Autor desconocido
RELATO 1
TU AUSENCIA
Bajo un cielo otoñal, el recuerdo de nuestro amor cruzó por ultima vez el puente de nuestra adolescencia cogidos de la mano. Un cosquilleo de nostalgia recorrió mi memoria.
Mirando al bosque recordé aquellos deseos. Acariciando la húmeda madera, te sentí tan cerca de aquellas primeras emociones que ya nada volverá a ser igual sin ti.
Sí, te has ido. Y antes de vivir tu ausencia prefiero desaparecer en nuestras gélidas aguas, y que encuentren mi cuerpo varado en la orilla junto a un manto de hojas secas.
RELATO 2
DESNUDA VA POR EL PUENTE
Atravesando el puente, temblorosa y desorientada, Aurora caminaba despacio por la alfombra de hojarasca multicolor.
Miguel, su marido, tras 50 años de matrimonio, esa misma mañana se marchó de casa. -Lo siento, querida. La juventud perdida me está esperando. Adiós. -Fueron las últimas palabras que Miguel dirigió a su mujer.
A cada paso, bajo sus pies, su familia y su vida, que había sido él, se desvanecen a través de las grietas de los travesaños de madera.
Sin esperanza, obligada a abortar sus ilusiones, se dejó caer a la corriente del río, como la última hoja marchita del invierno.
RELATO 3
PUENTES
Me dijeron que los puentes eran para atravesarlos y no volver la vista atrás.
Entonces , con mi maleta llena de sueños una tarde de otoño pisando fuerte y temblando por dentro comencé a diseñar mi nueva vida.
Paso a paso, tenía miedo, pero lo haría igual.
No me arrepiento, llegué con los primeros soles de octubre y tres años han pasado, maravillosos por cierto, donde aprendí a vivir el solo por hoy.
Memento mori, memento vivere.
RELATO 4
HOMENAJE OTOÑAL
Estáis en el otoño de mi vida, pero os he llevado muchas primaveras, que soportais el peso de mi cuerpo, que me lleváis por los caminos, por los prados frescos y las arenas cálidas. Hace años que no bailáis conmigo de puntillas ni os deslizáis por el hielo en vertiginoso arabesco. Por eso, deseo rendiros un sencillo homenaje de agradecimiento. Ahora que ya no podéis caminar, ahora que yacéis sobre un escabel, quiero que sepáis que os amo, y que deseo vuestra compañía en el invierno.
¡Lástima que ni siquiera puedo agacharme para besaros, piececitos míos!
RELATO 5
EL DÍA EN QUE VOLVIMOS A CREER EN LA MAGIA
Cada otoño, cuando las hojas teñían de oro el bosque, duendes y hadas aguardaban junto al puente. La pasarela dorada era frontera entre su reino y el mundo humano. Solo un día, cuando la luna coincidía con el equinoccio, podían cruzarla. Ningún ser feérico debía hacerlo tras el primer rayo.
Un duende desobedeció y cruzó al amanecer.
Solo encontró humanos encorvados mirando pantallas, torvos, solitarios, ciegos, sin creer en sí mismos, temerosos de lo desconocido.
Comprendió que no vino a descubrir, sino a devolver. Necesitaban su magia. Enterró una nuez. Brotó. Un niño se detuvo, miró y volvió a creer.
RELATO 6
EL OTOÑO DE MI VIDA
Hubo un tiempo que en mí florecía la alegría. Fueron mis años infantiles, cuando en todo creía.
Después llegaron las preguntas y algunas certezas comenzaron a desvanecerse. Con los años me hice más racional y también menos feliz.
Hoy he llegado al otoño de mis días. Mis brazos están desnudos y me quedan pocas fuerzas.
Ahora comprendo que puse demasiada razón donde solo hacía falta corazón. Debí guardar más tiempo para los míos y conservar algo de aquella utopía.
Antes de cruzar el puente, quisiera vestir de nuevo las hojas de mi corazón.
Si volviera a vivir, sería más feliz.
RELATO 7
HOJAS
Soy una hoja, una entre tantas, no soy la última, ni tampoco la primera.
Somos el cabello de la tierra, el aliento del mundo.
Somos las artistas de la temporada de colores vivos.
En otoño, por millones, nos reunimos bailando al ritmo del viento.
En el marco de los bosques, componemos cuadros que con un soplo se desvanecen para recomponerse un pelín más allá.
Cruzamos el puente luciendo túnicas naranjas, collares de ámbar y rímel morado.
Somos hermanas, unidas por el mismo destino.
RELATO 8
DESDE EL ÁRBOL
De una yema brota entre las ramas.
Recogida, diminuta y tímida, se abre paso. Se deja peinar por el viento y la abraza el calor del verano.
Desde lo alto contempla el banco bajo su árbol: allí, unos jóvenes se regalan, tímidos, su primer beso; una mujer lee en voz alta un poema, llora; una anciana, cada mañana, alimenta a las palomas.
La hoja escucha; se viste de verde, de rojo y dorado, al baile de las estaciones; se deja bañar por el rocío y llega el día, sin dramas, que se desprende, oscura, inerte, pero feliz de haber vivido.
RELATO 9
CALMA
Tenía muchas ganas de regresar y aquí estoy. Qué maravilla observar cómo la naturaleza sigue viva a pesar de que la sociedad y sus avances cambien todo tan rápido. Camino por el bosque tratando de recordar a quien un día llamó hogar a este lugar.
No lo encuentro. Las imágenes que rescato de mi memoria tienen otras tonalidades, sin duda pertenecen a un tiempo muy lejano que ya nunca volverá. Agradezco que así sea porque no quiero volver a abandonarme.
Cruzo un puente cubierto de hojas. Todo a mi alrededor es calma y eso es cuanto busco hoy.
RELATO 10
DE PUENTE A PUENTE
Casilla once. Despierto con la cara pegada al charco de mi propia bilis. Mi pecho va a explotar y no consigo recordar cómo he llegado hasta el borde del puente. Debo alcanzar la casilla doce. Con los codos me arrastro torpemente pero mi cara vuelve a dar de lleno en el vómito. Ante mí, el puente aparece cubierto por un manto de hojas secas de arce. De pequeño juntaba hojas secas para fabricar guirnaldas. Agarro un puñado: no están secas; se escurren entre mis dedos dejando un rastro purpúreo y viscoso.
Oigo que se acerca el dado…
RELATO 11
HE SALIDO A BUSCARTE
He salido a buscarte donde el puente de todos los árboles, donde puse mis labios sobre ti por primera vez.
Nos hicimos promesas que, como las hojas que ahora crujen bajo mis zapatos, fueron esplendor del eterno verano que imaginé.
Pero huele a otoño. Huele a resina y a musgo y yo quiero verano.
Huele a hielo en mi corazón y yo quiero verano.
He salido a buscarte donde el puente de todos los árboles y he encontrado hojas secas.
Nada más.
RELATO 12
ES SU HIJO
En un rincón de la sala oscura, un hombre parece escondido junto al ventanal. Afuera, el viento es el dueño y las hojas en el suelo recuerdan que el verano terminó. Se arrodilla y abre los brazos en forma de cruz, en una suerte de rezo o plegaria.
En el otro extremo, una anciana lo observa sorprendida. La lluvia golpea con fuerza los cristales y suena como un aviso. De pronto, el hombre se levanta y golpea con fuerza el cristal con el puño, comenzando a sangrar rápidamente.
Ella pide socorro. Él se gira y la mira.
Es su hijo.
RELATO 13
SEGUNDO DESPERTAR
Laureana despertó desorientada, rodeada de las mujeres de su familia; ninguna sonreía.
—Acabo de tener un sueño horrible —dijo—, paseaba en bicicleta y Nico me seguía en su triciclo; cruzábamos el puente de madera del bosque cuando el caballo de un jinete se desbocó en nuestra dirección…
Al llevarse una mano a la frente reparó en la vía que la conectaba a un gotero. Compuso un gesto de incomprensión y disparó una mirada en derredor. Vio cómo inclinaban la cabeza hacia abajo al ser interrogadas.
—¿Por qué estoy en un hospital? —preguntó agitada— ¿Qué hacéis todas vestidas de negro?
RELATO 14
HISTORIAS SOLO HISTORIAS
Vetusto puente, testigo mudo de historias desconocidas.
Nuestros pasos se cruzaron, crepitando la hojarasca teñida de oro.
Nuestras miradas se juntaron.
El tranquilo remanso guardó nuestro amor secreto.
Llegaron tiempos oscuros, te fuiste a cumplir tu deber.
Días de amores compartidos se diluyeron en esa carta venida de lejos.
La apreté contra mi corazón, sintiendo cómo se apagaba el mío.
Sabiendo que tus ojos se cerraron para siempre.
Llegó la primera nevada y la última hoja otoñal rozó mi cabello.
Sonreí entre lágrimas, dando paso a recuerdos felices.
Cada otoño, entre hojas amarillentas, vuelven tus recuerdos.
RELATO 15
LA PROMESA
Cuando cae la primera hoja de plátano, vuelve a ese banco. Se sienta y espera el crujido bajo el pie, el olor a otoño, esa promesa incumplida de volver a verse.
Un niño corre detrás de un balón que rueda hasta sus pies. Él se agacha, y algo en esos ojos lo detiene... son los suyos, los mismos que veía en el espejo, los mismos que vio en ella tantas veces.
Entonces recuerda que fue él quien no volvió, el camión, el frenazo, el golpe seco.
El niño juega frente a su abuelo. La promesa, al fin, se cumplió.
RELATO 16
ASÍ TENÍA QUE SER Y ASÍ FUE
Los días se acortaron y se estiraron las noches. El cielo se volvió muy azul. Algunos árboles cambiaron el verde por el naranja, otros se quedaron amarillos y muchos enrojecieron de golpe.
Dejaron de florecer las margaritas.
Empecé a usar una rebeca fina y después una un poco más gruesa. Y un día definitivamente no hacía ya calor y por la tarde cayó una lluvia fina y persistente que a nadie extrañó.
Y así llegó el otoño.
Una manta de hojas me esperaba al otro lado del puente.
Y me fui. Como había dicho que ocurriría, como tenía que ser.
RELATO 17
PRÊT-À-PORTER
Vemos a Esther luciendo un modelo de temporada en tonos naranja brillante, con arrugas que marcan personalidad y estilo. Comparte pasarela con Cristina, que nos trae un flamante vestido de color verde hoja. Escotado pero discreto. Primaveral, alegre y divertido. Mónica usa un modelo más sobrio, marrón barro, para la ocasión invernal, con vetas oscuras. Lilí quiere sorprendernos con un prêt-à-porter florido y veraniego.
Todas ellas se mueven con gracia. Danzan en el aire hasta posar sus nervaduras en el suelo verde musgo. Son efímeras, como el propio arte. Y apasionadas, como su creador Christian Dios.
RELATO 18
ESTRELLA DEL ESTE
Llegó del Este buscando calor y encontró un invierno sin calendario.
Su casa quedó lejos, también sus sueños.
Ahora duerme bajo un puente, abrazada a una botella que le presta el calor que la vida le negó. Las monedas arrojadas caen cerca, como pequeñas burlas.
Nadie pregunta su nombre ni quién fue antes de convertirse en sombra.
Dicen que está perdida.
No. Perdida estaba cuando todavía confiaba.
Fue una estrella.
Amó, creyó, esperó.
Después, alguien apagó su cielo.
Cada noche, el alcohol le roba otro pedazo de memoria mientras mira hacia arriba.
El cielo sigue allí.
Ella, cada vez menos.
RELATO 19
SOLTAR
Elena llevaba días sintiendo el frío de la tarde en sus mejillas. Aquella mañana cruzó el viejo puente, cubierto de hojas ocres. A mitad de camino se detuvo. Una hoja se desprendió del arce y cayó suavemente sobre sus manos.
Durante meses había temido soltar aquello que ya no la nutría. Observó la hoja y sonrió.
—Quizás caer no sea perderse. Susurró.
Abrió sus manos y dejó que el viento se llevara sus últimos miedos.
Al llegar a la otra orilla, respiró profundamente.
Detrás quedaba el otoño.
Delante, aunque aún no podía verlo, comenzaba su primavera.