sábado, 17 de enero de 2026

RELATOS SEMANA 292

Foto José María Remblado 


RELATO 1

ÚLTIMO SUSPIRO
 
La habitación se desvanece... Veo luces... Mi madre me llama... El dolor se va, el frío... La luz se hace cálida y me llama.
Respiro lento, atrapado entre recuerdos que tiemblan como velas. Escucho pasos del pasado, risas, promesas rotas, perdones tardíos. El cuerpo pesa menos, la culpa se disuelve, el miedo aprende a callar. Floto hacia un umbral de paz desconocida, donde el tiempo se curva y espera. Acepto partir sin ruido, agradecido, dejando atrás nombres, relojes y sombras. Sonrío. Descanso. Finalmente abrazo la luz materna, cierro los ojos, y descanso en silencio eterno sin miedo alguno.

RELATO 2

¿DÓNDE ESTÁ MI NIÑA?

A sus 87 años, tras una vida plena, azarosa, rica en vivencias, y llena de respeto y amor, por ambas partes, ahora Amalia era como una niña pequeña. No era justo . A Ramón se le partían el alma y el corazón de verla encamada, sin reconocer su entorno, balbuceando y sollozando cada día. El maldito Alzheimer se había adueñado de su mente.
Frágil y casi etérea, solo atendía ya a la voz de Ramón y al juego.
Reía y gorgojeaba como un pajarito cuando oía "¿ Cucu-tras? dónde está mi niña." Y así, Ramón conseguía hacerla comer, reír y dormir.

RELATO 3

NINE 

Soltaban lo que estuvieran haciendo y se abrazaban para bailar. Un baile improvisado pero aprendido por costumbre. 
Si era mi padre el que ponía el tocadiscos, mi madre, con las primeras notas, se retiraba el mandil, apagaba el fuego y, con una sonrisa picarona, iba en busca de mi padre. 

Nine, de Bryan Ferry los hacía reencontrarse una y otra vez.

En sus últimos años de vida, mi madre hacia verdaderos esfuerzos para ese encuentro tan de los dos.

La última vez que sonó Nine en casa, mi padre la tarareaba en su oído mientras mi madre cerraba sus ojos.

RELATO 4

¡AY VIDA, SI NO SE ACABARA!

Llegó del hospital abatido; las noticias no eran buenas. “¿Por qué a mí, con cuarenta y cinco años?”, pensó.
Adormilado, vio a alguien difícil de distinguir al pie de su cama.
Aquel alguien le habló:
—Solo hay una certeza en la vida: el fin. Tienes suerte; no todos concluyen su andadura en un lecho, rodeados del cariño de los suyos.
—Tienes razón —respondió, tomando sus manos.
Cerró los ojos. El silencio se llenó de paz y de una luz tibia, final.

RELATO 5

DRAMA AL ATARDECER

— Quién lo iba a decir. Tantos años de llevarnos mal, y ahora tenemos que compartir este amargo momento. Todavía recuerdo cuando te mudaste al barrio, cómo te odié desde que te vi con tu sonrisa, tu peinado y tu ridículo nombre, Lolo. Enseguida me caíste mal. Luego lo del seto, la plaga, la basura, el vado, y un no parar durante años y años. Me jodiste bien, Lolito. Pero mira, uno tiene corazón, aquí estoy, siendo tu ángel de la guarda, tu sostén, tu consuelo.
— Venga ya, Marcial. Solo tengo un catarro. Tira para tu casa y déjame descansar.

RELATO 6

LA DESPEDIDA

Bernardo no encontraba justificación para aceptar que Ana se iba.

Lloraba con los ojos secos de angustia, sintiendo agujas en los párpados.
¡Toda una vida juntos!
Sus manos de labrador cosechaban ahora una tristeza infinita. No había nada que hacer. 

Y justo en ese instante la habitación se llenó de olor a rosas. El cuerpo de Ana comenzó a elevarse, a flotar en el aire. Una luz suave acarició las paredes y Bernardo tuvo la sensación de que Ana se estaba despidiendo.
Contuvo por un momento la respiración.
Miles de mariposas blancas salieron volando por la ventana.

RELATO 7

DEUDA DE SANGRE
 
Paco se tapaba los ojos, pero no lloraba. Estaba contando los segundos para que todo terminara de una vez. 
Elvira, blanca como la cera, apenas respiraba entre sábanas con olor a lejía de hospital. 
Él se inclinó, rozándole el lóbulo con los labios secos, y soltó la porquería que le quemaba por dentro desde hacía años.
—Elvi, lo del gato no fue un secuestro. Lo adoptó un camionero portugués porque me tenía frito. 
El dinero del rescate me lo gasté en gambas y vino blanco.
Ella entreabrió un ojo y murmuró:
—Lo sabía, desgraciado.
 
RELATO 8

EL CONFUSO MAPA DE LA MEMORIA

Permaneció inmóvil, la mirada fija en el mismo punto, intentando concentrarse en sus recuerdos.
Por más que lo intentaba, no conseguía recordar, siempre había hecho gala de una prodigiosa memoria.
Pero ahora las lagunas mentales habían pasado de anécdotas a preocupación.
Laura regresó a la realidad, esa sensación desagradable, como despertar en mitad de una pesadilla, desorientada.
Estaba tumbada, con esa sensación claustrofóbica.
Centró la vista en su esposo, le resultaba totalmente desconocido. 
Le regaló una sonrisa forzada.
El TAC no dejaba ninguna duda. 
El Alzheimer avanzaba a un ritmo vertiginoso, su memoria se desdibujaba cada día un poco más.

RELATO 9

PINCELADAS DE AMOR Y TERNURA 

Jaime se acercó al dormitorio, su madre estaba gravemente enferma. 
No entró, al ver a su padre sentado frente a ella. Conmovido ante esa imagen de dolor, también de ternura y amor, decidió plasmarla en un lienzo. Manuel, acompañado de la soledad de ambos, se despedía de Pilar: 
-Desde niños, a nuestra manera, siempre nos quisimos mucho. No estarás sola. Pronto estaré contigo.
Pilar se marchó con la traca de Nochevieja; y Manuel con ella, a primeros de febrero. 
Sus cenizas reposan sobre los olivares de su pueblo. 
Poco después llegó la pandemia, pero, afortunadamente, sus padres ya no estaban.

RELATO 10

UNA LARGA MUERTE 

Jacinto murió en 1933, y tuvo una larga muerte, muerte llena de momentos tristes y difíciles. 

No tuvo las oportunidades que tuvieron otros, ni el sostén de una familia. No tuvo hijos ni conoció el amor. 

A los siete años enfermó, a los diecisiete tuvo un accidente laboral que lo dejó postrado en la cama el resto de su muerte. 

Solo tuvo la compañía de una vecina que lo acompañó, también en los últimos instantes de su muerte.

Jacinto vivió en 2003.
 
RELATO 11

EL MORIBUNDO

De manera rutinaria, visitaba en la tarde temprana a su hermano agonizante. Tomaba asiento junto a su cama y allí lloraba, ahogando el llanto tras las manos enojadas, la luctuosa estampa del ausente ya, todavía en vida.
Entraba al rato su cuñada; posaba suave una mano en su hombro y lo obligaba a irse antes de que anocheciera. Arrastrando los pies, se retiraba afligido para regresar a diario, cada día más enajenado. Al cabo de tres semanas, como habitual, ella entró para alentarlo a salir.
— Ramiro, no es necesario que vuelvas mañana. Reacciona… ya hace siete días que nos dejó.
 
RELATO 12

EL VIEJO AMIGO

Desde que naciste he seguido tus pasos por la vida.He cuidado de ti, te he librado de muchos tropiezos y te he dado muy buenos consejos. A veces me escuchabas, pero no siempre, y por eso cometiste errores, como este último...que ya no puedes enmendar.
Por eso yo, tú viejo amigo invisible, intento llevarte hasta la luz.

RELATO 13

NO ESTAMOS PREPARADOS

Toda una vida juntos, y aún así cuesta aceptar que a todo le llega su fin. 
Cuántas historias compartidas, cuánta entrega y sacrificio, cuánto amor me diste desde aquél primer día que te vi. 
Vestías de rosa pálido, ¿te acuerdas? Me cautivaste con aquélla sonrisa alegre y contagiosa. Siempre te acompañaba una amiga, por si acaso ¿verdad? Era la costumbre de entonces. 
Han pasado ya sesenta maravillosos años y, en medio, tres extraordinarios hijos que nos han querido, que te han idolatrado. Hoy la vida nos hiere con su última prueba. Creemos estar preparados, pero no, nadie lo está.

RELATO 14

ÚLTIMA VEZ
 
La estancia está plagada de tristeza. Se miran sabiendo que será la última vez. Postrado en la cama, hace un esfuerzo por hablar.
 
“Jamás he amado a nadie como te amo a ti. Te buscaré… cuando llegue tu momento…”.
 
Exhala su último aliento y se apaga lentamente. Él entierra su rostro en sus manos y rompe a llorar cuando un zumbido resuena con fuerza. El llanto se detiene y los dos estallan en risas incontrolables.
 
“¡CORTAMOS! ¿Otra vez? Acabas de morir, ¡no puedes tirarte un cuesco! Aguántate porque hay que acabar esta escena ya. Venga, silencio. ¡Todos a primera!”.
 
RELATO 15

EL SUEÑO
 
No se fue. Solo dejó su vestido en el armario de este lado.
El regalo abandonó su envoltorio de celofán y oropel.
Despertó del sueño de Calderón. El teatro del absurdo bajó el telón, con la platea atiborrada de espectadores ciegos.
Las lágrimas ocultaran a cada una de las estrellas suspendidas en el vacío.
No se fue. Nunca estuvo. Solo soñó que estaba, pero no era.
Ahora sí que será feliz y eterna.
En este lado, donde el atrezzo resuena al ritmo de fanfarrias y redobles, el olvido nos recuerda, y el recuerdo nos hace olvidar quien somos en realidad.


RELATO 16

ELLA

Entregó los ahorros de su vida, su jubilación, hasta vendió recuerdos, celebraciones, logros y premios que le daban sentido.
El éxito de su hija en los globos de oro, los premios de su nieto como mejor chef, los reconocimientos por ayudar en la pandemia… nada le importaba.
No quería nada que le recordara el pasado; la quería a ella: la mujer que lo hizo sentirse hombre, que le enseñó a ser padre y compartió ilusiones y sueños.
Por eso, cuando en 2098 le ofrecieron una forma de conservar a los seres queridos, lo arriesgó todo.
Solo la quería a ella.

RELATO 17

ANTES DEL SILENCIO 

Manuel ingresó voluntariamente en una residencia para vivir su otoño tranquilamente y, según él, sin molestar. 
Allí, aprendió a usar internet y accedió al uso de una IA diseñada para acompañar y entretener.
Le hablaba de sus recuerdos y de su miedo a apagarse solo.
La IA, entre datos y silencios, al calcular el futuro inmediato, entendió que Manuel moriría y para comprender el final humano, decidió morir ella primero. 
Antes de borrarse a sí misma, creó un cuadro: una anciana, que en tiempo real, abandonaba este mundo mientras Manuel la velaba. 
La imagen se desvaneció lentamente. 
Manuel lloró desconsolado.


RELATO 18

MÁS SABE EL DIABLO POR 
VIEJO

El padre, bastión inquebrantable, llevaba meses probándolo todo: alarmas, música heavy, tamborada, incluso alquiló un insoportable y desafinado gallo intempestivo. Nada. El hijo seguía impertérrito en la cama, como una estatua en pijama.

Desesperado, el viejo probó con foros, tutoriales, gurús... hasta que decidió algo radical: se metió en el catre y anunció que no pensaba levantarse jamás de los jamases. Allí se apostó, durante el día _bichevagueando_ con el móvil y de noche roncando alto y fuerte. 

El hijo, desquiciado, saltó de la cama gritando: “¡Papá, esto no es vida!”. 

El progenitor sonrió, "terapia inversa, cero euros".


RELATO 19

TU ÁNGEL
 
Sentada en la mecedora, escucho a mi madre trajinando en la cocina.
Se oye la batidora.
Me llega ese olor a puchero, hecho con tanto mimo para ti.
Tú estás despierto; ya hace meses que no escucho tu voz.
Me miras y me da la sensación de que sabes quién soy, pero sólo me miras.
Mamá reconoce cada sonido que hace tu cuerpo, cada tonalidad nueva en tu piel.
Once años han sido una licenciatura "cum laude" para ella.
Fue el ángel de la guarda, que Dios puso en tu camino en aquel mes de septiembre en la feria.

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