sábado, 11 de abril de 2026

RELATOS SEMANA 304

Autor Fran Burgos


RELATO 1

PIDE UN DESEO 

Cada año lo mismo.
Amiguitos insoportables, tarta de fresas ,regalos comprados al buen tuntún y un sin fin de adultos pululando por la casa bebiendo alcohol y hablando a voces. 
Los niños descontrolados corriendo y saltando por el blanquísimo y caro sofá de mamá. Hora de soplar las velas.
Cierro los ojos y me concentro, pide un deseo, dice alguien: Soplo con fuerza y pienso "que mi padrastro desaparezca"
Llaman a la puerta, es la policía, señora, su marido ha sido detenido por conducir ebrio y haberse empotrado en un supermercado. Siendo reincidente, mínimo estará 15 años encerrado...
Deseo cumplido.

RELATO 2

EL ÚLTIMO SELFIE 

Le dijo muchas veces a Gonzalo que no publicara fotografías de la niña en Facebook. Cada vez que la recogía el viernes, cada dos fines de semana y después de devolvérsela, aparecían publicaciones de su fin de semana con la cría.

El domingo día 25 de julio llegó la hora de recogerla y nadie apareció. La madre entró en las redes sociales y vio un inquietante selfie con un comentario a pie de foto que decía: No nos volverás a ver más, se acabaron las prohibiciones. 

Las pesquisas policiales no dieron resultado y jamás se les encontró.

RELATO 3

DIVIDIDOS 

Les tomó una foto sorpresiva, ahora solo capturo momentos, con los años es lo que más valoro, preciosos minutos para mi mundo emocional.
Mi hijo me mira con el rabillo del ojo. Es un instante para estar feliz, sin embargo no encuentro alegría. 
Ese abrazo al niño es arrebatado, impuesto, casi robado por sorpresa. Mi nieto Antón cierra los ojos resignado. A él le gustaban las otras fotos donde papá y mamá sonreían juntos, los tres.
En aquel entonces solo jugaba sin tener que pensar con quien le tocaba estar ese día.
 
RELATO 4 

MANITAS

Manitas, lindas manitas, blancas, pequeñas, que aletean en el espacio como queriendo apresar todo el aire, la vida, el instante que se escapa. Las manitas de mi niño son palomas viajeras, pétalos de rosas blancas, gusanillos retozones sus deditos, tan traviesos como duendes, son dos puntos suspensivos del misterio de la vida.
Sus manecitas pequeñas son dos pequeños misterios en el hueco de las mías.
 
RELATO 5

LA RENDICIÓN DE PAPÁ

El amor puede ser como una estrella fugaz que deja un rastro de polvo inalcanzable o como una avispa latosa, que te rodea hasta que te pica. Eso me decía papá mientras intentaba, sin éxito, peinar mis rizos rebeldes frente al espejo.

—¿Y a ti ya te picó, papi? —pregunté, viendo su cara de concentración.

—Me tiene acribillado, pequeña.

Él suspiró, se rindió con el peine y me colocó su gorra favorita al revés. Entonces, se arrodilló y me entregó un papel arrugado.

—Es mi contrato de rendición. El amor es aceptar que tú eres la jefa y yo tu fiel peluquero.
 
RELATO 6

INSEPARABLES

Llevaban horas viviendo aventuras imposibles y, en algún momento durante el juego, él sacaría su teléfono para inmortalizar ese instante. Así era la dinámica que compartían.

Acababan de conquistar el reino de las flores cuando la niña entristeció profundamente. Preocupado, su tío le preguntó qué sucedía.

“Papá y mamá dicen que los maricones son malos. No lo entiendo porque para mí eres el más mejor del mundo…”.

Sorprendido y con el corazón apretado, la abrazó muy fuerte. 

“Pues piensa como tú quieras. El resto es solo ruido de adultos asustados”. 

Y con un cariñoso selfie congelaron ese momento para siempre.
 
RELATO 7

SE ACABÓ

Mi padre falleció ayer.
Me llamo Nora y tengo treinta y seis años. No quiero recordar mi infancia. Aún sueño que estoy montada en una noria gigante. Sola. Agarrándome al hierro frío con manos minúsculas. Busco a mi madre pero no la veo. Oigo risas, y golpes. También veo fuego saliendo de la ventana de un coche en marcha. Nunca me gustaron los abrazos de mi padre. No tengo juguetes, pero no lloro.
Ahora me tengo a mí. Mis manos son fuertes. Acabo de enterrar a mi padre al lado del cobertizo de los cerdos.
Estoy temblando de alegría.

RELATO 8

ALIENTO DE VIDA

Recuerdo con una claridad casi sagrada el día que naciste.
Eras, sin duda, el ser más frágil del mundo, una pequeña luz temblorosa sostenida apenas por el aliento de la vida. 
Tu madre y yo nos miramos en silencio, como si en ese instante hubiéramos firmado un pacto invisible. 
Prometimos, sin palabras, reforzar cada día ese delicado cristal que eras, cuidarlo con la paciencia de quien sostiene algo único e irrepetible.
Aún puedo sentir esas manitas cerradas aferrándose a mis dedos, buscando en ellos una certeza, un refugio. 
En ese gesto tan pequeño cabía ya toda la confianza del universo.

RELATO 9

OTRA OPORTUNIDAD 

Álvaro y José se conocieron en la cárcel. 
Álvaro, enfermo terminal, tenía un hijo al que no veía nunca. Su familia materna había borrado de la faz de la tierra a su padre.
José se había enamorado poco a poco de Álvaro que, siendo conocedor de tal sentimiento, desarrolló un cariño especial por él. 
La amistad intensa que se gestó entre ellos, trascendió los acontecimientos, de tal forma que, cuando José salió de la cárcel, hizo todo lo posible por conocer al hijo de Álvaro. Milagrosamente la madre accedió, creándose una relación entre ellos que perdura a día de hoy.

RELATO 10

TESORO

Recogía mis manos entre las suyas. Decía, guárdatelo, guárdatelo, tesoro, que te hará falta. Posaba un beso en mis manos de cinco años para luego cerrarlas. 

En las barbacoas familiares siempre estaba a mi lado. Cogíamos flores, hacía bailar las amapolas por sus tallos, ¡es bailarina, como tú!, decía para hacerme sonreír. 
Mi tío era el amor de mi casa. Mi bastón, mi sostén, la luz de mi mundo cuando mis adultos fallaban.
Ahora que no recuerda mi nombre, me basta colocar una flor en mi pelo para robarle un beso. Un beso que vuelvo a atesorar entre mis manos.

RELATO 11

DESDE EL EDÉN DEL SILENCIO
 
La inocencia crece en el jardín como una más de sus flores.  
Enredada entre los brazos del tallo más hermoso,
la criatura emerge confiada,
entregada a la más envolvente ternura.
La rosa reina abdicó de su reinado una oscura noche de invierno.
Ahora desde el edén florido,
contempla su creación y vive en el pequeño corazón,
que palpita en su nombre y su memoria.
Amor y sangre alimentados
a través del tiempo y la distancia.
Querido Mario, los ojos que te miran y
los brazos que te abrazan,
también son los míos.

RELATO 12

IVÁN

Iván era un chico de cabello oscuro con mirada dulce y sincera.

Recuerdo una tarde en la fiesta del Carmen; yo tenía seis años, había atracciones y puestos con juguetes y dulces.

Vi ese cochecito blanco y le dije: «Me encanta, ¿me lo compras?». Él, tomándome de la mano, me miró y dijo: «Ahora no puedo, pero la próxima vez sí, te lo prometo». 

Yo no entendía, pateé el suelo y grité: «¡Lo quierooo!». 

Era el mayor de sus cuatro hijos, no había dinero.

Me levantó en brazos, me abrazó fuerte, hasta que me calmé. 
Iván, mi papá.


RELATO 13

HUELLAS SOBRE HUELLAS

Encontré en mis tesoros infantiles aquel frasco, con olor a recuerdos.

Evoqué, paseando por el lago con mi padre; metía mis piececitos desnudos en sus huellas. Le dije: cuando mayor, quiero ser como tú.

Vi una pata seguida por sus patitos; uno se desvió, ella logró regresarlo. Para verlos mejor, me alejé.

Mi padre me dijo: el próximo invierno volará sin su madre, pero seguirá siendo pato.

Tú harás igual cuando seas mayor. Cogió un frasco pequeño de cristal, introdujo arena de nuestras huellas juntas, luego de la huella donde me separé de él.

Comprendí lo que me quiso decir.


RELATO 14

EL ABRAZO

La somnolencia le sorprendió, tenía que conducir las mulas por la era, con doce años relevaba a su madre que descansaba en la casa. 

Su único sueño era sacar las tierras sembradas adelante. El trigo les daría para el pan del año. 

Andrés entró al cortijo, encontró a su madre emocionada llorando. 
Carta del frente de padre.
Él sintió ser el hombre de la casa, eso le hacía responsabilizarse de todo.

Aquella tarde, avistaron por el camino la figura de un hombre que hacía grandes aspavientos con las manos. Lo reconocieron. Salieron los dos corriendo, fundiéndose en un abrazo interminable.

RELATO 15

BREVEMENTE ENTRE LOS BRAZOS

Me sujetó desde que nací. Entre sus brazos, tomándome de la mano y más tarde con su sola presencia. Ahí estaba mientras crecía, cuando aprendí a montar en bicicleta, el día que me convertí en ingeniero, el día en que me hice padre. Cuando me hundí, cuando me rehice. Nunca me soltó.

Pasaron los años. Y un buen día volvimos a cogernos de la mano; la mía entonces era fuerte. La suya ya huesuda, con la piel como si fuera un suave velo. 

Entonces fui yo quien lo sujetó entre los brazos. Un instante. Y después se fue.

 
RELATO 16

CÓMPLICES 

Cada dos fines de semana, mi casa se transforma para él. Unos, el salón es un campamento con una tienda de campaña improvisada con sábanas y cojines. Allí, alumbrados con linternas, nos contamos nuestras cosas y hacemos planes para el día siguiente, charlando hasta quedarnos dormidos. Otros, somos astronautas, y el dormitorio se convierte en un cohete desde el que viajamos por el espacio, entre estrellas y planetas proyectados en techo y paredes. Algunos, nos convertimos en aguerridos exploradores del parque del barrio. 
Los fines de semana que me toca estar con mi hijo de cinco años, acabo agotado... Y feliz.

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