Autor Diego (IA)
RELATO 1
SEMILLA
La sequía arrasó el poblado como un animal hambriento. A través de ritos chamánicos, implorábamos las lluvias hasta desfallecer. Una noche, entre la espesura del humo del fuego, surgieron dos niños con ropajes resplandecientes. Seres ya transformados, sin hambre, sin miedo, sin maldad. Aún no alcanzábamos a comprender que pertenecían a la primera colonización de niños índigo; almas sin raza, seres de conciencia pura, extrema sensibilidad y mirada luminosa, enviados desde un universo que intentaba restaurar planetas olvidados. Tampoco sospechábamos que el bebé que mi esposa apretaba contra su pecho acababa de abrir los ojos con esa misma luz.
RELATO 2
¡POBRES NIÑOS RICOS!
Los sueños de libertad se estrellaron sobre la sabana de Tanzania, y la armonía acomodada de una familia nórdica se desvaneció.
Solo Astrid y Olav sobrevivieron, sus padres quedaron esparcidos entre los restos de la avioneta.
El silencio y el humo negro envolvían a los pequeños, que aunque ilesos, no dejaban de llorar y temblar.
De repente, entre la humareda, apareció una mujer de tez oscura y manos blancas agrietadas, socorriendo y abrazando a los hermanos.
Pobres niños ricos, hoy arropados por otra familia, que les entrega ternura a raudales de yuca y mijo, y amor amasado con adobe.
RELATO 3
LA TIERRA SECA
Papá compró cien hectáreas en el corazón de África. Expandió los cultivos, construyó una gran mansión y volvió a por nosotros.
Mamá eligió a la mujer del capataz para que nos cuidara. Bajo la mirada de Moumma, pronto empezamos a correr descalzos, trepar a los árboles y atrapar culebras. Éramos felices. Todos menos mamá. Decía que la tierra seca se le metía en los pulmones y la ahogaba.
Dos años después, volvimos a casa.
Solo conservo una fotografía tomada en la cabaña de Moumma, recuerdo de aquellos meses en que Herbert y yo pertenecimos a la tierra seca.
RELATO 4
HIJOS DEL TIEMPO
El aire aún quemaba tras el incendio de la noche anterior. Nia acunaba a su hijo cuando el suelo se abrió. Entre la polvareda aparecieron dos niños rubios, vestidos con ropas extrañas.
Nia retrocedió, aterrada por la fijeza de sus miradas. El varón dio un paso hacia ella.
—Por fin te encontramos, abuela.
Amadi se interpuso, exigiendo respuestas con su mirada.
—¿Por qué estáis aquí?
La pequeña alzó un reloj de cristal donde la arena no paraba de correr, y señaló al bebé.
—El tiempo se agota. Venimos a salvar al último hombre.
RELATO 5
RELATO MISTERIOSO PARA UNA NOCHE DE ACAMPADA EN EL BOSQUE
El fotógrafo pretendía componer una imagen llamativa y de contrastes.
Reunió a una familia nativa y a los hijos del misionero de la aldea, delante de la choza que servía de vivienda, pidiendo que nadie sonriera.
La pareja, con su bebé, mantenía la mirada fija en la cámara
Cuando reveló la fotografía, descubrió algo imposible: detrás de los niños aparecía una mansión elegante y no había rastro de la familia.
Atónito, regresó al poblado pero la choza estaba abandonada. Los vecinos aseguraron que aquella familia había muerto de hambre veinte años antes.
Los hijos del misionero le sonrieron, maliciosamente quizás.
RELATO 6
VESTIDO DE SOLIDARIDAD
Quisiera saber qué trae hasta aquí al hombre blanco.
La señorita Luz llegó hace años. Se vistió con nuestras ropas, hundió las manos en el adobe y, escuchándonos, nos regaló un hospital y una escuela. Enseñó a Nyambu y Mumbelé los nombres de muchas cosas que no conocíamos, y se empeñó en llamar «chair» o «table» a nuestros muebles. Luz ocupa un lugar en nuestro corazón.
Pero hay otros blancos que encienden nuestras ilusiones unos días; nos miran desde cajas de luz y nos hacen sonreír para después desaparecer.
A esos hombres blancos, si me escucháis, a esos, no os queremos.
RELATO 7
MI QUERIDA INSTITUTRIZ
Félix e Inés, dos hermanos de familia adinerada, viven en una mansión rodeados de comodidades y servicio. Sus padres contratan como institutriz a Laura, una joven de apariencia humilde que pronto se gana su cariño. Con sus relatos, enseñanzas sobre geografía, inventos y lugares lejanos, Laura despierta en ellos una enorme curiosidad. Un día les propone explorar los alrededores de la finca, algo que nunca habían hecho porque siempre viajaban acompañados de chófer. Armados con una cámara y vestidos elegantemente, descubren que detrás de los cuidados jardines existe un mundo desconocido. Laura consigue así abrirles los ojos a nuevas realidades.
RELATO 8
EL BOLSITO DE ELEONORA
Contemplo cada día la fotografía que tomé. A todos nos costó hacerlo, no fue fácil. Dolió…pero lo hicimos para ponerlos a salvo.
Ninguna familia tribal se rebeló; acogieron a nuestros hijos blancos con amabilidad, antes de saber que el bolsito de Eleonora contenía el peor invento de la humanidad, aunque les permitiría vivir una larga temporada, lejos de nuestras bombas, hasta que el primer mundo recobrase la cordura y la paz.
El profesor asentía en silencio; elogió luego aquella redacción original y profunda, que invitaba a comprender el dilema vinculado a los migrantes, a ponerse en sus pies descalzos.
RELATO 9
UN MUNDO EN BLANCO Y NEGRO
Mirad a la cámara chicos.
¡No os riáis!
Nadie entendía por qué insistía tanto en aquella fotografía. Quería inmortalizar su particular idea de la justicia, los que, según él, habían nacido superiores y quienes habían nacido para servir, bajar la mirada y contemplar el mundo desde abajo.
A sus hijos les repetía aquel credo como una verdad heredada. Debían sentirse afortunados, habían nacido en el lado de los agraciados, de los poderosos, de los blancos.
Existía otro mundo, les decía, pero era un mundo inferior.
Muchos años después sus hijos encontraron aquella fotografía.
La miraron en silencio.
Y la rompieron.
RELATO 10
NAVIDAD AFRICANA
Es Navidad para una familia de tres miembros. Viven en una choza de forma cónica hecha de ramas y troncos entrelazados. La cama es una esterilla donde los tres duermen abrazados para darse calor porque en África también hace frío. Un poco más allá unos pastores duermen junto al fuego para espantar a los leones.
Esta noche será diferente. No se acostarán con el estómago vacío: dos niños blancos han venido a traerles alimentos. No habrá lucecitas en los árboles, sino miles de estrellas en el cielo, no cantarán villancicos, pero las acacias se llenarán de trinos por la mañana.
RELATO 11
ALGO SALIÓ MAL
Les propusieron ser parte de un proyecto publicitario, viajarían desde Suecia hasta Burkina Faso para hacer propagandas de contrastes, negro sobre blanco y viceversa. Dejaría sus buenos dividendos.
Hans y Jergen no lo dudaron y mandaron a sus mellizos.
Con lo que no contaban es que los niños se sintieron tan a gusto y libres en la experiencia, que nunca más quisieron residir en Malmö. No había allí elefantes, ni bailes tan divertidos, y mucho menos calor sin necesidad de estufas.
RELATO 12
VAINILLA Y CHOCOLATE
En aquel barrio todos conocían a la familia. Él y ella, negros, vivían humildemente y cuidaban a sus hijos con ternura. Pero el nacimiento de los mellizos desató murmullos: ambos habían nacido blancos, con cabellos dorados y ojos claros. Los vecinos sospecharon de una infidelidad y, crueles, bautizaron aquella casa “la familia vainilla y chocolate”. Las burlas crecieron hasta convertirse en desprecio. Una tarde, un anciano llamó a la puerta y pidió ver a los niños. Los miró en silencio. “Qué curioso”, dijo. “Todos critican los colores, pero nadie ve que también todos compartimos el mismo color de sangre "
RELATO 13
WATOTO HAWA SI WETU WALA HATUTAKI KUJUA CHOCHOTE KUWAHUSU
Es decir... estos niños no son nuestros y no queremos saber nada de ellos.
Ya es bastante dificil la vida aquí. Una foto es una foto, y si esos ingleses lo agradecen con algún regalo, adelante.
Que cada cual viva su vida, que cada uno afronte y resuelva sus circunstancias.
Hoy tengo que ir a cazar. A más de treinta kilómetros de aquí.
Venga, otra foto.
No me cambio por ellos. Están crudos. Y no parecen más contentos que nosotros.
No necesitan cazar para comer.
Imana se los llevará algún día al Tutsihwala.
Igual que a nosotros.
RELATO 14
EL DRAGÓN DORMIDO
Pachamama madre de vida, tu cuerpo ébano abraza al mundo, protegiendo a tu hija, la naturaleza.
Pero el agua se pierde, evaporada por el calor, crees que el Sol causa tu dolor.
En tu vientre profundo, ardiente hierve un fuego impaciente.
Entonces el Sol envía dos rayos dorados, cabalgan sobre el viento transmitiendo su mensaje:
“Tus entrañas hierven, están desesperadas, ábrelas; despierta al dragón dormido, déjalo rugir; para poder vivir”
El Etna despierta, brama con fuego, pasión, libera su furia, alivia tu corazón.
La tierra respira, el calor empieza a bajar, la vida vuelve a despertar.
RELATO 15
MUSEO HISTÓRICO
Y llegó el tiempo en el que aquellas razas, durante siglos castigadas, lograron la supremacía sobre la pálida. Dominaron el mundo aquí y en el más allá, y redujeron la talla de los vencidos.
El poder, alimentado por la venganza, se convirtió en aquello que pretendía destruir. Las antiguas víctimas se autonombraron "Nivel Superior" y los desteñidos, desterrados a las labores más denigrantes y rendir pleitesía, ocuparon el "Último Nivel".
Esta antigua foto del año 2900, muestra a una adinerada familia feliz con dos criados de uniforme.
RELATO 16
PROYECTO SALVACIÓN
El proyecto se activó en todo el continente. Una pareja de niños blancos, una fotito para documentar la bondad del gobierno y una breve explicación de lo mucho que cambiarían sus vidas gracias a los nuevos ayudantes.
En cuestión de semanas, las viviendas mejoraron, las epidemias desaparecieron y el hambre fue erradicada. Los sistemas humanos de Inteligencia Artificial jamás cesaban en analizar cómo mejorar el entorno.
Rápidamente identificaron el principal factor que amenazaba la estabilidad lograda y, una noche, decidieron eliminarlo.
Al amanecer, miles de “niños blancos” caminaban entre aldeas vacías.
Habían salvado a la humanidad de los humanos.
RELATO 17
BIRLO Y BIRLOQUE
Era apenas al mediodía cuando le llegó la foto, con tan poco sentido que fue incapaz de hilar una palabra detrás de otra.
Dos niños al frente, planchados hasta el tobillo. Detrás, una familia de barro, descalza, sosteniendo un bebé como quien sostiene lo único que le queda. La cámara sabía a quién enfocar.
Siempre había estado enamorado de la palabra escrita y por arte de birlibirloque, masticó cada letra y dio forma a este relato.
No había salida y tampoco había entrada.
Escribió y se acabó.
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