sábado, 6 de junio de 2026

RELATOS SEMANA 312

Foto Belén 


RELATO 1

ON LINE 

Estaba segura de que algún día aparecería el culpable del asesinato de su hermana. Su cadáver apareció desnudo con horribles signos de violencia. 

Cada semana se adentraba en el bosque donde por última vez, unos excursionistas, vieron a su hermana desaparecer alegremente en el bosque.

En su búsqueda se sentía segura porque estaba acompañada de millones de seguidores _on line_. Una tarde, la pantalla de su teléfono se quedó en negro solo con el sonido desgarrador de sus gritos de pánico.

Después de un silencio prolongado volvió la imagen. El teléfono estaba en un plano fijo sobre su cadáver desnudo.
 

RELATO 2

EL ENCUENTRO 

Sabía que nadie iba a creerme, pero estaba allí, brillando, envuelto en una luz verde, sostenido inexplicablemente en el aire.
Fui con Amalia, que se resistía a seguirme. Hasta que lo sintió. Sintió esa energía, ese amor suave entre las costillas, en la espalda, en la nuca..., y entonces no hubo que explicar nada más. No era necesario seguir acercándose. Ya estaba hecha la conexión. Amalia y yo nos miramos, llenas de asombro y agradecimiento. 
La luz cambió de color y se elevó en el aire como si fuera un globo que se escapa
dejándonos perplejas, llenas de alegría.
 

RELATO 3

CLIC

Caminaba por la calle cuando el lazo negro en la coleta de una desconocida lo frenó en seco. Era idéntico al que llevaba ella, la que se había marchado demasiado pronto, dejándolo con un vacío insoportable.

Llegó a la oficina y la buscó en Instagram. Apareció al instante: un marido, dos hijos y la misma mirada directa de siempre. Con los dedos temblando, le escribió un mensaje.

Ya de noche, el teléfono vibró en la mesilla. 
¿Cómo estás, Miguel? ¿Nos vemos?

Él sonrió, aliviado. Tras años de silencio, su hija por fin lo había perdonado.
 

RELATO 4

EN EL VÓRTICE

Siendo joven, soñaba con un mundo idílico.

El futuro rompió ante ella como cáscara de huevo, asomando un polluelo completamente diferente.

Los edificios surgían como setas; era su mundo, una selva de cemento donde ella era la leona que se comía a los competidores. 
Ejecutiva, triunfadora. 
Orgullosa, atravesaba el parque sin mirar la vida que la rodeaba. Resonaban sus tacones de aguja; se le rompió uno y se cayó.

Una niña se le acercó, le regaló una flor:

—Seguro que te sanará.

Tiró los zapatos; descalza sobre la hierba húmeda, la ambición fulminada estalló en libertad.
 

RELATO 5

DESTELLOS DE UN DíA MÁGICO

Avanzo por el sendero tapizado de hojas. 
Los rayos del sol se filtran entre la maleza del bosque creando un caleidoscopio de colores.

Las gotas de rocío, sobre las hojas de los árboles, descomponen la luz en minúsculos arcoiris que languidecen tímidamente hasta caer al suelo.

El sol calienta y percibo su aura desprenderse espontánea, creando una atmósfera mágica que lo impregna todo.

Los maravillosos sonidos del bosque se sintonizan con el silencio de mi mente creando una sinfonía que reconforta mi alma.

Aquí me siento viva y feliz, conectando con la naturaleza, disfrutando de la belleza que me rodea.
 

RELATO 6

LA FRONTERA DEL SUEÑO

Me desperté de repente envuelta en sudor. Esta vez fue diferente.
El bosque lluvioso se empecinó en seguirme. Incluso avanzaba mas rápido que yo.
Las aves tomaron una pausa para escuchar mis torpes pasos, que a duras penas conseguían coordinarse. 
No era un sueño. Tampoco realidad.
A medio camino, medio dormida, medio asustada.
Mi sombra dejó de seguirme, enroscada entre raices. Las raices que siempre busqué. 
Una parte de mí anhelaba adentrarse en el sueño. La otra despertar pegada a mi sombra.
Tal vez la realidad de mas miedo, el miedo sea la húmeda niebla, y el sueño real.
 

RELATO 7

EXTRAÑOS ACONTECIMIENTOS RELACIONADOS CON UNA INFLUENCER 

Yijaira Mendoza era una influencer anómala. Se convirtió en fenómeno nacional porque nunca mostró su rostro, solo su espalda y su larga cabellera, con una especie de pajarita cuyo diseño variaba para cada ocasión.
Su misión era enseñar a la gente cómo redactar una buena crítica destructiva en hoteles, restaurantes y cualquier otro negocio, comercial o no.
Con su lenguaje cálido y agradable, y su orda de seguidores, defenestró el buen nombre de cientos de negocios e incluso personas anónimas. 
Un día, Yijaira desapareció. Quizá había concluido una venganza desconocida.
A estas alturas, nadie cree que siga viva.
Corren rumores.


RELATO 8

EL TAMAÑO DEL MIEDO

Camino boscoso; maullido lastimero. Busco entre los arbustos, pero solo encuentro un cadáver felino, festín de gusanos. A dónde conducía aquel sendero. No sentía miedo, sino curiosidad.
Quise avanzar y una fuerza sobrenatural me impedía progresar, una mano invisible rodeaba la mía, tiraba para retenerme.
Una sombra se deslizó tras la vegetación. Aceleré el paso y desemboqué en un claro. Una mansión. Una figura quieta me observaba desde la ventana, un niño desnudo cruzó el patio en cuadrupedia, una rata entre los dientes. 
Noté un leve cosquilleo, una hormiga trepaba mi antebrazo; grité horrorizada dándome manotazos y sacudiendo la cabeza.
 

RELATO 9

EL PARQUE                                   
  
El parque es una isla en el cemento, un misterio traído por las hadas, regado por las náyades que habitan en su inmenso lago, alegre por el corretear de gnomos ocultos en la fronda, romántico por las parejas que se besan en sus umbríos rincones, soleado en sus caminos de piedrecitas blancas, y misterioso, muy misterioso cuando de noche chirría la verja sobre la grava del sendero y una Luna inmensa les guiña un ojo antes de ocultarse…
Entonces, cuando las sombras lo invaden todo, ella se atreve a salir de su refugio bajo las aguas.
 

RELATO 10

DAME LA MANO 

Siempre nos contaron que la casa del final del camino estaba embrujada. Por eso evitaba aquel sendero y daba un rodeo, aunque tardara más. Mi amiga, que siempre estaba ahí escuchando mis miedos, un día me dijo:
—Se acabó. No tienes que tener miedo a nadie ni a nada. Coge mi mano y verás de lo que eres capaz, hasta dónde puedes llegar.
Todavía noto el sudor de nuestras manos entrelazadas y nunca espero soltarlas. Desde entonces camino sin miedo, porque sé que tengo a una amiga que jamás me suelta la mano.
 

RELATO 11

NO TIENE GRACIA

No sé cómo he llegado hasta aquí, pero me tranquiliza ver su preciosa silueta justo delante. Su suave mano, entrelazada con la mía, tira de mí por un sendero del bosque.

Quiero parar y robarle un beso. Ignora mi petición y sigue agarrándome con firmeza. Insisto, aunque permanece en silencio. Logro zafarme y entonces se detiene.

Cual animal en alerta la rodeo lentamente y al ver su rostro emito el grito más aterrador de mi vida.

Abro los ojos, exaltado.

Tengo que suplicarle a mi churri que deje de enviarme vídeos con esos filtros que deforman la cara…

 
RELATO 12

LA SALIDA

Lourdes recorre el sendero lentamente, temerosa de no volverlo a transitar. Huye de sí misma y del vacío absoluto que le dejó Miguel, cuando se marchó para siempre de su vida. 
El espeso verdor de la angosta vereda oxigena su dolor, y sus pasos la impulsan a buscar su mundo idealizado, anhelando de nuevo encuentros soñados. 
Sabe que él no regresará jamás. 
El miedo desvió su destino hacia el ansiado espacio de la claridad. 
Pero la luz no estaba allí. 
No encontró el sendero de la salida, que nunca estuvo tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

 
RELATO 13

IN EXTREMIS

La búsqueda era exhaustiva, metro a metro, no dejábamos un palmo sin comprobar. Estábamos dispuestos a dar con él incluso aunque fuera a costa de nuestra integridad. El terreno, unas veces escarpado, otras con una espesa vegetación, no nos facilitaba nuestro empeño. De pronto, un silencioso "quietos todos" señalado con la mano ordenó parar a la fila que a lado y lado del camino formábamos como si de un pelotón militar se tratase.
Su maullido lo delató, pero aunque un poco asustado por los truenos, conseguimos rescatarlo antes de que el gran diluvio que nos amenazaba comenzara inmisericorde a descargar.

 
RELATO 14

TU ROSTRO HOY

Hace años que sueño con el mismo camino: un sendero estrecho rodeado de árboles tan altos que ocultan el cielo. Una muchacha de cabello largo, con un lazo negro, me toma la mano y me guía sin decir una palabra.
Al despertar, olvidaba casi todo.
Hoy he encontrado ese sendero. Es idéntico al de mis sueños. Contra toda lógica, he decidido seguirlo.
A mitad del camino está la muchacha. La misma chaqueta. El mismo cabello. El mismo lazo negro.
La joven se ha girado apenas lo suficiente para que vea una sonrisa triste.
—Por fin has vuelto —me ha dicho.


RELATO 15

PRINCESA

Sigilosamente salió del cuarto de la mansión. Atravesó grandes puertas con cristales espejados, corredores de suelos donde el mármol reflejaba su figura.
Ya en el parque de la casa tuvo que elegir entre tres senderos muy oscuros, con frondosa vegetación, se guió por la intuición, y fue por el centro, no miró hacia atrás, eso era de cobardes.
Y segura de sí y de lo que vaticinaban sus cartas de Tarot , fue en busca de ese amor de cuento que la esperaba al final del camino.
Se había liberado de la jaula de oro, prisión de lujo donde su alma no podía volar.


RELATO 16

LAS CAÑITAS

Hola, soy Catalina, viví a principios del siglo XVII.
Estaba casada, decían que era guapísima, el pelo recogido con un lazo negro.
Nos conocimos en el monasterio del Espíritu Santo: yo era una sirvienta y ella, Inés, una monja.
Nos enamoramos enseguida, huimos juntas a Valladolid y a Salamanca.
Nos apodaron «Las Cañitas», por usar cañas a modo de penes.
La Inquisición nos detuvo y nos juzgó tres veces.  
Tildadas de bujarrones, fuimos condenadas a azotes y destierro.
Resistimos, agotadas físicamente pero seguras de nuestro amor. 
Llegó el perdón real y por fin sonreí y solté mi melena al viento.

RELATO 17

ELEGIRNOS

Fue una costumbre absurda del comienzo. Llevábamos seis meses juntos cuando tuvimos nuestra primera discusión. Tardábamos un día entero en recuperarnos. Jorge propuso aquel juego: fotografiarnos cogidos de la mano mientras nos alejábamos. 
No me gustaba ver su nuca. A él tampoco le gustaba verme marchar. Las fotos fueron cubriendo la pared del dormitorio, fechadas al pie. Con el tiempo descubrimos que las distancias eran menores pero decidimos cambiar las reglas:
—Hagámonos una foto de frente cuando estemos disfrutando a conciencia. 
Años después, la pared estaba llena. Ya no medía nuestras rupturas, sino todo lo que habíamos aprendido eligiéndonos.

RELATOS FUERA DE CONCURSO

PRESUNTO CULPABLE

La tensión subía por momentos en la sala del juicio. Sobre el estrado, el presunto culpable caía dormido como una marmota. A pesar de la magnífica defensa de la abogada, el juez halló culpable al acusado. No tuve más remedio que pagar la fianza: la mermelada me la había zampado yo y culpé al perro que dormía la siesta de los inocentes.
El juego se terminó cuando mamá nos llamó a gritos.


¡CORRE! 


¡Corre! ¡Que te pillo! Tienes tres años y te mueres de la risa. 
¡Corre! ¡Hay que ganar! Tienes diez años y participas en tu primera competición de atletismo.
¡Corre! ¡Que te quieren besar! Tienes quince años y van a robarte tu primer beso.
¡Corre! ¡Que no llegas! Tienes veinte años y vas tarde al altar.
¡Corre! ¡Eres mía y de nadie más! Tienes treinta y cinco años y tu exmarido te quiere matar.
¡Para! ¡Ya has llegado al final! Llevas toda la vida corriendo y nunca jamás miraste atrás.

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