las notas que introducía en la garganta de sus víctimas el asesino en serie apodado "El poeta".


RELATO 6🥈


El Apego


Hoy por fin me decidí a limpiar el altillo.

Lo difícil es seleccionar lo que hay que tirar. Cuando empiezas a sacar cosas de sus escondites, descubres partes de tu vida casi olvidadas...¡Como la vieja máquina de escribir de mi padre!

No pude por menos que desempolvarla y empezar a aporrear sus teclas.

Su soniquete me trasladaba a mi infancia, me había sentir la presencia de mi padre cuando se ponía a escribir sus crónicas periodísticas.

Vuelvo a guardarla en su rincón y, mientras dos lágrimas resbalan por mis mejillas, pienso en lo puñetero que es el apego.


RELATO 7 🥇


MIEDO AL FOLIO EN BLANCO


Mis dedos gravitan en el vacío sobre las teclas de una máquina ancestral desafiando el reto del papel en blanco.

Intento engranar como en un mecanismo de relojería las piezas de un texto, con ingenio, belleza infinita. Los folios van cayendo emborronados, in albis.

Busco la metáfora, llamo a las musas para que fluya ingrávida la fantasía.

Inesperadamente, invadido por el pánico, aparece caprichosa, escurridiza, difuminando ideas, devorando fascinantes universos delicuescentes. Entonces…

No siento pasar el tiempo mientras dura ese sueño de mágicas palabras de papel y sonido mecano.

Inspiración, contigo a mi lado fluye ingrávida la fantasía.

 

RELATO 8


Vacío


Palabras te escribía,

tecleando sin querer,

palabras en el olvido,

que quedaban sin leer.


Resquicios de un amor,

que quedaba en el ayer,

en las noches de vigilia,

soñando con volverte a ver. 


Cada frase que redacto,

la borro y la vuelvo a hacer,

como un ciclo infinito,

de morir y renacer. 


Esta máquina oxidada,

que me atrapa en su placer,

con las musas que me abrazan,

y me hacen ascender, 

redimiendo mis palabras,

para poderte tener, 

cuando brotan mis ideas,

y las hago florecer.


RELATO 9🏵️


Después de un punto y final, empieza otro capítulo


Y aquí estoy, en esta habitación, con mi máquina, el arte de escribir me llena la vida, es como respirar, es parte de mi esencia. 

Desahogo mi alma, aparto las tinieblas, encontrando pureza en lo impuro, belleza en lo absurdo, verdad en lo invisible y paz en la tormenta. 

Escribo y respiro, escribo y me desahogo, plasmo en letras el mar que me inunda, me ayuda a flotar.

Duele y me quema por dentro.

A ti te gusta leer mis escritos y a mí admirarte. 

Cada uno disfruta el arte a su manera.

Renglón a renglón te enseñaré mi mundo.


RELATO 10🏵️


Malos tiempos para la lírica


Álvaro Sempere tuvo un día de mierda. En realidad, últimamente todos lo eran, desde que tuvo que dejar a un lado su pasión y aceptar un trabajo de los que llamaba _"alimenticio"_.


La ducha le sirvió para eliminar el olor a sudor de su cuerpo, pero no la destructiva frustración que sentía. Así que se sentó ante su vieja máquina de escribir y, durante cuatro horas, descargó en ella toda la rabia acumulada, como un pianista interpretando la pieza más complicada de Litz. 


Por la mañana leyó lo que acabó siendo el final de la novela que siempre quiso escribir. 


RELATO 11


EN UN RINCONCITO


Postrado en la cama hasta los diez años, me bebía los libros como agua medicinal para mis males. Me pasaron a una silla de ruedas. Descubrí la vida exterior, inundándose mi alma de bellas sensaciones.


Visité al anticuario, portador de mis lecturas. Cuando me adentré en esa librería, respiré un sentimiento interno, profundo, yo pertenecía a ese mundo. Descubrí, en un rinconcito, una oportunidad, una antigua “Underwood”. El viejo librero adivinó mis intenciones y me permitió usarla siempre que quisiera. 


Desde entonces no he parado de escribir. A veces, firmo dedicatorias en el frontispicio de los libros de mis lectores.


RELATO 12


CAPÍTULO LXXIV                    


Abrió la alacena en la que guardaba las latas de pintura que tantas satisfacciones le habían procurado.


Sus obras de arte perdurarían eternamente ahora que todo había sido esclarecido.

Pero faltaba su obra cumbre; ésa que con el paso del tiempo acaba en alguna casa de subastas de Londres y bate récords.


Calculó por encima de cuántos litros de pintura disponía y concluyó que podría llenar una bañera standard.

La mezcla de colores resultó ser algo parecido al verde marino.

Se sumergió en el líquido viscoso y mientras moría pensó.... _La armonía es lo único que prevalece_


RELATO 13


Epitafio


Cuando la fama me abandonó y el alcohol amenazaba seriamente mi salud, comencé a experimentar otra seria amenaza además de la más absotuta soledad: el hambre. ¿Qué hacer? Mi enorme capacidad de desprecio hacia los demás, junto con mi soberbia, anulaban cualquier intento de mi instinto de conservación para pedir ayuda o acudir a un centro asistencial de la ciudad como otro indigente cualquiera. Fue entonces cuando acosado y desesperado te vi, vieja compañera, en aquel rincón de la empolvada estantería..., y comencé a combinar letras que se convirtieron en bellas palabras... Y titulé el poema "Epitafio de un nihilista".


RELATO 14🏵️


LA ÚLTIMA HOJA


Sobre la mesa, bajo la luz que se filtra entre los visillos, luce blanca y satinada la hoja de opalina.

Acostumbrada a la caligrafía manual, aquella máquina le resulta ostentosa, pero se deja hacer, deslizándose suavemente por el rodillo, asomando solo la cabeza.       

Todo es nuevo. El golpe de las teclas estremece sus hebras internas, dejándose atrapar por las letras... Márgenes amplios, espacio entre título y texto, ¡qué delirio de comas y tildes! 

Al acabar, sale al aire y cae en la mesa.

Suena un suspiro de alivio y alegría. 


En ese instante, un escritor da por finalizado su libro.

 


RELATO 15


Insomnio


A mi abuela le encantaba hacernos rabiar. Padecía de insomnio y cuando no podía dormir, que era casi nunca, aporreaba las teclas de su vieja máquina de escribir despertando a toda la casa con el estruendo.


Cuando murió, por las noches seguíamos escuchando el golpeteo de las teclas contra el rodillo.


Un día, venciendo al miedo, me acerqué sigiloso a su habitación, asomé la cabeza entre la puerta entreabierta y vi como las teclas se pulsaban solas , me acerqué un poco más y pude leer "Cogí tanta práctica en vida que puedo seguir haciéndolo hasta muerta. Os jodéis"


RELATO 16


El Bohemio


La tarde Parisina se cubría de neblina. La tos persistente no lo dejaba respirar. Todo comenzó a girar a su alrededor. Lo llevaron al hospital.

Al regresar a su húmeda habitación, la encontró alquilada; todas sus pertenencias desaparecieron,

incluida la máquina que encontró tirada en la calle, donde escribió su primer libro. Pasaron veinte años, sus libros eran un éxito.

Una noche una chica famélica le cogió la mano.  

—Venga a mi estudio quiero que lea mis escritos. 

Al entrar la reconoció, era su vieja máquina. 

—¿Dónde encontraste esa máquina.?

—No tengo para comprar nada. 

—La encontré en un basurero.


RELATO 17


LA FAVORITA


Me había dedicado a las bicicletas, pero cuando me hice con la patente del modelo americano Wellington, abrí otra vía de fabricación: la _schreibmaschine_, un invento revolucionario y mejorado. 

Sería "la favorita", la niña de mis ojos, todo el mundo piensa que mi vida fueron las motos y los coches Adler, pero mi mejor aportación a la historia de la humanidad, europea, fue sin duda esta "pequeña" a la que le sienta que ni pintado ese logo dorado de un águila, adler en alemán, sobre una rueda.


Imparable, la escritura irá sobre ruedas, mientras mi imaginación volará libre...


RELATO 18


Canción de amor


Clip clap suenan mis teclas mientras escribes una canción.

Es la historia de tu vida. Va dedicada y la cantarás delante de tu amor. Yo sé que llorará de emoción y se sentirá especial

 Y yo formaré parte de ello. Me encanta mi trabajo. Puedo leerte la mente mientras escribes, porque no siempre escribes lo que sientes. Tu confías en mí y para mí es suficiente. Clip clap suenan las últimas palabras. La canción está terminada. Cántame. Cántala. Cántasela. Con amor.


FUERA DE CONCURSO


UNO ENTRE UN MILLÓN


De mi máquina de escribir salieron obras maestras. Odas, poesías, novelas, teatro, guiones.

Mi imaginación y talento dieron la vuelta a todo lo conocido hasta el momento. Pero fue un gran secreto. Nadie debía saber jamás de dónde salió tanta genialidad. Soy la parte real de un curioso experimento, el teorema del mono infinito. Real, porque nadie jamás hubiera imaginado que fuera posible. Lo cierto y verdad es que no éramos un millón de monos, éramos 999.999 monos y yo. Mi obra jamás verá la luz con mi firma, y sigo encadenado tecleando mi máquina como poseso. Mi nombre: 867.579

viernes, 3 de septiembre de 2021

RELATOS SEMANA 72

Foto: María Muñoz



RELATO 1🥇


La canasta oxidada


Mi madre refunfuñaba a todas horas cuando nos mudamos a la casa del pueblo. Como mujer de ciudad, aquello se le antojaba un aislamiento innecesario. Mi padre propuso comprar una canasta de baloncesto para entrenar conmigo. Mi madre se negaba alegando problemas de espacio. Llegó la canasta, y con ella muchas risas que compartí con mi padre. También trajo el silencio de mi madre.

El balón botaba al ritmo que el abismo crecía entre ellos. 


Mi madre se marchó un día. 


Después lo hicimos nosotros. 


Una canasta oxidada, delante de un hogar hecho de escombros, nos recuerda lo que fuimos.


RELATO 2


EL NIÑO INCOMPLETO


En el Colmado Vázquez se rompió el silencio con el llanto de esa criatura que llegó al mundo entre cajas de fruta. Cándido Vázquez agarró casi al vuelo a su primogénito al que esperó con expectación. Con lo que no contó era que “el Creador” olvidó dotarlo de piernas. Aun así, el pequeño Candidito cumplió su sueño: jugar al baloncesto. Con 7 años, tras una huelga de hambre, convenció a sus padres para que instalaran una canasta en el patio con las gallinas. Hoy mira orgulloso esa foto con sus padres, sosteniendo un trofeo sentado en su silla de ruedas.


RELATO 3


Cuántas veces


Cuántas veces pensamos, después del nacimiento de Claudia, sustituir tu cubierta de tejas árabes por lastras de piedra, acorde con la arquitectura de aquel maravilloso pueblo de donde eran los abuelos; cuántas veces estuvimos de acuerdo en cambiar aquellas vigas apolilladas de pino gallego por otras de roble o castaño; cuantas veces nos imaginamos tu suelo de madera lijado y enriquecido con los mejores barnices..., y tus puertas y ventanas sustituidas por otras de maderas nobles que desafiaran el tiempo; cuántas veces quisimos sacar la piedra de la fachada para que luciera en todo su esplendor nuestro hogar; cuántas veces...


RELATO 4


MANÁ


Fue un niño prodigio físicamente hablando, con catorce años, ligero como un pájaro, ya medía 1,98. Con mucho esfuerzo, sus apenas doce vecinos le compraron una canasta de segunda mano para que entrenara. Su triunfo sería como maná para su humilde aldehuela. Llegó el día en que, con todos los ahorros, le compraron un billete de avión. Haría una prueba en la capital para un equipo de primera. 

El avión se estrelló al aterrizar. Ningún superviviente.

En la placita de su aldea, en la quietud de las noches, a diario se oye el sonido de una pelota botando y encestando.


RELATO 5


Redención


Una suave llovizna que se convierte en diluvio. Te refugias en un portal. Exposición fotográfica. Un toque de color sobre fondo pardo llama tu atención. La reconoces: la casa del pueblo de tus abuelos.


Perdiste el contacto hace 43 años. ¿La razón de la discusión? No la recuerdas. Recogiste tus cosas y diste un portazo a aquellas dos únicas personas que te dieron cuanto tenían cuando no tenías dónde ir. Nunca tuviste una palabra amable. Pero ahora tienes un nuevo propósito: rehabilitarla y devolverle la luz y la vida que un día ellos te devolvieron a ti.


RELATO 6🏵️


PRECIOSA


Demoleré partes que sobran de tu interior y retiraré todo aquello que ya no te sirve.

Construiré la distribución que mereces y sustituiré tus cables y tuberías por otros jóvenes y modernos.

Después alisaré tus paredes, techos y suelos dejando tu piel tersa y feliz, preparada para revestirla con materiales elegantes.

Así, una vez desaparecidas tus grietas y manchas, podré pintarte con los colores más bonitos del mundo.

Iluminaré tus sombras con luces cálidas y reconfortantes.

Y por último, te daré los muebles precisos para que seas cómoda y acogedora.


Serás preciosa....


Como lo era tu dueña....


Mi madre


RELATO 7


AMORES PROHIBIDOS


Teníamos que encontrarnos, tan jóvenes, escondidos en los abandonados cruces subterráneos para poder amarnos. 


Esa oscuridad, los grafitis, la basura y el olor a orines no me molestaban, porque la sinestesia me concentraba, únicamente, en el aroma limpio de sus cabellos, la suavidad de sus mejillas, el resplandor de sus ojos verdes... Para mí, esos momentos con ella, eran un paseo por el cielo para alcanzar la gloria.


Después, atisbábamos si había alguien fuera y salíamos, disimulando, cada uno para su casa. 


Aún hubimos de esperar un tiempo, hasta que yo encontré un "palacio" merecedor de mi reina paya.


RELATO 8


Marché


Mirando las canastas del Philadelphia Arena, mi mente viaja al momento en el que te abandoné y dejé atrás la vida que conocía. 

Siento la brisa en mi cara, el olor a hierba cortada, el mugir de "les vaques". Mi paladar puede gustar el queso y las fabes que comí por última vez en tu cocina.


Marché, pero nunca me fui. Conseguí mi sueño, pero dejé entre tus paredes una vida plena que recuerdo cada vez que veo una red. Y han sido muchas.


Volví y ya no eras. Prefiero verte en mi cabeza, por qué tus ruinas me hacen sufrir.


RELATO 9🥈


Mi vida aquí


Entre semana, a las ocho en punto, ya estaba mi madre preparada para frotarnos la cara con la esquina húmeda de una toalla. Una para cada uno y la cuarta para ella. Luego nos peinaba con colonia y raya a un lado, cogíamos las mochilas y corríamos al cole.


Los fines de semana los disfrutábamos sin horarios ni obligaciones. 


El domingo por la tarde tocaba hacer deberes, menos aquel en el que mi padre apareció con una canasta de baloncesto en su camión.


Dos días después, se lo llevó la Guardia Civil... 


Pero esa es otra historia...


RELATO 10


No te acerques


Todo pueblo tiene sus leyendas y supersticiones. En el mío hay una que prevalece por encima de todas, la de “la casa al final del camino”. 


Es una edificación ubicada casi al límite de la localidad. Sus viejas paredes contienen las almas de los dueños, quienes fueron brutalmente asesinados en plena noche. Gritos, presencias y otros sucesos espeluznantes rodean la construcción.


Conozco cada historia que se cuenta con detalle porque yo mismo las divulgué. Supe que en algún momento me sería útil y no me equivoqué; nadie ha descubierto mi canasta de baloncesto, la cual sigue regalándome grandes momentos.


RELATO 11


Ikebana (Despertar flores a la vida)


Ese accidente me dejó solo y truncó mi carrera deportiva.

Me cansé de hablar con Sheila, la araña, que convirtió las hilachas de mi canasta de baloncesto, mezclándolas con su telaraña, en su hogar.

Me gritó: - ¿Donde vas?

—¿Yo? — Vivir la vida…    


Volví de Japón; a mi casa, desconchada, decolorada por el tiempo. Sus carcomidas puertas, ventanas, orquestaban sus crujidos con el sibilante viento.

Los recuerdos remueven cenizas.

Vuelve el olor a jazmín, mezclado con aplausos. 


Pero yo veo a través de mi copa de vino, un hermoso ikebana. He regresado acompañado, he encontrado la felicidad: 

“El Amor”


RELATO 12


La Aldea


La primera vez que pisé la aldea sentí que retrocedía en el tiempo.

Iba a pasar el verano allí y para una adolescente aquello era toda una prueba.

La vida para los lugareños era el campo y llevar las vacas a los pastos.

Para los jóvenes, la única distracción consistía en reunirnos tras el almuerzo en la vieja casa abandonada de la Portella. 

Su balcón de madera se resistía al derrumbe y sus entrañas de piedra asomaban ya por su fachada.

Tenía una canasta de baloncesto donde los chicos jugaban mientras nosotras empezábamos a sentir los primeros efluvios del amor.


RELATO 13


La morada lúgubre


Aquella casa durante años la hipnotizaba. 

No pasaba un solo día sin que sus ojos se clavasen en ella. 

Conocía su ubicación de memoria, en la colina de la carretera comarcal que usaba para ir y volver al trabajo. 

En otro tiempo debió de ser una casa cuidada, con pista deportiva. 

Ahora su abandono y su ruina parecían mostrarla con desdén, helaba el alma.

Mi piel se eriza, un escalofrío asciende por la espalda y la respiración se entrecorta. 

Respeto o miedo, ni yo sabía que sentía. Aún así siempre la miraba. De forma instintiva, como atraída por un imán.


RELATO 14🏵️

JARDÍN COLUNGUÉS


Nèves plantaba gigantescas fabes y cuidaba sus hortensias. Los vecinos iban a su puerta para verlas.

La lluvia era abundante, pero Nèves no dejaba podrirse las hojas, se agachaba y levantaba continuamente.

Una mañana Nèves enfermó. Mantuvo reposo en la planta alta de su casa.

Marcelino, su marido, oyó decir que en la pista del parque D.Hernán Pérez Cubillas se retiraban las viejas canastas de baloncesto.

Consiguió una para Nèves.


Marcelino ató la canasta al balcón. Puso una maceta y su hortensia azul.


Nèves disfrutaba del jardín desde su cama.


El tiempo llevó el jardín y dejó la canasta.


RELATO 15


MI REGRESO


Vieja techumbre que deja al descubierto historias pasadas. Socavones, cicatrices de madera y piedra que evocan el paso del tiempo. Huellas de la adolescencia disfrazadas de abandono.


Vuelvo a ver la belleza de mi casa, pero esta vez, cerrada a cal y canto... como yo.


Mi última voluntad fue que mis cenizas impregnaran la casita de mis recuerdos para descansar con ella.


Acompañado de mis seres queridos entristecidos, vuelvo para no separarme nunca más de ti.


RELATO 16


Historia de cualquier pueblo


Triste. Muy triste. Desolación es lo que siento cuando paso enfrente. Recuerdo nuestros juegos. ¿donde quedaron? Tu en la cárcel, yo esperando. Esperando que vuelvas y me rescates. De este pueblo. De mi familia. De mi misma. Pero queda mucho. ¿Cómo seremos entonces? Todo fue culpa mía. Nunca debí volver a jugar contigo cuando estaba tu padre. No hubiera acabado así. El muerto por cerdo, tu en la cárcel.


RELATO 17🥉


ENCESTAR RECUERDOS


He vuelto.


A las mañanas de gallo ronco y café de pucherete en el _tinao._

Pero ya nada es lo mismo.


A los _terraos,_ secaderos de mis tomates y pimientos de cornicabra.

Pero ya nada es lo mismo.


Al hogar encendido y las cortinas alpujarreñas.

Pero ya nada es lo mismo.


Mi refugio de castaño y nogal, cañas y yeso, pizarra y arcilla, desvencijada y rendida.


Pero la canasta de mis juegos de juventud sigue ahí, en pie, altiva, tiro el balón y...¡Canasta limpia! 

Hay momentos breves, casi fugaces, que te transportan a esos días que fuimos.
 

viernes, 27 de agosto de 2021

RELATOS SEMANA 71

Foto: Jota Ciambotti

RELATO 1

La aventura

Era el ocaso, el cielo naranja dibujaba sus siluetas como si se hubieran cincelado con acuarela.

La única manera de no morir desnutridos era llegar a la gran ciudad rodeada de agua, y con un puente como única entrada.

Sabían que era arriesgado, pero ahora que ya no les quedaba nada, era su única salida.

- ¿Estas seguro que es aquí?
- Si, lo vi en el ordenador central
- Pero si todo es agua y arena
- Sigue buscando, no queda mucho tiempo
* Clonk, Clonk....

Desenterraron la entrada, y se sumergieron en la oscuridad, al final se vislumbraba una luz que decía: “Libertad”.

RELATO 2

Los ríos

Como descendientes del jefe indio Seattle, mi hermano pequeño y yo fuimos educados desde muy pequeños por mi padre, miembro de la tribu suquamish y lamentablemente asesinado por la policía  en el transcurso de una acción de protesta indigenista, en el amor a la Naturaleza y, en particular, a los ríos. Por tal motivo, en determinadas épocas del año y a la caída del sol, nos acercabamos a un pequeño santuario en donde rezabamos porque el agua volviera a dar vida a peces, nutrias y a cuantos animales habitaron estos parajes ahora castigados por los altos niveles de mercurio. ¡Ay!

RELATO 3🏵️

MI HERMANO MAYOR

Mira. En esta foto buscábamos conchas en la orilla. Y cuando yo no encontraba ninguna, sin saberlo, ponías una cerca de mí para que la encontrara y celebráramos mi hallazgo.
Recuerdo las riñas que me evitabas en la mesa, odiábamos  las verduras y tú te comías mi plato en cuanto mamá se daba la vuelta.
A veces éramos como el perro y el gato pero, en el cole, que a nadie se le ocurriera tocarme un pelo o se las verían contigo...

Hoy soy yo quien cuida de ti, querido hermano, hasta que vuelvas a abrir los ojos.

RELATO 4🥇

Una misión casi imposible

Tras atravesar ese cielo, cualquiera pensaría que aquel, y no marte, era el planeta rojo.

Mientras nuestra nave se alejaba, y a medida que salíamos de aquel líquido extraño y agradable a la vez, fuimos adquiriendo la apariencia que nos había sido asignada.

Nuestra misión era descubrir el secreto de la felicidad en la raza humana.

Treinta años después, llegamos a dos conclusiones. La primera, que las personas que decían ser felices eran aquellas que sabían reconocer y atesorar los pequeños instantes de felicidad que les regalaba la vida. La segunda fue que era imposible ser feliz todo el tiempo.

RELATO 5🏵️

Volverte a encontrar

Otro día que acaba.
La ciudad se adorna con las tonalidades rojizas del crepúsculo antes de que sus luces se adueñen de la oscuridad.
Vuelvo un día más hasta la orilla esperando ver tu silueta...pero nada.
El agua me devuelve su resplandor de fuego sin que tú formes parte de él.
No importa, algún día leerás mis mensajes y me perdonarás.
Mientras observo el chapoteo de unos jóvenes en el agua, inicio el camino de vuelta.
Mañana volveré y, quién sabe,  mañana puede ser ese día en el que nos volvamos a encontrar.

RELATO 6

LA SOMBRA DE MI HERMANO

Fuimos dos hermanos que, pese a llevarnos cuatro años, nunca tuvimos problemas; pensábamos igual, nos encantaba pescar,  teníamos las mismas excentricidades, odiábamos la misma comida, suspendíamos las mismas asignaturas…

Un día mi hermano mayor conoció a una chica y se enamoró. En cuanto la vi, quedé prendado. ¿Iba a ser lo único que no compartiéramos? Entonces empezamos a vernos y nos hicimos amantes;  lunes, miércoles y viernes, de seis a nueve.

Una vez coincidimos los tres en un restaurante. “La besaría ahora mismo”, pensé. Leyó mi mente, se sintió culpable y besó a mi hermano mientras me miraba.

RELATO 7

MANZANA APARTE

Rashid y Hamid pasaban horas a las orillas del río Hudson. Imaginaban ser exploradores y encontrar tesoros que nunca habían visto la luz.
Hamid, el mayor, se obstinaba por ilusionar al pequeño para que encontrase alguna reliquia tan valiosa que les permitiera irse a vivir a Manhattan.

-Hamid: ¿tú crees que algún día encontraremos algún tesoro que nos haga ricos?

-Quizás. Pero recuerda: lo importante no es el tesoro que encuentres, sino que puedas salir a buscar.

Es verdad. Por lo menos aquí podemos jugar tranquilos.
Aún tengo pesadillas con nuestros últimos días en Kabul.

RELATO 8

ATARDECER

Nos sentimos seguros en esta orilla. El fuego no llega ¿O es el sol que se despide? Por si acaso....
Nunca volveremos a ser los mismos. Ahora solo huimos y no sabemos muy bien de qué.
Solo deseo que estos momentos pasen y podamos mirar con ilusión al cielo estando seguros de que se trata de un atardecer.

RELATO 9

Guindas

El que primero se levanta, jefe de cocina, chófer, limpiador, profesor, amigo (la mayor parte del tiempo), enemigo (a ratos), confidente… Cualquiera de ellos podría definirme de una forma distinta. 

Dar la vida por ellos no es nada fácil, aunque siempre me las ingenio para encontrar esa guinda que hace que el pastel sea perfecto.

Esa tarde, con mi mente al borde del colapso, les pedí que buscasen “la piedra mágica violeta”. Mientras ponían todos sus sentidos en ello, contemplé con delicia el final de otro día en la Gran Manzana. 

Ser au pair tiene sus pequeñas ventajas.

RELATO 10

Pesadilla. Lágrimas de madrugada

Estoy perdido.
Un amigo como tú no se saca del corazón.
Mis ojos no enfocan.
Tengo miedo, y náuseas, el corazón me palpita a mil por hora.
Las lágrimas caen silenciosamente por mis mejillas.
El tiempo se detiene.
Hay un cuerpo, una mujer, sangre.
Suenan sirenas, gritos, personas entrando y saliendo del agua, pero todo parece tan lento y a la vez tan lejano.
Bloqueo mis emociones.
Quiero marcharme de aquí.
Quiero dormir.
Miro a la gente.
Suena música de fondo.
Huyes. Siento el viento, sonrio, algún día volveré a este lugar.
Paranoia.
Desde hace unas semanas estoy perdido.
Duermo.

RELATO 11🥈

El león y las estrellas

La primavera llegó con una belleza extraordinaria. Los árboles verdearon, volvieron los insectos, el calor y las risas. Era tiempo de helados y paseos.
Al atardecer, la ciudad parecía arder con un frenesí de luces. Embelesados, mirábamos y hacíamos fotos.
Todos menos Peter, mi pequeño atípico, que miraba los cantitos de la playa, dando la espalda a tal esplendor.

Pensé que la aglomeración le asustaba y me acerqué a preguntar. Me dijo:

-"Sí, soy una persona tímida, pero tengo un león dentro de mí, y se revuelve porque amáis una ciudad alumbrada que no os permite ver las estrellas".

RELATO 12🏵️

UNA PRUEBA DE FE

Nos pasábamos los días enteros en la orilla buscando el anillo de mamá. Lo tiró allí su asesino. Encontrarlo era lo único que podía servir para enviarlo a la cárcel. Una prueba irrefutable de que fue él. La policía nos dijo que si lográbamos dar con la alianza, podrían probar que la cizalla que la cortó pertenecía a su verdugo, tenía sus huellas y ADN. Todos los días, bien temprano, con frío o calor, nos íbamos los dos a buscarla. Sabíamos que encontrar ese anillo supondría la tranquilidad de saber que nuestro padre iría a la cárcel a perpetuidad.

RELATO 13

LA MEJOR INVERSIÓN

Nuestra semana comienza el domingo, cuando abre la Bolsa de Sidney. Descansamos unas horas los fines de semana, y el par de festivos del almanaque. El resto estamos de guardia.
Marco y yo somos brokers en Morgan Stanley. Gestionamos los riesgos de las operaciones en bolsa, buscando el mejor precio, a un ritmo frenético.
Hoy la vida nos sentó. Se cruzaron nuestros ojos enrojecidos y nos entendimos al instante. Hicimos una bola de papel y la lanzamos al frente, como de niños hacíamos con piedras al East River.

Nadie notó nuestros pasos lentos diciendo adiós, de vuelta a la vida.

RELATO 14🥉

Te prometo que siempre  estaremos juntos

Siempre fuimos novios; de esos novios que se confunden con mejores amigos, que se conocen desde siempre y han crecido juntos. Compartimos nuestros miedos y esperanzas; y nos hicimos promesas: algún día viviríamos juntos en un pequeño apartamento en la ciudad y nos sentaríamos en la escalera de incendios a fumar y ver el atardecer.

La universidad nos separó. Las llamadas diarias pasaron a ser breves mensajes mensuales; más tarde ni eso.

Ayer nos cruzamos en la ciudad. Ella iba de la mano de un chico, yo con mi mujer e hija. Nos miramos. No nos dijimos nada.

RELATO 15🏵️

El secreto

El enigmático hombre que salvó mi vida y a quien yo llamo padre, apareció de la nada un anochecer cuando vagaba sin rumbo en una ciudad cuyo nombre he olvidado.

Cuidó de mí y me fortaleció en todos los aspectos de mi vida hasta que me consideró merecedor de un inmenso secreto.
La fuente de la vida y el conocimiento.

El mar que fluye libre es la misma fuente de revelación.

Cada anochecer, deposita en las orillas nuestro futuro mediante destellos que conectan con nuestras almas porque somos parte del amor del universo.

La vida comienza cada instante.

Mira bien.

RELATO 16

UN VIAJE DE IDA...

_Las playas de Brooklyn_ eran el mejor lugar para pasar el día, el último juntos. _Yamila_ y yo, teníamos que decirle a los niños cuál iba a ser mi destino. Mirando a la ciudad, sentados en la orilla, hablamos. Terminamos pidiéndoles que no perdieran la oportunidad que se les brindaba, que aprovecharan cada minuto de sus vidas.

Yo, por una serie
incomprensible de errores judiciales estaba condenado.

Apenas terminamos de hablar, llegaron varios coches que iluminaron nuestras espaldas, les dije dónde me encontrarían. Eran los de inmigración.

Nos abrazamos, volveríamos a estar juntos, pero no sé dónde ni cuándo.


RELATO 17


Colores diluidos sobre el pasado



En mis manos, esa fotografía con dos figuras sombrías sobre una explosión de colores. Sé que mi padre escapó de Cuba. 

Me crié con mi padre y una legión de empleados, ningún familiar. 

Me he quedado sola, encontré entre sus cosas esa foto. La subí a Internet. Una voz bronca hablaba al teléfono: Soy tu tío, también me he quedado solo.

Fui a su casa al entrar, me vi reflejada en la foto que estaba encima de la chimenea. 

¡Lo miré!

Él solo dijo: 

Ella fue el motivo de la separación entre tu padre y yo. 

Era tu madre.


RELATO FUERA DE CONCURSO

Nueva York en el poeta

Por el East River y el Bronx, dos muchachos caminan sobre la orilla. Buscan  plata entre las rocas hasta que el cielo cierre el día.
Las nubes  de plomo y mercurio arañan los rascacielos en un óleo dorado y púrpura.

Cuando en el East River y el Bronx llega la tarde, dos ancianos añoran su juventud contemplando aquellos amaneceres de la infancia justo donde esos dos niños caminaban sobre la orilla.
Pero no se sienten viejos, sólo les ha llegado la tarde, mientras el puente de Brooklin difumina Manhattan entre élitros de encendido vuelo hacia el vacío.