sábado, 4 de julio de 2026

RELATOS SEMANA 316

Autor Jean Tournadssoud


RELATO 1

LA RÉVOLUTION

El apogeo del arte y las ideas renovadoras que bullían en nuestras cabezas fueron, sin duda, el motivo de nuestro reto. 
Conocí a Émilie en París.
Yo estaba cambiando las flores de un jarrón en el hotel de Montmartre, él se acercó y se quedó observando. Quité las flores rojas, hice una composición con las rosas amarillas y tiré al suelo el exceso de verde.
Eso tocó su alma de poeta, de pintor, de fotógrafo, y nos retamos seriamente a cambiar el mundo.
Pero no fue el arte. Fue el amor que nos tuvimos hasta el fin de sus días.

RELATO 2

PRIMAVERA EN OCTUBRE

Era la primera campaña de primavera liderada por la nueva jefa. El equipo estaba deseando ver la imagen que, según ella, supondría un antes y un después en el futuro de la revista. El resultado del que tan orgullosa estaba apareció en la pantalla. Todos intercambiaron miradas incómodas mientras asentían con el entusiasmo corporativo fruto del miedo. Entonces la becaria intervino. 

“Perdón, pero… no veo primavera en esto. Parece la bruja mala del Mago de Oz a punto de inaugurar Halloween”. 

La sonrisa de la jefa se congeló y el resto de los presentes agradeció no haber dado su opinión.


RELATO 3

VIUDA NEGRA

Mi marido me arrebató los rojos en nuestra noche de bodas. Cierto es que yo se los habría ofrecido, confiando en que a cambio me daría un verde quizá, un celeste quién sabe. Pero pasó el tiempo y no me regaló nada. Fue pidiendo, exigiendo, cada vez más; los anaranjados, los azules... y no paró hasta despojarme de todo. De todo salvo del amarillo. 

Fue oscureciéndome lentamente, hasta el día en que murió. A su entierro fui, viuda, con mis amarillos y se los di, aliviada, en una ofrenda final. No me quedó ya nada, salvo una vida en negro.

RELATO 4

VESTIDA PARA CAER 

La puerta se abrió bruscamente, entrando una corte de estilistas, maquilladores, peluqueras, ... 
Pero… ¿aún estás así?.

The show had to be continued… 
Danzaban a su alrededor, como en una ensayada coreografía, iniciando el rito de su acicalamiento. 
Como marioneta en un teatro de títeres, se dejó hacer, ... que acaben pronto, ¡Dios!

Después con paso firme, estudiada postura, mirada al frente, accedió a la sala.
Los flashes la bombardearon al unísono.
Las preguntas se disparaban a diestro y siniestro.

De repente sintió un ligero devaneo, la visión borrosa, sin tiempo a más, cayó sobre la moqueta como un triste fardo abandonado.


RELATO 5

HERENCIA GENÉTICA

La primera vez que su nieta le habló de la mujer que salía del cobertizo, del fondo olvidado del jardín, pensó que había descubierto el retrato de su hija Esmeralda guardado en la gaveta. La tomó meses antes de la tragedia.
La descripción era exacta: chaquetilla negra ajustada al talle, sombrero a juego engalanado, amplia falda de volantes amarillos y ramos de rosas del mismo color. 
En una segunda ocasión, dijo regresar del cobertizo; entonces la anciana se alarmó, porque este ya no existía, fue derribado tras encontrar a la madre de la pequeña ahorcada en una viga. 
¡Malditas visiones!

RELATO 6

TRAS LAS CORTINAS

Tras las cortinas de la vieja casa solitaria, Iván esconde un gran secreto: un vestido de mujer.

Cada tarde, después del trabajo, se acerca a la casa abandonada y se prueba el vestido frente al espejo, imaginando un mundo que todavía no se atreve a habitar.

Pero hoy el calor es asfixiante y decide abrir la puerta. El sol penetra en la estancia y la falda, hasta entonces triste y gris, comienza a teñirse de amarillo, al igual que las rosas del jardín. 

Y ella, por primera vez en mucho tiempo, baila entre las flores, libre al fin.

RELATO 7

ANTES DEL SHOW

Al abrir el sobre que recogió de su buzón, Petro encontró una invitación que solo indicaba día, lugar y hora. Le encantaban las citas a ciegas, así había conocido a Víctor, el amor de su vida. 

El día señalado, entre el público encontró a antiguos compañeros de colegio. Cuando la luz se apagó, al ritmo de la música, un transformista enmascarado se acercó al proscenio. Mirando a Petro, se agachó, se quitó la careta y le dijo:
_Soy el cobarde que te gritaba "maricón" en los recreos.Tú eras el espejo en el que me daba miedo mirarme. Lo siento_.

RELATO 8

INDECENTE

Dicen que las mujeres decentes esperan. Ella se cansó de esperar y de ser decente.
Se vistió para la ocasión y salió a esperarlo en la puerta de casa. Sabía que, como cada tarde, él pasaría por aquel camino.
Cuando lo vio aparecer, cogió las flores y giró para que la falda amarilla se levantara lo suficiente, dejándolo sin aliento.
Él fijó los ojos en ella, le dedicó una sonrisa llena de picardía y caminó hacia su deseado destino.
En vez de flores, le ofreció su boca.
Las rosas cayeron primero.
Ellos se amaron después.
El jardín guardó silencio.

RELATO 9

EL ESPÍRITU DE LA VETUSTA MANSIÓN

La vetusta mansión suspira
bajo hiedras antiguas; guarda secretos de amor eterno.

Gitana de rosas amarillas,
volantes al viento, tu danza despierta la campiña dormida.

Un joven te juró la vida;
una hechicera celosa maldijo vuestro destino.

Cada solsticio regresas,
hecha perfume, pétalos dorados danzan contigo.

Él besa tu sombra temblando;
tú sonríes antes de partir.

Te haces rosa, viento, aurora;
jamás dejas de amarlo.

Los viejos jardines florecen cuando siguen tus rosas amarillas;
entonces dos corazones vuelven a latir porque el amor nunca muere, solo aprende a esperar hasta romper toda condena con un beso eterno bajo la luna.

RELATO 10

ALTA COSTURA 

Cuando encontró el sobre entre la correspondencia gritó de alegría. Se pellizcó las mejillas: había sido seleccionada para desfilar en la Semana de la Moda de París para diseñadores noveles. Durante meses cosió el vestido perfecto sobre un patrón 36 petit. 
Al llegar a Orly, la cinta de equipajes giró hasta quedar vacía. Rompió a llorar. El desfile empezaba en pocas horas. 
Cuando anunciaron su nombre, apareció en la pasarela una modelo radiante, envuelta en volantes imposibles y flores exuberantes. 
Tras la ovación, seguridad le exigió devolver las cortinas y los centros florales de aquel improvisado vestido.


RELATO 11

CORAZÓN AMARILLO 

Corría el año 1932 y Fuensanta caminaba cabizbaja con su vestido y corazón rotos. Era una mujer trans en un mundo incapaz de verla con dignidad. Vivía entre habitaciones húmedas, pan duro y miradas cargadas de desprecio. Su color favorito era el amarillo porque imaginaba que el sol podía abrazarla cálidamente cuando nadie más lo hacía. Cada insulto dejaba una herida invisible, cada puerta cerrada pesaba como una condena. Aun así, llevaba siempre una flor amarilla entre sus manos, convencida de que algún día existiría un lugar donde pudieran verla y considerarla simplemente como mujer, sin miedo, vergüenza o culpa.

RELATO 12

¡VÁMONOS P’A LA FERIA, CARIÑO MÍO!

Quince de abril de 1920. Cayetana, ilusionada, estrenaba el traje de faralaes y amazonas que ella misma diseñó para la feria. 
Entre volantes y rosas amarillas se acomodó en el coche de caballos que la condujo a la caseta. 
Allí la esperaba el conde de Salvatierra, uno de sus fervorosos pretendientes, que aprovecharía la ocasión para pedirle matrimonio.
Apenas Cayetana se bajó del carruaje, a bocajarro, le preguntó:
¿Quieres casarte conmigo?
Sí. Pero antes, has de saber que no soy mujer.
¿Y qué? Yo tampoco soy conde. 
Así que... ¡Hummm! Me encantará compartir ese precioso vestido contigo.


RELATO 13

LA ROSA AMARILLA 

El mundo oscuro dominaba el tiempo, paralizándolo hasta quedar atrapado en una postal sepia.
Una foto congelada, donde sus habitantes perdieron la capacidad de expresar sus ideas.
Tan solo estaban autorizados los sentimientos negativos, sin posibilidad de revelarlos a positivo.
Un mundo dentro de un cuarto oscuro, donde las instantaneas colgadas del cordel se secaban; como se secaban sus moradores. 
Pero un día una joven dada por muerta, se abrió paso entre las sombras, y al escapar de su panteón, las rosas secas se tornaron amarillas; convirtiéndose ella en otra rosa. Extendiendo así el color por aquel mundo, antes blanquinegro.


RELATO 14

DECLARACIÓN FALLIDA

Llevaba todo el verano rondándola. La había visto bailar en la misma puerta del jardín, vestida de amarillo escandaloso, agitando las extremidades como si lo llamara. Coqueteaba con el viento y él hinchaba el pecho. Cada tarde zumbaba cerca, le recitaba tonterías, esperaba una señal.
Ese día no lo pensó dos veces: aterrizó en su hombro y carraspeó, nervioso:
—Estás preciosa hoy, más que nunca.
Silencio. Ni un parpadeo.
Entonces reparó en el polen que le cubría las patas, en el aroma dulzón, en las raíces bajo la falda dorada.
Al menos, pensó avergonzado, invita ella.


RELATO 15

LA MUJER QUE DANZÓ PARA QUITARSE UNA PENA MUY GRANDE

En Kékestető, aldea enclavada en los Cárpatos de Hungría, era costumbre que las féminas más jóvenes del lugar celebraran la llegada de la primavera participando en una pintoresca ceremonia.
El día del equinoccio, vestidas de domingo y portando hermosos ramos de flores, se aproximaban a los jóvenes casaderos en una suerte de danza, comenzando así un largo noviazgo inquebrantable. 
Tania, que había emigrado a Kiev con su padre, no pudo danzar para su enamorado, padeciendo un profundo penar durante décadas. 
El día de su cuarenta cumpleaños, decidió celebrar su particular danza de las flores. 
Y su tristeza desapareció de pronto.


RELATO 16

UN CONCURSO ROMPEDOR

Fui a un concurso donde se premia, no la canción, sino el palmito del cantante, la puesta en escena, la menor cantidad de ropa y el romper con todo. Y vaya si rompieron, rompieron con la vista, el oído y el gusto.
Soporté los agudos que rompen el tímpano, el ruido con ritmo y la extravagancia de flashes enloquecedores, pero lo que acabó conmigo en una camilla y oxígeno fue el último baile: un ser andrógino vestido la mitad de hombre y la otra mitad con un falda amarilla que daba vueltas y vuelta y saltos desaforados.
Y me rompieron.

RELATO 17

SUPERSTICIÓN

Me costó años ser reconocida como actriz. Mi nombre llenaba teatros, pero había algo que me dominaba: el color amarillo. Me aterraba. Si lo veía antes de una función, era incapaz de salir al escenario.
Mi segunda de reparto, consumida por la envidia, conocía mi debilidad. La noche del estreno apareció vestida de amarillo, con enormes ramos de flores del mismo color.
El pánico me paralizó. Nunca salí a escena.
Aquella función fue la última de mi vida.

RELATO 18

A SOLAS CON MIS RECUERDOS

Dicen que cada noche se engalanaba con sus vestidos más deslumbrantes. Su vida se fue tiñendo de sepia, abrazada a la romántica nostalgia de un pasado que aún respira en su memoria. La lozanía quedó atrás, pero ella insiste en desafiar al tiempo y a la hora exacta de su función, se viste para un público imaginario y vuelve a sentir el eco de unos aplausos que nunca olvidó. Cuando cierra el telón de ese instante de gloria, ya no la espera su vestidora y cada día las inevitables lágrimas caen por sus mejillas. Solo queda ella frente al olvido.

RELATO 19

SEGUNDAS NUPCIAS

Había llegado el día por fin, fueron diez años de espera tras esa fatídica noche de verano.
Lo que puede la envidia, decía su tía Amparo siempre. 
Aurora se sentía lista para esta nueva oportunidad tras su descanso.
Esta vez saldría de su actual morada llevando algo amarillo contra el mal de ojo.
Y así lo hizo, pero nadie la veía, pero todos la recordaban por su trágico fallecimiento al pie del altar.
Ella igual estaba radiante y dispuesta a volver a la iglesia del pueblo.

RELATO 20

ROMPER CON TODO

La casa respiraba lenta y sentía que mi corazón, joven, se iba apagando. El tiempo se ceñía sobre mi cuerpo como una primavera sin sol. Hoy vendría mi prometido a visitar a mis padres para zanjar el casamiento concertado.

Un sentimiento herido se apoderó de mí. Dolía más que el trabajo de la siembra, los establos, lavar en el río helado... era mi libertad la que estaba en juego.

En un arrebato decidí marcharme corriendo. Extendí mis brazos y, mientras con las yemas de mis dedos acariciaba las flores, miles de pétalos salieron revoloteando a saludarme cubriéndome de besos.

RELATO 21

EL CANCÁN AMARILLO

Enseguida me hiciste creer que me amabas y ¡vaya si lo hice yo contigo!
Recuerdo aquella minúscula y fría buhardilla en Montmartrey. 
Recuerdo nuestra juventud brotando por los poros, el delirio nocturno, y esa radiante sonrisa que acompaña mi duermevela diario de los tiempos ulteriores sin ti.
Cuando desapareciste, en el Moulin Rouge solo susurraron que un gran mal te atenazaba.
Hoy, después de seis lustros, te vislumbro saliendo a bailar a la puerta de esa abandonada casa cerca de las vías del tren, rostro y manos cubiertos, sola.  
Y veo que, ¡hoy lo has vuelto a lucir!

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